Una música para Michel Foucault

Mercedes Gil Folgueira

Universidad Nacional de Mar del Plata


 

   
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Resumen: Para Michel Foucault el lenguaje es el único ser en el mundo que es absolutamente repetible, la repetición es una propiedad constitutiva del lenguaje. Se repite tanto desde los aspectos lingüísticos como en los comentarios, las exégesis y, por fin, en la crítica. El lugar de la crítica moderna, el análisis literario, es desvelar la autorreferencia de los textos que pretende abordar.
Palabras clave: Michel Foucault, crítica literaria, lenguaje.

 

“Para uno de esos gnósticos, el visible universo era una ilusión o (más precisamente) un sofisma. Los espejos y la paternidad son abominables porque lo multiplican y lo divulgan”
                    Tlon, Uqbar, Orbis Tertius

 

1. Crítica de crítica

Hemos necesitado escribir sobre De lenguaje y literatura de Michel Foucault. Si analizamos este proceso, esta instancia, podemos establecer una filiación entre la escritura del autor y la nuestra. ¿Por qué decimos esto? Una de las preocupaciones de Foucault es la idea de la escritura al infinito, la autorreferencia en la literatura, y la relación que puede establecerse con la crítica literaria. Ahora bien, podemos decir que para Foucault la crítica se podría definir como la repetición de lo que hay de repetible en el lenguaje, la crítica para él es el discurso de los dobles. ¿Qué estamos haciendo nosotros entonces? Escribimos sobre la crítica de la crítica. Esto es para Foucault la escritura moderna, la cual se repliega sobre sí misma y se enrosca. Ya no se pretende, como en la época clásica recuperar, traducir aquel lenguaje divino, la modernidad habla de lo que ya se ha dicho e instaura en esta nueva configuración epistemológica la noción de literatura.

 

2. Autorreferencia

Para el autor francés el lenguaje es el único ser en el mundo que es absolutamente repetible, la repetición es una propiedad constitutiva del lenguaje. Se repite tanto desde los aspectos lingüísticos como en los comentarios, las exégesis y, por fin, en la crítica. ¿Qué es la crítica sino la repetición, la glosa, de un texto? La autorreferencia es propia de la literatura occidental, dice Foucault, y propone como ejemplos diferentes relatos: el canto VIII de La Odisea - en donde Ulises se encuentra en el país de los feacios y escucha cantar a un aeda su propia historia-; Las mil y una noches; En busca del tiempo perdido de Prust, etc. Los relatos que Foucault ha mencionado contienen dentro suyo el comentario del relato primero -el relato dentro del relato- Por lo tanto la crítica será, en la época moderna ese espacio que intentará dar cuenta del funcionamiento de la autorreferencia. Foucault se pregunta lo siguiente:

Me pregunto entonces si no podría haber lugar, para una tercera forma de crítica que sería el desciframiento de la autorreferencia, de la implicación que la obra se hace a sí misma, en esta espesa estructura de repetición (…); ¿no habría lugar para el análisis de la curva por la que la obra se designa siempre en el interior de sí misma, y se da como repetición del lenguaje por el lenguaje? Me parece que, poco más o menos, el análisis de esta implicación de la obra en sí misma, el análisis de los signos por los que la obra no deja de designarse en el interior de sí misma, esto creo que es, en suma, lo que da se significación a las empresas diversas y polimorfas que hoy en día se llaman el análisis literario. [1]

El análisis literario moderno se configura como el relato que habla del relato, si nos miramos en este instante ¿qué sería entonces lo que estamos escribiendo sino un relato al cubo? Confirmamos, por lo tanto, la idea de que la literatura es el único ser que puede repetirse indefinidamente -y de hecho lo comprobamos con esta escritura. No nos llama la atención, desde estas aclaraciones, que Foucault recurra a imágenes como las del espejo, el círculo o el infinito. El lugar de la crítica moderna, el análisis literario, es desvelar la autorreferencia de los textos que pretende abordar. Debemos aclarar que las estructuras de repetición modernas son diferentes a las antiguas, la propuesta de Homero era explícita mientras que la propuesta moderna es más silenciosa y menos visible, produce la repetición en el espesor mismo del lenguaje. A partir del siglo XIX lo que se busca es la repetición de lo dicho, por lo tanto la repetición es la palabra misma, el simulacro.

 

3. Dos Foucault

De lenguaje y literatura se divide en dos grandes partes que si bien a primera vista parecen correr por carriles separados luego nos damos cuenta de que en realidad son dos partes de un todo. La primera parte pretende definir a la literatura y a la crítica, presenta un aspecto más didáctico, ya que intenta definir y definirse en el terreno de la crítica, podemos decir que la primera parte se asemeja, desde la forma a una teoría. Ahora bien, en la segunda parte, el autor propone hacer una crítica literaria sobre la obra de ciertos autores. La lectura crítica que plantea no es nada ortodoxa sino que parte de la idea de experiencia, tanto de lectura como de escritura. Si en la primera parte Foucault se presenta como teórico en la segunda abordará la labor del crítico, del crítico moderno que definió en la primera parte. Más allá de descubrir la autorreferencia de las obras Foucault pretende escenificar su propia impresión acerca de estos textos. La escritura reproduce las sensaciones e impresiones que los textos le han dejado. La escritura es una forma más de la experiencia.

Con respecto a la crítica literaria, Foucault ha señalado que no cuenta con un espacio específico como el que tenía en la época clásica -donde la crítica era mediadora entre la escritura y el lector- sino que, en el mundo moderno, está dispersa en otras formas literaria, por ejemplo en la novela. La crítica, por lo tanto se ha “hibridado” con otros géneros, ya no es una parcela separada sino que forma parte de la literatura por su condición de autorreferencial. Ahora bien si la crítica invade terrenos literarios también la literatura invade el terreno de la crítica. La segunda parte del libro que tratamos pretendería ser un “crítica literaria” y lo es, sin embargo está salpicada de rumores literarios, no se comenta los textos en forma explícita sino que se plasman impresionas, experiencias de lectura, sensaciones que han dejado, etc. Se escribe otro texto desde la experiencia del primero.

En esta segunda parte nos encontramos con otra característica y es que la elección de los textos que pretenden ser criticados es funcional a los problemas que Foucault quiere comentar, problematizar. La obra elegida es más una excusa para catapultar su pensamiento que un problema central. Ángel Gabilondo acerca de este punto dice lo siguiente: “Estos textos convocan hasta el extremo de invitar. Pueden considerarse, en efecto, invitaciones, gestos hechos en público, más que enseñanzas. No se reducen a una mera constatación personal, son experiencias.” [2] Desde la postura de Gabilondo vemos los textos de Foucault como experiencias. Estas experiencias estarían dadas en dos sentidos: la experiencia de lectura- escritura por parte del autor y la experiencia de lectura de un “lectura-escritura” del autor por parte de los lectores de Foucault. Para el autor francés el lenguaje es una experiencia, el lenguaje se define en términos pragmáticos: es preformativo, por lo tanto, la literatura es un “acto de habla” que intenta producir cierto efecto en el lector. La crítica de Foucault parte del efecto que le produce la literatura pero sin olvidar que su escrito será, a su vez, un efecto para un posible lector. Nuevamente nos encontramos con esa escritura dentro de la escritura y ahora con esa lectura dentro de una lectura. El dibujo permanente en Foucault, dibujo heredado de Cervantes y de Borges. Recordemos que Las palabras y las cosas fue disparado por el “efecto” de lectura de un texto de Borges, y recordemos también el papel fundamental que tiene Cervantes en este libro. Nos queda mencionar a Velázquez que ocupa la primera página de Las palabras y las cosas autoreflejado en su cuadro Las meninas. Como vemos esta estructura es una constante y, desde esa forma, que podemos llamar de autorrepresentación y que remeda las cajas chinas o las muñecas rusas. Foucault piensa la literatura, las ciencias humanas, el mundo, el hombre.

 

4. Repetición, Fuga , Muerte

A la pintura, la literatura y la crítica agreguemos la música en especial una forma barroca -contemporánea a Cervantes y a Velázquez- que es la Fuga [3]. No es casual que esta forma tenga su apogeo durante el Barroco; la episteme barroca ha dado lugar a obras literarias que se re-presentan en su interior, por ejemplo El Quijote y obras pictóricas en donde el pintor se dibuja en el acto mismo de pintar -Las meninas. La música parece querer perdurar infinitamente repitiendo las frases musicales hasta el cansancio. El barroco se autoduplica, se refleja, se dice a sí mismo para poder engañar a la muerte, para perdurar. La muerte, una de las figuras de la literatura moderna para Foucault. Posmodernidad y barroco corren por caminos similares, se mira uno en el espejo del otro. En la música la fuga es la forma musical que pretende escapar de la muerte, la melodía principal se repite en su interior para perdurar, pareciera una charla frenética en la que cada voz interrumpe a la otra sin darse cuenta de que, en definitiva, todas están diciendo lo mismo. La música es el lenguaje abstracto por excelencia, muchas veces la literatura ha envidiado ese lenguaje. La literatura trabaja con un material que sirve para muchas otras cosas -como la piedra en la arquitectura, dice Foucault- el lenguaje no es monopolio de la literatura pero, por más que la literatura reniegue de la impureza de la palabra su relación es indisoluble.

Pero la música si bien no representa las cosas del mundo, por ser lenguaje puro, abstracto, también tiene la preocupación barroca-posmoderna de la muerte.

El análisis literario para Foucault se desarrolla actualmente en dos direcciones: una es la vía de los signos, la cual dice que la obra literaria se construye a partir de diferentes sedimentos semiológicos; estos sedimentos serían para el estructuralismo el nivel “Paradigmático”, “Sincrónico”, todo aquello que “Resuena” en un texto. Asociándolo a la música podemos decir que la sincronía juega el papel de la armonía (los sonidos producidos en el espacio vertical, contraponiéndose a la linealidad de la melodía), los sedimentos son todos aquellos signos (de todo tipo, no sólo lingüísticos) que corresponden a su época de producción.

Por otro lado tenemos la vía de la especialidad, relacionada con el lenguaje y el tiempo. Para Foucault si bien el lenguaje funciona en el tiempo es parte del espacio. ¿Qué queremos decir con esto?: los sedimentos semiológicos son los que dan la obra literaria, por más que ésta necesite desarrollarse en la temporalidad. Musicalmente ocurre lo mismo: el espesor musical lo da la armonía, la melodía es un pretexto.

 

Notas:

[1] Foucault, Michel (1996). De lenguaje y Literatura. Barcelona: Paidós. (Pág 89)

[2] Op. Cit. Introducción de Ángel Gabilondo. (Pág. 12)

[3] Fuga: Su nombre procede del latín: Huida. Forma musical desarrollada principalmente en el barroco. Forma rigurosamente contrapuntística. La esencia de las fuga consiste en que un tema es interpretado por cada una de las voces. En una fuga a tres voces, una sola voz comienza con el tema; tan pronto ha concluido ésta, una segunda voz interpreta el mismo tema una quinta más alta y en contrapunto con la primera. Cuando la segunda voz ha sido expuesta por completo, la tercera voz entra con el tema, mientras la segunda y la primera contrapuntean con ella.

 

© Mercedes Gil Folgueira 2007

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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