La puntuación de mientras y afines

Miguel Ángel de la Fuente González

E.U.E. de Palencia / Universidad de Valladolid
arkanjel@dlyl.uva.es


 

   
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Resumen: Pretendemos tratar la puntuación de mientras y ciertos compuestos con tanto (mientras tanto, entre tanto y en tanto, además de entretanto), según sus valores de adverbio o de nexos y sus diversas posiciones en la oración (inicio, medio y final). Además, en un anexo nos referimos al uso de ínterin.
Palabras clave: puntuación; mientras; mientras / entre / en / tanto; entretanto; ínterin. Benito Pérez Galdós

 

1. QUÉ PUNTUAR: MIENTRAS TÓNICO Y AFINES

Comenzaremos identificando y caracterizando los elementos puntuables; concretamente, las formas tónicas mientras y algunos compuestos con tanto: mientras tanto, en tanto, entre tanto y entretanto, variante “puramente gráfica” según Santos Ríos (2003: 367).

Mederos Martín (1988: 248), al tratar la relación temporal de simultaneidad entre diferentes oraciones, señala los siguientes “adverbiales” de valor durativo: mientras, entretanto, al mismo tiempo, mientras tanto, paralelamente, simultáneamente, a la vez, en tanto, etc. Luego, establece la diferencia entre mientras, adverbial adjuntivo, “dotado de tonicidad y movilidad” (es palabra tónica y tiene autonomía); y mientras conjunción (átono y que no puede moverse, por carecer de autonomía). Compárense:

Caminaba hacia la estación, mientras llovía a cántaros.

Caminaba hacia la estación; mientras, llovía a cántaros.

Por su parte, Santos Ríos (2003: 455) se refiere a mientras como «adverbio deíctico-anafórico de tiempo (de simultaneidad), siempre tónico, equivalente a “mientras tanto”, “durante el tiempo que se produce el hecho que se acaba de comentar”. Le sigue pausa y se pronuncia con entonación ascendente (salvo si aparece como apéndice de una estructura interrogativa)».

También mientras, según el mismo autor, puede tener “matiz aditivo-contrativo”, «viene a equivaler a “además y en contraste con eso” o bien a “por su (/mi/tu...) parte”», conservando la pausa y el tono ascendente, además de su carácter tónico, frente al mientras conjunción, átona.

Concretamente, pues, nos vamos a fijar en los siguientes elementos: mientras, mientras tanto, en tanto, entre tanto y entretanto.

Todos esperaban impacientes; mientras, él leía el periódico.

Todos esperaban impacientes; mientras tanto, él leía el periódico.

Todos esperaban impacientes; entre tanto / entretanto él leía el periódico.

Todos esperaban impacientes; en tanto, él leía el periódico.

 

2. PARA QUÉ PUNTUARLOS

El motivo de puntuar estos elementos no es otro que el de diferenciar los elementos mencionados cuando actúan como adverbios (tónicos) o como conjunción o locución conjuntiva (tanto siempre es tónico); diferenciación que se refleja en la pausa, la pronunciación (tónica o átona a veces) de la palabra y la entonación ascendente, a las que ya hemos aludido. Concretamente:

A) Adverbios y locuciones adverbiales (tónicos + pausa + coma)

Mientras

Tú ve a buscar leña; mientras, yo voy preparando la carne.

Tú ve a buscar leña; y, mientras, yo voy preparando la carne.

Tú ve a buscar leña, y yo voy preparando la carne, mientras.

Entre tanto / entretanto

Tú ve a buscar leña; entre tanto, yo voy preparando la carne.

Tú ve a buscar leña; y, entre tanto, yo voy preparando la carne.

Tú ve a buscar leña, y yo voy preparando la carne, entre tanto.

En tanto

Tú ve a buscar leña; en tanto, yo voy preparando la carne.

Tú ve a buscar leña; y, en tanto, yo voy preparando la carne.

Tú ve a buscar leña, y yo voy preparando la carne, en tanto.

B) Conjunciones y locuciones conjuntivas (sin pausa)

Mientras (que / tanto)

Mientras (que) yo hago el fuego, vosotros vais a comprar el vivo.

Vosotros, mientras (que) yo hago el fuego, vais a comprar el vino.

Vosotros vais a comprar el vino, mientras (que) yo hago el fuego.

Entre tanto / Entretanto

Entre tanto (que) yo hago el fuego, vosotros vais a comprar el vivo.

Vosotros, entre tanto (que) yo hago el fuego, vais a comprar el vino.

Vosotros vais a comprar el vino, entre tanto (que) yo hago el fuego.

En tanto

En tanto (que) yo hago el fuego, vosotros vais a comprar el vivo.

Vosotros, en tanto (que) yo hago el fuego, vais a comprar el vino.

Vosotros vais a comprar el vino, en tanto (que) yo hago el fuego.

 

3. CÓMO PUNTUARLOS Y POR QUÉ

Simplificando, hay que decir que se puntúan siempre con coma, y rara vez de otra forma. La causa de que apenas se puntúen con rayas o paréntesis puede que esté en su escaso volumen (se trata de dos palabras a lo sumo) y en su contenido. No obstante, su puntuación depende fundamentalmente de las posiciones dentro de la oración y de su contexto (tras tónica o átona):

A) Inicial (después de punto y coma, punto o punto y aparte).

B) Interior, tras palabras tónicas o átonas (con puntuación total o parcial).

C) En posición final.

3.1. Mientras

A) Posición inicial

Aunque la normativa de la RAE (1999) no tiene en cuenta este caso, María Moliner (1984: 412) comenta que si mientras es adverbio, «cuando hay un corte en la expresión después de la oración que expresa la primera acción, se coloca detrás de mientras una coma»; y da este ejemplo: “Todos estaban esperando impacientes; mientras, él leía tranquilamente el periódico”.

J. A. Benito Lobo (1992: 62), por su parte, explica el mientras tónico como un fenómeno de elipsis, «lo que se hace evidente cuando restituimos los elementos elididos de una oración:

Los Gobiernos negociaban; mientras, proseguía la guerra.

Los Gobiernos negociaban; mientras los Gobiernos negociaban, proseguía la guerra».

Y señala que consecuencia de tal elipsis sería, «la pausa, que señalamos con una coma, en el lugar en que debía aparecer el verbo».

Ejemplos nuestros de posición inicial tras punto y coma, punto y punto y aparte:

La Unión Soviética, estalinista, encarcelaba y fusilaba a sus defensores de antaño; los intelectuales afectos al régimen delataban a quien no secundaba sus consignas; mientras, en Estados Unidos había comenzado la caza de brujas y se marginaba a los sospechosos de comunismo (Moreno Claros 2006: 14).

Los nacionales desencadenan una violenta contraofensiva; durante dos semanas se lucha ferozmente a las mismas puertas de Zaragoza. Mientras, las divisiones de Rojo progresan, muy lentamente, hacia la frontera de Extremadura con Portugal (Vizcaíno 1989: 21).

La empresa, “ante el inaceptable e ilegal paro”, ha despedido a los 14 jefes de cocina que lideraron la revuelta. Ahora trata de reclutar nuevos cocineros, aunque ayer más de una decena de locales seguían cerrados.

Mientras, el cocinero que catalizó el conflicto sigue en la nómina de la empresa (Güell 2008: 30).

B) Interior tras palabra átona

En posición interior, en principio, podría puntuarse empleando cualquiera de los signos de la escala de los incisos: comas / rayas / paréntesis. Sin embargo, y sin duda debido a su escaso volumen (es una sola palabra, y de dos sílabas), se prefiere usar comas. Desde luego nosotros no hemos encontrado ningún ejemplo con otro signo. Veamos:

Los devoraba [a los escritores sudamericanos] con pasión. Y, mientras, escribía para mí (Roma 2004: 26).

En Metz [el doctor Asmus] trabaja junto a una chimenea de leña que se consume, charlando, gimiendo y riendo, y, mientras, las llamas le componen rojas fantasmagorías (Ortega 1959: 65).

Sin embargo, también aparecen casos con puntuación parcial (sólo con la segunda coma), ya que la primera coma no debe leerse nunca. Un ejemplo:

Cree que las manos de todos están libres como las suyas, aunque menos manchadas. Y mientras, el PP exige que se borre el insulto a su presidente honorario, que metió el cuezo en el sainete de Perejil... (Gala 2005: 3).

C) Interior tras palabra tónica

Algunos ejemplos con puntuación como inciso (con dos comas):

Ahí conducían las inyecciones antibióticas y las antihemorrágicas. Yo, mientras, visionaba unos guiones míos […], distraído, pendiente de la hora de preguntar por ti (Gala 1987: 262).

[Roderer es] un buen estudiante que un día se cruza con alguien que es mejor que él: primero le gana al ajedrez, aún sin haber jugado antes; más tarde le roba un lugar en clase y el corazón de su hermana. Roderer, mientras, carga libros de un lado a otro y apenas levanta la vista de sus páginas (Fernández 2006: 44).

D) Posición final

No abundan los ejemplos en esta posición, aunque sí con frases cortas. Además no sería tan importante aquí la puntuación como en las otras posiciones. Pondremos un ejemplo manipulado (seguramente abunden casos en textos dramáticos):

Devoraba a los escritores sudamericanos con pasión. Y escribía para mí, mientras (ejemplo manipulado de Roma 2004: 26).

3.2. Mientras / entre / en / tanto y entretanto

A) Posición inicial (tras punto y coma, punto o punto y aparte)

Ya pensaría adónde ir; mientras tanto, mi marido encargaría la máquina de escribir e intentaría acostumbrarse a ella (Huch 2002: 56).

El señor Cuartero debe estar un poco ahíto de leer y releer todas estas cosas, […] y todavía más, de observar que los hombres políticos no hacen casi nunca lo que dicen, ni dicen, de ordinario, lo que hacen, ni, a la postre, hacen ni dicen cosa de verdadera sustancia. Mientras tanto, la vitalidad del ambiente nacional va enrareciéndose: los fracasos particulares y políticos se amontonan; todo va mal (Ortega 1959: 127-128).

Sólo afirmaron que “las investigaciones permanecen abiertas”. Entretanto, el pueblo descansa en una tensa calma, a la espera de que algo ocurra y con la esperanza de que no suceda nada (Treceño 2007: 27).

De otro lado, suele sorprendernos la insatisfacción que nos dejan las novelas del día. Reconocemos en ellas todas las virtudes técnicas, pero nos parecen recintos deshabitados. Nada falta de lo inerte, pero falta por completo lo semoviente.

En tanto, los libros de Stendhal y Dostoievsky conquistan más y más la preferencia (Ortega 1985: 175).

B) Interior tras palabra átona

También en esta posición, en principio, podría puntuarse empleando cualquiera de los signos de la escala de los incisos, aunque parece que se prefiere usar la coma:

Su misión en la vida, lejos de salvar el mundo o luchar contra las fuerzas del Mal, era crecer para llegar a ser “personas de provecho” y, mientras tanto, pasarlo lo mejor posible (Fernández 2008: 21).

He dicho que la mirada de Velázquez, cuando tropieza con un objeto, lo convierte en superficie. Pero, entre tanto, el rayo visual ha hecho su camino, se ha complacido en perforar el aire que vaga entre la córnea y las cosas distantes (Ortega 1985: 200).

Mientras hablo ahora hay tantas imágenes o realidades psíquicas cuantos somos los presentes —y, entre tanto, todas ellas son imágenes de una misma y única cosa: el centauro (Ortega 1966: 61)

París se ha convertido en una leyenda desteñida: bajo ella —quién lo duda— prepara la sangre francesa nuevos fermentos, cuyas emanaciones volverán un día a operar sobre la costra del globo. Pero, entretanto, nosotros necesitamos afirmaciones ascendentes (Ortega 1985: 139)

Y está llamado [el 99 por 100, al matrimonio, según algunos] por las buenas: por el simple azar de haber salido con una persona de otro sexo unos cuantos meses y haberse comido, a lo largo de ellos, entre los dos, un kilo de almendras y cuatro o cinco de patatas fritas. (El dato de que, entretanto, estén o no mirándose a los ojos no afecta esencialmente a la cuestión) (Gala 1977: 32).

Tras palabra átona se justifica suprimir la primera coma (puntuación parcial), puesto que no debe pronunciarse; como en estos ejemplos:

—¿Y si me dicen que no?

—No vas. Pásate sin los altarcitos, y entretanto, ¿sabes lo que haces? Le dices al amigo Murillo que te dé otra pasada de latín, de ése que él sabe [...] (Pérez Galdós 1971: 642)

Sí, Ramón, figúrate que no te dan nada, que no hay para ti esperanza, a ver si creyéndola así, viene la contraria... Porque yo he observado que siempre sale la contraria... Y en tanto, mañana moveré todas mis teclas, y escribiré a unos amigos y veré a otros... (Pérez Galdós 1971: 349).

C) Interior tras palabra tónica

«Después del ritual, cabeza al frente. El tiempo pasa./ Hazme, mientras tanto, el favor de ser feliz» (Rioyo 2006: 14).

Pronto se enteró del procedimiento, y en su interior hizo el voto de conservar el álbum y de cuidarlo mientras le durase la vida. Víctor, entretanto, metió cucharada en la conversación hocicante que se traían Abelarda y Ponce (Pérez Galdós 1971: 460).

En estos casos, hemos localizado dos ejemplos con rayas, aunque del mismo autor:

Esto no pasa en otras muchas [comunidades], donde se tejen galimatías terminológicos todos los días para que pasen a figurar constitucionalmente como naciones o realidades nacionales. Resulta, pues, inquietante que aquí —mientras tanto— parezcamos no aclararnos de quiénes han de representar a la identidad ni a quiénes representa o deja de representar la única fiesta común establecida (Díaz Viana 2006B: 2).

Con el tiempo, mi mundo fue emergiendo cada vez más perfilado, como una ciudad que reapareciera tras el humo de un incendio. Han pasado —entre tanto— gobiernos, catástrofes, guerras... (Díaz Viana 2006: 2).

D) Posición final

Aquí tenemos ejemplos con coma y sin puntuar, lo que se justifica por estar al final de frase, donde no puntuar apenas resulta arriesgado:

Se tira por la ventana. El viento enmaraña su pelo, mientras tanto (Chusé Izuel, en Cercas 2008: 10).

Irene estaba todavía en la escuela, pero mi madre y mi padrastro se encontraban en casa, y Aleksei Kruchonyj llegó, entretanto (Ivinskaia 1991: 131).

Por la avenida Nevski paseaban muchachas de uniforme que hacía el saludo militar con gran petulancia, ostentaban senos demasiado vistosos y gritaban que era necesario encontrar a Lenin a toda costa y detener a Chernov entretanto (Ehrenburg 1964: 8).

Actualmente la estación de radio se halla en reparación. Combatan, pues, los demás entretanto (Blakanov 1962: 84).

Bien, a lo mejor, cuando acabe la guerra modificaré la autocracia y reorganizaré el sistema de gobierno. Pero mientras tanto… No. Haré todo después (Schwartz 1996: 77).

 

4. PROBLEMAS DE IDENTIFICACIÓN: MIENTRAS + INCISO

A veces encontramos ciertas redacciones arriesgadas. Cuando mientras va seguido de un elemento en inciso (puntuado, por tanto), surge la duda de si debemos interpretarlo como adverbio (tónico y con pausa), que acaba en sí; o como conjunción (átona y sin pausa) que se prolonga más allá del inciso:

Mientras, tomados de los brazos, se internaban por Campo Grande en dirección a las iglesias. Joâo Amade comenzó a gritar que apagaran la lumbre de las casas, pues mecheros y fogatas eran señuelo para el enemigo

Mientras, tomados de los brazos, se internaban por Campo Grande en dirección a las iglesias, Joâo Amade comenzó a gritar que apagaran la lumbre de las casas, pues mecheros y fogatas eran señuelo para el enemigo (Vargas Llosa 1984: 249).

Pondremos más ejemplos de ambas posibilidades.

4.1. Mientras (tónico, con pausa)

Se trata del caso que podríamos considerar normal en principio: después de mientras tónico, hay un inciso o elemento interpuesto puntuado (CC, subordinada o inciso); por tanto, se produce una pausa y se pronuncia tónico. Algunos ejemplos:

Han sido dos horas largas de conversación. Mientras, en otro vagón, Negrín y sus acompañantes asistían —sin posible réplica— a una larga y pesada lección de estrategia militar, a cargo de Vorochilov, y a las explicaciones político-económicas de Molotov y Suslov (Vizcaíno: 1989: 195).

Sé que es molesto, pero enseguida se te va a pasar. Mientras, para distraerte, vamos a leer algunas cartas tuyas (Gala 1987: 184).

¡Bueno, no pasa nada! Esperaremos. Y mientras, como tantas otras veces, decidimos lanzarnos por cuenta propia al descubrimiento de la calle, pertrechados con los consabidos planos e informes, además del indispensable tercer ojo en la frente (Gironella 1984, 259).

Oímos a la vicepresidenta del Gobierno tildar bien de obsceno al PP (Telediario 1). Y mientras, poniendo salsa rosa a la España negra, Tele 5 insistía noche y día en su propio ”muerto”, Julián Muñoz, que también entró el hombre en un hospital, menos delgado (Molina Foix 2007: 67).

4.2. Mientras (átono y sin pausa)

En caso de aparecer, tras mientras átono, un inciso o elemento interpuesto (CC o subordinada), no debe producirse pausa, aunque se puntúe, y debe pronunciarse como átono. Pero el problema es que no sabremos si es tónico o átono, hasta que lleguemos a la oración principal, tras superar el inciso y completar la temporal introducida por mientras. Ejemplos en que mientras introduce una subordinada temporal, que se prolonga, una vez superado el inciso:

Para halagarle se fingía sarcástico y ateo criticando junto con él a personas ante las cuales se arrodillaba servilmente en otros lugares. Mientras, durante la cena, hablaban de mujeres y amoríos, se las daba de libertino refinado (Chéjov 2003: 255).

De su jerga deduje que eran albañiles. Procedieron con exagerada brutalidad, quizás porque evidentemente tenían miedo. Mientras, usando como palanca una viga aguzada en cuña, desplazaban la maciza tapa del sarcófago, lanzaban en torno, hacia las imágenes de las paredes, ojeadas medrosas (Mújica Lainez 1982: 40).

Mazel escribía opúsculos y había dirigido un periodiquito que fue clausurado por subversivo. Mientras, alrededor de una mesa con refrescos y tazas de té, Flora lo oía contar sus percances políticos —había sido arrestado varias veces por agitador—, no podía dejar de recordar a Althus, la persona que, con la Mariscala, más la impresionó aquel año de 1833, en Perú (Vargas Llosa 2003: 230).

Mientras, obedeciendo a sus órdenes, tomamos asiento en su despacho, presidido por un antiguo grabado que representa Atenas en ruinas (quizás, a raíz de la victoriosa lucha contra los turcos), observo detenidamente a ese hombre que tanto nos impresionó cuando le conocimos en España (Gironella 1984: 276).

Mientras, ya de regreso, nuestro vaporcito —Ismet, el taxista se volvió a Estambul por carretera— nos acerca a la fortaleza de Rumeli-Hisari, «levantada en la embocadura del estrecho para controlar el tráfico de barcos hacia el mar Negro», vemos pasar una pequeña flota rusa, con la hoz y el martillo en sus banderas (Gironella 1984: 191).

4.3. Recomendaciones estilísticas

Después de ver los arriesgados ejemplos anteriores, quizás podría sugerirse el siguiente consejo: si mientras es conjunción (y quizás aunque no lo sea: siempre) no conviene aislarlo de la oración que introduce, pues se corre el riesgo de falsa interpretación como adverbio. Veamos, como solución, algunas construcciones posibles, partiendo del siguiente ejemplo:

Mientras, durante la cena, hablaban de mujeres y amoríos, él se las daba de libertino refinado.

Una solución es añadirle que (mientras que…), con lo cual se interpretará siempre como conjunción:

Mientras que, durante la cena, hablaban de mujeres y amoríos, él se las daba de libertino refinado.

Otra solución es adelantar la aparición del verbo:

Mientras hablaban, durante la cena, de mujeres y amoríos, él se las daba de libertino refinado.

También se podría adelantar el inciso:

Durante la cena, mientras hablaban de mujeres y amoríos, él se las daba de libertino refinado.

O se podría retrasar la subordinada temporal al final:

Durante la cena, él se las daba de libertino refinado, mientras hablaban de mujeres y amoríos.

Él se las daba de libertino refinado, mientras hablaban, durante la cena, de mujeres y amoríos.

4.5. El caso de mientras / entre / en / tanto y entretanto

En principio, también si estos elementos aparecen en cabeza de oración y les sigue un inciso, podrían plantear problemas similares a los vistos con mientras: interpretarlos como locuciones conjuntivas o adverbiales. De momento, sólo podemos ofrecer casos de las últimas (algunas, tras conjunción), que no se prolongan, pues, más allá del inciso:

En fin, ya te irás convenciendo... Entre tanto, muñeca de mi vida, escribe todo lo que quieras, y si algún día no tuvieras ganas de manejar la pluma, díctame, y seré tu secretario (Pérez Galdós 1982: 136).

Spelling se sacaba de la manga un bombazo como Vacaciones en el mar. Y entretanto, combinados con estas producciones, alternaba decenas de telefilmes en un frenético y estajanovista ritmo de trabajo (Palomo 2006: 51).

¿No tenía [Estados Unidos] un poderío económico y tecnológico igualmente sin parangón? Y, entretanto, el 11 de septiembre, inesperadamente, reveló al mundo la vulnerabilidad del “imperio” (Soares 2007: 15).

A veces, el redactor, por el motivo que sea, siente la necesidad de introducir un explicativo, tras la locución adverbial. Unos ejemplos:

«El ciclismo se muere», afirman muchos cada vez que surge un caso de dopage. Tal vez. Pero, mientras tanto, mientras el ciclismo se muere o no, los ciclistas sesiguen matando en la carretera (Toro 2006: 6).

En otra arenga se nos invitaba a deponer las armas. «El camino de vuelta a España —decían— pasa por Moscú. Estáis condenados a morir. Vuestros jefes y vuestros curas os engañan. Venid con nosotros. Vamos a empezar una ofensiva monstruo».

En tanto, mientras se libraba la colosal batalla, nuestro Mando había atendido, de forma preferencial, a evitar que los sectores del ferrocarril Leningrado-Moscú y de la carretera, confiados a nuestra División, se perdiesen (Vega 1998: 98).

Y en aquel mismo año, su fama era tal que sólo su presencia llenó a tope nada menos que el Metropolitan House de Nueva York con un inmenso gentío que le aplaudía a rabiar.

* * *

Entretanto, durante todos aquellos años, los nubarrones oscuros que habían aparecido lejanos en el horizonte se iban acercando en el firmamento europeo, e incluso mundial (Llopis 1977: 107).

 

5. APUNTE GALDOSIANO SOBRE ÍNTERIN

Alcina y Blecua (1975: 1149) consideran a ínterin como “un cultismo prácticamente desaparecido, salvo en hablas muy afectadas y en algunos escritores del siglo pasado [siglo XIX]”. Por su parte, Santos Ríos (2003: 422-423) lo clasifica como “adverbio temporal deíctico-anafórico (de simultaneidad)”, y observa que “este adverbio latino deformado (interim > ínterin) es hoy muy raro, incluso en lenguaje culto escrito”; menciona también las locuciones “en el ínterin y en ese ínterin, expresiones, aunque cultas, menos cultas que el adverbio (y mucho más usuales que él)”.

Pues bien: Galdós caracteriza a un personaje de Miau (Mendizábal), precisamente por utilizar la forma ínterin. Sin embargo, parece hacerlo con bastante tacto, para no caer en el exceso y la caricatura. Sólo hemos localizado su uso en tres ocasiones. En la primera, lo repite para que el lector no pase por alto tal retoricismo y estigmatice al personaje (desaprovecha, sin embargo, la tercera oportunidad y usa en tanto que):

De todo tiene la culpa la libertad de cultos. Porque ínterin tengamos racionalismo, mi señor don Ramón, ínterin no sea aplastada la cabeza de la serpiente, y... (perdiendo el hilo de la frase y no sabiendo ya por dónde andaba) y en tanto que... precisamente... quiero decir, digo... (cortando por lo sano). ¡Ya no hay cristiandad! (Pérez Galdós 1971: 327).

Y estas son las dos ocasiones restantes:

—No, si yo no cambalacho nada... En fin, usted lo verá (bajando un escalón, mientras Villaamil subía otro). Ínterin domine el libre pensamiento, espere usted sentado. Como que no hay justicia ni nadie se acuerda del mérito (Pérez Galdós 1971: 385).

A esta gente es menester acecharla, para cogerla en el momento económico, ¿me entiende?; en el ínterin, como quien dice, de tener dinero, que es ni visto ni oído (Pérez Galdós 1971: 412).

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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© Miguel Ángel de la Fuente González 2008

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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