La Nova Vlná.
Una propuesta de estudio sobre la Nueva Ola checa

Cristina Gómez Lucas

Universidad Complutense de Madrid
criss1084@gmail.com


 

   
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Resumen:En el presente estudio nos acercamos a un fenómeno cinematográfico tan interesante como desconocido: la llamada Nova Vlná o Nuevo Cine checo. Este movimiento, que forma parte de los “nuevos cines”, logró renovar la industria fílmica checoslovaca y atraer la atención de la crítica y el público incluso a nivel internacional. Para conocer la naturaleza del movimiento atendemos a sus antecedentes, miembros, rasgos temáticos y formales y algún otro de sus más significativos rasgos.
Palabras clave: Nova Vlná, Nuevo Cine checo, Miloš Forman, Jirí Menzel, Vera Chytilová, Jan Kadár, Elmar Klos, Ivan Passer, Franz Kafka, Bouhumil Hrabal, Milan Kundera, FAMU

Abstract: This essay is focused on an interesting and little known cinema phenomenon: the Nova Vlná (Czechoslovak New Wave). This movement, which was part of the New Wave, changed the Czech film industry and attracted the attention of the international critics and audiences. In order to know the nature of this movement we will pay attention to its antecedents, participants, content and technical aspects and other of its most relevant characteristics.

 

Nos encontramos en la celebración del cuarenta aniversario de ese mítico mayo de 1968 que no fue sólo francés sino que sacudió también la historia de numerosos países, entre ellos y con especial intensidad, la de Checoslovaquia. Esta intervención se vale de tal coyuntura para introducirse en la cinematografía de un país y una época que rara vez tiene presencia dentro de nuestras fronteras.

Tras la II Guerra Mundial, una Europa convulsionada y traumatizada por la masacre quedó artificialmente escindida en dos mitades. Quince años después, a ambos lados de esta Europa fracturada con el Muro de Berlín como eje, comenzaron a surgir los llamados “nuevos cines” impulsados por un espíritu de innovación y ruptura con el pasado. Lo que va a determinar distintos resultados entre los “nuevos cines” occidentales y del Este viene determinado por múltiples diferencias en las estructuras políticas, económicas, sociales y culturales. Estas diferencias no sólo apuntan a los grados desiguales de desarrollo de las industrias cinematográficas, sino también a su nacionalización y a otros aspectos más relevantes como son cuestiones de libertad de expresión, censura e imposiciones del Partido Comunista. Esta propuesta de estudio presta atención al movimiento de la Nova Vlná (también conocido como Nuevo Cine Checo) que se convirtió en una de las “primerísimas cinematografías europeas” durante aquellos años tal y como señala Román Gubern [1].

Paradójicamente y merecedor también por ello de reconocimiento, el espíritu de renovación que desprendía la obra de los autores de la Nova Vlná fue producto en gran medida del clima opresor que se respiraba en el país. Sus representantes; Miloš Forman, Jirí Menzel, o Vera Chytilová entre otros, utilizaron el ingenio y el “hambre” de libertad para encauzar su creatividad y crear películas que bien merecen un lugar destacado en la historia de la cinematografía mundial. En ocasiones, sus obras sí han gozado de un reconocimiento internacional avalado por premios en múltiples festivales. Uno de los éxitos más deslumbrantes llegó en 1965 cuando el film de Jan Kadár y Elmar Klos Obchod na korze / La tienda en la Calle Mayor (1965) logró el Oscar a la mejor película extranjera. Prueba de que ese esplendor no fue algo aislado, dos años más tarde los hechos se repitieron y Jirí Menzel ganó la estatuilla de nuevo con su primer largometraje Ostre sledované vlaky / Trenes rigurosamente vigilados (1967).

Con una calidad acreditada por estudiosos, premios internacionales y una crítica entusiasta en el periodo en el que este movimiento se enmarca, parece difícil entender porque en las últimas décadas se le ha dedicado tan escasa atención al cine checo. El descuido del estudio se extiende a nivel internacional pero se acusa especialmente en España. La proximidad geográfica de la promocionada Nouvelle Vague, la invasión imperialista del cine americano o simplemente el hecho de que sólo una ínfima parte de la producción checa fue distribuida dentro de nuestro país explican en parte el profundo desconocimiento sobre el tema. Probablemente lo único que salvó al Nuevo Cine checo del olvido fue la acogida en las salas de arte y ensayo, que como bien es sabido, sólo reunían a un público minoritario. Es cierto también que la censura oficial asfixiante en el propio país de origen de los autores terminó por ocultar su labor hasta límites insospechados.

Con el fin de rememorar la importancia que este movimiento supuso en el ámbito cinematográfico y, por extensión, en el panorama artístico internacional nos introducimos a continuación en un estudio que nos permite identificar la naturaleza y el espíritu de la Nova Vlná.

 

Antecedente inmediato: La Primera Ola

La Nova Vlná se apoya en una larga y consolidada tradición cinematográfica. Ya en la década de los veinte se registró un importante movimiento avant-garde: el llamado grupo Devetsil. Aunque sus miembros realizaron películas siguiendo las doctrinas funcionalistas del Partido Comunista, sus ideas influenciaron a las siguientes generaciones de cineastas.

Décadas más tarde, las estrictas imposiciones del Partido Comunista comenzaron a relajarse tras la dura crítica de Kruschev a la figura de Stalin en 1956. Un nuevo periodo más aperturista se inició respaldado por las quejas denunciadas en el II Congreso de Escritores checos sobre las doctrinas estalinistas en materia cultural, es decir, sobre las pautas del realismo socialista. A la protesta se unió también el movimiento estudiantil, cuyas manifestaciones fueron una constante generalizada en todo el continente europeo. En este contexto, algunos cineastas checos, entre los que destacan nombres como Vojtech Jasný, Karel Kachyna, František Vlácil o Ladislav Helge comenzaron a marcar distancias con la estética empobrecida del realismo socialista. Serán ellos, un grupo al que se ha denominado Primera Ola, los que asentaran las bases que propiciarán el nacimiento de la Nova Vlná. Todos estos cineastas debutaron a finales de los cincuenta con títulos como Zizkovská romance, 1957 (Un romance de Zizkov) y Pet z miliónu, 1958 (Cinco entre un millón) dirigidas por Zbynek Brynych, o véanse otros ejemplos como Zárijové noci, 1957 (Noches de septiembre) y Touha, 1958 (Deseo) de Vojtech Jasný. Éstas y otras películas de los autores agrupados bajo la llamada Primera Ola difieren de los anteriores principalmente en que el individuo ya no es colectivo, como marcaba el canon estalinista, sino que éste cobra protagonismo y se enfrenta a una realidad que deja de estar idealizada.

Estos avances fueron aplastados por los acontecimientos que tuvieron lugar en Bánska Bystrica. En 1957 Antonin Novotný asumió la presidencia y entre sus objetivos se encontraba el de reprimir cualquier intento que se desmarcase de las directrices llegadas de Moscú. Durante estos años, a pesar de la supuesta relajación de las normas después de la intervención de Kruchev en el Congreso, la censura y los ataques a la industria cinematográfica no desaparecieron. La mayor de las represiones tuvo lugar durante la Conferencia sobre el cine checo y eslovaco celebrada en Bánska Bystrica en 1959 donde, entre otras medidas, se prohibieron la mayoría de los films críticos con el realismo socialista que se habían realizado durante los años previos.

El intento reformista así como la consolidación de la Primera Ola como grupo se deshizo por completo. La revisión y destrucción sobre las nuevas prácticas artísticas por parte del Gobierno se debía a la tendencia palpable que se venía registrando en el panorama cultural de abandonar las pautas del realismo socialista.

El movimiento de renovación fílmica volverá a surgir con fuerza en 1963, encabezado ya por la llamada Segunda Generación de la FAMU, es decir, los principales representantes de la Nova Vlná. La Primera Ola queda entonces definida como el movimiento percusor de éste último. Uno de los principales vínculos de influencia se establece a través de la FAMU (facultad de cine de la Academia de Artes Musicales de Praga) [2] ya que muchos de estos directores de la Primera Ola fueron más tarde profesores de dicha institución e impartieron clase a la mayoría de los futuros miembros de la Nova Vlná.

La temática y el estilo que desarrollaron los miembros de la Nova Vlná se interrelaciona e incluso solapa con el trabajo iniciado por los directores de esa Primera Generación mencionados a lo largo de este apartado. Uno de los mejores ejemplos es el de Elmar Klos y Jan Kadár, que aunque pertenecen a una etapa anterior a la nueva generación de la Nova Vlná, su film La tienda en la Calle Mayor (1965), es una de las obras más relevantes vinculadas a este movimiento.

Finalmente, antes de comenzar con el análisis del Nuevo Cine checo, consideramos pertinente señalar un autor perteneciente a la Primera Ola, el eslovaco Štefan Uher, y en concreto su film Slanko v siete, 1962 (Sol en la Red), debido a la enorme inspiración e influjo que supuso su estreno para los miembros de la Nova Vlná. Son bastantes los autores que coinciden en la importancia de la obra señalada, por ejemplo César Ballester [3] marca incluso el nacimiento del Nuevo Cine checo con el estreno de esta obra. Y es que Uher se anticipó a los debuts de Forman, Chytilová y Jireš, miembros que, como veremos en el siguiente apartado, son claves dentro del Nuevo Cine checo. Al examinar este film, se percibe con claridad el atrevimiento formal por parte del autor. El cineasta fue capaz de crear una atmósfera perfecta para el desarrollo de la subjetividad y la metáfora visual valiéndose además de una estructura innovadora.

 

La Nova Vlná: Definición del movimiento, rasgos identificadores, análisis temático, estilístico y técnico.

De que la Nova Vlná o el Nuevo Cine checo es un movimiento no nos cabe duda, aunque haya sido muchas veces olvidado. Sin embargo, cabe plantearse numerosas cuestiones acerca de su propia identidad, por ejemplo cuáles son los rasgos que la definen, quienes sus principales miembros o qué obras pueden valorarse como aportaciones significativas en la historia de la cinematografía.

En el caso del cine checo la vinculación con el contexto histórico es un elemento clave para poder entender su naturaleza. Su nacimiento, desarrollo y disolución vienen marcados por una situación política cultural y social muy específicas por lo que el carácter nacional queda implícito en la definición del propio movimiento. Otros de los rasgos que implica dicho concepto es el carácter intencional del mismo. Éste viene a menudo atestiguado por un manifiesto donde se señalan las metas comunes del grupo así como una cierta unidad temática y técnica. La Nova Vlná carece de esto último, es más, los propios autores no tenían el sentimiento de pertenencia a un grupo o movimiento concreto, sin embargo entre ellos primaba ante todo una intención común: romper con las pautas del realismo socialista y abrir nuevas vías de creación artística.

En un marco político, social y económico mucho más favorable que en las décadas precedentes, la Segunda Generación FAMU se preocupó de mejorar la cinematografía de su país abogando por la libertad de expresión y el derecho a la innovación. En aquella época, las películas fueron bien recibidas por el público y la crítica internacional, tanto que “a partir de 1960 se produjo una deslumbrante eclosión que en 1966 cristalizaría con 26 premios obtenidos por sus largometrajes en los festivales internacionales, y 41 por sus cortometrajes.” como confirma Román Gubern refiriéndose al cine checo [4]. Aunque las fechas mencionadas por el autor no se ajustan exactamente a lo que oficialmente se ha determinado como la vida de la Nova Vlná, de 1963 a 1968, las cifras demuestran igualmente el éxito y la expansión de los films checos por aquella época.

Otro de los factores claves a tener en cuenta en el nacimiento del movimiento fue el deshielo cultural que se produjo también en el ámbito literario; la poesía, la novela, el teatro experimental y el ensayo filosófico. Las obras de autores como Bohumil Hrabal, Fraz Kafka o Milan Kundera ejercieron un enorme influjo en el ámbito cinematográfico siendo muchas de las películas adaptaciones de éstos y otros autores contemporáneos.

Uno de los puntos de interés de la investigación es conocer a los miembros del movimiento. Tal interés deviene en que a través de la contrastación de fuentes, prestando atención a las españolas para observar el estado de la cuestión en nuestro país, podremos conocer la diversidad de criterios y opiniones que existe sobre una misma cuestión. A veces esta disparidad sirve para conocer las diferentes perspectivas de estudio que los expertos han elegido para abordar la Nueva Ola checa.

J. L. Sánchez Noriega [5] señala que:

La Nova Vlná agrupa a cineastas que quieren hacer un cine más personal y al margen de las estructuras burocráticas. Se caracteriza por la contestación frente al sistema establecido, la apología del individualismo, cierto escepticismo ideológico y antropológico y los tratamientos irónicos. Al igual que en el resto de los nuevos cines, se hacen películas que abordan la vida cotidiana, los conflictos generacionales, la temática juvenil y la moral personal frente a las convenciones sociales.

Asimismo, el autor señala como principales representantes a Miloš Forman, Vera Chytilová, Jirí Menzel y Jan Nemec. Menciona de ejemplo también otros nombres como Jirí Trnka, Evald Schorm, Jaromil Jireš, Juraj Herz, Ivan Passer, Jaroslav Papoušek, Ján Kadár y Vojtech Jasný.

Continuamos con otros autores con el fin de poder después establecer comparaciones entre ellos y obtener las conclusiones pertinentes. F. J. Zubiaur [6] hace referencia a la Nova Vlná como “la salida en 1963 de un grupo de graduados inconformistas de la FAMU -Jirí Menzel, Vera Chytilová, Jan Nemec, Jaromil Jireš y Miloš Forman- que impulsarán un cambio de rumbo en el cine checoslovaco”. En su obra el autor también hace referencia a Schorm, Passer y Kadár.

Román Gubern [7] divide a los miembros del cine checo de los sesenta en dos corrientes distintas; mientras que Forman, Menzel y Passer quedan dentro de la tendencia de corte realista, Chytilová, Nemec, Jurácek y Jan Schmidt se asocian con el universo del absurdo y la representación de un cine opresivo y angustioso.

Ángel Quintana [8] explica que los “nuevos cines” no fueron un hecho generalizado en la Europa comunista ya que en muchos países no puede identificarse un grupo de cineastas con intención de renovar su cinematografía nacional. En aquellos países donde sí se produjo una cierta ruptura, muchas veces no existía el sentimiento de grupo. Quintana señala la Nova Vlná, junto con el Nuevo Cine húngaro, como los ejemplos más cercamos a la idea de movimiento a pesar de sus muchas contradicciones. Como vemos, el argumento de este autor reafirma la identidad de la Nova Vlná como un movimiento independiente. El autor incluye como representantes muchos de los cineastas hasta ahora nombrados y añade un nuevo nombre en el lista, Karel Kachyna, que más adelante argumentaremos si conviene o no inscribirlo dentro del movimiento.

En relación a esto, son interesantes las palabras de Doménech Font [9], quien subraya que los criterios de unidad generacional y rebeldía no son suficientes para acreditar un movimiento compacto. Considera la Nova Vlná como un grupo, aunque frágil, y explica que su relativa homogeneidad no proviene ni de la idea generacional, nacidos todos ellos entre 1925 y 1935, ni de las similitudes de funciones comunes como la lucha contra las imposiciones políticas.

Breve es la atención que dedica J.M. Caparrós Lera [10] en su capítulo sobre el cine del deshielo en los países del Este y la URSS. El autor no hace referencia a la Nova Vlná como tal, simplemente señala a autores significativos del cine checo antes de 1968; Forman, Nemec, Chytilová, Jurácek y Menzel, y nombra como ejemplo algunas de sus obras. Incluye a Jirí Trnka, cineasta importante pero con una característica peculiar que explicaremos más adelante.

No son muchas más las referencias bibliográficas en español que podemos encontrar sobre la Nova Vlná, en ellas se aprecia la diversidad de opinión y la reducida información disponible. Dos excepciones existen en dicho argumento; la obra de César Ballester y Vientos del Este: Los nuevos cines en los países socialistas europeos: 1955-1975. Veamos que criterios emplean estas obras para definir a la generación de la Nueva Ola checa.

Resulta interesante el enfoque elegido por Ballester [11] para el estudio de los cineastas del movimiento ya que atiende a la desaparición del plano máster en sus obras como rasgo identificador. En primer lugar define a sus miembros bajo el siguiente criterio:

(…) considero como directores de la Nueva Ola, aquellos que, tras estudiar en la FAMU a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, dirigieron su primera película durante la primera mitad de la década de los años sesenta. Éstos son: Hynek Bocan, Vera Chytilová, Miloš Forman, Pavel Jurácek, Antonin Máša, Jirí Menzel, Jan Nemec, Ivan Passer y Evald Schorm.

Añadiendo dos nombres nuevos; Hynek Bocan y Antonin Máša, comprobamos que para Ballester la vinculación a la escuela de cine de Praga es un hecho fundamental. El interés mencionado radica en el rasgo que atribuye como característico a la Nova Vlná, es decir, la concentración de escenas sin planos máster que aparecen en sus films. No es que estos cineastas fuesen los primeros en hacerlo, lo vimos ya en los directores rusos experimentales de los años veinte (Pudovkin o Vertov), pero para Ballester es el rasgo diferenciador del movimiento con el resto de “nuevos cines” que se dan en el mismo periodo.

Por su parte, en la obra Vientos del Este [12] se profundiza en la especial contribución al cine checoslovaco de Forman, Passer y Menzel. Se incluye también un diccionario de directores que atiende las figuras de Chytilová, Jireš, Nemec, Schorm, Kadár y Klos. Estos dos últimos vienen definidos como “cineastas sólo tangenciales al nuevo cine checo”. Esto se explica porque ambos pertenecen ciertamente a la generación anterior pero muchas de sus obras se inscriben dentro del apogeo de la Nova Vlná. Como novedad encontramos el nombre de Juraj Jakubisko, además corroboran la importancia de Máša que ya apuntaba Ballester.

Aunque podemos afirmar la identidad propia del movimiento, tenemos ya una idea aproximada de los autores y algunas de sus características más relevantes, para poder concretar se hace necesario proseguir la búsqueda en la bibliografía extranjera.

Atendamos al argumento de Dina Iordanova [13]:

La Nueva Ola Checoslovaca está asociada al trabajo de directores como Forman, Jasný o Passer, a actores como Vlastimil Brodsky y Jana Brejchová, guionistas como Ester Krumbachová y Jaroslav Papoušek. Lo más importante que define a este grupo es su estilo concreto.

En referencia a ese estilo, la autora reconoce que los films de la Nueva Ola checa cubren una amplia gama de estilos, incluyendo el surrealismo, el dadaísmo, la representación de un mundo de fantasía y magia, etc. Sin embargo, existen elementos unificadores, siendo los más importantes: el tratamiento de temas contemporáneos, la ironía (a menudo rozando el absurdo), las técnicas de montaje vanguardista y la atención al detalle psicológico.

Tras analizar todas estas fuentes, puede apreciarse con facilidad que la Nova Vlná queda definida en función del autor elegido. Es cierto que existen unas líneas comunes pero a la hora de incluir o dejar fuera a los miembros que la formaron no es fácil llegar a un criterio único. Se demuestra así la propia indefinición que caracteriza a la Nova Vlná, que aunque no dudamos de su identidad como movimiento, éste varía dependiendo de la perspectiva de estudio. Conviene señalar algunas precisiones antes de continuar.

Aunque fuentes divulgativas de prestigio como la obra de Sánchez Noriega incluyen a Jirí Trnka en la Nova Vlná, esta investigación utilizará el criterio de obras más específicas que se han dedicado por completo al estudio del cine checoslovaco. Jirí Trnka fue una de las grandes figuras en el mundo de la animación, campo en el que la industria cinematográfica checa ha destacado siempre. El cine de animación no entra dentro del objeto de este estudio precisamente porque puede separarse por completo de la Nova Vlná. La obra de Jirí Trnka es uno de los mejores ejemplos de la calidad artística del cine checo en dicha modalidad, especialmente en la década de los cincuenta, pero no existen elementos que permitan vincularle como miembro del Nuevo Cine checo, es más, los autores de este movimiento no se dedicaron al cine animado. La no presencia de este nombre en la obra de Ballester y Hames como integrante de la Nova Vlná (además de otros autores ya citados) corrobora este argumento. En el caso de J. Mª Caparrós Lera, aunque menciona a Trnka, lo hace como un ejemplo del esplendor del cine checo y no como miembro de la Nueva Ola.

Tampoco incluiremos a Vojtech Jasný como hacen Noriega y Alistair Whyte. La razón de ello es que Jasný pertenece a la Primera Ola, a la Primera Generación de la FAMU, al igual que Karel Kachyna o Štefan Uher, como ya vimos en el apartado anterior. Es cierto que las influencias entre este autor y la Segunda Generación son rotundas, incluso pueden solaparse técnicas y temáticas, pero no por ello conviene integrarlo como miembro representante de la Nova Vlná.

Por último, y para concluir con la discusión de la identidad de los integrantes del movimiento, prestamos atención a Peter Hames, cuya obra puede ser considerada como una de las más significativas sobre la materia. El autor clasifica según dos tendencias a los distintos miembros; de influencia realista Jireš, Schorm, Bocan, Forman, Passer y Papoušek y de tendencia experimental o de fantasía Jurácek, Menzel, Nemec, Chytilová y Herz. Incluye también otros muy influenciados, por ejemplo Máša. Comprobamos como esta lista es más amplia que la que ofrecía Ballester.

No se trata de poner límites a aquello que por su naturaleza carece de ellos. Recordemos que fue un movimiento que no tuvo conciencia grupal, ni manifiesto, si ellos mismos no dieron una lista de nombres ¿cómo vamos a hacerlo nosotros? Se ha tratado de recoger las conclusiones a las que después de sus correspondientes investigaciones han llegado todos estos autores citados. No es un proceso éste de anulación sino de complementación.

Vistos los nombres, atendamos a las fechas en las que se inscribe el movimiento. Esta tarea resulta más sencilla porque la mayoría de las fuentes bibliográficas señaladas anteriormente sitúan la vida de la Nova Vlná de 1963 a 1968 (Doménech Font o Mark Cousins por ejemplo). No hay duda acerca de su final ya que viene marcado por la invasión de los tanques en Praga en agosto de 1968. Algo más de controversia existe en torno al momento de su nacimiento, normalmente considerado éste a partir del estreno de Konkurs / Concurso (1963) de Miloš Forman. Así lo señalan Fran Benavente y Santiago Fillol en Vientos del Este [14]. Hames [15] corrobora dicho argumento añadiendo también los debuts de Chytilová y Jireš con O necem jinem, 1963 (Algo diferente) y Krik, 1963 (Grito) respectivamente, así como otra obra de Forman en el mismo año: Cerný Petr, 1963 (Pedro el negro). Este autor y Ballester se encargan de recordar la influencia que tuvo la obra Sol en la red de Štefan Uher, como ya vimos en el apartado dedicado a la Primera Generación.

Cabe citar en este momento otras obras influyentes que ayudaron a asentar las bases de lo que poco después desarrollaría la Nova Vlná. Películas como Az Prijde Kocour, 1963 (Un día, un gato) de Vojtech Jasný o Holubice, 1960 (Paloma) de František Vlácil, marcaron un punto de partida a través de sus innovaciones técnicas y estructurales. La obra de Jasný es una alegoría fantasiosa llena de sutiles críticas cuyos efectos especiales recuerdan al proyecto teatral de Alfréd Radok Laterna Magika (La linterna mágica). La vinculación de este último título con la Nova Vlná será tratada en el siguiente apartado. La calidad artística de la película de Vlácil se debe en buena parte a la participación de Jan Curik como director de fotografía, quien logra un uso simbólico de la luz, creando efectos expresivos y lirismo visual. La experimentación plasmada en Holubice prepara el camino de la Segunda Generación de la FAMU, y el mismo Curik trabajará con algunos de sus miembros más representativos; Chytilová, Jurácek, Schorm y Jireš entre otros, con éste último realizará un espléndido trabajo en Valerie a týden divu / Valeria y la semana de los milagros (1970) [16].

Una vez tenidos en cuenta los precedentes señalados concluimos la cuestión cronológica que veníamos explicando con el argumento de Ballester [17]:

El llamado `milagro´ del cine checoslovaco comienza con el estreno de Slanko v Siete (El sol en la red, 1962, basada en la novela de Alfonz Bednár), del eslovaco Štefan Uher, seguido de las películas de Chytilová U stropu je pytel blech (Hay un saco de pulgas en el techo, 1962) y O nicem jinem (Hablemos de algo diferente, 1963) y de Forman Konkurs (Concurso, 1963) y Cerný Petr (As de picas).

Por tanto, el inicio de la Nova Vlná no es un momento concreto sino que se sitúa a lo largo de 1963 con la irrupción del estreno de las obras de Chytilová y Forman, así como también el debut de Jireš que apuntaba Peter Hames.

Este surgimiento vino acompañado de enormes deseos por parte de los cineastas de renovar la cinematografía checa y superar las limitaciones que venían impuestas con la doctrina del realismo socialista. En definitiva, un nuevo intento de proseguir con el camino iniciado por cineastas como Kadár y Klos, Jasný o Krška, cuyos films habían sido unos años antes duramente criticados y censurados en la Conferencia de Bánska Bystrica. Ese fue el momento en el que la Primera Generación moría antes de nacer. Daniel Frantisek [18], teniendo en cuenta este contexto, hace una anotación interesante diciendo que la Segunda Generación, casi ya íntegramente salida de la FAMU, llegó con menos ilusiones y de una forma más discreta y cauta al ver como a esos cineastas pioneros (muchos de ellos profesores suyos en la FAMU) les habían aplastado con la censura, incluso a veces prohibiéndoles volver a rodar de nuevo.

Atendiendo a las características que definen el nuevo cine checo, tanto a nivel de contenido como técnico, se observan patrones muy próximos con el resto de “nuevos cines” que surgen en el continente europeo a finales de los cincuenta y principios de los sesenta. Esta explosión de “nuevos cines” se produce a nivel internacional, pudiéndose encontrar ejemplos también al otro lado del Atlántico, como el caso del Underground americano. Las Nuevas Olas configuran la modernidad en el ámbito cinematográfico gracias a una nueva forma de entender el cine pero lo que nos interesa ahora es analizar de forma individual aquellos rasgos que permiten identificar y definir el Nuevo Cine checoslovaco.

Sirva como introducción para singularizar la Nova Vlná la descripción que Fran Benavente y Santiago Fillol [19] realizan sobre ella:

(…) una nueva ola que frecuentó, como ninguna otra en el cine del Este, terrenos vecinos a los del resto de Europa, que auscultó las pasiones de los espíritus juveniles, el conflicto generacional, la apertura a lo real, la contaminación documental, la urgencia del trazo fílmico, el pulso contemporáneo de una sociedad en trasformación. Y para ello debió abrirse a cuerpos nuevos, a velocidades desconocidas; tuvo que agujerear el relato, deshilachar la narración, impugnar la tradición y situarse ante la ley.

Apuntes como este permiten introducirse en las tendencias que marcan la impronta de la Nova Vlná. En cuanto a la temática, de nuevo el contexto histórico-político y social será una de las claves que expliquen los contenidos desarrollados por los jóvenes cineastas. A pesar de la sombra soviética, cierto aperturismo proporcionó un clima de libertad que permitió a los cineastas desarrollar una temática que satisfacía las inquietudes del momento en el que vivían. Las preocupaciones se dirigieron hacia lo cotidiano, la realidad del entorno, pero ya no una realidad inventada por la visión edulcorada e ideológica del realismo socialista, sino tal y cómo la mirada del cineasta la percibía. Para ello se emplearon técnicas documentalistas, elemento heredado del Neorrealismo Italiano. Forman, Passer y Papoušek son probablemente los directores donde se aprecie una mayor inclinación realista. El hecho de interesarse por las experiencias del día a día y llenar las imágenes con los problemas cotidianos que marcaban el ritmo de vida de la sociedad checa puede entenderse como un progreso evolutivo y como el rechazo a la doctrina realista socialista.

Estas ideas se observan en con claridad en Concurso de Forman, donde los dos mediometrajes que componen el film, corresponden a imágenes documentales que se introducen en la vida de los jóvenes checos. Es precisamente la juventud uno de los focos de atención no sólo de Forman sino de la mayoría de los miembros de la Nova Vlná. Se da así un protagonismo a una parte de la sociedad que había sido marginada por cineastas más veteranos. Comienzan a retratarse los sueños, las frustraciones y los problemas juveniles desde una perspectiva sincera y personal. Veamos algunos ejemplos: Lásky jedné plavovlásky / Los amores de una rubia (1965) de Forman tiene como protagonista a una joven trabajadora checa, dos adolescentes (Marie I y Marie II) tienen el papel central en Las Margaritas de Chytilová, Skarivanci na niti / Alondras en el alambre (1969-1990) de Menzel describe la historia de amor de dos jóvenes prisioneros y Trenes rigurosamente vigilados de éste mismo autor se estructura entorno a la vida del joven aprendiz a ferroviario Milos. Sirva este último ejemplo para observar como la iniciación sexual y sentimental es otro de los temas recurrentes. En este caso Menzel ofrece un relato biográfico haciendo hincapié en las dificultades sexuales y las dramáticas consecuencias de los fracasos en las primeras experiencias. Relacionado con ello, la incapacidad de expresar sentimientos y los desequilibrios afectivos serán también temas habituales.

En estos relatos sobre la adolescencia y la juventud se incluye por lo general el cuestionamiento del concepto tradicionalista de la familia, se critica el autoritarismo y la incomprensión de las generaciones adultas hacia esa nueva juventud que se desarrolla en el marco de los sesenta. Esta idea se observa perfectamente en las secuencias finales de Los amores de una rubia, cuando la protagonista está en casa de los padres del joven pianista del que se ha enamorado.

Continuando con la crítica, el sistema político tampoco se libra de ella. Muchos films reflejan la destrucción de las ilusiones por parte de un sistema totalitario, así como sus carencias o su ineptitud ante determinadas cuestiones. ¡Al fuego bomberos!, la última película de Forman antes de exiliarse, es una sátira sobre el sistema comunista, una crítica llena de ironía sobre el funcionamiento del propio gobierno y el orden social impuesto. Esta alegoría política entró en la lista de películas “prohibidas para siempre” en 1973 durante el proceso de normalización. Y es que a pesar de que se esperaba que los cineastas cumplieran con su deber de artistas socialistas, éstos no se reprimieron a la hora de rebelarse contra el sistema, eso sí, siempre bajo imágenes metafóricas que no despertaran la rabia de los censores. Monterde, Riambau y Torreiro [20] en su estudio sobre los “nuevos cines” respaldan esta idea afirmando que:

(…) al hablar en presente de las nuevas situaciones históricas (…) la metáfora sustituye habitualmente a la denuncia y se hace evidente el compromiso económico de los nuevos realizadores con una protección estatal que controla rigurosamente la implantación de una nueva moral social”.

Si bien es cierto que a comienzos de los sesenta el clima opresivo se había reducido en el ámbito artístico con la llegada de Dubcek al poder, no ocurrió lo mismo en otros ámbitos de la sociedad. Ángel Quintana [21] explica como en este periodo la libertad artística y cultural, que se dio en países como Checoslovaquia, Hungría y Yugoslavia, provocó tensión con la burocracia dogmática que existía dentro de la estructura política. El autor menciona una consideración muy interesante que debe ser tenida en cuenta:

La liberación de la actividad cultural suplió la falta de una vida civil libre. La sociedad empezó a tomar conciencia de su situación y utilizó la cultura como elemento de liberación. Fue en esos años cuando el cine entró en conflicto permanente con la política cultural oficial.”

Entendemos por tanto el cine como un medio para suplir las carencias de libertad de la propia sociedad checa. Los cineastas no desaprovecharon esta modalidad artística para reflejar los defectos del régimen en el que vivían. Ciertas limitaciones impuestas les obligaron a desarrollar la creatividad, consiguiendo trabajos de calidad llenos de ironía.

Una de las formas de protestar contra el realismo socialista es realizando una temática personal e individual. En dicha doctrina el colectivo se proclama como protagonista modélico, la identidad es plural y no individual. Por este motivo, la mejor forma que los cineastas encuentran de luchar contra la masa es concentrando toda la atención en el individuo. La subjetividad que adopta el lenguaje cinematográfico deviene en gran medida de la influencia literaria, ámbito donde a mediados de los cincuenta, los escritores comenzaron a desarrollar la experiencia subjetiva en la narración. Debido a los fuertes vínculos que mantienen estas dos artes, el siguiente apartado se dedicará a estudiar más de cerca las influencias literarias en el Nuevo Cine checo.

Dicha tendencia a la subjetivización se observa en películas como Trenes rigurosamente vigilados, donde conocemos el mundo a través del universo de su frágil protagonista Milos. Son los ojos de Marie I y II en Las Margaritas quienes presentan al espectador su particular visión de entender el mundo. Lo mismo ocurre en La tienda en la Calle Mayor de Kadár y Klos, en este film la cámara decide seguir al carpintero Tono Brtko y de ese modo retratar todo lo que va sucediendo a su alrededor. Si bien el protagonista a veces no es único, como ocurre por ejemplo en la señalada obra de Chytilová o en Alondras en el alambre de Menzel, los directores retratan de forma independiente cada personaje, se detienen en el mundo interior que cada uno lleva dentro, definiendo sus propias personalidades y eliminando por completo cualquier tipo de rasgo colectivo.

Ese fortalecimiento del individuo se manifiesta en numerosas ocasiones en películas biográficas cuyo protagonista, más próximo a la figura de antihéroe que de héroe, suele ser un personaje marginado por la sociedad que lucha para encontrar su propia identidad en un mundo hostil. Esa búsqueda le llenará de frustraciones y revelará una inestabilidad emocional derivada normalmente de una infancia difícil.

Es frecuente encontrar también como las relaciones de pareja aparecen llenas de dificultades. Alondras en el alambre es un perfecto ejemplo de ello ya que el amor de dos jóvenes prisioneros (condenados a `reciclarse´ como comunistas) se ve continuamente frustrado por las circunstancias que les vienen impuestas. En Amores de una rubia de Forman, las relaciones sexuales y el adulterio empiezan a tener cabida pero no como pecado, el director ni siquiera emite juicios, simplemente trata de comprender y reflejar las motivaciones de sus personajes, unos personajes muy humanos. Y es que los “nuevos cines” comienzan a liberarse de los prejuicios y tabús sexuales, incluso se llega a cuestionar el matrimonio como institución.

El tratamiento de la vida amorosa, que habitualmente se enmarca en un microcosmos adolescente, deja también algo de espacio para mostrar las relaciones que se dan entre matrimonios maduros, lo hace Forman por ejemplo en ¡Al fuego bomberos! y Los amores de una rubia. En estos films, a través siempre del sentido del humor y la ironía, el director refleja situaciones profundamente cotidianas donde el aburrimiento o el continuo desacuerdo marcan la vida diaria de matrimonios ya gastados.

Aunque en los “nuevos cines” el presente desplaza el pasado histórico, las condiciones políticas, es decir, el comunismo en el que se desarrollan los “nuevos cines” del Este, predispone más a los artistas a vincular la historia y el cine. Del pasado, la temática más común es la relacionada con la Segunda Guerra Mundial y habitualmente su aparición puede entenderse como el modo que encuentran los artistas de liquidar el pasado nazi y comenzar un camino hacia el futuro. Sin embargo, como señala Monterde [22], la Nova Vlná prestó mucha menos atención a la reciente guerra que el resto de países bajo el dominio soviético. Además, los films que recogen estos hechos, Demanty Noci, 1964 (Diamantes en la noche) de Jan Nemec, La tienda en la Calle Mayor (1965) de Kadár y Klos y Trenes rigurosamente vigilados (1966) de Menzel, lo hacen desde una perspectiva cotidiana. Según el autor, la única película cuyo tono es menos distendido es la de Nemec, en ella se hace una denuncia al tema del colaboracionismo durante los años de guerra. La película de Kadár y Klos utiliza “una clave mucho más costumbrista y no carente de humor” mientras que la exitosa obra de Menzel “escandalizó por introducir un aire de comedia (sobre los problemas de iniciación sexual de un joven empleado de los ferrocarriles) en el contexto de la ocupación y de la resistencia nazi”.

Por tanto, el Nuevo Cine checo apenas volvió la vista atrás, solamente dedicó una escasa atención a la II Guerra Mundial pero empleando un enfoque cotidiano, incluyendo el humor y con un tono lírico en vez de épico. Nos gustaría recordar que a pesar de que sólo se realizaran esas tres películas en torno a los desastres de la Guerra, la repercusión internacional de las mismas fue enorme. Especialmente los films La tienda en la Calle Mayor y Trenes rigurosamente vigilados recibieron numerosos premios y fueron aclamados por la crítica cinematográfica en todo el mundo. El reconocimiento llegó hasta Hollywood, estas obras recibieron el Oscar a la mejor película extranjera en 1965 y 1967 respectivamente.

Aunque no se aborde directamente el tema del nazismo y de la contienda, en la mayoría de los films se palpan las consecuencias derivadas de ella. Esto resulta lógico si tenemos en cuenta que los cineastas se preocuparon por reflejar realidad.

Una de las características que distinguen a la obra de la Nova Vlná es su tendencia hacia el lirismo, un lirismo subjetivo que dota las imágenes de poesía. La película de Jan Nemec, Mucednici laski, 1966 (Los mártires del amor), es un gran ejemplo de esta tendencia. Profunda visión poética logra Ivan Passer en Intimní osvetlení / Iluminación íntima (1965), obra donde la cotidianidad aplasta cualquier indicio de cuestionamiento metafísico.

Dentro de los film checos, al lirismo se suma la ironía y en ocasiones también la fantasía mezclada con el universo del absurdo. Atendiendo a estos rasgos, algunos autores han tratado de dividir en tendencias o estilos a los miembros de la Nova Vlná con el fin de establecer algún tipo de ordenación. Es interesante detenernos en analizar algunas clasificaciones para poder comprender cuales son las líneas dominantes y cómo la versatilidad y pluralidad de aspectos que definen las obras de los cineastas dan lugar, en más de una ocasión, a confusiones. De nuevo, no se trata de lograr un criterio único o definir límites categóricos, sino de ahondar en el conocimiento de este movimiento gracias al estudio que han realizados los teóricos.

Ángel Quintana [23] escoge a Evald Schorm -Kadzy den advahu, 1964 (El coraje de lo cotidiano), Návrat ztraceného syna, 1966 (La vuelta del hijo pródigo)- y Vera Chytilová -Las Margaritas, Ovoce siromu Rasskych jime, 1969 (Los frutos del paraíso)- como representantes de “una tendencia moralizante de carácter reflexivo”. El autor asocia a Nemec y Passer con el lirismo, y a Forman y Jireš con las tendencias realistas. Quintana explica como Forman se introduce en lo cotidiano y retrata como el amor ideal en el que creen los jóvenes de clase obrera se rompe al enfrentarse a la realidad. Siendo todavía algo más trágico, sus palabras afirman que “Forman introdujo una amarga reflexión sobre la destrucción de las ilusiones por parte de los poderes totalitarios.” Los trabajos de Jireš, Krik, 1963 (El grito) o Zert, 1968 (La broma), son visiones ácidas de la realidad donde se plantea la incertidumbre del porvenir. Si tenemos en cuenta el contexto político, esta situación puede entenderse como consecuencia de la presión que ejercía el poder sobre los ciudadanos. Finalmente, el autor sitúa la obra de Menzel, Trenes rigurosamente vigilados, vinculada al humor y a “un cierto populismo checo”.

Hames [24] nombra a Forman, Passer y Papoušek dentro de una tendencia realista, influenciados por el cinema-verité y el Neorrealismo. Además señala a Chytilová como el autor más interesante desde el punto de vista formal y a Jireš y Schorm como principales representantes del lirismo checo. El autor reconoce que el uso de una categoría realista es para facilitar el análisis pero no porque existan categorías rigurosamente definidas.

Continuemos con la obra de un autor español, Román Gubern [25], quien señala que existen dos tendencias principales dentro de la Nova Vlná; una de corte realista donde se incluyen Forman, Passer y Menzel y otra que “se nutre del universo absurdo del gran escritor Franz Kafka” con autores como Jurácek, Schmidt y Nemec. Sin embargo, el autor reconoce que dos tendencias exclusivamente no pueden abarcar la diversidad de la obra del movimiento y como ejemplo del amplio registro menciona Las Margaritas de Chytilová, obra que califica como original y divertida.

Parece que no está clara la adhesión de Passer y Menzel dentro de la tendencia de corte realista, dependiendo del autor la pertenencia de estos nombres a dicho estilo varía. Fran Benavente y Santiago Fillol [26] se detienen en las figuras de Forman y Passer para señalar que en los films de éstos se había observado “La ironía, la poética del absurdo, la apertura documental, la querella musical (...)”. Al aludir a “poética del absurdo”, puede parecer a primera vista que incluso el nombre de Forman, que hasta ahora todos los autores han enmarcado en la tendencia realista, tampoco tiene un sitio definido.

Uno de los factores a tener en cuenta es el corpus de films a los que cada autor se refiere. Y es que dependiendo de una u otra película podemos clasificar a los cineastas en distintas tendencias. Es cierto que existen unos rasgos comunes que se repiten en la mayoría de las obras de un mismo autor, pero cada film tiene unas particularidades que lo diferencian del resto y que incluso pueden servir para cambiar a su director de una categoría de estilo a otra. Por ello, en esta ocasión, resulta más interesante quedarnos con los rasgos más identificativos del movimiento en su conjunto.

Algunas de las características que se pueden extender a casi la totalidad del trabajo del Nuevo Cine checo son la ironía y el escepticismo ideológico. La visión de la realidad no es ni optimista ni muy trágica sino que tiende a retratarse de forma sincera y, sobre todo, desde la subjetividad del individuo. Los autores crean una especie de cine subversivo superficialmente apolítico donde se tratan temas existenciales. Un protagonista, normalmente joven e inestable, trata de encontrar su identidad en un mundo difícil. La crítica tiene un gran protagonismo pero viene acompañada de lirismo, humor y emotividad. La burla y la sátira se mezclan con el absurdo dando lugar a situaciones kafkianas.

Nuevamente acabamos de señalar un elemento literario, y es que Kafka junto con Hrabal y Kundera, fueron probablemente los escritores que más inspiraron a la Segunda Generación FAMU. Algunos autores, como Ángel Quintana, hacen una clasificación de los miembros atendiendo precisamente a las relaciones que éstos mantuvieron con la literatura. Antes de conocer el influjo literario que el arte checo tuvo sobre el cine de los sesenta, vamos a dedicar la última parte de este apartado a otras características significativas como son la música, los escenarios y las técnicas de montaje que empleó el movimiento.

La renovación musical que compaña a esa sociedad nueva que se está gestando en los años sesenta también va ser registrada por los “nuevos cines”, incluyendo la Nova Vlná. Dentro del contexto europeo, el jazz pasó a convertirse en un principio más de la nueva forma de entender el cine. En el caso de la Nova Vlná, y teniendo en cuenta el aislamiento cultural bajo el régimen comunista, se recogen también la trasformaciones que se están dando en el mundo musical. Al ser la generación de los jóvenes la protagonista, es consecuencia lógica que al mostrar su entorno los cineastas tomen conciencia también de la música que en esos años está triunfando entre los jóvenes como el pop y el rock.

El mejor ejemplo lo encontramos en Concurso de Miloš Forman. Esta película, formada por dos mediometrajes, contrapone por una parte la música popular tradicional y clásica de las bandas de orquesta donde los jóvenes encuentran dificultades a la hora de participar y por otra, el rock que llena la vida de la juventud checa donde la improvisación y la libertad superan todas las reglas. La música pop también contribuyó en el cine checo, sobre todo por influencia teatral.

En cuanto a los escenarios, encontramos una gran diversidad dentro de la Nueva Ola checa. Desde espacios rurales donde se retrata la vida retirada en el campo, por ejemplo en Iluminación íntima de Passer, hasta grandes núcleos urbanos como Praga. Como es característico de los “nuevos cines”, hay una predilección por escenarios naturales, tanto exteriores como interiores, así en Los amores de una rubia nos desplazamos desde una enorme fábrica donde trabaja la protagonista hasta el lugar de ocio donde se celebra una gran fiesta. El registro de interiores naturales en muy amplio; por ejemplo en esta última película la cámara se sitúa en la residencia de la protagonista, en la clase, en un apartamento funcional donde vive el pianista con sus padres, en salones de baile, etc. Una estación de ferrocarril, en Trenes rigurosamente vigilados, o un comercio, en La tienda en la Calle Mayor, son algunos de los escenarios donde se desarrollan los films pero nunca de forma única pues en la mayoría de las películas encontramos diversidad y riqueza de espacios. No olvidamos mencionar espacios diseñados y cuidadosamente construidos como en Las Margaritas de Chytilová, una película donde la experimentación no conoce límites.

Finalmente atendemos a las técnicas de montaje, las cuales son similares a las del resto de cines de vanguardia. Como ya ha sido mencionado con anterioridad, en torno a ésta cuestión es muy interesante la hipótesis planteada por César Ballester, autor que ha trabajado exhaustivamente sobre el tema. Recordemos que Ballester identifica a la Nova Vlná del resto de Nuevas Olas gracias a un rasgo particular empleado repetitivamente en el montaje: la ausencia del plano máster. Ya hemos visto la importancia de la individualidad como temática del movimiento. La forma cinematográfica de reforzar esa individualidad y alcanzar un mayor grado de subjetividad es situando la cámara en la mirada del personaje. El plano subjetivo, es decir, ver a través de los ojos del personaje, supone la representación opuesta a la conseguida mediante el plano máster (el cual que implica la máxima objetividad).

Vemos entonces como la inseguridad del propio personaje, su incertidumbre a la hora de afrontar el futuro en busca de una identidad, es transmitida mediante la selección de determinados planos al propio espectador. El protagonista se enfrenta a un mundo hostil al que debe dar sentido, igualmente el espectador tiene que tratar de dar coherencia a las imágenes fragmentadas de la visión de éste para construir un todo, el lugar donde se está desarrollando la acción. Esta idea la podemos observar en los primeros minutos de Amores de una rubia, después de que aparezcan los títulos de crédito con la canción de fondo, los planos que Forman utiliza no nos dejan ubicarnos fácilmente, sólo cuando la conversación entre la protagonista y una compañera ha terminado, se muestran más imágenes del espacio que nos permiten confirmar que estamos ante un dormitorio colectivo de lo que podría ser una residencia femenina.

Otras características del montaje que pueden observarse son el uso de flashbacks, un ejemplo lo vemos en Amores de una rubia cuando la protagonista recuerda el encuentro con un guardia forestal, o el montaje en paralelo, utilizado por Forman en Concurso. La fragmentación es frecuente, tanto en las estructuras narrativas como en las propias imágenes, el montaje tiende a ser directo, en algunos casos incluso abrupto. La presencia de una autoconciencia estética, algo común con el resto de “nuevos cines”, deja paso a la experimentación formal. La postura más radical en este campo viene de la mano de Chytilová, quien arriesga sin condiciones para crear en Las Margaritas un rico collage de imágenes sin nexos causales ni temporales. En esta obra puede percibirse influencia del Pop Art, el cinema-verité y el Underground americano.

Otro de los recursos empleados es la yuxtaposición de imágenes, que unido al tono lírico de las mismas, contribuye a lograr una tendencia poética y, en ocasiones, también abstracta. Sus iniciativas se ajustan a las renovaciones fílmicas acordes a su tiempo, en paralelo a las vías renovadoras que abren el resto de las Nuevas Olas en todo el mundo.

Por tanto, podemos ver como esa necesidad de reflejar la realidad de la Nova Vlná no impide proporcionar una vivencia subjetiva, romper estructuras y experimentar en el campo formal. El documental se combina con el montaje conceptual donde el relato pierde fuerza y las emociones se intensifican porque, si hay algo que se desprende de los personajes del Nuevo Cine checo, es ante todo humanidad. El joven Milos en Trenes rigurosamente vigilados, el carpintero Anton Brtko en La tienda en la Calle Mayor o los prisioneros en Alondras en el alambre, son muestras inequívocas de la enorme empatía y ternura que los protagonistas de la Nova Vlná provocan en el espectador.

Centramos nuestra atención a continuación en una de las claves para entender el movimiento, es decir, la fuente de inspiración literaria y teatral que se registra en la obra del Nuevo Cine checo y que ya se ha aludido a ella en repetidas ocasiones.

 

Influencias literarias y teatrales, importancia de las adaptaciones

Las obras de la Nova Vlná están plagadas de huellas literarias y teatrales. Y es que la Segunda Generación de la FAMU se enmarca dentro de un contexto cultural amplio que no sólo abarca la renovación fílmica. En la década de los sesenta el mundo del arte experimentó un renacimiento que afectó al teatro, la pintura, la música, la novela… La emergencia del teatro del absurdo, el arte abstracto o el rock and roll, son elementos que van a moldear las obras cinematográficas de ese periodo. Debido al enorme influjo que la literatura y el teatro ejercieron sobre los trabajos del Nuevo Cine checo, centramos en este apartado nuestra atención sobre estos dos ámbitos artísticos.

La atmósfera opresiva donde los personajes se esfuerzan en dar sentido a un mundo sin sentido reflejada en El proceso, La Metamorfosis y otros textos de Franz Kafka, sirven a la Nova Vlná para reflejar metafóricamente el contexto cultural, político y social que se daba en el día a día. El uso del absurdo y la atmósfera angustiosa que caracteriza la obra del escritor checo puede observarse en bastantes films, casos ejemplares son Josef Killian (1963) de Jurácek y Schmidt y Demanty Noci, 1964 (Diamantes en la noche) de Jan Nemec. Esta idea remite de nuevo a la importancia del contexto histórico-político en Checoslovaquia. Vemos que éste es tan determinante que es necesario tenerlo presente para poder comprender de que forma los cineastas eligen expresarse.

Y es que los jóvenes directores de la Nova Vlná se sienten identificados con las interpretaciones políticas que pueden extraerse de las obras de Kafka. Sus metáforas son idóneas para codificar, irónicamente en la mayoría de los casos, la represión que sufrían bajo una ideología totalitaria. Uno de los ejemplos más admirables es el film ¡Al fuego bomberos! de Milos Forman, la última película que realiza el director antes de partir para el exilio es una ingeniosa crítica disfrazada a la ineficacia del propio Estado checo. Otros de los rasgos que caracterizan los trabajos de Kafka y que pueden ser hallados en películas del Nuevo Cine checo son la culpa, la soledad y la angustia.

Junto a Franz Kafka, cuya obra es recuperada tras un Congreso celebrado en Praga en 1963, encontramos otros dos autores indisociables a la Nova Vlná: Bouhumil Hrablal y Milan Kundera. Éste último, cuyas obras fueron adaptadas a la pantalla, utiliza también a menudo el recurso del absurdo. Un ejemplo se aprecia en uno de sus trabajos más influyentes, La broma, donde el protagonista lleva a cabo una broma (el envío de una tarjeta irónica a su novia) que pagará con su libertad. De este modo, la absurdidad y el humor se mezclan en las obras de Kundera, un autor que percibió la aterradora situación que se produce cuando incluso la risa es controlada por el Estado. Esa es la ironía de la acción histórica, ésta se vuelve tan `entusiasta´ que transforma la broma en una angustiosa sensación. En las obras del escritor se reflejan también conflictos existencialistas y se desarrollan contenidos de carácter metafísico, algo recurrente en las obras de la Nova Vlná.

Sin mucha opción a la libertad y bajo constantes amenazas por parte del Partido, la Nueva Ola checa empleo el arte como medio de escape, agudizando el ingenio y reflejando con absurdidad y humor los problemas cotidianos que vivían los ciudadanos de la sociedad contemporánea.

Por su parte, Bohumil Hrabal, concede en sus obras el protagonismo a pequeños personajes, individuos anónimos pero muy humanos que se enfrentan a destinos corrientes con matices irónicos y absurdos, características llamativas dentro de los trabajos de los directores checos. Una de sus obras claves para la consolidación del movimiento de cine fue Perlitas en el fondo del mar ya que éste fue adaptado en el film episódico Perlicky na dne / Perlitas en el fondo del mar (1965), realizado por Evald Schorm, Jirí Menzel, Jan Nemec, Jaromil Jireš y Vera Chytilová. A pesar de que el movimiento checo carece de manifiesto, este último film puede entenderse como una especie de sustituto al presentar los rasgos fílmicos y autores más significativos que participaron en la Nova Vlná. Los cineastas alabaron la autenticidad, el retrato de lo cotidiano, el humor y el toque surrealista que caracteriza la obra de Hrabal.

Las obras de estos escritores modernos planteaban cierto rechazo a la estructura clásica del relato, la fragmentación aumenta y con ello la dimensión temporal y espacial tradicional se ve alterada por lo que la influencia literaria no sólo se da a nivel de contenido sino también en el plano formal.

Hasta el momento sólo hemos mencionado la adaptación de La Broma y Perlitas en el fondo del mar de Hrabal y Kundera respectivamente. Otros títulos fílmicos basados en obras literarias fueron Nikdo se nebude Amat, 1965 (Nadie se reirá) de Hynek Bocan, basada en la novela homónima de Kundera que ha sido traducida al español como El libro de los amores ridículos, Fádni odpoledne, 1965 (La tarde aburrida) de Passer, basada en un relato publicado separado de las historias de Perlitas en el fondo del mar de Hrabal, Trenes rigurosamente vigilados y Alondras en el alambre, dirigidas por Menzel y basadas en obras de este último escritor.

Una de las obras percusoras del movimiento, Sol en la red de Štefan Uher, está basada en un obra de Alfonz Bédnar, autor que continuó trabajando con el cineasta en películas posteriores. Al leer su novela percibimos un cambio fundamental con el resto de la literatura enmarcada en la doctrina del realismo socialista, la aparición del narrador en primera persona. Por este motivo la obra supuso el comienzo de una renovación literaria aunque es cierto que todavía contiene bastantes rasgos pertenecientes a dicha doctrina. Este tipo de narrador se enfrenta a la identidad colectiva prototípica del realismo socialista y aboga por el fortalecimiento de la individualidad, algo que como hemos visto se desarrolla ampliamente en los films de la Nova Vlná (este rasgo se observa en la utilización reiterada del plano subjetivo).

Por tanto, el narrador de las novelas ya no relata desde un lugar neutro sino desde la propia mirada de los personajes, lo objetivo se vuelve subjetivo y para comprobarlo sólo hay que mirar las novelas de Kafka, Hrabal o Kundera. En el resto del panorama internacional también se estaba produciendo esa tendencia a lo subjetivo. Uno de los antecedentes más conocidos es la novela The Catcher in the rye / El guardián entre el centeno (1951) de J. Salinger, hito de la literatura americana donde un sarcástico adolescente narra sus vivencias en primera persona.

Hasta ahora hemos dirigido nuestra atención principalmente hacia la novela pero Daniel Frantisek [27] nos recuerda la importancia del teatro, considerando el vínculo de éste con el cine incluso como el más significativo. Mención especial merece en este campo la obra de Alfréd Radok Linterna mágica (1958) ya que supuso una influencia clave para el surgimiento de la Nova Vlná. La obra de Radok fue un proyecto innovador que mezclaba la actuación en vivo con proyección cinematográfica incluyendo además sonido estéreo y cinemascope.

Después de todos estos argumentos, no exageramos si afirmamos que la base literaria del trabajo fílmico de la Nova Vlná es, sin duda, una de las más significativas. Manteniendo el cine checo relación con otras artes como la música o la pintura, los nuevos planteamientos literarios y los textos a los que dan lugar son un factor determinante, tanto para el surgimiento del movimiento cinematográfico, como para el desarrollo y evolución que sufre durante la década de los años sesenta.

 

1968- Disolución de la Nova Vlná

El socialismo de `rostro humano´ del Partido Comunista de Alexander Dubcek fue literalmente aplastado por la entrada de tanques del Pacto de Varsovia la noche del 20 de agosto de 1968. Se puso fin así a un periodo aperturista donde las artes, especialmente la cinematografía, renacieron ofreciendo memorables aportaciones. La brutal invasión supuso la destrucción completa del Nuevo Cine checo.

Poco a poco la Nova Vlná se fue deshaciendo ya que muchos de sus miembros, ante la censura y la restauración de medidas represivas, partieron al exilio. Éste fue el camino que eligieron por ejemplo Miloš Forman e Ivan Passer, quienes se marcharon a Estados Unidos. Otra de las figuras más destacadas, Jan Nemec, fue obligado a sumarse a la lista de emigrados pocos años después. Es interesante que en la filmografía de este último cineasta mencionado encontramos precisamente una película documental sobre la invasión soviética rodada en la ciudad de Praga, Oratorium pro Prahu, 1968 (Oratorio de Praga), testigo de la vida del país durante ese año. Con dicho film la carrera de Nemec como cineasta en la República Checa cesó durante veinte años.

Sin embargo, el exilio permanente no fue la opción de la mayoría, excepto los cuatro mencionados además de Ján Kadár, que trabajó en Canadá y más tarde en Estados Unidos, y otros cineastas próximos a la Nova Vlná como Vojtech Jasný y Jirí Weiss, muchos decidieron permanecer en el país a pesar de las duras condiciones. Los que decidieron quedarse; Chytilová, Bocan, Menzel, Jireš o Schorm entre los más conocidos, vieron como sus films eran duramente censurados. Algunos de estos últimos directores tardaron bastantes años hasta que volvieron a rodar, véase el caso de Bocan y Máša en 1973, Menzel en 1975 y Chytilová un año más tarde. Aquellos que continuaron en activo tuvieron que ajustarse de nuevo a las pautas del realismo socialista (a las normas anunciadas por Gorka y Zhdanov a mitad de la década de los treinta) retomando temáticas centradas en Segunda Guerra Mundial y la victoria del comunismo y olvidándose de sus capacidades creativas.

Tras conocer el camino que siguieron algunos de los cineastas más representativos, veamos ahora con más detalle cómo fueron ocurriendo los hechos. Poco después de la invasión, Dubcek fue sustituido por Gustáv Husáck como Primer Secretario del Partido y en sus manos quedó llevar a cabo el llamado proceso de “normalización”. Con éste comenzaron las purgas políticas y regresó la censura. La industria cinematográfica checa, que estaba distribuida hasta entonteces en dos grandes centros de producción, el más importante en Praga, Barrandov, y Koliba como secundario en Bratislava, no se vieron afectados hasta finales de 1969 y principios de 1970 cuando la industria comenzó a ser reorganizada.

Las medidas represivas fueron tan brutales que afectaron a más de un centenar de películas [28]. Muchas de las obras realizadas por la Nova Vlná a lo largo de la década de los sesenta fueron suprimidas. La producción y las exportaciones se redujeron a la vez que los controles se incrementaron. Algunos films preparados para ser estrenados poco después de la invasión, como Alondras en el alambre (1969) de Jirí Menzel y Ucho, 1969 (La oreja) de Karel Kachyna, se prohibieron durante veinte años hasta que por fin pudieron estrenarse en la década de los noventa. Los mecanismos de censura fueron diversos; a veces la autoridad se conformaba con hacer una distribución muy reducida, otras en cambio, los films eran incluidos en la categoría de `prohibidos para siempre´ como le ocurrió a Forman con su última película checa Hori, ma panenko!, 1967 (¡Al fuego, bomberos!) o a Nemec con O slavnosti a hostech, 1966 (La fiesta y los invitados). Otro ejemplo significativo fue el caso del film de Jaromil Jireš, Zert 1968 (La broma), que no sólo se censuró sino que fue incluso suprimido de la filmografía del cineasta. Y es que el gobierno de Husak no trató mediante la normalización de restaurar la situación del país antes de la Primavera de Praga sino que la magnitud del ataque sobrepasó con creces ese objetivo.

Nunca habríamos podido saber cómo hubiese evolucionado el Nuevo Cine checo si no se hubiera producido la invasión soviética. Sin embargo, es cierto que el declive del movimiento había comenzado ya antes de que lo aplastaran las reformas del proceso de normalización. La Segunda Generación de la FAMU había declarado la guerra no sólo al cine más tradicional y a la doctrina del realismo socialista, sino también a todas esas películas comerciales donde las cualidades artísticas eran más pobres. A finales de la década de los sesenta los intereses artísticos de los jóvenes directores checos no encajaban con las expectativas de los distribuidores y exhibidores internacionales por lo que conviene tener presente factores como éste, ajenos a la invasión, a la hora de buscar las causas que propiciaron la disolución del movimiento.

 

Notas:

[1] Gubern, Román. (1989), p. 387.

[2] La FAMU fue la cuna de la revolución fílmica que aconteció en Checoslovaquia a finales de la década de los cincuenta. Uno de los factores claves de la escuela es que en ella los estudiantes tenían acceso a todas las películas llegadas del extranjero por lo que estaban al tanto de lo que estaba ocurriendo en el panorama cinematográfico internacional.

[3] César Ballester (2007), p. 30.

[4] Román Gubern (1989), p. 388.

[5] J. L. Sánchez Noriega (2003), p. 469.

[6] F. J. Zubiaur (1999), p. 389.

[7] Román Gubern (1989), p. 388.

[8] Ángel Quintana (1995), p. 190.

[9] Doménech Font (2002), p. 53.

[10] J.M. Caparrós Lera (2003).

[11] César Ballester (2007), p. 46.

[12] Vientos del Este, p. 82, 106-7, 257 y 294.

[13] Dina Iordanova (2003), p. 96-7.

[14] Vientos del Este, p. 106.

[15] Peter Hames (2005), p. 78.

[16] Para profundizar algo más sobre este tema, la obra Making pictures: a century of European cinematography (2003) ofrece un análisis del trabajo que realizó Curik y de su aportación concreta en Holubice p. 260.

[17] César Ballester (2007), p. 30.

[18] Daniel Frantisek (1983), p. 52.

[19] Vientos del Este, p. 106.

[20] Monterde, Riambau y Torreiro (1987), p. 26.

[21] Ángel Quintana (1995), p. 189.

[22] José Enrique Monterde (2006), p. 82.

[23] Ángel Quintana (1995) p. 194, 196.

[24] En la obra de Peter Hames (2005), en capítulo 4 y 5, el lector podrá profundizar sobre estos datos.

[25] Román Gubern (1989), p. 388.

[26] Vientos del Este, p. 109.

[27] Frantisek Daniel (1983), p. 52.

[28] Este último dato es ofrecido por Peter Hames (2005), p. 241

 

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© Cristina Gómez Lucas 2008

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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