Espéculo

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Juan Miguel Zarandona

La recepción de
Alfred Lord Tennyson en España:
traductores y traducciones artúricas

  

 

Juan Pablo Molina Ruiz
Traductor Inglés-Francés-Español
Escuela de Idiomas
Universidad de Antioquia
juanpmruiz@yahoo.com

Me produce felicidad presentar las doscientas cincuenta y cuatro páginas de un libro cuyo contenido nos ilustra temas mágicos antiguos y contemporáneos, tan variados, que nos conducen a otras tierras. Debemos la autoría a Juan Miguel Zarandona del título La recepción de Alfred Lord Tennyson en España: traductores y traducciones artúricas, publicado en Valladolid por Universidad de Valladolid, Secretariado de Publicaciones e Intercambio Editorial, en el año dos mil siete. Es preciso mencionar la curiosidad que causa la ilustración en la portada (retrato de William Blake Richmond), por su acierto respecto del contenido; sin abrir el volumen nos adentramos ya en un paisaje rural de la época, idéntico al propio de Inglaterra y tan del gusto del poeta a quien se dedica este libro.

En el interior del libro se reproducen dos imágenes; no por azar, sino para complementar de manera acertada el contenido precedente. Gustavo Doré, grabador vencedor francés, creó la primera e ilustra a Tennyson con varios personajes de su obra principal The Idylls of the King. La segunda - Contrariedad - pertenece a Julio Romero de Torres; por la mirada triste y enamorada, este retrato se asocia con The Lady of Shalott, ilustre poema de Tennyson. El índice aparece dispuesto para augurarnos una lectura amena y dinámica, dividido por capítulos de una manera que nos permite conocer al poeta, su obra, y sus traductores en España. El prólogo es una síntesis perfecta del contenido del libro, pareciera que Micaela Muñoz Calvo de la Universidad de Zaragoza fue la asesora de Zarandona; posiblemente no sea así, pero es la impresión que surge.

Esta publicación, producto de una tesis de doctorado, constituye una muestra de las investigaciones actuales sobre temas artúricos, específicamente el caso del poeta laureado, como lo llamaban sus contemporáneos. El autor, en su nota, expresa la admiración y respeto por el escritor lírico victoriano; además, nos ofrece una visión cabal de él. Por este ofrecimiento o compromiso, nos ilusionamos con un trabajo profundo, con conocer los resultados del renacer de un interés por escribir y traducir poesía caballeresca y con estudiar una obra original, con descubrir la comunicación entre culturas, con disfrutar la bondad de la composición estética; conservaremos la ilusión al explorar la perfección métrica y la forma del medievalista homenajeado. El título logra su función de abarcar el contenido, de atraernos a esta fascinante lectura, y junto a la introducción crea un interés en todos aquellos amigos de la traducción, de la crítica literaria, de la poesía artúrica.

Nos describen a Tennyson como alguien muy noble con anhelos, con amplio sentido de patriotismo que se complace por las cualidades del panorama de la época de su isla, el ruralismo, la calma, la serenidad, partidario de la ley y el orden, representa las preocupaciones y esperanzas de su época. De esta manera nos dibujan al inglés, nos introducen lentamente en la mente un retrato y quedamos a la expectativa de saber qué va a suceder. El encanto está arraigado a la necesidad de encontrar las palabras posteriores, de descubrir la grandeza de su obra y hallar la relación entre sus trabajos y sus cualidades, de observar cómo las estampa en sus escritos. Resplandecientemente obtendremos nuestra recompensa a medida que recorremos las letras de Zarandona y evocamos la calidad del victoriano. Los amantes de la poesía estética, los estudiosos del verso métrico, los que encuentran belleza en la naturaleza, o los que buscamos en la forma la rima, degustamos la descripción servida acerca del contenido único de su obra. Un conjunto creado por uno de los mejores poetas de la época; admirado, criticado por muchos, inmortalizado por otros.

El escritor demuestra sus estudios por la materia y sus deseos de transmitir los resultados. Recopila y nos presenta de manera amplia y sencilla la personalidad del poeta artúrico, los detalles y características particulares de su obra. Permanecemos adeptos desde este momento a conocer la obra completa de Tennyson, nos resistimos a conformarnos con los fragmentos o algunos poemas breves incluidos; pues ante tan exaltadora exposición deseamos comprobar tanta belleza accediendo a la obra completa de quien actualizó para su época las leyendas del rey Arturo, y consiguió despertar el interés por un tema ya antiguo. Así, nos presentan a Alfred Lord Tennyson, a su legado, y nos antojan de conocer y analizar el conjunto de su obra.

Esta figura tan destacada debió tener muchos seguidores, muchos simpatizantes, de igual manera adversarios; quienes lo consideraban entre los más grandes, quienes pensaban que no tenía capacidad narrativa. Con respecto a esta variedad de pensamientos, el escritor asume una mirada parcial. Proporciona citas que aprecian las virtudes del poeta; por otro lado, incorpora las críticas adversarias, como las pertenecientes a T. S. Eliot. Las citas son numerosas, aparecen acertadamente para fortalecer la opinión del escritor acerca de aptitudes del inglés, y a veces para ofrecer opiniones opuestas. Esta actitud honesta agrada al lector e incita a poseer los escritos completos para formular sus propias conclusiones. El deseo crítico e investigativo aumenta con la formulación de preguntas pertinentes; no es suficiente leer los fragmentos para opinar sobre su intención épica o la alegórica. Prudente es, sin duda, observar el conjunto de sus idilios para percatarse si existe de manera elogiosa una narración extraordinaria sobre acciones de personajes míticos.

Para adentrarnos en la recepción de esta figura en España, el escritor aporta diversos aspectos sobre las primeras relaciones de Tennyson con ese país. Apreciamos cómo asuntos personales, culturales, políticos; como el exilio de españoles hacia el norte, influyen indirectamente y de manera decisiva en la obra y recepción del laureado en Iberia. Estos detallados relatos son fundamentales para un estudio y percepción profunda del contacto, futura difusión y la introducción de elementos de esa península en la temática de sus creaciones. La magia de la traducción nos ayuda a comprender los resultados de la divulgación de este autor en Francia y Estados Unidos. La comparación de los tres países con respecto a la expansión del poeta significa un punto atractivo que acoge barreras lingüísticas y culturales, Tennyson no es igualmente conocido en Estados Unidos que en los países europeos.

A propósito de este arte de transformar textos en idiomas diferentes, Zarandona menciona las características que debe tener un traductor. Es cierto que debe ser alguien con dotes naturales y talentos, que debe ser otro poeta para fabricar e idear un texto nuevo e independiente; pero Zarandona exagera listando las cualidades, pues son exactamente las mismas de Tennyson, se olvida de quien está hablando. Cada personaje es único, tiene sus propias convicciones y rasgos privados. Decir que el traductor debe tener las mismas profundas creencias religiosas, sentido de identidad con la colectividad del pueblo inglés, integridad moral (independientemente de la actividad traductora), es una aserción mayor, bastante comprometedora. Según su declaración ha sido siempre imposible traducir a Tennyson. Pero Zarandona, con la mayoría de traductores que presenta, se refiere a ellos diciendo que no se les ha dado la importancia y el lugar que verdaderamente se merecen. Por otro lado, en la extensa descripción de estos nuevos poetas, nunca los destacó por tener esas ideas y moralidad. Además, no podemos juzgar el comportamiento de una persona como individuo o ciudadano, y relacionarlo íntimamente con su ética como traductor.

Los traductores adquieren un lugar importante en la estructura de este libro. A cada uno se le otorga un capítulo para que el lector conozca el contexto en que vivió, su acercamiento a los temas artúricos, incluso su relación con Tennyson, sus traducciones, y su aporte a la literatura a partir de la imitación o reescritura de los poemas idílicos. Esta organización de títulos nos lleva directamente a la recepción de Alfred Lord Tennyson en España, nos permite conocer específicamente quienes regalaron a la península determinados aportes, en qué momento y con qué interés.

Además, destacamos otras cualidades que nos aproximan intensamente al mundo de la traducción, de la poesía, de la literatura, de la crítica. Se introducen fragmentos y su respectiva traducción; seguidamente, análisis y diferencias entre ambos textos, aciertos y carencias en el texto meta, características que se conservaron, estrategias puestas en práctica, resultados, juicios. Aunque sólo se presentan algunas estrofas, sería fundamental leer traducciones completas para poder calificar todo el contenido, observar mecanismos; determinar si existe, por ejemplo, compensación. Esto, con el fin de emitir una lógica opinión y saber si estamos de acuerdo con el escritor al decir que cierto traductor utilizó una rima interna, cuando en realidad es muy escasa y difícil de identificar, parecería más bien coincidencia; no por esto hemos de desmeritar la hermosa versión en prosa de la segunda estrofa, con presencia de versos endecasílabos de La Dama de Shalott por Antonio Rivero Taravillo; o también cuando nos presentan ejemplos de una adaptación al público infantil y juvenil, y las diferencias no son evidentes. Sucede que a veces presenta los primeros fragmentos de una traducción, en otros casos el último, o los de la mitad; sin ofrecer un criterio para esta decisión, tal vez fue capricho de nuestro recopilador, quizá fue elección al azar, acaso fueron los párrafos que mejor defendían su teoría.

Conjuntamente se incluyen algunas versiones y convenientes citas alusivas a teorías de la traducción. De esta manera, es más fácil para el lector captar los métodos de traducción, las intenciones, y la capacidad del traductor. Cada época presenta normas que otorgan ciertas libertades al traducir, también surgen exigencias que llevan al traductor a manipular el texto de formas distintas. Aunque a veces, hallamos excepciones con respecto a la pertinencia de las citas, como de describe a continuación. El escritor parafrasea a Toury y expresa: “…es una traducción lo que se considera como tal”, pero es más sorprendente el criterio en que se basó haciendo una paráfrasis de Hermans: “Una traducción literaria es la que se tuvo o se tiene como tal…”. Otro ejemplo desilusionador se presenta al hablar de los tipos de traducción según Nord; afirma que la instrumental busca crear un instrumento de interacción comunicativa “utilizando para ello el texto origen como modelo”. Es más que obvio que para una traducción el texto modelo es el de origen, no existe otra opción. Las anteriores apreciaciones están infiltradas en la calidad del libro.

La diversión de la lectura se pierde un poco al iniciar cada capítulo de los traductores. Agradecemos a Zarandona que nos cuente las características de ellos, el contexto en que trabajaron, y sus aproximaciones con la obra de Tennyson; pero exagera en la información y se desvía del cauce principal para retomarlo más tarde. Entendemos también que su investigación fue exhaustiva, pero la inclusión de tantos detalles sería motivo de un nuevo título, tanto que por un momento parece que la Recepción fuera de alguno de sus traductores. No es necesario listar toda la bibliografía del traductor con años incluidos, porque en realidad la que nos interesa, es la de contenido Tennysoniano. Es preciso hablar de los viajes del traductor a Londres y de su contacto con esa tierra, de alguna manera va a influir en su interés por Tennyson; mas no nos emociona saber el nombre de la compañía de su familia ni su ubicación o función, los países a los que viajó buscando estudiar una carrera afín, mientras no se relacione con Inglaterra o su figura. Nos fascina la bibliografía del traductor sobre Tennyson, sus traducciones mejor logradas, el intento por alcanzar la rima o el esfuerzo por proponer una radiante prosa; mas no bibliografías de otras personas sobre el traductor, mientras no se relacionen con el poeta honrado en este libro están de más. Al lector le corresponde consultar estos cotilleos; por supuesto, si le interesa. En varios casos, se entra en materia sobre el lírico alardeado a partir de la mitad del capítulo, y no precisamente porque todo lo que se había dicho sea fundamental o influyente en la obra del traductor relativa a Tennyson. Se deben sacrificar varias crónicas para que el lector no se hastíe al principio de estos pasajes.

La majestuosidad del epílogo se debe a la diversidad de temas, tan precisos y relacionados, que simulan una recopilación exacta de los puntos tratados. Se comparan las tres traducciones del célebre poema La Dama de Shalott, se muestran comentarios basados en teorías de figuras de la traducción (Holmes, Lefevere, Etkind). Esta dinámica permite obtener impresiones generales del libro. Además aparece un contraste entre el verso libre hispánico y el angloamericano, objetos de análisis en los fragmentos originales y en las nuevas versiones. Zarandona propone una traducción propia en verso libre del poema comparado en este epílogo; confusamente, manifiesta que “Hoy en día la sofisticación formal de Tennyson sería tal vez así”. Si se refiere a la forma de su versión comparándola con el poema original, no es precisa, no presenta versos endecasílabos ni rimados. En cambio, es fiel al contenido. El autor concluye con un juicio que ya venía advirtiendo: la recepción de Alfred Lord Tennyson en España es más bien escasa, aunque ha sido continua; todavía falta mucho por conocer de su trabajo y su principal obra no ha sido traducida en su totalidad. Este hecho se relaciona directamente con la traducción, de la cual depende el conocimiento de una obra en otras culturas con barreras lingüísticas.

La Recepción de Alfred Lord Tennyson en España: traductores y traducciones artúricas es una puerta a mundos encantados, en los cuales nos podemos sumergir como en un sueño profundo mediante análisis y estudios minuciosos. La lectura es como descender por un pozo, con un interior de piedras angulares rodeadas por numerosas piedras preciosas por las que se proyectan venas de agua; aunque con algún contenido infiltrado, se debe reconocer. Publicación beneficiosa y valiosa especialmente para traductores, críticos, literatos, poetas, e investigadores. Las angulares constituyen el esquema, las preciosas lo soportan, mas el contenido infiltrado no logra desestabilizarlo.

 

© Juan Pablo Molina Ruiz 2008

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero/tennyson.html



Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2008