Editorial


Un año en la Red


Con este cuarto número, Espéculo cumple un año en las Redes. En noviembre de 1995 salíamos a la aventura de publicar una revista directamente digital, no una versión de alguna impresa. Apostábamos por un nuevo medio de comunicación y difusión del conocimiento. Las publicaciones universitarias siempre han tenido, entre otros muchos, el problema de cómo llegar a sus lectores. A la vocación docente e investigadora de los universitarios, se suma también el deseo de que sus ideas y opiniones lleguen más allá de los límites de las aulas.

Cada vez más, nos encontramos en una sociedad en la que las fronteras se reducen y es posible un intercambio cultural más amplio e intenso. Las Redes posibilitan el encuentro desde cualquier punto del planeta y lo que antes llegaba a unos pocos ahora está a disposición de muchos. Espéculo tiene hoy amigos y lectores repartidos por todo el mundo: profesores, estudiantes y personas fuera del ámbito académico interesadas en la literatura. A todos ellos, a los que se dan a conocer y a los desconocidos, les damos las gracias por su apoyo a lo largo de este año.

La andadura ha tenido también otro efecto positivo: la constatación de que el idioma español es un buen punto de encuentro cultural. Nuestro idioma va cobrando gran fuerza en la Red. Durante un tiempo se nos ha querido hacer creer que las Redes extenderían el colonialismo al terreno del idioma. Hoy sabemos que nuestro idioma se defiende muy bien en la Red porque hay personas -de todas las nacionalidades, de todos los países- que se encargan de defenderlo de la única manera posible: produciendo y comunicándolo.

En la Red existe aquello que introducimos. Hay sitio para todos los idiomas y todos los niveles. La Red no debe ser un medio de uniformación cultural, sino un instrumento de potenciación de las diversidades. Nuestra forma de "defender" el idioma es estar cada día al alcance de todos aquellos que desean participar en el hecho cultural que difundimos. No necesitamos grandes palabras, sólo palabras, presencia. Tenemos fuerza y riqueza cultural; sólo es necesaria la voluntad de compartirla.