Reseñas:


Emma Martinell y Mar Cruz Piñol (Eds.):

La conciencia lingüística
en Europa.

Testimonios de situaciones de convivencia de lenguas (ss. XII-XVIII)

Barcelona, PPU, 1996. pp. 325. ISBN: 84-477-0487-4


Como anticipábamos en nuestro número anterior, acaba de aparecer el trabajo del equipo de la Universidad de Barcelona, coordinado por la profesora Emma Martinell, que desde hace más de seis años investiga el proceso de adquisición y formación de una conciencia lingüística europea durante el período comprendido entre los siglos XII y XVIII.

El equipo investigador está formado por especialistas de diferentes filologías, que han vaciado y analizado un gran número de textos referentes a estos viajes. El corpus completo de citas será presentado en otro volumen, que está preparando la editorial Reichenberger, Kassell, Alemania.

Contenido:

ÍNDICE

    Datos de los contribuyentes
    Prólogo, Salvador Claramunt
    Introducción, Emma Martinell

  1. Mar Cruz Piñol: El nacimiento de la conciencia lingüística en una base de datos.
  2. Isabel de Riquer - Meritxell Simó: La conciencia lingüística en textos franceses de los siglos XII al XIV:
  3. Julia Butiñá: La conciencia lingüística en las letras catalanas de la Edad Media: del campo histórico y del filosófico a la ficción.
  4. María Carreras - Raffaele Pinto: La conciencia lingüística en la Edad Media en libros de viajes latinos e italianos.
  5. Jordi Canals: Dragomanes al servicio de la Embajada de Venecia en Constantinopla durante la segunda mitad del siglo XVI.
  6. Elena Losada: Los tres océanos de los portugueses: el abanico de la alteridad:
  7. Emma Martinell: Los textos lingüísticos en textos de lengua española:
  8. Mª Ángeles García Asensio: Testimonios españoles sobre el plurilingüismo de los Países Bajos durante los siglos XVI y XVII.
  9. Emma Martinell, Conclusión
  10. Bibliografía complementaria


Tras seis años de investigación en el campo de la sociolingüística histórica, los miembros del equipo de investigación que desde la universidad de Barcelona analiza el reflejo en los textos del desarrollo de una conciencia lingüística ante lenguas diferentes a la propia, propiciada en situaciones de contacto debidas a unos movimientos de alejamiento del lugar propio hacia otras tierras ocurridos a lo largo de los siglos y debidos a muy diversas causas han creído que, sin que esto supusiera dar por concluido el estudio, era un momento adecuado para publicar una selección de los trabajos individuales hasta ahora aparecidos de modo disperso, más algunos inéditos, para facilitar una lectura unitaria a las personas interesadas, o para dar a conocer una faceta apasionante del fenómeno del contacto de lenguas a los que no han considerado hasta ahora que todo viaje a un lugar distante ha supuesto el encuentro con otras formas de vida, otras organizaciones familiares, otros modos de alimentación u otras creencias religiosas; paralelamente, ha propiciado el encuentro con otro modo de expresión (E. Martinell, Introducción, p. 13)

Es bueno, en estos tiempos en los que se habla de la "aldea global", de la comunicación instantánea, del correo electrónico, de la videoconferencia, etc., que aparezcan libros como éste. No sólo es bueno, sino necesario. Nos devuelve la perspectiva de otros tiempos en los que las lenguas viajaban no a través de redes de fibra óptica o satélites de comunicación, sino en boca de hombres y mujeres que abandonaban unos mundos reducidos para lanzarse a la aventura de encontrarse con otros. A la aventura del encuentro humano, se superpone la aventura lingüística; a los encuentros humanos, los encuentros de lenguas. Hoy las lenguas, las voces, se desplazan sin los cuerpos, son proyectadas hacia un mundo exterior que se vuelve reducido porque no podemos experimentar su espacialidad; el espacio se percibe como distancia y hoy apenas se puede considerar tal al pulverizarse los tiempos necesarios para cubrirlas. Entonces, la voz sólo llegaba hasta donde la fuerza de los pulmones lo permitía; para encontrar otra lengua era necesario desplazarse. Había que embarcarse con ellas. Esta obra recoge y analiza los testimonios de esos encuentros de culturas que quedaron recogidos en textos de las diferentes épocas revisadas:

Desde que en 1989 se constituyó nuestro equipo, buscaba respuesta a la pregunta de cómo fueron adquiriendo los pueblos europeos conciencia de la existencia de lenguas diferentes, no europeas; y una forma de saberlo era buscar testimonios en los autores de textos (p. 17)

El equipo de trabajo se constituye con especialistas en diversos campos y épocas de la literatura. Sus trabajos individuales se centran en una serie de aspectos, de situaciones, que podrían manifestarse en los textos de su competencia. Estos puntos básicos, que estructuran la investigación y son rastreados en los textos, son los siguientes:

  1. alusión a la comprensión o a la falta de comprensión
  2. alusión a la imposibilidad de comunicarse y al recurso a la gestualidad
  3. alusión a la extrañeza ante la lengua "nueva"
  4. alusión al proceso de aprendizaje de la lengua "nueva"
  5. alusión a la equivalencia de voces entre dos lenguas
  6. descripción de la lengua "nueva"
  7. alusión y valoración de la figura del conocedor de lenguas y de la del traductor

Todas estas situaciones básicas muestran las reacciones ante un encuentro de lenguas. La "lengua nueva", la otra lengua, hace tomar conciencia al hablante de la suya. La conciencia de la lengua se adquiere a través de la conciencia de la diferencia con los otros. De ahí que señale la profesora Martinell que "nuestra hipótesis de partida era que los datos serían más ricos a medida que se avanzara en el tiempo, ya que proliferarían los desplazamientos, serían más ricos y técnicos los medios para llevarlos a cabo, y aumentaría su diversidad" (p. 17). De esta forma se establece la secuencia desplazamiento-conocimiento de otras lenguas-conciencia de la propia.

El número de textos revisado obligaba a una estructuración del material conforme a una serie de principios clasificadores. Para hacer manejable la información resultante se recurrió a técnicas informáticas. La profesora Mar Cruz Piñol se encargó de la elaboración de una base de datos que permitiera tener clasificada toda la información obtenida por los investigadores. La descripción de la base de datos es el primero de los trabajos presentados y es una muestra del rigor metodológico seguido por el equipo. La complejidad de la estructura final de la base de datos (pp. 35-43) permite una mayor precisión descriptiva que facilita, a su vez, la recuperación de la información y las nuevas entradas.

I. de Riquer y M. Simó son las encargadas de la revisión de los textos más antiguos, los franceses de los siglos XII al XIV, en los que se da una menor conciencia reflejada en los textos:

Si las lengua de los europeos se indican con fidelidad, es decir, son lenguas que existían (franchois, lombart, poitevin, etc.), en la denominación de las lenguas de los sarracenos se mezcla el vago sarrazineis o langue paienne con otras denominaciones concretas, turquois, parla Aragon (aragonés en el sentido de la lengua que, para los francos, se hablaba en el territorio enemigo "sarraceno"), o con otras que podrían sonar como lenguas exóticas y ajenas a las europeas, como el aufricant, o el salamoneis o el aleis de la Chaçun de Guillelme (p. 49)

También se señala la "identificación entre lengua y religión", propia de la época, distinguiéndose entre la langue crestienne y la langue paienne.

J. Butiñá analiza la toma de conciencia a través de los textos catalanes medievales. Particularmente interesante es la parte dedicada a R. Llull:

En Llull, la conciencia de la separación producida por la diferenciación o incomprensión lingüística es el móvil de su apostolado y su peculiar aplicación [...] el conocimiento de lenguas como acercamiento a los paganos es un factor fundamental y previo al desplazarse para enseñar la doctrina (p. 114)

Según señala la autora, "se advierte por primera vez la necesidad del cambio a las lenguas vernáculas para tratar de materias graves" (p. 120) y se baraja la hipótesis de una influencia de Llull sobre Dante.

M, Carreras y R. Pinto se ocupan de los textos medievales latinos e italianos. Los investigadores introducen un importante factor cultural que supone un cambio de percepción:

a medidos del siglo XIII el aristotelismo está a punto de ganar su batalla para la implantación de un modelo de pensamiento basado en los sentidos y en la "doctrina" exterior". El tema de la certificación autóptica tiene como fundamento teórico este modelo y la concepción del viaje como ocasión de enriquecimiento cognocitivo, como doctrina exterior, sería impensable fuera del marco conceptual del aristotelismo (p. 143)

Las relaciones entre espacio y lengua son analizadas por R. Pinto, que señala que la relación "un territorio/una lengua" se va vaciando de sentido conforme se va retrocediendo en el tiempo:

los europeos no se percataron de la relación substancial que puede existir entre lengua y territorio antes de que empezaran los grandes viajes de exploración hacia otros continentes, sobre todo a Extremo Oriente, alrededor de la mitad del siglo XIII (p. 161)

Especialemente interesante resulta también su trabajo, "Lengua nacional y lenguas europeas en Dante", figura fundamental para el desarrollo de la cultura europea y su sentido de las lenguas. Tras señalar la concepción "dinámica"que este autor tenía de las lenguas, para R. Pinto, la intención de Dante fue: "acercar históricamente el proceso de diversificación lingüística para poderlo controlar mediante la creación de instrumentos expresivos de alcance territorial variable (la antigua gramatica, o el nuevo volgare ilustre) (p. 175).

J. Canals se ocupa de una figura recurrente a lo largo de la obra: los "dragomanes" o intérpretes, personas intermediarias en el proceso de comunicación. Lo hace analizando su papel en la embajada de Venecia en Constantinopla en el s. XVI. Nos muestra la organización que los venecianos crearon para llevar adelante sus relaciones diplomáticas y comerciales:

"dragomanno grande, atento a los asuntos de estado; d. piccolo (d. pequeño), el cual se ocupaba por lo general de solucionar los problemas inherentes a la expedición de mercancias destinadas a Venecia o procedentes de la capital adriática, así como otras cuestiones de menor entidad ligadas al buen funcionamiento de la legación; d. da strada (d. de viaje), encargado de escoltar a los embajadores en sus traslados de Venecia a Constantinopla (p. 194).

E. Losada analiza los viajes de portugueses y las estrategias de penetración en el Oriente. La penetración en China y Japón siguió unos derroteros especiales al emprenderlas las órdenes religiosas para la evangelización:

La estrategia jesuítica en China fue muy similar a la seguida en América -acercamiento al Otro, adaptación del mensaje miisonero a las diversas creencias, etc.- con la diferencia esencial de que China, como es obvio, era una sociedad civilizada, culta, con una fuerte estructura y un alto nivel de autoestima. Era necesario actuar tomando como base la otra cultura, cristianizar lo chino. Un ejemplo de esto sería la lectura cristiana de Confucio, primer paso para la evangelización jesuítica frente a la intransigencia de franciscanos y dominicos que afirmaban que Confucio ardía en el infierno (p. 226)

Para la autora, la estrategia jesuítica fue: "asimilar, comprender y enseñar". En este proceso era fundamental el conocimiento de las lenguas vernáculas para poder transmitir el mensaje evangelizador, objetivo principal de las órdenes. No resisto la tentación de ofrecer un magnífico ejemplo de estos planteamientos que E. Losada recoge del portugués António de Andrade, en este capítulo, y referido al Tibet:

Pregunté además a este Lama qué quería decir este 'Om mani patmeonri', ni él lo supo ni otros a quienes hice la misma pregunta, y sólo dicen que son palabras de Dios, y sin duda o no tienen ningún sentido, o no los saben; sin embargo no hay persona que no las repita continuamente, y es su rezo más común. Me pareció entonces conveniente darle el sentido que no tienen, porque es moralmente imposible que las dejen de decir porque es mucho el hábito y costumbre. Estando una vez en casa del Lama, hermano del rey, le pregunté a otro el significado, y como él no lo sabía fui preguntando lo mismo a otros sin que nadie me respondiese. ¿Pues cómo rezáis así como loros sin saber lo que decís? Bien, ya que no lo sabéis, yo os lo diré: 'Om mani patmeonri' quiere decir 'Conjô sumbo ga dipâ tâ ê Rô'. 'Señor, perdónadme mis pecados'. Desde entonces fui diciéndoles a todos lo que significaban y así se les convirtió el veneno en medicina del cielo, y hoy en día las dicen muchos, y yo también les digo otras, que tengan las mismas sílabas, porque son muy inclinados a ellas, y muchos las rezan hoy, como éstas: 'Verbum caro factum est', 'Jesus Santa Maria' etc. (p. 236)

De igual forma, resulta interesante observar las reflexiones y reacciones que ocasionó el enfrentarse a los ideogramas chinos, una forma diferente a la escritura occidental, también de mano de la profesora E. Losada.

La profesora E. Martinell se ocupa de los textos españoles, en especial de los generados por la denominada expedición "Malaspina", que salió de España en 1789. La mentalidad de los viajeros es ahora otra. Naturalistas y pintores van guiados por un afán científico, imbuido de espíritu rousseauniano, por la descripción de lo nuevo:

En los casi tres siglos transcurridos, las mentalidades habían cambiado, era otra la visión del mundo, y el natural ya no era observado como una criatura que había que redimir, sino como una rareza natural que había que describir y, todo lo más, socializarla y organizarla (p. 280)

Tras describir las situaciones con las que se encontraron los expedicionarios en cada una de sus escalas, E. Martinell somete la información disponible a preguntas del tipo: "¿cómo se estableció el contacto?, ¿qué nivel de comunicación suponemos que se alcanzó?, en qué condiciones se confeccionaron los vocabularios que nos han llegado?" (p. 281), para concluir con un análisis de los términos relacionados por los miembros de la expedición. Se analizan también las dificultades comunicativas y metodológicas que se plantearon en la realización de las entrevistas con los nativos.

Se cierra el volumen con el trabajo de Mª A. García Asensio sobre el plurilingüismo de los Países Bajos durante los siglos XVI y XVII. De la realidad plurilingüista de los Países Bajos, según la autora, "en la Península se tenía constancia al menos de la existencia del francés y del neerlandés" (p. 291). Ejemplos de contactos aparecen en la literatura española de la época y son comentados (Lope de Vega, el Estebanillo González, etc.)

En la Conclusión, la profesora Martinell hace un repaso de las diferentes líneas seguidas en la obra, y señala el deseo del equipo investigador de abrir otras nuevas:

el equipo piensa aplicar el mismo método de análisis seguido hasta ahora a nuevos textos, redactados en otras lenguas de Europa (p. 309)

Obra de indudable interés por la variedad y densidad de los temas tratados, por la abundante bibliografía recogida, ayuda, como decíamos al inicio de esta reseña, a replantearse los problemas actuales de contactos de lenguas y culturas en una época en la que la uniformidad parece imponerse a la variedad.

Joaquín Mª Aguirre

El URL de este documento es http://www.ucm.es/OTROS/especulo/numero4/concienc.htm


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