Reseñas:

Michel Foucault

De lenguaje y literatura


Introducción de Ángel Gabilondo
Barcelona, Paidós I.C.B./U.A.B., 1996. 221 pp. 1.900 pesetas.
ISBN:84-493-0223-4


Contenido:


          

Escribir, en nuestros días, se ha acercado infinitamente a su fuente. Es decir, a ese rumor inquietante que, en el fondo del lenguaje, anuncia, cuando uno acerca un poco el oído, contra qué se resguarda uno y al mismo tiempo a qué se dirige. Como la bestia de Kafka, el lenguaje escucha ahora en el fondo de su madriguera este rumor inevitable y creciente.
M. Foucault, El lenguaje al infinito


Michel Foucault no fue un crítico literario. Tampoco pretendió serlo. Esto no es un reproche, sino una confirmación de que nuestro siglo es el "siglo del lenguaje". Las derivas del pensamiento eligen su objeto en cada momento de la historia y este siglo ha elegido el lenguaje. Ha habido siglos teológicos, siglos naturalistas. Hoy es el lenguaje el centro del pensamiento. Reflexionar sobre el lenguaje es hacerlo sobre el mundo dicho, sobre la cultura, sobre la comunicación, sobre los otros, sobre el hombre mismo. Refiriéndose a la obra del crítico J.-P. Richard, señala Foucault:

(...) lo que debe ser el objeto propio de cualquier discurso crítico: no la relación de un hombre con el mundo, ni la del adulto con sus fantasmas o su infancia, ni la de un literato con la lengua, sino la de un sujeto hablante con este ser singular, difícil, complejo, profundamente ambiguo (ya que designa y da su ser a todos los demás, incluido a sí mismo) y que se llama lenguaje (p. 211)

Y con el lenguaje, la literatura. De lenguaje y literatura es una selección de textos foucaultianos sobre temas literarios. Los textos están escritos entre los años 1962 y 1966. Las dos conferencias inéditas que componen la primera parte de la obra fueron impartidas en 1964. El resto de los escritos han aparecido en el primer volumen de la recopilación Dits et recits.

Quizá se más correcto decir que la literatura le sirve a Foucault para desgranar los mecanismos del lenguaje mismo. La literatura se hace literatura cuando el lenguaje se percibe como lenguaje. El preguntarse «¿qué es la literatura?», nos dice Foucault en "Lenguaje y literatura" -la conferencia inédita que abre esta selección-, es muy reciente, una pregunta contemporánea.

No estoy seguro de que la propia literatura sea tan antigua como habitualmente se dice. Sin duda hace milenios que existe eso que retrospectivamente tenemos el hábito de llamar «literatura». Creo que es precisamente esto lo que habría que preguntar. No es tan seguro que Dante o Cervantes o Eurípides sean literatura. Pertenecen desde luego a la literatura; eso quiere decir que forman parte en este momento de nuestra literatura actual, y forman parte de la literatura gracias a cierta relación que sólo nos concierne de hecho a nosotros. Forman parte de nuestra literatura, no de la suya, por la magnífica razón de que la literatura griega no existe, como tampoco la literatura latina. Dicho de otro modo, si la relación de la obra de Eurípides con nuestro lenguaje es efectivamente literatura, la relación de esa misma obra con el lenguaje griego no era ciertamente litteratura (pp. 63-64)

Foucault separa tres elementos: lenguaje, obras y literatura. El primero de ellos, el lenguaje, «es a la vez todo el hecho de las hablas acumuladas en la historia y además el sistema mismo de la lengua»; las obras son «esa configuración del lenguaje que se detiene sobre sí»; y, por último, la literatura, «el vértice de un triángulo por el que pasa la relación del lenguaje con la obra y de la obra con el lenguaje» (p. 64). La "literatura" no son las "obras"; "literatura" es un concepto nacido de una relación especial con el lenguaje, para Foucault, a finales del siglo XVIII y principios del XIX. La "literatura" se constituye, a la vez, como un movimiento de afirmación y negación:

Cada acto literario nuevo, sea el de Baudelaire, de Mallarmé, de los surrealistas, poco importa, creo que por lo menos implica cuatro negaciones: en primer lugar, rechazar la literatura de los demás; en segundo lugar, rehusar a los demás el derecho a hacer literatura, discutir que las obras de los demás sean literatura; en tercer lugar, rechazarse a sí mismo, discutirse a sí mismo el derecho a hacer literatura; y finalmente, rehusar hacer o decir en el uso del lenguaje literario algo distinto del asesinato literario sistemático, realizado, de la literatura (p. 68)

Foucault capta bien el cambio de orientación, el giro que se da entre los autores y su creación en el lenguaje, desde finales del dieciocho, pero quizá está más influido por el momento histórico-literario de su escritura. Enfatiza más la línea que procede de Mallarmé que la que podemos significar en Zola. Se puede reflexionar sobre la realidad o sobre el lenguaje que la describe o incluso la crea, como se planteaba el joven Stephen Dedalus, de J. Joyce. Quizá Foucault está demasiado metido en un momento literario, los cincuenta y los sesenta, de especial intensidad reflexiva sobre el lenguaje y el estatus de la ficción. En cualquier caso, los escritos no pueden escapar al momento en que fueron escritos. La sombra de los Klossowski, Sollers, Robbe-Grillet, Blanchot, etc. está presente en estos escritos y constituyen su música de fondo y, en ocasiones, el tema principal.

Si algo se aprende de la lectura de Foucault es el valor del continuo preguntarse, el desgranar sendas laberínticas para llegar al final a una negación que cierra una posible salida falsa. Cerrar puertas falsas es, casi siempre, un esfuerzo necesario.
Un libro no es importante por las cosas que remueva, sino cuando el lenguaje, a su alrededor, se desarregla, habilitando un vacío que se convierte en su lugar de residencia
Michel Foucault, El Mallarmé de J.-P. Richard
         

Joaquín Mª Aguirre

Michel Foucault en la Red

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Kafka, Foucault, and the Tension between Totalization and Individualization
Swarthmore College

El URL de este documento es http://www.ucm.es/OTROS/especulo/numero4/foucault.htm


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