Reseñas:


Georges Kleiber

La Semántica de los Prototipos

Categoria y sentido léxico

   

Madrid, Visor, 1995, 190 pp. 2.200 pesetas.
Trad. de Antonio Rodríguez Rodríguez. ISBN: 84-7522-477-6



Contenido:

Introducción


Con La Semántica de los prototipos, Georges Kleiber, profesor de la Universidad de Estrasburgo II, se plantea dos objetivos principales. El primero de ellos es la revisión crítica de este modelo de semántica y el segundo establecer las diferencias entre dos momentos de esta teoría. Para Kleiber -y ésta acaba siendo su meta- existe una primera formulación ("versión estándar") a la que sigue no una evolución, sino una auténtica ruptura ("versión ampliada"). Para poder demostrar esta idea, Kleiber tiene que realizar un detallado análisis de los dos modelos. No estamos, pues, ante una obra de simple descripción de un modelo o teoría; más bien ante lo que podríamos calificar como una revisión analítica y crítica.

La obra gira sobre el problema de la "categorización", es decir, la forma en la que organizamos nuestra experiencia. El saber cómo establecemos categorías con los elementos, acciones, etc. que conforman nuestro estar en el mundo puede hacerse desde dos puntos de vista: el mantenido por la corriente objetivista ("...la categorización se realiza a partir de propiedades comunes. Los miembros de una misma categoría presentan rasgos idénticos... Agrupamos los elementos conjuntamente siguiendo el principio de propiedades compartidas", p. 17), o desde la denominada corriente experiencialista, que se sustenta en la teoría de los prototipos:

La teoría de los prototipos rompe con la concepción clásica, "aristotélica", de la categorización y propone una nueva teoría de la categorización, la cual no considera que la existencia de propiedades comunes compartidas por todos los miembros, sea condición necesaria para el establecimiento de una categoría. De las categorías denominadas lógicas, definidas por una lista de condiciones necesarias y suficientes, se pasa a un análisis de categorías llamadas naturales, que tiende ante todo a describir su organización interna y externa en relación con su funcionalidad. El proceso de categorización ya no se limita al descubrimiento de una regla de clasificación, sino a señalar covariaciones y similitudes globales y la formación de prototipos de referencia (pp. 17-18)

Podemos decir que mientras que para el modelo clásico todos los miembros de una categoría lo son por cumplir iguales condiciones (condiciones necesarias y suficientes), es decir, todos los pájaros son igual de "pájaros" una vez han sido incluidos en esa categoría, para la semántica de los prototipos unos elementos de la categoría son más "pájaros" que otros.

La versión estándar de los prototipos

En la "versión estándar", formulada por E. Rosch y su grupo al inicio de los setenta, el prototipo es considerado "como el ejemplar más idóneo e incluso el mejor caso, el mejor representante o caso central de una categoría" (p. 47), para pasar posteriormente a definirse "como el ejemplar idóneo comúnmente asociado a una categoría. De esta forma, los aspectos graduales de proximidad al prototipo dentro de la categoría quedan definidos por la frecuencia del uso o asignación entre los sujetos (forma estadística):

el estatuto de prototipo no es adjudicado en la versión estándar más que sobre la base de una elevada frecuencia, única garante de la estabilidad inter-individual necesaria para su pertinencia (p. 49)

Este punto es crucial, ya que desplaza la forma analítica del modelo CNS al ámbito social. No se trata de establecer categorías "verdaderas", sino de comprender los mecanismos psíquicos "reales" por los que establecemos las categorías. Desde el modelo de categorización CNS, una ballena es tan "mamífero" como una vaca; desde el punto de vista aportado por la SP, basado en el modelo "experiencial", una ballena estaría más alejada del prototipo de mamífero que se convirtiera en referencia o centro. Al ofrecer una categoría dispersa y variable en su distancia al prototipo central (no equidistante, como en el modelo CNS), se introducen nuevos factores de organización: "estas proposiciones contienen una doble concepción de categoría y categorización, marcan, por una parte, la estructuración interna de las categorías (la dimensión horizontal) y por otra, establecen cuáles son las grandes líneas de la estructuración intercategorial (la dimensión vertical)" (p. 45).

Con una procupación de aplicación psicológica por parte de los investigadores, el prototipo está vinculado con nuestros modos de cognición. Para Rosch, el prototipo actúa como "punto de referente cognitivo" (cognitive reference point) para los procesos de clasificación de los elementos de nuestra experiencia. Los experimentos de verificación de los principios derivados del modelo han permitido llegar a las siguientes conclusiones:

  1. Los miembros prototípicos son categorizados más rápidamente que los miembros que no son prototípicos,
  2. Los miembros prototípicos son los que primero aprenden los niños;
  3. Los prototipos sirven de punto de referencia cognitiva;
  4. Generalmente, cuando lo que se pide es la enumeración de los miembros de una categoría, los prototipos aparecen mencionados en primer lugar (p. 57)

Siguiendo los estudios de B. Berlin sobre las taxonomías populares, Rosch y su equipo establecen la existencia de una "dimensión horizontal", es decir, "una organización intercategorial jerárquica". Su propuesta reduce de cinco (Berlin) a tres el número de niveles dentro de las categorías:

Al establecer esta jerarquía, se determinaba un nivel privilegiado dentro de la categoría, el nivel de base. Un ejemplo (p. 80):

SUPRAORDINADOanimalfrutamueble
NIVEL DE BASEperromanzanasilla
NIVEL SUBORDINADOboxergoldensilla plegable

Kleiber resume así las características del nivel de base, señalando que "son prioritarias en tres planos":

El nivel de base es también el nivel "más informativo", ya que es el que tiene un mayor número de atributos comunes. "Animal" (nivel supraordinado) ofrece menos información que "perro" (nivel básico), mientras que "boxer" (nivel subordinado) ofrece un aumento de información complementaria pero a costa de una mayor "carga mental de clasificación" (p. 85).

La semántica de los prototipos y sus principios, señala Kleiber, posee un amplio campo de aplicación, "pues no sólo domina toda la semántica léxica, sino que es aplicable a todo fenómeno que implique una categorización" (p. 97). Kleiber cita los diferentes campos en los que ha sido aplicado el concepto de prototipo: gramática cognitiva, fonética, morfo-fonología, sintaxis, etc.

El carácter crítico de la obra -ya señalado al inicio de esta reseña- hace que Kleiber dedique la parte final referida a la versión estándar a mostrar los aspectos insatisfactorios de los planteamientos que ha expuesto: "ha llegado el momento de demostrar que no es una solución-milagro y que atraviesa por grandes dificultades, tan serias como las del modelo de las CNS, que sólo hallan solución en la transformación de la teoría estándar en una versión prototípica ampliada, sostenida firmemente por el concepto de semejanza de familia" (p. 112).

Kleiber aplica la noción de prototipo a la idea misma de prototipo: "la propia idea de la prototipicidad, cuando es aplicada reflexivamente, es decir, a su propia concepción y funcionamiento de la teoría del prototipo, condena a dicha teoría a no ser plenamente pertinente nada más que en determinados sectores, evidentemente prototípicos del conjunto de sus empleos (p. 114). Más que negar sus valores, Kleiber pretende moderar los efectos y aplicaciones del concepto de prototipo. Así señala que el éxito de la teoría se ha visto por su aplicación a campos favorables: sectores de los fenómenos de percepción, términos de especies naturales, ámbito de los artefactos, etc. (p. 118).

Una crítica más profunda es la que afecta al problema de la pertenencia a las categorías. Kleiber señala que el efecto producido por la introducción del concepto de "borroso" no es una panacea: 1) "la teoría de lo borroso no exime de explicar por qué casos no prototípicos se encuentran con frecuencia categorizados"; 2) "la existencia de las categorías no está sometida a discusión por la prototipicidad; casos no prototípicos no corresponden necesariamente a una situación de aplicabilidad referencial flotante. La prototipicidad no es sinónimo de borroso" (p. 136). Para esta segunda consideración, Kleiber aporta el ejemplo de los números impares de S.L. Amstrong, L. Gleitman y H. Gleitman (1983), reinterpretado por Lakoff (1986 y 1987):

Los test psicológicos establecen que los números impares del 1 al 9 constituyen idóneos representantes del concepto de número impar. Esta prototipicidad, sin embargo, no implica lo borroso; el concepto posee una definición muy precisa ("número no divisible por dos") lo cual proporciona una aplicabilidad referencial desprovista de toda fluctuación (p. 136)

Kleiber señala que una semántica que use rasgos discretos no está derrotada por la aparición de una semántica de prototipos. El hecho de que existan en la realidad elementos difícilmente categorizables no debe llevar a creer que se debe a lo borroso de las categorías:

Un error que no debemos cometer, creo yo, es vincular la discontinuidad categorial a una discontinuidad similar a lo real. Nos equivocaríamos si pensáramos que la definición de un término no puede ser precisa más que con la condición de que los elementos de la realidad lo sean también, es decir, se pongan de acuerdo. Debemos razonar de la siguiente manera, existen "cosas" que no entran en las categorías léxicas. Pero no es esa la causa de que las categorías léxicas sean borrosas.
Además de lo borroso inscrito en el concepto mismo (...), lo borroso también proviene del desfase entre la realidad y las categorías discontinuas (...)
Es importante darse cuenta de que, por decirlo de algún modo, todo no es algo, es decir, que todo no se coloca bajo una u otra categoría léxica (pp. 137-138)

La versión ampliada de los prototipos

Kleiber señala que los problemas planteados por la teoría de los prototipos llevó a sus formuladores a modificarla. Anota, sin embargo, que el modelo de difusión de la teoría ha seguido siendo de forma mayoritaria la versión estándar. La explicación de Kleiber a este fenómeno es que la denominada versión ampliada no supone tanto una revisión sino más bien una ruptura con el modelo teórico anterior, es decir, que los cambios son tan profundos que permiten la elección entre las dos formulaciones.

La primera idea que se modifica es la de "prototipo":

La noción de prototipo como ejemplar idóneo de una categoría subsiste, pero como ya no tiene un origen único y puede aparecer incluso en las categorías clásicas (cf. número impar), ya no posee el estatuto de entidad fundadora de la estructura categorial, que le había asignado la versión estándar. Al poseer varios orígenes, ya no es considerada sino como un efecto, lo que lleva a los autorrevisadores (E. Rosch 1978) a hablar de grados de prototipicidad más que de prototipo (p. 144).

Al abandonar la idea central de prototipo, de forma natural también se abandona la tesis de que las categoría se estructuraban a partir del grado de similitud de los elementos de la categoría respecto al ejemplar prototípico, otro de los principios básicos en la versión estándar.

Al capítulo de renuncias hay que añadir dos más: "la tesis de que las fronteras de las categorías son borrosas y, también, la que equipara el grado de representatividad de un ejemplar al grado de pertenencia a la categoría" (p. 145).

¿Qué queda de la versión estándar? Muy poco: el "prototipo" se convierte ahora en "efectos prototípicos", y la idea de "aire de familia", como elemento que vincula a los miembros de una misma categoría. El cambio, como puede apreciarse, es radical y explica la supervivencia del modelo estándar como alternativa. Lo que se ha producido, más que una revisión de los postulados básicos, es un cambio o inversión en la orientación. Si antes era la noción de prototipo la que se situaba en el centro de la categoría y servía para establecer las distancias (grados) de los miembros de esa categoría, ahora lo que se busca es otra cosa muy distinta: es la distribución de la categoría la que debe justificar el efecto prototípico. Aunque a simple vista pudiera parecer una sutileza es un cambio profundo que afecta a la consideración de los fenómenos y a la forma de analizarlos. Es invertir la relación causal: el prototipo pasar de ser "causa" a ser "efecto".

El elemento que pasa a jugar un papel decisivo en la versión revisada es el concepto de "aire de familia" (Wittgenstein). Este concepto supone que los elementos se vinculan de forma "lateral" y no central en las categorías. Es decir, no se agrupan alrededor de una características comunes a todos ellos, sino uno a uno. Esto implica unas cadenas en la que el primero y último de los componentes, aparentemente, no comparten nada. Su vinculación sólo se comprende teniendo en cuenta toda la secuencia o cadena. Una organización centralizada de la categoría, que tiene al prototipo como centro, es sustituida por una organización colateral de los elementos:

esquema de T. Givon (1986) (p. 153)

Kleiber señala que "la aproximación entre teoría del prototipo y semejanza de familia conduce a una versión ampliada del prototipo, mucho más poderosa, puesto que está libre de la restricción del rasgo o de los rasgos comunes con el prototipo que deben presentar todos los miembros de la versión estándar" (p. 154).

La libertad de movimientos explicativos, por así decirlo, que permite la nueva formulación es muy grande. "El resultado más espectacular" -señala Kleiber- "(...) es el paso de una concepción monorreferencial de las categorías a una concepción multirreferencial" (p. 154). Por explicarlo gráficamente, la categoría "pájaro" siempre estará integrada por "elementos-pájaros", pero con el nuevo desarrollo esta limitación se rompe. Kleiber señala que podemos considerar esta versión como "polisémica" frente a la estándar, que sería "monosémica". Los elementos vinculantes de los miembros de las "categorías" que ahora se establecen "ya no se corresponden a propiedades, como en los esquemas del modelo de la CNS y de la versión estándar, sino a tipos de referentes, empleos o usos diferentes, dado que pretendemos subrayar que es la misma palabra la que es empleada para tipos de referentes que son diferentes" (p. 155).

Como ejemplo de los nuevos campos de acción y explicación abiertos por el cambio de orientación hacia el terreno polisémico, Kleirber recoge el ejemplo aportado por G. Lakoff (1986 y 1987) a partir de los trabajos de R.M.W. Dixon (1982) y de A. Schmidt (1983) sobre el dyrbal de los aborígenes australianos. El término bayi, en dyrbal, agrupa:

Los hombres (machos), los canguros, las zarigüeyas, los murciélagos, la mayor parte de las serpientes, la mayor parte de los peces, algunos pájaros, la mayor parte de los insectos, la luna, las tempestades, el arco iris, los bumerangs, algunas jabalinas, etc. (pp. 156-157)

Ni el modelo clásico de las CNS, ni la versión estándar de los prototipos podrían dar cuenta de este conjunto multirreferencial de elementos, es decir, explicar por qué están vinculados a un mismo término: bayi. Al poder prescindir del lastre de las propiedades compartidas (de los elementos), la versión ampliada puede manejar, gracias al encadenamiento de "aire de familia", referentes tan diferentes:

G. Lakoff considera que este agrupamiento no es arbitrario, cada miembro está relacionado, al menos, con otro mediante una propiedad común. Si la luna, por ejemplo, está en la categoría de bayi, es porque comparte un rasgo común con los hombres; en los mitos aparece como el marido, mientras que el sol es la esposa (...) La presencia de los aparejos de pesca en bayi se explica por su relación asociativa con los peces, forman parte del mismo ámbito de experiencia que los peces. La categoría compleja bayi se encuentra de esta manera estructurada por una serie de encadenamientos que parte de los miembros primarios (o centrales), en este caso, los hombres y los animales están unidos a otros miembros, que a la vez se unen a otros y así sucesivamente (p. 157)

Kleiber argumenta, en contra de los autores de las modificaciones, que estos nuevos enfoques suponen una ruptura y no una prolongación. Como ya hemos señalado, éste es uno de los principales objetivos de su obra. Como nuevo argumento, señala cómo el criterio de los hablantes deja de ser decisivo, un aspecto que era importante en la versión estándar. Por otro lado, la revisión producida lleva a una vinculación del prototipo (efectos) con procesos metonímicos, algo también nuevo, que se hace evidente en el ejemplo de bayi. G. Lakoff (11986, 1987), por ejemplo, distingue siete tipos diferentes de prototipos, que "corresponden a una metonimia categorial diferente: ejemplares típicos, estereotipos sociales, ideales, parangones, generadores, submodelos y ejemplares prioritarios" (p. 161).

Después de diversas revisiones, Kleiber resume así el estado en que queda la noción de "prototipo" en la nueva versión:

  1. El prototipo se halla reducido a un fenómeno de superficie.
  2. Toma diferentes formas -de ahí la denominación de efectos prototípicos-, según el modelo de la categoría que la crea.
  3. Su extensión al campo de la polisemia, a través de la noción de semejanza de familia, entraña un deslizamiento definitorio que le priva del elemento definitorio esencial de la versión estándar, el prototipo, aunque sólo sea considerado como efecto, ya no es, obligatoriamente, el ejemplar reconocido como el más idóneo por los individuos (p. 164).

La crítica se dirige ahora al estado en que queda el concepto de "categoría", noción que es para Kleiber motivo de ruptura entre las dos versiones. El autor niega que la versión revisada establezca una teoría de la categorización, sino que a lo que se da lugar es a una "teoría semántica léxica", ya que lo que pasa a describir son las relaciones que se establecen entre diferentes acepciones (o categorías distintas). Como se ha establecido que la vinculación entre las diferentes categorías que aporta el fenómeno de la polisemia no puede ser arbitraria ni tampoco predecible, se necesita un nuevo tipo de relación vinculante. Lakoff lo crea hablando de motivación, una solución intermedia.

La entrada de la teoría de los prototipos en el terreno de la polisemia es aprovechada por Kleiber para lanzar nuevos ataques contra Lakoff:

Si existe un campo en el que las relaciones motivadas han sido bien descritas (...) es el de la polisemia y no sólo por la semántica estructural (esencialmente europea y por lo tanto desconocida de G. Lakoff) ante todo preocupada por los enfoques sincrónicos, sino también por la semántica de los filólogos preestructurales preocupados por resaltar la evolución del sentido de las palabras y, consecuentemente, dirigidos hacia las motivaciones de los encadenamientos elaborados

Como puede apreciarse, existe un cierto fondo que va más allá de la crítica. La suposición de un americanismo ingenuo, cuando no ignorante, aparece en varios momentos de la obra y nos parece bastante fuera de lugar. A lo largo del libro, Kleiber manifiesta la "superioridad" de la semántica estructural "europea", dando la impresión de que fuera algún tipo de producto que debiera llevar etiqueta de "denominación de origen" como garantía de calidad.

Kleiber cierra la obra realizando una especie de balance final. Los elementos positivos y negativos, los logros y los fracasos son resumidos:

¿Sigue siendo pertinente como teoría semántica? Con toda seguridad, ninguna de las dos versiones pueden pretender convertirse en la solución-milagro para la semántica léxica (...) El entusiasmo de algunos defensores de la semántica de los prototipos puede parecer excesivo en este terreno. Pero igualmente excesiva sería la actitud opuesta. El semantista, el lexicólogo y el lexicógrafo tienen mucho que aprender de la semántica del prototipo (...) La lección que toda teoría semántica debe retener de la noción de prototipo es la necesidad de dar cuenta de las manifestaciones cognitivas del prototipo, especialmente de sus manifestaciones "lingüísticas", en la comprehensión de los textos, la utilización de los términos, etc. (p. 178)

También se presenta como un logro importante el establecimiento de una dimensión vertical de las categorías (en la versión estándar). La consideración de un "nivel de base" privilegiado dentro de la categoría "remodela el paisaje de la jerarquía léxica" (p. 179). De la versión renovada, Kleiber resalta, aunque niega el carácter innovador, su carácter polisémico, y le reconoce como valor "las relaciones cognitivas que relacionan a los diferentes sentidos de un término polisémico" (p. 180). También, concluye el autor, es importante, si bien no es exclusivo de los autores propulsores de la semántica de los prototipos, "no hacer de la polisemia un fenómeno marginal, un "defecto" de la lengua, sino ver en ello un proceso de denominación regular, económica, natural, característica de las lenguas humanas" (p. 180)

Como puede apreciarse, La semántica de los prototipos, publicada originariamente en 1990 (P.U.F.), no es una exposición tradicional de una teoría o escuela. Es, más bien, una toma de postura ante unas formulaciones determinadas. Tenemos una panorámica de las ideas expuestas por los autores, sí, pero seccionadas en dos bloques -dos versiones- en contra de la voluntad de los formuladores. La vieja máxima "divide y vencerás" parece funcionar aquí con efectividad. Kleiber divide en dos algo que ha sido sucesivo en el tiempo y muestra los problemas por separado. Su interés principal, ya lo hemos resaltado, delimitar ambas versiones, debilita o, al menos, relativiza los posibles logros. Al quedarse con logros parciales de ambas formulaciones resta valor al conjunto, al que exige unos grados de pertinencia tan elevados que difícilmente serían satisfechos por teoría alguna. No creo que en la actualidad -y la evolución o, si se prefiere movilidad de los autores implicados así lo demuestra- nadie, con un mínimo de rigor, se plantee la búsqueda de formulaciones teóricas finales, es decir, absolutas. Las teorías han dejado de ser "verdades inmutables" para pasar a ser bancos de pruebas cuyo alcance llega hasta donde llega. Los científicos, en muchos campos, han de aprender a convivir con la marginalidad y con lo irreductible. En este sentido, el que determinados planteamientos de la semántica de los prototipos no logren explicar determinados fenómenos, o que éstos puedan ser explicados mejor por una teoría de corte opuesto, no es ya visto como un defecto o una incongruencia, sino como un problema natural de los mecanismos de explicación con el que es cada vez más frecuente encontrarse.

En cualquier caso, la obra de Kleiber es necesaria e interesante en muchos aspectos. Si las teorías están condenadas a ser imperfectas, en el sentido de no poder explicar la totalidad de los fenómenos que pretenden abarcar, se hace más necesario señalar sus límites y alcances. El que la semántica de los prototipos no pueda explicar fenómenos que sí puedan serlo desde la semántica estructural "europea", siempre tendrá su viceversa. Y así sucederá con cualquier otra teoría o teorías...probablemente.

Joaquín Mª Aguirre


George Lakoff en la Red

George Lakoff
George Lakoff
Women, Fire and Dangerous Things
What Categories Reveal about the Mind
(1987)
More than Cool Reason:
A Field Guide to Poetic Metaphor

(G. Lakoff y Mark Turner - 1989)

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