Reseñas:


Seamus Heany:

De la emoción a las palabras

Edición de Francesc Parcerisas
Barcelona, Anagrama, 1996, 309 pp., 2.800 pesetas
ISBN: 84-339-0529-5


Give us poems humped and strong,
Laced tight with thongs of song,
Poems that explode in silence
Without forcing, without violence.

[Danos poemas encorvados y fuertes,/ bien ligados con correas de canción,/ poemas que exploten en silencio/ sin forzar, sin violencia.]

Contenido:


El poeta irlandés Seamus Heany ha sido el Premio Nobel de Literatura de 1995. Habría que añadir, como casi siempre, que por sorpresa. La sorpresa siempre se produce cuando se les concede el premio a los poetas. La poesía ha quedado en nuestro mundo editorial como un vicio escondido y limitado a especialistas, a colecciones de pequeña tirada y a rincones alejados en las librerías. El caso de Heany ha sido igual al de otros, al menos en España. Sin embargo, Heany no era aquí un total desconocido. En 1992 se había editado en versión trilingüe inglés-catalán-castellano The Haw Lantern (La llanterna de l'arç/la linterna del espino), en la editorial Península-Edicions 62, que en el año 95 ha sido desdoblada inglés-catalán e inglés-castellano; la obra Norte (North), publicada en 1992 (Madrid, Hiperión), y en el año 93, el Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, de Alicante, publicó una Antología poética.

La obra objeto de esta reseña, De la emoción a las palabras, es una selección de sus ensayos. Heany es poeta y es profesor de literatura, y esto se refleja en la naturaleza de los ensayos recogidos, calificados como "ensayos literarios", que cubren desde el año 1968 hasta 1995. De forma concreta, son ensayos pertenecientes a las obras Preoccupations. Selected Prose 1968-1978 (1980), The Government of the Tongue. The T.S. Eliot Memorial Lectures and Other Critical Writings (1988) y The Redress of Poetry. Oxford Lectures (1995).

Hemos señalado que la obra lleva el rótulo de "ensayos literarios". Muchos de ellos son conferencias pronunciadas por Seamus Heany con distintos motivos. Sin embargo, no lo son todos. Los dos primeros tienen un marcado componente autobiográfico: "Mossbawn" y "Belfast". El primero de ellos nos lleva al mundo de la infancia, al mundo de los primeros contactos conscientes con el entorno y de las primeras lecturas. Uno de los autores recurrentes de Heany es William Wordsworth. Heany asume sus ideas del papel de las experiencias de la infancia y el entorno en el futuro desarrollo poético, hasta llegar a constituir lo que llama, siguiendo a Wordsworth, un "horizonte de la mente". "Mossbawn" es una muestra del efecto de esos lugares que marcaron al poeta. Lugares y lecturas son las raíces de la personalidad poética. El poeta señala en otro de los textos, en "Belfast":

Es cierto que el secreto para llegar a ser poeta, irlandés o no, estriba en saber extraer toda la energía de las palabras. Pero mi esfuerzo por hallar la claridad, aunque tal vez sea un esfuerzo que me lleva hacia atrás, debo llevarlo a cabo mediante la lengua viva del paisaje en el que nací. Diría, si se prefiere, que empecé a ser poeta cuando mis raíces se entrecruzaron con mis lecturas. Suelo pensar en mis fidelidades personales e irlandesas como si fuesen vocales, y en mi conciencia literaria amamantada en el inglés como si fuesen consonantes. Mi aspiración es que los poemas lleguen a ser vocablos adecuados al conjunto de mi experiencia (Belfast, p. 38)

El gran problema que se le presenta Heany es que "por un lado la poesía es algo secreto y natural, y por otro debe abrirse camino en un mundo público y brutal" (Belfast, p. 34). A esta experiencia del mundo como brutalidad opuesta a la sensibilidad poética no es ajena su condición de habitante de una zona conflictiva, sumida en violencia irracional: "mantengo una idea de mí mismo: soy un irlandés en una provincia que sostiene que es británica" (Belfast, p. 36). Heany se pregunta en varias ocasiones qué puede hacer el poeta, de qué sirve la poesía, en un mundo violento. ¿Sirve de algo intentar buscar la belleza ante la existencia del dolor?

En "El curioso caso de Nerón, el coñac de Chéjov y un aldabón" Heany nos cuenta cómo cuando iba a grabar en compañía de un amigo músico una cinta con canciones y poemas, el proyecto se vino abajo al estallar varias bombas en la ciudad. En unos primeros instantes, sentados frente a frente en aquel estudio, los dos amigos se plantean si "la canción comportaba una traición al sufrimiento" (El curioso caso de Nerón, el coñac de Chéjov y un aldabón, p. 142). ¿Se podía cantar en aquellas circunstancias; cantar, recitar los poemas, significaba la insensibilidad? No lo hicieron, pero la situación le llevó a la reflexión general sobre la función de la poesía y su situación en el mundo: "¿por qué razón la afirmación alegre de la vida y la poesía deber ser considerada una afrenta a la vida?" (id., pág. 143). Su respuesta final a la pregunta: "la poesía tiene un poder redentor tan elevado, y seguramente tan ilusorio, como el amor" (id. p. 156). Seamus Heany y David Hammond, su amigo, no pudieron cantar aquella tarde con el ruido de sirenas de fondo. Pero, poco después del incidente, Heany compuso el poema The Singer's House (La casa del cantante), dedicado a Hammond:

La gente aquí solía creer
que los espíritus de los ahogados vivían en las focas.
En primavera podían cambiar de forma.
Les encantaba la música y nadaban en busca de un cantante

que podía estar parado a finales de verano
en la boca de un cobertizo de turba enjalbegado,
hombro en la jamba, y una canción
perdiéndose como una barca en el crepúsculo.

Cuando llegué aquí por primera vez siempre cantabas,
algo que recordaba el golpe del pico
en tu vibrante subida y ataque.
Vuelve a alzarla, hombre. Todavía creemos lo que oímos.

People here used to believe/ that drowned souls lived in seals./ At spring tides they might change shape./ They loved music and swam in for a singer// who might stand at the end of summer/ in the mouth of a whitewashed turf-shed,/ his shoulder to the jamb, his song/ a rowboat far out in evening.// When I came here first you were always singing, / a hint of the clip of the pick/ in your winnowing climb and attack./ Raise it again, man. We still believe what we hear.

A lo largo de los diferentes ensayos que componen la obra abundan los análisis y comentarios de las distintas reacciones de los poetas en situaciones límite. El poeta vive en la sociedad y a ella destina su poesía; sin auditorio no tiene sentido el canto. Heany se encuentra, como poeta, en las antípodas de los planteamientos restrictivos, herméticos o esteticistas de la poesía; "el poeta necesita superar su ego para llegar a tener una voz que sea algo más que su autobiografía" (El ruido infatigable de los cascos: Sylvia Plath, p. 233). "Buscar la voz" es uno de los temas recurrentes a lo largo de los ensayos. La imagen del poeta buscando su propia voz posee gran fuerza y significación. "Voz" no es estilo, no es una mera cuestión técnica o estilística. El estilo es algo adquirido, superpuesto; la voz, por el contrario, se vincula con lo más humano, con la esencia. Lo principal de la poesía y del poeta es precisamanente esa condición que establece el buscar:

El zahorí se asemeja al poeta porque su función es establecer contacto con lo que permanece oculto, y por su habilidad de hacer palpable lo que era intuido o evocado (La emoción de las palabras, p. 49)

En el zahorí se da esa condición de búsqueda de lo esencial, del agua oculta, que es necesario sacar a la superficie. El agua es "vida"; lo oculto que aflora con ella es el sentido de la vida, de la propia y la de todos. La poesía es instrumento de comprensión de la vida. Por encima de la belleza formal, a la que el poeta no renuncia, se encuentra esa afirmación de la poesía como totalidad que abarca todos los ámbitos de la experiencia unificándolos para lograr el "sentido", que no es "racional" sino "vital":

Considero que la técnica es distinta del artificio. Artificio es lo que uno puede aprender de los versos de los otros. Artificio es la habilidad para hacer. Sirve para ganar concursos en el Irish Times o en el New Statesman [...]
La técnica, tal como yo la defino, no sólo implica el modo como el poeta trabaja las palabras, su dominio de la métrica, del ritmo, de la textura verbal, sino también una definición de su actitud hacia la vida, una definición de su realidad. Implica el descubrimiento de modos de salirse de sus límites cognitivos habituales para adentrarse en lo inarticulado: una disponibilidad dinámica que ha de mediar entre los orígenes de la emoción en la memoria y en la experiencia y las estratagemas formales que sirven para expresarlos en la obra de arte. La técnica exige sellar con nuestra marca de agua una forma esencial de percibir, hablar y pensar, para que quede impresa en el tacto y en la textura de nuestras líneas; la técnica se refiere a la totalidad del esfuerzo creador que llevan a cabo los recursos de la mente y del cuerpo para lograr que el sentido de la experiencia quede sometido a la jurisdicción de la forma. Técnica es aquello que, según frase de Yeats, convierte «el hato de accidentes e incoherencias que se sienta a desayunar» en «una idea, en algo deliberado, completo» (La emoción de las palabras, pp.47-48)

La poesía, tal como se describe, sería el sentido común, el sentido que reunifica a todos los demás sentidos; sería el elemento que permite la armonización del ser en la forma. Cuerpo y mente implicados; memoria y acción fundiéndose en el acto de la escritura. "Descubrir un ritmo nuevo -escribe Heany- es dar una nueva vida al mundo, es hacer que algo resucite en el oído, que vuelva a brotar el manantial del ser (Auden, a prueba, pp.196-197)

La doble condición de Heany, poeta y crítico, favorece el análisis que hace de otros poetas. Busca en ellos la tensión trágica, escindida, que les caracteriza. Cómo cada uno de ellos trató de resolver el conflicto entre la poesía y el mundo, entre la belleza y el dolor, entre la voz ajena y la propia, en busca de eso que Heany llama su "dominio", su espacio poético propio, el lugar en el que puede ser él: su territorio del lenguaje.

Wordsworth, Lowell, Plath, W.B. Yeats y Patrick Kavanah, Osip Mandelstam, Frost, Auden, entre otros poetas están presentes en estas páginas en las que se aprecia un sentido de la belleza vitalista y comprometido, consigo mismo y con el mundo, con la lengua y con el territorio.

Joaquín Mª Aguirre

El URL de este documento es http://www.ucm.es/OTROS/especulo/numero4/s_heany.htm


Seamus Heany en la Red

Su discurso al recibir el Premio Nobel en 1995:
The Swedish Academy
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