Interacciones entre los mundos andino y europeo
en Comentarios reales de los Incas

Marta Manrique Gómez

Concordia University (Canadá)
mcomez@alcor.concordia.ca


 

   
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Resumen: A través del análisis de la obra Comentarios reales de los Incas, se demuestra la estrecha relación presente entre esta obra y la vida de su autor, el Inca Garcilaso de la Vega. En concreto, se analiza la manera en que las experiencias personales y los sentimientos del Inca Garcilaso interaccionan dentro del proceso colonial andino-español que la obra nos presenta.
Palabras clave: Colonizador, colonizado, dominio, idioma, biografía.

 

En literatura, el conocimiento de la biografía de los escritores es muchas veces necesario para llegar a entender y explicar la totalidad de su obra literaria. En realidad, en la mayor parte de los casos, experiencia personal e imaginación van unidas de tal forma que es difícil separarlas. Se complementan la una a la otra. La figura objeto de estudio del presente trabajo, el Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), es un claro ejemplo de la estrecha y especial relación que, en un gran número de ocasiones, se entabla entre la vida del autor y su producción literaria. Para demostrar este aspecto, a continuación, se someterá a análisis Comentarios Reales de los Incas (1609), una de las obras más representativas del corpus literario de este autor. Mediante la realización de un estudio detallado de algunas de las partes más significativas de la obra, se verá cómo el conocimiento de los datos más importantes de la vida del Inca Garcilaso es imprescindible para llegar a obtener una pintura más exacta y detallada de la misma.

Una vez demostrada y valorada la importancia de la relación existente entre la vida del autor y su obra, se demostrará, partiendo del análisis textual de diferentes fragmentos extraídos directamente de Comentarios Reales de los Incas, que el Inca Garcilaso sirve de portavoz de la complejidad y las tensiones ideológicas que rodean y caracterizan la mayoría de interferencias y relaciones culturales producidas dentro del contexto colonial en que la obra se inserta, el contexto colonial andino-español. Su voz, esparcida a lo largo de toda la obra, sirve para romper y contaminar la tradicional dicotomía y la estricta división con que tradicionalmente se ha separado a los grupos (y/o lenguas) del colonizador y del colonizado. Además, el Inca Garcilaso nos demuestra, con el ejemplo de su obra, que las complejas situaciones y tensiones ideológicas que caracterizan las relaciones humanas producidas bajo el contexto colonial andino-español pueden hacerse extensibles y generalizarse para cualquier contexto de tipo colonial. En general, lo más significativo en relación a tales procesos y relaciones coloniales es el hecho de que ninguno de ellos puede reducirse, en palabras de Restrepo, “ni mecánica ni maniqueamente a una relación de dominio y subordinación, sino que, en realidad, son procesos en los que simultáneamente interfieren [y, tal vez, se superponen] dos tradiciones culturales en conflicto” (241). Todo ello permitirá demostrar cómo en Comentarios Reales de los Incas, el Inca Garcilaso intenta desmantelar algunas de las principales ideas con las que se ha articulado el discurso colonial europeo a lo largo del tiempo. En otras palabras, el objetivo principal consiste demostrar cómo el Inca Garcilaso argumenta en contra de aquellas ideas que defienden estrictamente la existencia de una radical, fría e infranqueable separación u oposición entre los mundos del colonizador y del colonizado anulando por completo la posibilidad de aparición de cualquier tipo de interacción entre ellos.

Antes de pasar al análisis y valoración de las interacciones culturales contenidas en el texto de Comentarios Reales de los Incas, se deben destacar aquellos hitos de la vida de su autor, el Inca Garcilaso, que pudieron ejercer algún tipo de influencia en la escritura del contenido de la obra. Entre otros, son dignos de mención tres: su ilegitimidad y mestizaje, la forzosa emigración de su tierra natal y, por último, su establecimiento y exitosa adaptación al modelo de vida europeo. Adorno sintetiza los tres aspectos anteriormente mencionados con lo siguiente:

[El Inca Garcilaso de la Vega] nació en Cuzco, capital del imperio Inca, el 12 de abril de 1539: hijo ilegítimo de una princesa inca, Isabel Suárez Chimpú Ocllo y de un capitán espanol. Abandonó Perú por Espana a los veintiún anos y nunca regresó a su tierra natal. Su posición en Espana fue relativametne privilegiada gracias al estatus ostentado por su padre y al hecho de que se adaptó a la forma de vida europea sin dificultad. Murió en Córdoba, el 23 de abril de 1616.

[El Inca Garcilaso de la Vega] [was born in Cozco, capital of the Incan Empire, 12 April 1539: the illegitimate child of an Inca princess, Isabel Suarez Chimpu Ocllo and a Spanish captain. He left Peru for Spain when he was twenty-one and never returned to his native land. His position in Spain was relatively privileged owing to his father’s status and he adapted to European ways without undue difficulty. Died in Cordoba, 23 April 1616]. (360)

En cuanto al primer dato o aspecto biográfico, la ilegitimidad y mestizaje, cabe destacarse que éste es uno de los aspectos más ricos e interesantes de toda la vida del autor debido a que tras él se esconde la clave fundamental que ayuda a desvelar el verdadero proyecto ideológico, anteriormente mencionado, que el Inca Garcilaso trata de llevar a cabo mediante la escritura de Comentarios Reales de los Incas. Además, la consideración de la ilegitimidad y mestizaje del autor es un aspecto esencial para obtener una visión más completa y global de su obra. Un gran número de estudiosos europeos han despreciado la obra del Inca Garcilaso basándose en una visión extremadamente parcial de la misma, en la que los aspectos de mestizaje e ilegitimidad del autor no han sido convenientemente considerados. Adorno destaca la importante conexión existente entre este aspecto de la vida del autor y su obra: “perteneció a la primera generación de mestizos (mezcla de sangre europea y amerindia) nacido en Perú después de la conquista española; fue el primero en celebrar esta doble herencia en la literatura” [he belonged to the first generation of mestizos (mixed European and Amerindian blood) born in Peru after the Spanish conquest; he was the first to celebrate this dual heritage in literatura] (359). En consonancia con lo planteado por Adorno, el presente ensayo aboga por la postura crítica que defiende aquello que biológicamente no se puede negar, es decir, que el Inca Garcilaso fue “uno de los escritores coloniales más conscientes de esta doble herencia europea y americana” (Mazzotti 18) y que, por ello, este aspecto debió influir o quedar reflejado dentro de su obra. Durand destaca bien la parcial y fragmentaria visión que los estudios europeos proporcionan al negar o rechazar la evidente existencia de la mencionada dicotomía que caracteriza la composición identitaria del Inca Garcilaso:

[Muchos europeos] prefieren explicar siempre al hombre Garcilaso por sólo su aspecto español. [Aunque] nadie negará la influencia decisiva de la cultura hispánica y renacentista en esa personalidad y más aún en su obra, [este hecho] no consigue borrar la condición del Inca, quien fue y se proclamó mestizo. [Son pocas] las ventajas que pueden obtenerse de prescindir de esa realidad [tan] evidente. (“Silencios” 70)

Lo anteriormente señalado, justifica la necesidad de enfatizar, a la hora de someter a análisis al autor de Comentarios Reales de los Incas, sobre su poco considerada y casi despreciada parte americana, identificada con sus antecedentes maternos, debido a que es uno de los aspectos esenciales de su escritura (Díaz Ruiz 207; Durand “Garcilaso” 33). Sin duda, el hecho de que el Inca Garcilaso pasara los primeros veinte años de su vida (toda su infancia y adolescencia) en estrecho contacto con sus condiscípulos del lado materno y con las fuentes esenciales de la cultura andina debió dejar una profunda huella difícil de borrar dentro de su formación psicológica. Además, es interesante destacar que la influencia procedente del lado materno fue mucho más marcada que otras posibles influencias, en gran medida, porque durante los años correspondientes a la infancia y adolescencia del Inca Garcilaso, la población andina era considerablemente más numerosa que la población española en la zona geográfica en que el autor nació y creció. Por esta razón, “no es aventurado pensar que algunos rasgos de la estirpe materna [le influyeran aún más decisivamente y] pudieran aparecer en [su obra]” (Durand “Silencios” 71) con bastante fuerza. En concreto, hay varias partes dentro de la obra en las que el autor recurre continuamente a lo aprendido a lo largo de su infancia. Un ejemplo que demuestra el importante espacio que ocupa la etapa formativa de su niñez y adolescencia es el siguiente:

después de haber dado muchas trazas, y tomando muchos caminos para entrar a dar cuenta del origen y principio de los Incas, […] me pareció que la mejor traza y el camino más fácil y llano, era contar lo que en mis niñeces oí muchas veces a mi madre y a sus hermanos y tíos, y a otros sus mayores, acerca de este origen y principio [de la historia de los Incas]. (I, 36)

En relación a este aspecto, la verdadera e innovadora esencia del autor se encuentra, tal y como Miró Quesada señala: “en la mitad de sí mismo [que] forma parte del mundo extraño a España […]” (xxiii). Una vez aceptada la parte indígena del Inca Garcilaso y su clara presencia dentro de la obra, es interesante demostrar cómo la combinación de esta mitad indígena con su otra mitad identitaria, la europea, es lo que concede al autor de Comentarios Reales de los Incas la privilegiada oportunidad de situarse “en el centro de ambos mundos” (Ortega 179), el andino y el español, y “servir […] como intérprete o mediador de […] culturas distintas que de súbito habían sido puentes de contacto una con otra” (Bendezú 197). Esta función de intérprete y mediador intercultural, que el Inca Garcilaso persigue, aparece de manera clara y explícita en el prólogo de la Segunda Parte de Comentarios Reales de los Incas. En esta sección introductoria, el Inca Garcilaso explica a sus lectores u oyentes cuáles fueron las razones por las que decidió escribir la obra:

La primera, por dar a conocer al universo nuestra patria, gente y nación. […] El segundo respecto y motivo de escribir esta historia fue celebrar […] las grandezas de los heroicos españoles que con su valor y ciencia militar ganaron para Dios, para su rey y para sí aquese rico imperio cuyos nombres dignos de cedro viven en el libro de la vida y vivirán inmortales en la memoria de los mortales. (II, 11-2)

El segundo de los aspectos de obligada mención en la biografía del autor de Comentarios Reales de los Incas es el relacionado con la forzosa emigración de su tierra natal. El Inca Garcilaso se vio obligado a abandonar su país en el año 1560 a la edad de veintiuno. Este fue el momento decisivo en que (dejó su Cuzco natal por España y ya nunca regresó a su tierra peruana” [left his native Cozco for Spain and was never to return to his Peruvian homeland] (Adorno 359). Gracias a la emigración, este autor pudo desarrollar y complementar su educación en el ámbito europeo y convertirse en un sujeto con una cultura y una formación multidisciplinar y rica. La emigración le ayudó y permitió crecer con el privilegio y nueva posición de ser capaz de aprender los medios de dos culturas muy diferentes y de ser testigo directo del proceso de la conquista desde las perspectivas de los dos mundos: el del conquistador y el del conquistado (Zamora 37).

Por tanto, el hecho de que el Inca Garcilaso poseyera una cultura tan rica, en aspectos procedentes de ambos mundos, explica y justifica la hipótesis que se viene planteando a lo largo de este trabajo: en Comentarios Reales de los Incas se encuentran representadas las dos culturas: andina y europea. Precisamente, la aparición de las dos perspectivas culturales dentro de la obra “al tratarse […] de un sujeto de escritura que oscila entre una tradición española y una cuzqueña” (Mazzotti 24), es la razón principal que ha llevado a diversos críticos literarios a abordar el estudio de su obra, tal y como Mazzotti afirma: “como un libro polémico, en el que se aprecian diversos niveles de significación y consecuentemente posibles y diferentes lecturas” (Mazzotti 17). Sin ir más lejos, el siguiente fragmento de Comentarios Reales de los Incas es un ejemplo muy significativo de la ambigüedad compositiva e interpretativa a la que Mazzotti alude. En él, el Inca Garcilaso se identifica, por un lado, con “la república cristiana” y, por otro, con la cultura Inca, de la que, sin duda, posee profundos y exquisitos conocimientos:

escribimos solamente del imperio de los Incas, sin entrar en otras monarquías, porque no tengo la noticia de ellas que de ésta. En el discurso de la historia protestamos la verdad de ella, y que no diremos cosa grande, que no sea autorizándola con los mismos historiadores españoles que la tocaron en parte o en todo: que mi intención no es contradecirles, sino servirles de comento y glosa, y de intérprete en muchos vocablos indios, que como extranjeros en aquella lengua interpretaron fuera de la propiedad de ella, según que largamente se verá en el discurso de la historia, la cual ofrezco a la piedad del que la leyere, no con pretensión de otro interés más que de servir a la república cristiana […]. (I, 5-6)

El último de los aspectos biográficos de la vida del Inca Garcilaso digno de análisis y mención es el relacionado con su establecimiento y exitosa adaptación al modelo de vida europeo. El establecimiento de este autor en tierras del conquistador fue sencillo y fácil gracias a la ayuda recibida por parte de familiares y amigos, pero sobre todo, tal y como Miró Quesada señala:

[gracias a que] el testamento [de su padre], redactado dos meses antes [de que éste muriera], previno a las necesidades del mozo mestizo […]. Con el encargo de velar por él y por su renta a su concuñado el leonés Antonio de Quiñones, Garcilaso asignó especialmente “cuatro mil pesos de oro y de plata ensayada y marcada” para que el mozo fuera a estudiar a España. (xiii)

De esta forma, los privilegios económicos, que obtuvo como consecuencia del legado testamentario de su padre, le permitieron una fácil llegada y establecimiento en el nuevo territorio, así como una suave inserción en la, hasta cierto punto, “nueva” cultura. Tal y como Adorno señala: “su posición en España fue relativamente privilegiada gracias a la posición de su padre y al hecho de que se adaptó a la forma de ser europea sin dificultades” [his position in Spain was relatively privileged swing to his father’s status and he adapted to European ways without undue difficulty] (360). Además, un aspecto que le favoreció enormemente fue el hecho de que su “la pequeña ciudad andaluza en que vivió era por entonces lo suficientemente variada como para permitir al Inca participar en la vida intelectual de su época” [small-town life in Andalusia was thus varied enough to allow the Inca to participate in the intellectual restlessness of his age] (Durand “Garcilaso” 26). Y, por último, quizás el factor más importante, que contribuyó de manera verdaderamente significativa al fácil establecimiento del Inca Garcilaso en Europa, fue el buen control y conocimiento de las diferentes lenguas del viejo continente que el autor ya poseía desde mucho antes de la emigración de su tierra natal. En el siguiente fragmento, extraído de las Advertencias de Comentarios Reales de los Incas, el Inca Garcilaso demuestra sus excelentes conocimientos lingüísticos:

la lengua general de los indios del Perú, […] tiene tres maneras diversas para pronunciar algunas afables, muy diferentes de cómo las pronuncia la lengua española, en las cuales pronunciaciones consisten las diferentes significaciones de un mismo vocablo. […] También se debe advertir que no hay número plural en este general lenguaje, aunque hay partículas que significan pluralidad. Sírvense del singular en ambos números. Si algún nombre indio pusiese yo en plural, será por la corrupción española […]. Otras muchas cosas tiene aquella lengua. Diferentísimo de la castellana, italiana y latina. Las cuales notarán los mestizos y criollos curiosos. Pues son de su lenguaje, que yo harto hago en señalarles con el dedo desde España los principios de su lengua, para que la sustenten en su pureza, que cierto es lástima que se pierda o corrompa, siendo una lengua tan galana […]. (I, 7-8)

En definitiva, los privilegios económicos de los que disfrutó desde el principio de su llegada a España y sus profundos conocimientos lingüísticos fueron los aspectos esenciales que le permitieron dedicarse en cuerpo y alma durante los últimos años de su vida a la realización del ambicioso proyecto literario en el que se inserta Comentarios Reales de los Incas. En general, todos los aspectos anteriormente mencionados contribuyeron a que, tal y como Bendezú afirma:

[El Inca Garcilaso] fuera aceptado por sus parientes de Andalucía como uno de los suyos y viviera [sin problemas] en el mundo real de ellos, [disfrutara] de su heredad y de sus privilegios, de su refinada cultura literaria, y finalmente aprendiera a ser literato como el mejor de ellos. (Bendezú 198)

Ahora bien, en relación al último aspecto de la vida del Inca Garcilaso que Bendezú destaca, su gran vocación y actividad literaria, se puede afirmar que aunque es imposible dudar que le gustara practicar el arte de la escritura, es posible y necesario plantearse si fue, única y exclusivamente, su dedicada vocación como escritor la que le despertó el ansia de cumplir con la grandiosa tarea de escribir sus obras. En concreto, en el caso particular de Comentarios Reales de los Incas, el texto y contenido de la obra desvelan la posibilidad de que sus objetivos personales fueran mucho más allá e incluso superaran la mera tarea del escritor. En realidad, a lo largo de toda la obra, tal y como se viene defendiendo en el presente trabajo, el intento de integración de “las prendas de las dos naciones: la indígena […] y la […] española” (Miró Quesada XVII) se destaca como el objetivo fundamental. Esta integración cultural se desprende directamente del contenido que cada una de las partes de Comentarios Reales de los Incas presenta. Las siguientes palabras de Adorno sintetizan los ingredientes más importantes de las dos partes de la obra:

publicada en Lisboa en 1609, la Primera parte recoge la historia del establecimiento de la civilización en los Andes hasta la muerte del Inca, heredero legítimo al trono, Huáscar Inca, en el momento de la invasión española cerca del final de 1532. […] La Segunda parte, que aparece póstumamente (Córdoba 1617) bajo el título de Historia General del Perú narra la caída del imperio desde los primeros esfuerzos por alcanzar Perú desde Panamá a mediados de 1520, y la llegada de Pizarro y Almagro al imperio inca en 1532, hasta la ejecución de Túpac Amaru por el quinto virrey español, Francisco de Toledo, en 1572. [published in Lisbon in 1609, the Primera parte (First Part) takes the story from the Inca establishment of civilization in the Andes through the death of the legitimate heir to the Inca’s throne, Huascar Inca, at the time of the Spanish invasion near the end of 1532. […] The Segunda parte (Second Part), which appeared posthumously (Córdoba, 1617) under the title Historia general del Perú (General History of Peru), narrates the fall of the empire from the first Spanish efforts to reach Peru from Panama in the mid-1520s and Pizarro and Almagro’s arrival at the Inca empire in 1532 through to the execution of Tupac Amaru by the fifth Spanish viceroy of Peru, Francisco de Toledo, in 1572]. (360)

La síntesis que Adorno presenta en relación al contenido histórico de la obra es interesante porque puede tomarse como el punto de a partir del que se puede llegar a descubrir la verdadera finalidad y trasfondo de Comentarios Reales de los Incas. Esta obra, tal y como Bendezú afirma:

es un documento, no con valor de un repositorio de datos históricos exactos, sino un documento humano, porque fue el primero en mostrar cabalmente, sin cortapisas ideológicas ni remilgos hispanizantes, toda la grandeza de un mundo de creación humana, destruido por gentes violentas y codiciosas como su propio padre, el capitán español. (197)

En realidad, el contenido histórico cumple una doble función dentro de la obra: la primera consiste en dar existencia autónoma e individual a cada una de las dos partes de las que se compone la obra. La segunda función se encuentra en la relación e interconexión que el contenido histórico establece entre las dos partes de la obra. Es decir, mediante la presentación de una trama esencialmente histórica, el Inca Garcilaso establece, justifica y demuestra la contaminación cultural, la aparición de interferencias culturales, que necesariamente se produce en el momento en que las dos partes, colonizadora y colonizada, entran en contacto. Es esta pues una contribución fundamental de la obra literaria del Inca Garcilaso.

Debe destacarse que aún tratándose de una contribución significativa dentro del discurso colonial concreto al que la obra hace referencia, el reconocimiento de la importante influencia mutua entre los mundos del conquistador y del conquistado no es algo exclusivo ni de esta obra, ni de su autor, ni del contexto colonial andino-español. En general, casi todos los escritos y teorías procedentes de la pluma de escritores adscritos al ámbito de los estudios poscoloniales admiten la existencia de diferentes pliegues y superposiciones ideológicas en la mayoría de obras que tratan de describir la situación existente dentro de los diferentes contextos coloniales. Por ello, en clara consonancia con este aspecto, es fundamental descubrir que el verdadero trasfondo de la gran mayoría de estas obras está relacionado con el ejercicio de describir la existencia de las múltiples influencias, tensiones e interrelaciones, que se originan a partir del contacto cultural entre los diferentes grupos pertenecientes a cualquier contexto colonial. Sin duda, la aceptación de esta teoría sirve para romper con la tradicional y sesgada imagen de fría oposición e infranqueable separación binaria que a lo largo del tiempo numerosos cronistas esencialmente europeos han utilizado con extremada frecuencia para presentar y describir la mayoría de situaciones y contextos coloniales. Esta teoría también sirve para dar cuenta, en palabras de Mazzotti: “de un proceso de entrecruzamiento discursivo que en cierta medida se va a encontrar presente en algunas de las obras mayores de la producción historiográfica y literaria posterior [no sólo] en tierras americanas” (323), sino también europeas.

En relación a las ideas expuestas en el párrafo anterior, el famoso ensayo El comlonizador y el colonizado [The colonizer and the colonized] (1959) de Albert Memmi, es un ejemplo ilustrativo de una obra que describe, tal y como el mismo autor afirma: “la total relación colonial y situación” [the entire colonial relationship and situation] (vii) vivida tanto por los colonizadores como por los colonizados, aunque ahora dentro de un contexto colonial de dominación francesa. De manera más concreta, Memmi asegura que sus intenciones en el citado ensayo son: “reproducir, completa y auténticamente, los retratos de los dos protagonistas del drama y la relaciones que les circundan” (145) [to reproduce, completely and authentically, the portraits of the two protagonists of the colonial drama and the relationship which binds them] (145).

Una vez conocido el propósito principal de la obra de Memmi y, obviamente, salvando todas las distancias cronológicas, geográficas y culturales que existen entre Comentarios reales de los incas y el ensayo El colonizador y el colonizado [The colonizer and the colonized,] es posible llevar a cabo un análisis y estudio conjunto de las interacciones culturales que las dos obras contienen, así como matizar el objetivo principal perseguido por cada uno de sus autores. En relación a este último aspecto, es posible demostrar que tanto Memmi como el Inca Garcilaso, escribieron sus proyectos literarios con la intención de “interrogar su propia historia vital y el análisis de la dominación social” [interrogate his own life history and the analysis of social domination] (Wilder 158) bajo la que vivió cada uno de ellos durante una parte considerable de su existencia. Los dos autores compartieron el deseo de convertir sus respectivas obras literarias en el medio de expresión y comunicación con el que divulgar su crítica oficial e ideológica a la dura situación de sometimiento político, social y cultural impuesto por el sistema colonial en cada uno de sus territorios. Además, con sus obras intentaron “recupera[r] su patria [sometida al poder colonial]” (Ortega 184). Por esta razón, para llegar a entender el verdadero propósito de sus obras, así como el detallado análisis y la crítica del sistema de dominación colonial que contienen, resulta necesario el estudio y conocimiento de aquellos datos y episodios más significativos de sus contradictorias biografías.

Anteriormente, se han destacado y comentado algunos aspectos de la vida del Inca Garcilaso que pudieron dejar alguna huella en su obra Comentarios Reales de los Incas. Al analizar detalladamente la biografía de Memmi, se observa en ella una repetición de algunos de los hitos biográficos anteriormente mencionados para el Inca Garcilaso. En principio, también Memmi se vio obligado a pasar una parte considerable de su vida bajo una situación de dominación colonial. En concreto, siendo tunecino de origen, pasó la mayor parte de su infancia y adolescencia en Túnez, que en aquel momento era un territorio sometido a la dominación colonial francesa. En este territorio, su postura fue siempre de una cierta ambigüedad, continuamente oscilando entre colonizados y colonizadores. En realidad, por un lado, Memmi era considerado como extranjero por el grupo de colonizados al profesar una religión diferente a la suya (no era musulmán como la mayoría de ellos, sino judío). Y, por otro lado, él y todos aquellos que practicaban su misma religión no deseaban de hecho la total aceptación e integración dentro del grupo de colonizados, sino que lo que verdaderamente pretendían era distanciarse del resto de colonizados musulmanes y acercarse lo máximo posible al grupo de poder del colonizador, tratando así de conseguir un mayor reconocimiento social que les permitiera la obtención de un mayor número de privilegios. La confluencia e interacción de todos estos factores provocó que la vida de Memmi se desarrollara bajo unas circunstancias especiales que, de manera similar al Inca Garcilaso, le permitieron romper la barrera existente entre los dos grupos principales del contexto colonial, colonizador (francés) y colonizado (musulmán); situarse en el centro de los dos grupos para poder observarlos detenida y minuciosamente y, consecuentemente, llegar a entender la verdadera realidad de la situación colonial. En palabras de Wilder: “su especial situación le permitió “poseer una única perspectiva desde la cual analizar esta confrontación, tras haber vivido como colonizador y como colonizado” [to possess a unique perspective from which to analyze this confrontation, having lived as both colonizer and colonized] (Wilder 160).

El último de los aspectos biográficos que permite interconectar la vida de Memmi y el Inca Garcilaso es el relacionado con sus respectivas emigraciones al centro y origen del poder colonial. Memmi, de la misma manera que el Inca Garcilaso, abandonó de forma prácticamente definitiva el país sometido o colonizado y se estableció en el centro del país sometedor o colonizador, Francia. Y, una vez allí, también tuvo la oportunidad de continuar y complementar su vocación y formación intelectuales con aspectos de la cultura del otro. Consecuentemente, el hecho de haber vivido a caballo entre dos mundos tan distintos, geográfica, política y culturalmente hablando, también contribuyó definitivamente a que su vida estuviera llena de abundantes contradicciones y tensiones ideológicas. En otras palabras, la razón fundamental que explica la génesis y desarrollo de la conflictiva y problemática personalidad en el caso de los dos autores, Memmi y el Inca Garcilaso, estaría relacionada directamente con el hecho de que los dos autores disfrutaron de una especial situación y posición social dentro de sus respectivos contextos coloniales que les permitió distanciarse y acercarse indistintamente a los dos mundos, el del colonizador y el del colonizado.

Memmi y el Inca Garcilaso coinciden al afirmar que el intercambio intercultural entre colonizador y colonizado está garantizado una vez que el colonizado adquiere el conocimiento de la lengua y cultura del otro. Precisamente, estos dos autores pudieron enriquecerse de tal intercambio cultural personalmente por el hecho de estar en posesión de las lenguas de todos los grupos que formaban parte del contexto colonial en que vivieron. Además, los dos autores dejan entrever que, en especial, el conocimiento del idioma hablado por el grupo social dominante dentro de la colonia, el idioma del grupo colonizador, es lo que verdaderamente concede cierto poder al sujeto (colonizado) que lo habla, ya que consigue limar y, en algunos casos, eliminar ciertas asperezas y diferencias importantes y, a su vez, romper con los siguientes tópicos: “uno, el gap entre la cultura del colonizador y la del colonizado; dos, la explotación de estas diferencias en beneficio del colonialista; tres, el uso de estas supuestas diferencias como estándares del hecho absoluto” [one, the gulf between the culture of the colonialist and the colonized; two, the exploitation of these differences for the benefit of the colonialist; three, the use of these supposed differences as standards of absolute fact] (Memmi 71).

Sin duda, tanto el Inca Garcilaso como Memmi son plenamente conscientes del poder derivado del conocimiento del idioma del otro y por esta razón deciden utilizarlo con un doble objetivo dentro de sus obras. Por un lado, lo utilizan como el idioma con el que las escriben. Y, por otro lado, como el instrumento que les permite adentrase y posicionarse en el mismo centro del sistema colonial para atacarlo y deconstruirlo desde dentro. No cabe duda que los dos autores, desde el principio del establecimiento del aparato del poder colonial en sus respectivos lugares de origen y particulares momentos históricos fueron sumamente conscientes de que:

El dominio del francés [en el caso de Memmi, y del español en el del Inca Garcilaso] fue el gran reto, el obstáculo entre ellos y la aceptación en el mundo de los europeos, y también el paso necesario para aquellos que aspiran a dirigir su propia sociedad.

[the mastery of French [en el caso de Memmi, y del español en el del Inca Garcilaso] was the great challenge, the obstacle between themselves and the acceptance in the world of the European, [y también] the necessary step for those who aspire to lead in their own society]. (Gilson Miller 165)

Ahora bien, es necesario destacar que la adquisición y control del idioma del otro, cuando el sujeto que lo aprende está rodeado de grandes tensiones y, obviamente, se ve obligado a aprenderlo de manera no voluntaria sino forzosa, es algo que no proporciona, única y exclusivamente, beneficios y ventajas a aquel que finalmente consigue dominarlo, sino que también presenta un lado muy negativo digno de consideración. En concreto, al ser algo que se produce bajo unas circunstancias muy particulares de dominación política, el sujeto, que finalmente lo aprende, descubre dentro de sí mismo infinidad de contradicciones, renuncias y tensiones personales e internas. Es decir, el sujeto colonizado comienza a sentir que el nuevo idioma le separa de su grupo social y que con él sacrifica sus originarias raíces culturales. Según Gilson Miller:

La primacía de [la lengua del conquistador] significaba una pérdida de importancia del dialecto, que para él era la lengua del amor y la ternura, del enfado y la indignación. El paso de la lengua materna a un segundo lugar fue una catástrofe cultural nunca completamente superada.

[the primacy of [la lengua del conquistador] meant a downgrading of the dialect, which for him was the Language of “love and tenderness, anger and indignation.” The demolition of the mother tongue to second place was a “cultural catastrophe… never completely overcome]. (165)

Por lo tanto, la adquisición del idioma del colonizador ejerce un doble efecto sobre el colonizado, ya que si, por un lado, la apertura lingüística le supone “una transformación [por estar abriendo] su sensibilidad al mundo europeo, y con él, a nuevas y múltiples formas de cultura” (Díaz Ruiz 217); por el otro, debido a que la adquisición del nuevo idioma es algo involuntario e impuesto por el grupo de poder bajo unas circunstancias políticas determinadas, el sujeto que se ve obligado a aprenderlo siente que está sacrificando su cultura originaria y por ello a partir de ese momento opta por asumir el papel de defenderla encarecidamente (Montiel 200; Díaz Ruiz 217). Sin duda, este doble efecto lingüístico que, tal y como se ha señalado anteriormente, despierta la aparición de numerosas tensiones y contradicciones, constituye posiblemente la influencia cultural de mayor importancia en las obras de los dos autores bajo análisis, el Inca Garcilaso y Memmi.

Volviendo a la figura y obra del Inca Garcilaso, objeto principal de análisis de este ensayo, la importancia de la condición bilingüe de este autor en la ejecución de su obra queda claramente patente en el siguiente fragmento de Proemio al lector, una de las partes introductorias de Comentarios Reales de los Incas:

aunque ha habido españoles curiosos que han escrito sobre las repúblicas del Nuevo Mundo […] no ha sido con la relación entera que de ellos se pudiera dar, que lo he notado particularmente en las cosas que del Perú he visto escritas, de las cuales, como natural de la ciudad del Cozco, que fue otra Roma en aquel Imperio tengo más larga y clara noticia que la que hasta ahora los escritores han dado. Verdad es que tocan muchas cosas de las muy grandes que aquella república tuvo; pero escríbenlas tan cortamente, que aun las muy notorias para mí (de la manera que las dicen) las entiendo mal. […] Por lo cual forzado del amor de la patria, me ofrecí al trabajo de escribir estos COMENTARIOS. […] Que mi intención no es contradecirles, sino servirles de comento y glosa, y de intérprete en muchos vocablos indios, que como extranjeros en aquella lengua interpretaron fuera de la propiedad de ella. (I, 5-6)

En este fragmento, el Inca Garcilaso se apropia de la lengua del colonizador para hacer más fácil la comunicación con él y gracias a ello poder transmitirle el verdadero mensaje de su obra: destacar la exclusiva autoridad que su herencia e identidad incas le conceden para comentar y glosar aquello que anteriormente había sido dicho por los “historiadores españoles. Deslinde obvio pero necesario” (Díaz Ruiz 216). En realidad, el Inca Garcilaso explica que su identidad inca es la que le permite obtener “con precisión un punto de enunciación capaz de dar autoridad a un discurso en buena medida disidente con respecto a otros que habían manejado iguales o similares referentes” (Cornejo Polar 93). En especial, le interesa destacar que disfruta de un tipo específico de conocimientos de los que el historiador español carece, así como de la suficiente autoridad para evaluar y criticar a estos últimos por “su falta de curiosidad y rigor para explicar y explicarse innumerables conceptos e ideas [pertenecientes a] la civilización peruana” (Díaz Ruiz 217). Además, tal y como Mac Cormack señala:

para el Inca Garcilaso estos datos [e ideas] eran fábula y no historia. Tales fábulas […] entran frecuentemente en narraciones históricas, cuando no se conocen los hechos verdaderos o cuando el interés particular se sobrepone a la verdad objetiva. Por eso, él [destaca continuamente a lo largo de su obra que] se esforzó en suministrar hechos verdaderos y en eliminar de la discusión las aserciones de interés privado. (702)

Lo desarrollado hasta el momento puede sintetizarse en lo siguiente: por un lado, el Inca Garcilaso, en clara consonancia con Memmi, conoce, por haberlas vivido personalmente, las ventajas que conlleva la adquisición y conocimiento de la lengua del colonizador para el colonizado: poder en el escalafón social, fácil integración y adaptación a la nueva realidad, etc. Por otro lado, lo verdaderamente significativo y novedoso en el caso del Inca Garcilaso es la importante reivindicación y exaltación que hace de la lengua del dominado o colonizado, el quechua. Es decir, mediante un juego lingüístico por el que “se considera autoridad de múltiples [lenguas]” (Cornejo Polar 96), el quechua y el español, consigue equiparar estas dos lenguas y, consecuentemente, los dos grupos sociales que las hablan. En otras palabras, consigue igualar las diferencias existentes entre la lengua del colonizado y la del colonizador, ya que convierte el idioma del grupo social marginado dentro de la colonia (el colonizado) en una herramienta que también concede cierto poder y autoridad al discurso del sujeto que la habla y, consecuentemente, resta poder y veracidad al discurso de aquél (el colonizador) que no está en posesión de ella.

En consecuencia, los dos aspectos anteriormente mencionados (el hecho de controlar perfecta e indistintamente las dos lenguas habladas dentro del contexto colonial que le tocó vivir) sirven para destacar la privilegiada posición que el Inca Garcilaso ostenta y ocupa dentro de él, así como la gran autoridad que le conceden. Se ha demostrado cómo la verdadera autoridad del autor aparece con más fuerza en aquellos momentos de Comentarios Reales de los Incas en los que el autor “se dirige a la audiencia metropolitana en el propio lenguaje de ésta, demostrándole con ello una alta capacidad para elaborar discursos dignos de los más conspicuos representantes de la cultura dominante” (Mazzotti 351). Por lo tanto, el verdadero orgullo lingüístico, que el Inca Garcilaso desprende y manifiesta a lo largo de toda la obra deriva, tal y como él señala, especialmente de su conocimiento de las estructuras mentales del quechua. El hecho de estar en posesión de la lengua andina le permite destacarse por encima del resto y convertirse en “un auténtico intérprete de su cultura materna” (Díaz Ruiz 7). En definitiva, en relación con lo argumentado hasta el momento, en palabras de Zamora: “en los Comentarios Reales el control del quechua de Garcilaso se convierte en la justificación central para realizar una revisión de la historia de los Incas y ello conforma la fundación de su posición en una autoridad historiográfica privilegiada” [in the Comentarios Reales Garcilaso´s command of quechua becomes the central justification for undertaking a revisional History of the Incas and forms the foundation of his claims to a privileged historiographic authority] (51). De esta forma, el aspecto más novedoso en el caso del Inca Garcilaso, que se basa en la autoridad que emana del aspecto lingüístico, es el hecho de integrar dentro de su obra Comentarios Reales de los Incas elementos indígenas que anteriormente habían sido incomprensibles e inaceptables para los conquistadores, y descalificar así los contenidos existentes dentro de aquellas versiones críticas y poco favorecedoras de la historia y cultura incas autorizadas por la corona española. En palabras de Zamora:

El reto de Garcilaso a la autoridad de la historiografía tradicional en los Comentarios reales está motivado por la creencia de que todas las representaciones europeas de la historia Inca eran erróneas. […] Garcilaso reprocha a los historiadores espanoles precisamente por su incapacidad para crear una descripción verbal precisa del material. […] Sin embargo, su objección se basa, no en el hecho de que estas otras historias han omitido cierta información o incluido información falsa, sino en la manera en que los hechos son presentados. Emtonces, cuando Garcilaso ofrece su propia versión de la historia Inca, se la presenta al lector como una reinterpretación del mismo material ya tratado por los espanoles.

[Garcilaso`s challenge to the authority of traditional historiography in the Comentarios Reales is motivated by the belief that all European representations of Inca history are essentially faulty. […] Garcilaso reproaches the Spanish historians precisely for their inability to create an accurate verbal depiction of the material […] However, his opening objection is based, not on the fact that these other histories have omitted certain information or included false information, but on the manner in which the facts are presented. Thus, when Garcilaso offers his own version of Inca History, he presents it to the reader as a reinterpretation of the same material already treated by the Spaniards]. (46)

Por último, es interesante volver a destacar que la propia naturaleza de Comentarios Reales de los Incas se posiciona en contra de la crónica habitual de la mayoría de escritores europeos con: “una clara finalidad política y administrativa dentro del aparato colonial” (Mazzotti 326) gracias a “sus múltiples niveles discursivos [el inca y el español], que incluyen filiaciones diversas y en muchos casos altamente canónicas para la tradición europea de la época” (Mazzotti 327). Este hecho refleja que el verdadero objetivo del Inca Garcilaso en su obra era tratar de desligarse y separarse de lo exclusivamente europeo porque como indio podía elaborar una historia muy distinta a partir de:

las relaciones que […] pudo oír, [de] los episodios que él mismo vivió, [de] los informes que al parecer pidió a sus amigos y parientes del Cuzco; en este sentido […] la biografía personal es la perspectiva que refracta una historia colectiva, en la que él mismo está implicado como el testigo [directo], como el intérprete [de mayor autoridad]. (Ortega 181)

En definitiva, a lo largo de este trabajo se ha presentado parte de la seria problemática que caracteriza cualquier situación o contexto colonial, así como la manera en que se ven afectadas las vidas de aquellos que viven dentro de cualquier contexto colonial (colonizadores y colonizados). Por ello, después de la exposición de este planteamiento sería inútil pensar y afirmar que el texto de Comentarios Reales de los Incas hubiera mantenido un punto de vista neutral y llano a la hora de hablar de la conquista española y que hubiera tratado simplemente de aunar los intereses y deseos de ambas culturas. Sin duda, la perspectiva andina y la europea están representadas dentro de la obra, pero de una forma, tal y como se ha demostrado, más conflictiva que integradora.

 

BIBLIOGRAFÍA:

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© Marta Manrique Gómez 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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