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Ana Blandiana

Proyectos de pasado

  

 

 

La recepción de la obra de Ana Blandiana en España

Rafael Pisot
Profesor del Instituto Cervantes de Bucarest

Con Proyectos de pasado (Periférica, 2008) la escritora rumana Ana Blandiana logra el aplauso de la crítica española. Para quien ha sido testigo de la hipnosis provocada por Ana Blandiana en su serie de recitales cordobeses (presentaba entonces Cosecha de ángeles, una antología bilingüe, en el marco del festival internacional de poesía Cosmopoética 2007) la inminente presentación oficial de Proyectos de pasado, excelentemente traducido por Viorica Patea y Fernando Sánchez Miret, es un motivo de enorme alegría. Y lo es por varias razones. El libro ha visto la luz en una editorial de reciente creación, afincada en la hermosa y apacible Cáceres, gracias a la infatigable labor de dirección de Julián Rodríguez, que la ha transformado en una editorial selecta y de vanguardia (www.editorialperiferica.com). Proyectos de Pasado ha logrado un gran impacto mediático, gracias a las diferentes reseñas, firmadas por destacados críticos literarios, aparecidas en revistas literarias y suplementos de primera línea - ABC Cultural, El País, Público, Tiempo, Contextos, Letras Libres, Esquire y Tendencias - y a los detallados análisis de la obra difundidos en programas de radio y televisión (Cadena Cope ("La Linterna"), Cadena SER y Popular TV ("La Baraja").

"Proyectos de pasado - señala el editor - es uno de esos libros totales que recoge no sólo toda una literatura (en este caso la rumana) sino también una época. Una época, la que narran estos relatos, terrible, con deportaciones y campos de concentración. Su obra está escrita con una verdad tan poderosa que nos conmueve a la vez que nos hace reflexionar. Es una autora de culto en media Europa y creemos que pronto lo será también en España" (Tiempo, 18 abril 2008). Al igual que Anna Ajmátova o Václav Havel, la autora rumana simboliza, en efecto, la conciencia y la testimonio de su tiempo, la emblemática oposición al régimen y la lucha contra la censura, pero también representa una voz que nos propone una reflexión, con pronunciadas inflexiones metafísicas e intimistas, sobre la creación artística y la condición humana, sobre la inocencia, la caída, la muerte y la supervivencia (que adopta una marcada dimensión supratemporal), sobre el amor como ansia de absoluto y deseo de trascendencia, sobre la responsabilidad ante el terror de la historia y la necesidad de dejar testimonio de lo vivido.

Escritos en primera persona, los once relatos que conforman el volumen (su segundo de prosa fantástica) recuerdan, gracias a su imaginación visionaria, a las anotaciones confesionales y a la evocación realista de un documental (¿cuántas de estas historias podrían ser llevadas a la pequeña pantalla?) más a un diario que a una obra de ficción: una crónica (plagada de onirismo y elementos surrealistas) de la vida cotidiana bajo un régimen totalitario que se prolongó durante casi medio siglo. Como señala Viorica Patea en el prólogo titulado "El lenguaje realista del relato fantástico": "Su ficción se inscribe dentro de la tradición fantástica de Poe, E.T.A. Hoffman y Kafka, y continúa las tendencias más modernas de Borges, Cortázar o Eliade". Estamos, pues, ante una serie de relatos que "deconstruyen el código de lo verosímil" y dan cuenta de una realidad "cargada de signos misteriosos e indescifrables", así como de "recuerdos incomprensibles de una vida que no ha existido".

Sobre su carácter de crónica se pronuncia, igualmente, el escritor y crítico Miguel Sánchez-Ostiz, que tras señalar la "belleza formal indiscutible", apunta que los cuentos de Ana Blandiana "se mueven entre lo fantástico, una forma de narrar que tiene deslumbrante raíces rumanas, y la crónica o alegato fiscal de quien ejerce el derecho urgente de reclamar que el paso del tiempo no absuelva el oprobio padecido por las víctimas de un régimen totaliario de perfiles claramente psicopáticos". Y es que, de forma insinuada y contenida, sugiriendo más que contando, renunciando al virtuosismo y a la sofisticación formales y apostando por un principio claramente poético ("La poesía no es una sucesión de vivencias sino una sucesión de visiones", nos dice la autora), Ana Blandiana logra radiografiar las sociedad y ofrecer una ingente información sobre la vida en Rumanía a través de un libro de… ficción, en el que, como destaca J. Ernesto Ayala-Dip, la realidad más desoladora queda transfigurada en materia fantástica: "Ese paso entre mundos con distintas leyes, esa especie de túnel cortazariano en donde se comienza en un ámbito y se termina en otro, ese espejo de Lewis Caroll, en la escritora rumana adquiere la dimensión de una literatura de desenmascaramiento ideológico" (Letras Libres, septiembre 2008, 65).

"¿Hasta qué punto estamos preparados para asimilar la irrupción de lo extraordinario en nuestra vida cotidiana?", se pregunta A. Jiménez Morato: "La aparición de lo fantástico en estos textos subvierte los tópicos a que estamos acostumbrados: en lugar de una brecha inquietante en la lógica causal aparece como un rayo de esperanza, una oportunidad para algo mejor. Quizá porque la opresiva realidad de la dictadura que persiguió a la autora invertía los términos habituales" (Público 5 abril 2008). Un régimen que censuró inicialmente esta obra, impresa finalmente en 1982, cuando el reconocimiento internacional que le supuso el premio Herder hizo ineludible su publicación.

Al tiempo que Ana Blandiana brinda su prosa fantástica al público español, Rumanía va dejando de ser una terra incognita: la nómina de escritores rumanos se va engrosando (gracias, en gran parte, al Instituto Cultural Rumano y a sus programas de Ayuda a la Traducción, de gran calado entre un puñado de editoriales españolas) y en la actualidad nos frotamos los ojos ante una realidad que hasta hace poco se nos antojaba utópica: la representación de una variada gama de exponentes de la literatura rumana, que combina lo clásico (en breve se espera la aparición de Craii de Curtea-Veche, de Mateiu Caragiale) con lo contemporáneo empieza a tomar cuerpo. Y es de desear que, recurriendo al tan manido simil de la locomotora, la literatura empiece a tirar de otros géneros igual de incitantes como la historia y la memorialística, donde las letras rumanas cuentan con verdaderas joyas. Con Proyectos de pasado - "¿Cómo es posible que hayamos permanecido tanto tiempo sin la literatura de Ana Blandiana? No conocíamos nada de Blandiana, pero ya deseamos leer lo próximo…", exclama A. Jiménez Morato - la literatura rumana continúa su tardío, pero seguro, desembarco en la Península Ibérica, y lo hace con una obra de indiscutible calidad que ha despertado el entusiasmo de la crítica y el interés de un público atraído por otras literaturas.

 

© Rafael Pisot 2008

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2008