El diario El País ante el IV Centenario del Quijote

Mª Ángeles Chaparro Domínguez
Universidad Complutense de Madrid


 

   
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Resumen: Este trabajo estudia la cobertura que brindó el diario El País a las celebraciones acontecidas en España y en el extranjero con motivo del IV Centenario de la publicación de la primera parte del Quijote, efemérides que tuvo lugar en 2005. El ingenioso hidalgo cabalgó sin ningún pudor por las páginas del diario, por medio de numerosos textos de todos los tipos de géneros periodísticos (noticias, reportajes, crónicas, entrevistas, columnas de opinión, editoriales).
Palabras clave: Quijote, diario El País, IV Centenario, icono cultural

 

Ya han transcurrido tres años desde que tuvieron lugar las celebraciones con motivo del IV Centenario de la publicación de la primera parte del Quijote. Tiempo suficiente que nos permite echar la vista atrás y analizar cómo se vivió aquella efemérides. Nos detendremos en el diario El País, periódico de información generalista con mayor tirada en España [1], con el fin de estudiar a través de sus páginas la repercusión social de tal evento.

Cobertura informativa

La noticia es el género informativo predominante para dar cobertura al IV Centenario del Quijote. Encontramos textos que recogen las actividades celebradas en toda España [2], así como diferentes eventos organizados en distintos países latinoamericanos. Otro dato destacable en relación a este género informativo es que la mayoría de las noticias aparecen firmadas, no son de agencia, lo que es un ejemplo de la importancia que concedió el diario a la efemérides.

Además de noticias, aparecen once reportajes, una crónica informativa y una entrevista. La temática de los reportajes es heterogénea [3]. La crónica, por su parte, pertenece al escritor Arcadi Espada, que realiza una valoración del libro La resurrección de Don Quijote, publicado en el III Centenario de la obra y que se volvió a reeditar en 2005 (Editorial, año). La entrevista tiene como protagonista al ex presidente de Colombia y escritor, Belisario Betancur, en noviembre de 2004. Betancur considera que los consejos del hidalgo “son sabios, de increíble vigencia” (El País, 18/11/2004).

En las informaciones encontramos posturas enfrentadas. Por un lado, tenemos a José María Ridao y Francisco Rico, que se muestran muy críticos con las celebraciones de la efemérides, y por otro, sin tener en cuenta las opiniones de los autoridades que promueven los eventos, encontramos a la historiadora Carmen Iglesias, que aplaude los eventos organizados. El diplomático, ensayista y embajador de España ante la UNESCO, José María Ridao, explicó en su intervención en las jornadas “Cervantes y la edad conflictiva”, celebradas en Sevilla en abril de 2005, que la forma de abordar el IV Centenario del Quijote adolece de los mismos errores cometidos en el III Centenario: “En ambos casos fueron proyectos gubernamentales que pretendieron arrancar la respuesta de qué significa el Quijote a los lectores”. Para Ridao, los poderes públicos no deben meterse en la interpretación de la obra, pues no existe una única lectura de la misma. El escritor fue más lejos y alertó sobre los peligros que, desde su punto de vista, conllevaba la implicación de los gobiernos en la reivindicación de hechos culturales. “No se aleja de lo que hizo Milosevic en Yugoslavia” (El País, 03/04/2005), advirtió acerca de la posible deriva de estas políticas a tesis nacionalistas, una opinión quizá algo exagerada, pues la ideología de Slobodan Milosevic provocó la muerte de miles de personas en los Balcanes.

El cervantista Francisco Rico, por su parte, en la presentación de su última edición de la novela en octubre de 2004, señaló que, ante la multitud de actos de todo tipo que se avecinaban en el siguiente año, confiaba en que la sociedad no se confundiera y tuviera claro que “el Quijote es una novela, no un centenario” (El País, 19/10/2004).

La académica Carmen Iglesias, en cambio, animaba a festejar “sin miedo y sin complejos de inferioridad, sin dejar que la obra esconda al autor” el IV Centenario de la publicación de la primera parte de la novela. “Igual que pasa en los grandes países culturales, no hay que temer en absoluto al exceso de conmemoraciones” (El País, 08/02/2005). Iglesias hizo estas declaraciones en un ciclo de conferencias celebrado el 8 de febrero de 2005 en la Fundación Lázaro Galdiano de Madrid titulado “La España de Cervantes”.

Por otro lado, en las páginas del diario encontramos reseñadas algunas actividades que utilizan la efemérides como excusa para aparecer en los medios de comunicación, pues estos eventos poco ayudan a conocer mejor a Cervantes o promover la lectura de su universal novela. Ejemplos serían la iniciativa de varios científicos del CSIC, que escriben el primer párrafo del Quijote en 2*4 micras, o el espectáculo de Rafael Amargo y La Fura dels Baus DQ… Pasajero en tránsito, donde dos japoneses adictos a internet descubren El Quijote navegando por la red, por lo que deciden crear un videojuego, donde se convierten en el hidalgo y su escudero. La obra recorrió buena parte de la geografía española.

Por otro lado, El País recoge que PRISA se convierte en uno de los patrocinadores oficiales de la efemérides, es decir, llegó a un acuerdo con la comisión organizadora del IV Centenario, presidida por José Manuel Blecua, por el que se comprometía a promocionar la celebración a través de sus diferentes medios de comunicación. Por esa razón, nos resulta cuanto menos paradójico que el diario no regale ni venda la gran novela, como sí que hicieron otros periódicos de ámbito nacional como ABC.

Dejando a un lado las actividades conmemorativas, y sin tener en cuenta los artículos de opinión, ni los juicios de valor de José María Ridao -al que ya nos hemos referido-, podemos afirmar que el nacionalismo en la novela no es un tema que preocupe lo más mínimo al diario, ya que no encontramos ninguna noticia reseñable donde se hable de este tema. En cambio, El País sí que presta atención al tema del feminismo en la obra. El diario recoge la presentación del libro El Quijote en clave de mujeres (Madrid, Editorial Complutense, 2005), en el que la profesora de la Universidad Complutense de Madrid y escritora Fanny Rubio recopila contribuciones de distintos expertos -como la doctora Iris Zabala, la especialista en el siglo XVIII Juana Vázquez, el medievalista José Luis Lorenzo o la catedrática de la Universidad Autónoma de Madrid Carmen Ruiz- acerca de los diferentes personajes femeninos que aparecen en la novela. Según Rubio, Cervantes se adelantó a su tiempo al tratar con sumo respeto a las mujeres que aparecen en su novela más universal [4].

El Quijote es un gineceo y eso hay que decirlo. Cervantes fue el primer feminista, se adelantó a la Ilustración en el campo de las mujeres. Cuando escribe de ellas Cervantes se pone serio y habla con respeto. A las putas las llama mis grandes señoras y a las niñas, mis doncellas (El País, 30/05/2005).

 

Artículos de opinión

El País recoge 25 artículos de opinión relativos al IV Centenario. Entre ellos se encuentran cinco cartas de los lectores, la mayoría quejándose por algún aspecto relacionado con las celebraciones [5]. En cuanto a otros textos de opinión, aparecen varios artículos que se posicionan a favor o en contra de los fastos del IV Centenario. Están a favor el escritor Andrés Trapiello y el propio periódico, que escribe un editorial sobre este tema.

Andrés Trapiello, un colaborador habitual de La Vanguardia, que en 2005 publicó dos libros cervantinos (Las vidas de Miguel de Cervantes: una biografía distinta, Destino y Al morir don Quijote, Destino), escribe un artículo a finales de 2004 donde explica que, aunque quizá estén celebrándose actos inútiles, es necesario quedarse más bien con los eventos positivos porque consiguen mantener vivo el espíritu de la novela en la sociedad.

Es probable que suframos este año no pocas acometidas deleznables a cuenta del dichoso centenario, y puede incluso que muchas de ellas no favorezcan la lectura de sus libros, pero no me cabe la menor duda de que en medio de todo ello hallaremos obras y manifestaciones de gran valor que contribuirán a mantener vivo el legado espiritual del Quijote entre aquellos que nunca lo han leído y que nunca lo van a leer. […] Lleguen, pues, centenarios y conmemoraciones; caigan ediciones del Quijote, buenas, malas, eruditas y populares, de lujo y de quiosco. […] Es preferible, sí, un millón mal gastado en Cervantes y en Don Quijote que un solo euro en la guerra de Irak, por poner un ejemplo (El País, Tribuna, 27/12/2004).

La última afirmación del escritor, poniendo al mismo nivel la Guerra de Irak y el IV Centenario, resulta, cuanto menos, oportunista. Trapiello, además, anima a la sociedad a que lea el libro, independientemente de su nivel de estudios, y a que saque sus propias conclusiones, sin dejarse convencer por eruditos que consideran que la novela no es apta para todos los públicos.

El editorial de El País, del 2 de enero de 2005, también es partidario de las celebraciones quijotescas.

La multitud de celebraciones, en el peor de los casos, puede llegar a la saturación ciudadana por exceso, y en el mejor y más probable, servirá para la difusión de una obra ejemplar. […] Celebremos, pues, con alborozo los jóvenes y vitales primeros 400 años de la novela sobre un ingenioso hidalgo que enloqueció de tanto añorar un mundo perdido (El País, Editorial, 02/01/2005).

Haciendo gala de su imparcialidad, el diario recoge cuatro columnas de opinión que se muestran contrarias a los fastos del IV Centenario. La primera de ellas pertenece al escritor, profesor de la UNED y traductor, Manuel Lloris, que opina justo lo contrario que Trapiello.

Si algún libro hay con fácil apariencia y dificilísima digestión es éste, Don Quijote de la Mancha. De ahí que su lectura sea únicamente apta para individuos nacidos con la literatura metida en los huesos […]. Nos diluirán el festejo con tantas celebraciones y encima oiremos una sarta de disparates paridos por el acuciante imperativo de la originalidad. Fatigarán al personal y conseguirán que una efemérides merecidísima acabe oliendo a propaganda incluso con acento político (El País, Tribuna, 14/01/2005).

Encontramos después al escritor y profesor de instituto Luis Manuel Ruiz, que considera que los festejos sólo provocarán la huida de los lectores de la novela, lo cual es una pena si tenemos en cuenta que la clave de la obra es el humor.

Mucho me temo que el dichoso aniversario que masifica librerías y bibliotecas ha de servir, más que para rescatar ese pájaro prisionero, para hundirlo debajo de nuevas capas de yeso y parafina. Palabras estruendosas como clásico, cumbre, inmortalidad no hacen más que aturdir al lector potencial y obligarle a escurrirse por la puerta de atrás, que el deseo de liberarse de esa avalancha de mármol que se le viene encima. Digámoslo sin ambages: el Quijote es, primero y ante todo, una broma […]. Pero por una retorcida ironía del destino, esa levedad acabó convirtiéndose en roca maciza y ahora es esta antología de chistes y situaciones disparatadas la que se respeta como una sutil radiografía de las miserias humanas etcétera (El País, 10/03/2005).

Margarita Rivière, periodista y ensayista, por su parte, se queja de que absolutamente toda España se haya subido al carro del IV Centenario del Quijote por la única razón de estar en la vanguardia de la moda.

He escuchado a feministas, a banqueros, a curas, a inspectores de Hacienda, a representantes de ONG, incluso a ¡nacionalistas catalanes! Haciendo reverencias al héroe de la triste figura. Toca. Y todo el mundo lo sabe. […]Creo que esta conmemoración tan exitosa es la expresión perfecta del poder supremo del papanatismo contemporáneo: más homogeneidad, imposible (El País, 20/03/2005).

La última crítica negativa pertenece al doctor en Arquitectura e Historia del Arte Javier Maderuelo, que dice lo siguiente:

Durante meses estamos siendo machacados por una agobiante serie de actos en torno a la figura del Quijote. Hay que recordar que “conmemorar” significa hacer algo para mantener en la memoria un acontecimiento, pero para conseguir que esa persistencia de la memoria sea eficaz, aquello que se “hace” debe tener tanta importancia como lo que se pretende conmemorar. […] Por eso cabe preguntarse si alguna de las múltiples cosas que se están haciendo como conmemoración lograrán mantenerse en la memoria más de cuatro meses o de cuatro años (El País, 19/11/2005).

Sin embargo, Maderuelo termina su texto elogiando la exposición escultórica del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Las tres dimensiones del Quijote (con esculturas inspiradas en El Quijote de una veintena de artistas como Andreu Alfaro, Blanca Muñoz, Alberto Corazón o Darío Villalba, y que se pudo contemplar desde el 9 de noviembre de 2005 hasta el 13 de febrero de 2006), porque considera que los artistas han logrado establecer conexiones con la novela, desde perspectivas originales y subjetivas.

Encontramos otros artículos interesantes que no entran en la valoración de la efemérides. Es el caso de la escritora y catedrática de Literatura Española en la Universidad Autónoma de Barcelona Carme Riera, que habla de cómo celebró Cataluña el III Centenario del Quijote en 1905. Riera explica que, por aquel entonces, la novela se utilizaba desde Madrid como un símbolo nacionalista, tras el desastre del 98, lo que provocaba la ira de los grupos catalanistas más radicales [6].

Así las cosas, el tercer centenario de la publicación de la primera parte de El Quijote tendría una trascendencia también diferente en tierras catalanas, ya que detrás del debate de la conveniencia de que Cataluña se sumara o no a la celebración, latía el enfrentamiento Cataluña-España.[...] Sin embargo, tanto los partidarios de la conmemoración como sus detractores acabaron por contribuir a ella, ya que toda la prensa catalana, incluso la más revolucionaria, dedica en 1905 números extraordinarios, algunos de una gran belleza, al libro cervantino (El País, Tribuna, 23/04/2004).

Aparece también un texto interesante del periodista y ensayista Eduardo Haro Tecglen, que considera que el poder se ha apropiado del Quijote, pese a que Cervantes siempre fue un ácrata.

Es curioso que el poder se haya apoderado, por fin, del Quijote; una obra de trasgresión, hecha por quien se había vuelto ácrata antes de la palabra [...]. Ahora el poder ha aprendido y exalta al ácrata antiguo. Le basta gastar unos millones y se hace culto, libre, inteligente (El País, Tribuna, 22/12/2004).

Mención especial merece el artículo escrito por José Saramago. El Premio Nobel de Literatura apunta de forma magistral que la locura del ingenioso hidalgo fue un modo de que Alonso de Quijano alcanzase la ansiada libertad. La tesis que defiende Saramago acerca de la fingida locura de Alonso de Quijano ha sido recogida y explicada en detalle en diferentes obras [7].

Imaginemos durante un momento, al menos durante un momento, que Don Quijote no está loco, que simplemente finge una locura. De ser así, no tuvo otro remedio que obligarse a cometer las acciones más disparatadas que le pasasen por la mente para que los demás no alimentaran ninguna duda acerca de su estado de alineación mental. [...] Fue en virtud de esa genial simulación de Cervantes cómo el bueno de Alonso de Quijano, convertido en Don Quijote, consiguió abrir la cuarta puerta, la que todavía le estaba faltando, la puerta de la libertad. La curiosidad lo empujó a leer, la lectura le hizo imaginar, y ahora, libre de las ataduras de la costumbre y de la rutina, ya puede recorrer los caminos del mundo (El País, Tribuna, 22/05/2005).

El humorista Juan Carlos Ortega, por su parte, escribe un divertido texto en agosto de 2005 donde apunta que ya está todo dicho sobre el Quijote. Por esa razón, el columnista divaga por unos derroteros poco profundos, que tienen poco que ver con la efemérides.

Éste ha sido el año del Quijote. Ya se ha dicho todo sobre él, y además se ha dicho mucho que se ha dicho todo. Aunque periodísticamente sea un tema agotado, me ha causado cierta estupefacción imaginar qué hubiera ocurrido si Cervantes no hubiera puesto jamás un punto y aparte [...]. Por suerte, la humanidad tuvo la feliz idea de inventar los puntos y aparte. Gracias a su existencia podemos evitarnos una nueva y absurda disputa entre los escritores vanidosos: la competencia infantil por saber quién es el que la tiene más larga (El País, 03/08/2005).

Por otro lado, encontramos textos que podemos agrupar por el tono positivo de su mensaje. Es el caso de la columna del popular crítico y teórico literario estadounidense Harold Bloom, que alaba la novela, la estudia de forma detallada y la compara con distintas obras de Shakespeare, un autor que Bloom ha estudiado en detalle a lo largo de su carrera; de Javier Martínez de Pisón, que realiza un análisis pormenorizado y positivo de la exposición de Antonio Martorell Quijotextos; del escritor Antonio Calvo Roy, que ensalza el libro La ciencia y el Quijote, de José Manuel Sánchez Ron (Barcelona, Crítica, 2005), y del escritor y crítico literario José Luis Ferris, que alaba el Quijote y cree que su valor, su fondo, viene de la experiencia vital de Miguel de Cervantes. También incluimos en este grupo al poeta José Fernández de la Sota pues, pese a que se muestra contrario a la mayoría de actos celebrado en el centenario y a la lectura de la obra por la mayoría de la sociedad, sí que aplaude la exposición celebrada en Bilbao titulada Los Ortiz Alfau y el Quijote, en la que se exhiben cientos de cuartillas que el escritor Ángel Ortiz recapituló a lo largo de su vida con la opinión de autores consagrados como Borges, Camus, Mann o Aleixandre acerca de la novela más universal de Miguel de Cervantes [8].

Tenemos que señalar, además, dos textos de gran valor literario, sobre todo el primero de ellos. Se trata de un fragmento y una crítica literaria. Bajo la etiqueta del primero encontramos una deliciosa síntesis de la novela más popular de Cervantes, escrita con maestría por el escritor Francisco Ayala, mientras que la crítica literaria corre a cargo de Winston Manrique, redactor del suplemento cultural Babelia, que realiza una valoración de tres libros que acaban de salir con el Quijote como tema central. Por último, aparecen cinco artículos de opinión con una temática y un tono diferente, que podríamos agrupar bajo la etiqueta de “otros” [9].

 

Conclusiones

Tras haber estudiado con detenimiento este periódico, consideramos que, a pesar de cometer algunos fallos [10], la cobertura de El País a la efemérides es la adecuada pues, además de recoger los principales actos conmemorativos celebrados por toda la geografía española, incluye numerosos artículos de opinión de gran calidad, cada uno con aportaciones diferentes, donde observamos un auténtico debate intelectual. Entre los columnistas, destacan escritores de prestigio como Francisco Ayala, José Saramago, García Montero, Andrés Trapiello o Carme Riera y críticos o eruditos como Francisco Rico o Harold Bloom.

En cuanto a críticas negativas, echamos de menos alguna entrevista con alguna personalidad ilustre relacionada con la celebración del evento (siendo el diario generalista de mayor tirada en España, no creemos que le hubiera resultado muy costoso conseguir una cita con el presidente de la comisión del IV Centenario, José Manuel Blecua, por ejemplo). La entrevista que recoge en 2004 al ex presidente de Colombia Belisario Betancur resulta, a todas luces, más que insuficiente.

También nos gustaría que El País hubiera incluido crónicas similares a las que redactó el célebre Azorín cien años atrás para el diario El Imparcial sobre la Ruta del Quijote, con motivo del III Centenario, y nos extraña que el periódico no regalara ni vendiera la gran novela, algo que resulta paradójico si tenemos en cuenta que PRISA fue uno de los patrocinadores oficiales del centenario.

 

Notas:

[1]. Según el último estudio de la Oficina de Justificación de la Difusión, con datos a julio de 2008, el diario El País registra una tirada media de 579.249 ejemplares.

[2]. El diario no se centra en Castilla-La Mancha o Madrid, aunque estas comunidades en principio fueron las más implicadas en la celebración de la efemérides, la primera por ser la tierra natal del Quijote, donde transcurren buena parte de sus aventuras, y la segunda por ser la capital del país. No obstante, el País Vasco o la Comunidad Valenciana realizaron numerosos actos conmemorativos, en el caso de la primera, organizados principalmente por asociaciones privadas. En el diario, percibimos, además, que el gobierno autonómico de Andalucía pretende, por encima de todo, que la novela cervantina llegue a las escuelas y los institutos para que sea leída por niños y jóvenes, evitando que vean en ella algo inalcanzable por su clasicismo y complejidad.

[3]. Uno habla sobre los actos que está preparando el Ejecutivo para celebrar el IV Centenario; otro, sobre la iniciativa de un colegio de Marbella que lleva cinco años escribiendo a mano la novela; otro reportaje recoge las principales ediciones publicadas de la obra y aporta consejos para leerla; el siguiente texto hace un recorrido muy breve, con cinco paradas, por la Ruta del Quijote (al texto le falta mucha gracia y color); otro texto habla de un congreso en Ciudad Real, donde se aborda cómo enseñar la novela en las aulas; en el siguiente, Francisco Rico se detiene en las primeras ediciones de El Quijote en España e Inglaterra; otro reportaje recoge las universidades de verano que celebraron cursos sobre la famosa novela; el siguiente texto analiza la antología de poemas de Luis García Montero (La poesía, señor hidalgo) con poesías de distintos escritores inspiradas en la novela; otro reportaje alaba la grandeza de la novela y de su autor; un texto elogia las mujeres que aparecen en la obra, y en el último reportaje el periodista explica que para entender la obra resulta necesario estudiar antes la vida de Cervantes.

[4]. El estudio de los personajes femeninos del Quijote y de la valoración de la mujer en la obra de Cervantes no es ninguna novedad del IV Centenario: cuenta con larga tradición. A título de ejemplo puede verse, sobre los personajes, Wiltrout, Ann E., “Las mujeres del Quijote”; Anales cervantinos, Tomo 12, 1973, págs. 167-172; Hathaway, Robert, L., “(Re)visión de las mujeres del primer Quijote: Edmund Gayton”, Actas del VIII Coloquio Internacional de la Asociación de Cervantistas : José Ramón Fernández de Cano y Martín, 1999, págs. 205-214. Para el estudio sociológico de la mujer representada en la novela, Ruth S. Lamb, “Las mujeres en El Quijote: contraste entre la mujer renacentista y la mujer barroca”, Cervantes, su obra y su mundo: actas del I Congreso Internacional sobre Cervantes, dir. Manuel Criado del Val, 1981, págs. 767-772; El Saffar, Ruth, e Iris M. Zavala, “Elogio de lo que queda por decir: reflexiones sobre las mujeres y su carencia en "Don Quijote", en Breve historia feminista de la literatura española, coord. por Iris M. Zavala, Vol. 2, 1993, págs. 285-326; Falcón, Lidia, “Amor, sexo y aventura en las mujeres del Quijote”, Madrid : Hacer, D.L. 1997. Lógicamente la fecha del centenario incrementa la bibliografía sobre los puntos recurrentes en toda la investigación humanística de comienzos del XXI, la ideología de género, la cual afecta a todas las áreas de estudio. Mª del Carmen Marín Pina ha estudiado a la lectora femenina en trabajos como “Don Quijote, las mujeres y los libros de caballerías”, Cervantes y su mundo, coord. por Kurt Reichenberger, Darío Fernández-Morera, Vol. 2, 2005, págs. 309-340, o “La aventura de leer y las mujeres del "Quijote", Boletín de la Real Academia Española, Tomo 85, Cuaderno 291-292, 2005, págs. 417-441. Algunos de los estudios incluidos en libro de Fanny Rubio (El "Quijote" en clave de mujer/es, coord. por Fanny Rubio, 2005) son: Castro Moreno, C., “Las mujeres del "Quijote": personajes femeninos de Cervantes”, pp. 165-206; Díez Fernández, J.I., “Mujeres sobre fondo gris en el "Quijote": la sobrina y el ama”, págs. 329-352; J. Lorenzo Arribas, “Sutiles contrapuntos, plectros mejorables: el "Quijote", las mujeres y la música”, pp.367-408; Marina Mayoral Díaz, La imagen física de las mujeres en el "Quijote", págs. 409-434; Bernárdez Rodal, Asunción, “Las mujeres lectoras en el "Quijote", págs. 283-304; Redondo Goicoechea, Alicia, “Cuánto hablan las mujeres del "Quijote", los casos de Marcela y Dorotea”, págs. 445-460.

[5]. Manuel Alberca se lamenta del abandono que sufre la famosa Cueva de Montesinos, que tantas alegrías dio al ingenioso hidalgo, situada en la provincia de Ciudad Real. Fausto Sánchez Cascado, por su parte, critica con dureza algunas de las actividades que se están celebrando por el oportunismo de muchas de ellas, vacías de contenido, mientras Marta Sánchez-Pietton se queja de que las diez líneas del Quijote que leen personajes conocidos en TVE no hayan sido leídas hasta el momento por ninguna mujer. Por otro lado, tenemos a dos lectores con opiniones más positivas. Es el caso de José Nieto Fuentes, de Barcelona, que aplaude que su ciudad esté celebrando con numerosos actos la efemérides y solicita que se diga “Quijote” y no “Quixot”, o de Paz Juan Robledo que considera un buen vaticinio para el año del Quijote que en las navidades de 2004 la novela haya sido uno de los libros más vendidos.

[6]. Riera publicó en 2005 El Quijote desde el nacionalismo catalán, en torno al Tercer Centenario. (Barcelona, Ediciones Destino).

[7]. Por ejemplo, Kenichi Satake, “En torno a Cardenio en el "Quijote": Locura, suerte y honor”, Anales cervantinos, Tomo 24, 1986, págs. 93-102; Ángeles Encinar, “Don Quijote: una dialéctica entre la cordura y la locura”, Anthropos: Nº 17, 1989, págs. 233-238; Cecilia García Antón, “Unamuno y Don Quijote: del caballero de la locura y los hidalgos de la razón”, Actas del VIII Coloquio Internacional de la Asociación de Cervantistas, coord. por José Ramón Fernández de Cano y Martín, 1999, págs. 119-126. Encontramos más obras de este tipo según nos acercamos a las fechas del centenario: Diego Martínez Torrón, “La locura de Don Quijote”, Sobre Cervantes, coord., 2003, págs. 27-39; Ángel Alcalá Galve, “Don Quijote como actor o el "como sí" de su locura: Hacia una lectura post-romántica”, Diálogos hispánicos de Amsterdam, Nº 24, 2004 (Ejemplar dedicado a: Literatura y Transgresión (En homenaje al profesor Manuel Ferrer Chivite), págs. 55-73; Frei Betto, “La razón crítica de Cervantes y la locura de Don Quijote”, Revista de la Casa de las Américas, Nº 239, 2005, págs. 97-99; Luis Goytisolo, “La locura de Don Quijote”, Claves de razón práctica, Nº 150, 2005, pág. 61; María Dolores Esteva de Llobet, “Las fases de la locura de don Quijote como símbolos de las edades de la vida”, Actas del XI Coloquio Internacional de la Asociación de Cervantistas, Seúl, / coord. por Chul Park, 2005, págs. 407-420.

[8]. Esta iniciativa es similar a la Biblioteca Quijotesca, de la que podemos disfrutar dentro de esta revista en la que nos hallamos: http://www.ucm.es/info/especulo/bquijote/

[9]. El director y crítico de cine Diego Galán efectúa un recorrido por todas las películas, españolas y extranjeras, que se han basado en la novela de Cervantes, tanto las estrenadas como las inconclusas. El famoso escritor Luis García Montero, en cambio, utiliza el Quijote como una excusa para criticar al, por aquel entonces, primer ministro británico, Tony Blair, mientras que Mª Rosa Alonso se dedica a hacer una reflexión sobre el artículo de opinión publicado días antes por José Saramago. Tenemos, por último, a Juan José Solozábal, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Madrid, que estudia el concepto de poder y de patria en el libro, y al periodista Javier Rodríguez Marcos, que publica en Babelia una columna donde se hace eco de la valoración final del centenario por parte del cervantista Francisco Rico.

[10] Encontramos dos errores reseñables en las informaciones. El primero, del 18 de noviembre de 2004, no es del periodista, es de Belisario Betancur, ex presidente de Colombia y escritor, que en una conferencia asegura que Sancho era soltero. El otro fallo, esta vez sí de un periodista, tiene lugar el 10 de agosto de 2005, cuando el redactor habla del V Centenario del Quijote cuando en realidad se quiere referir al IV.

 

Bibliografía:

AGUILERA, Octavio (1992). La literatura en el Periodismo. Madrid: Paraninfo.

AYALA, Francisco (1985). La retórica del periodismo y otras retóricas. Madrid: Espasa.

BECERRA, P. y SAWA, M. (1905). Crónica del Centenario del Don Quijote. Madrid: establecimiento tipográfico de Antonio Marzo.

FERNÁNDEZ SEBASTIÁN, J. Y FUENTES, J.F. (1998). Historia del periodismo español. Madrid: Síntesis.

FLORES ARROYUELO, Francisco Javier (2006). 1905. Tercer Centenario del Quijote. Murcia: Nausícaä.

Literatura y periodismo. La prensa como espacio creativo. [Actas del XVI Congreso de Literatura Española Contemporánea. Universidad de Málaga, 11, 12, 13, 14 y 15 de noviembre de 2002]. Edición dirigida por Salvador Montesa [Málaga]: Publicaciones del Congreso de Literatura Española Contemporánea. 2003. pp. 265-78. (Biblioteca del Congreso de Literatura Española Contemporánea; 15).

RIERA, Carmen (2005). El Quijote desde el nacionalismo catalán, en torno al Tercer Centenario. Barcelona: Ediciones Destino.

 

© Mª Ángeles Chaparro Domínguez 2008

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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