La preposición personal a del español
y la marca de Caso ul/lul del coreano*

Man-Ki Lee

Universidad Nacional de Seúl
mankilee@snu.ac.kr


 

   
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Resumen: El objetivo de este trabajo es mostrar algunas similitudes sintácticas y semánticas entre la preposición ‘a’ ante el complemento directo del español y la marca del Caso acusativo ‘ul/lul’ del coreano. A pesar de las diferencias con respecto a la restricción de animacidad, queremos dar cuenta de que las dos partículas ‘a’ y ‘ul/lul’ comparten rasgos comunes en los siguientes aspectos lingüísticos. En primer lugar, como la ‘a’ ante el CD del español, la marca de Caso del coreano se utiliza para evitar la ambigüedad entre el sujeto y el objeto. En segundo lugar, las dos partículas muestran comúnmente la restricción semántica de ‘especificidad’: los objetos directos con estas partículas deben interpretarse como específicos. Tercero, las oraciones con los complementos directos junto con dichas partículas, tienen una interpretación aspectual de ‘telicidad’; es decir, los predicados con dichos objetos directos tienen una lectura de perfectividad. Por último, tanto la ‘a’ ante el CD como la marca de Caso ‘ul/lul’ muestran una similitud sintáctica: las dos partículas aparecen ante el CD que funciona como sujeto de un predicado secundario. En conclusión, resumiendo los argumentos mencionados arriba, proponemos que la ‘a’ ante el CD del español no es una preposición sino una marca de Caso como ‘ul/lul’ en coreano.
Palabras clave: complemento directo, marca de Caso, especificidad, predicado secundario

 

1. Introducción

El objetivo de este artículo es mostrar algunas similitudes sintácticas y semánticas entre la preposición ‘a’ ante el complemento directo del español y la marca de Caso acusativo ‘ul/lul’ del coreano. Con los argumentos que se proponen en este trabajo llegaremos a la conclusión de que la partícula ‘a’ ante el objeto directo del español no es una preposición en sentido estricto, sino que se trata de una expletiva como un tipo de marca de Caso del coreano.

 

2. Animacidad

En español, la ‘a’ del complemento directo conlleva una restricción semántica de animacidad. En líneas generales, cuando el nombre que hace de complemento directo es inanimado, la preposición ‘a’ no aparece, tal como muestra el contraste de (1):

(1) a. *Trajeron a una maleta con ellos. [-animado]

     b. Trajeron a un amigo con ellos. [+animado]

Esta restricción de animacidad no se aplica a la marca de Caso acusativo ‘ul/lul’ del coreano, porque ‘ul/lul’ puede aparecer tanto en el objeto directo animado como en el inanimado como en (2):

(2) a. Juan-un kapang-ul sassta. [-animado]

      Juan-Top maleta-acc compró

     b. Juan-un chinku-lul mannassta. [+animado]

      Juan-Top amigo-acc encontró

A pesar de estas diferencias con respecto a la restricción de animacidad, queremos mostrar que las dos partículas ‘a’ y ‘ul/lul’ comparten algunos rasgos comunes en los siguientes aspectos lingüísticos.

 

3. La ambigüedad y el orden de palabras

Como sabemos, el orden de palabras del español no es fijo, como ocurre con SVO del inglés o del francés, sino que es libre según su estructura informativa. Los siguientes ejemplos lo muestran:

(3) a. Who bought the computer? inglés

     b. Mary bought it. (SVO)

(4) a. Qui a acheté cet ordinateur? francés

     b. Marie l’a acheté. (SVO)

(5) a. ¿Quién compró el ordenador? español

     b. Lo compró María. (OVS)

Es decir, el español es una lengua cuyo orden de palabras varía según la estructura informativa. Esto es, el orden de palabras no marcado en español se compone de la siguiente manera: tema (información vieja) + rema (información nueva). Este fenómeno general en el orden de palabras es muy importante porque en esta lengua no es obligatoria la presencia del sujeto delante del verbo, mientras que en lenguas como el inglés o el francés sí lo es. Este contraste en cuanto a la obligatoriedad de la presencia del sujeto lo podemos encontrar en las siguientes oraciones con sujetos expletivos:

(6) a. It’s 10 o’clock. inglés

     b. It is likely that they won’t pay you.

     c. It seems that Mary is intelligent.

     d. There is a flower on the table.

(7) a. Il est dix heures. francés

     b. Il est probable qu’ils ne te paient pas.

     c. Il semble que Marie est intelligente.

     d. Il y a une fleur sur la table.

(8) a. [e] Son las 10. español

     b. [e] Es fácil que no te paguen.

     c. [e] Parece que María es inteligente.

     d. [e] Hay una flor sobre la mesa.

Como podemos ver arriba, las lenguas como el inglés y el francés requieren siempre un sujeto delante del verbo como ‘it’, ‘there’ o ‘il’, pero el español, cuyo orden de palabras es libre, no necesita un expletivo léxico. Ahora argumentaremos que la ‘a’ ante el CD del español, como la marca de Caso del coreano, se utiliza para evitar la ambigüedad. Puesto que el orden de palabras del español es libre, las siguientes oraciones tienen interpretaciones ambiguas si no aparece la partícula ‘a’:

(9) a. Juan quiere María. [ambiguo]

     b. Perseguía el guardia el ladrón. [ambiguo]

Pero, si insertamos la preposición ‘a’ delante del complemento directo, dicha ambigüedad desaparece:

(10) a. Juan quiere a María. [no ambiguo]

     b. A Juan quiere María. [no ambiguo]

(11) a. Perseguía al guardia el ladrón. [no ambiguo]

     b. Perseguía el guardia al ladrón. [no ambiguo]

La siguiente oración muestra muy bien el hecho de que la partícula ‘a’ puede aparecer delante de un objeto directo con el rasgo [-animado] para evitar la ambigüedad entre el sujeto y el objeto:

(12) Venció a la dificultad el entusiasmo. [no ambiguo]

De la misma manera que la partícula del español, la marca de Caso en coreano se puede utilizar para evitar una interpretación ambigua. El coreano, al igual que el español, no tiene un orden fijo de palabras, así que fácilmente podemos encontrar una oración según el orden de scrambling. Por esta razón, si no aparecen las marcas de Caso como en la siguiente oración, su interpretación puede ser ambigua. (Hay una tendencia de que la oración (13) se interprete como SOV, pero no descartamos la posible interpretación recíproca):

(13) Chulsu Yenghuy choahan-ta. [ambiguo]

      quiere-dec.

Pero si insertamos las marcas de Caso, esa ambigüedad desaparece como se expone en las siguientes oraciones:

(14) a. Chulsu-ka Yenghuy-lul choahanta. [no ambiguo]

      Chulsu-nom Yenghuy-acc quiere-dec.

      ‘Chulsu quiere a Yenghuy.’

      b. Chulsu-lul Yenghuy-ka choahanta. [no ambiguo]

      Chulsu-acc Yenghuy-nom quiere-dec.

     ‘A Chulsu quiere Yenghuy.’

Por cierto, hay que tener en cuenta que, en coreano, las marcas de Caso no son obligatorias y se pueden omitir, por lo cual no podemos atribuir la gramaticalidad de (14) a la presencia de las marcas de Caso. Por ejemplo, la marca de Caso acusativo ‘ul/lul’ puede no aparecer cuando está adyacente al verbo:

(15) Chulsu-ka chayk-(ul) sass-ta.

      Chulsu-nom libro-(acc) compró-dec.

      ‘Chulsu compró un libro.’

Además, cuando no hay ambigüedad entre el sujeto (agente) y el objeto (tema), es muy natural que no aparezca ninguna marca de Caso, lo mismo pasa en español con la partícula ‘a’:

(16) a. Chulsu-f chayk-f sass-ni? [no ambiguo]

      libro compró-Q

      ‘¿Chulsu compró libros?’

   b. ¿Compró Juan f unas revistas? [no ambiguo]

Con estos datos empíricos, pensamos que la partícula ‘a’ del español y las marcas de Caso acusativo del coreano llevan el mismo papel de evitar una interpretación ambigua.

 

4. Especificidad

Como otro argumento en favor de la similitud entre la preposición ‘a’ ante el complemento directo del español y la marca de Caso acusativo ‘ul/lul’ del coreano, vamos a proponer que las dos partículas muestran comúnmente la restricción semántica de ‘especificidad’. En español, la distribución de la preposición con el complemento directo es diferente según sea éste definido o indefinido. De manera general, la preposición del complemento directo aparece opcionalmente con los indefinidos y obligatoriamente con los definidos. Con los animados indefinidos, la preposición puede estar presente o no. Es decir, no es obligatoria la presencia de la preposición ‘a’ ante el CD con el rasgo animado, como vemos en los siguientes ejemplos:

(17) a. Trajeron a un amigo con ellos. [+animado/ -definido/ +específico]

       b. Trajeron un amigo con ellos. [+animado/ -definido/ -específico]

Pero, esta alternancia no se da con los definidos. En este caso, la preposición es obligatoria.

(18) a. *Trajeron el policía con ellos. [+animado/+definido/ +específico]

       b. Trajeron al policía con ellos. [+animado/+definido/ +específico]

Con respecto a la distribución de la preposición ante el CD, deberíamos considerar qué rasgos semánticos deciden la presencia de dicha partícula, aparte del rasgo de animacidad. Pensamos que es el rasgo específico lo que obliga a la presencia de la preposición con el CD, porque los definidos que se consideran siempre específicos requieren de la partícula, y los indefinidos, interpretados como específicos en el discurso, también la necesitan. La especificidad se caracteriza por lo identificable por parte del hablante, mientras que la definitud se determina por la familiaridad asumida entre el hablante y el oyente. Por lo tanto, los definidos se interpretan como específicos y los indefinidos pueden interpretarse como específicos dependiendo del hablante en el discurso. Consideremos las cláusulas restrictivas. De manera general, todos aquellos factores que contribuyen a la especificidad o inespecificidad de la oración inciden en la presencia o ausencia de ‘a’ con el relativo. Así, hay casos en que se rechaza ‘a quien’ a favor de ‘que’ si el verbo de la oración de relativo y el antecedente del pronombre relativo fuerzan una interpretación no específica de la cláusula relativo. Tal es el caso de la siguiente oración expuesta en Torrego (1999):

(19) Éste es el tipo de amigo {que/*a quien} todo el mundo {necesita/

       ansía} tener.

De acuerdo con Rivero (1977), el indicativo corresponde a la interpretación específica, mientras que el subjuntivo corresponde a la inespecífica. Como podemos adivinar, se usa ‘a’ con indicativo, pero no con subjuntivo:

(20) a. Busco a un secretario que me {*redacte/redacta} las cartas.

       b. Busco un secretario que me {redacte/*redacta} las cartas.

La relación estrecha entre la especificidad y la presencia ‘a’ ante el CD la podemos encontrar también en las oraciones con el verbo existencial ‘haber’. Uno de los efectos del entorno sintáctico de ‘haber’ es el de desechar sintagmas específicos a favor de sintagmas que se interpretan como no específicos, como en (21):

(21) a. *Hay tu familia. [+específico]

       b. *Hay el error en esta página. [+específico]

Por lo tanto, en las oraciones existenciales nunca puede aparecer la preposición ‘a’ ante el sintagma nominal, porque éste debe interpretarse como inespecífico.

(22) Hay (*a) una niña en esta clase. [+animado/ -definido/ -específico]

El sintagma nominal en la oración existencial no es sujeto sino que funciona como objeto directo como vemos en los siguientes ejemplos:

(23) a. Hay helados en este restaurante?

       b. Sí, los hay. / *Sí, ellos hay.

Los cuantificadores universales tales como ‘todo el mundo’ hace pensar que estamos ante sintagmas que son intrínsecamente específicos, porque no son compatibles con el verbo existencial:

(24) *Hay todo el mundo en la sala. [+específico]

Según esto, esperamos que la preposición ‘a’ sea obligatoria cuando hace de complemento directo de verbos acusativos, como vemos en (25a):

(25) a. Besó a todo el mundo. [+específico]

       b. *Besó todo el mundo.

La restricción de especifidad para la presencia de la preposición ‘a’ ante el complemento directo en español se demuestra también en la distribución de la marca de Caso ‘ul/lul’ del coreano. En concreto, sólo cuando aparece la marca de Caso ‘ul/lul’, el objeto directo se interpreta como específico en coreano, como en (26):

(26) Younghi-ka [etten haksayng-ul] poass-ta. [específico]

       Younghui-nom algún estudiante-acc vio-dec.

       ‘Younghui vió a un estudiante.’ (Kim, 1993: 23)

Según Kim (1993), el objeto ha de tener una marca de Caso acusativo cuando se presenta con un adjetivo interpretado como específico. Pero la marca de Caso no aparece cuando el objeto directo se interpreta como inespecífico, como vemos en (27):

(27) Na-nun John-i [etten ai] yatanchinunke po-ko nollass-ta. [inespec.]

       Yo-top John-nom un niño reprendiendo ver-Comp sorprendiío-dec

       ‘Me sorprendí al ver que Juan reprendía un niño’. (Lee y Cho, 2003)

En (27), el adjetivo ‘etten’ tiene el sentido de ‘uno/alguno’, que es inespecífico, por lo cual la frase nominal aparece sin la marca de Caso acusativo. Así nos damos cuenta de que sólo cuando el hablante puede identificar el objeto directo, siendo indefinido, aparece la marca de Caso acusativo ‘ul/lul’. En otras palabras, esta marca de Caso en coreano es compatible con el objeto directo cuyo rasgo semántico es específico. En conclusión, la partícula ‘a’ ante el CD del español y la marca de Caso ‘ul/lul’ del coreano muestran la misma restricción semántica en cuanto a la ‘especificidad’: los objetos directos con estas partículas deben interpretarse como específicos.

 

5. Factor aspectual: telicidad

En este capítulo daremos cuenta de que las oraciones con los complementos directos junto con dichas partículas tienen una interpretación aspectual de ‘telicidad’: es decir, los predicados con estos CCDD tienen una lectura de perfectividad. Los siguientes ejemplos de Torrego (1998) están formados con ‘esconder’, un verbo eventivo, clasificado en principio como un verbo de actividad:

(28) a. Laura escondió a un prisionero durante dos años. [+télico]

b. Laura escondió un prisionero durante dos años. [-télico]

La oración (28a) expresa que Laura escondió a una persona que era prisionero y el objeto indefinido es específico y presupuesto. La oración (28b) expresa que Laura escondió un prisionero inespecífico. El contraste entre las dos oraciones reside en la diferencia de la lectura: mientras que la oración (28a) puede llevar una lectura donde la frase adverbial delimita la duración de un solo acto de escondimiento, la oración (28b) tiene solamente una lectura repetitiva. Es decir, sólo la oración donde aparece la partícula ‘a’ ante el CD, como en (28a), puede tener una interpretación perfectiva con la lectura télica. Torrego (1998) arguye que la lectura télica de (28a) se debe a la especificidad del objeto directo marcado con la partícula ‘a’. Este contraste en cuanto a la lectura de perfectividad lo podemos encontrar también en los datos del coreano. Observemos los siguientes ejemplos de Lee y Cho (2003: 44):

(29) a. Han sikan-tongan John-i phyenci-lul ssess-ta. [lec. de un solo acto]

      una hora-durante John-nom carta-acc escribió-dec

      ‘Juan escribió la carta durante una hora.’

      b. Han sikan-tongan John-i phyenci ssess-ta. [lectura repetitiva]

      ‘Juan escribió cartas durante una hora.’

Sólo la oración (29a), cuyo objeto directo aparece con la partícula ‘lul’, puede tener una lectura perfectiva de un solo acto. En otras palabras, cuando el objeto se refiere a la entidad específica, se puede obtener una lectura de un solo acto. En contraste con esta oración, (29b) solamente tiene una lectura repetitiva porque el objeto indefinido sin la partícula ‘a’ no puede referirse a una entidad específica. Además, cuando aparece el adverbio compatible con eventos télicos, tal como ‘han sikan-aney’(‘en una hora’) en coreano, el objeto marcado con la partícula ‘ul/lul’ como en (30a) es más aceptable que el objeto sin ésta como en (30b). Los ejemplos son de Lee y Cho (2003: 45):

(30) a. Han sikan-aney John-i phyenci-lul ssess-ta. [lec. de un solo acto]

      una hora-en nom carta-acc escribió-dec.

      ‘Juan escribió la carta en una hora.’

      b. ??Han sikan-aney John-i phyenci ssess-ta. [lectura repetitiva]

En (30b), el objeto sin la marca de Caso es inespecífico y nos lleva a una lectura no-delimitada, por lo cual no es compatible con el adverbio ‘han sikan-aney’ (‘en una hora’). En contraste, en (30a) el objeto con la marca de Caso es específico y nos lleva a una lectura delimitada. Como el resultado es compatible con el adverbio ‘han sikan-aney’ (‘en una hora’). Lo mismo ocurre en la distribución de la partícula ‘a’ de español. Es decir, la frase adverbial que implica la perfectividad, como ‘en un segundo’, es compatible sólo con el objeto directo con la partícula ‘a’. Como muestra (31), si el complemento directo no lleva ‘a’, este tipo de adverbial produce anomalía:

(31) *Besaron un niño en un segundo. [-télico]

La anomalía semántica que introduce la frase adverbial en el ejemplo (31) pone de manifiesto el carácter atélico que corresponde, en principio, a este tipo de verbo: los verbos clasificados como ‘actividades’ (por ejemplo, ‘besar’) expresan eventos de carácter no terminativo, y son, en este sentido, atélicos. Lo que queremos destacar es que la frase adverbial de (31) no introduce anomalía alguna cuando el complemento del verbo lleva ‘a’, tal como se muestra en el ejemplo (32):

(32) Besaron a un niño en un segundo. [+télico]

Según Torrego (1999), el complemento directo preposicional ‘a un niño’ cambia el comportamiento semántico de los verbos clasificados como ‘actividades’, de tal modo que siendo éstos, en principio, de carácter ‘atélico’, los convierte en ‘télicos’. Ahora, observemos los siguientes ejemplos, en los cuales no es forzoso el uso de la preposición con indefinidos animados:

(33) a. Besaron un niño. [atélico]

      b. Besaron a un niño. [télico]

En efecto, de acuerdo con la prueba de la frase adverbial, el predicado del ejemplo (33a) ha de considerarse atélico, mientras que el predicado de (33b) ha de considerarse télico. Lo que determina el cambio de atélico a télico es que el complemento directo lleve o no la preposición ‘a’. Resumiendo lo que hemos dicho anteriormente, las partículas ‘a’ del español y ‘ul/lul’ del coreano son compatibles con las adverbiales que implican la perfectividad, porque la presencia de estas partículas en los objetos directos influye a que los predicados tengan una interpretación télica y perfectiva.

 

6. Similitudes sintácticas

En cuarto lugar, tanto la ‘a’ ante el CD como la marca de Caso ‘ul/lul’ muestran una similitud sintáctica: las dos partículas aparecen en el CD cuando éste funciona como sujeto del predicado secundario. Empecemos por el contraste de los siguientes ejemplos del español:

(34) Besaron [a un niño llorando].

(35) Besaron [un niño] llorando.

En (35), ‘llorando’ sólo puede modificar al sujeto, mientras que en (34), ‘llorando’ puede modificar bien al sujeto bien al complemento. Es decir, la partícula ‘a’ ante el CD puede aparecer en la cláusula reducida, tal como se muestra en la siguiente estructura sintáctica: [a FN(sujeto), FX(predicado)]. Por lo tanto, si el complemento directo no lleva ‘a’, como en (35), no puede funcionar como el sujeto del predicado secundario en la cláusula reducida. Los siguientes ejemplos muestran que la ‘a’ ante el CD es obligatoria cuando la FX, un predicado secundario, se predica de la FN en función de objeto directo:

(36) a. Llamamos [al perro Juan].

      b. Llamamos [perro a Juan]

En los corchetes expuestos en (36), la frase que lleva la ‘a’ se interpreta como el sujeto y la que no la lleva funciona como el predicado secundario. Por medio de esta partícula ‘a’, podemos evitar una interpretación ambigua entre el sujeto y el predicado de las dos frases ‘Juan’ y ‘perro’. Veamos más ejemplos en esta línea:

(37) La UEFA podría dejar [a Inglaterra sin Eurocopa].

(38) Hicieron [al pobre animal correr].

En estos ejemplos, nos enteramos de que, aunque el CD no tiene el rasgo semántico de animacidad, la ‘a’ es obligatoria cuando esta frase nominal funciona como sujeto de un predicado secundario. Para verificarlo, veamos los siguientes ejemplos:

(39) a. Encontré (a) un alumno.

      b. Encontré [*(a) un alumno preocupado por el examen].

En (39), la ‘a’ interviene en contextos sintácticos. En estas situaciones, la ‘a’ es obligatoria cuando el adjetivo, un predicado secundario, se predica de la frase nominal ‘un alumno’. Ahora, tengamos en cuenta las construcciones con el verbo ‘tener’. Al igual que los verbos existenciales con el verbo ‘haber’, las oraciones con el verbo ‘tener’ muestran el efecto de definitud, por lo cual no puede llevar la ‘a’ ante el CD animado, como se muestran en los siguientes:

(40) a. María tiene parientes.

      b. *María tiene los parientes.

(41) Tiene (*a) muchos alumnos.

Pero, cuando el verbo ‘tener’ lleva la preposición ‘a’ ante su CD unto con el predicado secundario, la construcción existencial con el verbo ‘tener’ se convierte en la oración locativa como el verbo ‘estar’. Los siguientes ejemplos los muestran:

(42) Tiene [a muchos alumnos estudiando el problema].

(43) Tengo [a tu hermana como ayudante].

A través de estos ejemplos, podemos proponer que la ‘a’ ante el CD hace que este objeto funcione como el sujeto del predicado secundario en el contexto sintáctico. Ahora, volvamos a los datos del coreano. Nótese que en la marca de Caso ‘ul/lul’ del coreano podemos encontrar el mismo efecto sintáctico. Consideremos los siguientes ejemplos de Hong (1994):

(44) a. Chelsu-nun [María-lul ttwikey] hayss-ta.

      top acc correr hizo-dec

      ‘Chelsu hizo correr a María.’

      b. ?*Chelsu-nun [María ttwikey] hayss-ta.

(45) a. Chelsu-ka [María-lul ayin-ulo] samass-ta.

      nom acc novia-como consideró-dec

      ‘Chelsu consideró a María como novia.’

      b. *Chelsu-ka [María ayin-ulo] samass-ta.

(46) a. Chelsu-nun [María-lul hayngpokhata-ko] saykakhan-ta.

      top acc feliz Comp piensa-dec

      ‘Chuelsu considera feliz a María.’

      b. ?*Chelsu-nun [María hayngpokhata-ko] saykakhan-ta.

Como vemos en los ejemplos arriba expuestos, en el contexto sintáctico de cláusula reducida, es obligatoria la presencia de marca de Caso ‘lul’ en la frase nominal, la cual funciona como sujeto del predicado secundario. Resumiendo este capítulo, podemos decir que las partículas ‘a’ del español y ‘ul/lul’ del coreano en el CD muestran el mismo fenómeno en el contexto sintáctico porque las dos aparecen siempre en las frases nominales que tienen el marcado excepcional de Caso (Exceptional Case Marking) por parte del verbo principal. Es decir, estas frases con partícula tienen el papel temático de sujeto del que se predica una FX, un predicado secundario, pero funciona como objeto directo del verbo principal y está marcado como Caso acusativo.

 

7. Conclusión

En conclusión, considerando los argumentos mencionados arriba, proponemos que la ‘a’ ante el CD del español no es una preposición sino una marca de caso como ‘ul/lul’ en coreano. Las siguientes oraciones lo demuestran:

(47) a. Presenté Miguel a Antonia.

   b. Denuncié el ladrón al guardia.

   c. Recomiende usted mi sobrino al señor.

Como vemos arriba, aunque el objeto directo satisface el requerimiento semántico para tener la partícula ‘a’, por ejemplo, la animacidad y la especificidad, el CD no lleva la preposición ‘a’ en los ejemplos de (47). Es para evitar la ambigüedad entre el objeto directo y objeto indirecto. Esto quiere decir que la preposición expletiva ‘a’ ante el CD puede omitirse, pero la verdadera no se puede borrar, como podemos contrastarlo en los ejemplos de (47). Observemos las siguientes oraciones:

(48) a. Esta clase es muy interesante. Asisto a esta clase.

      —> Esta clase a que asisto es muy interesante.

   b. Esta pluma es de Mont Blanc. Escribo con esta pluma.

      —> Esta pluma con que escribo es de Mont Blanc.

   c. La señorita es una enfermera. Regalé flores a la señorita.

      —> La señorita a la que regalé flores es una enfermera.

      —> *La señorita que regalé flores es una enfermera.

Los ejemplos de (48) nos muestran que al unir dos oraciones en una por medio del pronombre relativo, siempre aparecen las preposiciones delante de la oración relativa. Ahora consideremos lo que pasa con la preposición ‘a’ ante el CD al hacerse en una oración relativa:

(49) La señorita es mi novia. Conociste ayer a la señorita.

      —> La señorita que conociste ayer es mi novia.

Como vemos en (49), la partícula ‘a’ ante el CD ya no aparece en la restrictiva, en contraste con la presencia obligatoria de las preposiciones en las relativas de (48). Con los argumentos que hemos presentado en este trabajo, concluiremos que la preposición ‘a’ ante el CD del español no es una preposición en sentido estricto con carga semántica, sino que se trata de una expletiva que funciona igual que la marca de Caso ‘ul/lul’ en coreano.

 

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* El presente artículo se basa en la ponencia leída en el decimoquinto Congreso Internacional de Lingüística coreana, celebrado en la Universidad Autónoma de Guadalajara, México, del 10 al 12 de julio de 2006.

 

© Man-Ki Lee 2008

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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