El ciberdiscurso juvenil:
representaciones sociales del desconcierto, la censura y la aceptación

Dra. María Gabriela Palazzo

Instituto de Investigaciones Lingüísticas y Literarias Hispanoamericanas (INSIL)
Facultad de Filosofía y Letras
Universidad Nacional de Tucumán (Argentina)
gabupalazzo@yahoo.com.ar


 

   
Localice en este documento

 

Resumen: En este trabajo presento una serie de consideraciones en base al estudio de los jóvenes como usuarios de los nuevos géneros del Ciberespacio, en relación con los efectos sociales que han promovido las distintas prácticas discursivas propias de los nuevos medios de comunicación.
El objetivo último consiste en proponer una categoría de análisis - y algunos de sus componentes- del uso del lenguaje en el Ciberespacio, a la que denomino ciberdiscurso juvenil.
Para ello mis consideraciones toman como punto de partida el entrecruzamiento de voces sociales hegemónicas que cristalizan ciertas representaciones sociales acerca del uso del lenguaje en este medio, en general, y por parte de los jóvenes, en especial.
Se tomarán como herramientas analíticas y metodológicas principalmente el Análisis del Discurso y la Pragmática en articulación con la etnografía, la Sociolingüística, la Ciberpragmática y la Sociología.
Las propuestas de aproximación al tema se sustentan en los resultados de mi investigación de tesis doctoral “La juventud como construcción discursiva en Tucumán a comienzos del siglo XXI” y tienen como finalidad avanzar en las investigaciones sobre la relación entre juventud y los nuevos medios y géneros de la comunicación (especialmente en Internet).
Palabras clave: ciberdiscurso - juventud- representaciones sociales

 

Os atemorizan vuestros propios hijos, ya que ellos son nativos en un mundo donde vosotros siempre seréis inmigrantes.
(John Perry Barlow, Declaración de Independencia del Ciberespacio) [1]

La contundente afirmación del texto de Barlow resume la compleja y aún no resuelta relación entre las nuevas tecnologías y sus principales usuarios (los jóvenes) con la cosmovisión - por lo general conservadora- del mundo adulto.

En este breve trabajo veremos cómo se construyen ciertas representaciones sociales sobre el uso de la lengua -particularmente entre jóvenes- en el Ciberespacio, a través de voces sociales legitimadas y que refieren, metonímicamente, a esa mirada adulta sobre las prácticas discursivas en los nuevos medios de comunicación.

Por tanto retomo, para comenzar, las palabras del lingüista mexicano Raúl Ávila al expresar que:

Nuestra lengua nos acompaña cuando soñamos y cuando pensamos, cuando imaginamos y cuando discutimos. ¿Quién podría, en esas situaciones, sancionar el uso de la lengua? La crítica y la aprobación están en todos y en cada uno de los hablantes: en la sanción y el consenso sociales, y en nuestra propia noción de lo que debe ser.

Esta representación sobre el prejuicio lingüístico nos permite asomarnos a la problemática del uso del lenguaje juvenil en los géneros del Ciberespacio, ya que es la sanción la que prevalece por sobre la comprensión pragmática y sociolingüística, en especial en boca de académicos, comunicadores y adultos en general.

1. El ciberdiscurso juvenil como llave de entrada a una problemática actual

Considero que la relación entre jóvenes, TICs y lenguaje (algo que llegó a verse como una especie de “fenómeno) puede estudiarse tomando como premisa que no existe el lenguaje universal o estándar, sino realizaciones particulares, contextualizadas de determinadas variaciones de lo que se representa como una lengua común.

De este modo, defino esta variedad de uso como ciberdiscurso juvenil: la palabra como “habla escrita” compuesta por otros signos no verbales, en el contexto de uso del Ciberespacio, atendiendo a la particular construcción discursiva de los jóvenes.

Esto implica tomar en consideración aspectos lingüísticos, sociolingüísticos, pragmáticos y culturales que se enmarcan en la dinámica de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) o, más recientemente, Tecnologías de la Sociedad de la Información (Schiavo, 2000) como infraestructuras de la sociedad a partir de la cual se producen conocimientos en red y se crean comunidades.

El Ciberespacio es un lugar construido por las redes informáticas donde ocurren las más variadas prácticas, la mayoría de ellas mediadas por la palabra. Pero donde, en última instancia, las personas no hacen sino satisfacer necesidades que acompañan al hombre desde su origen, sólo que ahora cambian los soportes, los medios, los tiempos y la representación y construcción de los escenarios [2].

Las formas, estructuras, temáticas y contenidos que adopta la comunicación en Internet sin dudas son un eslabón más en una cadena de transformaciones, asimilaciones e hibridaciones que sufre todo género discursivo. Sin embargo, es necesario comprender cada nueva forma en su contexto y con sus particularidades.

Los géneros practicados en su mayoría por usuarios adolescentes y jóvenes, pero en especial el chat, se han convertido en blanco de críticas y cuestionamientos sociales.

En la búsqueda de una caracterización formal del ciberdiscurso juvenil, en este trabajo me detendré en tres de los principales aspectos que propongo como componentes básicos:

a. la competencia comunicativa (en relación con la adecuación),

b. la operatividad del concepto de comunidad (y sus variantes) y

c. la cibergrafía.

Y me referiré puntualmente a la conversación virtual.

Todo esto está planteado a partir de la definición de juventud como edad social (fenómeno sincrónico relativo al rol social de las personas) pero que también involucra lo cronológico y biopsicológico.

 

1. Sobre la competencia comunicativa

En el año 2004 el escritor Mempo Giardinelli expresó una preocupación social relativa a la ignorancia promovida por Internet:

Por el hecho de que el ciberespacio esté lleno de ignorantes, ¿vamos a proponer la ignorancia como nueva regla para todos? Dado que tantos millones hablan mal y escriben peor ¿vamos a democratizar alegremente hacia abajo?

Desde un lugar sociolingüístico opuesto, encontramos otra lúcida representación sobre este punto de la discusión. Le pertenece al escritor y Doctor en Letras venezolano Luis Barrera Linares, quien afirma:

Ni en la cotidianidad ajena al ciberespacio ni en la realidad virtual hablamos mejor ni peor que nadie. […] Quienes vivimos del lenguaje deberíamos ser los mejores modelos en eso de utilizarlo adecuadamente, aunque para ello no basta con creer que lo hacemos bien y que son los otros quienes lo hacen mal.

En esta cita notamos cómo se evita la dicotomía Ciberespacio / realidad (como si el Ciberespacio no fuera una forma de realidad) y la oposición construida sobre el juicio lingüístico mejor /peor o hablar mal /hablar bien. Por ello, hay que colocar las responsabilidades sobre el uso de a lengua en quienes corresponde, en los ámbitos adecuados a ello y no culpar a Internet como la fuente de todos los males.

Es decir, la postura como investigadores del lenguaje y la comunicación humana debería situarse en el lugar del análisis y no del prejuicio para así construir conocimiento.

Estas creencias sociales me permiten introducir brevemente el tema de la competencia comunicativa en este tipo de géneros, como el chat, que requiere diversas operaciones cognitivas complejas para llevar a cabo con éxito la comunicación, o bien sólo para comprender el uso del lenguaje y las formas simbólicas de vinculación social .

La competencia comunicativa [3] es aquello -las reglas de interacción social- que un hablante necesita saber para comunicarse de manera eficaz en contextos socialmente significantes Gumperz y Hymes: 1972). Saville-Troike (1989) incluye en ella el código lingüístico, qué decir, a quién y cómo en cualquier situación dada.

Entre los que no están acostumbrados al chateo como experiencia de escritura hablada o de habla escrita, se producen efectos que van del asombro a la incomprensión o la descalificación:

Es asombrosa la manera en que esos muchachos se expresan, a unas velocidades siderales, en unas terminologías abreviadas que uno no entiende... A mí me costó mucho trabajo entender que ‘bn’ es ‘bien’»…Descubrí en el corto tiempo en que he estado expuesto al Messenger están hablando en ‘mandarín’. (Rafael Santos Calderón, Director de El Tiempo de Colombia).

Con respecto al chat, por tanto, lo aprendido al nivel de competencia gramatical y sintáctica contrasta, o bien es ignorado, al entrar en el terreno de lo adquirido (el uso del ciberlenguaje [4] que se expresa en forma de enunciados breves, antinormativos [5], coloquiales, con abundante uso del paralenguaje, e interactivos (uso simultáneo de textos, imágenes, videos, audio, acciones como enviar y recibir archivos, compartir la charla con otros usuarios, etc.).

El modo de comunicación es pragmático (Briz, 1996:24), adquirido por la experiencia, en oposición al sintáctico, que se enseña sistemáticamente.

En cuanto a la competencia sociolingüística, ésta incluye el conocimiento y adecuación a las reglas de interacción social.

Los participantes jóvenes de una conversación de chat están adecuados al género discursivo (conversación online), considerando un nivel sociolingüístico cuyo registro se caracteriza, por ser coloquial y preferentemente antinormativo. Por tanto, ponen en juego la competencia sociolingüística, que se caracteriza por la adecuación del discurso a los factores que intervienen en la situación de enunciación. Esto les permite interpretar y usar el significado social de la variedad coloquial.

La competencia pragmática se vincula con el parámetro de funcionalidad. Fue caracterizada por Van Dijk (1977) como la habilidad para entender el significado comunicativo del discurso en sus relaciones sistemáticas con el contexto.

Tiene que ver con utilizar los recursos más eficaces y relevantes para expresar en un espacio condensado la mayor cantidad de ideas y la intencionalidad del mensaje, en relación con un contexto discursivo específico y una situación inmediata.

La competencia estratégica (Canale: 1983) corresponde a los recursos destinados a incrementar o destacar los efectos retóricos.

Uno de los aspectos necesarios y evidentes en la ciberconversación es la adecuación de las formas lingüísticas y no lingüísticas al entorno comunicativo de género y discurso.[6]

 

2. El discurso juvenil, estructura de la cibercomunidad.

Los géneros del Ciberespacio son zonas discursivos de calles digitales, no urbanas, pero tan vitales como una ciudad, con su caos y su ordenamiento.

Sin embargo, la constante afluencia de muchedumbres a las salas de conversación, a bitácoras virtuales, fotologs, programas de mensajería, foros de discusión, etc. se va recortando en espacios de comunicación selectiva, tanto en los canales como en las interacciones privadas, cotidianas, y comunidades.

Por tanto, un tercer elemento de análisis relevante para el ciberdiscurso juvenil que presento aquí es el de la constitución de comunidades (lingüística, de habla, discursiva)

Partamos de las palabras del escritor mexicano Carlos Fuentes en el discurso inaugural del III Congreso de la Lengua:

La lengua es nuestra manera de modificar al mundo a fin de ser personas, y nunca cosas, sujetos y no sólo objetos del mundo. La lengua nos permite ocupar un lugar en la comunidad y transmitir los resultados de nuestra experiencia.

En términos sociolingüísticos y etnográficos -en referencia específica a la conversación online pero transferible a otros géneros discursivos en el Ciberespacio-, los jóvenes pertenecen o tienen sensación de pertenencia a una comunidad donde los miembros están simbólicamente integrados y donde cada hablante busca identificarse o se siente identificado con otro u otros según diferentes objetivos e intereses. De allí que se trate de una comunidad de comunicación o comunidad de habla -speech community- (Hymes, 1984 [1973]).

Es decir, la regulación verbal más allá del sistema lingüístico, en la que el habla se describe como una entidad social que incluye la escritura, la música, el silbido, etc. (Hymes, 1986). Quienes no se integran simbólica y discursivamente a estos géneros del Ciberespacio son representados socialmente como extraños, tal como lo expresa el escritor español Juan José Millás (2004):

“Durante una temporada era aficionado a entrar en ‘chats’, pero no puedo, porque supera mis fuerzas, escribir sin comas, sin acentos, sin puntos, y entonces cuando llevaba 10 minutos en el ‘chat’ decían: ‘Cuidado que ha entrado un psicópata’ y me tenía que ir”

Por cuestiones de extensión de este trabajo haré una suscinta mención a cómo se integran los jóvenes, a través del ciberdiscurso juvenil, en distintas comunidades: pertenecen a las comunidades de habla, lingüística, discursiva y cibercomunidad por estar integrados simbólicamente en su función de comunicar, por manifestar una de las variedades (la coloquial escrita y conversacional) y por codificar su discurso en el contexto de un género con soporte digital

A través del estudio sincrónico y empírico de mi investigación comprobé que el valor simbólico del uso - en el caso del chat- tiene que ver con cuestiones de identidad generacional, de transgresión de las normas y de diferenciación del mundo adulto, sobre la base de una necesidad de comunicación y sociabilización.

 

3. Hay! esa orrible hortografía: el uso de la variedad coloquial escrita ¿deformación o adecuación?

Con respecto a la representación social negativa de la práctica del chat entre jóvenes, existe la creencia [7] la lengua no sólo está deformada, sino que su uso regular contribuye a la deformación del código escrito en otros espacios discursivos más formales, como la escuela. Dicha representación se expresa claramente en las palabras de Pedro Barcia

Antes del chateo, nunca nadie había escrito tanto -digitalmente- y tan mal. No existe un lenguaje del chat, sino deformaciones de la lengua […] Con este ejercicio de balbuceo primitivo de la lengua, […] estamos convirtiendo al chico en un inepto expresivo. [8]

Tal como sostiene Martín Barbero (2002), la tecnología deja de ser una mediación instrumental para convertirse en estructura y vehiculizar nuevos modos de percepción y de lenguaje, nuevas sensibilidades y escrituras. Comprender nuestra lengua, el español, en este contexto, implica adquirir las habilidades ya mencionadas en el apartado anterior, así como se adquieren los conocimientos para comunicarse y comprender eficazmente el discurso de otros géneros (pensemos, por ejemplo, en el discurso jurídico, el médico, etc., cuyas terminologías constituyen jergas especializadas).

De lo contrario, se percibe la práctica lingüística del otro (en este caso, los jóvenes y su ciberdiscurso) como ajena, extraña e incomprensible, tal como expresaba Rafael Santos Calderón: “Yo francamente no entiendo el español que están hablando y ni sé si lo es…”

O el centrar el problema sólo en el nivel sintáctico:

La cuestión central está en el creciente desconocimiento de reglas ortográficas y hasta sintácticas que impera en las comunicaciones actuales, particularmente Internet y el llamado ciberespacio (Mempo Giardinelli)

La representación opuesta se revela en estas palabras de Barrera Linares:

No es mejor hablante quien habla más o quien sabe cómo hacer rodeos para vociferar mucho sin decir nada. En Venezuela o en cualquier parte del mundo, el mejor hablante es quien en el momento preciso, reconociendo al interlocutor y utilizando las palabras adecuadas, manifiesta sin ambigüedad exactamente lo que desea expresar. Esa premisa es válida para cualquier situación comunicativa, incluyendo aquellas en las que participamos a través de la Red

Sin dudas, no podemos cuestionar que la escritura en este tipo de géneros se aparta de la norma académica escrita, e incluso de normas de cortesía socialmente aceptables. Sin embargo, valoraciones como la que mencionamos no consideran otra de las claves de interpretación del ciberdiscurso juvenil: la adecuación lingüística como noción superadora de la competencia gramatical (Hymes, 1971). Para estos hablantes lo relevante es que el texto que se escribe/dice sea apropiado u oportuno a la situación comunicativa (al tema, al tono, a la relación entre los participantes, al estilo, en suma, al entorno compartido como miembros de una comunidad) de modo que esta comunicación sea exitosa.

La ortografía en el chat es probablemente el aspecto más llamativo, cuestionado y transgredido del género, lo que ha llevado a reducir en la sociedad la discusión sobre el lenguaje sólo al nivel ortográfico.

Para quienes practican el ciberdiscurso juvenil no es relevante ser correctos en este aspecto, sino claros en el contenido del mensaje y, por otra parte hay que considerar que estamos hablando de una conversación escrita. Además, hay casos en los que la transgresión a las normas ortográficas en el chat o bien la creación de nuevas formas más “excéntricas” no es parte de la incorrección sino que son formas estratégicas que obedecen a necesidades pragmáticas y sociolingüísticas: acentuación de una actitud, énfasis, empatía, asombro, adecuación al registro de habla, etc. [9]

Coincido, entonces, con Prieto de los Mozos (2001-2002), quien se opone a la idea de establecer diferencias valorativas sobre la complejidad, riqueza o pobreza de los elementos que constituyen los códigos lingüísticos.

 

4. Consideraciones finales

Sabemos que las nuevas forma de comunicación y sus prácticas discursivas han sido y son criticadas y relacionadas estrechamente con diversos fenómenos lingüísticos y no lingüísticos que por lo general se vinculan con un tipo de cultura juvenil construida desde el discurso del desencanto.

Esto incluye el empobrecimiento del repertorio léxico, transgresiones constantes a las normas ortográficas, lenguaje descortés, ausencia de reglas y normativa, etc. Sin contar con los aspectos psicológicos, sociológicos y culturales como ser el desdoblamiento de la personalidad, el enmascaramiento, el aislamiento social, el exceso de horas frente a la pantalla, la exposición a situaciones de riesgo, etc.

Brevemente acerqué aquí algunos elementos para una reflexión sobre el tema a partir de la superación de la actitud puramente negativa y de este modo priorizar la importancia del uso de la lengua en contexto, de la autorregulación del discurso y de la adecuación al género, al medio y a la intencionalidad comunicativa, lo que integro en el concepto de ciberdiscurso juvenil.

 

Notas

[1] Disponible en [http//www.diegolevis.com.ar/secciones/Infoteca/barlow.pdf]

[2] Acordamos con esta forma de concebir el espacio electrónico por poner énfasis en lo humano más que en lo tecnológico. Es un espacio sin cuerpo y sin geografía, delimitado por las prácticas y las presencias construidas y no se circunscribe sólo a Internet. Por eso es, ante todo, social. Cfr. Palazzo y ot. (2007) donde se retoman y estudian las características del Ciberespacio como espacio social practicado

[3] Cfr. G. Palazzo (2007) donde se estudia este aspecto en función de los usuarios jóvenes en Tucumán, Argentina.

[4] Por ciberlenguaje considero, expresado en forma suscinta, al lenguaje adaptado a los usos y funciones del ciberespacio, con su terminología y formas gramaticales particulares orientadas a representar lo más cabalmente posible una situación vivida.

[5] Cuando digo antinormativo me refiero tanto a la norma académica formal o “culta” (ortográfica, de escritura) como a normas de cortesía, donde incluyo la anticortesía como estrategia de refuerzo de los vínculos generacionales (cfr. G. Palazzo (2005))

[6] Un caso puntual es el uso de los emoticones Su importancia pragmática consiste en que son enunciados altamente contextualizados en el discurso inmediato, no se enuncian al azar y revelan actitudes hacia lo dicho y lo por decir. Son herramientas utilizadas como estrategias del lenguaje.

[7] Tomo el concepto de creencia de índole cognitiva, definida como todos los productos del pensar, que suponen además una tendencia evaluativa. Dentro de la línea del Análisis Crítico del Discurso, además, se analizan las creencias como un sistema que forma parte de una representación social (Van Dijk, 2003; Raiter, 2003).

[8] La Nación, 16 de junio de 2006.

[9] Cfr. Los aspectos relativos a la constitución de la variedad coloquial escrita en el chat entre jóvenes tucumanos en G. Palazzo (2003, 2004 y 2006)

 

Referencias bibliográficas

Ávila, R. (2004): “Lengua, dialecto y medios: unidad internacional y variación local” [en línea], disponible en [http//www.congresosdelalengua.es/rosario/ponencias/internacional/avila_r.htm]

Briz , A. (1996): El español coloquial: situación y uso. Arco Libros, Madrid.

Fuentes, C. (2004): Discurso de inauguración del III Congreso Internacional de la Lengua Española [en línea]. Disponible en [http://www.congresosdelalengua.es/rosario/inauguracion/fuentes_c.htm ]

Hymes, D. (1986): “Modelos de la interacción entre el lenguaje y vida social”. Trad. Del artículo “Models of the Interaction ofLanguage and Social Life, en GUmperz, J. y D. Hymes (eds.), Directions in Sociolinguistics: The Etnography of Communication. Basil Blackewll, Nueva York/Oxford, pp. 38-43.

-------------- (1984): Vers la competénce de comunicaction,trad. Fr., París: Hatier-Credif (1° ed. 1973: “Towards linguistic competence”, Working Papers in Sociolinguistics, 16, Austin, University of Texas, Department of Anthropology).

Charadeau P. y D. Maingueneau (2005): Diccionario de análisis del Discurso. Amorrortu, Buenos Aires.

Canale, M. (1983): «From communicative competence to communicative language pedagogy», en Richards, J. y Schmidt, R. (eds.) 1983: Language and Communication. Longman, Londres. Martín- Barbero, J. (2002): “Tecnicidades, identidades, alteridades”. Diálogos de la Comunicación. N° 64, Departamento de Estudios Socioculturales, ITESO, México, pp. 8 - 23.

Palazzo, M. G. (2007): “La competencia comunicativa en el chat entre jóvenes”, en E. Rojas Mayer y E. Rigautuso (eds.): Competencia y variedades del español en la Argentina : pasado y presente - 1a ed. - Univ. Nacional de Tucumán, Tucumán, pp. 311-330.

Palazzo, G., J. Sal Paz y C. Albarracín (2007): “Prácticas discursivas en el Ciberespacio” Actas del I Congreso Regional de Estudiantes de la Comunicación. Facultad de Filosofía y Letras,

Palazzo, G. (2005): “¿Son corteses los jóvenes en el chat? Estudio de estrategias de interacción en la conversación virtual” en Revista TEXTOS de la CiberSociedad, 5. Temática Variada. Disponible en [ http://www.cibersociedad.net ]

Prieto de los Mozos, E (2001-2002). “Variación, norma y aprendizaje lingüístico”. Disponible en [http://cvc.cervantes.es/obref/congresos/valladolid/ponencias/unidad_diversidad_del_espanol/1_la_norma_hispanica/prieto_e.htm*]

Raiter, A. (2003): Lenguaje y sentido común. Las bases para la formación del discurso dominante. Biblos, Buenos Aires.

Schiavo, E. ( 2000): “ Los ciudadanos de la Sociedad de la Información: ente los “señores del aire y el pueblo natal”, en S. Finquelievich (coord.): ¡Ciudadanos,a la Red!. La Crujía, Bs. As, pp. 58-70.

Van Dijk, T. A. (1977): Text and Context. London, Longman. (Trad: Texto y Contexto. Cátedra, 3ª ed, 1988, Madrid.

------------------- (2003): Ideología y discurso.Ariel, Barcelona.

 

María Gabriela Palazzo: Profesora en Letras, Doctora en Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad nacional de Tucumán (Argentina).
Es Jefe de Trabajos Prácticos en las asignaturas “Introducción a la Literatura” y “Análisis del Discurso”, de la misma Institución.
Forma parte del equipo de Investigación dirigido por la Dra. Elena Rojas Mayer, en el Instituto de Investigaciones Lingüísticas y Literarias Hispanoamericanas (INSIL)
Realizó su Tesis Doctoral con la dirección de la Dra. Elena M. Rojas Mayer, con el tema “La juventud como construcción discursiva en Tucumán a comienzos del siglo XXI”, trabajo que está en vías de publicación.

 

© María Gabriela Palazzo 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero41/ciberdis.html