La lengua vernácula y Luis Vives:
a propósito de la autoría del Diálogo de la Lengua

Francisco Calero

UNED Madrid


 

   
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Resumen: La comparación del aprendizaje de la lengua materna con el amamantamiento fue una de esas ideas que Vives tenía impresas a fuego en su mente y que las repetía una y otra vez.
Palabras clave: Luis Vives, Diálogo de la Lengua

 

A pesar de que Luis Vives consideraba el latín como la lengua perfecta para la comunicación entre los hombres de su tiempo, y a pesar de que en la lengua del Lacio escribió en torno a sesenta obras, unas muy breves y otras muy amplias, tuvo siempre, y esto a diferencia de su amigo Erasmo, una gran aprecio por las lenguas vulgares o, si se prefiere, las lenguas maternas. Así, por ejemplo, en De disciplinis escribió que el aprendizaje del latín debe seguir y basarse en la lengua materna, II, p. 93:

Hablarán primero en su lengua, la que les nació en casa, y si al usarla cometen alguna falta, el preceptor la enmendará.

Esto quiere decir que los maestros debían procurar que los niños aprendiesen y hablasen correctamente su lengua nativa. Y continúa Vives:

Después, poco a poco, en latín. Añadirán a su lengua nativa lo que hayan aprendido del maestro o leído ellos mismos en latín, de manera que al principio hablen en la escuela una mixtura de lengua patria y latina.

Ahora bien, además de “la que les nació en casa” ¿qué entendía Vives por lengua materna? En una obra primeriza In pseudodialecticos (1519) dio una definición un tanto llamativa, p. 310:

Y dado que muchos han desaprendido su nativo idioma, el que mamaron en los pechos de la nodriza…

La comparación del aprendizaje de la lengua materna con el amamantamiento fue una de esas ideas que Vives tenía impresas a fuego en su mente y que las repetía una y otra vez. Así se explica que en su obra magna De disciplinis (1531), doce años después de In pseudodialecticos, sacara a relucir también el amamantamiento, I, p. 111:

Y esto precisamente en la época en que parecía que no había en absoluto necesidad de este arte para el lenguaje que habían mamado con la leche materna.

Otra vez volvió Vives a la misma comparación en la segunda parte de De disciplinis, II, p. 121:

Los autores de la lengua romana deben leerse con diligencia, pues, si así mandaban que se hiciera aquellos antiguos que habían mamado con la leche esta lengua que nosotros nos afanamos en aprender artificialmente…

Por esta razón, cuando en el Diálogo de la lengua leemos, p. 9:

Por donde prueva que todos los hombres somos más obligados a ilustrar y enriquecer la lengua que nos es natural y que mamamos en las tetas de nuestras madres, que no la que nos es pegadiza, que aprendemos en los libros

inmediatamente pensamos en Vives, que por tres veces hizo la misma comparación, una de joven y dos en la madurez. Esta concordancia para mí es decisiva para la determinación de la autoría de dicho Diálogo, porque considero que no es un lugar común. Si así lo fuera, debería de aparecer en bastantes autores del siglo XVI, para que se pudiera cumplir la definición de lugar común. Sin embargo, en el Banco de Datos de la Real Academia Española no se documenta ni una sola vez la aplicación del verbo mamar al aprendizaje de la lengua. A su favor está también el hecho de que sabemos positivamente que una de las características del estilo de Vives es la tendencia a repetirse, por la que expresaba las ideas-clave de su pensamiento siempre que se le presentaba la ocasión de hacerlo. ¿Podrá extrañar ahora que en el Lazarillo se utilice la misma comparación a propósito del aprendizaje de un oficio? De ella se sirvió Lázaro para su oficio de mendigo, p. 87:

Mas como yo este oficio le hobiese mamado en la leche.

Vives caracterizó la lengua materna desde otro punto de vista, según el cual se aprende por el uso sin necesidad de gramática, a diferencia, por ejemplo, de cómo se aprendía el latín. Estas ideas aparecen en De disciplinis, II, p. 81:

En una lengua que es de uso corriente en boca de todo un pueblo no hay necesidad alguna de componer una arte gramática o de formular reglas, del pueblo mismo se aprenderá mejor y con mayor presteza

y también en el Diálogo de la lengua, p. 8:

Porque he aprendido la lengua latina por arte y libros, y la castellana por uso, de manera que de la latina podría dar cuenta por el arte y los libros en los que la aprendí, y de la castellana no, sino por el uso común de hablar.

Estas concordancias en torno a la concepción de la lengua materna entre las obras latinas de Vives y el Diálogo de la lengua pueden ser explicadas de dos formas: bien porque las escribió el mismo autor, bien porque el autor del Diálogo copió a Vives sin citarlo. No puede caber la mínima duda de que la primera explicación es la más natural y la más sencilla y por tanto, la que tiene más probabilidades de ser la verdadera, especialmente porque no hay otros indicios de que el autor del Diálogo de la lengua fuera un copión o plagiario, sino, más bien, de todo lo contrario. Si a las concordancias señaladas añadimos otras muchas que apuntan hacia Vives como autor, se puede hablar de completa seguridad en la atribución de dicha autoría.

 

Nota:

[1] Expuestas en mi libro Juan Luis Vives, autor del Diálogo de las cosas acaecidas en Roma y del Diálogo de la lengua.

 

BIBLIOGRAFÍA

Calero Francisco, Juan Luis Vives, autor del Diálogo de las cosas acaecidas en Roma y del Diálogo de la lengua. Valencia, Ayuntamiento, 2004.

Vives, Juan Luis, De disciplinis. Las disciplinas. 3 vol. Traducción de Marco Antonio Coronel etc. Valencia, Ayuntamiento, 1997.

Vives, Juan Luis, Diálogo de la lengua. Las citas se hacen por la edición de José F. Montesinos. Madrid, Espasa-Calpe, 1976.

Vives, Juan Luis, In pseudodialecticos. Contra los pseudodialécticos. Traducción de Lorenzo Riber, Obras completas de Vives, II. Madrid, Aguilar, 1948.

Vives, Juan Luis, Lazarillo de Tormes. Las citas se hacen por la edición de F. Rico. Madrid, Cátedra, 199914.

 

© Francisco Calero 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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