Literatura infantil y juvenil en la España de los años sesenta: La Ballena Alegre

Rosario Vega García

Universidad Nacional de Educación a Distancia


 

   
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Resumen: “La literatura infantil es la que se escribe para los niños -desde los cuatro a esa línea incierta de los catorce o quince años- y que los niños leen con agrado. Supone unas determinadas características. Indispensables la calidad de conceptos, la sencillez, el interés, la ausencia de ciertos temas y la presencia de otros que no toleraría el adulto”.
Con esta definición de la literatura infantil y juvenil, de Carmen Bravo-Villasante [1], presento un estudio de la producción y aportación al panorama literario español de la colección La Ballena Alegre.
En las siguientes líneas expongo el papel que desempeñó la editorial Doncel dentro del panorama cultural de la España de los años sesenta, enfocado desde una de sus múltiples facetas, la literaria, y protagonizado por el Club La Ballena Alegre.
En este artículo se analizan las condiciones económicas, sociales y culturales que indujeron a la creación de la editorial Doncel, y cómo ésta cubrió parte de los intereses formativos y culturales del gobierno franquista.
Asimismo, se citan autores e ilustradores, que no solo enriquecieron el panorama literario, sino que introdujeron una ráfaga de aire fresco con sus innovaciones temáticas y técnicas.
Palabras clave: Literatura infantil y juvenil- literatura infantil española - ilustradores españoles- política editorial - franquismo

 

I.- Relación política y difusión de la cultura a través de la literatura infantil y juvenil

Impulso para la renovación editorial

La ideología del desarrollo fue impulsada como consecuencia de la crisis económica sufrida a comienzos de los años cincuenta. Desde 1957 y a lo largo de los años sesenta, la política general del régimen franquista sufrió una serie de cambios como consecuencia del establecimiento del modelo tecnocrático de gobierno. Este modelo pretendía sentar las bases para un desarrollo económico equilibrado e intentaba integrar la economía española dentro del terreno internacional.

Los cambios sociopolíticos producidos por el establecimiento del modelo tecnocrático de gobierno, indujo la aparición de nuevos valores, como respuesta a una transformación social, que a su vez se reflejó en las diferentes manifestaciones culturales.

Dentro de las preocupaciones del Estado durante este período, destacó la renovación editorial, impulsada por la búsqueda de nuevas iniciativas y por la aspiración a una mayor calidad.

Entre las distintas iniciativas de renovación editorial, el año 1958 fue realmente representativo. Por un lado, el Instituto Nacional del Libro Español creó la primera convocatoria de los “Premios Lazarillo”, concurso literario que premiaba tanto los textos literarios, como la ilustración y la edición de los libros. Por otro lado, en el mismo año, se creó el Centro de Orientación y Documentación Didáctica de Enseñanza Primaria (CEDODEP) [2], organismo que aportó las directrices sobre confección y aprobación de manuales escolares, estableciendo las características materiales y didácticas a las que debían responder los nuevos textos.

Marco legislativo

El impulso estatal hacia las publicaciones fue evidente. Analizando el marco legislativo se manifiesta claramente la preocupación del gobierno por las publicaciones infantiles y juveniles y por su influencia en la formación de los más pequeños. De esta atención surgió una mayor exigencia en la calidad de las publicaciones de estas características, a la vez que se mantuvo el fuerte control estatal de los libros.

Según el Decreto de 24 de junio de 1955 [3], las publicaciones infantiles debían adaptar su contenido a la especial psicología de sus lectores, aportando el debido respeto a los principios religiosos, morales y políticos que fundamentan el Estado español.

En la Orden de 24 de junio de 1955 [4], se explicaba que sólo estaba permitido utilizar en territorio español aquellas publicaciones infantiles y juveniles que fueron autorizadas oficialmente. Además, las empresas editoras de publicaciones periódicas debían estar inscritas en el Registro de la Dirección General de Prensa.

En la Orden de 30 de junio de 1958 [5], se establecían las normas para la aprobación de los libros de lectura para enseñanza primaria. En esta Orden quedó dispuesto que deberían ser aprobados por el Ministerio de Educación Nacional aquellos libros que se ajustaran a los Cuestionarios Nacionales y a las normas didácticas que a tal fin dictó este Ministerio. La doctrina y espíritu contenidos en los libros, debían estar en armonía con las disposiciones aplicables de la Ley de Educación Primaria.

Según la Orden de 4 de octubre de 1962 [6], el servicio de publicaciones se dividía en cuatro secciones: documentación, proyectos, ediciones y distribución, y dos negociados adscritos al jefe de servicio: administrativo y económico.

La presentación del reglamento de la Comisión de Información y Publicaciones Infantiles y Juveniles, fue realizada en la Orden de 30 de septiembre de 1963 [7]. En su capítulo primero se podían leer los cinco artículos que explicaban el carácter y funciones de dicha Comisión. En los dos siguientes capítulos se exponía su organización y funcionamiento.

El Estado consciente de la importancia del desarrollo de los medios de información y la trascendencia de su influencia en la formación de la infancia y la juventud, elaboró a través de la Ley 14/1966, de 18 de marzo [8], los estatutos de publicaciones infantiles y juveniles. En estos estatutos se establecían las directrices de los ámbitos de aplicación, el contenido de las publicaciones, de las empresas, los directores y del régimen de publicaciones, así como las sanciones y las medidas de fomento.

El Decreto de 31 de marzo de 1966 [9], dictó las normas reglamentarias que habían de regular la inscripción y el funcionamiento del registro de empresas editoriales.

Con el Decreto de 19 de enero de 1967 [10] se aprobó el estatuto de publicaciones infantiles y juveniles presentada en la Ley 14/1966 de 18 de marzo, quedando derogado el Decreto de 24 de junio de 1955. En el artículo quince del nuevo decreto se estableció que un estatuto especial regularía la impresión, edición y difusión de publicaciones que por su carácter, objeto o presentación aparecieran como principalmente destinadas a los niños y jóvenes.

El estricto control del Estado hacia las publicaciones fue representado con mayor fuerza por el mantenimiento de la censura, a la que según la Orden de 25 de enero de 1969 [11], debían someterse en la totalidad de su contenido las publicaciones y servicios informativos.

La Comisión de Información y Publicaciones Infantiles y Juveniles estaría finalmente constituida según se expuso en la Orden de 13 de junio de 1969 [12].

Promoción de la literatura infantil y juvenil

El interés social por la educación de los más pequeños hizo despertar el interés por la literatura infantil y juvenil, esta situación se manifestó en diferentes acontecimientos:

Premios y concursos

La literatura infantil y juvenil consiguió un fuerte impulso y consolidación gracias a los diferentes premios y concursos que se otorgaron a autores, editores e ilustradores en reconocimiento a las mejores obras literarias de este género.

En España surgió en este período premios importantes y de gran reconocimiento, entre ellos el más antiguo fue el denominado Premio Nacional del Frente de Juventudes para Libros Infantiles [13], convocado por primera vez en el año 1957. Este premio fue el antecedente inmediato de los Premios Doncel, cuya primera convocatoria se presentó en el año 1961.

En el año 1958, como comentábamos anteriormente, se presentó la primera convocatoria del Premio Lazarillo, que a lo largo de su trayectoria otorgó premios dentro de las modalidades de autores, ilustradores y editores.

Otros premios de estas características fueron los otorgados desde 1962 por la Comisión Católica Española de la Infancia.

A nivel internacional fueron reconocidos editoriales, autores e ilustradores españoles, a través de los premios Andersen, Jeunesse y Lauro D'aro.

Congresos, exposiciones y ferias

Las distintas actividades realizadas en congresos, exposiciones y ferias del libro infantil y juvenil nacionales e internacionales sirvieron, no solo para consagrar a la literatura infantil y juvenil nacional, sino que aportaron la oportunidad de difundir e intercambiar impresiones que fueron consolidando y moldeando el mercado nacional del libro infantil dentro y fuera de nuestro país.

 

II.- La editorial Doncel

Del impulso estatal en cuanto a la renovación editorial, merece la pena destacar la creación de la editorial Doncel y su producción de libros para niños y jóvenes en su faceta literaria.

La editorial Doncel fue creada por la Delegación Nacional de Juventudes [14] en el año 1959. Recordemos que a través del Decreto Ordenador del 16 de noviembre de 1961, a la Delegación Nacional de Juventudes le fue encomendada las siguientes funciones [15]:

—Formar a la juventud a través de la utilización del tiempo libre y las actividades extraescolares y extraprofesionales.

—Asesorar al Estado sobre temas juveniles y representarle ante los Organismos que traten sobre estas materias.

—Encauzar dentro del Movimiento Nacional y con carácter voluntario la inquietud de los jóvenes españoles con vocación política para un mejor servicio a la Patria.

—Ordenar, dirigir y realizar la formación político-social y cívica y de educación física a la juventud española masculina menor de 21 años.

—Mantener una serie de Servicios a la Juventud que abarca todo género de manifestaciones y actividades educativas y recreativas.

Producción

La actividad de la editorial Doncel consistía en la edición y distribución de libros, tanto de divulgación y orientación, como de carácter técnico y educativo, con la intención de contribuir a la mejor formación de la juventud española.

De sus publicaciones destacó la selección de textos y autores, así como su gran calidad en su formato e ilustraciones. Sus colecciones y premios contribuyeron a la renovación y calidad del libro de texto y de la literatura infantil y juvenil, como demuestran los premios nacionales e internacionales obtenidos a lo largo de su producción.

La editorial Doncel participó durante su producción en ferias y exposiciones, como:

—Ferias del Libro de Madrid, Sevilla, Valencia, Zaragoza, Valladolid, Vigo, Málaga, La Coruña, San Sebastián, Las Palmas de Gran Canaria y Barcelona.

—Feria Internacional del Libro en Bolonia, Detroit, New York, San Francisco, Munich, Fráncfort y Lima.

—Exposición itinerante del Libro en Iberoamérica a través del Instituto Nacional del Libro.

La presencia de la editorial en ferias del libro, exposiciones y concursos de editores y libreros, nacionales e internacionales, suscitó el interés por parte de casas nacionales y extranjeras del ramo, consolidando la presencia de la editorial en los mercados extranjeros, principalmente iberoamericanos. Entre sus colecciones se encontraban:

—Obra bien hecha, libros técnicos de modalismo y maquetismo.

—Historia y antología, libros de historia de lengua y literatura.

—Nueva juventud, colección que abarcaba temas de interés juvenil.

—Manuales de la O.J.E., manuales de técnicas deportivas destinados a facilitar parte de los fines educativos de la Organización Juvenil Española.

—Educación política-social, estas obras fueron declaras texto oficial para la formación política y social del bachillerato masculino.

—Educación Física, manuales dirigidos a la formación y apoyo de la labor del profesor de educación física.

Las colecciones de literatura infantil y juvenil fueron:

—La Ballena Alegre

—Ballenato

—Cultura Popular Juvenil

—Hazañas y viajes.

 

La contribución de la editorial Doncel a la cultura infantil y juvenil: La Ballena Alegre

La editorial Doncel creó la asociación Club Juvenil La Ballena Alegre, para niños y jóvenes de ambos sexos, cuya finalidad era realizar una serie de actividades culturales, intercambios, concursos, difusión de las noticias relacionadas con la juventud, colecciones, promoción de la lectura, etc. Estas actividades fueron realizadas a través de tres líneas de actuación: una asociación juvenil, una revista y una colección de libros de literatura infantil y juvenil. Por tanto sus actividades se centraban en la utilización de libros, discos, viajes, intercambios, correspondencia, concursos, etc. En definitiva, se trataba de actividades de carácter informativo, recreativo, social, etc.

Con una cuota mensual de quince pesetas, los miembros del Club recibían la revista La Ballena Alegre, cheques descuento de un 25% para adquirir libros de las colecciones La Ballena Alegre, Ballenato y Obra bien hecha, y descuentos en viajes organizados por las Oficinas de Turismo Juvenil (T.I.V.E.) [16], para realizar turismo, intercambios y viajes educativos.

Esta asociación fue creada por la editorial Doncel, en combinación con el Club de abonados juveniles de la Cadena Azul de Radiodifusión (C. A. R.). Es importante mencionar que la Delegación Nacional de Juventudes utilizó la Cadena Azul de Radiodifusión como medio informativo y difusor, para completar la formación de los jóvenes españoles.

La estructura y desarrollo de las funciones de la asociación se realizaron siguiendo la Normativa Orgánica de la Sección Juvenil para la constitución y promoción de las asociaciones juveniles. Recordemos que la Sección Juvenil, dentro de la Delegación Nacional de Juventudes, se encargó de orientar y proteger la extensión de programas formativos relacionados con actividades extraescolares y postlaborales juveniles.

Por deseo de los socios de la asociación Club Juvenil La Ballena Alegre, se creó la revista del mismo nombre. Aunque tampoco se debe ignorar que su creación supuso una forma de captación de nuevos socios para la asociación. Recordemos que la cuota de la asociación era de quince pesetas mensuales y se aportaba al usuario una serie de prestaciones, entre las que se incluía entrega gratuita de un número mensual de la revista del mismo nombre, cuyo precio en la calle era igualmente de quince pesetas. Como salía mucho más rentable el asociacionismo, muchos de los niños y jóvenes aficionados a la lectura de esta nueva revista optaron por el asociacionismo, incrementando considerablemente el número de afiliados.

En abril de 1965 apareció, con el título Viaje a las entrañas de la tierra, el número 0 de la revista mensual La Ballena Alegre, a la que le fue otorgada el Premio Nacional de Prensa Juvenil del Ministerio de Información y Turismo. Esta revista fue editada por Doncel, confeccionada por Celedonio Perellón y dirigida por Andrés Romero.

La clave de su éxito era su propósito informativo y formativo, y su calidad gráfica y artística, ya que aportaba un contenido que daba a conocer las noticias y actividades relacionadas con la juventud, con el afán de distraer durante el tiempo libre y ampliar la cultural de sus lectores.

La presencia y tipografía cuidadas y de color, estaban combinadas por ilustraciones y fotografías. En sus páginas se dosificaba de forma armónica lo literario con los aspectos gráficos, los concursos con los espacios participativos y de intercambios, las secciones de propósito formativo con los informativos y la difusión de otras culturas con la propia.

Naturalmente, como cualquier revista cultural que se precie de serlo, no perdió la oportunidad de promover la literatura infantil y juvenil, dedicando secciones a la difusión y recomendación de algunas de estas obras, destacando la presencia de las múltiples colecciones de Doncel.

Al mismo tiempo, se creó la transmisión diaria por radio del programa La Ballena Alegre en todas las emisoras de REM-CAR, con una duración de media hora dedicada a los socios del Club del mismo nombre.

Con objeto de fomentar más el interés por la lectura entre la infancia y la juventud española, Doncel publicó con regularidad las obras de la colección La Ballena Alegre, dirigida por Joaquín Aguirre Bellver [17]. Esta colección fue la más galardonada de la editorial, consiguiendo diferentes premios nacionales e internacionales, entre los que figuran: los premios nacionales Lazarillo, Virgen del Carmen, Doncel, premio de la Comisión Nacional Católica de la Infancia y los premios internacionales Andersen, Jeunesse y Lauro D'aro.

Esta colección obtuvo una buena aceptación de la crítica y el público por su excelente calidad literaria y su esmerada presentación. Las obras estaban ajustadas a las diferentes edades y su estilo rico y sencillo contribuyó a cumplir su objetivo educativo.

La colección ofreció entre sus páginas el realismo social, a través del análisis de problemas sociales que ayudaban al pequeño y joven lector a aprender y a comprender situaciones por las que tenían que pasar a lo largo de su evolución en la vida.

Por lo general, las escenas se desenvolvían en un ambiente familiar, en las que se reproducían situaciones cotidianas en torno al protagonista-niño, a través de un ambiente impregnado de interrogantes y respuestas.

En Atila y su gente [18], Luís de Diego crea un personaje inspirado en su hija María de la Mercedes de Diego (Atila). En este libro, escrito como producto de distintas publicaciones de artículos, el autor partió de la narración de un mundo interno de emociones, para transmitir al exterior las impresiones de su vida familiar, cuyo centro de atención es la traviesa e inquieta Atila.

De un país lejano [19], de Ángela Ionescu, recibió el Premio Doncel Cuentos 1962, Premio Lazarillo 1963 y Lista de Honor "Andersen" 1963. En esta obra se planteaba de forma brillante la unidad familiar, exponiendo en sus escenas situaciones cotidianas en las que se desenvolvían las diferentes relaciones afectivas, de forma similar a las que vivían los propios lectores en sus vidas reales.

La misma autora escribió Detrás de las nubes [20], en la que continuaba la misma línea temática con escenas familiares y excelentes descripciones de los personajes, desarrolladas en un ambiente cotidiano en el seno del hogar.

Estas obras pasaron a ser unas más entre aquellas que siguieron una línea de realismo moderno como Landa, el "Valín" [21], de Carlos María Ydígoras, que describía a pequeños que vivían en un ambiente injusto.

Dentro de la clasificación de la socialización, no sólo se encontraban las obras que se referían a la vida real, sino que también estaban incluidas obras fantásticas, algunas de ellas protagonizadas por animales, como era el caso de Dardo, el caballo del bosque [22], de Rafael Morales. Premio Doncel Novela 1961 y Cuadro de Honor del Premio Literatura Infantil 1962. Historia donde se realiza una magnifica puesta en escena de la acción entre fantasía, aventura y realismo social. En la obra se describía la relación de amistad entre un niño, Moncho, un potro, Dardo, y un mastín. A diferencia de otras obras de la colección, no existe humanización de los animales protagonistas de esta aventura, que eran descritos con realismo y precisión. El realismo se hizo extensible también en las brillantes descripciones que introducían en el mundo familiar y de las relaciones sociales. La obra creaba un mundo de sentimientos, en complicidad con un lenguaje cargado de plasticidad.

Si bien es cierto, que en primera instancia la colección La Ballena Alegre no fue creada como instrumento de transmisión ideológica, sí se dieron excepciones.

En Manuel y los hombres [23], Miguel Buñuel escondía, tras un lenguaje rico en descripciones escénicas y tierno tono emotivo, una intención de transmitir una serie de valores políticos, a través de la historia de Manuel, un monaguillo zaragozano, hijo de un huelguista que muere en manos de los propios compañeros del padre.

A esta obra le fue otorgado el Cuadro de Honor del Premio Literatura Infantil de 1962.

De algunas lecturas no solo se esperaba un proceso de identificación del lector con el protagonista, sino que buscaba un proceso de imitación como ocurre en Luiso ("María", matrícula de Bilbao) [24], de Sánchez-Silva y Luís de Diego, declarada texto para la enseñanza de educación política masculina del tercer curso de bachillerato y con el que obtuvieron el Premio Virgen del Carmen de 1960. Dentro de un ambiente de aventuras, en este libro se realizaban bellas descripciones de la vida del mar en un barco a través de las vivencias del capitán del "María" y su hijo Luiso. A lo largo de la narración se planteaban cuestiones como la convivencia dentro de la unidad social, la patria, la jerarquía, el sacrificio, la responsabilidad, etc. Por otro lado, esta obra incluía un completo vocabulario de palabras y frases marineras.

Asimismo, se introducía al pequeño lector en un ambiente religioso, a través de la creación de un mundo de misterio y sensibilidad afectiva que viven los personajes infantiles, con las obras Marcelino pan y vino [25], de Sánchez Silva y Ángel en España [26], de Jaime Ferrán.

El cuento Marcelino pan y vino, además de ser probablemente una de las obras más recordadas, es un libro en el que se describe la ternura con la que un niño, limpio de corazón, mantiene amistad con Cristo, y en el que la muerte tiene la calidez del amor y la fe cristiana. Se trata de una historia de extrema sencillez y profundo simbolismo, que a través de la ingenuidad infantil del protagonista se transmitía al lector los valores cristianos de piedad, humanidad y amor, con el que se obtenía un final tristemente feliz.

En otro sentido, Ángel en España era una historia de aventuras, fantástica, poética, colorista y cargada de imaginación. Ésta era una obra de viajes, en la que un ángel niño es enviado por Dios para ayudar a los hombres, misión que le llevaría a recorrer el litoral andaluz y levantino de España. El poeta Jaime Ferrán escribiría posteriormente otros libros de viajes como Ángel en USA norte [27], y Ángel en USA sur [28].

Otras obras que transmitían mensajes ideológicos, marcaron una época de apertura hacia nuevo ideales de tolerancia, solidaridad, comprensión y pacifismo. Valores todos ellos que intentaban vislumbrar elementos de una sociedad más equilibrada.

Un muchacho sefardí [29], de Carmen Pérez-Avello. Esta obra no solo contribuyó a un mayor conocimiento de la cultura sefardí, inspirándose en un período de gran interés, sino que contenía un mensaje de tolerancia hacia otras razas e ideologías, tanto políticas como religiosas.

Pilar Molina Llorente trasladaba al pequeño lector a un mundo cargado de aventuras durante el período prehistórico con la obra Ut y las estrellas [30], Premio Docel Novela 1964. En esta aventura se describía los sacrificios que debe realizar el protagonista para evitar la violencia que marcaba la vida de su pueblo. El mensaje de paz es manifiesto.

En definitiva, la intención de estas publicaciones era que los pequeños lectores se identificaran con sus protagonistas, de esta forma se expresaba la intención moralizante de las lecturas.

Numerosas obras de la colección cultivaron la fantasía, introduciéndola a través del niño protagonista que vivía experiencias llenas de imaginación y sensaciones, que se hacían más vivas gracias a las ilustraciones que acompañaban a los textos.

Como anteriormente se mencionó, Doncel cuidaba que la identificación lector-protagonista fuera plena, elaborando protagonistas que presentaban una serie de cualidades que correspondían con las del lector de su misma edad: curiosidad, inquietud, imaginación, etc.

El número 0 de la colección apareció en diciembre de 1959, con la obra El niño, la golondrina y el gato [31], de Miguel Buñuel, que obtuvo el Premio Lazarillo 1959 y Cuadro de Honor Premio Internacional Andersen 1962. Con esta versión juvenil de Narciso bajo las aguas comenzaba la rica producción de relato fantástico de la colección. Se trataba de un relato totalmente imaginario, narrado con un lenguaje poético, en el que describían las aventuras de un niño en compañía de sus amigos (una golondrina y un gato), a través de tierra, mar y aire. Cargado de sensaciones, plasticidad y color, que eran resaltados con las bellas ilustraciones de Lorenzo Goñi y la música de Cristobal Halffter.

Con esta obra se manifestó la clara intención de proximidad del lector a una naturaleza mágica y fantástica, con personajes-animales caracterizados por poseer rasgos humanos, quizá haciendo gala al propio título de la colección La Ballena Alegre.

Dentro de esta línea se editaron otros títulos como El niño y el mar [32], de José María Biurrun, que con tono cariñoso contaba a los pequeños la historia de una amistad entre un niño y una ballena, que recorrían los mares en busca del padre del niño, patrón de un ballenero. Otro título Zorro Rojo [33], de May D' Alencon, con el que se obtuvo el Premio Jeunesse 1964, se describía la historia en la que el niño protagonista, Desiré, entablaba amistad con el cachorro de una zorra asesinada por los colonos de la granja donde vivía el niño.

Estas dos últimas obras representaban en sus personajes una infancia desgarrada por la tragedia, quizá identificándose con el pasado nacional, en el que los personajes son niños huérfanos recompensados finalmente por el destino gracias a sus cualidades de obediencia, humildad y sencillez. Estos personajes convertidos en arquetipos de una infancia idealizada por sus cualidades, transmitían el mensaje al lector niño para que asumiera estas cualidades con vistas a conseguir la felicidad.

Estas obras de carácter lúdico, realizaron una enriquecedora labor educativa, acercando la cultura teatral a los niños, incitando a la colaboración activa del lector e impulsando el desarrollo de una acción formativa y social, que a su vez proporcionó la oportunidad de fomentar la creatividad de los niños y los jóvenes. Destaca la obra El guiñol de don Julito [34], de Carlos Muníz, compuesta por seis piezas teatrales: El guiñol de don Julito; El rey malo; La Nochebuena de los niños pobres; Los pícaros estudiantes; Historia de don Colírio y La medicina de los glotones. Entre las piezas se incluía el canto universitario titulado Gaudeamus, de antiquísima tradición, común en muchos centros universitarios de Europa desde 1267 y con el que se intensificaban las sensaciones escénicas. Asimismo, la gran escritora de literatura infantil y juvenil, Concha Castroviejo escribió El jardín de las siete puertas [35], obra conformada por cuentos, leyendas, así como una obra de teatro, en los que se planteaba la utilización de elementos reales, simbólicos y fantásticos. Con esta obra Concha Castroviejo obtuvo el Premio Doncel Cuentos 1961 y el Cuadro de Honor del Premio Literatura Infantil 1962.

Dentro de las preocupaciones por la educación histórica, Doncel ofreció obras que trasladaban al pasado histórico, sin la exaltación épica propia de otras lecturas producidas durante el franquismo.

Joaquín Aguirre Bellver elaboró El bordón y la estrella [36], obra basada en el camino de Santiago, Premio Literatura Infantil 1962.

Otra obra del mismo autor, galardonada con el Premio Lazarillo 1961, era El juglar del Cid [37], narración realista e imaginaria recreada en la Edad Media, en la que se pretendía, de modo lúdico, destacar la figura del niño que con el tiempo sería el juglar del Cid. En el relato se describía el período histórico con gran sencillez. Incluía un vocabulario de las palabras que con el correr del tiempo ya no se usaban, aclarando el sentido que tenían en su tiempo.

Otra obra que seguía esta línea es la escrita por María Isabel Molina, Las ruinas de Numancia [38].

En cuanto a biografías Antonio Cerezo Moreno escribió El sueño del Piconero [39], con la que recibió el Premio de Honor Doncel 1961. Se trataba de reflexiones personales sobre la vida, en las que el protagonista de diecisiete años describía las propias inquietudes del autor de la misma edad. La obra estaba escrita en ensayos y artículos, con un estilo rico, elegante y poético.

La ciencia ficción tuvo poca repercusión en la colección la Ballena Alegre. Su mejor representación se encontraba en la obra Marsuf, el vagabundo del espacio [40], de Tomás Salvador. Esta historia de aventuras, de ambiente futurista y espacial, transmitía valores humanos como: la justicia, la sinceridad, la obediencia, la valentía...

Otras obras fueron Nuevas aventuras de Marsuf [41], de Tomás Salvador y Cuentos del año 2100 [42], de Aarón Cuppit.

En cuanto al estilo de la colección, se puede apreciar que en las obras de la colección se utilizaba un tono lírico y emotivo, con un estilo directo y un nivel semántico acorde al nivel evolutivo del público al que iban dirigidas, haciéndose asequible a los jóvenes lectores.

La poesía y música eran introducidas en algunos textos de forma breve, utilizadas como elemento que en ocasiones acompañaban a la narrativa para su enriquecimiento. La utilización de este elemento tenía la intención de despertar el interés del lector en la belleza de la versificación y la sonoridad.

La riqueza y calidad de las ilustraciones hace imprescindible la referencia a los ilustradores de la colección La Ballena Alegre. Paredes Jardiel, ilustró El guiñol de don Julio. Jerny ilustró, Atila y su gente. Julián Nadal dibujó, El juglar del Cid. José Francisco Aguirre colaboró en El sueño del Piconero y María Antonia Dans, con Ángel en España. Los ilustradores que más contribuyeron con la colección fueron Celedonio Perellón [43], en Manuel y los hombres y Lorenzo Goñi en Marcelino pan y vino, El niño, la golondrina y el gato y Luiso ("María", matrícula de Bilbao). Otros ilustradores fueron Máximo, Molina Sánchez, Montañés, Adán Ferrer y Huete.

Estos ilustradores se encargaron de embellecer las narraciones, desde la línea más realista, a la fantasía más desbordante, a través del aspecto cromático que hacía más eficaz y sugestivo el mensaje escrito. Todos ellos contribuyeron a llenar de sensaciones y colorido las lecturas infantiles y juveniles de la colección, introduciendo las técnicas más avanzadas y las más novedosas corrientes artísticas del momento.

 

Conclusión

La línea temática principal de la colección La Ballena Alegre se caracterizó por la creación de protagonistas infantiles, que representaban una infancia y adolescencia fascinante, ingenua, en la que vivían situaciones cotidianas, evolucionando dentro del proceso de socialización. La identificación del lector con estos personajes era un factor muy importante para su aprendizaje, cubriendo de esta manera la intencionalidad educativa de las obras. A esta línea temática cabe añadir la brillante mezcla de fantasía y realidad, en las que se enlazaban lo poético, religioso, simbólico, histórico y moral a lo largo de sus numerosas obras.

Dice Ángelo Nobile en su libro Literatura infantil y juvenil. La infancia y sus libros en la civilización tecnológica: "La lectura agudiza el espíritu crítico, refuerza la autonomía del juicio, educa el sentimiento estético, nutre la fantasía, ensancha la imaginación, habla a la efectividad, cultiva el sentimiento, descubre intereses más amplios y autónomos, contribuye a la promoción de una sólida conciencia moral y cívica, abierta a las ideales de comprensión humana y solidaridad social e internacional, resultando esencial para la formación integral de la persona. Potencia el pensamiento crítico y reflexivo" [44]. Esta descripción de Nobile, sobre las características que componen la literatura infantil y juvenil, es oportuna porque tras analizar la producción de la Ballena Alegre nos hace comprender el valor formativo de sus narraciones y cómo probablemente sus lecturas sirvieron para enriquecer el mundo interior de miles de niños.

A través de ésta colección, Doncel cubrió la necesidad de orientar a los niños sobre los modos de percibir y vivir la realidad ante los nuevos cambios de la sociedad española. La literatura infantil y juvenil no es una realidad estática, y como tal, la colección La Ballena Alegre contribuyó al correr de los tiempos, siendo innovadora y aportando al panorama literario la introducción de un cambio de valores. Si bien es cierto que no renunciaron a los omnipresentes valores nacionales y católicos, destacó la ausencia de la exaltación histórica de la grandeza de España y de lo valores católicos que ésta representaba, para utilizar un lenguaje más sereno y unos personajes con los que podía identificarse y aprender el joven lector.

 

Notas

[1] Bravo-Villasante, Carmen (1979): Historia de la literatura infantil española. Escuela Española, Madrid, p. 7.

[2] Escolano, Agustín (1992): El libro y la escuela. Libro conmemorativo de la exposición. Biblioteca Nacional, Madrid, p. 85.

[3] Boletín Oficial del Estado (B.O.E.) 22 y 23 de julio de 1955.

[4] B.O.E. 2 de febrero de 1956.

[5] Ministerio de Educación y Ciencia (1972): Colección Legislativa, 1958. Ministerio de Educación y Ciencia, Madrid, pp.707-709.

[6] B.O.E. 24 de octubre de 1962.

[7] B.O.E. 12 de noviembre de 1963.

[8] B.O.E. 3 de abril de 1966.

[9] B.O.E. 4 de abril de 1966.

[10] B.O.E. 13 de febrero de 1967.

[11] B.O.E. 25 de enero de 1969.

[12] B.O.E. 12 de julio de 1969.

[13] Cendán Pazos, Fernando (1986): Medio siglo de libros infantiles y juveniles en España (1935-1985). Pirámide, Madrid, p. 204.

[14] La Delegación Nacional de Juventudes fue creada el 6 de diciembre de 1940.

[15] Delegación Nacional de Juventudes (1967): Memoria de actividades. Delegación Nacional de Juventudes, San Sebastián.

[16] La editorial Doncel y T.I.V.E. compartieron domicilio en la calle José Ortega y Gasset, 71.

[17] García Padrino, Jaime (1992): Libros y literatura para niños en la España contemporánea. Pirámide, Madrid, p. 519.

[18] Diego, Luís de (1969): Atila y su gente. Doncel, Madrid.

[19] Ionescu, Ángela (1963): De un país lejano. Doncel, Madrid.

[20] Ionescu, Ángela (1964): Detrás de las nubes. Doncel, Madrid.

[21] Ydigoras, Carlos María (1962): Landa, el "Valín". Doncel, Madrid.

[22] Morales, Rafael (1961): Dardo, el caballo del bosque. Doncel, Madrid.

[23] Buñuel, Miguel (1961): Manuel y los hombres. Doncel, Madrid.

[24] Sánchez-Silva, José María y Diego, Luís de (1960): Luiso, ("María", matrícula de Bilbao). Doncel, Madrid.

[25] Sánchez-Silva, José María (1960): Marcelino pan y vino. Doncel, Madrid.

[26] Ferrán, Jaime (1960): Ángel en España. Doncel, Madrid.

[27] Ferrán, Jaime (1974): Ángel en USA norte. Doncel, Madrid.

[28] Ferrán, Jaime (1974): Ángel en USA sur. Doncel, Madrid.

[29] Pérez-Avello, Carmen (1965): Un muchacho sefardí. Doncel, Madrid.

[30] Molina Llorente, Pilar (1964): Ut y las estrellas. Doncel, Madrid.

[31] Miguel Buñuel (1959): El niño, la golondrina y el gato. Doncel, Madrid.

[32] José María Biurrun (1965): El niño y el mar. Doncel, Madrid.

[33] May D'alencon (1965): Zorro Rojo. Doncel, Madrid.

[34] Muñiz, Carlos (1961): El guiñol de don Julito. Doncel, Madrid.

[35] Castroviejo, Concha (1961): El jardín de las siete puertas. Doncel, Madrid.

[36] Aguirre Bellver, Joaquín (1962): El bordón y la estrella. Doncel, Madrid.

[37] Aguirre Bellver, Joaquín (1960): El juglar del Cid. Doncel, Madrid.

[38] Molina, María Isabel (1968): Las ruinas de Numancia. Doncel, Madrid.

[39] Cerezo Moreno, Antonio (1961) : El sueño del Piconero. Doncel, Madrid.

[40] Salvador, Tomás (1962): Marsuf, el vagabundo del espacio. Doncel, Madrid.

[41] Salvador, Tomás (1974): Nuevas aventuras de Marsuf. Doncel, Madrid.

[42] Cuppit, Aaron (1972): Cuentos del año 2100. Doncel, Madrid.

[43] Recuérdese que Celedonio Perellón también colaboró en la confección de la revista La Ballena Alegre.

[44] Nobile, Ángelo (1992): Literatura infantil y juvenil. La infancia y sus libros en la civilización tecnológica. Morata, Madrid, p. 19.

 

Bibliografía

Bravo-Villasante, Carmen (1979): Historia de la literatura infantil española. Escuela Española, Madrid, 245 pp.

Cedán Pazos, Fernando (1986): Medio siglo de libros infantiles y juveniles en España (1935-1985). Pirámide, Madrid, 393 pp.

Delegación Nacional de Juventudes (1967): Memoria de actividades. Delegación Nacional de Juventudes, San Sebastián.

Escolano, Agustín (1992): El libro y la escuela. Libro conmemorativo de la exposición. Biblioteca Nacional, Madrid.

García Padrino, Jaime (1992): Libros y literatura para niños en la España Contemporánea. Pirámide, Madrid.

Gómez del Manzano, Mercedes (1987): El protagonista-niño en la literatura infantil del siglo XX. Incidencias en la personalidad del niño lector. Narcea, Madrid.

Nobile, Ángelo (1992): Literatura infantil y juvenil. La infancia y sus libros en la civilización tecnológica. Morata, Madrid.

Sáez, Óscar (1960): “Análisis de las lecturas infantiles”, Revista Española de Pedagogía, nº 72, pp. 367-374.

Sáenz y Otros (1960): “Los temas de lectura en la niñez y adolescencia”, Revista de Pedagogía, nº 69, pp. 59-70.

 

© Rosario Vega García 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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