De flores, -¡y una bandera!

Eglys Martín Astorga

Facultad de Humanidades.
Instituto Superior Minero Metalúrgico
emastorga@ismm.edu.cu

Susana Carralero Rodríguez

Facultad de Humanidades.
Instituto Superior Minero Metalúrgico
scarralero@ismm.edu.cu


 

   
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Resumen: El presente artículo aborda las diversas maneras en que ha sido representada la bandera cubana en la poesía de este país. Presenta además fragmentos de los poemas del período estudiado y queda demostrado cómo el tema de la bandera cubana se ha mantenido vigente en nuestra poesía revolucionaria y ha sido motivo de inspiración de muchos poetas cubanos.
Palabras clave: bandera cubana, poesía de exaltación patriótica, poesía política, poesía cubana

 

Siempre será bella una bandera que habiendo nacido anexionista terminara convirtiéndose en símbolo de la independencia nacional, invencible, irreductible, intransigentemente soberana
A.N.Jiménez.

Ideólogos del pensamiento independentista cubano a partir de 1820, desde Félix Varela hasta José Martí, desarrollaron un sistema ideológico, donde cuya idea principal era la construcción de una República nueva. Se aspiraba a la formación de un sujeto cultural que promoviera la ética, en los conceptos de justicia, equidad jurídica y libertades individuales y colectivas.

Este cuerpo ideológico cimentado durante la primera mitad del siglo XIX tuvo arraigadas expresiones en la literatura.

El culto a la bandera cubana, como símbolo de ese sueño republicano lo podemos observar desde que el general Narciso López en junio de 1849 la diseñara en la casa de huéspedes donde vivía el poeta Miguel de Teurbe de Tolón en Nueva York, con el fin de ser enarbolada como estandarte en la expedición que preparaba.

Aunque Teurbe Tolón queda reconocido como el autor de la bandera Narciso López fue quien sentó las bases para su diseño. Por sus ideas masónicas el jefe militar ordenó dibujar en el extremo de la insignia una estrella solitaria de níveo color sobre un triangulo rojo. “Según Cirilo Villaverde testigo presencial de la escena López que era masón adicionó una estrella blanca pentagonal de cuarto grado, que equivalía a los cinco puntos de perfección: la fuerza, la belleza, la sabiduría, la virtud y la caridad.” (1)

Según Antonio Núñez Jiménez, retomando a otros historiadores, pudo el general haberse inspirado en versos de José María Heredia:

Y la estrella de Cuba se alzaba
Más ardiente y serena que el Sol.(…)
Cuando Cuba sus hijos reanime
Y su estrella miremos brillar. [2]

Versos que desbordan pasión por la libertad y ennoblecen el nombre de Cuba en estrofas en que símbolos nacionales lo adornen.

Miguel Teurbe y Tolón le consagró los primeros versos en forma de soneto, escritos en Estados Unidos en 1850.

Galano pabellón, emblema santo
De gloria y libertad, enseña y guía
Que de Cuba en los campos algún día
Saludado serás con libre canto. [3]

La bandera llegó a Cuba ese mismo año. El 19 de mayo fue izada por vez primera en Cárdenas y desde entonces se convirtió en símbolo de soberanía y libertad de los independentistas. No importaba que la enseña nacional hubiera nacido en tierras norteamericanas, desde entonces se convirtió en el ideal más alto de lucha de nuestra patria. Motivo ha sido de inspiración y alabanza por parte de todas aquellas personas que se identificaban con el mensaje de amor y libertad que la enseña transmite.

Emilia Casanova, fue una de las promotoras del culto a la enseña nacional entre los emigrados. Se le asociaba con el estandarte tricolor por lo que el pintor español Víctor Patricio de Landaluce, con ánimos de satirizarla le hizo una veintena de caricaturas, siempre portando la insignia.

La Asamblea de Guáimaro se identificó con esta enseña quien la institucionalizó y la dignificó como símbolo de la guerra de liberación. José Martí en sus “Versos Sencillos” publicados en Nueva York en1891la honró en su poema Número XXV, uno de los más hermosos y cantados:

Yo quiero, cuando me muera,
Sin Patria, pero sin amo,
Tener en mi losa un ramo
De flores, -¡y una bandera! [4]

Los versos sencillos de Martí fueron el ejemplo mas vivo del pensamiento del apóstol de la Guerra del 95. Respecto a estos versos Martí expresó en el prólogo a la edición norteamericana: “Amo la sencillez, y creo en la necesidad de poner el sentimiento en formas llanas y sinceras.” [5] En sus versos manifestó su anhelo de ser sepultado con la enseña gloriosa que generaciones anteriores solo habían visto ondear en sueños de libertad y patria. Pero no solo fueron sus versos sencillos. ¿A cual estrella se refería el maestro sino a la que ansiaba ver ondear en su isla y que queda reflejada en los versos finales de su poema “Yugo y Estrella” de la colección Versos libres de 1878?

Dame el yugo, oh mi madre, de manera
Que puesto en él de pie, luzca en mi frente
Mejor la estrella que ilumina y mata. [6]

El arte y la literatura reflejaron con el nacimiento de la República todo el sentimiento de frustración de sus sueños e ideales de libertad. La obra de Nieves Xenes “A la bandera cubana” es un poema que le canta a la gesta mambisa precedida por la enseña cubana:

Tú, que solo ondulaste estremecida,
De la batalla al pavoroso estruendo,
Sobre escenas de duelo, horror y muerte,

¡flota sobre la patria redimida,
cual talismán sagrado, protegiendo
a un pueblo libre, venturoso y fuerte! [7]

Con la republica también se divulgaran versos, escritos y trabajos periodísticos o de recopilación de un grupo de escritores que reflejaban las ansias de libertad por las que habían luchado generaciones anteriores y presentes. En este grupo de jóvenes poetas junto se encuentra el que ha quedado consagrado en la historia cubana como Poeta de la Bandera: Bonifacio Byrne. Es este el primer bardo que evidencia con el poema “Mi Bandera” sentimientos de tristeza, desconcierto e infortunio por la joven Republica Naciente.

¡Al volver de distante ribera,
con el alma enlutada y sombría,
afanoso busqué mi bandera
y otra he visto, además de la mía!

¿Dónde está mi bandera cubana,
la bandera más bella que existe?
¡Desde el buque la vi esta mañana
Y no he visto una cosa más triste.!...

Con la fe de las almas austeras
hoy sostengo con onda energía
que no deben flotar dos banderas
donde basta con una: ¡la mía!
(...) ¿No la veis? Mi bandera es aquella
que no ha sido jamás mercenaria,
en la cual resplandece una estrella
con mas, cuanto mas solitaria.

Del destierro en el alma la traje
Entre tantos recuerdos dispersos
Y he sabido rendirle homenaje
Al hacerla flotar en mis versos.
(…) [8]

Este poema fue escrito en 1899 cuando el poeta al regresar a la isla se enfrenta a la ocupación norteamericana. Aparece en el poemario Lira y espada publicado en 1901. Lira y espada es una colección de poemas que evidencia una profunda melancolía por el reencuentro con un pasado que vibra en el alma del vate. El resto de los poemas también demuestran la necesidad de reconocimiento que deseaba la isla. Los títulos de los poemas ya son reflejos de esto: “Nuestro idioma”, “El sueño del esclavo” y “Amigos viejos”, son sonetos de identificación ferviente con la Patria.

Pero quizás ningún otro de los poetas de esta generación reflejó tan hondo y con un tono tan hiriente el infortunio por la nueva realidad como el santiaguero José Manuel Poveda. Hombre sensible de espíritu convulso que no endulzó su sentimientos con versos meditados sino que dejó brotar desde su alma el grito desgarrador que lo afligía y se vuelca es este poema en contra de lo mas amado, quien recibiría toda la veneración en la soberanía y no lo logró: La bandera cubana. A ella le grita, le reclama, le insulta. Eran sus deseos contra si mismo, contra la realidad que inexorablemente vivió. “El trapo heroico” un poema que nació ya herido por la historia aparece en su único libro de versos publicado en 1917 “Versos precursores”

Contra el muro, aplastado en deplorable
Marco, casi mugriento, desteñido
Lo enseñan. Así el trapo inolvidable
Expía haber triunfado del olvido;

Así el signo preclaro de un glorioso
Momento del pretérito ilumina,
Semeja un buitre cínico y odioso
Que exhibe las carroñas de su ruina;

Así el pendón, con gesto denigrante
Pregona las heridas que ha sangrado,
Publica los dolores que ha sufrido.

Así el pendón es ya lo vergonzante
Y lo trágico de un crucificado
Para escarnio del pueblo redimido.[9]

El desencanto humillante sentido por Poveda quedó evidente además en su artículo publicado el 3 de febrero de 1918 en el ya citado periódico El fígaro en un trabajo dedicado al apóstol.

“José Martí, Presiente de la República, no habría sido plenamente feliz sino en un solo momento: aquel en que, aclamado por las multitudes hubiera izado, con sus dos manos trémulas, la bandera de la patria en Palacio. Un día, un solo día después, el presidente habría debido consagrarse a la organización. Y en tal minuto tendría que soportar el primer dolor: el de enfrentarse con las ambiciones desatentadas” [10]

“A poco de publicado sus versos precursores enmudeció, al menos para la publicidad, porque seguía trabajando en un extenso cuento heroico, que de acuerdo con el anuncio hecho en su libro debía ser el inicio de su etapa creadora, pasado ya el periodo de las anunciaciones” [11]

Quizás para compensar el tono agraviante que le concedió Poveda a la bandera en el año En Mayo de 1912 se convocó a un concurso a través de la Revista El Fígaro dirigida por José Manuel Poveda, para recibir los primeros diez años de la República. Con la décima “A la bandera” el poeta matancero Agustín Acosta recibió el máximo galardón.

Gallarda, hermosa, triunfal
Tras de múltiples afrentas,
De la patria representas
El romántico ideal. (…)
tal emoción siento en mi,
que indago al celeste velo
si en ti se prolonga el cielo
o el cielo surge de ti...! [12]

Agustín Acosta junto a Poveda y Regino Eladio Boti es uno de los mas genuinos representantes de la poesía cubana a inicios del siglo XX. Fue colaborador del periódico El fígaro donde publicó estos fastuosos versos.

A partir de 1907 se publicaron compilaciones que permitieron reconstruir las creencias y aspiraciones de este convulso período histórico. Según Ana Cayro no se han identificado los compiladores de estos cancioneros, con la excepción de la antología realizada por Regino Eladio Botti en el año 1919. ”En dichas obras se reiteraron textos; se introdujeron versiones con cambios; se rebelaron -parcialmente- los nombres de autores; se mezclaron poemas y canciones.(...) un autor que se firmaba con las siglas C.S.Z. (¿Simón Zequeira?), decía a finales de 1898:

Pronto en el Morro verás
Enhiesta insignia cubana
Que unida a la americana,
Deja en el morro lucir
La bandera americana
Que mas tarde la cubana
La habrá de sustituir.” [13]

Estos poemas incluyendo “Mi bandera” de Bonifacio Byrne y “El trapo heroico” *de Poveda reflejan el período de ocupación norteamericana en la isla de Cuba prediciendo a su vez lo que Aurelia del Castillo narraría unos años después.

La camagüeyana Aurelia del Castillo de González legó una producción literaria de innegable valor histórico que dejó su impronta en la cultura cubana. Aunque continuamente excluida de las antologías poéticas del periodo sus poemas evidencian también sus ansias de independencia. Vivió el cambio de siglo, y por supuesto también el nacimiento de una cultura nuevamente dependiente. Este acontecimiento marcó vivamente su sensibilidad lo que la llevó a escribir un grupo de poemas patrióticos. “En Palacio y en el Morro” describe un hecho histórico protagonizado por la insignia nacional.

Estaba el pueblo expectante
!Menos treinta! ...-¡Veintidós!-...
-¡Que lentitud!-...-¡Menos dos!...
-¡Las doce! ¡Llegó el instante!-
¡Que majestuosa y gigante
Cuando, al descender despacio
La bandera americana!
¡Que bella y que soberana
en el Morro y en el Palacio!
Aprieta los corazones
Un tormento de alegría
¡Mueren siglos de agonía!
¡Hoy encarnan ilusiones!
Truena fieros los cañones
Anhelante hacia el mar corro,
Y veo, cuando lo recorro
Que un ser de cien manos tira
De grueso cable y ...delira...
¡La bandera en el Morro! [14]

Estos versos fueron escritos en días posteriores a la fecha. Describe como los invitados rompen las normas e irrumpen violentos para izar, solitaria, la bandera cubana.

Con una nueva óptica Dulce María Borrero realiza un homenaje a la bandera cubana. La poetisa publicó un solo libro Horas de mi vida en 1912. Su poesía se caracterizó por un intimismo emotivo e intenso: Sus poemas son sencillos, con mensajes claros y transparente con descripciones precisas. Aunque dejó para su prosa sus ideas sociales y sus convecciones estéticas y culturales le rindió en sus versos todo el amor a la enseña con el titulo “La bandera Cubana”.

La tejieron nuestras madres
En su silencio divino;
Nuestros padres la tiñeron
Con sin igual heroísmo.
(…)
Por ella, el cielo dejando,
Bajó a la tierra una estrella…
Y nosotros, con orgullo,
juramos ser dignos de ella. [15]

En el año 1950 la matancera Carilda Oliver Labra obtuvo el máximo galardón en el concurso nacional en los Juegos Florales de Cárdenas promovido por el Ministerio de Educación precisamente como homenaje al centenario de la bandera cubana. Entre ochenta participantes el poema “Canto a la bandera” se erigió como la mejor obra del certamen.

Salud, mi bandera. Salud en la fecha de tu centenario.
¡Salud...! Un rosario
de versos y flores para tu señera,
fantástica historia.
Salud, mi bandera.
Salud inmortal a tu gloria...
En noches muy largas naciste de Emilia
Teurbe Tolón:
-sagrada vigilia-
te puso las puntas de su corazón,
y a tu tela suave, febril, libertaria
, prendió con su mano
una interminable lumbre solitaria,
un beso extrahumano...[16]

El resurgir de los intereses de liberación nacional y el rescate del pensamiento martiano por la generación del centenario encabezada por Fidel Castro iluminó el año 1953. Raúl Gómez García el poeta de esta generación retoma otra vez la estrella solitaria elevándola a lo mas alto de los sentimientos patrióticos y proponiéndola para el punto mas alto de la geografía cubana. Termina el poema que convocó al asalto al Moncada con estos glorioso versos:

Por nuestro honor de hombres ya estamos en combate
Pongamos en ridículo la actitud egoísta del Tirano
Luchemos hoy o nunca por una Cuba sin esclavos
Sintamos en lo hondo la sed enfurecida de la patria
Pongamos en la cima el Turquino, la Estrella Solitaria. [17]

De aquí saldría, años mas tarde, guiada por Fidel, para coronarse bella e independiente en lo más alto de los sentimientos patrios: La libertad.

Así arriba al 1 de enero de 1959.

Una nueva bandera, que ondea libre y soberana, es alabada con nuevos bríos por fervientes admiradores de la libertad plena del hombre. Con el triunfo revolucionario, la forma de la insignia aparece nuevamente en los versos de poetas comprometidos con ella. Ahora cobra vida, reverdece en cantares gloriosos, en marchas combatientes, en escuelas liberadas, en jardines y plazas. Ya no solo es recitada, ahora demás flota en canciones que responden a un nuevo modo de pensar.

Comprometido con el movimiento revolucionario e inspirado en la gloriosa historia que culminó el primero de enero de 1959, Eduardo Saborit escribió 26 días después del triunfo la conocida canción “Cuba, que linda es Cuba”, inspirado en la belleza del paisaje cubano y en sus símbolos.

Este tema describe con una hermosa melodía, y una letra sencilla pero de fino lirismo nuestra tierra. Es quizás la canción más popular que alabe la belleza de la bandera cubana:

…y un Fidel que vibra en la montaña
Un rubí, cinco franjas y una estrella
.

Un verdadero poema cantado cuyo alcance internacional tuvo una gran popularidad en el octavo Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, celebrado en 1962 en Helsinki, Finlandia.

Nicolás Guillén, nuestro Poeta Nacional encierra en su obra la cubanía y sentimientos autóctonos más arraigados de nuestro pueblo y mostró su compromiso con la patria en cada uno de ellos. Sus poemas son expresión locuaz del antiimperialismo cubano. “Se acabó” es un poema que pertenece al poemario Tengo de 1964. Un canto a la bandera que alaba su gracia con una devoción auténtica, pura, y llena de coraje.

¡Ay que linda mi bandera ,
mi banderita cubana,
sin que la manden de afuera,
ni venga un rufián cualquiera
a pisotearla en La Habana! [18]

Este poema es un símbolo de la nueva etapa revolucionaria, reflejando con la bandera la alegría de los cambios sociales y culturales que se iban arraigando en la isla.

La poesía de Manuel Navarro Luna en sus inicios se caracteriza por el intimismo y la expresión postmodernita manifestada en los libros que escribe en el período. Profundamente comprometida con la historia social de Cuba ofrece una sorprendente colección de acento vanguardista de incalculable autenticidad: Poemarios como Poemas Mambises de 1944; Elegía de 1951 y Odas Mambisas del 61. Es en este último libro es donde encontramos su poema: “El Canto de la Estrella” dedicado a la bandera cubana publicado en diciembre de 1962.

La bestia oscura que a noventa millas,
Desde el fango podrido de su oro
A nuestra Patria, por pequeña, ofende
Y por libre maltrata y atropella,
No ha medido el tamaño de la estrella
que en su sangriento triangulo se enciende.
(…)¡Y aun rota y hecha trizas
es estrella, la luz que ella derrama
siempre alzará su redentora llama
sobre la muerte y sobre las cenizas. [19]

Otra vez cantada la bandera, con el goce supremo de amarla y reverenciarla ondea en los versos del trovador cubano Silvio Rodríguez. Hoy mi deber era/ Cantarle a la patria/ Alzar la bandera/ Sumarme a la plaza.

La nueva trova sirvió para revalidar sentimientos hacia un símbolo colmado de historia. La bandera es alabada, adorada, reverenciada una y otra vez. Para recordar la historia, para dignificar hechos, para representar la libertad del hombre en una sociedad que supo no solo defenderla, sino además honrarla, como en estos versos del trovador Pablo Milanés. ¿Cuánto costó este cielo/ cuanto la tierra amada/ cuanto alzar la bandera / que inmolarse nos vio?

Hoy ondea por siempre, el emblema mas excelso y genuino de la patria cubana, la bandera de la estrella solitaria, reclamada por Martí, adorada por Guillén, venerada siempre por Byrne, símbolo eterno de las mas arraigadas tradiciones de nuestro pueblo.

 

Citas y referencias de los poemas

[1] Cayro, Ana: 20 de Mayo, ¿Fecha gloriosa?, Editorial Ciencias Sociales, 1902. pp 17

[2] Nuñez Jiménez, Antonio: Cuba, Cultura, Estado y Revolución. Editorial Presencia Latinoamericana, S.A. 1984.pp 265

[3] Cayro, Ana: 20 de Mayo, ¿Fecha gloriosa?, Editorial Ciencias Sociales, 1902 pp18

[4] Martí, José: Poema XXV Obras completas Tomo 17 Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975.pp 100

[5] Martí, José: Obras completas Tomo 17.

[6] Martí, José: Poema XXV Obras completas Tomo 17 pp 128

[7] Xenes, Nieves: A la bandera cubana. Poesía Social Cubana. Letras cubanas, 1980.pp134

[8] Byrne, Bonifacio: Mi bandera. Poesía. Letras Cubanas 1981 pp30,31

[9] Poveda, José Manuel: El trapo heroico. Poesía Social Cubana. Letras cubanas, 1980.pp 156

[10] Poveda, José Manuel: Periódico El fígaro, 3 de febrero de 19818. pp118

[11] Henríquez Ureña, Max: Panorama histórico de la literatura cubana. Tomo II. pp 358

[12] Cayro, Ana: 20 de Mayo, ¿Fecha gloriosa?, Editorial Ciencias Sociales, 1902 pp 19

[13] Cayro, Ana: 20 de Mayo, ¿Fecha gloriosa?, Editorial Ciencias Sociales, 1902.

[14] Del Castillo, Aurelia: Apoteosis de Cuba. Trozos guerreros y apoteosis, pp 308-309

[15] Borrero, Dulce María: La bandera cubana. Libro de efemérides, Editora política pp182

[16] Oliver Labra, Carilda: Canto a la bandera. Poemas a la Bandera Cubana. Selección, prólogo y notas de Omar Perdomo.

[17] Gómez García, Raúl: ¡…! Poesía Social Cubana. Letras cubanas, 1980.pp 352

[18] Guillén Nicolás: Tengo. Palma Sola, Gente nueva, 2001, pp 77.78 .

[19] Navarro Luna, Manuel: Poesía y prosa. Letras cubanas, 1980. pp 218

 

Bibliografía.

1. Byrne Bonifacio: Poesía. Letras Cubanas 1981

2. Cayro, Ana: 20 de Mayo, ¿Fecha gloriosa?, Editorial Ciencias Sociales, 1902

3. Del Castillo, Aurelia: Apoteosis de Cuba. Trozos guerreros y apoteosis

4. Guillén Nicolás: Palma Sola, Gente nueva, 2001.

5. Henriquez Ureña, Max: Panorama histórico de la literatura cubana. Tomo II.

6. Libro de efemérides, Editora política

7. Martí José: Obras completas Tomo 17. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975.

8. Navarro Luna, Manuel: Poesía y prosa. Letras cubanas, 1980

9. Nuñez Jiménez, Antonio: Cuba, Cultura, Estado y Revolución. Editorial Presencia Latinoamericana.

10. Poemas a la Bandera Cubana. Selección, prólogo y notas de Omar Perdomo.

11. Poesía Social Cubana. Selección, prólogo y notas de Mirta Aguirre. Letras cubanas, Ciudad de la Habana, 1980.

 

© Eglys Martín Astorga 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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