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Ana María Vigara Tauste (dir.)

De igualdad y diferencias:
Diez estudios de género

  

 

Fabiola Maqueda Abreu

No deja de ser irónico y, desde mi punto de vista, también una marca de género el que la investigadora y directora de este polílogo ensayístico, Ana Mª Vigara Tauste, decida introducírnoslo desde una invitación a resolver las claves de un pie de foto, como si de un pasatiempo familiar se tratara.

“Gabriel García Márquez, fotografiado en La Habana en el año 2000, por la que fue esposa de Arthur Miller”

Advertimos en su lectura que es un juego de errores frecuente, este del reconocimiento de los conocidos - en su caso, García Márquez y Arthur Miller - mientras se acostumbra a subsumir la identidad de la fotógrafa, quien además aparece consignada como “la mujer de” este escritor norteamericano. Emerge así un verdadero dislate, pues el lector, la sociedad receptora misma, dan por buena la elipsis informativa, asimilando un discurso fragmentado, implícitamente censurado. Desde el umbral del generismo, se nos muestra ya esta realidad a medias, que nos imputa como hablantes y practicantes indecisos entre los ideales de igualdad y el encubrimiento de sus diferencias.

El compendio de investigaciones académicas, del que trataremos, aborda el discurso sexista en la cultura española desde las diversas ramas de la Lingüística y la Filología. Editado por Huerga y Fierro, bajo la supervisión de la profesora Catedrática de Lengua Española en la Facultad de CC. de la Información, Universidad Complutense de Madrid, Ana Mª Vigara Tauste, en el que, creo, se ha sopesado con éxito la aportación de las distintas colaboraciones, en aras de la coherencia de un proyecto, desplegado en tres partes.

En su Iª Parte, tres interesantes trabajos. Nombrar en femenino. El caso emblemático de jueza, de la mencionada coordinadora, que pone en juego todos los estratos de análisis que subyacen a la agitada y agria polémica sobre la forzada feminización de ciertos sustantivos genéricos, en cualquier caso indicativos de la incorporación de la mujer a profesiones de la aristocracia del poder, que le habían sido tradicionalmente vedados.

Siguiendo pistas, en el que Esther Forgas Berdet rastrea en el diccionario académico las huellas del femenino, ejemplarizando sus derrotas con imágenes parceladas, también arcaicas, y no siempre bien glosadas de lo más gravoso de nuestra imagen. Este estudio se completa con un tercer trabajo, a cargo de Eulàlia Lledó Cunill, de expresivo título: De yeguas, vacas, rebaños y cluecas, en el que se analiza, por vía de la animalización, el paralelismo de las funciones orgánicas y culturales que se pretenden comunes entre la mujer y la hembra en la Naturaleza

Frente al argumento de que “la lengua no es sexista sino lo que hacemos con ella”, la perspectiva sociolingüística es su mejor refutación. En el artículo que abre el libro, Ana Mª Vigara plantea la polémica mediática sobre el emblemático caso de jueza, cuya retórica de la experiencia lo devuelve al plano de la antinomia, de la paradoja insoluble. En su ecuánime trabajo se desvelan novedosas aportaciones de otras investigadoras, como ésta de las categorizaciones de intra, extra, orto y ambisexual, así como la perspectiva sicologista del aprendizaje social, el concepto del priming crónico. Una especie de ley de primacía cognitiva que ocurre mientras el contexto no cierre el sentido del término; es el caso de “jóvenes” - dice la autora - o de cualquier masculino genérico.

“En nuestra cultura, salvo que el contexto sea completamente preciso y obligue a incluir el femenino, está primado crónicamente el masculino, y lo normal es que oigamos masculino, si no oímos específicamente el femenino”.

Frente a los alegatos del discurso mediático, que se citan a lo largo de este artículo, Vigara Tauste establece tres posibles planos de realización de la palabra jueza: el de la incorrección lingüística; el de la inadecuación social y el de la innecesariedad del femenino para el uso comunicativo.

“En contra de lo que mucha gente piensa/crea/argumenta, juez no ha sido siempre de género común; hasta la edición de 1959 (incluida) se describió como sustantivo masculino y sólo masculino y en el DRAE aparece como género común por primera vez en 1970”. Y añade la autora que existe una tendencia generalizada del español a desdoblar el género del sustantivo con referencia al sexo ya desde el latín vulgar, desde la Edad Media, a sustantivos terminados en “e” y en consonante y alcanza hoy a sustantivos que históricamente no han apuntado nunca a un sexo en particular como testigo/a. Se comprueba que en la comunidad hispanohablante ha calado la política de feminización de este sector del feminismo de la diferencia, que ha desvelado que el género en español es una categoría motivada a partir de la realidad de la diferencia sexual. Tanto desde esa perspectiva, como desde la posición del Feminismo de la Igualdad, cabe apoyar el uso del femenino, denostarlo o dejarlo pasar, cual suscribe la autora de este ensayo.

Si se prefiere el uso del determinante artículo o el femenino en razón a su tendencia lingüística o por el hecho de que no refleja una realidad social constatable - ultima - los hablantes/oyentes lo irán diciendo.

En Siguiendo pistas, Esther Forgas Berdet, profesora Catedrática de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, desanda el amargo camino de una historia, en femenino, que registra nuestro diccionario, y lo hace todavía sin una glosa muy afinada, Aunque se afirma constantemente que la mujer es un elemento sustancial y constitutivo de la cives, se anota en el censo del DRAE como la hembra de un Adán proteico, que es macho, varón y autor de referencia. Seguimos siendo atómicamente anatómicas, por lo que la vagina se define idéntica a la de los mamíferos, mientras que el pene se denota con mayor precisión como órgano del hombre y de algunos animales.

¡Cuánto se echa en falta la cópula que suma, frente a la apretada síntesis del femenino, que nos hace específicamente genéricas!

Se constata en este trabajo sobre registros lingüísticos normados, auténtica prueba del nueve de lo aprehendido del universo femenino, que lamentablemente persiste la asimilación de la mujer con el niño en lo descriptivo, etopeya de la debilidad, de lo que requiere ser resguardado.

De igual modo comprueba Forgas Berdet la presencia discontinua de las mujeres en la macroestructura; en los textos históricos no figuran ni jueza, ni magistrada , ni, con anterioridad, alfarera, aun a pesar de que todos tengamos constancia de que hubo mujeres que desempeñaron estos y otros oficios.

En relación con la presencia de las mujeres en las definiciones vejatorias o denigrantes, la autora abre la expectativa de que en un futuro muy cercano se añadan notas pragmáticas, avisando de su contenido ofensivo para el colectivo femenino.

En siguiendo pistas, se debilita la presencia de las huellas de escritoras fundamentales en las citas de autoridad.

¿No estamos porque no somos o no somos porque no estamos?

Pues estamos, pero no somos creadoras de citas, sino pálido reflejo de nuestros maestros. Resumiendo, que mientras a Tovar, se le censa en 5 casos, y a Laín Entralgo se le considera piedra angular de la construcción de sentido en 12 ocasiones; María Moliner, sólo consta en una ocasión, y a Maria Zambrano no se la menciona ni una sola vez.

Y me pregunto a este respecto, si en nuestro cometido investigador, nos empeñáramos en buscar referencias en una autora, más allá de lo registrado en la base de datos del DRAE ¿nos expondríamos a ser tildadas de feministas irredentas? Pero, por otro lado, si no lo hacemos ¿no estamos confirmando una hoja de cálculo predeterminada para el mejor acomodo de unos frente a otras?

Eulalia Lledó Cunill, profesora de Secundaria en Barcelona, hace aflorar las metaforizaciones de lo femenino y la antropomorfización del mundo animal a partir del sugerente título, De yeguas, vacas, rebaños y cluecas. Nuevamente se sitúa a la Mujer mimetizada con la Naturaleza, en una fusión inevitable con nuestro ser más orgánico, con esas funciones reproductoras que nos igualan a las hembras, al extremo de que incluso en su extensión social, la definición de madre resulte discriminatoria respecto a la de padre, en la que se utiliza el recurso del desdoblamiento varón/macho.

La IIª Parte se abre con la introducción que el profesor Titular de Periodismo, de la Universidad Complutense , Joaquín Mª Aguirre Romero hace de la popularización de lo notable y secreto; la idea volteriana de literatura asociada a élite frente a su antónimo, la idea peyorativa de público. Se aborda el proceso histórico de la apreciación de la Novela, desde su fase de subgénero en descrédito, de factura y consumo preferentemente femeninos, relanzado un siglo después como parte del ocio burgués. El público cautivo seguirá siendo fundamentalmente el femenino, que se retroalimentará de sus propias fantasías

“El cierre del gran libro de la vida (Stendhal, “Del amor”) se trata de compensar con esos otros pequeños libros que contienen la vida”.

El autor de este trabajo que titula Mujer y lectura. la formación del género novelesco en los siglos XVIII y XIX, nos ofrece algunas de las claves del bautismo de la novela redimida y legitimada, convertida en género, utilizando las imágenes que iluminan las propias palabras del escritor romántico, Victor Hugo, cuando rinde homenaje al Quentin Durward del escocés, W. Scott. Creador del héroe viril, comprometido con los ideales nacionales, que emerge pues como sujeto y medium de lo real (es, por ello, novelable) frente a las copias del natural que pergeña su rival irlandesa, Lady Morgana, una escritora con espíritu, pero sin genio, cuyas historias son puras invenciones narcisistas.

En Mujeres columnistas y actualidad política, Maria Elena Gómez Sánchez, profesora titular de Redacción periodística, de la Universidad Europea de Madrid, traza la divisoria entre lo analítico y el comentario personal en prensa , en el que subraya la presencia o la supresión de ciertas marcas de género en las columnas de distintas periodistas, que plasman sus argumentos en las páginas de Opinión de El País o de El Mundo. Se resalta el carácter de formato apegado a la actualidad y menos singularizado de los análisis políticos (donde prevalece la ecuación serio= masculino), frente a la mixtura de ambos discursos de género en lo ejemplarizado por medio del comentario personal

Se decanta así, a través de este trabajo, el proceso de aprendizaje/enseñanza de las columnistas en el que, a veces, se adivinan los maestros; así como la retórica y las estrategias discursivas de algunas colaboradoras de la prensa española, quienes han evitado ciertas formas de arranque titubeante, más o menos “apropiadas”, en favor de tonos más graves, que evoquen la asertividad y la convicción característicos del columnista modélico.

En otro orden de cosas, desde la producción del discurso político en ciernes, Dolores Anunciación Igualada Belchí, Profesora Titular de Lengua Española , de la Universidad de Murcia, aborda el estudio de las Estrategias de imagen en el discurso parlamentario femenino (Legislatura Constituyente). La autora repasa el uso de la legitimación para mostrar la coherencia con el rol de diputada, del que no tenían ningún modelo histórico cercano (el más inmediato se documenta en los Diarios de Cortes de la II República), al abordar asuntos tales como planificación familiar o petición de amnistía para los delitos de adulterio y aborto; las estrategias de justificación como de implicación , de beneficio político, o de reenvío, tan vigente, que obliga al oponente a la estéril labor de restaurar la imagen dañada por sus rivales políticos.

Un análisis sobre retórica parlamentaria aplicado a un momento puntual de nuestra incipiente democracia, en el que se concluye que la participación femenina fue minoritaria y que la actividad estratégica se confirma cuantitativamente superior en el discurso de las diputadas de la oposición, fuera cual fuera su color político: recoge también en sus conclusiones el hecho de que las primeras representantes de la soberanía nacional no se sintieron respaldadas por sus propios partidos.

En Mujer y deporte Evolución de la presencia femenina en el fútbol español, Jesús Castañón Rodríguez, Doctor en Filología Hispánica, con mención a su labor en pro de la Calidad Educativa, quien hace un recorrido histórico para datar la incorporación de la mujer al balompié desde la Gran Guerra hasta que en el último tercio del s. XX, se la incorpore a los diferentes ámbitos y estamentos del deporte. Se dedica un epígrafe específico al caso español y, por secciones, menudea en datos y anécdotas acerca de las conexiones del deporte nacional con las creaciones musicales, literarias, periodísticas, gráficas y no gráficas, dejando constancia del promiscuo arsenal de palabras propias y trasvasadas; asociaciones libres, más o menos inspiradas en la jerga de los comentaristas deportivos, o nacidas del lápiz de los humoristas de viñeta de los diarios. Finalmente, actualiza esta panorámica, ya en el siglo XXI, con el potencial de los videojuegos, en los que las consumidoras parecen buscar la experimentación y la satisfacción de su curiosidad y probar su grado de habilidad o destreza. Concluye el investigador anotando los aspectos relativos al interés más reciente del deporte en los ámbitos de la pedagogía, la docencia y la investigación, en la búsqueda de unas formas de expresión lingüística menos agresivas y tópicas.

Abre la parte IIIª ¡Somos hombres! El machismo en las revistas masculinas, en el que Ibai Aramburuzabala Arrieta, experto en Medios de Comunicación por la Facultad de CC. de la Información de la Universidad Complutense, examina el sexismo que late en la literatura de las revistas, tanto para hombres como para mujeres, al popularizar modelos estereotipados acerca de la conducta y la función de cada género en las sociedades modernas. Se ahonda en la importancia de combatir el sexismo lingüístico, no desde procedimientos cosméticos como la duplicidad de términos, que sólo afectarían a lo formal, sino desde un ejercicio de introspección y autoconciencia. “Depende de cada uno de nosotros expulsarlo de nuestro vocabulario y de nuestra sociedad”.

El estereotipo femenino en la caracterización gay resulta ser un penetrante estudio de las asignaciones simbólicas, de la dramaturgia y del proceso político pendular, que amalgama la comprensión de las homosexualidades. En su paneo, Félix Rodríguez González, Catedrático de Filología Inglesa de la Universidad de Alicante, parte de la visión heterosexista clásica del movimiento homófilo estadounidense, que adscribió al gay a dos polos excluyentes: hombre/mujer, basándose exclusivamente en el deseo sexual. Se cifran, a continuación, los acontecimientos de Stonewall, cita del movimiento de liberación gay, como el momento fundante de una sociedad andrógina utópica, que vira su perspectivismo hacia la cultura. Así pues, las formas de identidad de la caracterización gay ha oscilado entre la preocupación por la apariencia, lo superficial, promovidas por los amantes del cuero (leather) en las décadas de los 70 y 80, y su contraria, la de los partidarios de un pensamiento que considere las raíces emocionales y culturales (queer), a partir de los 90. Un largo camino recorrido sobre el que no hay síntesis aún hoy, ni tampoco aquiescencia plena por parte de la sociedad heterosexual.

Repasa el autor los aspectos “universales” de la caracterización gay desde la óptica de la feminización y su cómputo lexicográfico en las asociaciones sensoriales y estéticas, las cualidades psicológicas y morales, la comida, la vestimenta, su presencia en distintas profesiones y oficios recalando en el ejercicio de la prostitución y en el lenguaje femenino. Como el ensayista precisa, este trabajo no estaría completo sin mencionar la parte de expresividad que aporta el lenguaje no verbal, el de los gestos y modales. Especialmente notable es para el lector los hallazgos de la filología comparada en este ámbito entre la cultura hispana y la anglosajona, pues, aunque se orienta a llenar el vacío investigador en el ámbito queer en español, da constancia , en ciertos aspectos del estudio, del proceso lexicográfico en lengua inglesa

En sus conclusiones finales, Rodríguez González invita al mundo académico a indagar a fondo en este tipo de investigaciones, desde el punto de vista filológico, como un modo de superación de los criterios lingüístico heteronormativos.

Cierra este compendio ensayístico una reflexión sobre la lesbofilia en su condición de asignatura pendiente del Feminismo más comprometido, más vitalista. La “idea de amor a las mujeres” como troncal frente a la misoginia masculina. Las propuestas de Angie Simons, Licenciada en Filología Hispánica, se centran en la necesidad de “definir un lugar de enunciación en términos femeninos, a fin de producir modificaciones estructurales profundas en el concepto mismo de la subjetividad humana” A la revolución epistemológica - anuncia - se corresponderá la necesidad de nuevas metodologías para escribir la Historia de las Mujeres.

Analiza la autora las connotaciones peyorativas del término “lesbiana” = bollera, marimacho o tortillera, y apunta al mito distorsionador de las trébades, esa idea literaria de mujeres masculinizada, con un clítoris más grande de lo normal. Cuestiones todas que afectan a la mirada social sobre el lesbianismo.

En cuanto al proceso de liberación político, a sus signos y emblemas, profundiza la autora en la escasa contribución que, en ellos, han tenido las lesbianas , así como en la existencia de corrientes internas dentro de la FELGT, reflejando así que se está aún en proceso de construcción de esta filosofia de la lesbofilia. Evalúa, la articulista, la inicial pérdida de identidad que supuso la alianza de lesbianas y feministas en el movimiento de reivindicación política de los años 80. Concluye A. Simons que fomentar la lesbofilia supondrá un efecto de normalización de las distintas opciones de orientación sexual, lo que contribuirá a que se alcance, al fin, un verdadero clima de libertades en España..

 

© Fabiola Maqueda Abreu 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2009