Espéculo

  Reseñas, críticas y novedades

 

 

Alberto Gimeno

Hotel Dorado

  

 

 

Sobre la realidad irrisoria
Miguel Catalán

Esta es la segunda novela de Alberto Gimeno, autor valenciano que ha publicado poesía y traducción además de narrativa. Su primera novela, La sagrada familia (Algar, 2004), escrita en colaboración con César Gavela, obtuvo el Premio de Narrativa Blasco Ibáñez. A diferencia de La sagrada familia, que hurgaba con minuciosidad documental en el primer tercio del siglo XX catalán a través de una estirpe prócer, este Hotel Dorado refleja, como un burlón espejo deformante, la Barcelona aún cercana de los años 60 en un barrio de pescadores hoy amenazado por las piquetas municipales, el de la Barceloneta. La descripción inicial de la finca donde se desarrolla la trama de la novela da sólo algunas pistas sobre su identidad:

La casa se erguía como una alta serpiente de luces que se iban apagando. Eran tres plantas, seis claraboyas, doce ventanas y una buhardilla reducida a gatera sobre la azote repleta de cuerdas para la ropa que, a esas horas, ya había sido retirada. Basculando entre las sombras, el edificio se escurría hasta encajarse sobre el viejo talud de la Habana que segaba en dos mitades la playa de la Barceloneta (...) Al otro extremo del bloque se abrían las dunas de la Senda del Aire, el viejo Perchel de los Moros, los restos de la isla que fue el bar Varadero, la tapia de la fábrica de gaseosas, los esféricos depósitos de gas y el blanco paredón del Patronato.

Entre los muros de este edificio proletario y luego las lindes de este barrio popular, Gimeno realiza la sorprendente adaptación de unos esquemáticos convecinos de tebeo conocidos de todos los españoles que han cumplido los cincuenta, la inolvidable 13 rue del Percebe, a densos personajes de novela que no pierden sin embargo su identidad originaria. El reflejo de la España pobre y sometida de los sesenta se lleva a cabo extrayendo de las amables viñetas una veta amargamente sarcástica. Aprovechando el trazo original de los dibujos de Francisco Ibáñez, Gimeno dota a las figuras humanas de una considerable dignidad literaria. El esperpento de las situaciones particulares, incluyendo las despensas con cerrojo, se limita a recoger la irradiación del esperpento de los personajes y del de la España contemporánea; Gimeno logra ensamblar estas tres dimensiones gracias a la composición literaria del protagonista, Walter, un hombre de negocios norteamericano que, buscando el lujoso Hotel Presidente, terminará de forma accidental en la pensión de mala muerte de Doña Font. Este hombre rico y alto, cuya traza sólo han visto los españoles en los galanes de las películas, asiste con una mezcla de horror, estupor y admiración a las constantes trapacerías para ganarse la vida de los vecinos de la finca, pero también de la ineficaz policía española que le persigue sin saber muy bien por qué aparte de ser extranjero, así como del resto de la picaresca sociedad del franquismo que va desfilando ante sus ojos bajo una luz Osram: serenos, cobradores de la luz, tiendas de fajas, bicicletas roídas, vendedores ambulantes y turbas de niños callejeros.

Gimeno ha reproducido en los abundantes diálogos de la novela el lenguaje y el idiolecto de la época, la música con que hablaban los barceloneses de aluvión venidos de todas partes de España en los redivivos protagonistas, virados al esperpento, del anarquista Matías Alcalde, el tendero Rufino, doña Piedad Tenca, el habitante de las cloacas Don Hurón, Dorita, Floro Lapuerca, y, sobre todos ellos, el de doña Font, la portentosa regente de la pensión La murciana. En la carne de estos personajes de Francisco Ibáñez que parecían intraducibles a periodos literarios reside un mérito notable de esta divertida novela de Alberto Gimeno que sólo al final muestra el revés de la trama, cuando, tras el engañoso happy end de Walter, el hombre de las cloacas contempla el curso de las agua residuales y no puede diferenciarlas de la vida de los hombres a su alrededor, incapaces de revolverse contra la corriente, con un sentido de la fatalidad semejante al de aquel Virgilio que hablaba del destino ciego de los hombres como de una corriente irremontable, la irremeabilis unda del sexto canto de su Eneida. El juicio sobre la textura de los acontecimientos, entre trágicos y ridículos, se muestra por primera vez al final de esta singular narración de Gimeno, impura como la vida, siempre a caballo entre la descripción y la sátira.

 

© Miguel Catalán 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero42hoteldo.html



Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2009