Pablo Mora: Selección poética

Profesor Titular, Jubilado, UNET San Cristóbal, Táchira, Venezuela
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larga sombra de cópula y prodigio

rosa del mar al pie de la tormenta en la rosada desnudez del alba en las manos del mar silencio alado la engendra el mar la arena su oleaje la sombra primigenia de la luna los zumbidos del alba la interrogan la tarde el sol la lluvia las albadas la insomne playa el cielo la locura la piedra junto al mar de queja asombra cavila el mar como la ola empina de pronto al mar cobija y oye al mar camino de las alas de la noche en ella cabe el mar en piedra viva en noche en cielo en tierra en sueño en sombra

claridades de sombra opalescente sueño desenterrado lacerado flor reseca enroscada retorcida personificación reflejo altivo jadeo de mujer sobre la arena benigna resistencia de las cosas implacable sonrojo de las venas la perenne cuestión de los modales profunda y antiquísima visión soplo oleaje vela azul tormenta azul enrojecido amoratado el gris vagando en las colinas pardas los colores los sueños visionarios aconteceres del alucinado

un pedazo de pan para los pájaros un alarido entre la guerra la imagen vegetal de la lechuga un alpargata recibiendo sol gota de lluvia roedura ajada la sílaba final del viento errabundaje vuelo trashumancia mientras murmura alrededor la noche en la punta del tiempo navegando justa medida del asombro humano sed de viento de pan de sombra y huella manera de sentir junto a los otros para sacar la flor de las cenizas la eternidad en sol andando raza que canta en la tormenta yunque espiritual en la refriega vino legítimo del sueño en armas lumbre fulgor verdad nostalgia cósmica un eco colectivo corregido ágora del delirio y la tragedia secreto en flor lugar del alumbraje

la fundación universal del ser el hombre ante el espejo de su sombra retrato del mundo y sus costumbres algo visión fidelidad relámpago milagro de la vida compartida íngrima huella hembra deslumbrante no le conocemos longitud altura ciclo molecular peso específico mas le conocemos su sabor exacto es un sabor a trigo a leche y miel a rosas a durazno que como un corazón recién nacido palpita entre los dedos de las hojas por su sola dulzura sostenido

rasgón terrazgo espada triza cópula ramaje ramazón o ramalazo las palabras compiten y complotan capaces de recuperar al hombre o de inventar al sol o al propio vino se levantan temprano con el alba

mantiene abierta la palabra al hombre cabalga que cabalga en las tinieblas relumbra vela brilla resplandece para que el canto siempre permanezca viene del fondo de los siglos sigue vuelve como la aurora y el ocaso sabe de noche sabe de alborada del sagrado silencio de las piedras del lugar en que el grito nos religa las cosas no sabrán cuando ella parta

el modo en que amanecen hombre y agua la imagen intrincada de los sueños manera de llevar a pelo el día sed de sal sol de abrazo noche vuelo desnuda yegua para amanecerla hasta la última siembra última lumbre hasta la última lucha última milla hasta el último jadeo segundo esperanza de fe plenificada furiosa tempestad de noche y día es la arena enredada entre las olas el mar que se desborda sobre el risco feliz morada del soñar antiguo sobre el azul espejo de las aguas es la mirada de la noche en vela el paso de los duendes sobre el mar el relente susurro de los árboles la sal la espuma el sol la madrugada

breve lechuza ardiente lujuriosa
      sorpresivamente alada
            reciamente atuendo
                  oscuramente lumbre
                        súbitamente viva
                              humanamente cierta
                                    airadamente tierna
                                          nocturnamente yendo
                                                desnuda levedad a ras de suelo

(Frente al rostro fugaz de una luciérnaga)

jaula de cristal hembra jadeante jirón de prado nube pura sol y casa y universo y clarinada jovial esencia hendiduras configuración del inacabamiento ruptura momentánea fluir inagotable del murmullo fraternas potestades del asombro

contra la sed y el hambre sobre el puente contra todo forma de vida asombro deshojado sueño de la piedra piedra de los sueños fecunda entraña de la luz andadura pasturanza festín de sombra y llama plato de aromada miel idilio diosa aparejada milagro del insomnio desatado en la nochumbre a vista del rocío amanecido blanca palomica en soledad herida en uno de los ojos de pronto reclinada flujo y reflujo en comunión altiva relámpago la sombra del designio desangrado crepúsculo del ocio

lejana silenciosa larga sombra alta vigilia rastro de la tierra bramido sordo de la parda luz ventanas goznes muros quemaduras clamor del hambre grito poderoso infinita orilla aire detenido sagrada apuesta vengativa luz paloma caracol y compraventa feraz gloriosa repentina ilesa íntima soledad amenazada la línea precisa del abismo para llegar a tientas a la nada desde el morir al no morir viviendo del otro lado de la sombra en luz

se detiene estremece sube baja viene del sueño viene de la nada toca tierra lleva sonidos de metales de sangre de hambre guerra horror pavura conoce el canto de las aves el silencio del paraguas la melancolía del guanábano el sitio del silencio las alas de la noche y de la lluvia el gemido de las nieves las voces de la sangre honda navegación paso del día el regreso del sueño el rastro del celaje su grito de cigarra la navega en la muerte y se cuida de lo vivo ronda entre soledad por muchas albas sale de su envoltura puro asombro querer apoderarse de los sueños de las cosas las luces y los pájaros larga sombra de cópula y prodigio

alba engrifada cielo animal prado en manos del sol que se despierta virilmente el hombre en cósmica entrega permanente sigue al arroyo en su silencio lúgubre a la intemperie al descubierto el más airado grito de la tierra el más largo suspiro de la fronda el más verde silencio iluminado

lenta alucinación de estrellas rotas planicie en llamas jubiloso asombro jungla de sueños jaspes arrojados cóndores en parejas blanquecinas agua ajada cascadas jadeantes sed de mitos en sombra de alborada mística sorprendente hipnótica única nave estrellada soledosa mágica selénica arenisca del desierto paraje azul retamas y algarrobos tótem tensado en fuego arrasador ocre perenne enloquecido abrazo alzado cabizbajo valle erguido en la antigua quebrada de la noche

A Fanny Jaretón

 
 

Ante la Gran palma de Ceilán o Palmira (Corypha umbraculifera)
del Jardín Botánico de Caracas, en los momentos en que regala su florescencia
a los caraqueños y visitantes en el año 2003

misterio en su preñez al descubierto racimo esplendoroso de los ángeles mujeridad mujer mujeridad arrogante desnudo de los dioses un par de vulvas -coito deshojado- abiertas al orgasmo de los cielos tal vez un duende en llamas rozagante los ojos de la tarde de paseo o llamas del Perú enfogaradas perdidas en sus sueños sonorosos floración vena fuego sol y vino provoca hacer amor con tanta gracia

acaso los pezones de la noche las orejas de un ciervo milenario acaso Dios pariente de esta palma enamorando madrugada a solas mirada de las horas presurosas el mágico esplendor de la arrogancia palmira palmaflor palma florida venida del Ceilán a nuestra casa

estallido de besos vesperales guitarra de los soles y los sones poema vegetal lección hermosa la auroranoche tu fragancia envidia fragante malabar de lento paso camino de la muerte en desespero paraguas señorial silvestre alado regia corona de encendido encanto eclipse fantasmal del odio fiero majo abanico de la diosa tierra

altivo tótem de la cruenta urbe desplegado en la cresta de sus barrios cirio encendido milagroso asombro sagrado talismán en hora aciaga cigarra campanada de rebato estremeciendo el porvenir del sueño bandera de combate en paz o en guerra al horizonte en gloria levantada

¡Gran Palma de Ceilán! ¡Oh Gran Palmira! ¡Apláudante los dioses tu desfile!

A Mery Sananes

 
 
 

tras el mudo lejano terebinto

cruzando mares invocando orillas inasibles capeando turbias confusiones remando entre el timón enfurecido vaso de muerte vuelo humo el aliento que nos cruza orfandad hilo alianza arpa y sombra exactamente enigma rasgando la neblina del asombro de la sombra a la pena de la pena al sollozo del sollozo al sueño del sueño a la nada de la nada a la vida de la vida a la muerte de la muerte al misterio en este barro todavía desenfrenado incontrolable imprevisible el trueno atómico nos cobija acompaña sobresalta partitura elemental vórtice de energía esplendoroso movimiento onda esférica espiralada intercambio simétrico compartida sinergia de la edad del Sol edad del paisaje deshilvanando sueños a la mar

rasgadura arpa quark gravitatorio de la misma cuerda sostén del mundo compleja realidad del universo zumbando entre sus límites cósmica plegaria materia cósmica fluir de la energía el remolino del arroyo la ilusión más allá de la luz la intangible eternidad generadora del tiempo multitud de hilos tendidos llamamiento de la antigua imagen la misma forma construida plano de la conciencia del ensueño

peñas tristes las lluvias milenarias danza de los árboles socavones del agua recobrada forma nostalgia del origen incontenible apremio reino numinoso viaje por las edades maneras de seguir cercana el alba claridad almada tiempo de ruptura de búsqueda de pájaros centros regiones periferias instauraciones asechanzas vínculos trastornos reinos lealtades voces himnos ecos infantes calles puertos escrituras alfas laberintos mapas tierras profecías épocas tiempo de coger camino de tornar de poner la sombra a un lado

vértigo sideral de los abismos helechos arborescentes rocas desnudas planetarias telúrica geometría alborozada albor de cierzos amanecidos un mirar hacia adentro de la selva y de las aguas abriendo el horizonte de las albas el concierto solar de las mañanas la caída del fruto germinal verdecido de yedras minerales un desgarre de sombras tormentosas la tempestad de bosques y de tardes la festiva grandeza del preámbulo las voces inclementes de las sombras el antiguo camino de los hongos el claro aprendizaje del asombro pájaros sumergidos la sombra de los pájaros rayas desatadas llaves germinales puertas oceánicas los mojones de los mares grito de la tierra grito navegante celo primordial desgarradura goce sufrimiento camino de agua amable sosegado encontrado fluyente encandilado tenue luz gateando entre las aguas

imágenes campanas esquilones visiones documentos selvas crónicas apariencias retornos desmesuras cristales rocas ruedas bailes soles brújulas signos luces reyes cortes intrigas travesías y demonios gritos sentires albas fogaradas intemperies delirios universos espigas migas ligas trashumancias suspensos intenciones y temblores barrancos hojarascas hojalatas abismos danzas hambres credenciales peldaños cuartos calles desvaríos amarras parpadeos marejadas horrores trampas máscaras cristales orejas sobres rastros rostros nombres regresos ramas remos ruidos ruedos mareas olas faros rayos anclas cordajes arrecifes alimañas aparejos plomadas necedades espumas cirros algas islas tolvas

hijos del sol quemados por el sol a pesar de la tregua o la trinchera a pesar de los otros o nosotros los gigantes pespuntes los instantes de las ruinas las vueltas y revueltas las cárceles burdeles la esperanza el eclipse el escaño los lugares los rumores las brasas las ciudades las cúpulas iglesias y fachadas a pesar de lecciones selecciones de sombras sorpresas o de asombros de embalajes de enveses o reveses de vivencias de goces contingencias de cuentas soledades o disfraces misterio angustia enigma llanto apremio rayos trombas resacas y corrientes hallazgos llagaduras o soberbias espejos fondos flecos o trasfondos reinos ruletas cirios cofradías creencias esplendor rito oro pompas

los raros los sublimes los guardianes los que abren interrogantes azules a quienes les basta con ver los árboles oír los pájaros con ese gran milagro de estar vivos y caminar entre la gente y saludar al sol profundo que brilla en el corazón de los humildes su vida deben a la colmada copa de su afecto y a su indulgencia casi toda incordura derrochada su llamarada les volvió sedientos levantan su copa por la vida reinan sobre la muerte hasta sembrar de altos girasoles el lujurioso vientre de la tierra

poco a poco la noche se hace cierta quedo el olvido entera la vereda se deshace no asombra ni la sombra hembra que se muere tierra árida noche seca olvidan las piedras el camino sorprende el grito del silencio en ascuas apenas si existimos de memoria apenas si la muerte nos corrige

entre el trémulo salmo de la aldea con el canto del alba se despide el gemido del alma de la fronda entre los vericuetos de la noche hambre desolación ensombrecida demonios bosques y maldades desconcierto desespero universal destierro menos que un soplo pasto de chacales para muchos un asombro errante quejumbroso solitario entre la noche zigzagueando sombra vendaval tras la muda paloma de los lejanos terebintos largo dolor en viaje confortado prosigue el hombre a solas con su sombra

 
 
 

del olvidado asombro de estar vivos

el poeta
no tiene por qué sacudirle el polvo
a los zapatos de las letras
en última instancia
debería escribirlas descalzas
y luego dejarlas caer
para que sientan
el piso tan frío
de una página en blanco

Ernesto Román Orozco

creo en el color rojo de la rosa con que la Tierra toda vestirá en el rojo de tanta llamarada viva creo en la insomne lumbre que nos crea creo en el cielo insomne del asombro en la iguana venida de las olas en el necio delirio de los jueves en la casa de la sombra en el abrazo de las albas en los postigos de los ojos en la muerte girando en los talones girando en los Guantánamos cagando en los hambrones en la mesita de noche de los pobres en sus relojes sus lagañas sus barajas y pistolas de agua en los sueños de los millones de niños que apenas si les queda ojos rostro boca o corazón creo en el África azulada por la noche en el quejido azuloso de su raza a quien le duele el hambre las verduras la trocha los maltratos en sus niños quienes antes que dormir quisieran nunca despertar mientras juegan con la calavera de sus padres en el Cristo de las Trincheras acampado en la ruinosa oscuridad de un vetusto monasterio sin una mano sin pies entre borrasca plomo y lluvia a ras de furia quien me enseñó el color tostado de la piel cuando se va a la guerra colérico cordero al descubierto resuelto miliciano justiciero nuevamente con látigo inclemente arrojando a los nuevos mercaderes

en la gota de lluvia en el alambre en el encaje del mar cuando todavía no se había destejido en la esquina del tiempo que resurge en la sombra del otro del antiguo en el grito del hombre frente al mar en el metal la cólera el combate en la lucha del canto del mendigo en el hosco muñón de la tristeza en la hondonada gris de los cimientos el silencio que ahoga y amordaza la sombra de la muerte que reúne el aullido del pan acá en la puerta el concierto solar de las mañanas el borde de la tarde en estampida creo en el pobre envuelto en tempestad en el injerto sideral del guamo en los sures furentes del turpial en el espacio en Borges en el tiempo en las vocales de Rimbaud en la hojarasca briosa en el paso respetable de la hoja por las aceras de la tierra aurora en Francisco así Dios no lo distinga en Federico en su alba nazarena creo en Niall y sus sabias abubillas en el ave sagrada de su verbo en el buitre leonado de su insomnio en el orgasmo de la Palestina en el coraje de las rosas rojas

en el mayo francés en el invierno ruso en el febrero caraqueño en la locura galopando auroras en el año en que nos propusimos ser solares como Reverón y el viento en la solemne soledad del Sol en mis huesos descalzos soleados creo en el que solamente ha nacido en el gato triste en el piojo ciego en estas dudas estos días horas esta noche este sábado este rato creo en un vals en un montón de asombros creo en el pobre desgraciado y roto creo en el hideputa endecasílabo creo en las hojas secas de la luna creo en el tiempo de las ramas verdes en la plegaria cósmica del árbol en la rosada desnudez del alba en la arena quemada por el muro en la sublime mariposa en celo en la hermosa serpiente penetrando el limo original de la lujuria en aquel que erige un altar hombre

en el luengo misterio del asombro en el justo pecado de los dioses en la cena el abismo y el camino en el signo mundano de los rostros en la culminación de las serpientes en la vid los sarmientos y los pobres en el reparto de los panes y las casas en la vigilia hecha por el hombre en los racimos del hambre y la miseria en la santidad de los samanes en la garganta del helecho en pie en la amapola en luna descubierta en el regreso a trancos de la muerte en la mesa el poder y las mentiras en el cósmico origen de la vida creo en la matadura de la memoria voraz que atiza los relámpagos en el desbocado potro que golpea en el pecho sus chispeantes cascos herrados por el viento en el vórtice abierto que engulla nuestra esperanza desolada en la desolladura del barro que seremos en el errante diluvio de los párpados insomnes en el estridente relincho del rayo de los pájaros en la justicia universal del alba

creo en los ojos que se van de viaje en el polvo en el sueño la agonía creo en el par de lámparas donde arden los amigos en el zaguán dormido de un aljibe minuciosamente santo en el hambre madre antigua y atroz de la incestuosa guerra en el espejo de la antigua sombra el laberinto del asombro antiguo

en la ceniza en asombroso olvido en la luciérnaga porque en la noche cree en el tiempo la cólera y ternura en la tarde que mira desde el fondo en el bronce el ayer la lejanía en el viento que envuelve tempestad en el cordaje de la noche en lluvia

creo en Vietnam en Sabra y en Chatila donde la noche se zurció de sangre en las flores que brotarán en las calles de Kandahar en los niños cañoneados por los imperios rapaces al acecho en las noches de Najaf Irak Siria el Líbano y Falluja en los cuchillos de la lluvia a secas en la amenaza del gato en pleno hechizo en el barco encantado y sus aceñas en los dos golpes a la endeble espada en la razón y sinrazón del viento en la luna descalza y a caballo

creo en la libertad de los cangrejos en que tal vez afuera lejos de la tierra titilen las estrellas en la confirmación de las bandejas en la ginecocracia de las lilas en la desolación de los cubiertos creo en la salvación de la palabra con Nidaa en el perdón de los herejes en la resurrección de la alegría en la jodienda de la poesía creo en la vida eterna de los versos

 

De: Pablo Mora: Sangre zurcida. El Árbol Editores, San Cristóbal, Táchira, Venezuela, 2008. pp. 149.

 

© Pablo Mora 2008 y 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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