La crítica de las artes en los suplementos culturales

Emy Armañanzas

Profesora titular
Universidad del País Vasco
emiliana.armananzas@ehu.es


 

   
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Resumen: La crítica de las Artes (Armañanzas, 1993a, 1995) es el género periodístico de opinión (Gutiérrez Palacio, 1984; Martín Vivaldi, 1986; Llorenç Gomis, 1989; Morán Torres, 1988; Moreno, 1994; Santamaría y Casals, 2000; Yanes Mesa, 2004) que tiene en los suplementos culturales (Vallejo, 1993) su lugar preferente de publicación en la prensa de información general, ámbito donde se ofrece como conocimiento (Tuñón, 1983).
Los suplementos culturales analizados en esta investigación son los editados actualmente por cuatro de los más difundidos e influyentes periódicos editados en España: El Cultural de El Mundo; Babelia de El País; ABCD de las Artes y las Letras de ABC y Cultura/s de La Vanguardia.
Este artículo confirma la prevalencia cuantitativa de la crítica sobre otros géneros de opinión como la reseña, el artículo, la columna o el comentario (Armañanzas, 1995) y establece que la crítica literaria es el género estrella de estos suplementos.
Palabras clave: Crítica literaria, reseña, géneros de opinión, periodismo cultural, suplementos culturales.

Abstract: Criticism of the Arts (Armañanzas, 1993a, 1995) is the kind of opinion journalism (Gutiérrez Palacio, 1984; Martín Vivaldi, 1986; Llorenç Gomis, 1989; Moran Torres, 1988; Moreno, 1994, Santamaría y Casals, 2000; Yanes Mesa, 2004) that has its preferent place in cultural suplements (Vallejo, 1993) where Culture is offered as knowledge (Tuñón, 1983).
Cultural supplements analyzed in this research are published today by four of the most popular and influential newspapers edited in Spain: El Cultural of El Mundo; Babelia of El País; ABCD de las Artes y las Letras of ABC y Cultura/s of La Vanguardia.
This paper confirms the quantitative prevalence of the criticism above other genres such as review, article, column or commentary (Armañanzas, 1995) and set literary criticism as the star of cultural supplements.
Keywords: Literary criticism, reviews, opinion, cultural journalism, cultural supplements.

 

1. Introducción

Estudios anteriores (Armañanzas, 1993a) confirman que los suplementos culturales dedicados a las obras de creación intelectual del ámbito de las Letras, las Artes Plásticas, el Teatro, el Cine, la Danza, la Música, la Arquitectura, entre otras, son el lugar preferente de la crítica de la Cultura. En este estudio nos ocupamos de la Cultura en los suplementos culturales de la prensa actual y de la crítica de las Artes en particular, con especial atención al papel desempeñado por el crítico (Panovsky, 1979; Armañanzas, 1993a, 1995; Vallejo, 1993).

La Cultura entendida como equivalente a lo que Finkielkraut (1987: 5) comprende por pensamiento y Clark (1987: 187) por civilización, se funda en que el hombre desarrolle al máximo sus potencias mentales y espiritua­les. Se trata de una cultura libre de determinaciones sociológicas y etnológicas. José Ortega y Gasset (1983) sostenía que las ideas se tienen -a través del ejercicio crítico del pensamiento- y en las creencias se está -son determinaciones originarias que su­ponen la negación del pensa­miento.

La Cultura se entiende así también en los suplementos que nos ocupan en este trabajo, que no son el lugar para la cultura sociológica o an­tropológica, la que estudia los cambios so­ciales o los análisis de costumbres; si bien, en ocasiones publican algún texto con motivo de una efeméride o sobre la actualidad de algún movimiento social. En cambio, en este espacio reservado para la creación en el ámbito de las Artes, la cultura científica (biología, física, astrología) sí cuenta con sección fija en alguno de los suplementos que analizamos.

El objetivo central de esta investigación es estudiar a qué Artes en concreto se destinan las páginas de estos suplementos y a qué género periodístico pertenecen dichos textos. A tal fin, se realiza un análisis cuantitativo y cualitativo sobre los referentes temáticos y la tipología textual en que se escribe la Cultura, tomando para ello una muestra de los cuatro suplementos culturales más importantes que publican los diarios españoles de información general de mayor difusión: Babelia, editado por el diario El País los sábados al igual que el ABCD las Artes y las Letras de ABC; El Cultural publicado por El Mundo los jueves -actualmente, los viernes- y Cultura/s, por La Vanguardia, los miércoles, todos ellos en la semana del 10 al 16 de noviembre de 2006.

 

2. Origen de la Cultura en prensa

Los referentes culturales han es ­tado pre ­sen ­­tes en el periodismo impreso desde sus orígenes a través del llamado aviso, la noticia ma ­nuscrita, no periódica, que saciaba la cu ­riosidad de las clases más cultas o con más poder, es de ­cir, de los que sabían leer. El propio significado de periódico se oponía, por su contenido, al de gaceta -relación de los asuntos públicos- e implicaba su ca ­rácter cultural o cientí ­fico.

Entre los referentes culturales, son los litera ­rios los que sobresalían ya entonces. Georges Weill (1962: 24) recordaba cómo el Diccionario de la Academia Francesa, en su edición de 1684, definía una de las primeras y más importantes publicaciones, el Journal des Savants, como un escrito que se imprime todas las semanas, cada quince días o cada mes, que contiene los resúmenes de los libros nuevos que se imprimen y lo más memorable que ocurre en la república de las letras.

Las Artes abandonaban el ámbito sa ­grado y ofrecían su producto al público a cambio de un dinero; comenzaba así la crítica del público. El teatro sale del atrio de la iglesia y la pintura deja el mecenazgo a la bús ­queda de un público burgués. Es el ambiente propicio para que la crítica encuentre su expresión en la prensa; al ser esta mediadora so ­cial es lógico que preste este servicio.

La prensa de información general ya publicaba a finales del XVIII (siglo de la Razón, del ensayo) el lla­mado folletín, páginas en las que se incluía crítica tea­tral, novelas y relatos de viajes. En ellas primaba la cultura literaria sobre el resto. Este espacio, destinado a temas culturales, se considera precursor de las primeras secciones de Cultura que tomaron el nom­bre de ‘Feuilleton’.

Actualmente, diarios alemanes de calidad como el Frankfurter Allgemeine Zeitung, el Die Welt y suizos, como Neue Zürcher Zeitung, por ejemplo, conservan esta de­nomina­ción para su sección de Cultura.

 

3. La Cultura en la prensa española desde los 70

El control cultural que España vivió en la época franquista in ­fluyó para que los contenidos culturales fueran, en la mayor parte de los diarios, además de escasos, parciales ideológicamente y, en ocasiones, de poca calidad. Cuando la inclusión diaria de secciones de Cultura en la prensa de otros países occidentales era algo habitual, en España, los perió ­dicos no contaban con ellas para hacer un seguimiento diario de la actualidad cultural. Si bien algunos periódicos de información general atendían a los espectáculos e incluían alguna página especial fundamentalmente dedicada a la literatura.

La libertad política trajo también la cultural, que se reflejó a través de una mayor atención de la prensa a la Cultura. Tanto por parte de los nuevos periódicos que nacían a mediados de los 70, como también por la de los históricos que renovaban sus contenidos y la forma de estructurarlos en secciones siguiendo la estela de las recién estrenadas publicaciones.

Fue con el nacimiento de nuevos diarios a partir de la segunda mitad de los 70 -El País, Diario 16- cuando se norma ­lizó progresiva ­mente la existencia de secciones diarias de Cultura y de Espectáculos -actualmente unificadas- en la prensa española. Una innovación periodística que incorporaron las publicaciones ya existentes -ABC, La Vanguardia- y que adoptaron también otras que nacieron posteriormente como El Mundo y La Razón.

ABC y La Vanguardia, al igual que Informaciones, venían publicando desde sus orígenes contenidos culturales pero de manera dispersa a lo largo del ejemplar, a veces confundiéndose con otros temas que nada tenían que ver con la Cultura. Con la nueva estructuración, dichos contenidos quedaron agrupados en las secciones diarias de Cultura y Espectáculos (Armañanzas, 1993a: 167-182).

El papel que desarro­llan actualmente las secciones diarias de Cultura en prensa con­siste, prioritaria­mente, en informar acerca de las obras de creación: sobre su gestación, sus característi­cas y su puesta en escena a través de los géneros periodísticos apropiados para ello: noticias, reportajes, entrevistas y crónicas, entre los géneros informativo/interpretativos. Los textos de opinión (artículos, columnas y críticas) publicados en las secciones diarias de Cultura son minoritarios respecto a los textos informativo/interpretativos publicados en esas mismas páginas (Armañanzas, 1993a: 167-182).

Otra de las más importantes actuaciones de la prensa democrática en España durante el último tercio del XX fue crear suplementos especializados en Cultura, dado que las secciones diarias necesitaban un complemento ante el incremento de hechos culturales que empezaba a producirse en el país. Estos cuadernillos especializados iban a ser el lugar para profundizar en el conocimiento de la Cultura.

Los periódicos nacidos en la democracia, El País y Diario 16, publicaron los suplementos Arte y Pensamiento y Culturas, respectivamente. Los centenarios ABC y La Vanguardia se sumaron a la reorganización de sus páginas especiales de Cultura, que publicaban en el ejemplar diario, dando lugar a suplementos dedicados a las Artes y las Letras.

 

4. Suplementos culturales

A lo largo de estos años, los suplementos culturales -cuadernillos que se incluyen en el ejemplar diario un día a la semana- han vivido muchas modificaciones hasta llegar a la forma actual en que los estudiamos aquí. Han ido variando en cuanto a la fecha de publicación, al número de páginas, a los contenidos e, incluso, al diseño.

Los contenidos de los suplementos culturales aparecen organizados bajo una determinada dedicación de sus páginas: Letras, Artes, Teatro, Música, Cine, entre otras. Se destinan prioritariamente a la valoración de las obras de creación intelectual y permiten un trata­miento más profundo y extenso de los temas, por su­poner un número extra de páginas.

Son los lugares preferentes para la crítica de la obra de creación si bien, en mucha menor medida, las secciones diarias de Cultura [1], y en ocasiones las de Radio y Televisión, también incluyen críticas, pero no son ahora nuestro objeto de análisis.

En el tratamiento periodístico de la Cultura, Amparo Tuñón (1983: 118) diferencia tres estadios: cultura/información, cultura/acontecimiento y cultura/conocimiento; a los suplementos culturales y a las secciones de Opinión les correspondería el último: “Sintagmáticamente la cultura como conocimiento se distribuye en las páginas de opinión y suplementos especializados” (ibid.).

Los suplementos culturales no llegan a ser centinelas de la alta cultura pero su especialidad les lleva a elevar el nivel de calidad textual, ya que se ocupan casi exclusivamente de las obras que proceden de la cultura entendida como creación intelectual. Los suplementos culturales ofrecen su espa­cio al pen­sa­miento, a la re­flexión a través de abundantes textos de opi­nión y más concretamente, de la crítica de las Artes, muy por encima de los textos dedicados a narrar hechos como ocurre en las secciones diarias de Cultura.

Por estas razones, el lenguaje de los suplementos culturales se tecnifica, por tra­tarse de unos contenidos diri­gidos a un público más res­trin­gido que se muestra in­tere­sado en un contenido especializado y al que se le supone mayor pre­pa­ra­ción en esas áreas de conocimiento.

Asimismo, encontramos en los suplementos de Cultura un tercer tipo de textos, los de creación intelectual (poemas, narraciones breves, avances de capítulos de novelas). Su presencia numérica es minoritaria en el ejemplar con respecto a las otras tipologías textuales mencionadas. Sin embargo, la inclusión actual de obras de creación en los suplementos contemporáneos supone la continuidad de la tradición de los clásicos folletones, que históricamente le han permitido al lector de prensa acercarse a la obra literaria, casi siempre nueva, de diversos creadores [2].

 

5. La crítica de las Artes

El género de opinión y argumentación más importante de los suplementos culturales es la crítica de las Artes, texto periodístico firmado por un especialista en su área con la intención de persuadir al público que informa, explica y analiza, argumenta y valora las cuali­dades y el sentido de una obra de creación concreta expuesta al público. Estas obras sometidas a crítica pertenecen al ámbito de las Artes, concepto que tomamos de la Ilustración: Artes Plásticas -Pintura, Escultura y Arquitectura-, Literatura, Teatro y Danza, además de Cine, incorporado en el siglo XX; o también al de la cultura de masas (televisión, radio...). Los lugares de publicación de la crítica cultural son las revistas especializadas, las secciones diarias de Cultura y Espectáculos de los periódicos y los suplementos culturales editados semanalmente por la prensa (Armañanzas, 1993a).

La obra creativa que se valora en la crítica tiene que ser de acceso público, porque si ese libro, objeto de nuestro análisis, no estuviera publicado o la escultura no hubiera salido del taller del artista, no tendría ningún sentido el texto que enjuicia sus cualidades, puesto que el receptor del mismo no podría acceder a esa creación y tampoco poner en cuestión la opinión del crítico.

Asimismo, especificamos en la definición de crítica su carácter cultural para diferenciarla de la crítica de consumo -gastronómico, de vinos, etc.- cada vez más frecuente en los diarios y en las nuevas publicaciones dedicadas al ocio y al consumo.

El objeto de atención de la crítica de las Artes es una obra de creación concreta. Esta puede ser de nuevo cuño (una novedad que ofrece el mercado) o que no siéndolo, se escenifica en una función o lugar determinado y habrá que evaluar cómo es el resultado de esa representación particular. Con ello queremos decir que el texto crítica se encarga de informar, analizar, argumentar, valorar y enjuiciar la última obra de creación de un autor o la representación de hoy de una sesión de ballet, ponemos como ejemplo. No se trata de hablar en general de creaciones sino de la obra particularmente elegida para la ocasión.

En este sentido, Moreno (1994: 175) rechaza al crítico que ejerce de lo que él denomina “cronista de libros” al igual que señala como defecto en la crítica literaria lo siguiente:

En muchos casos, los críticos, en lugar de comentar el texto que han elegido para la ocasión, se dedican con verdadera fruición a teorizar sobre qué cosa tan formidable sea una novela, un poema, un cuento.

La crítica no se dedica a toda la obra literaria de un autor determinado ni a la historia de las representaciones de ese ballet. Estaríamos escribiendo, entonces, un artículo ensayístico en el que explayar nuestros conocimientos especializados sobre creadores y sus producciones, épocas artísticas y otros asuntos, pero no una crítica que es de lo que se trata[3].

 

6. Crítica y reseña, dos géneros diferentes

La crítica y la reseña mantienen grandes diferencias textuales aunque la intención de la reseña sea la de dar noticia y valorar una obra de creación, en ello coincide con la crítica. En el caso de las reseñas literarias, que son las más frecuentes en los cuatro suplementos analizados, comparten página con las críticas; incluyen, como ellas, ficha técnica; llevan título propio y van firmadas con nombre completo o con iniciales.

Algunos autores igualan ambas tipologías empleando sendos vocablos indistintamente. Así, Martín Vivaldi (1986: 335) define la crítica como: “Reseña valorativa de una obra humana -literaria o artística- o de un espectáculo”. La misma equivalencia ofrece Moreno (op. cit., p. 113): “Porque para leer las reseñas de algunos críticos, además de ser un Casares o Moliner ambulante, se precisa ser un Roland Barthes o Todorov semiótico, estructural y todo”.

La reseña equivale al texto de la solapa de un libro, la hoja de un programa teatral o la de una exposición de arte: breves referencias al creador, a sus trabajos anteriores, al género y al argumento de la obra. En definitiva, breves líneas exclusivamente valorativas que no plantean una tesis, su argumentación ni unas conclusiones, como ocurre en la crítica.

Esto que explicamos se ve claramente en la reseña completa sobre un disco, firmada por J.M. García Martínez (“Hill Frisell, Ron Carter, Paul Morian” en: Babelia, 11-11-2006, p. 22) que reproducimos a continuación:

Tres personalidades tan distintas forzosamente tenían que entenderse. Hill Frisell (guitarra), Paul Morian (batería) y Ron Carter (contrabajo) renuevan la fórmula del trío de jazz según la experimentada antes por los dos primeros (con Joe Lovano en el lugar de Carter). El repertorio es todo lo ecléctico que pueda imaginarse: lecturas galácticas de antiguos estándares, algunas composiciones originales y el inevitable recuerdo a Thelonious Monk (Misterioso, Raise Four). Un disco que es más que el fruto de un encuentro casual; todo lo que podía esperarse de estos tres fuera de serie.

Como puede apreciarse se trata de un escueto texto sobre una obra de creación que ofrece los datos más básicos de la misma y que desliza abundante adjetivación que califica su valor. Pero este texto no se introduce en el campo argumentativo del razonamiento, no coloca tampoco la obra en un continuum para poder ser enjuiciada en comparación con sus afines. Se queda en mera opinión.

Santamaría y Casals (2000: 341) afirman que “la reseña pertenece al estilo informativo o interpretativo, y la crítica al de solicitación de opinión”. Del mismo juicio son Yanes Mesa (2004:158), para quien “la reseña sólo es información. No es opinión. No es una crítica” y Núñez Ladeveze se refiere a la reseña como “nota informativa”, (1995: 110).

En este artículo proponemos denominar la reseña con la etiqueta de “nota valorativa”, porque pensamos que la reseña no es una crítica, pero no sólo ofrece información sino también valoración.

Morán Torres (1988:14) basa su diferenciación entre crítica y reseña en la autoría, críticos o periodistas, que producen textos diferentes:

La diferencia entre reseña y crítica estriba principalmente en que el que redacta una reseña no es -en la mayor parte de los casos- un verdadero crítico, sino un periodista que informa sobre un determinado acontecimiento artístico sin profundizar apenas en el terreno de la opinión.

Las reseñas no siempre han estado redactadas por críticos e, incluso, aparecían sin firmar, pero en los últimos años, cada vez aparecen más reseñas firmadas con nombre completo o con iniciales que corresponden a críticos que, incluso en la misma página, firman críticas con su nombre completo.

La profusa inclusión de reseñas en estos suplementos culturales corresponde más bien a la falta de espacio para que los numerosos libros en el mercado o exposiciones de Arte sean valorados a través de críticas y así diferenciar la mayor o menor categoría que se le quiere dar a la obra que, a su juicio, merece una crítica o una reseña.

Definimos la reseña de las Artes como un breve texto de opinión sobre una obra de creación firmado por un especialista, periodista o no. Presenta generalmente ficha técnica y enumera las principales cualidades de la obra, del autor y su mostración al público. La denominamos “nota valorativa” ya que su autor se pronuncia sobre la calidad de la obra exclusivamente con adjetivos calificativos, en lugar de presentar una argumentación sólidamente razonada como ocurre en la crítica. Las obras son reseñadas -es lugar de criticadas- bien por falta de espacio o en función de la importancia que le concede el medio.

 

7. La crítica en manos expertas: los críticos

Los autores de las críticas culturales en los suplementos son especialistas en cada una de las diversas Artes (Cine, Danza, Letras, Artes Plásticas, Música, etc.) que casi nunca son periodistas y sí académicos, novelistas y poetas, catedráticos, intelectuales. Estos son los que ejercen, casi en exclusiva, la crítica, mientras que los redactores de prensa se encargan de dar cuenta del acontecer, de narrar lo sucedido en el ámbito cultural a través de noticias, reportajes, entrevistas y crónicas.

Ahora que los espacios culturales en la prensa española, diarios y especializados, están consolidados, la crítica de las Artes bien podrían desarrollarla también periodistas, convertidos en especialistas, una vez que dominaran las diversas áreas de la Cultura. Pero aún son poco fre­cuentes las firmas de redactores bajo textos que va­loran y argumentan la obra de creación, tanto en los su­plementos culturales como en los espa­cios diarios que siguen estando, como es costumbre, reservados a las firmas expertas invi­tadas por la prensa (Armañanzas 1996a: 171-183).

La razón de esta actitud es que desde las direccio­nes de los periódicos y desde las mis­mas redacciones se duda de que el periodista esté ca­pacitado para hacer crítica. Y es el propio pro­fesional de la infor­mación el que no se especia­liza tam­poco a tenor de la propia estructura de la empresa perio­dística que ve en el periodista espe­cializado una corta­pisa para que desa­rrolle cualquier tarea, esto es, para su movilidad dentro de la re­dac­ción que es lo que le interesa a la propiedad del medio (Armañanzas, 1993b: 87-96) [4].

Todavía la gran preocupación de los periodistas es la de saber divulgar, cuando lo pre­vio es el saber. Si el periodista se prepara a fondo, se convierte en un especia­lista de la Cultura (y ahí ten­drán mucho que decir los nuevos pla­nes de estudios de las Facul­tades de Ciencias de la In­formación, llamadas también de la Comunicación) que tiene por delante una faceta profesio­nal que po­drá paliar, en parte, el duro panorama laboral que se le presenta y que, de momento, “ha re­galado”, casi en exclusiva, a profesionales de otros ámbitos, (Armañanzas, 1996a: pp. 171-183).

En el caso concreto de la crítica literaria, encontramos la opinión de Vallejo (1993: 33) para quien las cualidades del perio­dista que se dedica a ella, además de las que exige el propio oficio periodístico, son las del sen­tido crítico, sólida y amplia formación cultural, conocimiento de los métodos para descifrar el texto y situarlo en el contexto, valores estéticos y éticos, espíritu independiente y abierto a las nuevas aportaciones artísticas, vasta experiencia como lector y facilidad para la escritura, valorándosele positivamente el lenguaje creativo y el conocimiento del público al que se di­rige.

Tradicionalmente los críticos y los teóricos sobre géneros de opinión han descrito dos grandes líneas de la crítica: la clásica y la periodística, dando a entender que la primera es la de máxima calidad, al ir firmada por un académico, y la segunda, un frustrado intento del crítico-periodista.

Rafael Conte, crítico literario en El País (antes en Informaciones y ABC), afirmaba en la obra de Martín Serrano (1979) que, junto a los periodistas, los especialistas tienen cabida en las secciones culturales de los pe­riódicos, pero acercando posturas unos y otros. Bien es verdad que si a los informadores les falta, en su opinión, forma­ción cultural, los es­pecialistas suelen carecer gene­ralmente, de la necesaria flexi­bilidad que exige el dominio de la técnica perio­dística. A veces, con los términos “crítica periodística” y “crítica académica” se quiere indicar falta de rigor, en el primer caso, y falta de interés por su dificultad, en el se­gundo.

El poeta Antonio Martínez Sarrión clasifica a los críticos en tres categorías, tal y como lo recoge Moreno (op. cit, p. 30): periodistas o gacetilleros, académicos y los críticos creativos. Los primeros son a los que todos aborrecen pero a los que todos presionan para que hablen de uno. Los académicos o profesores de universidad, a los que todos respetan, sólo son leídos por algunos estudiantes universitarios: García de la Concha, Basanta, Cuevas o Senabre. Los creativos son una rara especie: Cernuda, Benet y Paz y son los únicos que a Martínez Sarrión le interesan.

Esta investigación es una buena oportunidad de aclarar que cuando se utiliza el término “crítica periodística” querrá decirse más apropiadamente “la crítica publicada en prensa” y no “la crítica escrita por periodistas” ya que, como puede comprobarse en las redacciones y en los listados de críticos de los suplementos culturales, en muy contadas ocasiones son periodistas los autores del texto crítica.

Por ello, más que poner carteles arbitrarios a la crítica que los periódicos incluyen en sus espacios culturales, es más conveniente analizar y valorar la calidad de cada texto y de cada autor, sin clichés preconcebidos, y enjuiciar los aciertos y errores en cada caso. Es decir, que cada firma aguante el examen crítico.

7. 1. Función del crítico

Casi todos los teóricos de la crítica de las Artes han analizado la función del crítico y han expuesto las exigencias que debe cumplir para hacer bien su trabajo. La función principal del crítico (Armañanzas, 1993a: pp. 159-182) consiste en la valoración argumentada de las obras de creación intelectual, en la que el crítico nos ofrece:

una orientación y una evaluación crí­tica so­bre esa elaboración, los antecedentes y el resultado de la puesta “en escena”, de la exhibición ante el público de la obra de creación de un autor. El trabajo de reporteros y críticos se complemen­tan.

Como preparación anterior al texto, el crítico acude a los lugares de creación de las obras como talleres de artistas, platós de rodaje, tertulias literarias, ensayos musicales y teatrales, para seguir la gestación de esas creaciones. Así se va formando como especialista en el área de su incumbencia para estar preparado el día de esa exposición pública tras la cual, como crítico, va a escribir su valoración de esas obras puestas en escena.

Martín Vivaldi (op. cit., p. 335), afirma que:

La función primordial del crítico es la de ser un orientador competente, sagaz y desinteresado. Es un espectador-supervisor que actúa, por así decirlo, como un delegado del pú­blico al cual se debe como tal crítico.

El papel del crítico y de su texto, la crítica, han ido tomando importancia a medida que han crecido los espacios periodísticos dedicados a la Cultura que quieren reflejar y valorar las actividades de creación dedicadas a las Artes. Y es que el incremento de exposiciones de arte, de programaciones musicales, teatrales, las ediciones bibliográficas, en los últimos años han logrado en España cifras impensables hace sólo hace unas décadas. Este boom cultural es lo que ha provocado que los periódicos hayan incrementado enormemente el espacio, diario y en suplementos semanales, dedicados a la Cultura. Y, en consecuencia, a la crítica de las Artes.

Gutiérrez Palacio (1984: 234) comenta que el crítico escribe para los que no cono­cen la obra pero tienen la intención de acercarse a ella; también para quienes sí la conocen y quie­ren con­trastar opi­niones o para los que probablemente no la lleguen a conocer pero desean sa­ber algo de lo cual poder comentar.

Llorenç Gomis (1989: 155) afirma que: “la crítica tiene un primer objetivo, la elección de una obra valiosa”. Pero una vez seleccionada, es misión del crítico “poner en su sitio” la obra de crea­ción de escasa calidad a través de un enjuiciamiento valiente, cada vez menos visto en las páginas de la prensa, (Armañanzas y Díaz Noci, 1996: 145).

En este sentido discurre también la opinión de Va­llejo (op. cit., p. 25) al afirmar que:

se acepta que un buen análisis lleva implícita la valoración, y la misma selección de la obra y de sus rasgos significativos da cuenta de una jerarquía de valo­res y de un grado de interpretación, pero la crítica periodística que se plantea aquí exige jui­cios explícitos, contrastados y rotundos.

También se le pide al crítico que busque la precisión de sus valoraciones, que éstas respondan a un criterio previo y elaborado sin dejarse llevar por la simple impresión del momento si ésta no se completa con el conocimiento que tiene por su formación especializada. Es decir (Armañanzas y Díaz Noci, op. cit., p. 146):

Al crítico se le debe pedir interés por el tema que cri­tica para evitar que caiga en la rutina y en la improvisa­ción ya que la preparación es indispensable para funda­mentar la intui­ción. Al especialista hay que exigirle experiencia y cono­cimiento de la materia que critica; tiene que mantener su puesta al día intelec­tual en las más re­cientes corrien­tes estéticas y críticas de su espe­cialidad. En este sen­tido, el crí­tico le pone al público al día de las nuevas tenden­cias; debe sa­ber captar rá­pida­mente los nuevos valo­res que surgen continua­mente en las di­versas expresiones creativas.

Asimismo, los teóricos incidimos en la necesidad de que el crítico debe mantenerse libre de cualquier atisbo de corrupción económica e intelectual debido a los intereses de las empresas de la Cultura.

Cuando el crítico evalúa una obra de creación, nos facilita una serie de pautas sobre aquella, con las que el lector, muy pro­bablemente, no hubiera contado. Como afirma Erwin Panofsky (1979: 31):

(...) la experiencia recreadora de una obra de arte no depende úni­camente de la sensibilidad nativa y del adiestra­miento visual del espectador, sino también de su propio bagaje cultural. No hay ningún espectador que sea del todo ingenuo (...) el espectador ingenuo difiere del historiador del arte en que este último tiene conciencia de la situación. Sabe que su propio bagaje cultu­ral, tal cual éste sea, no puede coincidir con el de los hombres de otros países y de otras épo­cas. Por consiguiente, trata de salvar sus lagu­nas profundizando lo más posible en el cono­cimiento de las circunstancias bajo las que se crearon los objetos de sus in­vestigaciones

No podemos perder de vista la diferencia que existe entre cultura e información en el sentido de que no es lo mismo leerse una obra poética que una noticia sobre su existencia. En el campo del especialista ocurre otro tanto; tampoco leer al crítico puede sustituir el contacto directo con la obra de creación, porque la adquisición de cultura es un acto de re ­flexión, una experiencia interior, (Armañanzas, 1993a).

7. 2. Disfunción del crítico

Los defectos que se detectan en las críticas publicadas en la prensa no recaen tanto sobre los periodistas, que son minoritarios a la hora de firmar las críticas, como sobre los especialistas, ajenos a la redacción, que son los que mayoritariamente rubrican los textos valorativos de las Artes. Ya afirmamos en su momento (Armañanzas, 1996b: 99-116) que:

en la prensa no sólo los perio­distas son los autores firmantes de textos de opinión, sino que éstos comparten espacio con los colabo­radores especialistas en di­versas áreas del conocimiento que no pertenecen a la profe­sión y que, en cambio, mantienen una presencia importante, incluso mayoritaria en espacios como el destinado a la Cul­tura (en este caso, escritores, historiadores, filósofos, acadé­micos, entre otros).

Con enorme ironía, Moreno (ibid.) se “atreve” a criticar con nombres y apellidos a los popes de la crítica que han venido publicando en El País, ABC, El Mundo y Diario 16. Critica al crítico en un panorama cultural cobarde por endogámico en el que, en ocasiones, existe miedo al análisis libre y en el que se peca de guardar las apariencias cuando algo no gusta, de amiguismo, de silenciar una crítica negativa o a un autor. Afirma que si la crítica no se ha renovado es porque, entre otras sinrazones, siguen haciéndola los mismos. Para él, es uno de los panoramas más aburridos de la cultura de este país.

 

8. Análisis de la muestra

En esta investigación realizamos un estudio cuantitativo y cualitativo de los suplementos culturales editados en España, con el objetivo central de conocer a qué Artes en concreto se destinan sus páginas y a qué tipología textual. El análisis cualitativo se circunscribe a la identificación de los referentes temáticos y a la diferenciación de tipologías textuales en que se escribe la Cultura, y el cuantitativo al cómputo de ambas variantes.

Para estos fines se ha tomado una muestra de los cuatro suplementos culturales más importantes que se editan en los diarios españoles de información general de mayor difusión: Babelia (con fecha 11-11-2006), del diario El País; El Cultural (16-22 de noviembre de 2006) editado por El Mundo; Cultura/s (15-11-2006), por La Vanguardia y ABCD las Artes y las Letras (11-17 de noviembre de 2006), publicado por ABC.

Los datos obtenidos mediante los citados análisis están referidos al número y porcentaje de géneros informativos frente a los opinión, (cfr. Gráfico nº 1). Asimismo, se ofrece de manera detallada el número y porcentaje de ambos tipos de géneros, (cfr. gráfico y cuadro nº 2; y gráfico y cuadro nº 3). Y también mostramos todos estos datos en cada uno de los cuatro suplementos analizados (cfr. gráficos nº 4, 5, 6 y 7). Finalmente, se incluye un diagrama de barras (cfr. gráfico y cuadro nº 8) reflejando todos los referentes aparecidos en dichos cuadernillos.

8.1. Cuatro suplementos para la Cultura

El Cultural

Se trata de un cuadernillo de 66 páginas -actualmente algunas menos- con formato de revista y que ha ido cambiando su día de publicación -ahora aparece los viernes. Proviene del suplemento cultural que se vendía con el diario La Razón, creado por Luis María Anson y su equipo tras su llegada desde ABC.

Usa el color en su portada y contraportada de papel satinado -el resto de páginas bajan en la calidad del papel- así como en las fotos e ilustraciones del interior. Las Letras son las que ocupan más páginas, si bien la publicación mantiene un equilibrio con las Artes Plásticas, la Música, el Teatro, el Cine y la Arquitectura. Y es el único suplemento que introduce la Ciencia en sus páginas -4 antes, ahora 2-.

Es la opinión la que predomina en El Cultural y, en concreto, las críticas -cada una ocupa una página- y las reseñas. El suplemento nos ofrece un listado de los críticos fijos que colaboran en él y que comparten espacio con los comentaristas, columnistas y articulistas. El suplemento El Cultural de El Mundo también incluye obra de creación.

Babelia

El suplemento cultural que publica el diario El País mantiene el nombre desde su nacimiento en 1991, así como el día de publicación, los sábados. Es un cuadernillo de 24 páginas -el más sucinto de todos- insertado en el centro del ejemplar del diario con el que coincide en el tipo de papel y en el tamaño. Como él, cuenta también con ilustraciones y fotografías en color.

Babelia es fundamentalmente literario porque más de la mitad de sus páginas están dedicadas a las Letras, en las que se indica, entre otras características, el género literario: ‘Narrativa’, ‘Poesía’, ‘Ensayo’, ‘Infantil y Juvenil’, ‘Equipaje de bolsillo’, ‘El libro de la semana’ y ‘Auge de la metaliteratura’. Las reseñas y las críticas se suman a esa preponderancia literaria al estar dedicadas, más de la mitad de estas últimas, a las Letras. Este suplemento también publica textos de creación.

Cultura/s

Publicado por La Vanguardia, Cultura/s es un cuadernillo de 32 páginas con formato de revista y a color. Está muy bien diagramado y con cierta originalidad, con profusión de fotografías y buena impresión por la calidad del papel. Merece la pena destacar la posición de las fichas técnicas en las críticas que, en vez de colocarse al comienzo, aparecen a un lado separando textos. Asimismo, algunas columnas que han abandonado el blanco de fondo por el color, lo que aligera la página.

Cultura/s es el suplemento donde más opinión encontramos -algo más de un 90%- frente a un escaso 10% de textos informativo/interpretativos.

En este suplemento priman la crítica y las reseñas aunque también incluye comentarios, artículos de fondo y columnas firmadas por algunos de sus habituales. Corresponde a las Letras la preferencia sobre otros referentes culturales como las Artes Plásticas, el Cine o los Medios de Comunicación. Como en los otros suplementos, este incluye también un breve texto de creación.

ABCD de las Artes y las Letras

Suplemento en color con formato de revista pero en papel prensa que llega a las 64 páginas. ABCD de las Artes y las Letras está dedicado casi en exclusiva a la valoración de las Artes puesto que cerca del 90% de su espacio se destina a la opinión, fundamentalmente a través de críticas y reseñas -tres cuartas partes de los textos. Tiene también como nota peculiar que es el suplemento que más columnas incluye, género con mucha tradición en ABC.

En cuanto a los temas que trata, en ABCD de las Artes y las Letras se le da más importancia a las Letras, aunque es, por otra parte, donde mayor atención se le presta a las Artes Plásticas de todos los suplementos analizados. El cuadernillo cultural de ABC tiene también de peculiar que dedica 4 páginas a la cultura sociológica y 2 a la cultura de masas, bajo el nombre de ‘Internet’.

Es habitual que este suplemento incluya algún texto de creación.

8.2. La primacía de la opinión sobre la información

Tras analizar todos los textos que los cuatro suplementos elegidos nos ofrecen, se constata que el número de textos de opinión (214) supone el 82% del total, frente a los 47 textos dedicados a la información, que conforman el 18% restante. Es decir, en los suplementos culturales son los textos dedicados a opinar sobre las Artes desde diferentes puntos de vista y estilos los que predominan por encima de los destinados a narrar hechos y acontecimientos en torno a la creación.

Si comparamos la proporción de los textos argumentativos con la de informativos en cada uno de los cuatro suplementos analizados, es en el editado por La Vanguardia, Culturas/s, donde existe mayor porcentaje de textos de opinión (90,4%), frente a los informativos (9,6%). Después se sitúa ABCD las Artes y las Letras: 89,2% de opinión y 10,8% de textos informativos. En tercer lugar Babelia, con 78% de opinión y 22% informativos y, finalmente, El Cultural con una proporción de 70,7% a 29,3% a favor también de la opinión.

Gráfico 1 “Géneros informativos y de opinión en los suplementos de cultura (10-16 nov. 2006)”:

 

8.3. La primacía de la crítica sobre otros textos de opinión

Entre los géneros de opinión, la crítica es el texto más frecuente en todos y cada uno de los suplementos analizados. Entre los cuatro cuadernillos, la crítica de las Artes suma el 51%; a su lado encontramos la reseña con un 30% que, como ya se ha dicho, no ofrece una estructura textual argumentativa como la de la crítica pero que sí presenta los rasgos informativos y valorativos sobre la obra de creación además de la firma del crítico. Ambos suponen el 81% de todos los textos de opinión en los suplementos de cultura que estudiamos.

A mucha distancia se presentan otros géneros de opinión de carácter argumentativo en el conjunto de los cuatro suplementos: la columna [5] y el comentario [6] con un 7% cada uno, y el artículo, que supone un 4%. Además, alguna muestra de glosa y perfil [7].

Gráfico 2: “Géneros de opinión en los suplementos de cultura (2006)”:

 

 

Gráfico nº 3: “Géneros informativos en los suplementos de Cultura (2006)”:

 

Los géneros informativo/interpretativos destinados a narrar hechos, en este caso culturales, suponen solo el 18% del total de textos entre los cuatro suplementos analizados. El reportaje alcanza la mitad de todos ellos; después, en orden de frecuencia, se colocan los breves (28%), tras los que se produce una bajada importante en los restantes textos informativo/interpretativos: un 6% para las entrevistas, los pies de foto y las listas clasificatorias de obras de creación como, por ejemplo, de los libros más vendidos. Finalmente, la crónica cultural y la noticia, con un 2% en cada caso.

Si analizamos ahora cada suplemento por separado, es El Cultural el que mayor porcentaje de críticas presenta respecto a los otros géneros de opinión incluidos en sus páginas, un 60%. Después, Babelia, un 57%; tras él, Cultura/s, un 49% y ABCD de las Artes y las Letras, un 43%.

Al igual que ocurre con los porcentajes generales de los cuatro suplementos, las reseñas se hacen con el segundo lugar en cuanto a frecuencia de aparición en cada uno de esos cuadernillos. Comparándolos, es en Babelia donde más acogida tiene la reseña entre sus textos de opinión con un 38%; después Cultura/s y ABCD las Artes y las Letras con un 32% cada uno y, finalmente, El Cultural con un 19%.

En cuanto al género periodístico de opinión llamado columna, es en ABCD las Artes y las Letras donde más veces se inserta, alcanzando un 13% del total de sus textos de opinión. En El Cultural baja a un 6% y en Cultura/s, a un 4%. Babelia no incluye ninguna columna; es el suplemento con tipología de opinión más simplificada ya que sólo publica críticas, reseñas y artículos.

Si examinamos el género de opinión comentario en cada suplemento, únicamente en Babelia está ausente. Es El Cultural el cuadernillo donde aparece el comentario con más frecuencia, con un 11% del total de sus textos de opinión; después Cultura/s, con un 9%, y ABCD las Artes y las Letras, con un 7%.

El género artículo, que ocupa el cuarto lugar en la cuantificación general, tiene una presencia escasa, sin grandes variaciones en cada suplemento. De mayor a menor frecuencia, en Cultura/s, un 6%; en Babelia, un 5%; en ABCD las Artes y las Letras, un 4%, y en El Cultural, un 2%.

Gráfico 4: “Géneros de opinión en el suplemento El Cultural (16-22 nov. 2006)”:

Gráfico 5: “Géneros de opinión en el suplemento Babelia (11 nov. 2006)”:

Gráfico 6: “Géneros de opinión en el suplemento Cultura/s (15 nov. 2006)”:

Gráfico 7: “Géneros de opinión en el suplemento ABCD de las Artes y las Letras (11-17 nov. 2006)”:

 

9. La crítica de las Letras

Entre los referentes culturales son las Letras los que mayor espacio ocupan en los cuatro suplementos analizados: en total, 64 páginas literarias, mientras que las páginas del siguiente tema en importancia, las Artes Plásticas, bajan a la mitad, 32. Después es la Música la más atendida, 19 páginas; el Cine, 13; la Arquitectura, 9; el Teatro, 8; Medios de Comunicación (M.C.M.) incluido Internet, 7 [8]. Finalmente, con 4 páginas cada uno: Fotografía, Ciencia y Sociedad [9].

Esta primacía de las Letras se mantiene en cada uno de los suplementos estudiados por este orden: ABCD las Artes y las Letras (destina 20 páginas de las 64 que tiene en total), El Cultural (19 páginas de 66), Babelia (14 de 24) y Cultura/s (11 de 32), en términos absolutos. Si tenemos en cuenta el número de páginas totales de cada suplemento, es Babelia el que más importancia le da a las Letras que ocupan más de la mitad de sus páginas, un 58,3%. Después Cultura/s, un 34,3%; ABCD las Artes y las Letras, un 31,25% y El Cultural, un 28,3%. Estos porcentajes están expresados con respecto al número total de páginas de cada suplemento.

Las Artes Plásticas son el segundo referente en importancia en cada uno de los suplementos en términos absolutos por este orden: ABCD las Artes y las Letras (15 páginas), El Cultural (10), Cultura/s (4 al igual que Cine y M.C.M.) y Babelia (3). En términos relativos al número de páginas totales de cada suplemento, es ABCD las Artes y las Letras el que más importancia le da a las Artes Plásticas, 23,4%. Tras él, El Cultural, 15%, y Babelia y Cultura/s quedan igualados en un 12,5%. Estos porcentajes están expresados también con respecto al número total de páginas de cada suplemento.

Gráfico 8: “Referentes en los suplementos de cultura (2006)”:

 

 

Como es la crítica el género periodístico predominante en estos cuadernillos, al unirse a la prevalencia temática obtenemos como resultado que es la crítica de las Letras, con 63 textos, la más abundante en los cuatro suplementos culturales analizados. Después, la crítica de Artes Plásticas, 26 textos, seguida de la crítica de Música, 9; de Cine, 6; de Teatro y Fotografía, 2 textos en cada caso, y 1 de Danza.

Si analizamos los referentes a los que se dedican las críticas en cada suplemento, vemos que en cada uno de ellos predominan también las críticas dedicadas a las Letras siendo en El Cultural y en ABCD las Artes y las Letras donde más abundan, 18 críticas literarias en cada uno de ellos. Después, en Babelia, 15 y en Cultura/s, 12.

También son El Cultural y ABCD las Artes y las Letras los suplementos que más críticas publican sobre Artes Plásticas, 8 en cada uno de ellos, mientras que en Cultura/s y Babelia suman 5 en cada cuadernillo. Las críticas sobre Música se hallan en El Cultural, 5 textos; en ABCD las Artes y las Letras, 3 y en Cultura/s, 1.

Vemos cómo va disminuyendo el número de críticas a medida que también baja el número de páginas que los suplementos dedican a otros referentes culturales. Por ejemplo, al Cine: Cultura/s es el más prolijo en este ámbito, con 4 críticas, mientras que El Cultural y ABCD las Artes y las Letras sólo incluyen 1 cada uno. Babelia, ninguna.

En cuanto a la crítica de Teatro, sólo Babelia y ABCD las Artes y las Letras incluyen sendas críticas y lo mismo ocurre con la crítica de exposiciones de Fotografía. Finalmente, 1 crítica dedicada a la Danza clásica se publica en Cultura/s.

 

10. Conclusiones

Tras haber analizado los suplementos de cultura de los diarios El Mundo, El País, ABC y La Vanguardia (llamados El Cultural, Babelia, ABCD las Artes y las Letras y Cultura/s, respectivamente) publicados dentro de la semana del 10 al 16 de noviembre de 2006 se ha llegado a las conclusiones siguientes:

1. Los suplementos culturales están dedicados fundamentalmente a la valoración de la obra de creación a través de los géneros periodísticos argumentativos y de opinión, sobre todo de la crítica, también de la reseña, columna, comentario y artículo, por encima de la narración de acontecimientos culturales (textos informativos e interpretativos).

2. Los suplementos culturales son el lugar de la crítica de la Cultura ya que ésta es el género argumentativo que prima en sus páginas. La crítica sigue siendo el género estrella de estas publicaciones semanales al continuar, respecto a años anteriores (Cfr. Armañanzas, 1993a), prevaleciendo sobre el resto de textos argumentativos.

3. En cada uno de los suplementos analizados también prevalece la crítica por encima del resto de los textos de opinión que valoran la obra de creación por este orden: El Cultural, Babelia, Cultura/s y ABCD de las Artes y las Letras.

4. Los suplementos de Cultura se dedican mayoritariamente a la valoración de obras de creación concretas (un libro, una exposición de pintura, un concierto), es decir, a la crítica (y a las reseñas) por encima de los textos destinados al ensayo o al comentario cultural de orden general. La reseña es la segunda tipología textual en importancia entre los géneros de opinión en todos los suplementos por este orden: Babelia, Cultura/s y ABCD de las Artes y las Letras, finalmente, El Cultural.

5. Tras la crítica (109, 52%) y la reseña o nota valorativa (64, 30%), los textos argumentativos se presentan en los suplementos culturales a una distancia considerable en frecuencia de aparición: columna (15, 7%), comentario (15, 7%) y artículo (9, 4%), por este orden.

6. En esta investigación proponemos una nueva definición teórica para el género de opinión reseña, al que proponemos denominar también como “nota valorativa”.

7. Los principales referentes culturales en los suplementos son las Letras y las Artes Plásticas. Las primeras, con 64 páginas, doblan a las segundas, 32, en los cuatro cuadernillos y ambas suponen la mitad de las páginas de los cuatro suplementos.

8. La crítica de las Letras es la modalidad de género periodístico primordial en los cuatro suplementos analizados, superando a las dedicadas al enjuiciamiento de las Artes Plásticas, entre otras, por este orden: El Cultural, ABCD de las Artes y las Letras, Babelia y Cultura/s.

9. Babelia es un suplemento dedicado mayoritariamente a la opinión sobre la Cultura ya que esta supone las tres cuartas partes de sus textos que, en general, son extensos -excepto las reseñas- sobre todo los informativo/interpretativos: reportajes y entrevistas.

10. Cultura/s. Al igual que en el resto de los suplementos, en este prima la crítica y las reseñas aunque también incluye comentarios, artículos de fondo y columnas firmadas por algunos de sus habituales. También coincide con el resto en la preferencia que da a las Letras sobre otros referentes como las Artes Plásticas, el Cine o los Medios de Comunicación.

11. Todos los suplementos analizados incluyen algún texto de creación.

 

11. Notas

[1] Hasta el 2007, los referentes culturales que se publicaban en las secciones diarias tenían cabida en las llamadas de Cultura y de Espectáculos pero, actualmente, las páginas dedicadas a Espectáculos han desaparecido al agruparse bajo el nombre exclusivo de Cultura.

[2] Como ejemplos, la narración de Lobo Antunes, “La vida humana es un misterio” (Babelia, 11-11-2006, p. 15) o los dos poemas del Nobel irlandés, Seamos Heany, “Allí mismo” y “Höfn” (El Cultural, 16-22 de noviembre de 2006, p. 20).

[3] Ejemplo de artículo es el publicado en Babelia (“El peso de un legado”, 11-11-2006, p. 3), en el que Jordi Llovet, expone sus conocimientos sobre los ancestros literarios europeos.

[4] Para conocer de cerca el fun­cionamiento del área cultural en la prensa fueron entrevistados los redactores-jefes de Cultura de La Vanguardia, Llátzer Moix (1991); de ABC, J.A. Alvarez-Gundín (1990) y de El País, Juan Cruz (1990). En Armañanzas, E. (1993b).

[5] Ejemplo de columna es “Primera plana”, una cita semanal que Luis María Anson firma en El Cultural en la página 3 opinando sobre alguno de los asuntos culturales de actualidad. En esta ocasión (16-22 de noviembre de 2006) la titula “Peligro de autocensura”. Este académico de la Lengua es también el autor de la glosa de tema cultural -publicada junto a su columna ya mencionada- cuyo título genérico, “Zigzag”, lo trae de la sección de Opinión del diario ABC de sus años de director, entonces de tema político.

[6] Sirve como ejemplo de comentario el firmado por Màrius Carol, “Esculpiendo humos” (Cultura/s, 15-11-2006, p. 17), que comenta, puntualmente, el reportaje fotográfico a doble página de Joan Pla.

[7] En el perfil “El rebelde de los Mann” (ABCD las Artes y las Letras, 11-17 de noviembre de 2006, pp. 14 y 15) Mercedes Monmany nos evalúa los avatares vitales del escritor e hijo mayor de Thomas Mann.

[8] En ocasiones, los textos sobre Medios de Comunicación e Internet caen de lleno en los temas culturales como cuando tratan, por ejemplo, del libro electrónico. En otros casos, como en Cultura/s, se ciñen a los medios y a los periodistas como en el artículo “Informar sin censura ni autocensura” (Alí Lmrabet, 15-11-2008, p. 4).

[9] Como ejemplo de estos temas, el texto sobre nacionalismos firmado por José María Lasalle (“El final de la ciudadanía” en: ABCD de las Artes y las Letras, 11-17 de noviembre de 2006, pp. 4 y 5).

 

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© Emy Armañanzas 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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