El “amor unánime” en Campo abierto de Max Aub

Manuel J. Villalba

Department of Spanish & Portuguese
University of California, Davis
mjvillalba@ucdavis.edu


 

   
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Resumen: Algunos críticos de la influencia de Ignacio Soldevila Durante o José Antonio Pérez Bowie han señalado la importancia que tuvo el movimiento unanimista francés, y en concreto Jules Romains, sobre la obra novelística de Max Aub. Sin embargo, todavía falta analizar en detalle los motivos unanimistas que Aub incorporó en su obra, así como la función que desempeñan dentro de su arte narrativo. En este trabajo se analiza el motivo de la pareja unánime dentro de Campo abierto, la segunda novela de El laberinto mágico el ciclo narrativo que Max Aub dedicó a la guerra civil española; en concreto, analizaremos la manera en que Aub delinea la pareja de amantes compuesta por Asunción Meliá y Vicente Dalmases a partir de los parámetros unanimistas propuestos por Romains. Este motivo de la pareja unánime se inserta además dentro del modelo de novela histórica sobre el que está construido el texto. A partir de este procedimiento Aub establece un paralelo dialéctico entre el destino de Asunción y Vicente, y el de la sociedad española en su conjunto. Los amantes en Campo abierto constituyen la base de una nueva sociedad que, en opinión de Aub, había de venir después de la contienda bélica.
Palabras clave: Max Aub, narrativa española, exilio, Unanimismo, novela histórica, dialéctica

 

Campo abierto es la segunda de las novelas que Max Aub dedicó a la guerra civil española y que recogió dentro del ciclo narrativo El laberinto mágico. Cronológicamente, la novela narra las primeras etapas de la contienda, en concreto los días que precedieron a la batalla de Madrid que tuvo comienzo en noviembre de 1936. Max Aub escribió Campo abierto en 1939 y sometió el texto a un proceso de reescritura entre 1948 y 1950. [1]

Como en el resto del ciclo, en esta novela Max Aub trató de reflejar no sólo sus vivencias y experiencias personales, sino también la historia y la psicología de un pueblo en el fondo común inconsciente que une a sus personajes más allá de sus creencias y filiaciones políticas o religiosas. En este sentido, las ideas que desarrolló el escritor y pensador francés Jules Romains ejercieron una fuerte influencia en la concepción moral y filosófica de Max Aub; [2] especialmente en dos novelas de este ciclo: Campo de sangre y Campo abierto, la obra que nos ocupa. En esta última la huella de Romains y del Unanimismo, el movimiento estético que creó y patrocinó, se hace especialmente evidente en la manera en que Aub construye las relaciones amorosas, objeto del presente estudio. Como veremos, esta construcción estará directamente relacionada con el género histórico, al que pertenece la novela y sobre el que Georg Lúkacs teoriza en su libro La novela histórica.

El Unanimismo, el movimiento filosófico, estético y literario creado por Romains, se basa en la idea de la unión intuitiva del sujeto con el otro. El individuo, tras compartir una experiencia social común, entra en una comunión intuitiva con sus semejantes. Se forma entonces lo que Romains denomina “grupo unánime”. Para este autor los individuos del grupo unánime formado a partir de la experiencia compartida tienen acceso a un “continuo psíquico” que forma en sí mismo la esencia del grupo. Así, la sociedad es percibida como un gran grupo unánime compuesto por infinitud de otros más pequeños. En este universo unanimista la pareja de amantes supone la célula del gran todo orgánico que es la sociedad y, por lo tanto, se convierte en el grupo privilegiado en el que la comunicación a través del “continuo psíquico” de ambos amantes alcanza el mayor grado de intimidad y comunión.

Como vemos, en el Unanimismo la pareja de amantes forma en sí misma un grupo unánime. Para André Cuisenier, el principal intérprete de la obra de Romains, en el Unanimismo: “L’amour arreche les individus à leur solitude et fond leurs pensées au sein d’une âme unique” (Cuisenier 1969: 67). Así, esa alma única se configura como un nuevo “continuo psíquico” que está por encima de la individualidad de los dos amantes y que les distingue a ambos de entre el resto de individuos y de grupos sociales. Entre los dos amantes se establece una ligazón indisoluble que les permite trascender su propio ser individual y les convierte en una especie de vasos comunicantes del mismo fluido espiritual que transforma toda su vida cotidiana. De hecho, la participación de los amantes en el “continuo psíquico” de su asociación unánime les permite comunicarse más allá de las palabras. Cuisenier afirma que: “par un sorte de magie sexuelle les deux amants forment un seul être, intérieur et supérieur à eux, un unanime en que ils communient” (Cuisenier 1969: 177).

Esta alma unánime es para Romains una entidad trascendente que identificará con el dios de su nueva religión unanimista. Una vez formada, los dos amantes podrán vencer todas sus limitaciones y contingencias. Cuisenier describe así este aspecto de la pareja unánime que aparece en la literatura de Romains:

Mais à cette aventure si vaste le romancier de Psyché et des Hommes de bonne volonté donne encore un sens nouveau, en représentant le couple comme un être unique qui, par delà les deux amants, mène sa vie propre : dieu véritable qui les soulève, les hausse jusqu’à lui, leur découvre une vue nouvelle des choses : être assez fort pour triompher de l’espace, du temps, peut-être de la mort ; et pour initier ses adeptes à des connaissances secrètes que l’individu, par ses seules forces, no pourrait atteindre. (Cuisenier 1954: 199) [3]

En el caso de Aub, esta concepción tiene su manifestación directa en la pareja que forman Vicente Dalmases y Asunción Meliá en Campo abierto, dos de los protagonistas que pueblan el caleidoscopio social que constituye la novela, en la cual se narra la peripecia vital de alrededor de una treintena de personajes. El objetivo de este trabajo es analizar la relación amorosa que se establece entre Vicente y Asunción, y que se desarrolla a lo largo de la novela. Esta pareja aparecerá recurrentemente a lo largo de El laberinto mágico, ya que su historia será retomada en Campo del moro y Campo de los almendros. Sin embargo, es en Campo abierto donde adquiere un mayor protagonismo.

Estructuralmente Campo abierto se compone de tres partes. La primera está compuesta de seis capítulos. Seis relatos independientes con seis protagonistas diferentes cuyas vidas e historias no tienen continuidad argumental. La unidad de estas historias reside en la coincidencia temporal: las primeras fases de la guerra civil en Valencia. Con ellas Aub busca retratar la retaguardia de la España republicana durante los primeros momentos de la guerra. La segunda está compuesta de un único capítulo a modo de intermedio cuya acción se desarrolla en Burgos, en la zona controlada por los rebeldes. Y por último, la tercera parte traslada la acción a Madrid. Se suma uno más a esos relatos, el de Asunción Meliá, y continúa con la narración día a día los acontecimientos de la guerra que discurren entre los días 3 y 7 de noviembre de 1936, los días previos al comienzo de la Batalla de Madrid. [4] Mi análisis se va a centrar en los capítulos segundo y octavo, que llevan por título precisamente el nombre de nuestros protagonistas, y los tres finales en los que se narran sus vivencias en los prolegómenos de la batalla por la capital. Dentro de la constelación de personajes que pueblan Campo abierto, es en estos capítulos en los que se desarrolla pormenorizadamente la relación unánime de Vicente y Asunción.

Al comienzo del capítulo titulado con el nombre de Vicente, el narrador describe a ambos personajes. Por un lado, Vicente es un joven estudiante para quien desde “hace dos años, … todo es política”. Frente a la tradición liberal de su familia, cuya cabeza es su padre, un registrador de la propiedad, Vicente se hace comunista un poco por llevar la contraria. Por otro lado, Asunción apenas tiene 16 años. Su padre es conductor de tranvía y su madre murió siendo ella muy niña. Trabaja para el partido al que ha llegado de la mano de Vicente y está empleada en la oficina de las Juventudes Comunistas. Ambos se han conocido en la universidad y forman parte del grupo de teatro universitario “El Retablo”, otro grupo unánime importante en la novela. Entre ellos se ha establecido un vínculo tácito y no declarado. Ya en su primera aparición en la novela el narrador nos deja ver la naturaleza de su relación. Ambos han quedado ese día para tomar algo en un café. Mientras Asunción llega, Vicente se debate en su fuero interno sobre la naturaleza de la relación que mantienen. “La quería”, “me quiere” repite dentro de su cabeza más como expresión de duda que de certeza. Llevan juntos ya un tiempo y son inseparables, pero nunca han hablado abiertamente del estatus de su relación, nunca se han confesado sus sentimientos y nunca han tenido contacto sexual. Su relación permanece en un estado de pureza afectiva y pudor moral. En definitiva, nos dice el narrador: “Todos los consideran novios, menos ellos” (Aub 2001a: 305).

Las parejas de amantes en las obras Jules Romains siempre deben hacer frente a diversas adversidades que se interponen entre ellos. De la misma manera, tres serán los obstáculos a lo largo de Campo abierto que pondrán a prueba la fortaleza de los sentimientos de Vicente y Asunción: la sospecha, la separación y los celos.

El primero en aparecer será la sospecha. Al salir del café en el que habían quedado, se encuentran con la tía de Asunción. Ésta le informa a su sobrina que su padre ha sido arrestado por un grupo de milicianos. Entonces, comienzan a buscar por todas partes noticias del paradero de Alfredo Meliá. Finalmente, Vicente descubre en la sede de la C.N.T. que ha sido arrestado supuestamente por estar en posesión de un carné de la Falange, el partido fascista español, con su nombre cuando todos le suponían militante de U.G.T., el sindicato vinculado al partido socialista. Basados en el hallazgo, asumen que con toda seguridad ha sido fusilado.

Los superiores de Vicente en el Partido Comunista sospechan de Asunción. Piensan que podía estar al tanto y, tal vez, participaba de las actividades de su padre. Vicente se debate entre la fe en la inocencia de su novia y su obligación hacia el partido de guardar silencio de lo que sabe del caso. El comité del partido ordena a Vicente sonsacar información a Asunción, pero, finalmente, por amor Vicente le confiesa las sospechas que el comité tiene sobre ella. El capítulo acaba con el descubrimiento de que la madrastra de Asunción mantenía un “affaire” con un militante de Falange y que ambos le tendieron una trampa al marido para deshacerse de él. Son arrestados y el capítulo acaba con las lágrimas que Asunción derrama por su padre, efectivamente fusilado por los milicianos anarquistas.

La importancia para nuestro análisis de la sospecha de Vicente no reside en la lealtad política y en las convicciones ideológicas de Asunción, ya que como vemos el posible doble juego, narrativamente pierde relevancia al descubrirse en seguida la inocencia del padre y de la misma Asunción, y por lo tanto no mueve la acción posterior de la novela. La sospecha de Vicente adquiere relieve en un nivel moral en cuanto que afecta al sentimiento de sinceridad de Asunción sobre la relación que mantienen. Una traición de ese tipo hubiera quebrado el “continuo unánime” que constituye su relación. La sospecha resulta ser infundada, pero, como dice el narrador, “algo se había roto entre los dos”. Las sospechas dejarán su poso de incertidumbre en el devenir de la pareja. Ambos amantes recorrerán a partir de ahora caminos distintos hasta reencontrarse en la encrucijada que supone su participación en el frente de batalla al final de la novela.

De esta manera, se plantea el segundo obstáculo de la pareja unánime: la separación. Tras el incidente Vicente decidirá alistarse en el ejército y salir para el frente. Allí el personaje sufrirá el proceso de descomposición psicológica y moral de su ser. Como veremos, la experiencia de Vicente en el frente es relevante para el análisis de su relación con Asunción. Vicente es destinado al cuerpo de ejército que defiende las poblaciones aledañas a la capital y que no ha hecho más que retroceder frente al empuje enemigo a lo largo de los últimos 15 días.

En la trinchera en la que se resguarda del fuego enemigo, Vicente se queda dormido y sueña con la construcción de una España mejor. Una España con la que, como veremos, también sueña Asunción. Sin embargo, el ruido de los disparos rompe su sueño. La rabia invade a Vicente que se ve obligado a retroceder nuevamente junto con su unidad. Vicente, lejos de su pareja y de “El Retablo”, progresivamente se va convirtiendo en un ser desestructurado. Sólo más adelante, como veremos, la reunión con Asunción y el resto del grupo le devolverá su identidad.

Paralelamente a la separación de los dos amantes, la propia Asunción nos da noticia del tercero de los obstáculos: los celos. Con Vicente en el frente, “El Retablo” se encuentra representado sus obras de teatro en un pueblo de Valencia. El grupo tiene ensayo antes de la representación, al que Asunción llega tarde. En ese momento, el narrador se hace a un lado y nos permite conocer mediante el monólogo interior las emociones de Asunción, a las que están estrechamente relacionadas sus ideas políticas. El pesar por la muerte de su padre y la rabia por la traición de su madrastra tienen como único consuelo la esperanza en los proyectos que realizará tras la victoria contra los fascistas y su fe en la construcción de una nueva España; en ese nuevo país, piensa la joven: “Todo será de todos. Y todos trabajaremos para los demás, y los demás para uno. Todos sabrán leer y no habrá injusticias. Según lo que trabajes, así serás recompensado” (Aub 2001a: 443). Su fe en el futuro se entrecruza con su preocupación por Vicente; en concreto, por las dudas sobre la naturaleza de la relación con Vicente. Asunción anhela el primer beso de Vicente, ese primer beso que sellará el compromiso que ya existe tácitamente entre ellos de manera evidente.

Por otra parte, Josefina Camacho y Santiago Peñafiel, otros dos componentes de “El Retablo”, viven una situación inversamente paralela a la de Asunción y Vicente. Josefina tiene 22 años, es fea y tuvo una infancia difícil. Santiago sólo tiene 18 años y mariposea de chica en chica sin comprometerse con ninguna. En el descanso entre el ensayo y la representación, pasean juntos hasta llegar a la orilla de un arroyo donde se besan. El autor nos deja intuir que tienen un encuentro sexual. En un sentido metafórico se puede afirmar que la guerra ha corrompido moralmente la nueva generación de jóvenes que debe pasar por la terrible experiencia del conflicto bélico. El narrador de Campo abierto comenta la indiferencia con que Josefina acepta el beso de Santiago junto a aquel arroyo, finalizando la narración del episodio con la frase: “La guerra había roto muchos diques” (Aub 2001a: 445). Ese episodio resulta interesante para nuestro análisis por el fuerte contraste que el narrador establece al narrar de manera consecutiva el anhelo de Asunción por su primer beso, un beso de amor idealizado, y el beso sobre el barro del arroyo que recibe Josefina, a la que ya le da todo un poco igual.

Más tarde, después de actuar en la representación de teatro que ha realizado “El Retablo” ambas deben dormir juntas en la misma cama y pasar la noche en el pueblo. Ahí Josefina interroga a Asunción sobre si está interesada en Santiago. Asunción se lo desmiente: ella sólo está interesada en Vicente, pero por alguna razón no quiere hablar del tema. La conversación entre ambas queda así, pero es entonces cuando, a través nuevamente del monólogo interior, descubrimos que Asunción ha sido ya besada por primera vez, pero no por Vicente, sino por Santiago, este mismo Santiago que ahora juguetea con Josefina. Ocurrió un día cuando Vicente ya había salido para el frente y Asunción debe ir a casa de Santiago a darle un recado. Estaba sólo en casa; el resto de su familia había salido. Santiago busca una excusa para retenerla un poco. Entonces:

Santiago se sentó a su lado y la besó. ¿Qué le sucedió? Asunción no lo sabe ni puede explicarse su dejadez, el repentino reblandecer de sus miembros. Sencillamente, lo dejó hacer. Nunca ha podido concebir por qué no gritó, por qué no se defendió. Huyó. Rehuyó hablar luego con él. El muchacho no insistió. Pero ella no vive desde entonces, rebajada, deshecha, con un dolor que no la abandona. Enflaquece. (Aub 2001a: 447)

La reacción de Asunción nos puede parecer hoy un poco exagerada. Sin embargo, su hastío encuentra su significado a la luz de la concepción del amor unánime. En este marco el beso robado que recibe Asunción es mucho más importante de lo que podríamos pensar. En el Unanimismo el amor se fue progresivamente espiritualizando hasta llegar a convertirse en una experiencia transcendente. [5] Tanto es así que Romains llega a reinventar el sentimiento religioso a partir el contracto sexual. De alguna manera creó una nueva religión que tiene como dios el “continuo psíquico” que unifica a los amantes. En Le dieu des corps Romains afirma que: “l’union des corps constitue un mystère grandiose, qui dépasse les mécanismes ordinaires de la vie et avoisine le surnaturel” (qtd. in Cuisenier 1935: 294). El amor para Romains resuelve el problema que planteaba la limitación humana y le permite trazar un modelo de ser humano que rebasa sus propios límites ontológicos, espaciales y temporales. El sentimiento de asco que sufre Asunción se debe a esta visión espiritualizada del amor. Asunción se siente rebajada porque Santiago le ha hecho perder el contacto con el “continuo psíquico” en el que se encontraba en comunión con Vicente. Definitivamente ha perdido el estado de gracia del dios de la religión unanimista. Como vemos el beso de Santiago se convierte en el tercer obstáculo que Vicente y Asunción tienen que sortear, y que se resolverá en los capítulos finales de la novela.

Después de aquella representación, “El Retablo” decide llevar su teatro al frente, concretamente a Madrid, donde como sabemos se encuentra combatiendo Vicente. El grupo ya en la capital se presenta ante Renau, el director de Bellas Artes, organismo que depende del gobierno de la República. Algunos de los chicos se alistan para participar en la defensa de la ciudad y el resto del grupo se pone a las órdenes de María Teresa León para ayudar con la representación en el Teatro de la Zarzuela de la adaptación que Rafael Alberti ha preparado de la Numancia de Cervantes, en la que las cohortes romanas son sustituidas por el ejército italiano que combate junto a los rebeldes en el cerco del Madrid contemporáneo. Vicente tiene conocimiento de la llegada del “El Retablo” a Madrid y sale corriendo hacia el Teatro de la Zarzuela en busca de sus compañeros, y sobre todo de Asunción. Se produce entonces el esperado reencuentro entre ambos. Vicente y Asunción han conseguido superar el segundo de los obstáculos que se presentaba a la pareja: la separación, pero queda todavía el más difícil: los celos. Vicente y Asunción dialogan brevemente. Sabemos entonces de la amargura y descomposición de Vicente, y de la tristeza y desolación de Asunción. Vicente por fin besa a Asunción, pero ella sorprendentemente, nos dice el narrador, se deja besar, pero sin corresponderle. Sin duda está presente en su mente el beso robado de Santiago que supuso el pecado contra el dios del Unanimismo, último obstáculo para la comunión perfecta de la pareja, una vez que la distancia física entre ellos ha desaparecido.

Ambos vuelven con el resto del grupo y Vicente recupera su ser. El héroe unánime vuelve entonces a su ser en plenitud:

Para Vicente el mundo ha cambiado, dio un vuelco completo. … Ahora de nuevo entre los suyos, siente que su soledad era mentira, un engaño, una trampa de la que se salvó sin esfuerzo, nada más con despertar. Está descansado, fresco, lleno de fuerza y el ímpetu se le sale a torrentes por la boca. (Aub 2001a: 544)

Junto a Asunción y en el seno del grupo es donde la lucha tiene sentido, donde el ser humano se siente realizado y parte del todo social. Es en este contexto social en el que el individuo se transciende a sí mismo, entra en comunicación privilegiada con el otro. Así Vicente vuelve a ser un ser humano pleno y perfecto en el seno de “El Retablo” y cerca de Asunción. El capítulo acaba con un grito de ánimo a favor de la lucha por la justicia y la libertad frente al asedio fascista que se avecina.

Más adelante, en el patio de la Alianza de Intelectuales, Asunción le confiesa a Vicente que su primer beso no fue el que él le dio, sino el de Santiago. Se produce un último malentendido. Vicente piensa que el beso fue buscado, y que Santiago y Asunción han comenzado una relación. Los celos lo corroen. Le pregunta a Asunción sobre si le une a Santiago algún tipo de vínculo amoroso. Sorprendida, ella le explica que no hay nada entre ellos. El equívoco se resuelve y ambos quedan en silencio: “Asunción se ha quedado vacía, hueca, como cáscara tirada. Hay un silencio imposible de romper” (Aub 2001a: 561). Sin embargo, el pecado que supuso el beso robado por Santiago ha quedado conjurado. Tras la dolorosa confesión de Asunción, se restablece la comunión entre los amantes unánimes y su comunicación más allá de las palabras, de la lógica y de las convenciones. En la obra de Jules Romains los amantes son como vasos comunicantes en los que la comunicación se establece en un nivel espiritual. La palabra entre ellos es innecesaria para conocer lo que piensa o siente el otro. Los amantes a lo largo de Campo abierto han superado todos los obstáculos que se les interponían en su relación: las sospechas de Vicente, la separación física y, finalmente, el “pecaminoso” beso de Santiago. Ahora vuelven a estar atados el uno al otro en su diálogo silencioso.

Ese diálogo y esa comunión hacen indestructible a la pareja. Vicente y Asunción están ya indisolublemente juntos. Más tarde encontramos cómo Vicente se ha incorporado a la brigada mixta del comandante Líster que debe participar en la defensa de la ciudad. Asunción, pese a los ruegos de Vicente, se empeña en seguirle hacia el frente. Ambos son ya para siempre inseparables. El amor está por encima de cualquier adversidad:

Ella no contesta, ni parece oír. Vicente se vuelve, y la coge por los hombros. No le hurta la mirada, pero hay en sus ojos tal vacío, tal falta de vida, tal resolución de piedra, que al mozo se le atragantan las palabras. Y la besa. Asunción permanece impasible bajo sus labios. Y siguen juntos, adelante, sin palabra. (Aub 2001a: 593)

Campo abierto acabará precisamente con Vicente y Asunción juntos en el frente, esperando en silencio la llegada del ejército rebelde. La novela finaliza con su esperanza de una vida nueva tras la guerra: “Y no deseaba amor, sino una vida nueva. La que se alzaba tras la muerte, tras la lucha, tras los disparos. Una vida nueva donde habría un nuevo amor, el mismo, pero distinto. Más puro. Completamente nuevo” (Aub 2001a: 611).

Podemos comenzar la conclusión de este trabajo señalando la excentricidad de la relación de Vicente y Asunción dentro de la obra de Max Aub. El crítico Ignacio Soldevila Durante considera que las relaciones amorosas en el ciclo narrativo de El laberinto mágico se establecen en dos niveles. Por un lado, se encuentran las experiencias modestas que suelen llevar a la felicidad momentánea y, por otro, las relaciones que buscan durar en el tiempo, como es el caso del matrimonio, y que conducen a una tragedia personal y cotidiana. Frente a la comunicación que se establece casi en silencio en las relaciones de amistad de El laberinto mágico, las relaciones amorosas parecen marcadas por la soledad y la incomunicación (Soldevila 1973: 220-223). [6] Sin embargo, la relación amorosa que se establece entre Vicente Dalmases y Asunción Meliá a lo largo de Campo abierto queda, como hemos visto, completamente fuera de este marco general que propone Soldevila. Los patrones unanimistas le sirven a Max Aub para construir una relación amorosa que resalta de las demás, como por ejemplo la relación de Josefina y Santiago.

En general en Campo abierto Max Aub rechaza una concepción subjetivista, de raigambre romántica, del amor. El amor entre Vicente y Asunción no es un amor erótico, ni narcisista, ni un “amour fou”. Así mismo, Aub también se distancia de una visión del amor paródica o “deshumanizada” cercana a las estéticas vanguardistas. [7] En la novela no se aprecian elementos de análisis del sentimiento amoroso tomados del psicoanálisis o de la estética surrealista. Sin embargo, para Jules Romains el amor era la forma más antigua y conocida del sentimiento unánime (Cuisenier 1935: 286). La comunicación entre los amantes unánimes no precisa como en el Romanticismo la comunicación previa con el entorno y la fusión con la naturaleza, ni por supuesto la muerte de los amantes. De hecho, en el Unanimismo los amantes sobreviven a la muerte en el “continuo psíquico” del que participan. El amor entre Vicente y Asunción supone su triunfo tanto sobre el individualismo de origen romántico, que en el mundo hispano perduró hasta el Modernismo, como sobre la deshumanización de las vanguardias. Según Cuisenier, para el Unanimismo: “L’amour est … le principe qui élargit soudain notre connaissance et prépare la plus grande révolution spirituelle” (Cuisenier 1954: 197). El amor de Vicente y Asunción les lleva a profundizar en su propio ser y a la vez a fundirse espiritualmente con el otro. Será el Unanimismo el que provea a Aub de un modelo de relación personal en el que se sobrepasan los límites del sujeto mediante la comunión de los amantes dentro del “continuo psíquico” y, como veremos, en el que se produce una simbiosis entre el futuro de los amantes y el destino de la sociedad amenazada por una parte de sí misma que se ha desgajado para hacerle la guerra.

En opinión del mismo Soldevila la influencia del Unanimismo permitió a Aub encontrar un punto de equilibrio entre la incomunicación humana y solidaridad (Soldevila 1973: 231). El amor entre los dos amantes unánimes forma el Eros que se contrapone al Tanatos de la guerra, formando una de las líneas de tensión sobre las que se estructura el contenido de toda la novela. En Campo abierto existe un continuo ir y venir del amor a la muerte. La realidad de la guerra que continuamente se hace presente en la vida de los personajes contrasta brutalmente con la pureza del sentimiento amoroso que une a la pareja unánime que forman Vicente y Asunción. La novela queda fracturada entre el horror de la guerra y el amor unánime de Vicente y Asunción. Una fractura que no llega a una solución artística en el texto, sino que la tensión entre ambos principios llega a su clímax al final del relato y queda allí irresuelta al quedar los amantes juntos para siempre, pero en la primera línea del frente.

Pero, como anticipábamos, de esta tensión entre el amor y la guerra se desprende un proyecto nacional para España. Hemos visto a lo largo del análisis cómo el devenir de los amantes está estrechamente relacionado con su deseo de una nueva España. Continuamente a lo largo de la novela tanto Vicente como Asunción entremezclan en su pensamiento su preocupación por el futuro de su relación con la incertidumbre y la esperanza del futuro de España. El monólogo interior nos ha permitido conocer los pensamientos de ambos personajes en los que esta coincidencia ocurría, como por ejemplo cuando Asunción caminaba hacia el ensayo de “El Retablo” o cuando Vicente se encontraba en las trincheras retrocediendo frente a la ofensiva enemiga. De hecho en el final de la novela se unen ambos destinos, el de la pareja y el del país. Como vimos, Vicente y Asunción no desean simplemente el amor, sino una vida nueva en una España nueva justa e igualitaria, en la que renacerá y regenerará su amor. Es posible abordar este proyecto nacional que propone Aub a partir del modelo de novela histórica sobre el que está construida Campo abierto y que se delinea precisamente sobre la relación unánime de Vicente y Asunción.

Georg Lúkacs, en su obra seminal La novela histórica, distingue lo que podríamos denominar “novela histórica dialéctica”, en la que existe una dialéctica de destinos entre el héroe y la sociedad en la que se inscribe, y “novela histórica arqueológica”, resultado de la evolución decadente de la primera, en la que esa dialéctica ha quedado rota. En opinión de Lúkacs, el creador del modelo de la primera fue Walter Scott y señalará la Salammbô de Flaubert como el comienzo de la segunda.

El modelo de “novela histórica dialéctica” descansa sobre la base de dejar al personaje histórico en un segundo plano, y construir al héroe, campo neutral de las tensiones sociales, sobre un personaje normalmente ficticio y en general socialmente mediocre que no se decide por ninguno de los poderes en lucha que provocan la crisis de la sociedad (Lúkacs 1966: 37). Este personaje evolucionará a lo largo de la obra de manera paralela a la de los acontecimientos históricos, hasta alcanzar su destino personal que coincidirá con la solución de la crisis histórica y la unidad de la sociedad, como es el caso de Vicente y Asunción. Como en Campo abierto, en muchas novelas históricas el destino de la nación que debe superar los momentos de crisis para llegar a una sociedad unida y estable es paralelo al destino de la relación de dos amantes que deben superar los obstáculos que se interponen entre ellos. [8]

Dentro del plan de la novela histórica Vicente y Asunción pertenecen estratégicamente a dos clases sociales diferentes. Vicente es hijo de un registrador de la propiedad y Asunción es hija de un conductor de tranvías. Ambos amantes escenifican la alianza necesaria entre la clase media liberal y la clase trabajadora que formaron el bando republicano y combatieron al fascismo en España. Recordemos que la mayoría de los dirigentes políticos y los intelectuales republicanos pertenecían a familias burguesas ligadas a trabajos liberales cuyas rentas no provenían de la propiedad de inmuebles o el gran capital. [9] El proyecto nacional que plantea Aub parte de la base de la alianza íntima de ambas clases sociales a partir del acceso a la educación y la cultura, como lo demuestra el hecho de que Vicente y Asunción pertenecen también al ambiente universitario en el que ha nacido “El Retablo”. De ese proyecto se han autoexcluido la clase alta financiera y terrateniente que aliada con el ejército y la iglesia católica ha decidido rasgar la nación en dos. Para Max Aub el futuro de España es el mismo que el de Vicente y Asunción, que simbolizan una España nueva creada sobre la alianza entre una clase liberal e ilustrada y las clases populares que han podido tener por fin el acceso a la cultura y la educación.

En definitiva, el motivo unanimista de la pareja de amantes le sirve a Aub para actualizar y desarrollar un proyecto novelístico más ambicioso. Max Aub, con la inserción de este motivo dentro del modelo de la novela histórica, consigue que el vínculo entre Vicente y Asunción, y no cada uno de sus sujetos individuales, entre en dialéctica con la sociedad en la que viven. Campo abierto se configura así como un todo orgánico y dialéctico en el que su autor codificó sus aspiraciones y esperanzas para el ser humano y para la sociedad en su contexto histórico. Unas aspiraciones y unas esperanzas que Aub depositó en una España que no pudo ser.

 

Notas:

[1] Aub comenzó la redacción de Campo abierto inmediatamente después de acabar la de Campo cerrado y la desarrolló paralelamente a la de Campo de Sangre (Soldevila 2003: 85). Este proceso de redacción ha necesitado ser aclarado por Soldevila Durante. Según este crítico existió una primera versión realizada a partir de 1939 y que debió ser interrumpida por los sucesivos encarcelamientos que Aub sufrió en Francia. Una vez recuperado el texto y ya durante su exilio mexicano, Aub reescribió y amplió esa primera versión. Este proceso de reescritura transcurrió entre 1948 y 1950. El periodo de reescritura es el que Aub fecha al final del texto (Soldevila 1973: 68).

[2] La influencia unanimista en Max Aub ha sido señalada por Soldevila Durante en su obra seminal La obra narrativa de Max Aub. Pérez Bowie se hace eco de la opinión de Soldevila y dedica una parte de su trabajo “Max Aub y la cultura francesa” a esta influencia. Según Pérez Bowie:

      En 1921 tiene [Max Aub] la oportunidad de conocer en Gerona a Jules Romains cuyas teorías sobre el Unanimismo, según ha puesto de manifiesto Soldevila, ejercieron una notable influencia en el pensamiento de Aub, ayudándole a encontrar la síntesis entre la incomunicabilidad y la solidaridad a través del “punto de fusión entre los individuos en el que nace el grupo”, que tan imprescindible resulta para comprender las actitudes de muchos de los personajes que pueblan su Laberinto (Aub 2001a: 117).

      También a lo largo de la obra de Aub, especialmente de sus Diarios, es posible rastrear su relación personal e intelectual con el Unanimismo. De hecho, el encuentro entre Jules Romains y un jovencísimo Max Aub que señalaba Pérez Bowie será decisivo para la carrera de éste. En su propia semblanza en Cuerpos presentes Aub nos recuerda como: “El año 21 conocí, en Gerona, a Jules Romains; me dio una tarjeta de presentación -de la que hice uso dos años más tarde- para Enrique Díez-Canedo” (Aub 2001d: 275). Esa tarjeta de presentación será la que le abra a joven Aub las puertas del Madrid cultural de los años 20.

      La relación personal y la influencia intelectual fueron constantes e intensas hasta el estallido de la segunda Guerra Mundial. Existe constancia de la coincidencia espacial de ambos escritores al menos en otros momentos de sus vidas. En primer lugar, según afirma Rodríguez Richart entre 1926, fecha de la boda de Aub y 1936 Max Aub realizó diferentes viajes a Francia donde profundizó su relación con Romains (Richard 1995: 184). En segundo lugar, tras el estallido de la Guerra Civil Max Aub trabajó como agregado cultural de la embajada de España en París durante el periodo comprendido entre diciembre de 1936 y agosto de 1937. De esta época sabemos que Aub estuvo en contacto con el mundo intelectual francés y que encabezó la delegación española en el X Congreso Internacional de Teatro que estuvo presidido por Jules Romains (Aub 2001a: 110-111). Y en tercer lugar, ambos escritores coincidieron en la ciudad de México durante sus años de exilio tras la ocupación alemana de Francia. En concreto, Aub llegó a la ciudad el 1 de octubre de 1942 (Soldevila 2003: 36). Ese mismo año Romains se instalaba en la ciudad, en la que permanecerá hasta la primavera de 1945 (Boak 1974: 96). Si bien no tengo conocimiento de ninguna prueba documental, ambos autores debieron encontrarse en la capital azteca en algún momento. Así permite suponerlo el hecho de que ambos eran amigos y colaboradores de Alfonso Reyes, diplomático y escritor mexicano, quien desde abril de 1939 presidía la Casa de España en México, más tarde llamado Colegio de México, una institución fundada principalmente por exiliados españoles. Aub dedicó algunos de sus textos a Reyes, quien incluso aparece retratado en una ilustración de su obra "apócrifa" Jusep Torres Campalans de Aub. Por otro lado, según apunta Olivier Rony en su biografía de Romains, Reyes ayudó al escritor francés a instalarse en México con la idea de que se insertase en la vida cultural del país (Rony 1993: 537-542).

      Es precisamente durante el exilio de ambos autores en México, cuando Max Aub tomó distancia respecto de Romains por la postura pacifista que este último adoptó ante la contienda. Aub insinúa en su diario que esta actitud respondía más a una necesidad narcisista del francés que a un análisis realista de las causas de la guerra (Aub 2000: 99). Sin embargo, hasta el final de su vida Aub reconoció la importancia de la influencia unanimista en su obra. Por ejemplo, en una fecha tan tardía como 1966 Aub se quejaba en su Manual de Historia de la Literatura Española de la poca influencia que un movimiento tan importante como el Unanimismo había tenido entre sus compañeros de generación (Aub 1966: 503).

      A mi juicio la influencia de las ideas filosóficas, morales y estéticas del Unanimismo de Romains fue decisiva, continuada y buscada en la obra de Max Aub de la inmediata postguerra. La huella del Unanimismo está muy presente en el corazón del proyecto literario y moral que suponen las seis novelas del Laberinto mágico. Una vez culminado el proyecto, Aub evolucionó hacia otras propuestas estéticas.

[3] Romains llegó a concebir el Unanimismo como una religión laica que debía sustituir a las religiones tradicionales. Boak opina que el credo de Romains estaba alentado por un fuerte irracionalismo, que permitía argumentar y defender la transmigración de una misma alma unánime a diferentes cuerpos. En referencia a la pareja de amantes, afirma Boak:

      This again illustrates the irrational basis of much of Unanimism: any psychological backing would have to depend on fairly crude dichotomy between mind and body, by means of which the mind, under the dynamic of a dominating will, could somehow “transfer” the body along the psychical continuum to rejoin the other half of the couple. (Boak 1974: 88)

[4] Campo abierto narra los prolegómenos de la batalla de Madrid. El día 6 de noviembre de 1936 el gobierno republicano y toda la administración del estado fueron evacuados a Valencia. Si bien la ofensiva aérea sobre la ciudad había comenzado el 27 de agosto, la batalla terrestre tuvo principio el 7 de noviembre de 1936, día en que acaba la novela, y se prolongó hasta el 23 de noviembre de ese mismo año. Franco, ante la imposibilidad de tomar Madrid, decidió en Leganés detener la ofensiva. Madrid terminaría cayendo en manos rebeldes el 28 de marzo de 1939, lo que supuso el desmoronamiento de la resistencia del ejército republicano y el comienzo del fin de la guerra.

[5] Este proceso de espiritualización de la relación sexual puede verse también en Lucienne, la primera de las novelas de Jules Romains que conforman la trilogía Psiqué dedicada precisamente al análisis del amor unánime. En esta novela cuando Lucienne, su protagonista, se descubre enamorada de Pierre Febvre, tiene muy clara la diferencia que existe entre la pureza de su amor y la ordinariez de ese sentimiento en otras personas. Lucienne, al darse cuenta del problema que se le plantea, afirma: “La gravité de mon trouble me prouvait bien qu’il s’agissait d’une forma ambigue et pure de l’amour, non point de quelque sentiment plus mélangé” (Romains 1985 : 161). Esta misma distinción existe en la obra de Aub donde la relación amorosa de Vicente y Asunción resalta sobre el resto de relaciones que aparecen en la novela. Analizaremos de nuevo este aspecto en la conclusión a la luz de la visión que Soldevila Durante tiene de las relaciones amorosas en el Laberinto Mágico.

[6] Se han publicado dos artículos sobre las relaciones personales de pareja en la obra de Max Aub: uno de Rafael Bonilla Cerezo dedicado a la obra de teatro La vida conyugal y otro de Víctor Fuentes sobre la novela Luis Álvarez Petreña. El primero se inserta dentro del marco enunciado por Soldevila: un matrimonio que vive en la incomunicación y el engaño. El segundo, sin embargo, plantea la estructura de la novela que analiza a partir del par de principios opuestos: eros-tánatos. Este va a ser un interesante punto de vista para el análisis de Campo abierto, por lo que volveré más adelante sobre este artículo para contrastar ambas novelas.

[7] Recordemos que en 1945 Max Aub publicaba su Discurso de la novela española contemporánea. Este texto supone la ruptura definitiva de Aub con las estéticas vanguardistas. A lo largo de sus páginas acusa a Ortega y Gasset de haber llevado a la narrativa española a un callejón sin salida y de haber truncado la obra de Benjamín Jarnés, quien en opinión de Aub, hubiera sido un gran escritor de no haber seguido las ideas estéticas enunciadas en La deshumanización del arte. Frente a esta estética, Aub propugna el regreso al realismo de corte decimonónico. El realismo para Aub era el único camino válido que podía seguir la novelística española.

[8] Por ejemplo en Ivanhoe de Walter Scott, una de las novelas prototípicas del género histórico a la que Lúkacs dedica parte de su trabajo, el destino de la relación entre el héroe y su amada Lady Rowena es paralelo al de Inglaterra como nación. Cuando Ivanhoe lucha por el restablecimiento en el trono del rey Richard I está también luchando por su amor por Lady Rowena. El final exitoso de su empresa, por un lado, traerá la paz y la unidad entre sajones y normandos, que dejarán atrás sus luchas y trabajarán juntos por una Inglaterra fuerte y próspera bajo el reinado del rey Richard I, y, por otro lado, permitirá su matrimonio con Lady Rowena al que se oponía Cedric of Rotherwood, padre de Ivanhoe y protector de la dama, para la que tenía planeado su matrimonio con Lord Aethelstane, pretendiente del partido sajón a la corona de Inglaterra.

[9] Tal vez es interesante recordar algunos ejemplos: el padre de Salvador Dalí era notario de profesión, el de Manuel Azaña era médico, Antonio Machado era profesor de instituto y su padre de universidad a la vez que juez. El capital de la familia Aub, al igual que el de la Buñuel, provenía del comercio.

 

Obras citadas

Aub, Max (1945). Discurso de la novela española contemporánea. El Colegio de México, México.

——(1958). Jusep Torres Campalans. Tezontle, México.

——(1966). Manual de historia de la literatura española. Pormaca, México.

——(1971). Luis Álvarez Petreña. Seix Barral, Barcelona.

——(2000). Diarios. Ed. Manuel Aznar Soler. 3 vols. Conaculta, México.

——(2001a). Campo abierto. Obras completas. El laberinto mágico I. Vol. 2. Ed. José Antonio Pérez Bowie. Biblioteca Valenciana. Generalitat Valenciana, Valencia.

——(2001b). Campo de los almendros. Obras completas. El laberinto mágico II. Vol. 3-B. Ed. Francisco Caudet y Luis Llorens Marzo. Biblioteca Valenciana. Generalitat Valenciana, Valencia.

——(2001c). Campo del moro. Obras completas. El laberinto mágico II. Vol. 3-A. Ed. Francisco Caudet y Luis Llorens Marzo. Biblioteca Valenciana. Generalitat Valenciana, Valencia.

——(2002). Campo de sangre. Obras completas. El laberinto mágico II. Vol. 3-A. Ed. Luis Llorens Marzo. Biblioteca Valenciana. Generalitat Valenciana, Valencia.

——(2001d). Cuerpos presentes. Ed. José Carlos Mainer. Fundación Max Aub, Segorbe.

Boak, Denis (1974). Jules Romains. Twayne Publishers, New York.

Bonilla Cerezo, Rafael. “Max Aub y La vida conyugal: triángulo amoroso, drama policial, anarquismo en sobras plateadas de cine”, Anales de literatura española contemporánea, 2003, 28.2, 5-34/275-304.

Cuisenier, André (1935). Jules Romains et l’unanimisme. Flammarion, Paris.

——(1954). Jules Romains et Les hommes de bonne volonté. Flammarion, Paris.

——(1969). Jules Romains. L’unanimisme et Les hommes de bonne volonté. Flammarion, Paris.

Flaubert, Gustave (1893). Salammbô. G. Charpentier et E. Fasquelle, Paris.

Fuentes, Víctor. “Eros y tanatos en Luis Álvarez Petreña: la primera y la última novela de Max Aub (1934-71)”, Romance quarterly, 2005, 52.3, 221-31.

Lúkacs, Georg (1966). La novela histórica. Trans. Jasmin Reuter. Ediciones Era, México.

Ortega y Gasset, José (1925). La deshumanización del arte. Ideas sobre la novela. Revista de Occidente, Madrid.

Pérez Bowie, José Antonio (2005). “Max Aub y la cultura francesa.” Max Aub-André Malraux: guerra civil, exilio y literatura/ guerre civile, exil et littérature. Ed. Ette Ottmar, Mercedes Figueras y Joseph Jurt. Iberoamericana, Vervuert, Madrid & Frankfurt, 109-124.

Rodríguez Richart, José. “Francia en la vida y la obra de Max Aub”, Revista de Literatura, 1995, 57.113, 181-191.

Romains, Jules (1985). Psyché. Gallimard, Paris.

Rony, Olivier (1993). Jules Romais ou l’appel au monde. Robert Laffont, Paris.

Scott, Walter (1820). Ivanhoe. E. T. Scott, Philadelphia.

Soldevila Durante, Ignacio (1973). La obra narrativa de Max Aub (1929-1969). Gredos, Madrid.

——(2003). El compromiso de la imaginación: vida y obra de Max Aub. Biblioteca valenciana. Generalitat Valenciana, Valencia.

 

© Manuel J. Villalba 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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