El canon queer: Lysistrata de Ralf König.
De Aristófanes a la adaptación cinematográfica [1]

Facundo Nazareno Saxe

Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Universidad Nacional de La Plata, Argentina
(FaHCE-UNLP). CONICET
facusaxe@yahoo.com.ar


 

   
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Resumen: La comedia Lisístrata de Aristófanes tiene múltiples versiones y reescrituras en la cultura universal. Este trabajo busca confrontar la versión clásica con la reescritura en clave queer que realiza el historietista alemán Ralf König con su cómic Lysistrata. König es uno de los más afamados artistas del género comic en la historia alemana. Él crea un espectro de obras que van desde lo autobiográfico hasta lo literario, en una suerte de autoparodia de la figura de los artistas y la diversidad en la sociedad alemana. Su interpretación de la obra clásica se constituye en torno a un imaginario descentralizador de los tópicos aceptados en el campo de la heteronormatividad. Esta historieta se convierte en un ejemplo paradigmático de la función intertextual de la literatura en la obra del historietista alemán. La relectura queer de diferentes clásicos en su obra artística se convierte en un rasgo insoslayable de su programa artístico. Estas proyecciones de algunos temas y lecturas clásicas (como puede ser Lysistrata) se manifiestan en ámbitos literarios y en la industria cultural alemana y en otros países. Un claro ejemplo es el caso de España y la versión cinematográfica realizada en este país durante el año 2002. De modo tal que la historieta de Ralf König y su adaptación cinematográfica constituyen un claro ejemplo de los procesos de apropiación e interpretación queer del pasado. En consecuencia, estas reescrituras conforman una espectro de visiones que alientan la múltiple diversidad de identidades humanas y se convierten en manifestaciones de los procesos que se están viviendo a nivel social en los últimos años del siglo XXI.
Palabras clave: Cómic - estudios queer- Ralf König - Aristófanes - Lisístrata.

 

I. Lisístrata, ¿historieta?

¿Cuál puede ser la razón para que un historietista alemán realice a fines de los años ochenta una versión de la comedia Lisístrata en clave queer? Más allá de que las reinterpretaciones y adaptaciones del teatro clásico grecolatino son frecuentes en la cultura universal, dos aspectos llaman la atención sobre el trabajo realizado por Ralf König. En primer lugar, el género: adaptar una comedia griega antigua al formato del cómic o historieta no es habitualmente aceptado, hay que recordar que en general el cómic no es un espacio cultural bien visto por el mundo académico más conservador. En segundo lugar, y aún más llamativo, es que lo haga desde una perspectiva gay de fines de los años ochenta en el mundo de habla alemana. La obra de Aristófanes tiene muchas potencialidades para llevarla al espacio de lo homoerótico, las cuales son el punto de partida para el creador alemán. La Lysistrata de König es una de sus obras tempranas, publicada en el año 1987 y mencionada como “frei nach einer Komödie von Aristophanes in einer Inszenierung von Ralf König” en su viñeta de presentación. Pero esta obra es mucho más que una escenificación libre de la obra de Aristófanes.

 

II. Ralf König

¿Quién es Ralf König? Un creador de cómics alemán que ha vendido aproximadamente cinco millones y medio de ejemplares de sus diferentes obras, y ha sido traducido a once idiomas, estadísticas asombrosas para tratarse de un cómic de temática gay en lengua alemana. Mirando brevemente a la historia del cómic, los materiales culturales de este género con temática gay siempre se han proyectado a cómics underground o propios de la comunidad gay. El cómic mainstream nunca se destacó por su inclusión de temáticas queer. König es un caso particular, porque rompe con esta regla. Se trata de un material cultural que trasciende la comunidad gay y logra arribar a un mercado universal. Tal vez la respuesta a esta proyección masiva responda a circunstancias especiales que se dan en Alemania respecto a sus creaciones. Pero es innegable remarcar que el éxito de König trasciende las fronteras de lengua, nacionalidad y género gracias al retrato costumbrista y humorístico que realiza de los seres humanos y su sexualidad. Ralf König se define como artista gay, y como tal su obra apunta a lectores de la comunidad gay alemana, pero la excede. Con deseos claros de visibilizar los estereotipos presentes en la Alemania de los años ochenta, la obra de König comienza tímidamente con las tiras cómicas publicadas en Schwulcómics (1981). Luego vendrán Der bewegte Mann (1987), Lysistrata (1987) y Kondom des Grauens (1989), entre otras. Con la segunda de las obras mencionadas, en la que realiza una parodia muy fuerte del mundo heterosexual König se convierte con suma rapidez en bestseller y referente del cómic para todos los públicos y sexos. Luego, con la adaptación cinematográfica de Der bewegte Mann [2] (una de las películas más exitosas del cine alemán), su fama se consolida y se convierte en el gran cronista de la vida cotidiana del colectivo gay alemán. Es desde esta posición creativa que König se dedica, en algunas de sus creaciones, al abordaje de obras canónicas de la literatura universal.

 

III. Lysistrata de Ralf König

En el caso particular de Lysistrata, una de las obras de este grupo [3], la historieta toma la estructura argumental y respeta los episodios y personajes de la comedia de Aristófanes. Pero esta Lysistrata no es sólo una mera escenificación: la versión de la comedia griega es mucho más que eso. A partir de la estructura original König agrega toda una nueva perspectiva sobre el tema, un enfoque novedoso y propio del momento temporal en el que fue creada su obra, un enfoque desde los años ochenta y desde una posición gay.

En el juego de escenificación de la obra clásica en términos que agregan el tercer elemento de la posición gay-lésbica, König está realizando una operación de descentralización y apropiación de los modelos canónicos heteronormativos. Estamos ante una búsqueda de legitimación y de reescritura del pasado, en dos palabras, König lee el pasado como un pasado queer [4]. La gran pregunta que subyace en las lecturas que buscan elementos queer en la gran tradición universal, está presente en König: ¿por qué leer el pasado en clave heterosexual?, ¿por qué mirar hacia atrás en términos de dominación y opresión?

De este modo, a partir de cierta potencialidad y algunas licencias existentes en la comedia de Aristófanes, mencionadas por ejemplo en el estudio de Claudia Fernández a su traducción de la comedia:

Ignora la comedia a las concubinas, a las cortesanas y a los jóvenes mancebos que podrían haber boicoteado el plan de la huelga sexual. Tampoco es verosímil que estos maridos, que pasan meses en campaña, en tan sólo seis días (v. 881) se conviertan en rehenes de sus esposas. Pero es éste un dato más que confirma que los tiempos de la comedia escapan a las leyes de la razón. (Fernández 2008: 43)

A partir de estos huecos, König agrega una tercera perspectiva y nuevas proyecciones y personajes.

 

IV. Ralf König y Aristófanes

La historieta es muy fiel en términos argumentales a la comedia de Aristófanes, aproximadamente hasta la mitad de la misma. A partir de ese punto agrega nuevos protagonistas y resignifica las posiciones de hombres y mujeres con la inclusión de posiciones como las de la travesti Hepatitos y la resignificación de Lisístrata como una suerte de terrorista feminista y lesbiana. En König la concertación entre Esparta y Atenas presente en Lámpito y Lisístrata se convierte en una relación lésbica sumamente plena para ambas mujeres. Ya no está tan presente una mirada heteronormativa y binarista de la dicotomía heterosexual. Todo se complejiza a partir de la reformulación del personaje de Lisístrata y la inclusión de los personajes gays con resonancias de los años ochenta. En la comedia de Aristófanes, la heteronorma [5] funciona: mujeres vistas desde la mirada de un hombre que burlan los principios masculinos pero que finalmente todo concluye en un regreso al orden preestablecido. En König las mujeres no caen en el juego desesperado del sexo, la visión de la mujer como la que obtiene mayor placer en el sexo no está presente en la historieta (está claro que la mayor ruptura de König es resignificar su Lyistrata en términos espacio temporales respecto a la sociedad alemana de los años ochenta). Tanto lo masculino como lo femenino (como, también, lo gay-lésbico) es burlado, todo lo que responde a un sistema heteronormativizador queda en el espacio de la parodia y la burla. El espíritu de Aristófanes está presente en la obra de König pero desde un costado que rompe con la mirada de los otros. Los personajes que cambian de posición y complejizan su situación sexual son los hombres, al aceptar el intercambio sexual con otros hombres como una forma de escapar al plan de las mujeres.

La tercera posición que agrega König toma cuerpo en la figura del personaje de Hepatitos [6], no presente en la obra de Aristófanes. Hepatitos, aprovechando el plan de las mujeres crea un nuevo plan: die Operation Zwangshomosexualität o la operación “homosexualidad forzosa”. En la historieta se agrega (luego de los episodios que respetan la acción inicial de la comedia) el espacio del Club Adonis, en una suerte de reformulación de un club gay alemán de los años ochenta [7]. En ese espacio entra en juego Hepatitos, que chantajea al general Incognitos (un guerrero ateniense gay que no asume su homosexualidad) para ir a la reunión secreta en la que se va a tratar el problema de la huelga sexual de las mujeres. En esa reunión Hepatitos se trasviste en el médico y sexólogo Intelektos, el cual propone a los atenienses que solucionen su problema con la Zwangshomosexualität u “homosexualidad forzosa”, es decir, que los hombres solucionen su problema de abstinencia sexual teniendo relaciones con otros hombres. Todo un nuevo eco argumental se presenta a partir de esta problemática. Hepatitos burla a los hombres y los hace disfrutar de una homosexualidad temporal, lo que coloca a las mujeres en una posición de “burlador burlado”. El plan de Lisístrata está destinado al fracaso, como ella misma verifica cuando sale disfrazada de hombre de la Acrópolis para ver que ocurre con los hombres y junto a Lámpito descubren que los hombres se acuestan unos con otros. Ante este fracaso Lisístrata comprende que su posición no es factible. En la obra de König la misma va más allá de una búsqueda de paz, sino que presentaría una suerte de utopía lésbica más emparentada con la comunidad de amazonas que con la paz entre estas ciudades (algo similar a la búsqueda de un paraíso homosexual de Hepatitos [8]). El desencanto de las mujeres atenienses con el plan de Lisístrata se plasma especialmente en el final de la obra cuando el grupo de mujeres es testigo desde la Acrópolis de una orgía de sexo entre espartanos y atenienses. El paralelismo entre hacer el amor y hacer la guerra queda muy claro en la imagen visual, que contrasta con una presente al principio de la obra en la que las mujeres son testigos de la guerra entre sus maridos y los guerreros espartanos (en ese caso, una orgía de sangre y violencia).

La imagen del teatro dentro del teatro, presente en Aristófanes en las actuaciones de las mujeres para incitar a sus maridos, en König se acentúa, con la ya mencionada actuación de la travesti Hepatitos como el especialista en terapias sexuales Intelektos y hacia el final del cómic, el momento en el que Lisístrata y Lámpito se trasvisten en hombres para poder desentrañar el misterio de la desaparición de las erecciones de los hombres atenienses. Pero el mayor aporte en ese tópico teatral, se encuentra en el marco que contiene la obra de König: al comenzar y finalizar cada uno de los siete actos en los que se divide la historieta, se hacen presentes las reflexiones de un matrimonio, conformado por un hombre y una mujer, que juegan con todos los estereotipos presentes respecto a la pareja hombre-mujer. Son casi los espectadores de una película (parecería más una referencia al mundo contemporáneo que a la antigüedad griega) y ambos tienen todos los clichés de la mujer y el hombre en el espacio de lo heteronormativo y patriarcal: ella no entiende casi nada de lo que ve, interrumpe y hace comentarios; él es violento y no acepta la burla a los heterosexuales y considera a su mujer sólo apta para la casa y las tareas hogareñas [9]. La sátira es constante, incluso en el destino final de Hepatitos al lado de Ödipos, quien se le acerca por el parecido que tiene con su madre [10].

Pero finalmente en la obra de König ni el “Frauenpower” de Lysistrata ni el plan de “Tutenterror” [11] de Hepatitos son respuestas a lo que ocurre en esa sociedad. La conclusión final es que el sistema es muy complejo de vencer y la única respuesta posible es el amor en su diversidad más amplia [12].

V. Lysistrata, del cómic al cine

Como otros cómics de König, Lysistrata fue adaptada al cine. Lo llamativo es que la adaptación cinematográfica fue realizada en España durante el año 2002, en una versión muy fiel en cuanto a lo argumental. La película española constituye un claro ejemplo de la circulación masiva y temprana de la obra de König en ámbitos hispánicos. Más allá de valoraciones cualitativas, la película es sumamente fiel al argumento de König, lo que puede ser la causa principal de su fracaso comercial. Es sumamente complejo, por no decir imposible, lograr una adaptación cinematográfica de esta historieta. La versión fílmica trabaja sobre la base de la historieta y modifica algunos aspectos (mínimos) para lograr la concreción en la pantalla grande. Por ejemplo, se agrega una imagen de San Sebastián en el episodio con el guerrero herido y Hepatitos, esta imagen del guerrero herido como San Sebastián trabaja sobre un tópico existente en los materiales propios de la temática gay, con claros antecedentes como pueden ser ciertas imágenes presentes en obras literarias y culturales como, por ejemplo, el filme San Sebastián de Derek Jarman. Al igual que en la historieta, en el episodio la tragedia del guerrero que no acepta ser salvado por una travesti se atenúa con el humor de la situación. En el filme el guerrero le dice “travestorro ateniense” y “prefiero morir antes de que me curen atenienses mariconas”, en una situación comparable a lo que ocurre en el cómic, en un episodio que más allá del momento gracioso respecto a la confusión del espartano sobre Hepatitos como una mujer ateniense, por un instante el humor desaparece y el drama de la falta de aceptación de las travestis se cuela en la comedia [13].

Una de las pérdidas más grandes de la película se encuentra en la figura estereotipada de Lisístrata, mientras que en la historieta nos encontramos ante el estereotipo de una lesbiana butch, en la película Lisístrata es mucho más femenina (al igual que Lámpito). Se las presenta mas cercana al estereotipo lipstick (el cual puede ser mucho más aceptado a nivel masivo en un público heteronormativo). Se pierde la visión de König de presentar todos los estereotipos de la comunidad LGBTI y complejizarlos mediante la parodia. Los gays presentes en la película, en su gran mayoría, sólo responden a una visión de gays afeminados (presente en König, pero no como estereotipo único). Incluso el personaje de Hepatitos pierde mucho del atractivo que tiene en la historieta, gracias a una ruptura de su posición como travesti: en König el liderazgo de la travesti Hepatitos es fuerte, en la película se pierde esa noción y la travesti sólo termina siendo una “loca” más. La mayor muestra de que la película adolece de cambios que alteran la esencia de la obra [14] se encuentra en la ausencia de ciertas imágenes de besos entre hombres cuando Lámpito y Lisístrata recorren Atenas disfrazadas de hombres. En la película la escena de mayor erotismo se da entre ellas, al igual que en el cómic, pero el cambio en las imágenes de ambas resignifica toda la escena: en el filme encontramos dos mujeres que parecerían construidas físicamente para una mirada masculina y heterosexual, en contraposición a las de la historieta, que no resultarían agradables a una mirada heteronormativa. Algo similar ocurre con los personajes masculinos, se utiliza actores que rompen con la complejidad del cómic, logrando en ciertos momentos un humor vacío que carece del fundamento presente en la historieta. Pero tal vez la mayor pérdida de la adaptación cinematográfica se da en la transpolación de un producto con marcas socioculturales de los años ochenta en la cultura alemana a un espacio hispánico actual. En ese traspaso, las perdidas argumentales son pocas y el mayor cambio respecto a la obra original se da en el estereotipo de los personajes. Los tiempos de la adaptación son otros y una versión de la Lysistrata de König actual jugaría con otras necesidades y espacios diferentes a los mundos posibles existentes a fines de los años ochenta en el mundo de lo queer. Más allá de las críticas es interesante el fenómeno y la valentía de adaptar tan fielmente, en cuanto al argumento, una historieta alemana en la actualidad española. Esto podría constituir un cierto síntoma de la circulación de materiales alemanes de temática gay en el ámbito hispánico.

VI. Consideraciones finales

Para terminar, es interesante remarcar que la crítica de König por medio de la parodia de la sociedad alemana de los años ochenta no se queda en un simple ataque a la heteronorma, nos encontramos ante un creador que realiza un análisis crítico de la comunidad LGBTI desde el interior de la misma. La crítica de König es a la heteronorma y a ciertos resultados de la militancia alemana, König se critica a sí mismo y a muchas de las acciones que llevó a cabo el movimiento gay alemán, en una suerte de autocrítica que enriquece su proyecto creador y la reflexión en torno a sus propias acciones. König no reniega ni lucha contra la comunidad gay, desde adentro de la misma bucea en sus contradicciones y fortalezas y brinda una imagen diversa y enriquecedora del colectivo LGBTI.

También es necesario remarcar que la historieta de Ralf König y, en cierto modo, su adaptación cinematográfica constituyen un claro ejemplo de los procesos de apropiación e interpretación queer del pasado. Estas reescrituras conforman un espectro de visiones que alientan a la múltiple diversidad de identidades humanas y se convierten en manifestaciones de los procesos que se están viviendo a nivel social en los últimos años del siglo XXI. Es decir, nos encontramos ante un pasado cultural que, al ser abordado, desde los más diferentes y múltiples puntos de vista, nos enriquece a todos como seres humanos diferentes y diversos.

NOTAS:

[1] La versión original de este artículo fue presentada como ponencia con el título "INTERPRETACIONES QUEER DEL PASADO CLÁSICO: EL CASO DE LYSISTRATA DE RALF KÖNIG Y SU ADAPTACIÓN CINEMATOGRÁFICA" el día 18 de junio de 2009 en el Quinto Coloquio Internacional "Mito y Performance. De Grecia a la Modernidad", Universidad Nacional de La Plata.

[2] Cuatro obras de König han sido llevadas al cine. En la mayoría de los casos, el autor se ha manifestado desencantado respecto de la adaptación cinematográfica de sus cómics. En la mencionada, su crítica fue respecto al cambio de focalización de la pareja gay a la pareja heterosexual como protagonista. Otras obras adaptadas han sido Lysistrata, Kondom des Grauens y Wie die Karnickel.

[3] Otros ejemplos pueden ser el cómic Jago con su sátira de la figura y las obras de Shakespeare o la serie de Dschinn Dschinn con Las mil y una noches.

[4] Como lo pueden haber realizado muchísimos otros autores que tematizan lo gay y la tradición clásico. Un ejemplo paradigmático lo constituiría en la cultura alemana el caso de Klaus Mann y su Alexander.

[5] Es claro que no existe posibilidad de considerar la heterosexualidad como una categoría de la antigüedad griega, el uso de la palabra heteronorma responde a la posición de binarismo masculino-femenino que se podría advertir en la obra de Aristófanes. No hay heteronorma posible en una antigüedad que ha sido leída habitualmente desde modelos históricos heteronormativos.

[6] Hepatitos constituiría una suerte de contrafigura de la Lisístrata de König.

[7] Hepatitos se queja en el cómic y en la película de la simulación heterosexual de los gays del club adonis. Se nota que el momento temporal es la emancipación de los grupos GLBTTTI de los ochenta y no la antigua Grecia. También esto se sostiene con la aparición de la figura de Domestos, lider de Die radikal Schwulenfront Espartacus, en una clara referencia al activismo gay-lésbico. Este personaje constituiría una suerte de contrafigura de Lámpito, como el personaje espartano equiparable a Hepatitos.

[8] La respuesta a esa utopía no es alentadora, en palabras de Lysistrata: Die Götter haben diese welt nun mal überwiegend heterosexuell gestaltet, Hepatitos… daran können wir nichts ändern…(König 1987: 111)

[9] Llamativamente, el personaje que finalmente termina de ver la obra y la disfruta sinceramente es la mujer. El hombre se va cuando se burlan de los heterosexuales.

[10] En una situación sumamente graciosa y que resignifica el mito de Edipo en el contexto de la historieta. En este caso, Ödipos se acuesta con la travesti Hepatitos por su parecido físico con su madre que está siguiendo el plan de las mujeres en la acrópolis. Al regresar la madre encuentra a Hepatitos con su hijo en la cama y le reclama a su marido: Was lost ist?!! Unser sohn liegt mit einem transvestiten im bett! Das ist los!!! (König 1987: 121)

[11] “El poder de las mujeres” y “el terror de las reinas” respectivamente, los gritos de batalla del grupo de Lisístrata y del grupo de Hepatitos.

[12] Hay una nota triste en el final de Lisístrata, finalmente, el sistema es heteronormativizador, Lysistrata le responde a su amada: Lampito … du vergisst, göttervater Zeus ist selbst’n kerl! (König 1987: 124). Zeus es un hombre heterosexual, no hay otra opción en esa Atenas ni en Esparta. Tal vez por eso Lisístrata y Lámpito terminarían abandonando ambas ciudades, pero juntas y plenas.

[13] En el cómic el espartano responde: Lieber sterbe ich, als mich von schwulen athenern verarzten zu Lassen! (König 1987: 23). Ante esa respuesta Hepatitos se lamenta: Dieser Kreig ist absurd! Ich sage euch, diese heteros sind völlig beknackt! Gehören alle in die klapse! (König 1987: 23).

[14] En contraste, los cambios que podrían estar presentes en una obra del siglo XXI, brillan por su ausencia.

 

Bibliografía

ARISTÓFANES (2008): Lisístrata. Losada, Buenos Aires. (Introducción, traducción y notas de Claudia Fernández)

BAUDRILLARD, Jean y GUILLAUME, Marc (2000): Figuras de la alteridad. Taurus, Madrid.

BELLMUNT, Francesc (2002): Lisístrata: la película. Fair Play Produccions, Barcelona.

GUILLÉN, Claudio (2005): Entre lo uno y lo diverso. Introducción a la Literatura Comparada (Ayer y hoy). Tusquets, Barcelona.

KÖNIG, Ralf (2005): Lysistrata. Rowohlt, Hamburg.

JAGOSE, Annamarie (1996): Queer Theory: An Introduction. New York UP, New York.

ZERVIGON, Andrés Mario: “König, Ralf”, glbtq: An Enciclopedia of Gay, Lesbian, Bisexual, Transgender, and Queer Culture, http://www.glbtq.com/arts/konig_r.html, 2002, 25 de mayo de 2009.

 

Facundo Nazareno Saxe es profesor en Letras por la Universidad nacional de La Plata (Argentina), donde actualmente es docente ordinario en los trabajos prácticos de la cátedra de Literatura Alemana. Se ha presentado en congresos y ha publicado diversos trabajos en revistas científicas y de divulgación referidos a la literatura alemana, el cómic, los estudios queer y las literaturas comparadas. Es becario de posgrado del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y profesor investigador del Centro de Estudios de Literaturas y Literaturas comparadas de la Universidad Nacional de La Plata.

 

© Facundo Nazareno Saxe 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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