Espéculo

  Reseñas, críticas y novedades

 

 

Gonzalo Manglano

Crónicas de humo

  

 

José GARCÍA TEMPLADO

Crónicas de humo sirve a Gonzalo Manglano, su autor, para exponer las dificultades que tiene el Arte para preservar el genio de la creación de la productividad perseguida por la industria del arte. A través de esta circunstancia se abre la puerta al estudio u observación de las relaciones humanas, su procedencia o improcedencia desde un punto de vista actual. Es necesario tenerlo en cuenta para distinguir lo que puede ser una denuncia, de la descripción precisa del contexto social. Ello si aceptamos la advertencia enunciada por Montesquieu: “lo que en un tiempo es verdad, en otro puede ser un error”.

Manglano penetra en el inconsciente colectivo, en los ponderados contrastes de ciertos sectores de la sociedad francesa, apreciables en su devenir diario; un ambiente que parece vivido por el propio autor.

Dos problemas fundamentales afloran en Crónicas de humo, el papanatismo y manipulación en la valoración del Arte y el problema existencial de la identidad. De ellos derivan otra serie de problemas: la trascendencia de la vida o, inversamente, la intrascendencia de la muerte, el problema de la libertad como posibilidad de elección y el conflicto inevitable individuo/sociedad en un mundo que se siente “ancho y ajeno”.

La adecuación de la técnica narrativa a estos problemas, nos atrapa; no se elucubra sobre sus fundamentos sino que se detectan en el desarrollo de los hechos, en cada tesitura que conduce a los momentos de mayor tensión.

El autor habla del ritmo musical de la prosa que da fuerza a la historia y, en cierto modo, tiene razón. Como afirma Susan Langer, una de los news critics americanos, el ritmo literario nace de los ritmos vitales (cardiaco, respiratorio, alternativa sueño/vigilia…), lo que también es aplicable al ritmo musical; hay una simbiosis rítmica en el canto que se aprecia en la conexión estricta entre letra y música o en el recitado sobre fondo musical, aunque esta conexión no sea tan estricta; incluso existe esa simbiosis entre la música y la movilidad rítmica y expresiva del ballet.

Crónicas de humo parece haber seguido la estructura rítmica de un concierto; un primer movimiento en el que la dinámica de la situación, plantea la escapada del héroe del ámbito rural hacia el sofisticado mundo del arte en París, huida que se resuelve en el skerzzo de la estrategia sorprendente del éxito, ideada por Cristine; el tempo andante moderato del segundo movimiento se adentra en la rutina de la vida artística parisina, hecho que condiciona la interiorización de la nueva personalidad de Alphonse Masqué creada para Etienne (aunque en su fuero interno éste intente resistirse a dejar de ser él mismo); el trascendental hecho de la muerte, si bien fortuita, nos arroja a una vorágine que acelera el ritmo de los acontecimientos del último movimiento, un allegro vivace que culmina en la tragedia de la revolución. El hipotético concierto cierra su estructura con una doble coda que explica ciertos hechos y actitudes, pero deja la personalidad artística de Masqué en una abstracción compartida, como una única realidad.

Otro factor importante es el juego del tiempo: la crónica necrológica del suicida está escrita por él mismo muchos años después de producirse los hechos en los que se inscribe su muerte; o bien nos encontramos con un periodo de tiempo secuestrado por afectos/desafectos que borran la estela de un nombre, ese nombre que debía estar pegado a la superficie abrupta de las rocas, a los livianos pámpanos de las vides o a las pinceladas tiernas de su pasión, pero que apenas subsiste en el desnaturalizado rastro del humo de las crónicas.

Luchar contra el olvido es una desgarradora experiencia; comprobar que las huellas de tu andadura no han dejado rastro y que tu presente es absoluto, te entrega a la zozobra de perder el pasado, de arrancar de ti a ti mismo. Revindicar el tiempo perdido era la inútil lucha de Guy Etienne.

Robbe-Grillet hablaba del “presente perpetuo” como principio indiscutible del nouveau roman (nueva novela francesa), avalado por la idea de Bergson del tiempo como duración (consecuentemente, cuando se recuerda, el pasado se actualiza); y también se apoyaba en Bergson Jaroslaw Seifer al afirmar que “recordar es la única manera de retener el tiempo”. La pérdida de la memoria reduce a la nada lo que fue vida. No adaptarte a la suplantación de una nueva personalidad creada para ti, genera un “sentimiento trágico de la vida”. Por el contrario, acomodar tu vida a esa nueva personalidad podría suponer, para tu obra, el renacer perpetuo de la fama (recordemos a Azorín, George Sand, Fígaro, Colombine, Stendahl…). Quizá el drama de Etienne fue no ser él el autor del nuevo mito al que se había visto arrojado, un mito que le deja la duda perpetua de quién es, adonde va, de donde viene y no sé cuantas incógnitas más.

Gonzalo Manglano diluye estos problemas en un lenguaje fluido, sintácticamente correcto y sobre todo inspirado. Hay alusiones realistas al entorno, expresiones metafórico-metonímicas que funden mundos y espacios en una nueva realidad literaria sumamente enriquecedora, y hay intercambio de funciones y adjetivos que nos hunden en una compleja concurrencia de sensaciones; las mismas que provocan en el protagonista las impresiones externas que lo llevarán a percatarse de su propia realidad -“La necesidad de alcohol corre por encima de las ciudades, sobre la angustia y la alegría de sus moradores apátridas…”-. Son impresiones que hacen consciente a Etienne de la destrucción interna de su yo.

Frases como “Escupir las palabras” en la que la sensación táctil del acto de escupir se une a la audioacústica inevitable de las palabras pronunciadas sirve para expresar el desprecio y el odio que la situación inspira a Masqué. Así como “derramó la impiedad de un susurro en su oído” es otra aproximación sinestésica que aquí nos induce a concebir el contenido ético/ moral del susurro.

Es decir, hay una cuidada selección del lenguaje, sin evitar la crueldad del ingenio, que intenta llevar el Arte a ser el vehículo que deje el rastro empírico y visceral del alma del artista en el mundo, cuando debería ser catalizador de un modo de vida.

 

© José GARCÍA TEMPLADO 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero43/crhumo.html



Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2009