Espéculo

  Reseñas, críticas y novedades

 

 

López Valero, Amando; Jerez Martínez, Isabel
y Encabo Fernández, Eduardo

Claves para una enseñanza artístico-creativa

  

 

La importancia de la dramatización en una enseñanza artística y creativa

Manuel Cifo González
Universidad de Murcia
mcifo@um.es

Uno de los temas de más candente actualidad en todos los tiempos ha sido, y sigue siendo, el relativo a la educación que se ha de impartir en las aulas, en los diferentes niveles educativos. En tal sentido, hay que destacar el hecho de que, en esta época de desarrollo de las nuevas tecnologías, se corre el riesgo de caer en el error de abandonar algunos recursos que, tradicionalmente, han dado mucho juego en el ámbito educativo, como son, por ejemplo, los que se refieren a las enseñanzas artísticas.

Este es el punto de partida desde el que los profesores Amando López Valero, Isabel Jerez Martínez y Eduardo Encabo Fernández elaboran su estudio sobre la dramatización, disciplina a la que consideran fundamental para el pleno desarrollo de la persona en cualquier ámbito educativo. Porque es muy cierto que la dramatización contribuye eficazmente a la mejora de la expresión oral, tanto en lo que se refiere a la comunicación verbal como a la no verbal. De ahí que insistan, desde el principio, en la relevancia del juego, la creatividad y la dramatización:

“Dramatización. El arte de la palabra, de la expresión para los niños desde el prisma del género dramático para la exploración del universo cultural al que paulatinamente se adentran, como artífices que serán, de eso que llamamos futuro.” [1]

Tras estos planteamientos iniciales, el capítulo primero del libro está dedicado a poner de relieve la importancia de la dramatización, especialmente en el ámbito de la Educación Primaria y, más concretamente, en el campo de la Literatura Infantil y, sobre todo, del teatro infantil.

La definición más próxima a la etimología del vocablo dramatización sería aquella que se refiere a la representación de una acción llevada a cabo por unos personajes en un espacio concreto. Aunque, en un sentido más amplio, se podría decir que dramatizar es “convertir en estructura dramática algo que no lo es, conferir rasgos teatrales (personajes, conflicto, espacio, tiempo, argumento y tema).” [2]

Por otra parte, los autores señalan que la dramatización sirve para mejorar el desarrollo de habilidades lingüísticas; para el avance de la expresión creativa; para mejorar la competencia social y la confianza en uno mismo; para desenvolverse en diversidad de situaciones y de contextos, y para activar la imaginación, elemento indispensable en la formación del niño. [3]

Otro aspecto interesante es el que se refiere a las diversas etapas de la educación artística en la educación. En este sentido, los autores del estudio presentan un cuadro, en la página 23, en el que resaltan los elementos más apropiados para cada una de dichas etapas. Así, en Educación Infantil, lo más adecuado sería el mimo y la pantomima, junto con los cuentos de tradición oral; en Educación Primaria, lo más importante sería la dramatización en sí misma, junto con la música y el uso de máscaras o marionetas, y en Educación Secundaria habría que centrarse en el teatro y su representación.

El segundo capítulo del libro, que está dedicado al arte de la dramatización, comienza con una serie de notas sobre la teoría teatral y su aplicación al contexto escolar. En tal sentido, resulta muy interesante el estudio de los distintos fundamentos teóricos que sobre el arte del teatro se han ido aportando a lo largo de la historia, a fin de encontrar en ellos alguna vinculación con el contexto escolar y educativo. Y, en todos los casos, el planteamiento del estudio es el mismo: en primer lugar, una síntesis de los aspectos más característicos de cada una de las propuestas teatrales y, a continuación, la aplicación didáctica que se puede derivar de cada una de ellas.

El primer autor estudiado es Denis Diderot, quien se ocupó especialmente de la figura del actor como comediante. De los estudios de Diderot se deduce la utilidad del concepto de la sistematización, que resulta fundamental para canalizar el aprendizaje y la mejora de la competencia comunicativa de los alumnos. Y, en tal sentido, López, Jerez y Encabo añaden lo siguiente:

“Como este teórico teatral afirmara, la observación del hombre en las diversas situaciones que acaecen a lo largo de la vida, así como la observación del mundo, son materiales imprescindibles a la hora de configurar el entramado que el teatro, artísticamente, nos muestra o comunica, como espejo.” [4]

Constantin Stanislavski basó sus teorías en la construcción del personaje merced al método propio de cada actor, que se sustenta en la individualidad y en el desarrollo personal. Por tanto, tras un minucioso y detallado estudio de las propuestas elaboradas por este autor, se llega a la conclusión de que las principales aplicaciones didácticas de las mismas se habrán de centrar en la importancia de la entonación y la dicción, así como en la idea de la ayuda mutua entre los componentes del grupo para llevar a buen término los procesos productivos y la construcción de aprendizajes significativos.

De las teorías de Chejov, los autores del estudio extraen, como principal aplicación didáctica, todo lo relativo a la “creación de atmósferas en las que sus personajes se inserten y transmitan pensamientos, ideas y sentimientos” [5]. De ese modo, y para potenciar la importancia del contexto, se propone la creación de actividades de dramatización en las que los niños se desenvuelvan y utilicen sus capacidades de transmisión oral y, asimismo, las de la comunicación no verbal.

Respecto de Meyerhold, se destaca la importancia de su concepto de la biomecánica en lo referente a la mejora de la expresión oral en Educación Primaria, porque “la acción es fundamental la hora de aprehender conocimientos, que en este caso se centrarán en el uso lingüístico y semiótico de los niños en diversas situaciones de la vida” [6]. Igualmente, será muy importante para el alumnado todo lo relativo al dominio del ritmo a la hora de hablar, de moverse y, en definitiva, de comunicar.

Otro autor estudiado por los autores del libro es Richard Bolelavsky y, en concreto, sus lecciones para la formación del actor. De ellas se concluye que su principal aplicación didáctica se basa en la importancia que Bolelavsky concede a la práctica y la creación personal, en detrimento de la teoría y la imitación. Porque, con práctica y creación, se desarrolla el talento, entendido como capacidad de esfuerzo y como mejora de la comunicación verbal y no verbal y de la expresión oral.

Para concluir con el apartado dedicado a las principales teorías dramáticas, los autores se refieren a Grotowski, de cuyas enseñanzas extraen tres ideas fundamentales. La primera de ellas es que, de su concepto del “teatro pobre”, se deduce la importancia del esfuerzo del alumno y su voluntad de comunicar. La segunda, su consideración de que la diversidad es fuente de enriquecimiento, por cuanto permite la interrelación entre disciplinas tales como psicología, pedagogía, fonología o antropología, entre otras. Y la tercera, la necesidad de la constancia en el trabajo.

A todo lo anteriormente expuesto, los autores añaden unos cuadros sinópticos en los que recogen, en forma esquemática, algunos aspectos de las teorías elaboradas por otros estudiosos, como Antonin Artaud, Bertolt Brecht, Lee Strasberg, Gordon Craig, Peter Brook y Eugenio Barba. [7]

Dentro del apartado dedicado a la educación artística en la escuela, los autores del libro destacan la importancia de la creatividad, del talento creador, que se revela especialmente en las etapas de la infancia y la juventud. Y, en tal sentido, resaltan el hecho de que el maestro “no debe olvidar que el desarrollo de la capacidad creadora es una de las razones básicas de la existencia.” [8]

Por tanto, resulta obvio que la escuela no puede limitarse a la educación plástica y musical, sino que ha de extenderse a la expresión artística de otros tipos de lenguajes, ya que cualquier variedad de lenguaje artístico fomenta la creatividad expresiva con fines comunicativos. De ahí la contundente afirmación que aparece al final del capítulo segundo:

“En los niños, la combinación de espontaneidad original que las artes intrínsecamente poseen, será el catalizador de una inquietud intelectual de difícil focalización por los sistemas tradicionales de enseñanza-aprendizaje. La creación como impulso para todos los procesos de la persona (razón, sentimiento, comunicación, etc.) puede ser la llave que abra las puertas de la educación para la vida en el siglo XXI.” [9]

Como es lógico, otro capítulo de enorme interés es el tercero, en el que aparece una larga nómina de sugerencias didácticas, comenzando por una serie de fichas de dramatización para la mejora de la expresión oral en Educación Primaria. Unas fichas en las que encontramos propuestas sobre dramatizaciones centradas en la observación, en la conversación, en el vocabulario, en la elocución y en la invención. Además, en otro momento, los autores proponen algunas originales y atractivas dramatizaciones, tanto en el ámbito de la Educación Infantil como en el de la Educación Primaria.

De este modo, y como bien concluyen Amando López Valero, Isabel Jerez Martínez y Eduardo Encabo Fernández, la dramatización podría jugar un importantísimo papel en todo lo relacionado con la comunicación oral, que es uno de los cinco pilares básicos de la enseñanza de la Lengua y la Literatura, junto con la lectura, la expresión escrita, la reflexión sobre la propia lengua y las tecnologías de la comunicación.

 

Notas

[1] López Valero, Amando; Jerez Martínez, Isabel, y Encabo Fernández, Eduardo (2009), Claves para una enseñanza artístico-creativa. Octaedro, Barcelona, pág. 12.

[2] Id., pág. 18.

[3] Id., ver cuadro de la pág. 21.

[4] Id., pág. 54.

[5] Id., pág. 72.

[6] Id., pág. 77.

[7] Id., ver págs. 94-95.

[8] Id., pág. 119.

[9] Id., pág. 122.

 

© Manuel Cifo González 2010

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero43/dramati.html



Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2010