Espéculo

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Nick Cave

The Death of Bunny Munro

  

 

‘Divaginaciones’ de un fracasado

Jorge Salavert

Nick Cave no necesita presentaciones: su trayectoria como músico y compositor es de sobra conocida, gracias a los numerosísimos álbumes publicados con grupos como Nick Cave and the Bad Seeds o The Birthday Party. Menos conocidas son en cambio sus otras facetas creativas. Este australiano, nacido en Warracknabeal, en el estado de Victoria, ha explorado con mayor o menor éxito otros medios de expresión artística, como el cine (en calidad de guionista y de actor) y la literatura. The Death of Bunny Munro es su segunda novela, tras And the Ass Saw the Angel, publicada veinte años antes, en 1989.

No nos engañemos: La muerte de Bunny Munro no es gran literatura que le otorgue a su autor un lugar entre los grandes novelistas de nuestra época, pero la novela se lee con facilidad gracias a que la trama transcurre con cierto ritmo narrativo, y la caracterización que Cave hace del personaje está llena de un tono decididamente sardónico. Cave nos presenta la historia del perdedor, enmascarado en una suerte de nazareno pecador un tanto posmoderno, adicto al alcohol, al sexo y a la nicotina, padre de un muchacho (Bunny Junior) de nueve años que le adora, vendedor a domicilio de productos de belleza para señoras: las escenas en las que Bunny (“conejito”) da rienda suelta a su fácil e insinuante verborrea de comerciante en las casas de mujeres de la clase media británica son de lo más entretenido:

“Now what baffles me is why a woman as fine as yourself feels it justifiable to deny her body the very thing it aches for…liquid heaven…one hundred per cent plant oils and natural fragrance…romantic, old-fashioned, sensuous…Barry White in a bottle, this stuff…with a hint of the East. Slip into this at the end of the day and it will waft you to paradise…” (p. 117)

“Lo que no acabo de comprender es porqué una mujer tan refinada como tú encuentra justificación para negarle a su cuerpo precisamente aquello que tanto anhela…el cielo líquido…una fragancia de aceites vegetales, cien por cien natural…romántica, tradicional, sensual…vamos, esto es un Barry White embotellado…con un ligero toque oriental. Tú métete en esto al final del día, y ya verás cómo te transportará flotando al paraíso…” (mi traducción).

El peculiar vía crucis de Bunny Munro se divide en tres partes narrativas: ‘Cocksman’, ‘Salesman’ y ‘Deadman’. En la primera, Bunny vuelve a casa y se encuentra con el cadáver de su mujer Libby, quien harta de sus infidelidades y del abandono al que somete a su familia, se ha suicidado en el dormitorio matrimonial. El tipo de individuo que es Bunny Munro queda perfectamente revelado cuando Cave nos dice que, al descubrir el cuerpo colgante de su esposa, Bunny sólo admira lo buenas que le parecen sus tetas.

Hay algunos mínimos atisbos de culpabilidad y de remordimiento, pero éstos quedan rápidamente ocultos en la vorágine de alcohol, sexo y drogas en la que se embarca Bunny para ‘superar el trauma’, y en todo caso Bunny siempre se escuda en el hecho de que Libby padecía “a medical condition”.

Tras el funeral, durante el cual Bunny sale de la iglesia para irse a un excusado público y masturbarse, sus amigotes acuden a la casa donde la disipación de alcohol, drogas y sexo continúa. Terminado el brevísimo periodo de duelo, Bunny vuelve al negocio de la venta a domicilio, acompañado esta vez por su hijo, a quien deja en el coche cada vez que hace una visita. Las cosas empiezan a irle de mal en peor, y cada episodio de sus visitas comerciales es un nuevo paso hacia la destrucción que es por un lado fácil de adivinar y por otro el único desenlace lógico para un personaje cuya catadura moral es inexistente y cuya aptitud emocional es a todas luces reprensible.

A pesar de la nube etílica en la que se envuelve, Bunny va tomando conciencia de que la muerte le acecha: en diversas ocasiones le parece ver el espectro de su mujer (a lo que se añade las visiones que Bunny Junior tiene de su madre), un maníaco disfrazado de diablo va asesinando a distintas personas y aterrorizando a transeúntes en un itinerario que parece llevarle hasta Brighton, su padre (Bunny Senior) está muriéndose de cáncer, y tras aprovecharse sexualmente de una drogadicta a la que encuentra en un apartamento donde ha ido a vender sus productos, se libra por los pelos de que el amigo de la chica le abra la cabeza con un palo de golf, aunque el Fiat Punto quede destrozado.

Tras una colisión frontal del Fiat Punto con un camión, Bunny sale malherido del coche y recibe la descarga eléctrica de un rayo durante una tormenta. Cave nos lleva de la mano de su personaje a un escenario alucinatorio donde Bunny pide perdón a todas las mujeres a las que Bunny ha vejado, insultado y humillado durante toda su vida.

A pesar de sus carencias narrativas y estilísticas, The Death of Bunny Munro resulta ser una lectura entretenida, gracias a su vivaz ritmo narrativo y a los interesantes giros expresivos que Nick Cave añade a la historia como narrador.

 

© Jorge Salavert 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2010