Ironías de la Presencia II.
Palabra liberadora: la escritura en el Urinario de Duchamp

Antonio Sustaita

Departamento de Historia del Arte III (Contemporáneo)
Facultad de Bellas Artes
Universidad Complutense de Madrid
Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales.
ITESM
Campus Ciudad de México.


 

   
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Resumen: Con este ensayo, junto con el titulado “Ironías de la presencia I. La (des)aparición del Urinario de Marcel Duchamp[1], e “Ironías de la presencia III. La desaparición como garantía de presencia: Georges Bataille, Marcel Duchamp y el Urinario”, se cierra un ejercicio de reflexión en torno al problema de la desaparición en el arte conceptual a partir del Urinario de Duchamp. El objetivo de este ensayo es preguntarse por la relación existente entre la desaparición de Duchamp, del objeto artístico y la aparición, como sustituto, de las palabras que sirven de firma en la obra.
Palabras clave: Urinario, Duchamp, palabra, escritura abyecta

 

Duchamp fue parte de Oulipo [2], el taller de literatura potencial que, en 1960, fundara Raymond Queneau junto a un grupo de escritores y matemáticos, como Jean Queval, Jean Lescure, François Le Lionnais, Claude Berge, Jacques Duchateau, Jacques Bens y, más tardíamente, Harry Matthews, Italo Calvino y Geoges Perec. El objetivo de este taller era la búsqueda de la creación literaria a través de una restricción secuencial de naturaleza matemática, opuesta a la metodología dictada por el azar que caracterizó al dadaísmo y al surrealismo. En la novela policial El secuestro [3] (La disparition) Georges Perec relata la desaparición de un personaje y, a un tiempo, la misteriosa desaparición de una letra. Se trata de la letra “e”, la más utilizada en la lengua francesa, mientras que en la traducción castellana deriva en la desaparición de la letra “a”. A continuación veremos cómo, en el Urinario, nos enfrentamos, de modo semejante, a la desaparición de unas palabras y un cuerpo humano.

Fig. 1. Marcel Duchamp. Fuente, 1917.

En el Urinario (Fig. 1) interactúan estrechamente la palabra y el cuerpo, temas esenciales en la obra de Duchamp. Son dos las modificaciones que el artista impone al Urinario. La primera es un giro de 90 grados. La segunda es una escritura llevada a cabo en el objeto. Como si se tratara de un lienzo recién terminado, Duchamp escribe con pincel en la superficie blanca el nombre del otro que es él (R. MUTT). Palabras que le sirven de máscara. Las utiliza para despistar, para borrarse; pero también para dejar una pista, un rastro.

Fig. 2. Cy Twombly. Sin título, 1970.

En México, en lenguaje coloquial, firmar significa orinar. Es una metáfora empleada por los hombres. Se dice “voy a firmar” o “voy a echar una firma” para indicar que uno va a orinar. En este dicho está presente el simbolismo del falo como pluma estilográfica o bolígrafo. La palabra tálamo se refiere a la pluma para escribir, aunque también alude al pene. Con base en lo anterior, podría establecerse una semejanza entre la propuesta de Duchamp, su escritura fálica, y el trabajo de Cy Twombly. En Cy Twombly o “Non multa sed multum” Barthes acepta la condición infantil de la escritura de Twombly al afirmar: “¿Son ‘infantiles’ los grafismos de TW? Sí, ¿por qué no habrían de serlo? Pero también son algo más, o menos, o además” [4]. Sin embargo, más adelante, cuestiona este infantilismo al afirmar que “el niño se aplica, remarca, redondea, saca la lengua, trabaja muy duro para hacerse con el código de los adultos”, algo que para él esta ausente en Twombly. En la anterior aseveración Barthes se refiere al niño en edad escolar. El trabajo del pintor estaría, precisamente, como lo cree el crítico francés, y como es tomado en la interpretación que se hace aquí, en la escritura infantil previa a la asistencia al colegio, esa actividad lúdica no reglamentada y sin mayor aspiración que el puro juego.

En obras como Sin título (1970) (Fig. 2) el artista parece un niño jugando: el artista juega a escribir. Heráclito entendía que el mundo es la creación de un niño, de un dios inocente y torpe. Lápiz del niño: la pis del niño [5]. Twombly jugaría a escribir con un trazo semejante al de un niño que hace pis: trazando círculos en el agua del váter o en el campo, sobre la hierba o el pasto, dibuja y escribe. De este modo el acto pictórico podría tomarse como un acto de júbilo a través del cual brota, súbitamente, algo que no estaba allí y que, al hacerlo, da forma a una escritura. En un acto como el de Twombly y Duchamp habría necesidad espiritual, pero, sobre todo, fisiológica. El arte aparecería como la ejecución de lo inevitable; acto fisiológico antes que estético. Tal vez por eso hay la sensación de que con el trabajo de Twombly uno se halla frente a una obra impostergable, es decir, de importancia vital. Lo mismo parece ocurrir con el Urinario de Duchamp. Con el Urinario nos encontraríamos frente a una propuesta abyecta, motivo por el cual la obra resultó insufrible para los miembros del comité organizador. En la utilización de la orina en el arte [6], tanto Christopher Chapman [7] como Bruce Hainley [8] encuentran una codificación de la identidad. A través de este gesto artístico, el desecho líquido arrojado por el cuerpo se convierte en un signo de abyección, liberación, resistencia política y erotismo que, también, alude a un problema de género. Hainley insiste en el aspecto territorial de la marca dejada por el chorro de orina. En el caso del Urinario, la acción corporal de carácter abyecto realizada por el artista permitiría no sólo la apropiación del objeto construido por la industria, sino que conseguiría transformarlo en una obra de arte. De este modo, el chorro del artista transformaría el mundo de dos formas distintas: en primer lugar por la liberación del objeto atrapado en la lógica producción-consumo; por otro lado, provocando que, convertido en objeto artístico, el objeto escape de la realidad funcional.

Fig. 3. Itziar Okariz. Haciendo pis en espacios públicos y privados
(Peeing in public and prívate spaces),
2002.

Se trata, pues de la íntima relación de un objeto y la palabra. Pero, ¿qué ocurre con el cuerpo? La escritura en el Urinario daría cuenta, en primer lugar, de una escritura corporal. Como se ha visto arriba, ésta podría ser entendida como el acto de orinar. La meada de Duchamp no es presentada como acto estético, sino como acto que lo produce; mediante la señalización, una meada que se convierte en firma, el artista sustrae al objeto del mundo funcional para inaugurar un nuevo reino en el universo estético. Una escritura como la del Urinario representa una crítica dirigida no sólo contra los valores estéticos tradicionales, sino que se convertiría en una crítica contra las “jerarquías sexuales heteronormales establecidas en las sociedades occidentales, machistas y patriarcales” [9], como ocurre en Haciendo pis en espacios públicos y privados (Peeing in public and prívate spaces, 2002) (Fig. 3), acción en la que Itziar Okariz propone una cartografía alternativa permitiendo al cuerpo femenino, mediante la transformación de su postura al orinar, relacionarse de otra forma con la geografía urbana. “Okariz reclama la presencia de la mujer en el espacio público desobedeciendo a la interpelación social que le obligaría a orinar en cuclillas, escondida, huyendo de la mirada del hombre, guardando celosamente su sexo como avergonzada de su feminidad” [10]. Como ocurre en el Urinario, donde la palabra de Duchamp (su firma) tiene como efecto la apropiación del objeto, Itziar Okariz se apropiaría de los espacios públicos y privados a partir de su firma simbólica.

En segundo lugar, nos encontraríamos con la sustitución del cuerpo por la palabra. El cuerpo desaparecido habría dejado en su lugar una huella, una mancha que tiene forma de palabra. Lo propio de la orina es dejar una mancha en el urinario o el váter. Como se ha comentado en el párrafo anterior, es posible identificar dos niveles en esta escritura, que corresponden a dos momentos diferentes. El primero se refiere a la escritura presente en el acto de orinar, escritura abyecta, de desecho arrojado por el cuerpo. El chorro implicaría una doble satisfacción: en primer lugar por el hecho de desahogarse; en segundo lugar, habría una satisfacción no de orden fisiológico, sino estético, relacionada con la creación de figuras mediante la escritura líquida. Esta escritura guarda una relación de sincronía con el cuerpo, y por ello podría ser considerada una escritura dinámica. El segundo nivel de escritura correspondería a la firma en el Urinario (R. MUTT), que es de naturaleza estática, en oposición a la naturaleza dinámica de la escritura abyecta, que guarda una relación diacrónica con el cuerpo. Vemos la escritura pero no más aquél, porque ya no está. Dice Adalgisa Lugli [11] que la fascinación de la huella se debe a que es un signo no mediado del cuerpo; es como si la huella y el cuerpo fueran lo mismo. El desecho corporal de Duchamp se rehace como significado lingüístico, trayendo a la presencia el cuerpo ausente.

 

Notas:

[1] Sobre la desaparición del Urinario, véase: Sustaita, Antonio (2009). Ironías de la presencia I. La (des)aparición del Urinario de Marcel Duchamp:. En: Revista Espéculo 42, julio-octubre 2009. http://www.ucm.es/info/especulo/numero42/uriducha.html (25 de septiembre, 2009)

[2] Pérez, García David (2001): “Georges Perec. Colección de sueños: agitar antes de usar”. En http://www.ucm.es/info/especulo/numero17/perec.html. (10 de marzo de 2009).

[3] Perec, Georges. El secuestro: Madrid, Anagrama, 1997.

[4] Barthes, Roland. Lo obvio y lo obtuso: Barcelona, Paidós, 1986, p. 161.

[5] En México, a la orina se le llama “pis” y es una palabra de género femenino. Aprovechando la homofonía presente en lápiz/la pis, he formado una metáfora que me ayuda a postular la hipótesis del acto de orinar como escritura.

[6] Con Marcel Duchamp y el Urinario (1917), Christopher Chapman inicia un inventario de la utilización de la orina en el arte, que incluye a los siguientes artistas y obras: Sherrie Levine Fountain 1991, Robert Gober 3 urinals 1988, Emiko Kasahara Double urinal 1994, Michael Parakawei Mimi 1994, David Hammons Public toilets 1990, Jackson Pollock photographed by Hans Namuth 1950, Andy Warhol Piss painting 1961, Andy Warhol Oxidation painting 1977, Andy Warhol (Portrait of Jean-Michel Basquiat) 1982, Andres Serrano Piss 1987, Scott Redford Urinal, Melbourne 1988, Gilbert & George Stream 1987, Bruce Nauman Self portrait as a fountain 1960s, Kiki Smith Untitled 1986, Grant Lindgard Smells like team spirit 1993, Paul Quinn Pissing thing 1992, Kiki Smith Male and female uro-genital systems 1986, Helen Chadwick Piss flowers 1991, Kiki Smith Pee body 1990, Sophie Calle The divorce 1994, Richard Hamilton Esquisse 1972, Ashley Bickerton Joan 1995, David Hammons Pissed off 1981, Annie Sprinkle Post-porn modernist 1989, Keith Boadwee Untitled 1995, Juan Davila Stupid as a painter 1981, Juan Davila Fable of Australian painting 1982-83, Sadeo Hasagawa Joyfully seeking the impure land 1981, Andres Serrano Leo's fantasy 1996, Ensor The pisser 1887 / Lynen Image for Mannekin piss 1883, Daniel Malone Record cover for the band Pit Viper > 1997, Robert Mapplethorpe Untitled 1971, Robert Mapplethorpe Jim and Tom, Sausalito 1977, Tom of Finland Two untitled drawings 1980s, Monica Majoli Two untitled paintings 1990, Gilbert and George Friendship pissing 1989, Gilbert and George Urinight 1987, Charles Demuth Sailors 1930, Pierre et Gilles Le Petite Jardinier 1980s, Larry Clark Untitled 1992, Larry Clark Images from the film KIDS 1995, Tony Tasset I peed in my pants 1994, Andres Serrano Piss Christ 1989, Christopher Chapman Untitled drawings > 1997.

[7] Chapman, Christopher. Piss art: Images of urination in 20th century art.

[8] Bruce Hainley, "Urine Sample" in Exh. Cat., New York. Gagosian Gallery, Andy Warhol: Piss & Sex Paintings and Drawings. September - November 2002, pp. 7-8. http://www9.georgetown.edu/faculty/irvinem/visualarts/Warhol-Oxidations-Post-Gagosian-2002.html (10 de junio 2009)

[9] Albarrán, Diego Juan (2007): “Representaciones del género y la sexualidad en el arte contemporáneo español”. En: http://www.forodeeducacion.com/numero9/018.pdf (25 de enero de 2009).

[10] Albarrán, Diego Juan (2007): Ibid.

[11] Lugli, Adalgisa. “Imprints of Mind and Body”, en: Brusatin, Manlio and Clair, Jean. Identity and Alterity, Figures of the Body 1895/1995. Venezia, Marsilio Editori s.p.a., 1995, p. 65-71.

 

© Antonio Sustaita 2010

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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