Lo que dejó la tempestad y el grito de un cambio

Patricia Quesada Villalobos

Universidad de Costa Rica
mpquesad@gmail.com


 

   
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Resumen: En el presente trabajo se pretende llevar a cabo un análisis semiótico del texto Lo que dejó la tempestad (1961), obra del au­tor venezolano César Rengifo. Para tal efecto se trabaja con base en la concepción de signo de Charles Sanders Peirce y se analizan los niveles sintáctico, semántico y pragmático. Además, se procura buscar el tejido intertextual del relato que determina los diferentes textos que conforman el mundo narrado, así como el ideologema, discurso ideológico que establece las condiciones generales de la Guerra Federal venezolana.
Palabras clave: Literatura, teatro hispanoamericano, patrones de conducta, César Rengifo

 

0. Análisis semiótico

Según Charles Sanders Peirce mediante los niveles sintác­tico, semántico y pragmático se pueden descubrir los códigos y las transformaciones que se dan en la obra, desde el texto de entrada, hasta el texto de salida. Con Sanders Peirce coincide también Charles Morris:

"Morris (1946) ha propuesto una distinción entre las maneras de considerar un signo, que ha sido ampliamente aceptada en los medios científicos. El signo puede tomarse en consideración desde tres dimensiones: semántica, el signo se considera en relación con lo que significa; sintáctica, el signo se considera, como susceptible de ser insertado en secuencias de otros signos, según unas reglas combinatorias; quizás se considera también sintác­tico “el estudio de la estructura interna de la parte significante del signo (...), con indepen­dencia del significado transmitido, e incluso en el caso de que se suponga que existan signos que no transmiten significado; pragmática, el signo se considera en relación con sus propios orígenes los efectos sobre sus destinatarios, la utilización que hacen de ellos, etc” (Eco, 1976:28).

Por este motivo, en el trabajo que se propone se procederá a analizar los niveles sintáctico, semántico y pragmático, con el fin de tratar de revelar posibles sentidos textuales.

 

1. Nivel sintáctico

Dentro del nivel sintáctico, en general, se estudia la relación signo-signo y se trata de hallar el principio de organiza­ción estructural del texto. Mediante el estudio de las relaciones entre los actores se clarifican las distintas relaciones lógicas de inclusión, exclusión y de intersección presentes en los signos que constituyen el supersigno (la obra).

Específicamente en Lo que dejó la tempestad las relaciones de identidad se presentan entre Brusca, Olegario, Francisco y Vicente, quienes coinciden en su forma de vida y en sus ideales de rebelión contra la oligarquía, ya que todos son exguerrilleros. Por otra parte, el Alto Oficial Federal, Alto Oficial Oligarca y el Funcionario In­glés comparten una posición social alta, así como los mismos intereses de enriquecimiento y explotación de los campesinos y el afán de detentar el poder político y económico. Teresa, Begoña y Rosalía simbolizan la amistad y sufren las consecuencias de la guerra. Y, finalmente, Brusca y Zamora, a los cuales los define un carácter fuerte, además, poseen los mismos ideales en relación con la guerra, la superación y emancipación del pueblo en lo eco­nómico, político y social.

No obstante, las relaciones de exclusión se presentan entre los personajes Brusca, Comisario y los Soldados I y II. Brusca es maltratada por el Comisario y los Soldados, a los que insulta fuertemente. Es evidente la reciprocidad de exclusión que este grupo presenta. Zamora y Perro también demuestran este tipo de analogía ya que, si bien es cierto luchan unidos, en determinado momento Pe­rro intenta matar a Zamora por venganza e incitación del Desconocido. El Comandante Federal, Alto Oficial Oligarca y Alto Oficial Federal también se oponen, ya que poseen diferentes ideas acerca de la concepción del pueblo. Para el primero el pueblo es capaz de gobernarse por sí mismo, para los otros es una gentuza inepta, que únicamente sirve para explotar y sacarle provecho.

Las relaciones de intersección se evidencian entre Perro y Teresa, ya que ambos personajes se buscan por la necesidad que tiene cada uno de informarse acerca de Guadalupe, sin embargo, Perro, Teresa y el Comandante también muestran este tipo de correspondencia, ya que los primeros buscan al Comandante con el afán de indagar sobre el paradero de Guadalupe. Al Desconocido y Perro los une el deseo de ven­ganza contra Zamora.

En conclusión, se puede afirmar que en la obra Lo que dejó la tempestad predominan las relaciones de identidad, aunque también son muy importantes las de exclusión. Estas últimas reflejan el contraste entre el pueblo y la oligarquía. Las primeras evidencian la solidaridad entre los alia­dos de uno y otro bando, como se verá en los siguientes apartados.

No obstante, la analogía entre los actores también puede manifestarse co­mo contradicción, oposición e implicación. Una vez analizadas las relaciones lógicas es posible formular los juicios contradictorios, los juicios contrarios y las relacio­nes de implicación o subalternancia que estructuran el cuadrado semiótico:

“Los juicios contradictorios se establecen entre una categoría universal positiva y una categoría particular negativa y viceversa; los juicios contrarios son producto de la oposición entre dos categorías universales, una positiva y la otra negativa y las relaciones de implicación o subalter­nancia son aquellas donde se infiere urna categoría particular de una universal.” (Vargas, 1988:10-11)

En este sentido, el cuadrado semiótico que corresponde a Lo que dejó la tempestad es el siguiente:

(Oprimidos)              (Opresores)
Zamora                CONTRARIOS               Oligarquía
Pueblo SUBCONTRARIOS           Oficial Federal

Comandante
Desconocido
Perro
Brusca
Olegario
Francisco
Vicente
Oficial oligarca
Funcionario Inglés
Comisario
Soldado I y II

Entre Zamora (representante del pueblo) y la oligarquía se da una relación de oposición. El primero representa la rebelión en busca de la justicia. El pueblo, en general, lo sigue y lucha bajo su guía, con el afán de conseguir mayor justicia social. Para ellos es de especial interés resolver el problema del agro, al que consideraban su principal problema.

La oligarquía representa la explotación y la injusticia proyec­tadas hacia el pueblo. A su vez, los soldados, oficiales, comisario y otros funcionarios es­tán supeditados a las órdenes e intereses de ese poderoso grupo económico.

 

2. Nivel semántico

En el nivel semántico se da la relación signo-objeto, se intenta determinar el sentido que adquiere la combinación de los signos analizados en el nivel sintáctico. Los enunciados, ya sea adjuntores, identificadores o conectores ayudan a comprobar las transformaciones de los actores y de las situaciones dramáti­cas.

Los adjuntores denotan las cualidades y acciones propias de un personaje o actor. Los identificadores de modo muestran formas y actitudes exhortativas, admirativas, negativas y otras.

2.1. Los enunciados adjuntores e identificadores

Los enunciados adjuntores caracterizan a los personajes y se pre­sentan como adjetivos, si su función es cualificativa, y como formas verbales si su función es predicativa.

“Los identificadores son complejos narrativos que se aplican a los complejos predicativos y cualificativos dándoles una indicación moral, temporal o espacial. Cuando acompañen a los complejos predicativos, es decir, cuando indiquen el tiempo, el lugar o el modo (...) de la acción anunciada por el sintagma narrativo de tipo ver­bal, estos identificadores serán llamados identificadores predicativos. Por el contrario, cuando el identificador acompañe a un complejo cualificativo sirviendo así para precisar el modo, el tiempo o el lugar de los enunciados cualifícativos que se aplican a los actantes en tanto que sintagmas nominales del relato, este identificador será llamado cualificativo.” (Kristeva, 1974:177-178)

Entre los personajes que presentan mayor número de enunciados cualificativos están:

Brusca: mujer demente, exguerrillera, fuerte, valerosa, enemiga de los oligarcas y esforzada por alcanzar sus ideales.

Perro: sufre remordimientos de conciencia, se vuelve muy reli­gioso después de matar a Zamora.

Teresa: viuda, triste, melancólica, humilde y afligida.

Begoña: solitaria y solterona.

Comandante: solidario con el pueblo y traumatizado por la guerra.

Olegario, Francisco, Vicente: vagabundos, exguerrilleros, pobres y despreciados.

Oficiales federales: fríos y calculadores.

Por otra parte, algunos personajes son caracterizados por las acciones que ejecutan, tal es el caso de los soldados y el Comisario. Otros se configuran como personajes por su participación activa en diferen­tes escenas.

Los identificadores modales revelan la significación que, en la obra, tiene el empleo de frases interrogativas y admirativas, lo mis­mo que los puntos suspensivos.

En Lo que dejó la tempestad los signos de exclamación aparecen quinientas cincuenta y tres veces. Expresan angustia: “¡Qué horror!”, sirven para insultar: “¡Puta embustera!”, para negar: “¡Nada!”, “¡No mato hombres por dinero!” o como mandato: "¡Cállese!". En algunas ocasiones los signos de exclamación son dobles, de esta forma se enfatiza el sentido de la expresión: "¡¡Brusca!! ¡¡Era Brusca!!.

También los signos de interrogación son adjuntores modales que aparecen ciento veintiuna veces en la obra. Sirven para expresar angustia: “¿Y qué nos dejó esa tempestad?”. También denotan intriga: “¿Por qué vino hasta aquí?”.

Igualmente importantes son los puntos suspensivos que aparecen en trescientas ochenta y seis ocasiones y expresan ansiedad e incertidumbre: “Nadie los volvió a ver...”,“Creyeron en la Federación ...”

Como se aprecia, los identificadores modales acentúan el eje programador del texto: las consecuencias negativas de la Guerra Federal venezolana.

 

3. Nivel pragmático

El nivel pragmático corresponde a la relación signo-interpretante y según Virginia Sandoval de Fonseca

“este nivel adquiere gran relevancia, ya que en él se determina el texto de salida, de acuerdo con la perspectiva del inter­pretante, conciencia última en función de la cual se produce una de las connotaciones más significa­tivas de la obra: recoge enunciación, tiempo y espacio, polivalencia de textos y códigos, interac­ción de actores y realidades textuales.” (Sandoval,1980:73)

Para llegar a este nivel, como se evidencia en esta propuesta de lectura, se hace necesario tomar en cuenta los niveles que anteriormente fueron analizados, con el fin de plantear una posible lectura del texto literario. En el caso que nos atiende, la obra plantea las contradicciones sociales y económicas que se vivieron en Venezuela, producto de una guerra en un contexto histórico que privilegiaba a grupos económicos poderosos como la oligarquía y que marginaba al pueblo. Evidentemente la frecuencia narrativa le da oportunidad a las clases desfavorecidas al otorgarle voz propia para expresar los sentimientos de angustia, soledad y explotación de las que son víctimas. Se propone, entonces, un cambio en el orden ideológico imperante como una posible solución a las contradicciones sociales de la época.

 

4. Intertextualidad

La intertextualidad se debe entender como el entrecruzamiento de múltiples enunciados provenientes de otros textos y que interactúan dentro de la obra.

Lo que dejó la tempestad es un texto que se apoya en un hecho de carácter histórico: la Guerra Federal acaecida en Venezuela, en donde se enfrentaron el pueblo y la oligarquía. En el tejido intertextual se encuentran diferentes textos que conforman el mundo narrado.

4.1. Textos sociales

Reflejan los estragos de la Guerra Federal vivida en Venezuela entre los años de 1859 y 1864. Además, dan la impresión de una sociedad constituida por diferentes grupos: campesinos, religiosos, oligarcas, in­dios, soldados y guerrilleros. Cada uno de ellos tiene una participación particular en la obra, de acuerdo con su posición dentro de la organización social.

Los campesinos, por ejemplo, se identifican con los guerrilleros, Zambo Lucrecio, Zamora, Brusca, entre otros. En cuanto al grupo religioso cabe mencionar al sacristán, personaje que no participa en los hechos narrados, solo se menciona, aspecto que demuestra la poca participación de la iglesia en los problemas sociales y políticos del pueblo.

Los oligarcas, representados por el Alto Oficial Oligarca, manipulan la situación socioeconómica del país para su propio bienestar y no del pueblo. El indio Macanilla y el indio Espinoza representan un sector marginado.

Si bien es cierto, en la obra Lo que dejó la tempestad aparecen varios grupos sociales, estos se pueden clasificar en dos grandes sectores: el grupo dominante (oligarcas, federales, extranjeros) y el grupo dominado (guerri­lleros, indios, soldados y campesinos).

La clase poderosa no ha gobernado a favor del pueblo, al contrario, han prevalecido sus propios intereses, razón por la cual hay escasez de trabajo hasta el extremo de que los jóvenes exguerrilleros se han convertido en vagabundos. En algunas ocasiones hacen trabajos temporales como limpiar un solar y como única paga reciben un poco de comida:

"Vicente.- Yo tuve suerte; le limpié el solar al dueño del ventorrillo que queda en el Camino Real y su mujer me dio una buena sopa de arroz y hasta café con leche... La leche ha debido ser de chiva... Después me envolvió esas cosas... Pero de ofrecer trabajo fijo, nadie habla..." (Solórzano, 1981:12)

4.2. Textos económicos

Giran en torno a la tenencia o no tenencia de los medios de producción, este aspecto constituye la causa de una guerra que se prolonga por cinco años. Los campesinos desean trabajar la tierra propia; los oligarcas quieren mantener sus vastas haciendas:

“Oficial Oligarca.- Y volverán a florecer las haciendas.” (Solórzano, 1981:65)

Hay inconsciencia y deslealtad por parte de la oligarquía, no im­portan los medios, solo el fin: mantener el poder y acumular cada día más riqueza:

"Oficial Federal.- "Comandante Cisneros, oiga un consejo, no se llega lejos poniéndose frente a uno la conciencia." (Solórzano, 1981:66)

La guerra sume en la pobreza a Venezuela. Después de cinco años de lucha el pueblo no ha logrado nada. Por el contrario, las necesida­des son mayores, inclusive se carece de lo esencial como el trabajo y el alimento:

"Olegario.- Yo en cambio caminé como un condenado sin conseguir nada... No sé si es que tengo mala facha o que…Pero apenas soltaba una palabra cuando me decían que no... Nadie quiere sembrar, nadie quiere dar trabajo, nadie tiene un centavo... ¡Una verdadera ruina es lo que hay!

Vicente.- Y así es por todas partes en el país. Con cuanta gente he hablado, no hacen sino quejarse, parece que por donde quiera solo hay pajonales secos, lutos y hambre... Es lo que quedó después de echar plomo cinco años con sus días y sus noches..." (Solórzano, 1981:48)

4.3. Textos políticos

Tanto la clase dominante como el pueblo luchan por ostentar el poder. Esta situación justifica los enfrentamientos bélicos. Sin embargo, los campesinos guiados por Zamora desean, sobre todo, una justa repartición de la tierra, de ahí que se manifiesten contra el latifundismo.

Al iniciarse la guerra se pacta una alianza entre federales y campesi­nos contra la oligarquía, no obstante, los altos jefes federales presionan a los pobres, los traicionan y se unen a los oligarcas después de que muere Zamora: "Muerto Zamora, los ricos se entendieron". Se contraponen las ideas del Viejo Comandante Federal y las del Oficial Oligarca y el Oficial Federal en lo que se refiere a la capa­cidad del pueblo para autogobernarse o mantenerse en el poder. El Co­mandante valora a los campesinos, los Oficiales los menosprecian:

"Oficial Federal.- ¿Cree usted que la chusma puede mandar, administrar, dirigir, en fin, a un país en ruinas?

Comandante.- ¿Y pueden hacerlo quienes los llevaron a esa ruina?

Oficial Federal.- ¡No es esa la cuestión! Cinco años de guerra como nunca se había visto han devastado a Venezuela! Era necesario detenerla, poner calma, so­siego... ¡Y usted, que es inteligente, debe compren­derlo bien! ¡Se precisaba, además evitar a toda costa ­que la porción más inculta y menos capaz se impusiera como gobierno! ¡Nos hemos entendido en aras de la con­cordia, del bienestar común, y para cerrarle el paso a los desmanes de la chusma! (Solórzano, 1981:63-64)

Importante destacar que el poder es mantenido por la oligarquía, gracias al apoyo que brinda la intervención extranjera, específicamente inglesa:

“Oficial Oligarca.- Cuando los extranjeros recobren la confianza nos ayudarán ¡Qué lo atestigüe el distinguido súbdito de Su Majestad Británica! Se ilumina al fondo el extranjero. Viste a la usanza inglesa de la época.

Funcionario Inglés.- ¡¡. Yes!!” (Solórzano, 1981:65)

4.4. Textos psicológicos

Permiten ahondar en las características propias de los perso­najes y en sus reacciones ante la realidad que deben vivir: la guerra y el desengaño. Producto de la violencia que se describe ocurren una serie de acontecimientos que inciden en la conducta de los per­sonajes. Por ello aparecen varios subtextos psicológicos como el miedo, la angustia, la solidaridad y la rebeldía:

Teresa: mujer obsesionada por encontrar a su hijo Guadalupe, que ha desaparecido por hechos ocurridos en la guerra:

“Teresa.- lo ha sido uno, sino muchos los que me la han contado... Cuando esa bala que nadie sabe quién disparó derribó al jefe de la Revolución, los dos altos oficiales que estaban solos con él, llamaron a unos soldados para que lo ente­rraran, fueron escogidos mi hijo y el alpargatero... Le hicieron jurar que a nadie dirían el sitio de la tumba, luego les pagaron y los licenciaron... Nadie los volvió a ver... Después de dos años di­cen que apareció el alpargatero... Pero ¿y mi hijo? ¿Qué ha sido de mi hijo?” (Solórzano, 1981:34)

Brusca: se caracteriza por la rebeldía. Su demencia es producto de la guerra. Ella vio la mutilación y muerte de su esposo y de sus hijos, hecho que la traumatizó:

“Teresa.- Si me hubiera ocurrido lo que a ella, también andaría así... Ver muertos a su cuatro hijos y a su marido en una so­la trinchera es como para enloquecer a cualquiera...” (Solórzano,1981:35)

Brusca cree que los jóvenes exguerrilleros que la acompañan son sus hijos, pero en realidad solo los une a ella un sentimiento de solidaridad:

"Brusca. -' ¡Puta embustera! Allá abajo están y me cuidan y me miman como a una gran dama…” (Solórzano, 1981:36)

Begoña: revela angustia y soledad. Sufre porque la guerra es culpable de su soltería y vejez solitaria (su amado Joaquín ha muerto en la guerra).

“Begoña: ¡Y no solo de lágrimas y soledades de madre! Yo me he quedado, y me quedare soltera... Un hombre me quiso y yo lo quise... Se fue también queriendo tomar entre sus manos callosas la justi­cia... No sé en qué matorral quedó tendido. (...)” (Solórzano,1981:61-62)

Perro: personaje con una profunda angustia existencial, se siente culpable por la muerte de Zamora. A la vez, se le crea una confusión entre realidad y fantasía al descubrir que su arma no dispa­ra y por ello responsabiliza al diablo de la muerte de Ezequiel Zamora.

“Perro.- ¡Y fue entonces cuando intervino el diablo, sí, el diablo, pues mi chopo no disparo! Sin embarco vi como Zamora caía de espaldas, muerto, muerto... (...)” (Solórzano,1981:43)

Después de haber sido un feroz guerrillero que ha matado gran cantidad de personas, se presenta lleno de arrepentimiento por la muerte de Zamora y busca la religión como una forma de pagar su culpa:

“Luz difusa en casa de Teresa. Sentado en una mecedora de cuero está un hombre. Porta una guitarra pequeña, un bastón y un rosario." (Solórzano, 1981:39-40)

“Perro.- ...Fui a las iglesia de todos los pueblos. ¡Recé! ¡Hice promesas!... (Solórzano,1981:44)

Comandante: lucha por evadir los estragos emocionales que vivió en la guerra. Sin embargo, Perro, Teresa y Begoña lo colocan frente a la realidad vivida, por lo que tiene que aceptarla.

“Comandante.- (Furioso, a Begona) ¿Qué quiere decir? Begoña. Aunque le duela, le repitó que alguien de­be responder por los grandes males que nos han ocu­rrido (...)

Comandante.- ¡Quería morir sin recuerdos, pero ahora volverán las imágenes! ¡Cornetas! ¡Descargas! ¡Te­rror!” (Solórzano,1981:62-68)

Como se logra apreciar la guerra es valorada como una tempestad que ha dejado secuelas psicológicas en los personajes, sobre todo en aquellos que se caracterizan más detenidamente. Estas consecuencias se manifiestan en diversos trastornos emocionales que desvirtúan las prácticas bélicas, sin embargo, también se expone los resultados de sistemas económicos que preservan los intereses de las clases dominantes, en detrimento de las desfavorecidas.

 

5. El ideologema

El ideologema es el discurso ideológico que atraviesa todo el texto, de acuerdo con Julia Kristeva constituye

“El encuentro de una organización textual (de una práctica semiótica) dada, con los enunciados (se­cuencias) que asimile en su especio o a los que remite en el espacio de los textos (prácticas semióticas) exteriores, será llamado un ideologema. El ideologema es aquella función intertextual que puede leerse materializada a los distintos niveles de la estructura de cada texto, y que se extiende a lo largo de todo su trayecto, confiriéndole sus coordenadas históricas y sociales.” (Kristeva,1974:15,16)

El ideologema en la obra Lo que dejó la tempestad puede denominarse de siguiente manera: La Guerra Federal de Venezuela no logró solucionar las contradicciones políticas, económicas y sociales que prevalecían en la sociedad de la época, más bien provocó condiciones emocionales nocivas que desmejoraron la existencia de los seres humanos que la vivieron.

 

Conclusión

Lo que dejó la tempestad revela las contradicciones políticas, sociales y económicas de la sociedad venezolana, las cuales desembo­caron en la Guerra Federal de Venezuela. Estas argumentaciones se evidencian fácilmente a través del análisis del cuadrado semiótico así como del ideologema.

El autor se identifica con los problemas de su sociedad y también con las clases populares. Sin embargo, critica la forma de actuar de estos sectores y propone diversas alternativas en oposición a la oligarquía, la cual ejerce medidas de explotación sobre el pueblo que demuestra una fuerte unión solidaria frente a los opresores, este aspecto se puede comprobar por medio del análisis de las relaciones lógicas de inclusión y exclusión dentro del nivel semántico.

El análisis total de la obra nos permite valorar históricamente la importancia que alcanzaron las contradicciones políticas y económicas en la sociedad venezolana de 1858 a 1865, aproximadamente.

Una vez aplicado el análisis psicológico se concluye que las relaciones complementarias predominan debido a la presencia de dos fuerzas antagónicas: por un lado los oligarcas y por otro los federales. Ambos grupos luchan por sus intereses dejando conse­cuencias funestas en las mentes de los habitantes, ejemplo de esto lo constituye el personaje Brusca, quien después de presenciar la muerte de sus hijos y esposo queda perturbada, debido al violento pasado que le produjo tanta angustia y desilusiones. Teresa, Perro y el Comandante son otras víctimas de la guerra, en sus vidas existe la soledad y los constantes recuerdos que los atormentan.

Por último, importa destacar el hecho de que el texto Lo que dejó la tempestad recoge elementos que el discurso histórico ha validado como la Revolución Federal y exalta la impor­tante función que desempeñó en ella un importante protagonista histórico: Ezequiel Zamora.

 

BIBLIOGRAFÍA

Eco, Humberto. 1976. Signo. Barcelona: Editorial Labor,

Kristeva, Julia. 1974.El texto de la novela. Barcelona: Editorial Lumen,

Larra, Raúl. 1973. Historia de América. Buenos Aires: Ediciones Anáfora.

Marbán, Edilberto. 1970. Historia de América. 3a ed. New York: Minerva Books, Ltda.,

Sandoval, Virginia. 1980. Aproximación semiótica al teatro costarricense. San José, Costa Rica, U.C.R.: Facultad de Letras, Escuela de Filología y Lingüística.

Solórzano, Carlos. 1981. El teatro hispanoamericano contemporáneo. México: Fondo de Cultura Económica.

Vargas, José Ángel y Magdalena Vásquez. 1988. Aproximación semiótica a El martirio del pastor. San Ramón, Alajuela: Taller de Publicaciones de la S.R.O.

Watslawick, Paul y otros. 1972. Teoría de la comunicación: Tiempo Contemporáneo.

 

© Patricia Quesada Villalobos 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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