Espéculo

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Thomas Hardy

La mano de Ethelberta

  

 

El regreso a la narración clásica
Iliana Olmedo
Univesitat Autònoma de Barcelona

A pesar de la abundancia de traducciones del inglés al castellano existen todavía algunas piezas extraviadas que poco a poco vitalizan el panorama editorial. En fechas recientes han aparecido varios textos de Thomas Hardy (1840-1928), uno de los más diestros narradores del siglo XIX y epígono del modernismo. Entre ellos destaca La mano de Ethelberta, editada por primera vez en castellano por la editorial Belvedere y publicada originalmente en 1876 como novela por entregas en la periódica Cornhill Magazine con grabados de George Du Maurier, algunos de los cuales se incluyen en esta edición.

La novela relata la historia de Ethelberta Petherwin, hija de un mayordomo y ya no tan joven pero aún casadera, que tras un matrimonio desafortunado con un aristócrata queda viuda y sin dinero y debe fingir, utilizando a sus hermanos como empleados, una posición que le permita escalar. Ethelberta sirve de ejemplo de la mujer de clase baja tras la persecución del marido para subsistir (y quizá subir). A través de esta trama sentimental y de intrigas, la novela devela su trasfondo: la anquilosada sociedad que marcó el fin del siglo XIX, compuesta de falsos y auténticos artistas, integrados a una clase alta que los consideraba inofensivos y los miraba con condescendencia. Dos de los pretendientes de Ethelberta, el pintor Eustace Ladywell y Christopher Julian, el aspirante a músico casi pobre, descubren la incapacidad de compatibilizar un proyecto artístico propio con una realidad que asimila a sus creadores. La esfera artística se banaliza y desorienta en este marco señalado por el deseo de subir. El desfile del resto de aspirantes a marido (Alfred Neigh, el aristócrata diletante, y el potentado Lord Mountclere, cuyas características lo convierten en un certero candidato para Ethelberta) revela las ambiciones de una clase alta alerta y que constantemente evita perder sus privilegios. Los aristócratas de Hardy, al contrario que sus artistas, tienen dinero pero carecen de sentido amoroso y en sus relaciones con las mujeres ejercen una imposición del poder. En la intersección de estos dos mundos, la hábil y dúctil Ethelberta se gana la vida como declamadora en foros públicos y cuando sus invenciones parecen agotadas narra, como su mayor ficción, la historia de su propia vida. El punto cumbre de la autohumillación tras el deseo de ascender. Hardy presenta las directrices de su argumento pero no enseña todas sus cartas, a través de una sorprendente capacidad narrativa, marcada por la constante peripecia y la vuelta de tuerca, salta de un episodio al otro sin perder en ningún momento la tensión que generan las aventuras de la joven.

A partir de una trama en apariencia de enredos, divertida, amena y de muchas maneras doméstica, Hardy descubre los entresijos de este mundo fuertemente estratificado donde colisionan la aristocracia y sus empleados y en el que ninguno de los dos sale bien librado. El viaje emprendido por Sol, el hermano carpintero de Ethelberta, y el petulante hermano de lord Mountclere para detener un posible matrimonio, desde los suburbios obreros londinenses hasta la campiña de Wessex, el territorio del no-lugar hardiano por excelencia, expone la unión de estos dos grupos sociales incompatibles y al mismo tiempo iguales en su propósito de no interceder en los destinos de la otra clase social, a la que ambos miran con iguales dosis de atracción y temor. Divergencia que, por otro lado, dará lugar a los principales conflictos que marcan las primeras décadas del siglo XX.

Ignoro si la crítica hacia el lugar de las mujeres que Hardy ejecuta con inusitada disciplina sea un propósito consciente o el resultado de una propuesta más general de presentar las cojeras de un conjunto social más amplio, lo cierto es que Hardy no encubre la crítica a un sistema que a todas luces las oprime. Esta crítica soslayada enfrenta, mediante una trama casi folletinesca, a la sociedad con sus miedos más arraigados y soterrados hacia la transformación de sus instituciones, y lo hace con la misma maestría que Hardy despliega en otras de sus novelas más aceptadas por el canon, en las que se pone en entredicho la validez de la composición (o descomposición) del diagrama moral de la sociedad, basado, como es sabido, en la hipocresía y el fingimiento. Y las mujeres encarnan las contradicciones tanto del deseo reprimido como de la aspiración de inmovilidad que tan fuertemente perturba a esta sociedad tambaleante, quizá esta sea la razón por la que siempre tienen peor suerte.

En el momento de publicación de esta novela, Hardy ya contaba con una trayectoria firme con Under the Greenwood Tree (1872) o A Pair of Blue Eyes (1873, traducida como Unos ojos azules por Mondadori en 2009), y La mano de Ethelberta (1876) comparte la riqueza de sus trabajos anteriores, porque, pese a que su registro apela al gran público, su fuerza narrativa cuenta con el respaldo de un narrador de sólida envergadura, como se verá en sus obras más conocidas, Tess of the d'Urbervilles (1891) o Jude the Obscure (1895). De esta manera, esta “novela de ingenuidad” apunta con desparpajo y gracia las pautas de una fuerza novelística basada en la sátira, la crítica y el análisis y así consolida las preocupaciones de un narrador cuyos críticos llegaron a descalificar por oscuro y que a causa de estos atributos se dedicó a la poesía.

Por estas razones, esta traducción da un respiro de aire renovado a la nómina editorial a través de una buena dosis de añeja narrativa, ya que presenta a un Hardy inédito cuyos planteamientos expuestos con un lenguaje dinámico, vivaz e incluso divertido afirman su actualidad. Esta novela aparece como una apuesta por la literatura clásica de sesgo popular, la que busca entre las grandes obras aquellas que pueden acercarse al gran público, y vuele a afirmar su vigencia al mostrar la verdad de los autores que como Hardy encontraron en la novela el medio exacto de análisis y confrontación. Así, nos proporciona la oportunidad de volver a leer a los autores clásicos con mirada actual, un acto siempre saludable.

 

© Iliana Olmedo 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2009