When I Was Puerto Rican de Esmeralda Santiago:
la metáfora de la escritura como traducción
en el contexto de la traducción postcolonial

Patricia Martín Matas

Universidad San Jorge
pmartin@usj.es


 

   
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Resumen: En este artículo se estudiará el primer libro de Esmeralda Santiago, When I Was Puerto Rican, desde el ámbito de la traducción relacionada con los estudios postcoloniales. Para ello, y después de establecer la relevancia de la unión de ambos campos, se analizarán algunas de las características y de las afirmaciones que se producen como fruto de la unión de la traducción y de los estudios postcoloniales, entre las que se encuentra la consideración de la escritura como una traducción en sí misma. Se observará cómo la obra de Santiago posee algunas de estas características para a su vez apreciar las paradojas que rodean sus memorias.
Palabras clave: Esmeralda Santiago, (auto) traducción, literatura postcolonial

 

Dentro de los estudios en el campo de la traducción, a partir de los años 60 se ha dado un progresivo acercamiento entre esta disciplina y otros campos, como el de los estudios culturales o los estudios postcoloniales. Comenzando con los estudios de las relaciones que se establecen entre la traducción y el poder, Gentzler y Tymoczko observan que las traducciones:

[W]ere one of the primary literary tools that larger social institutions -educational systems, arts councils, publishing firms, and even governments- had at their disposal to ‘manipulate’ a given society in order to ‘construct’ the kind of ‘culture’ desired (Gentzler y Tymoczko 2002: xiii).

Es a partir de mediados de los 80 cuando se comienza a observar lo que se ha denominado el cultural turn de los estudios en el campo de la traducción, en los que se aprecian influencias post estructuralistas y que posteriormente ha evolucionado en múltiples relaciones entre diversos campos. Como afirma House este cultural turn se debe principalmente a los cambios que ha habido en las humanidades y en las ciencias sociales, influidas por el postmodernismo, el postcolonialismo, el feminismo y otras disciplinas sociopolíticas y filosóficas (House 2002: 92). Como resultado directo, uno de los movimientos que se ha dado en el ámbito de la traducción ha sido la aplicación de la teoría y prácticas postcoloniales en este campo. La relación resultante entre ambos campos es mutua, puesto que los eruditos postcoloniales se sirven de las teorías de la traducción para buscar nuevas ideas, terminología y metáforas a través de las que expresar sus puntos de vista: “outside the realm of translation studies, scholars from many fields have articulated the central importance of translation in establishing, maintaining, and resisting imperialist power struggles” (Gentzler y Tymoczko 2002: xv).

Una de las pioneras en analizar la traducción como instrumento de colonización ha sido Tejaswini Niranjana, que une los estudios postcoloniales con los de la traducción y establece el uso de la traducción como un arma postcolonial de liberación. Así, ella afirma que ambos campos de estudio tienen en común las relaciones de poder, puesto que la traducción “is thus brought into being in the colonial context in a complex field structured by law, violence, and subjectification, as well as by determinate concepts of representation, reality and knowledge” (Niranjana 1992: 165).

Tymoczko (1999: 19) establece la traducción como una metáfora para la escritura postcolonial. En cambio, también añade que una de las diferencias entre la traducción y la escritura postcolonial es que los escritores no están transponiendo un texto como los traductores, sino que están trasladando una cultura, un sistema cognitivo o una historia, entre otros muchos elementos. Mientras que un traductor tiene un texto, un escritor postcolonial tiene el metatexto de la cultura (Tymoczko 1999: 21). Este concepto de considerar que en cierto modo toda escritura es una forma de traducción lo retoma la autora puertorriqueña Rosario Ferré, afirmando que ella misma ha experimentado este tipo de traducción:

Only a writer who has experienced the historical fabric, the inventory of felt moral and cultural existent embedded in a given language, can be said to be a be a bilingual writer, and being a Puerto Rican has enabled me to acquire a knowledge of both Spanish and English, of the Latin American and of the North American way of life (Ferré 1995: 41).

Para Ferré, pues, escribir en inglés continúa siendo una traducción cultural. Esto es lo que aparece también en la obra de Santiago, puesto que su primer idioma de niña era el español, que salpica las páginas de su obra y cuya importancia se analizará más adelante. Debemos recordar que When I Was Puerto Rican sigue el formato de unas memorias autobiográficas, narrando la infancia de Esmeralda en Puerto Rico y el cambio y adaptación a los Estados Unidos, mostrando ‘fielmente’ la vida en su país de origen y el choque cultural a su llegada a Nueva York.

Venuti nos recuerda la importancia que tiene la traducción como herramienta de formación de identidades nacionales, al establecer que dentro de los factores que influyen en las decisiones de qué textos traducir uno de ellos es que “[a] foreign text may also be chosen because its form and theme contribute to the creation of a specific discourse of nation in the translating culture” (Venuti 2005: 180).

Siguiendo esta teoría de Venuti, la obra de Santiago When I Was Puerto Rican se puede considerar como una traducción, puesto que en ella se encuentran elementos de formación de identidades nacionales estadounidenses en oposición a la perpetuación de los estereotipos que se tienen en ese país de los inmigrantes puertorriqueños. Al ofrecer la obra de Santiago las memorias de su infancia, encontramos un escenario ‘exótico’ para el público estadounidense, Puerto Rico, así como un idioma “exótico”, el español, que aparece a lo largo de las páginas de la obra de Santiago, no sólo mediante la inclusión de palabras en castellano sino también con las descripciones visuales de escenas que perpetúan los estereotipos culturales que se tienen de Puerto Rico en Estados Unidos.

Si se considera el texto original de Santiago como una traducción siguiendo las corrientes teóricas del contexto de la crítica de la traducción postcolonial, entonces se puede afirmar que Santiago consigue traducir o trasladar la voz del autor en su obra. Tal y como afirma Green: “[a] successful translation makes the original writer’s voice heard” (Green 2001: 59), encontramos que en el caso de When I was Puerto Rican esta traducción de la voz de la autora se logra con éxito, ya que es algo que ella misma tiene en consideración al escribir, como se comprueba en su entrevista con Stavans al afirmar que “the first step is thinking about what the voice is like, because the voice is what speaks to me of what the experience that I’m going to be relating is” (Stavans 1993: 194). Al encargarse la misma autora de trasladar la voz del autor original al inglés se puede afirmar que lo consigue con éxito, ya que podemos considerar que Santiago logra con su obra que la voz del autor original se oiga, ¿pero qué pasa con la traducción al castellano en Cuando era puertorriqueña? La voz de la autora sigue siendo la misma, ya que es ella misma la que se encarga de traducir el original inglés al español, pero en esta segunda versión de sus memorias encontramos sutiles diferencias respecto de la primera versión, principalmente en relación con la manera de representar gráficamente la fonología del lenguaje. Esta decisión de la autora de traducir al español su obra generó gran polémica y tuvo como consecuencia que la traducción de la segunda parte de sus memorias fuese encargada a un traductor profesional.

Como se ha afirmado previamente el uso del idioma en esta obra es un elemento muy importante, tanto por la elección de escribir en inglés como de traducirse ella misma al español. Uno de los instrumentos que los escritores postcoloniales tienen para ejercer su contra-escritura es el lenguaje, por lo que el hecho de elegir emplear un idioma u otro, o ambos a la vez, es una manera de subvertir el concepto canónico y tradicional de cómo (y en qué registro) ha de ser escrita una obra literaria. En este proceso de elección se pueden observar las relaciones que se establecen entre ideología y escritura, así como entre ideología y traducción. En muchas ocasiones y como establece Green: “one doesn’t necessarily think of the ideological significance of the text’s being in a certain language, both for the original writer and his or her primary readers in that language” (Green 2001: 104), aunque esta ideología ha de ser tomada en cuenta en mayor medida cuando nos enfrentamos a textos postcoloniales escritos en inglés como resultado de la elección del autor:

Academics all over the world confront the choice of whether to write in their own language or to write in some more widely known language such as English or French, and this choice is available to novelists, playwrights, and poets as well. It is important to bear this in mind, for the ideological significance of any act is enhanced when it is viewed as a matter of choice (Green 2001: 107).

La importancia de escribir o de ser traducido al inglés es algo que recuerda Tymoczko, puesto que publicar en el mercado estadounidense es algo esencial para obtener reconocimiento internacional y aumenta el renombre del autor en su país natal (Tymoczko 1999: 32), por ello la audiencia internacional es principalmente la estadounidense. Stavans afirma que “[e]scribir en inglés […] es una opción que tiene que ver con las ventajas del mercado y la publicidad y con el anhelo por parte del escritor de ganar público y ser reconocido al lado de sus coetáneos anglo-norteamericanos” (Stavans 1993: 389). Debido a este deseo de reconocimiento por parte del escritor es natural que Santiago busque un público y un mercado en el país en el que vive. En este contexto de autores latinoamericanos que viven en Estados Unidos y publican en inglés se produce un dilema lingüístico que “genera una batalla existencial en el interior del artista: al suscribir un código, ¿traiciona el otro? En realidad la opción no es tal porque la mayoría de los narradores ya fueron educados en inglés, al menos a nivel escolar” (Stavans 1993: 387). Santiago se encuentra entre estos escritores que recibieron una educación en inglés desde que llegó a Estados Unidos, y que pese a haber utilizado primero el inglés en sus memorias ha ‘reaprendido’ el español para poder llevar a cabo la traducción de su propia obra.

Por lo tanto y como acabamos de ver, siguiendo la teoría de la traducción postcolonial la elección del idioma en el que se escribe normalmente se basa en la audiencia que va a tener la obra, su posible público. Santiago, ante la pregunta de si tiene en cuenta una audiencia específica al escribir sus obras afirma que no, que para ella no es importante pensar en el público sino en ella misma (Santiago 2005: 196). Al tratar los temas que aparecen en este libro de memorias, la cuestión inevitable que destaca Stavans es que la autora presenta en su obra una percepción estereotipada de los puertorriqueños, a lo que ésta responde que ya que es su realidad y su pasado lo que aparece en la obra, no está respondiendo a unas demandas ni inventándoselo, y anima también a otros escritores que no compartan su experiencia a que escriban acerca de sus propias vivencias de modo que haya una mayor variedad en el mercado (Santiago 2005: 197).

Stavans hace referencia a este auge de los títulos autobiográficos que saturarán el mercado estadounidense, añadiendo que “cada corriente migratoria, al iniciar su corriente migratoria, sueña con dejar constancia de sus triunfos y miserias” (Stavans 1993: 392), precisamente lo que desea hacer Santiago en When I was Puerto Rican y que finalmente consigue, puesto que estas memorias se adaptan plenamente a la demanda del público norteamericano. A pesar de estas opiniones de Santiago, resulta interesante comprobar que las obras con mayor aceptación en el mercado literario sean las que responden a los estereotipos y los perpetúan, y no las que ofrecen otros puntos de vista.

Pese a que Santiago afirme en esta entrevista de Stavans que ella se aleja del estereotipo porque ha logrado éxitos en su vida, esta obra perpetúa las tendencias homogeneizadoras que se producen dentro de los estudios de la literatura latinoamericana, tendencia que queda al descubierto en el artículo de Molloy cuando establece que “[p]ostcolonial studies should afford a way of teasing apart differences instead of erasing them, of unpacking preconceived notions instead of prepackaging cultural commodities” (Stavans 1993: 375). Esto es, sin embargo, lo que la autora no consigue en sus memorias, ya que aunque afirme que lo que nos ofrece es su experiencia personal culminada por unos logros académicos y personales, es innegable asociar esta última parte de su vida con la realización del sueño americano, un éxito que ella consigue en Estados Unidos y que transmite a sus lectores en el idioma del país en el que ha logrado dicho éxito, el inglés.

El estatus que tiene el idioma inglés en la sociedad, principalmente en la sociedad estadounidense, es de un mayor prestigio que el del idioma español. Esta problemática del estatus de las lenguas es tratada por numerosos críticos entre los que se encuentra Molloy, quien afirma que pese a que el español se considera un idioma de “direct availability”, el español puede ser una lengua algo menos europea que el resto (Molloy 2005: 373), es decir, que no se considera un lenguaje metropolitano y que:

[its] complex cultural traditions, on both sides of the Atlantic, are largely ignored. In this country, the purported ‘easy familiriarity’ and ‘translability’ of Spanish […] usually work to its detriment, crediting the language with an unwarranted transparency that seriously limits its range (Molloy 2005: 373).

Como se ha establecido previamente es innegable la relación que se produce entre traducción y escritura, principalmente en base a la problemática de transponer los elementos culturales en otro idioma. Aixelá confirma esta relación al establecer que en una lengua todo es producción cultural, comenzando por el lenguaje en sí mismo. Por lo tanto, encontramos una tendencia a identificar los elementos culturales específicos con un sistema lingüístico determinado, es decir, las instituciones locales, calles, figuras históricas, nombres de lugares y de personas, etc., pero hay otros elementos culturales que no pertenecen a este campo y que presentan mayores problemas de traducción. Estos elementos culturales específicos son aquellos que no poseen un equivalente claro en la cultura de la lengua receptora:

[…] those textually actualized items whose function and connotations in a source text involve a translation problem in their transference to a target text, whenever this problem is a product of the non-existence of the referred item or of its different intertextual status in the cultural system of the readers of the target text (Aixelá 1996: 58).

Cabe recordar que siempre han existido relaciones de poder y dominación entre lenguas, como recuerda Venuti, por lo que un lenguaje minoritario también es aquel que es heterogéneo, no sigue los estándares y varía las constantes (Venuti 1998: 136). Esto queda claro en el contexto de la producción literaria latinoamericana en Estados Unidos y aparece reflejado en las memorias de Santiago, presentando un español específico de Puerto Rico y que no se debe homogeneizar puesto que es un reflejo directo de la cultura que lo caracteriza.

Una consecuencia de las teorías analizadas hasta este momento es que no se debe olvidar que Santiago en When I was Puerto Rican emplea una lengua ‘prestada’, el inglés, que otros autores postcoloniales también usan para crear cultura en el espacio colonizado, como recuerda Niranjana (1992: 166). Al haber escrito estas memorias en inglés se puede apreciar que la obra no está dirigida a un público que comparte su cultura, no sólo por la elección de idioma para transmitir la información, sino también por incluir explicaciones explícitas de costumbres, necesarias para la comprensión de la obra si el público no comparte la cultura del texto, en cuyo caso permanecerían implícitas, según afirma Tymoczko (1999: 28).

En la obra original en inglés de Santiago se encuentran algunos rasgos típicos de los escritores postcoloniales, como la previamente mencionada inclusión de léxico en español a lo largo de la obra en inglés. En el caso que nos ocupa, éste léxico en español aparece en cursiva. Comienza cada capítulo con la inclusión de un refrán en castellano, aportando inmediatamente la traducción al inglés del mismo, como por ejemplo: “Borrón y cuenta nueva”, “Erase and start over” (Santiago 1993: 37). Esta traducción al inglés es literal, por lo que no son expresiones ‘naturales’ en este idioma, resaltando las diferencias culturales en el texto. Aparte de estas traducciones literales de refranes también aparece en las memorias la inclusión de canciones populares, primero en español en cursiva e inmediatamente después su traducción al inglés, como es el caso de la canción que aparece en el capítulo Someone is Coming to Take Your Lap:

¡Que llueva, que llueva!
La Virgen en la cueva,
Los pajaritos cantan,
La Virgen se levanta.
¡Que llueva, que llueva!

Let it rain, let in rain!
The Virgin in the cave.
Birds sing,
The Virgin rises.
Let it rain, let it rain!
            (Santiago 1993: 59)

Estas canciones aportan ‘colorido exótico’ y ‘autenticidad’ a las memorias que responden a la demanda del mercado estadounidense, analizada con anterioridad. A lo largo de los capítulos de sus memorias, las palabras sueltas que introduce en castellano no tienen una traducción directa en el texto, como por ejemplo “He went to the back of the house to light the fogón” (Santiago 1994: 17), aunque al final del libro Santiago ofrece un apéndice con un glosario en el que incluye todas las palabras que ha empleado ofreciendo una explicación de las mismas. Según Mayock, este glosario que incluye palabras sofisticadas, slang puertorriqueño y refranes típicos representa la rica diversidad lingüística del “narrator-protagonist’s cultural and storytelling vocabulary” (Mayock 1998: 224). Aparte de este hecho, de nuevo no se puede obviar la importancia del público receptor de la obra en inglés.

Resulta interesante el hecho de que en la traducción al español que realiza Santiago no aparezcan señaladas estas palabras de ninguna manera especial, lo que les resta el protagonismo que tienen en el original. En cambio, introduce palabras imitando la fonología del inglés que sí están en cursiva, como “Cuando a Mami le daban leyof, teníamos que aceptar welfear” (Santiago 1994: 271) obteniendo en la traducción el mismo efecto que las palabras en español consiguen en el original, aunque en su traducción al español Santiago no aporta un glosario de estos términos al final de la obra como hace en el original.

La obra de Santiago en inglés posee algunos de los rasgos típicos de los autores postcoloniales, como es el uso de calcos o el empleo de términos en español, rasgos que también aparecen en su propia traducción al español. White (1995: 333) recuerda que una traducción perfecta es imposible, y se pregunta si es mejor que el traductor cree la ilusión de que esta imposibilidad no existe, produciendo un texto que fluya de modo natural en el nuevo idioma, o que encuentre la manera de transmitir al lector la idea de que el texto que está leyendo es extranjero. Santiago consigue que tanto al leer el original en inglés como la traducción al español tengamos la sensación de que el texto es extranjero. Al tener en cuenta las teorías de traducción y postcolonialismo se puede afirmar que, al traducir sus memorias al español, Santiago perpetúa la ilusión de ‘exotismo’ que creó con el original.

Otra manera de obtener este efecto de ‘exotismo’ con el lenguaje en la obra original se produce ofreciendo una aproximación fonética a la manera de hablar inglés del personaje principal, Negi, mediante una trascripción que resalta el acento español y sus errores gramaticales al hablar inglés, como se puede observar en el siguiente fragmento:

“Seben gray?” I asked Mr. Grant, pointing at his big numbers, and he nodded.

“I no guan seben gray. I eight gray. I teeneyer.”

“You don’t speak English,” he said. “You have to go to seventh grade while you are learning.”

“I have A’s in school Puerto Rico. I lern good. I no seven gray girl.”

[…] “Meester Grant,” I said, seizing the moment, “I go to eight gray six mons. Eef I no lern inglish, I go seven gray. Okay?”

“That’s not the way we do things here,” he said, hesitating.

“I good studen. I lern queek. You see notes” […] “I pass seven gray.”

So we made a deal.

“You have until Christmas,” he said.

(Santiago 1993: 226-227)

De este modo Santiago no solo reafirma la manera estereotipada de hablar inglés de los puertorriqueños, sino que en este mismo fragmento transmite los prejuicios estadounidenses hacia estos inmigrantes, puesto que como Negi no sabe bien el idioma, Mr. Grant quiere ponerla en un curso escolar inferior. Ante la rebeldía de Negi decide escolarizarla en el curso que le corresponde. Este fragmento tiene la misma importancia en la traducción al español, encontrando diferencias de grafía en el inglés que habla Negi:

-¿Séven gré? - le pregunté a Mr. Grant, enseñándole los números que él había escrito. Señaló con la cabeza que sí.

-Ay no guan séven gré. Ay eyt gré. Ay tineyer.

-Tú no hablas ingles -me dijo, pronunciando las palabras inglesas poco a poco para que lo entendiera major-. Tienes que volver al séptimo grado hasta que lo aprendas.

-Ay jab A in scul Puerto Rico. Ay lern gud. Ay no sében gré gerl.

[..] -Mister Grant -le dije, aprovechando el momento-, ay go eyt gré six months. Iv ay no lean inglis, ay go sében gré. ¿Okey?

-Así no es como se hacen las cosas aquí -me dijo, vacilante.

-Ay gud student. Ay lern quik. Yu sí notas -le enseñé las As en mi tarjeta de la escuela-. Ay pas sében gré.

Así regateamos.

-Tienes hasta las Navidades -me dijo-.

(Santiago 1994: 245-246)

Estas diferencias que encontramos en la traducción se deben a las características del español, debido a la correspondencia de grafías y fonemas, por lo que Santiago tiene que representar de distinta manera el sonido del inglés con acento español. Esta elección de Santiago está probablemente basada en el público que va a leer la obra y que, al igual que otras elecciones previamente analizadas, posee fuertes connotaciones ideológicas.

A modo de conclusión, como se ha observado a lo largo de este artículo la obra de Santiago When I Was Puerto Rican posee características estudiadas por el campo de la traducción postcolonial, tales como el hecho de ser la traducción cultural de unas vivencias en otro idioma, emplear recursos lingüísticos como la inclusión de palabras en español, o la temática de la vida en Puerto Rico y los contrastes culturales al llegar a Estados Unidos, representados por los conflictos entre los idiomas y por la consideración de la lengua española como inferior a la inglesa. Así mismo, la publicación de sus memorias se llevó a cabo primero en inglés, con el fin de llegar a un público estadounidense. Paradójicamente, Santiago afirma no tener en cuenta el público cuando escribe, sin embargo, ella misma tradujo las memorias al español por lo que tuvo en cuenta diferencia de la audiencia al realizar por ejemplo algunos cambios, como la representación gráfica de la pronunciación del inglés por Negi. Esta paradoja se puede comprobar en las memorias cuando Santiago pone en boca de Negi (supuestamente Santiago de pequeña) las siguientes palabras que pertenecen a When I Was Puerto Rican, y que por lo tanto aparecen en lengua inglesa: “Well, I'm not going to learn English so I don't become American” (Santiago 1993: 73).

 

Bibliografia

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© Patricia Martín Matas 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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