Espéculo

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Ángela Mallén

Palabra de elefante

  

 

Ciudad en la retina
Pedro Tellería

Ángela Mallén regresó el pasado otoño al terreno de la poesía con Palabra de Elefante, un poemario de clara intención publicado por la editorial vitoriana Arte Activo. Componen el libro cuarenta y cuatro poemas de extensión media o larga donde la escritora sevillana afincada en Gasteiz teje, con diversos recursos formales, un universo de referencias íntimas y colectivas sobre la base de la ciudad de París.

El poema que abre el libro sienta las bases del conjunto: “Un elefante vive / y muere de memoria”. Ése es el punto de partida artístico y humano de Mallén en este libro. Cada poema se presenta allector como un nudo de lugares, objetos y personas (re)vividos por la poeta merced a desencadenantes que a veces resultan claros al lector y otras quedan para exclusivo conocimiento de la autora.

Palabra... traza, en primer término, una geografía de París, referencia evidente a la que también remiten, por ejemplo, las fotografías de la edición. Sin embargo, me atrevería a decir que ésta es la referencia más obvia del libro, tan sólo una línea de salida a partir del cual Mallén deja volar su memoria (o su imaginación) para entregar al lector realidades de graduada oscuridad. Esas referencias nos llevan por barrios y lugares para descubrirnos todo un vasto universo que abarca objetos, animales, personas y edificios. Tan pronto nos encontramos en un poema salmonetes como en otro trompetistas de jazz o gente que pronuncia mal el apellido Baudelaire. Los yonquis conviven con las familias bien mientras los serenos acuden a la llamada de alguien que lo requiere.

En definitiva, esa geografía es la de una ciudad. Mallén la describe con esas cosas que nos son tan conocidas: los carteles publicitarios, las marcas comerciales, los personajes que habitan sus calles y sus parques, los sonidos (incluida la música, tan presente y tan variada, desde el jazz más clásico al hip-hop) y los ruidos que la invaden.

Ahora bien, Palabra... no es un libro de poemas construido por mera acumulación de motivos más o menos populares (referencias cultas aparte). Al comienzo he aludido al primer poema del libro. Tan importante como éste es el segundo, que se revela como un valioso texto para comprender no sólo la intención del libro, sino incluso el proceso de creación, artístico y humano, de Mallén. “La imagen busca un alma” dice el primer verso, y continúa más delante: “La imagen quiere (...) / provocar un momento de gloria en la retina”. Esa gloria no es otra, piensa el lector, que la que desencadena la imagen (el estímulo) al entrar en contacto con la memoria, que es la respuesta del hombre y de la mujer desde el recuerdo, que también es conocimiento.

La unión de experiencia y evocación, de aporte sensitivo y soporte intelectual, hacen que el libro camine solo, como Desnos dejaba claro. Y lo de menos es la localización concreta de cada poema.

Lo diré claramente: no hace falta haber estado en París para disfrutar de Palabras... El lector urbano se siente inmediatamente identificado con el mundo que contienen sus versos.

Hace unos meses reseñaba De otra manera, ese maravilloso poemario del campo de la estadounidense Jane Kenyon. Los paisajes del hombre y la mujer contemporáneos son los que le tocan en suerte. Hay quien vive en el campo y hace de ello una reflexión sobre la vida. Hay quien habita la ciudad y descubre las claves para interpretar el alma que la mira. Mallén acierta a desgranar una biografía nómada en esta primera entrega de su anunciada trilogía sobre la ciudad.

 

© Pedro Tellería 2010

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2010