Cygnus

Poemas en prosa de Vicente Luengo Moraga


 

   
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MUJER O VACA

Allí en esa casa vive una mujer
encerrada en siete cántaros. Entra y
júntala, dice el corazón. Pero la casa
sube hasta el viento y mis alas son
ramas quemadas. Hoy vivo con una
vaca, y mis alas parecen guadañas.

 

UN SOLO AMARRE,
UN SOLO PODER

Cae el tiempo en el espacio azul de
la meditación. El sol, con paso de
elefante, abrasa las piedras y borra
los puntos cardinales. Los
planetarios y los grabados en la
sangre. Con paso de elefante, sin
alegría y sin dolor, el astro
devastador se lleva todo menos lo
que no puede quemar

 

REVELACIÓN DEL JOVEN POETA

Hacía días que nadie entraba ni
salía de la habitación del joven,
hasta que algo se rompió en mil
pedazos. La madre, que había
consentido en no molestarlo a pesar
del pulular y de los lamentos
nocturnos, entra al fin, y lo
encuentra sentado en el suelo,
ensimismado junto a un viejo
tambor cuya piel presiona
fuertemente con el dedo índice. La
madre, silenciosa, besa sus manos y
el cabello empapado, lo acompaña a
la cama, mete en una bolsa el retrato
esparcido de la joven y guarda el
tambor en el armario. En la cena, el
padre sugiere que se trata de una
elección, de la apuesta definitiva del
joven por la carrera musical. La
hermana mayor dice que es el mal
de amores, pues pretendía rasgar el
tambor con la uña de pura rabia. El
hermano menor no sabía de la
existencia del dorado tambor y sólo
piensa en cogerlo y aporrearlo sin
piedad. El joven, a oscuras en la
cama, permanece despierto, absorto
en su descubrimiento. Ninguna
mujer, ningún rostro puede ser mi
destino. Apuntaré con todas mis
fuerzas a una sola cosa, la más alta que
pueda concebir. Y la piel del mundo se
curvará y seguirá a ese punto de
presión.

 

ELEGIR UNA PROFESIÓN

Estudiar al amanecer el vuelo de los
pájaros. Apuntar a la radiografía de
una falange rota en la pizarra
luminosa. Chapotear entre
manuales para la venta de placas
solares. Labrar un terreno con las
propias manos. Padre, con todo el
respeto, ya fui todo eso en parábola
desde la tragedia y el dolor hasta la
alegría, el sarcasmo, el recuerdo, el
olvido, el recuerdo. Deja que
reviente la máquina registradora de
una vez por todas. Mi libertad elige
la ciencia del cristal. Déjame, pues
ya está decidido. Me he vuelto
austero y silencioso como un gato.
Mi interior sostiene la larga
campanada que suena después de la
última, así que estoy preparado
para encontrar los hilos que
conducen a la falange luminosa. La
ciencia del viento solar que empuja
el corazón, tensa las velas, y nos
apunta hacia otro mar y otro cielo
más reales.

 

SELECCIÓN NATURAL

La idea de la selección natural de las
especies se abre paso en la selva de
pensamientos de Darwin hasta
imponerse por selección natural en
su mente y acabar formando la
teoría de la evolución. La teoría
salta de Darwin al mundo, y
después de un siglo de batallas se
convierte por selección natural en la
teoría generalmente aceptada,
aunque todavía congrega
numerosos enemigos entre los
sectores religiosos. Si la mayoría
creacionista hubiera colgado a
Darwin en la plaza pública
haciendo una hoguera con su teoría
antes de que alcanzara las masas,
ésta seguiría clamando la verdad
con su muerte en el fuego de la
selección natural. Y mucho más allá,
porque lo verdadero es
inmortal y no tiene reverso.
Aunque algunos oscurecen la
verdad enterrándola en la hoguera,
el mar la devuelve siempre nueva
con la siguiente ola.

 

[Todos los poemas pertenecen a la obra Cygnus, de próxima publicación.]

 

© Vicente Luengo Moraga 2010

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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