Espéculo

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Eduardo González Viaña

El Corrido de Dante

  

 

El Corrido de Dante de Eduardo González Viaña:
la realidad de la inmigración latinoamericana en Estados Unidos

Carmen Sales

Una de las tendencias literarias de más auge en la actualidad es aquélla escrita por autores latinoamericanos residentes en Estados Unidos. Estos escritores suelen caracterizarse por llamar la atención al lector, y en última instancia a la sociedad norteamericana, sobre la situación de los latinoamericanos que emigran hacia Estados Unidos. Uno de los autores que más ha destacado en los últimos años por su compromiso social con la comunidad latina en Estados Unidos es Eduardo González Viaña (n. 1941), peruano residente en los EEUU desde los años noventa, donde es profesor en la Western Oregon University. Después de haber tratado el tema de la presencia hispana en Estados Unidos en las colecciones de relatos breves Las sombras y las mujeres (1996) y Los sueños de América (2000) y en un sinfín de artículos periodísticos conocidos como El correo de Salem, en 2008 publicó El Corrido de Dante por el que recibió el Premio Internacional Latino de Literatura en Estados Unidos.

Dante Celestino, el protagonista de la novela, es un inmigrante mejicano viudo que vive en Estados Unidos, en Mount Angel, un pequeño pueblecito del estado de Oregón, con su hija Emma que acaba de cumplir 15 años. Dante que, tras haber perdido a su esposa, tiene como objeto de todas sus atenciones a su joven hija, prepara una fiesta por todo lo alto para celebrar la quinceañera de la muchacha tal y como le había prometido a Beatriz, su mujer, antes de morir ésta. En mitad de la fiesta, a la que acuden todos los vecinos de Mount Angel, irrumpe un grupo de moteros con los que Emma se escapa, dejando a su padre en el más absoluto desconsuelo. Éste, más tarde, encuentra una carta escrita por la joven en la que se despide de él y le hace saber las razones por las que lo abandona. La chica, que ha estado saliendo desde hace algunos meses con un miembro de la pandilla de moteros, Johnny Cabada, le reprocha al padre la superprotección que siempre han ejercido su madre y él. Dante, tras leer la carta de su hija, se embarca en un viaje por toda la geografía norteamericana, con la única compañía de un burrito, Virgilio, con el fin de encontrarla.

En El corrido de Dante Eduardo González Viaña narra la odisea de la inmigración latinoamericana en Estados Unidos a través de la historia de Dante Celestino, que, tras haber experimentado siendo joven el drama del desplazamiento, del paso de la frontera y del encontronazo con la cruda realidad del sueño americano, se embarca de nuevo, como un Quijote del SXXI, pero esta vez con un burrito Virgilio como único acompañante, en un viaje simbólico por toda la geografía estadounidense en busca de su hija Enma. En este viaje, Dante no sólo se mueve por una geografía física, sino que inicia un viaje emocional hacia sus propios recuerdos. En una serie de retrospecciones, el lector llega a conocer el pasado de Dante y todos los acontecimientos que han marcado su existencia, entre otros: cómo tuvo que salir de Sahuayo, Michoacán, por falta de trabajo; sus múltiples intentos de cruzar la frontera antes de lograr entrar en la Estados Unidos; el trabajo duro y mal pagado llevado a cabo en Estados Unidos; la inseguridad y la angustia que produce el ser ilegal; los diez años de espera antes de volver a ver a su novia Beatriz; los cruces de la frontera que realiza Beatriz antes de poder reunirse con Dante; la vida en Mount Angel; la temprana muerte de Beatriz por una enfermedad y los problemas que conlleva ser un inmigrante ilegal en Estados Unidos. El autor otorga a Virgilio el don de la paciencia y la capacidad para escuchar a Dante en su viaje a lo largo de toda geografía americana. El burrito, que aparece en su vida el mismo día en que desaparece su hija, va a llenar el hueco que, de algún modo, ha dejado vacío su hija, y anteriormente su mujer. Virgilio se convertirá en su compañero y confidente, atendiendo sus historias y mostrándole su conformidad o desacuerdo.

Es a través de la historia de Dante Celestino y todas las intrahistorias de los personajes que van surgiendo en la novela que González Viaña hace un retrato de la realidad de las comunidades hispanas en Estados Unidos. Se narran las diferentes situaciones que experimentan los inmigrantes latinoamericanos en el proceso de paso de la frontera: las dificultades para atravesar el río Grande, lugar estrictamente vigilado por las autoridades norteamericanas, y el valor que posee como viaje iniciático para el que lo cruza, ya que se enfrentará a un mundo completamente nuevo y en muchos casos, hostil. En la obra también se pone de manifiesto la falta de escrúpulos de los coyotes, los encargados de “ayudar” a los mejicanos a cruzar la frontera, que, en muchos de los casos, chantajean y abusan de su poder para conseguir el máximo dinero posible. Por otro lado se halla el deseo de trasladarse cuanto más al norte mejor como si esto pudiera acelerar su traumática adaptación al nuevo país. Una vez que la frontera ha sido cruzada aparece el miedo, la discriminación, los prejuicios de raza, la precariedad, la pobreza y la ilegalidad.

González Viaña explora las identidades que surgen de los cruces culturales y los conflictos que se crean entre las diferentes generaciones. Dante representa la primera generación de inmigrantes que intentan preservar su identidad y que difícilmente podrán llegar a formar parte de la cultura mayoritaria por razones culturales y lingüísticas sin poder integrarse en la cultura dominante. Viven de la nostalgia y esperan volver a su país algún día, aunque conocen las dificultades que tendrían que sortear para lograr dichos objetivos. Sus condiciones laborales serán muy difíciles y en la mayoría de los casos nunca llegarán a obtener la green card, el permiso de residencia. El texto, a su vez, se hace eco de la diferente percepción que pueden llegar a tener los hijos de la primera generación de inmigrantes, como es el caso de Emmita, de su identidad y de la cultura de sus orígenes. En el caso de Emma, este personaje se define a sí misma como norteamericana, sin embargo, la propia sociedad americana no tiene la misma percepción de ella. A ojos de los angloamericanos ella seguirá siendo latina, y por tanto, persona “de color” porque tiene un apellido hispano. González Viaña se hace eco de estos conflictos de identidad que dan lugar a identidades múltiples e híbridas que, en definitiva, componen el collage cultural y la realidad de Estados Unidos hoy en día y enriquecen el panorama cultural norteamericano.

Su novela narra estas circunstancias con una sensibilidad propia del realismo mágico que contribuye a reforzar aún más esta realidad sincrética. Asimismo, González Viaña hace uso de algunos recursos de la metaficción con el fin de construir un relato compuesto de múltiples voces, todas las voces que van narrando la historia de Dante Celestino, todas las voces que permanecen en el silencio y no cuentan en la Historia oficial, todas esas voces que ven en Dante a un personaje mítico y que sienten su historia como suya propia, en definitiva, todas esas voces silenciadas a las que González Viaña, a través de esta novela, ha conseguido subir el volumen.

 

© Carmen Sales 2010

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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Espéculo. Revista de estudios literarios
(Universidad Complutense de Madrid) 2010