Una voz en la generación del cincuenta:
Rodolfo Alonso y la esencia humana de su poética

Viviana Bermúdez-Arceo


 

   
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Resumen: A mediados del siglo XX surge en la Argentina un grupo de poetas de vanguardia, que, apartándose de temáticas y modos poéticos fosilizados, persigue renovadas maneras de expresión. El grupo Poesía Buenos Aires, significó un fértil aporte, a partir de las variadas propuestas estéticas de sus integrantes . Uno de ellos, Rodolfo Alonso desde sus primeras publicaciones hasta la actualidad, muestra una coherencia sustentada en una difícil conjunción : sincero sentir junto a palabra sencilla y equilibrada. Instalado en la experiencia de lo propio, se lanza a la expansión universal. En su vasto recorrido poético se evidencia una obra auténtica, que resuena íntima e intensa pero también abierta al diálogo con el otro, razón de ser del poeta. Voluntad fraterna, anhelo de humanización que constituye un rasgo caracterizador de su poética.
Palabras clave: poesía argentina contemporánea - vanguardias - grupo Poesía Buenos Aires- Rodolfo Alonso

 

Más allá de las cincunstancias y producciones individuales, puede afirmarse que alrededor de los años cincuenta, el movimiento poético en Buenos Aires es lo suficientemente compacto y fructífero como para reconocerlo en tanto generación literaria.

Por un lado, esta amplia generación de poetas jóvenes se reconocía como tal, y por otro, elaboraba sus postulados conceptuales poéticos. Además, llevó a cabo una tarea generacional que dio frutos reconocidos. A este respecto, conviene consignar que fueron numeroosos los libros de poesía publicados a comienzos de 1950. Mencionemos a algunos autores, diversos en sus concepciones líricas: Raúl G. Aguirre, Horacio Armani, Antonio Requeni, Jorge Vocos Lescano, Atilio J. Castelpoggi, Rodolfo Alonso[*], Osvaldo Svanascini, Luis Furlan y otros.

Precisamente es este último quien ya en un artículo de 1953 puntualiza como característica de esta poética la preocupación por el hombre: “El signo especial que les guía y orienta es la búsqueda del hombre verdad, cuerpo y espíritu en acción de mística humanidad”. Y más adelante: “Hombre y paisaje, canción vital y sudorosa señalan a la poética del cincuenta.”

También para Aguirre el hombre es un símbolo, una señal y la poesía intentará plasmar a este hombre mediante la palabra, aunque tal vez el destino de esta empresa sea incierto y se vislumbre la frustración final. [1]

En este amplio espectro, aspectos temáticos y formales presentan coincidencias. Y es que, a pesar de la vastedad de este grupo de poetas, a veces reconocido como postcuarentismo o neohumanismo, pueden distinguirse en él algunas corrientes internas. Por un lado, los poetas herederos de la generación del cuarenta; además los propulsores de una poesía atenta a las preocupaciones sociales, reunidos alrededor de la revista Ventana de Buenos Aires, bajo la dirección de Mario Jorge de Lellis. Otra línea la conformaban los surrealistas, liderados por Aldo Pellegrini, al frente de A partir de cero. Y el grupo Poesía Buenos Aires, con la guía intelectual de Raúl Gustavo Aguirre.

A riesgo de caer en la trampa de una generalización demasiado amplia, podrían mencionarse algunos rasgos generacionales. Por un lado, el vanguardismo, la actividad fáustica o prometeica, de quebrar lo canonizado, el principio de autoridad. Este cuestionamiento de lo tradicional lleva al apartamiento de construcciones verbales rígidas, de formalidad excesiva (v.g. de la “ rigidez” del soneto) o de posturas elegíacas, a las que percibían como un contagio dispuesto a prender en cualquier poeta que no advirtiera que la poesía consistía en poner suficiente distancia de la profusa retórica. En suma, de lo que no tradujera al ser humano en toda su verdad.

Al propio tiempo, los poetas mismos ya se reconocen como pertenecientes a una generación que buscará, no la fuga del entorno sino la afirmación en él, para hallar esa verdad esencial; signando además con esto la tarea estética a la que dedicarán todos sus esfuerzos: el hombre en tanto ser ético.

Cabe aclarar, que por otra parte, era imposible no tomar conciencia de los cambios históricos que se habían producido, a partir de la segunda guerra mundial. El entorno actúa, pues, en toda su potencia y las preferencias estéticas innegablemente variarán. La preocupación por las circunstancias históricas es un elemento fundamental que lleva a la búsqueda de nuevos modos de decir que ya no ahondan en lo sentimental, en lo íntimo sino en una expresión más llana, atenta no sólo a lo existencial sino también a lo social.

Dentro de los grupos mencionados, el que ha manifestado mayor cohesión ha sido Poesía Buenos Aires, reunido, como apuntamos, bajo la ferviente tutela de Aguirre, que orientaba la publicación del mismo nombre y que lograra la rara permanencia de una treintena de números. En una entrevista de 2004 [2], Rodolfo Alonso, refiriéndose al grupo Poesía Buenos Aires, del que formó parte como miembro más joven, con diecisiete años, esclarece aspectos de la efervescencia creativa de aquel período. Al recorrer el clima cultural, reconoce la enorme cuota de interés, de ideas y sobre todo, de pasión que circulaba en el contexto cultural. Reconoce este poeta para la década del 50, dos movimientos: uno, el de la revista Poesía Buenos Aires, que dirigió Aguirre entre 1950 y 1960. Otro, el grupo surrealista que integraban Aldo Pellegrini, Enrique Molina, Francisco Madariaga, entre otros. El primero constituía una continuidad del invencionismo poético__fundamentalmente racional y en las antípodas del surrealismo, que asignaba papel preponderante a lo onírico e irracional____ que reivindicó , en un primer momento, la belleza pura y pretendía para el lenguaje un sitio central estético, más allá de la significación. No obstante los disensos y controversias entre los integrantes de los dos grupos , hubo confluencias que fructificaron en tratos amistosos y colaboraciones mutuas.

Al evaluar los alcances de la poesía de este período, Cristina Piña considera a esta revista como la más importante de la década, puesto que en ella encontraron lugar poetas nuevos de nuestro país. Otro aporte indudable de Poesía Buenos Aires consistió en haber trasladado experiencias poéticas europeas vanguardistas. Se suma a esto el liderazgo indiscutible de Aguirre, cuya calidez, meticulosidad y empuje lo transformaron en motor del grupo. [3]

Poesía Buenos Aires se define por la elección del vanguardismo y da cabida en su órgano de difusión a poetas tan valiosos como variados. Alonso, con referencia a la vanguardia, sigue sosteniendo que “en arte el peligro es la retórica, seguir haciendo algo, una muletilla que se repite” [4]. Por eso, la vanguardia, que consiste en descubrir cosas, está en consonancia con el fluir permamente del contexto y del lenguaje, con su constante cambio de sentido. Es decir, se busca evitar el concepto de lo poético como algo estereotipado, formalista. Como quería Apollinaire: que la vida y el lenguaje fueran uno. Sin duda, había que apartarse de cánones, de rigideces, favoreciendo el diálogo e intercambio entre diversas individualidades, en un clima de discusión y admisión de ideas. Al respecto, en uno de los primeros números de la revista, ya se declaraba: “Poesía Buenos Aires tendrá a bien no devenir institución.”

No había, pues, dogmas que ofrecer; significaba el intento de cada individualidad buscando respuestas, señales, que lo situaran como ser, ante y en el mundo. Por lo tanto, la labor consistirá para estos autodenominados “poetas del espiritu nuevo”, más que en la adhesión férrea a un código estético-literario, una forma de instalarse en el mundo [5]. La poesía será aventura espiritual y compromiso total del espíritu , y en este sentido es clara asimismo la filiación con Rimbaud, poeta admirado.

El movimiento podría resumirse en cinco enunciados, las cinco tesis acuñadas por Aguirre: “la poesía no existe, no existen los poetas, existe el poema, todo poema implica una estética, todo poema implica una ética.”

Desde muchos años antes, Aguirre venía conceptualizando sobre aspectos estético líricos. Concibe a la poesía como una de las pocas posibilidades de comunicación humana. El hombre es un símbolo y la poesía acomete una empresa imposible, puesto que no puede hablar a todas y de todas las experiencias posibles, no tiene otro poder que su ausencia.

Confrontando estos conceptos de hace décadas, con otros actuales de Rodolfo Alonso, el representante más joven de aquel grupo, advertimos rasgos en común. Afirma Alonso: “El poeta utiliza una materia que no es ajena a él, que es a la vez personal e impersonal, porque no es sólo suya sino de la especie. La ambición del poeta, en el fondo, es expresar a toda la humanidad y a sí mismo a la vez. Es una ambición desmedida, prometeica, y , por ejemplo, Baudelaire lo sabía muy bien.”

En numerosas ocasiones Alonso ha reflexionado sobre esa ambición del escritor que él llama honesto y quien logra su realización y su destino cuando vive en el corazón de los otros. [6]

Quiere decir, que el poema será de todos sin dejar de ser él mismo. El poema será de los otros y así, lo digno para un poeta será volverse anónimo en los labios del pueblo. Y quisiéramos en este punto señalar la coincidencia conceptual entre este poeta y otro integrante del grupo, Edgar Bayley, poeta de gravitación, por quien Alonso ha sendio admiración y respeto. Siguen aún vigentes en Alonso algunos conceptos de Bayley, principal teórico del invencionismo, movimiento que contribuyó, junto con el surrealismo, a la consolidación de esta nueva vanguardia y que postulaba en principio, tal como hemos consignado más arriba, un arte carente de significación pero que luego, rechazando este rótulo simplista, Bayley se encargó de no definir como movimiento. Sí como una actitud nueva: llamar la atención sobre la expresión poética, más allá de la simple efusión sentimental. También para Bayley la presencia del otro es relevante y luego de producido el poema, se asiste, más tarde o más temprano a una suerte de vaciamiento o desposesión nutricia por parte del creador.

El autor, en razón de la apropiación que de su palabra va haciendo el lector, se desposesiona de su expresión. Y esta se objetiva para los otros. De modo que quien comenzó expresando sus propias alegrías o su desesperación, quien habló desde lo propio, desde un yo, va a constituirse en un nosotros. Su palabra poética adquirirá sentido cabal en las vidas de los otros.

Este concepto es compartido por Alonso, en quien hallamos un ansia de humanización, de entrega hacia el otro sin salirse de sí mismo. Hablamos, pues, de una forma de ensimismamiento, una suerte de projimización,para emplear el término acuñado por Byley, quien define esta actitud como un ansia de volverse prójimo. El hombre se projimiza y vuelve a las cosas y a los seres, sus prójimos.

La palabra poética será concebida por Alonso como voluntad de ser, “ser deseo inclusive, volverse experiencia latente, quedar vivo, estar vivo, en sí mismo y disponible, para los otros, para uno.” [7]

Consideramos como rasgo peculiar de la poética de Alonso esa disponibilidad hacia los otros, la posibilidad de un encuentro con el otro, con los otros. ¿Con quiénes? Con otros poetas, con él mismo, con el lector. Vale decir, con todos nosotros. El yo y el nosotros configuran un espacio dialógico evidente ya en su primera publicación, Salud o nada,de 1954:

la condición el ojo triste la palabra
que habrán de compartirse con los hombres”

también:

“ te amo como a mi soledad
cerca de todos”

o en:

“las caderas vacías el espacio sangrante
nadie conspira estamos todos”

Su compañero y mentor del grupo Buenos Aires, el citado Aguirre, definía ya a comienzos de la década del cincuenta, la escritura del joven Alonso, como surgiendo de un apasionado diálogo con el mundo y los hombres. Hallaba a su decir, límpido y sincero, brotando de la esperanza. Muchos años más tarde, António Ramos Rosa lo calificará como poeta de la esperenza y de la clara afirmación de los valores humanos. [8]

Igual preocupación por el otro evidencian otros poemas de la misma década, correspondientes al poemario Entre dientes. Dice en Nosotros:

“nosotros tenemos/que ganarlo/en el frío en el miedo/el amor sube./nosotros lo sabemos/nosotros.”

Palabra breve, concisa la de Alonso, de conciliación ente el yo y los otros, en el cual la esperanza esplende y abre el mundo. No obstante, es en este mismo volumen, en el cual se va percibiendo un quiebre de esa esperanza, de esa armonía. En este sentido, es sintomático el poema Esperanza de pobre, construido en base a períodos condicionales:

“si esperas ver crecer / o nada esperas /el sol entre la hierba /la noche del asombro. /si juegas tu por qué / tu libertad...”

Las consideraciones hipotéticas no se clausuran, el ritmo hipotáctico no se cierra. En consecuencia el momento de tensión se ahonda, merced a la ausencia de obturación de las prótasis. Creemos encontrar la evidencia de que la palabra poética designa no ya la presencia armónica del yo y los otros sino que enuncia el cuestionamiento del mundo. Asimismo, el título Nosotros aparece en un poema muy posterior [9]. El poema se apoya en un juego lingüístico de pronombres, con toda la significación ocasional que esto implica y además, desde el título mismo (¿Nosotros?)asume una actitud cuestionadora:

“el otro es nos
el otro es nuestro
no sin otros
            nuestros
nuestros nos
nuestros nosotros
nuestros otros nosotros...”

El verdadero debate de identidades que pone de manifiesto el poema, no supone la apropiación del otro, no concibe a éste como una realidad aprehendida sino que es búsqueda incesante, una mirada tendida que se va construyendo, apuntalada en las posibilidades de la otredad.

El poeta delibera, busca razones, asediado por custionamientos que sin embargo no conducen a una angustia asfixiante. Por el contrario, dimana una comprensión unánime, abarcadora del mundo. Por tal motivo, puede afirmarse que esta esperanza en los otros es reconocible no sólo como tópico sino como valor fundante de su lírica. Así, la palabra del poeta tendrá fortaleza y consistencia pero también flexibilidad, para llegar a los otros. Dice el poeta:

“La palabra de sílex / contra el pecho de roca .”

Pero será asimismo una hoja que el viento robará y llevará a otras manos. [10]

Esta postura fraterna, como hemos apuntado, verdadero modo estructurante de su poética, concibe al otro como elemento dinamizador y proveedor del sentido último de la existencia. Sucede que el yo incluye de modo nutricio y acogedor a todos los otros que habitan en nosotros. Observemos cómo las proyecciones y posibilidades del yo aparecen a modo de inclusiones casi infinitas:

“Dentro de esta mujer está mi hijo
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dentro de mí están mi hijo esta mujer
mis otros hijos los años las mujeres
los campañeros hombres los vientos los cometas”
(Ganas de vivir)

En cuanto al aspecto formal, las reiteraciones, anáforas, la ausencia de puntuación y las mencionadas inclusiones que concluyen en hipérboles cósmicas, coadyuvan a una expresión realmente significativa en su intensidad y sinceridad.

Expresión, la de Alonso, que ha recurrido una vez más a términos simples, libres de infatuaciones, a imágenes ceñidas y recursos formales no copiosos para anidar profundo en el otro. En síntesis, tal vez sea Alonso el representante de su generación que con mayor hondura ha cumplido el postulado ético que preconizaba el grupo. Hondura que cala en nosotros, produce impacto en la emoción y moviliza para pensar el mundo. Ha creado no sólo un espacio reflexivo sino especialmente emocional, con una singular mezcla de cuidado formal y sencillez. Poética definida por una preocupación inclaudicablemente fraterna, que cuaja en contención, en despojamiento de lo meramente literario. Palabra escueta, equilibrada entre rigor y sentimiento.

 

Notas

[*] Rodolfo Alonso nació en Buenos Aires, en 1934. Ha publicado desde 1954 más de una veintena de libros (poesía, narrativa, ensayo ) . Traducido a varios idiomas, ha traducido a su vez, a numerosos escritores en distintas lenguas: Pessoa, Ungaretti, Pavese, Baudelaire, Prevert, Rosalía de Castro y muchos más. Ha recibido el Premio Nacional de Poesía.

 

[1] La visión de Aguirre no es escéptica, no obstante: “En este fracaso está, puede estar, la verdad que es el hombre”. (Zona, julio 1963)

[2] Entrevista a R. Alonso para una investigación llevada a cabo en la Universidad de La Plata.

[3] Es emotivo el recuerdo de Alonso en un reportaje de Jorge Fondebrider en 1988, donde relata las circunstancias de aquel primer encuentro en 1951.

[4] Entrevista (2004)

[5] Una frase de Tristán Tzara circulaba entre ellos: “La poesía es una manera de vivir.” (lo recuerda Alonso en el mencionado reportaje)

[6] Concepto caro a Alonso. En Encuesta a la literatura contemporánea, testimonia su razón de ser como poeta: “es estar vivo en el corazón de los otros, y a la vez en el corazón de la poesía, sin haberse traicionado a uno mismo ni a ellos. Ni a ella.”

[7] La Gaceta de Tucumán, 26/X/86

[8] Prólogo a Música concreta, redactado en Lisboa en 1992

[9] Pliego de Poesía, 1986

[10] Comenta Milton de Lima Souza, en Prólogo a Poemas escogidos: “A folha roubada pelo vento, vai cair em outras maos, e dessa forma salvar o grito e a Poesia. “

 

Bibliografía

Aguirre, Raúl G., Las poéticas del siglo XX, Buenos Aires, Edic. Culturales Argentinas, 1983

—— Rev. Zona, Buenos Aires, julio 1963

—— Poesía Buenos Aires, n° 21

Alonso, Rodolfo, “ Los huecos del sentido”, en La Gaceta de Tucumán, 26 de octubre de 1986

—— “ Lengua, patria, poesía”, en La Gaceta de Tucumán, 28 de agosto de 1988

—— Liturgias de una lengua. A Coruña, Ediciós do Castro serie Liminar, 1989

—— Poemas escogidos (1952-1990), A Coruña, Ediciós do Castro, 1992

—— Música concreta, Bs.As., Editorial Plus Ultra, 1994

Bayley, Edgar, Estado de alerta y estado de inocencia, Buenos Aires, Edit. Argonauta, 1989

Encuesta a la literatura contemporánea, Buenos Aires, CEAL, 1982

Fondebrider, Jorge, Conversaciones con la poesía argentina, cap. Bayley, cap. Alonso, Buenos Aires, Libros de Tierra Firme, 1995

Furlan, Luis Ricardo, Los poetas del medio siglo, Buenos Aires, El francotirador Ediciones, 1996

Martinez, maria del rosario, (2008) “Entrevista a Rodolfo Alonso”, en Orbis Tertius, XIII, (14), Universidad de La Plata disponible en la web

Piña, Cristina, Poesía Argentina de Fin de Siglo, Tomos 1 y 2, Estudio preliminar, Buenos Aires, Edit. Vinciguerra, Col. Metáfora, 1996

Pliego de Poesía, Buenos Aires, Gente de Letras, 1986

Samoilovich, Daniel , Función de la poesía y oficio de poeta, Buenos Aires, Punto de vista, 1981

 

© Viviana Bermúdez-Arceo 2010

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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