Interacción espacios -personajes en Nilda:
Análisis de las parejas actanciales

Dr. Georges Moukouti Onguedou

Universidad de Maroua (Camerún)
moukouti@yahoo.fr


 

   
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Resumen: Nilda (1986) de Nicholasa Mohr es un Bildungsroman que relata la experiencia de un colectivo hispano en Nueva York. La acción se desarrolla desde la mirada de una protagonista, hija de inmigrantes puertorriqueños en Estados Unidos. Nuestro análisis se fundamenta en la interacción entre el espacio y el personaje dentro de un sistema actancial. Se trata de otro modo de estudio de estas dos categorías textuales que han venido estudiándose aisladamente. En efecto, entrevemos una interdependencia que los dos elementos mantienen entre sí en la novela. Habida cuenta que el espacio y el personaje siempre forman parte de la acción, ambos pueden entonces ser considerados como actantes y estudiados como tales dentro de un sistema actancial.
Palabras clave: Nicholasa Mohr, Espacio, Estados Unidos, Hispanos, Personaje.

Abstract: Nicholasa Mohr’s Nilda (1986) is a Bildungsroman that relates the experience of a Spanish community in New York. The story is related from the point of view of a Puerto Rican girl who is an eponym character. This analysis is based on the interaction between space and character within the actantial system. It deals with a new study method of these two textual dimensions that have been studied separately. If space generates the condition of action and movement of the character, it takes its forms and full meaning thanks to the presence of that character. As the two elements always belong to an action, both should be consider as actors. As such, we can better understand them within the actantial analysis.
Key words: Nicholasa Mohr,Character, Hispanics, Space, United States.

 

Nilda (1986) de Nicholasa Mohr obedece a la teoría que coloca al personaje epónimo de la obra en la función de Sujeto de la acción. Se aplica además la teoría de Anne Ubersfeld (1989:56) por la que se espera del Sujeto la fuerza dinámica y conquistadora así como la positividad del deseo. La trama narrativa de esta ficción está en torno a Nilda, hija de inmigrantes puertorriqueños en Nueva York. Esta adolescente de diez años se mueve por su autoafirmación en un mundo marginal. La acción tiene lugar en el Barrio de New York City, entre 1941 y 1945. Aquí la escritora de origen puertorriqueño nos lleva, de la mano de la protagonista de la acción, a un universo en que el realismo social toma forma. Para seguir visualizando las diferentes fuerzas en presencia en este relato, abordemos la estructura sobre las parejas actanciales.

1. La pareja Sujeto / Objeto

En este eje del deseo vamos a seguir a la protagonista Nilda en su trayectoria vital para ver su compromiso en la acción. Cuando la historia comienza, Nilda tiene diez años y está jugando fuera, en una pequeña sombra que ella y sus amigas Petra y Marge hallan. Estamos en pleno calor estival. La población del Barrio donde vive está privada del suministro en agua. Y cuando alguien se atreve a abrir la boca del incendio para que la población se abastezca, la policía se interpone para impedírselo.

A partir de esta imagen se entiende con facilidad que esta gente del Barrio, en su mayoría inmigrantes puertorriqueños, vive en una condición marginal. Ante esta situación de marginalidad es evidente que surgen interrogantes para un personaje todavía inocente. Efectivamente, Nilda empieza después a pensar en lo que sería una escapatoria para ella. Anhela ahora ir al campamento de verano. Esos pensamientos “helped erase the image of the two big white policemen who loomed larger and more powerful than all the other people in her life” (1986:7).

Nilda Ramírez quiere vivir como una niña normal, sin privaciones ni prohibiciones. Pero su familia, como muchas otras de su condición social y cultural, lo está pasando mal en esta ciudad. La niña quiere entender por qué unos niños tienen posibilidades de satisfacer sus caprichos y no otros. O por qué unos no tienen acceso a lo básico como el agua, la comida, etc.

Por encima de todas las aspiraciones individuales figura la situación del grupo étnico-cultural del que desciende la protagonista. Le es difícil escapar de esta condición de ciudadana de segunda clase. A pesar de sus orígenes, nació en Estados Unidos. Por eso quiere saber por qué es diferente. Para entender las preocupaciones del Sujeto de la acción es mejor partir de la idea de la identidad colectiva de los puertorriqueños en Estados Unidos. Esta percepción se basa, como en cualquier grupo étnico-cultural, en los estereotipos.

En realidad, entre los grupos étnico-culturales hispano-estadounidenses, los puertorriqueños aparecen como el grupo más desfavorecido económicamente, con familias que viven hundidos en la pobreza. Además, esta condición refuerza los estereotipos. Los puertorriqueños son vistos, por parte de los angloamericanos, como “domesticados, inocuos, sumisos, gentiles rayando en la ingenuidad, ignorantes de la realidad” (Ilán Stavans, 1999: 65). Precisamente este tipo de consideraciones sociales y culturales es el que condiciona la actitud de un grupo étnico-cultural a vivir marginado.

Sin embargo, en su proceso de maduración Nilda irá adquiriendo unas formas de autoafirmación que discrepan de las de la comunidad en general. Y es que cada individuo tiene sus formas de entender e interpretar el mundo. Como pasa con Antonio Mares en Bendíceme, Última, no es cuestión para Nilda de ser lo que son y fueron sus padres, ni de adoptar los valores culturales de la sociedad dominante, sino de buscar lazos para una transición entre su cultura de origen y la de la sociedad acogedora.

Toda la esperanza de sus padres también descansa en ella. Por eso sabe la niña que no puede seguir solamente los pasos de sus padres, ni los de la gente de su comunidad que ya vive en la falta de autoestima y en unos prejuicios denigrantes y auto-denigrantes. Necesita, al contrario, superar estas barreras sociales y culturales para ser algo nuevo y mejor. La visión feminista de la autora permite a la protagonista - Sujeto resaltar una situación de opresión y enajenación de la comunidad hispana en general y, en particular, de la mujer hispana tradicionalmente marginada y victimizada.

La acción del Sujeto es la de una adolescente que, siguiendo los presupuestos teóricos del Bildungsroman, se ve tapizada por unos ritos de iniciación y formación. También se ve tapizada por unas pruebas para su maduración y la progresiva toma de conciencia de su compromiso social. Nilda entra feliz e ingenua en la vida. Pero pronto se encara con las realidades de un mundo donde tiene que crecer. Necesita valerse de su talento y de su voluntad de conquistar el conocimiento para progresar en esta sociedad llena de injusticias.

En los casi cuatro años que dura el tiempo de la acción (de julio de 1941 a mayo de 1945, es decir, de los diez a casi catorce años), el Sujeto tiene que luchar para autoafirmarse. En su camino hay varias fuerzas que favorecen su acción mientras otras se presentan a ella como obstáculos. Esas fuerzas entran a formar parte de un antagonismo que existe entre la clase dominadora y la oprimida; entre las aspiraciones del Sujeto y las barreras que el sistema dominante pone e impone para impedir el ascenso social del oprimido; entre la vida privada y la pública; entre las relaciones intra y extra-familiares o entre el Sujeto y el espacio en que vive y se desarrolla.

 

2. La pareja Ayudante / Oponente

En su búsqueda de una autoafirmación el Sujeto se topa con una serie de dificultades. Para salir adelante tiene que luchar contra cualquier fuerza contraria. Pero también necesita un apoyo en esta lucha. Así para seguir a esta protagonista en su trayectoria vital, vamos a analizar tanto las fuerzas auxiliares como las contrarias a su acción.

El Barrio aparece, en su función metonímica [1], como una fuerza auxiliar. En efecto, el Barrio es la representación de la comunidad hispana. En este espacio Nilda encuentra la identidad del grupo hispano en general y puertorriqueño en particular. Dicha identidad (colectiva en este caso) se manifiesta en Nilda cuando comparte unos valores con la gente de su mundo. Pensamos en la cultura, manifestada aquí por el idioma español y los modos de ser, pensar, hacer o comer compartidos - aunque diferencialmente [2] - por la mayoría de los habitantes del Barrio. De concierto con Bertrand Westphal (2000: 88), vemos en esta noción espacial del Barrio una realidad sociológica. Además de representar en Estados Unidos al enclave cultural hispano, el Barrio se manifiesta como una fuerza de resistencia cultural de los hispanos.

Para este especialista de la Geocrítica el Barrio puede considerarse, por una parte, un aislamiento de un individuo de origen extranjero (hispano por lo tanto) dentro de los márgenes de una ciudad estadounidense como es aquí Nueva York. Por otra parte, este espacio representa, como acabamos de señalar en el párrafo anterior, un lugar comunitario donde la identidad del grupo se afirma por solidaridad étnico-cultural. Esta última visión que se tiene del Barrio como espacio se aplica indudablemente en esta obra de Nicholasa Mohr y en otras suyas y otros escritores hispanos de los Estados Unidos [3].

En Nilda la protagonista-Sujeto comparte los valores étnico-culturales puertorriqueños e hispanos en este mundo aparte que es el Barrio. También se solidariza con personajes como Petra, Marge, Bendji, Jacinto, Leo Ortiz y su esposa, etc. que la ayudan a sentirse miembro de su comunidad, ofreciéndole la simpatía, la amistad y el cariño. El Barrio le aporta al Sujeto el afecto que difícilmente puede encontrar cuando está entre los anglos. El ejemplo más evidente es cuando Nilda, aburrida en el campamento católico, empieza a añorar su Barrio donde a la hora en que las monjas las mandan acostarse, ella podría estar jugando con Petra o Bendji: “Nilda looked out; it was still light outside. She thought, Man, at home I could go outside and play with Petra and little bendji” (1986: 13).

Sin embargo, en el proceso de formación y maduración del Sujeto este espacio del Barrio se presenta mucho más como una fuerza negativa. En concreto, por ser precisamente un espacio insular dentro de la urbe neoyorquina, el Barrio donde crece y se educa Nilda y otros boricuas es un espacio marginal social y económicamente. La trayectoria vital de la protagonista va tapizada por unas experiencias que son las de uno de los grupos étnico-culturales que más sufren la marginación y la discriminación en Estados Unidos.

De hecho, la existencia del Barrio es un signo de diferencia porque, más allá de este espacio existe otro Estados Unidos. Esta oposición espacial - que también aparece como un conflicto entre el Yo Sujeto y el mundo en que se desarrolla - es puesta de realce cuando Nilda sale del Barrio por primera vez y va al Campamento Católico. Lo que ve le parece alucinante, pues nunca lo había visto en su Barrio, sino en las películas:

many little houses, most painted white, some with picket fences surrounded by trees and grass. There were no tall buildings at all. Small white churches with pointed steeples. Large barns and weather vanes. Neat patches of grass and flowers. It reminded her of the movies. Like the Andy Hardy pictures, she almost said out loud. In those movies Mickey Rooney and his whole family were always so happy. They lived in a whole house all for themselves. She started thinking about all those houses that so swiftly passed by the train window. Families and kids, problems that always had happy endings. A whole mess of happiness, she thought, just laid out there before my eyes. It didn’t seem real, yet here was the proof because people really lived in those little houses (1986: 9).

Este otro Estados Unidos que ahora ve Nilda es el espacio de los blancos. Como este otro mundo contrasta con el que vive, la protagonista va entendiendo que los pobres son ellos, los que viven en el Barrio. Un barrio donde las familias viven en la promiscuidad, privadas de las necesidades elementales como el agua. Precisamente lo que se presenta como el primer contacto de Nilda con la dura realidad del Barrio es el escándalo que se arma por el agua. La policía impide a que la población tenga acceso al agua; la insulta y la dispersa con amenazas. Otro contacto con la dura realidad de la vida en el Barrio es otra vez la represión policial, pero en este caso contra Manuel, un amigo suyo. En realidad, Manuel y Chucho (hermanos de Bendji) están acompañando a Nilda a casa porque no quieren dejarla caminar sola de noche. Los paran dos policías pues sospechan que los dos hermanos forman parte de un “gang”. Los amonestan, los violentan e hieren a Manuel que finalmente es conducido al hospital por maltrato físico.

El maltrato no es solamente físico, sino también sicológico. Basta con observar cómo las autoridades y los espacios públicos se cargan de humillar a la gente del Barrio. Eso ya lo acabamos de ver con las autoridades policiales y lo veremos también con las autoridades educativas en la escuela. Pero antes de la escuela como fuerza negativa, debemos interesarnos al Welfare Department adonde Nilda acompaña a su madre para pedir un apoyo financiero del Estado. El problema es que Sophie, la novia de su hermano mayor, ha llegado embarazada a casa.

Y como la situación económica de los Ramírez es precaria, no tienen más remedio que acudir a las oficinas de asistencia pública. Allí está Miss Heinz que las atiende con frialdad y agresividad y les hace una serie de preguntas sobre sus orígenes, su familia, etc. Nilda se da cuenta que su madre miente respecto de algunas preguntas de la asistente social, obviamente porque tiene miedo a que, con la verdad, no les brinden el apoyo que esperan. Además - y esto es lo más humillante - Miss Heinz aprovecha para inquirir físicamente sobre Nilda:

Let me see your hands! Wake up, young lady, let me see your hands! […] Turn your hands over. Over, turn them over. Let me see your nails. […] You have got filthy nails. Look at that, Mrs. Ramírez. She’s how old? Ten years old? Filthy. [...] Why don’t you clean your nails, young lady? […] How often do you bathe? (1986: 68).

Las preguntas de la asistente social ofenden sicológicamente a Nilda que por poco pasa a la ofensiva si no interviene su madre. Y precisamente arremete contra su madre que ni la ha defendido, ni la ha dejado defenderse: “Why did you let her talk like that to me? Why didn’t you stop her? [...] You should have done something. You don’t care anything about me. You don’t care” (1986: 70). Sin embargo, a pesar de la pasividad de su madre quien piensa haber hecho lo correcto - pues de haber enfurecido a la asistente social, ésta no atendería a sus necesidades -, Nilda no se da por vencida. Al respecto, se imagina vengarse de Miss Heinz con unos dibujos en los que ella sería la que limara las uñas a esta asistente social. Frente a estas humillaciones, la protagonista manifiesta mentalmente su odio en estas palabras:

Oh how I hate her. She’s horrible, she said to herself. I would like to stick her with this stupid nail file, that’s what. When no one was looking I would sneak up behind her and stick her with the nail file. Then she would begin to die. No blood would come out because she hasn’t any. But just like that…poof! She would begin to empty out into a large mess of cellophane. Everybody in that big office would be looking for her. […] They would be searching for her all over. Poor Miss Heinz. Oh, poor Miss Heinz. First her eyebrows disappeared. Did you know that? She had no eyebrows. And now she’s all gone. Disappeared, just like that! Poor thing. My, what a pity (1986: 71).

Esta actitud de Nilda nos recuerda la que tuvo anteriormente respecto del comportamiento de Miss Langhorn, su maestra. Al verse humillada por la maestra (que no toleraba que Nilda compartiera el desayuno que le ofrecía su compañera Mildred), la protagonista adoptó también una actitud vengativa pensando:

Someday I’m gonna come in and buy a whole nickel’s worth of cookies. And when I grow up I’m gonna buy a whole box, sit down, and eat them all up. If Miss Langhorn happens to come around and ask for a cookie - she’ll be real old by then - I’ll see her probably strolling down Central Park and I’ll be sitting on a bench holding the box and eating. When she asks me for a cookie I’ll say, 'I’m sooooo sorry, my dear Miss Langhorn, but I don’t think it’s polite to ask. Do you? Eh?' I’ll chew loud and make sure I smile at her (1986: 56).

De lo que precede observamos que el maltrato no es solamente físico en este relato, sino y mucho más sicológico. Todo ello afecta negativamente a la inocente Nilda Ramírez. A partir de lo que vive la protagonista se puede leer que El Barrio, espacio social y cultural, es definitivamente un signo del rechazo del colectivo borinqueño por la sociedad blanca.

El Barrio es también un signo de que la sociedad neoyorquina en particular y la estadounidense en general está polarizada. Y esto hace que un grupo minoritario como el puertorriqueño esté condenado al aislamiento. No obstante, para poder salir de esta especie de encerramiento social hay que buscar formas de liberación. La primera forma está en las letras. La protagonista de la novela de Mohr, al igual que el de Anaya, necesita estudiar para progresar. Va por lo tanto a la escuela.

Paradójicamente, la escuela no se presenta para la protagonista como un lugar ideal. Al contrario, esta institución es el reflejo de lo que los niños puertorriqueños viven en la sociedad en general. En vez de ayudar a estos niños a educarse y suscitar en ellos el interés por el conocimiento, la escuela se carga de inculcarles el complejo de inferioridad. Muestra de ello es la actitud de Miss Elizabeth Langhorn, una maestra de 30 años aproximadamente, que durante una clase se esfuerza por alabar el imperialismo de los colonos blancos que alejaron a los indios para asentarse en sus tierras:

Brave people they were, our forefathers, going into the unknown where man had never ventured. They were not going to permit the Indians to stop them. This nation was developed from a wild primitive forest into a civilized nation. Where would we all be today if not for brave people? We would have murder, thievery, and no belief in God (1986: 52).

Estas palabras de Miss Langhorn sirven para que los niños inmigrantes puertorriqueños y los indios se sientan primero inferiores, y luego agradecidos por la labor y las hazañas de los blancos. La misma Miss Langhorn se encarga de impedir a los niños hispanos hablar español en su clase, pues el uso del inglés es una de sus exigencias, como podemos leer en las siguientes frases:

Miss Langhorn had a strict set of rules everyone in the class knew by heart. One of the most strict rules was that no Spanish was allowed in her classroom. Anybody caught speaking or even saying one word of Spanish had to put out both arms and clench his hands into fists (1986: 52).

Estamos así ante un caso de discriminación cultural donde los alumnos hispanos se ven obligados a usar el inglés como único idioma público. Además de esos malos tragos, la protagonista se ve a veces obligada a ir a comer en casa porque no puede comprarse en la escuela lo que se vende. No tiene dinero para satisfacer, como los demás alumnos, sus necesidades básicas. Y lo que atisba el odio de Nilda hacia su maestra es que ésta ni siquiera permite que los que tienen compartan su comida con los menesterosos.

En el Junior High School Nilda Ramírez ve cómo Mrs Fortinash regaña a Carmela (una compañera de clase) simplemente porque ésta entrega un boletín firmado con una X por parte de su madre. La profesora es indignada al saber que nadie en casa de Carmela sabe leer y escribir. Luego, la propia protagonista es regañada, pues llega a clase dos semanas después por la muerte de su padrastro, con una nota de su madre explicando a la profesora que su hija se ausentó durante varios días porque tenía que observar rituales sobre el luto. Eso irrita a la profesora que, lejos de respetar las costumbres de los demás, tacha a los inmigrantes de irresponsables:

Irresponsible, that’s what you people are. Then you expect the rest of us here to make it easy for you. Well, you are not the first ones to be allowed into this country. It’s bad enough we have to support strangers with our tax dollar; we are not going to put up with… (1986: 212).

Por estas palabras y por el espectáculo que Mrs Fortinash arma después - llevándola hacia el Vice-Principal - Nilda acaba odiando a esta profesora más que a Miss Langhorn. Esta serie de maltratos sicológicos se colma cuando, en la clase de español, Miss Maureen Reilly les deja entender con desprecio que el español que hablan es un dialecto y que deberían aplicarse a usar el acento que se emplea en España: “I must go back to Spain and just listen to the way they speak. There they speak Castilian, the real Spanish, and I am determined, girls, that this is what we shall learn and speak in my class; nothing but the best! None of that dialect spoken here” (1986: 214).

Curiosamente la propia profesora tiene un acento angloamericano y en una clase de lengua española habla más en inglés que en español. Sin embargo, para sus alumnos requiere un acento castellano, es decir, el acento peninsular al que ya se refería Olga Rodríguez en el Bard Manor Camp cuando quiso que Nilda pronunciara “cinco” y “zapato” con el sonido interdental. En esta clase le toca a Edna (nacida en Puerto Rico) leer un párrafo en español intentando respetar el acento requerido por Miss Maureen. Esas experiencias contribuyen a que el Sujeto se infravalore y que dude de sus capacidades.

Frente a estos agravios que no están lejos de desanimar al Sujeto en su acción, la presencia de su familia le sirve de apoyo. La familia como micro universo social le ofrece a Nilda Ramírez la seguridad frente al mundo exterior lleno de injusticias e inseguridades. A pesar de su pobreza, los padres constituyen una fuente de apoyo para su hija. Nilda escucha los consejos de su padrastro que la anima a estudiar. También está su madre que siempre quiere que su hija sea algo mejor que lo que es ella en la sociedad, reflejándose así a través de la niña [4]:

Good, you could use some lectures. You do as the teacher says and learn, so you can be somebody somewhere. Amount to something. I don’t want to hear no complaints, because it’ll be much worse for you here with. Comprende? I only got to the fourth grade; I never had the advantages you got here in this country. You want to be a jíbara when you grow up? Working in a factoría? Cleaning houses? Being a Sucketa for other people? (1986: 60).

Nilda escucha estas palabras después de su intento de abandonar los estudios por haber sido discriminada en la escuela. Así que su madre la obliga a estudiar para que pueda ocupar un buen puesto cuando le toque trabajar un día. Su madre reconoce que su hija está mejor en Estados Unidos que si estuviera en Puerto Rico, y que tiene la suerte de estudiar. La propia madre reconoce además que no tuvo esta suerte de hacer estudios como su hija; de ahí que haya terminado como una simple dependienta y ama de casa.

Los dos padres de Nilda representan dos mentores para ella. En un momento, son dos personajes que se enfrentan, al igual que los padres de Antonio Mares, por sus formas de ver las cosas. Su antagonismo parte de sus opiniones sobre Dios, la religión y la fe. Para el padrastro la religión es - como decía Karl Marx - el opio del pueblo. Se basa en que “the Catholic Church helped Franco as well, with that kind of shit that your mama believes. […] Garbage to enslave the masses” (1986: 78). Emilio Ramírez (un exiliado comunista español del Franquismo) no cree en Dios y odia particularmente a la Iglesia Católica. Según él la iglesia se sirve del dinero de los feligreses para sus propios fines. Su anticlericalismo influye en la actitud llena de interrogantes y curiosidades que manifiesta Nilda cada vez que se habla de Dios.

Este antagonismo sobre la religión no ayuda precisamente a Nilda en sus relaciones con sus dos padres. Por ejemplo, cuando quiere ir con su padrastro a un meeting, necesita pedir permiso a su madre quien no está dispuesta a permitir que su hija frecuente a comunistas incrédulos. O cuando Nilda está molesta con la actitud de los frailes y las monjas en el campamento católico y que recuerda las ideas de su padrastro:

Nilda thought of her stepfather’s constant blasphemy and his many arguments with her mother, as he attacked the Catholic Church. I wish I could tell Papa, she thought. He might just convince Mama to let me go back home right now, even before I have to open my suitcase (1986: 11).

Sin duda es en la muerte de Emilio Ramírez cuando la protagonista se da cuenta de que la incredulidad de su padrastro estaba fundada. Y es que durante el entierro llaman a un cura, el padre Shea quien, durante la ceremonia dice: “Emilio Ramírez [...] was a good Catholic at heart, a believer in the word of Jesus, the Holy Trinity, Father, Son, and the Holy Ghost, the resurrection with life ever after” (1986: 205). Exactamente lo contrario de lo que pensaba Emilio Ramírez. Este episodio confirma entonces lo que este padrastro venía revelando a su hijastra, o sea que la Iglesia Católica vive de engaños e hipocresías. Así que la posición del padrastro acerca de Dios, la religión y la fe influiría en la cosmovisión de la protagonista.

Pero por encima de esta divergencia de puntos de vista ambos padres coinciden en que Nilda se dedique a los estudios. La muerte de estos mentores es sin duda una gran pérdida para la protagonista. Pero en la lógica de los Bildungsromans, estas muertes - al igual que la muerte de Última para Antonio Mares - surgen para abrir paso a la autorrealización del Sujeto. Nilda ya ha recibido de sus padres los ideales de esfuerzo, de progreso y de conquista del bienestar en la sociedad. Debe ahora superarse frente a las discriminaciones que obstaculizan la conquista de su objeto de deseo.

De su padrastro la protagonista recuerda a una persona que le repetía: “Go to school; learn something important, no fairy tales” (1986: 205). De su madre recuerda que debe seguir los estudios antes que a los hombres, ser alguien con talento propio. Hablar de talento propio es aceptar que Nilda tiene dotes propias. Pensamos entonces en su afición por los dibujos que han venido sirviéndole de formas de venganza contra los que la humillan. Su madre agonizante es quien llama su atención para que en lo sucesivo se sirva de este talento que tiene por las artes visuales para autoafirmarse en la sociedad:

Do you have that feeling, honey? That you have something all yours…you must… like when I see you drawing sometimes, I know you have something all yours. Keep it…hold on, guard it. Never give it to nobody… not to your lover, not to your kids…it don’t belong to them…and…they have no right…no right to take it. (1986: 277).

La interpretación que se puede hacer de este consejo de la madre es que Nilda debe buscar primero su propia felicidad. Debe valerse de su talento para prosperar. Este consejo colma el perfil que el lector otea sobre la protagonista, desde el principio hasta el final de la acción:

- en el Incipit de la historia, “she began to draw pictures on the sidewalk” con un trozo de tiza blanca (1986: 1),

- en el Grand Central Station, le fascinan los rascacielos y la pintura,

- en la East 126th Street, “Nilda began to play her sidewalk game. She loved to play that game, especially on different streets where the sidewalks were new to her. It was a game of discovery in which she uncovered many worlds of wonder. The diagonal, horizontal, and vertical regions, stimulating her imagination” (1986: 35-36),

- la voz de la narradora nos informa:

Nilda loved to draw; it was the thing that gave her the most pleasure. […] She cut these into different shapes, making people dolls, animals, cars, buildings, or whatever she fancied. Then she would draw on them, filling in the form and color of whatever she wanted. […] Drawing a line and then another, she had a sense of happiness. Slowly working, she began to divide the space, adding color and making different size forms. Her picture began to take shape and she lost herself in a world of magic achieved with some forms, lines, and color (1986: 50),

- en el Bard Manor Camp For Girls es donde el interés de Nilda por este arte empieza a tomar forma. Se trata de una toma de conciencia de su Yo. Concretamente, se encuentra en un jardín secreto donde la naturaleza y el silencio (paraíso natural) propician su imaginación. Después de hacer un paralelismo entre la naturaleza que tiene ahora en este jardín y la de los comentarios maravillosos de su madre sobre Puerto Rico, Nilda siente la paz interior:

She took off her socks and sneakers, and dug her feet into the earth like the roots of the shrubs. Shutting her eyes, Nilda sat there for a long time, eyes closed, feeling a sense of pure happiness; no one had given her anything or spoken a word to her. The happiness was inside, a new feeling, and although it was intense, Nilda accepted it as part of a life that now belonged to her (1986: 155).

De estas referencias textuales se llega a vislumbrar el perfil artístico de la protagonista. No se interesa mucho por descubrir, como Antonio Mares, el misterio de las letras y las cifras. Su vocación y su autoafirmación están más bien en el arte visual. Al final del relato, tenemos un diálogo entre la protagonista y Claudia, su prima. En este diálogo en que Nilda enseña a su prima unos dibujos suyos - que siempre guarda en su cuaderno -, tenemos palabras suyas que nos parecen una confirmación de su vocación y de su deseo de autoafirmarse por medio de este arte:

Well, if you really would like to see them, I got some older ones here, […] Let me show you. […] Now, these drawings are ones that I made when I was a little kid; they are of a camp I went to once. […] Here is the cabin where we all slept; there were eight of us. And that’s the inside here; that’s my bed, and […] here is a special trail in the woods. You see how it winds…well, that trail leads to a secret garden (1986: 292).

En definitiva, la autoafirmación del Sujeto resulta de la confrontación entre muchas fuerzas. Nilda es una chica del Barrio que para crecer necesita armarse de confianza en sí misma y de orgullo personal para trascender las barreras impuestas por el aparato ideológico de la raza dominante. Obviamente, si llega a encontrar su identidad es porque ha recibido impulsos de varias fuerzas en presencia en su trayectoria vital. Estas fuerzas son en especial su espacio social y cultural (el Barrio), su familia (sus padres como mentores) o sus viajes hacia Grand Central Station y al Bard Manor Camp For Girls. Estas fuerzas positivas la han ayudado a aguantar y superar los insultos, las humillaciones y la hostilidad de los angloamericanos. Estos obstáculos de carácter racista y demás son inherentes a una sociedad que discrimina personas o colectividades en razón de su género, raza, clase social u origen. Nos queda ahora analizar los motivos y las consecuencias de esta acción del Sujeto.

 

3. La pareja Destinador / Destinatario

Debemos insertar este proceso de autoafirmación del Sujeto en la dinámica de las novelas de aprendizaje de los colectivos social y culturalmente marginados. En esta perspectiva la experiencia marginal es la que propulsa al Sujeto hacia la conquista de unas formas de emancipación y autorrealización en la sociedad. Así que en el origen de la acción de Nilda se encuentran no solamente las preocupaciones de un grupo étnico-cultural históricamente marginado, sino también las de un sexo femenino tradicionalmente dominado por el varón. Ambos tipos de preocupaciones pueden considerarse como motivaciones socio-históricas y socioculturales para la acción de Nilda Ramírez.

En la situación inicial impera en el Barrio puertorriqueño de New York City una atmósfera de carencia y exclusión. Los puertorriqueños, ya sean emigrantes, ya sean nativos en Nueva York, son considerados ciudadanos de segunda clase. Por lo general, son excluidos social, económica y políticamente, como bien relata Joaquín Colón López en su memoria.

Todo empezó con la primera generación de puertorriqueños en esta ciudad. Unos llegaban a Nueva York huyendo de las precarias condiciones económicas por las que pasaba Puerto Rico durante los años inmediatamente anteriores y posteriores al Acta Jones de 1917. Otros arribaban con propósitos de conquistar el saber. Pero toda esta generación de puertorriqueños no fue bien recibida por los angloamericanos. Los puertorriqueños fueron estereotipados negativamente. Fueron tachados de incultos y analfabetos, tal como atestan estas palabras de Joaquín Colón López (2002: 7): “cuando llegamos en grandes números a Nueva York, éramos mirados y tratados como nativos semi-salvajes de una selva, que arribamos allí en busca de cultura y refinamiento”.

Estos estereotipos marcaron definitivamente la mirada del angloamericano hacia el boricua. Dichos estereotipos - negativos, por cierto - fueron reforzados por la calidad y el modo de vida de este enclave cultural tanto en la Isla como en los barrios neoyorquinos: la criminalidad, las drogas, el desempleo. A estas lacras hay que sumar las que son particulares a la Isla como son la ambigüedad política, la corrupción y otros problemas sociales.

Paralelamente a esta situación de carencia y exclusión tenemos la subordinación de la mujer puertorriqueña en particular e hispana en general. Esta situación es la de muchas mujeres hispanas en Estados Unidos: la mujer chicana, mexicana, cubana, dominicana, chilena, etc. Sin duda es porque en sus países de origen ya impera el machismo que las priva de sus derechos. La mujer puertorriqueña que propone Nicholasa Mohr a través de Nilda parte de sus propias necesidades de liberación del yugo del patriarcado. Nos situamos por lo tanto en la perspectiva feminista de reivindicaciones igualitarias para la educación, el empleo, el salario, el bienestar, la emancipación sexual, la participación política; total, las mismas oportunidades de autodeterminación que los hombres.

En estos dos contextos se encuentran las motivaciones del Sujeto. Sin embargo, a pesar de su pertenencia a un colectivo marginado, no es cuestión para Nilda Ramírez de autoafirmarse arraigándose en su cultura puertorriqueña ni de allanarse a los patrones de la cultura angloamericana. Es cuestión de buscar una especie de heterotopía, eso es, un espacio social y cultural heterogéneo donde los dos lugares (Puerto Rico y Estados Unidos) y las relaciones inherentes a la pertenencia a estos lugares se neutralizan. Se trata de un espacio ficticio pero existente en el que ambas culturas, a pesar de las ambivalencias y las incompatibilidades entre ellas, dialogan para una posible cohabitación.

Gracias a este nuevo espacio la protagonista tiene la posibilidad de escurrir las barreras que predeterminan su devenir. Esta posición la ayuda a fraguarse un futuro socio-profesional diferente del aparentemente predefinido para la gente de su comunidad. Este nuevo espacio social y cultural es una crítica contra la resignación y la autocomplacencia.

En efecto, el sistema predominante predispone generalmente al puertorriqueño a la perdición. Su actitud aparece entonces una propuesta para superar los estereotipos y alejarse de la criminalidad, de las drogas (como su hermano Jimmy que así piensa alcanzar el sueño americano de cualquier forma), de los “gangs” (como Frankie y su amigo Héctor) o hacer trabajos subalternos de dependientes (como su madre y su hermano Frankie). El reflejo de esta mentalidad angloamericana es la reacción de Miss Langhorn cuando Nilda le informa que su hermano Paul se ha incorporado al Ejército: “he is a good American.[...] You and your family should be proud” (1986: 145). Al reaccionar así es como si el Ejército fuera la mejor o única forma para el inmigrante de progresar en Estados Unidos y de afirmar su patriotismo a este país de acogida.

Esta filosofía es además el objeto de una discusión entre sus hermanos Victor y Jimmy. Victor anuncia a su hermano mayor que “I’m joining the Army when I graduate. [...] I’ve already made up my mind. […] I’m going to volunteer. I won’t wait to be drafted. […] Because I believe in my country and I believe we should defend it” (1986: 132). Pero Jimmy, sorprendido por la decisión de su hermano, intenta disuadirlo con ideas antipatrióticas hacia los Estados Unidos: “Man, you wasn’t even born here; you was born in Puerto Rico. What country? What country you talking about? […] You’re a spick. You can call yourself an American, all right. But they are gonna call you a spick!” (1986: 132). Esta discusión no solamente nos deja pensar en el Ejército como la forma ideal de integración socioprofesional en la sociedad estadounidense, sino que también nos remite a la problemática sobre la ciudadanía estadounidense de los puertorriqueños.

Para la mujer puertorriqueña las cosas son aún más difíciles. Aparte de aspirar a ser dependienta o ama de casa, la mujer está expuesta a la perdición. Nilda se quedaría, como su amiga Petra y en su momento su madre, precozmente embarazada, lo cual en comparación con el hombre representa un obstáculo para su emancipación y su autoafirmación.

Resulta finalmente que las consecuencias de la acción del Sujeto caen primero y ante todo en la propia Nilda Ramírez. Asistimos entonces a una proyección del Yo (puertorriqueño / a) en Estados Unidos. Es posible interpretar la acción del Sujeto como individualista, pero si nos fijamos en su trayectoria vital vemos un Yo relacional, como además suele ocurrir en la mayoría de las autobiografías feministas. Y en esta trayectoria vital, la protagonista demanda respeto y reivindica unos derechos que, en filigrana, son los que esperan la mujer y la comunidad hispanas en general. Su historia personal es, en cierta medida, la de la comunidad a la que pertenece. Por tanto, se ve que comparte también la identidad de su grupo. A partir de este Bildungsroman sobresale una intención doctrinaria del Yo hacia su comunidad. Asimismo, este Yo tiende a convertirse en un ejemplo para las mujeres a las que representa, a su familia, al Barrio y a la comunidad hispano-estadounidense en general.

Llegados al término de este análisis de las parejas actanciales en Nilda, tenemos la impresión de haber vivido en carne propia la dura realidad a la que se enfrentan tanto el Sujeto de la acción como la comunidad hispana aquí representada. Desde su adolescencia Nilda Ramírez vive una experiencia marginal. Su crecimiento va plagado de obstáculos de carácter racista. Para superar estos obstáculos hay fuerzas positivas que la auxilian y le permiten, junto con los mecanismos propios de autodefensa, autoafirmarse. Y esta autoafirmación pasa, no solamente por la reivindicación de un nuevo espacio sociocultural donde deberían borrarse o “moverse” todas las fronteras, sino también por el reencuentro con una vocación que está en las artes visuales.

 

Notas:

[1] De Juan Ginés (2004) habla de la relación metonímica entre el espacio y el personaje. Nos explica que “la relación metonímica entre espacio y personaje existe cuando entre ambos se establece una contigüidad motivada. Como consecuencia, la correspondencia semántica que originan permanece constante a lo largo de una parte o de toda la historia novelada. La proximidad entre el carácter (y por tanto la actuación) de un personaje y el espacio que habita o transita llega, en este caso, a una definitiva identificación que se construye en un motivo funcionalmente recurrente” (124-125).

[2] Cada grupo o individuo vive la cultura común diferencialmente. Y si partimos de la concepción de esta idea de cultura vemos que cada uno la aprecia a su manera. Sin embargo, existen unos componentes en los que se puede fijar para tener una idea de cómo se manifiesta una cultura. En su Guía de conceptos sobre migraciones, racismo e interculturalidad, Graciela Malgesini & Carlos Jiménez (1997: 65) distinguen seis componentes de la cultura:

- la cultura es conducta aprendida

- las culturas son modos de interpretación de la realidad

- la cultura es simbólica- la cultura es un todo estructurado pues “existe una interrelación entre costumbres, instituciones, valores y creencias. Cuando uno cambia, los demás también lo hacen, en mayor o menor medida”

- la cultura es compartida diferencialmente. Hay que tener en cuenta la edad, la generación, el género, la posición socioeconómica, la clase social, la profesión, el origen, la raza, la religión, etc.

- la cultura es un dispositivo de adaptación.

[3] Nos referimos aquí a El Bronx Remember de Nicholasa Mohr, Por estas calles bravas de Piri Tomás (de su verdadero nombre Juan Pedro Tomás, hijo de padres puertorriqueños y cubanos, nacido en el Harlem hispano, un Barrio de la Ciudad de Nueva York), La casa en Mango Street de Sandra Cisneros (escritora chicana nacida en Chicago), Barrio Boy de Ernesto Galarza (escritor mexicano-estadounidense nacido en México y emigrado con sus padres a Sacramento, California) o El año que viene estamos en Cuba de Gustavo Pérez Firmat (escritor cubano-estadounidense, nacido en Cuba y exiliado con sus padres a Miami, Florida). En estas obras como en otras de la misma categoría, las relaciones sociales y las costumbres vienen marcadas por la pertenencia del hispano a “su barrio”.

[4] Asistimos aquí a una especie de estrategia del Otro. Es el hecho de verse reflejado en el Otro. La madre de Nilda no quiere que su hija sufra como ella. Este fenómeno, pero al revés, es usado también por Richard Wright en Black Boy - una autobiografía de minoría afro-americana - al retratarse en la figura de su madre cuyos sufrimientos son los suyos:

       My mother’s surfing grew into a symbol in my mind, gathering to itself all the poverty, the ignorance, the helplessness; the painful, baffling, hunger-ridden days and hours; the restless moving, the futile seeking, the uncertainty, the fear, the dread; the meaningless pain and the endless suffering. Her life set the emotional tone of my life, colored the men and women I was to meet in the future, conditioned my relation to events that had not yet happened, determined my attitude to situations and circumstances I had yet to face (2007: 98).

       Esta experiencia personal de Richard Wright es muy similar a la que vive Nilda, con la diferencia de que en Nilda la madre es la que llama la atención de su hija para que tome conciencia de lo importantes que deben ser los estudios para ella.

[5] El Incipit es un término sociocrítico (Claude Duchet, Edmond Cros, María Amoretti, etc.) que hace referencia al inicio de la historia (diégesis). Ofrece huellas o pistas programadoras de la acción y la ideología del relato.

[6] Desde 1900, a raíz de la invasión militar de Puerto Rico por los Estados Unidos en 1898, se instaura la Ley Fóraker por la que la ciudadanía estadounidense es impuesta a los nativos puertorriqueños. En su forma rectificada, esta ley se llamará Ley Jones en 1917. Entonces, a pesar de que la Isla sea un Estado Libre Asociado, los puertorriqueños no deberían ser considerados, desde el punto de vista de esta ley, como emigrantes a los Estados Unidos. Sin embargo, si partimos de la realidad boricua en Estados Unidos, entendemos por qué este grupo étnico-cultural no es visto pura y simplemente como estadounidense. Con claridad, se nota que esta ciudadanía no está garantizada, pues los puertorriqueños no gozan de sus derechos humanos y socioeconómicos: en su mayoría no acceden a un empleo, a los hospitales y escuelas públicos sin discriminación.

[7] Nos referimos a Pioneros puertorriqueños en Nueva York: 1917-1947 (2002). En esta memoria el autor destaca temas sobre la vida de los puertorriqueños en los EE.UU. de principios del siglo XX. Son temas sobre los sempiternos problemas de ciudadanía, de identidad nacional puertorriqueña, de discriminación social y racial y de patriotismo. Esta memoria pone sobre el tapete los orígenes básicos de la identidad puertorriqueña. También es un testimonio de la presencia de la cultura hispana y de la lucha por la justicia social de los puertorriqueños en Estados Unidos.

 

Bibliografía

Anaya, Rudolfo (1994): Bendíceme, Última. Warner Books, New York. Traducción de Alicia Smithers.

Colón López, Joaquín (2002): Pioneros puertorriqueños en Nueva York: 1917-1947. Arte Público Press, Houston.

De Juan Ginés, Luis Javier (2004): El espacio en la novela española contemporánea. Facultad de Filología, Universidad Complutense de Madrid. Tesis Doctoral.

Malgesini, Graciela & Jiménez, Carlos (1997): Guía de conceptos sobre migraciones, racismo e interculturalidad. La Cueva del Oso, Madrid.

Mohr, Nicholasa (1986): Nilda. Arte Público Press, Houston.

—— (1975): El Bronx Remembered. Harper and Row, New York.

—— (1997): In Nueva York. Arte Público Press, Houston.

—— (1985): Rituals of Survival. A Woman’s Portfolio. Arte Público Press, Houston.

Stavans, Ilán (1999): La condición hispánica: reflexiones sobre cultura e identidad en los Estados Unidos. Fondo de Cultura Económica, México. Traducción de Sergio M. Sarmiento.

Ubersfeld, Anne (1989): Semiótica teatral. Cátedra, Madrid.

Westphal, Bertrand (2000): La Géocritique. Mode d’emploi. Presses Universitaires Limoges, Limoges.

Wright, Richard (2007): Black Boy. Vintage Classics, London.

 

© Georges Moukouti Onguedou 2010

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

El URL de este documento es http://www.ucm.es/info/especulo/numero46/epnilda.html