Gibrán Jalil Gibrán y Friedrich Nietzsche y sus profetas

Dr. Mohammad Daher Ababneh

Language Center
The Hashemite University - Jordania
Mohammad_ab@hu.edu.jo


 

   
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Resumen: En este estudio realizamos una comparación entre Friedrich Nietzsche y Gibrán Jalil Gibrán para acercar al lector a la comprensión de El Profeta y aclarar la diferencia entre el pensamiento gibraní y el pensamiento nietzscheano, para así distinguir claramente a los dos intelectuales. Esta comparación tratará sus dos famosos libros: Así habló Zaratustra de Nietzsche y El Profeta de Gibrán, que reflejan claramente sus maneras de pensar como escritores proféticos
Palabras clave: Gibrán, Nietzsche, El profeta, Zaratustra

 

1. Gibrán Jalil Gibrán.

Gibrán nació el seis de enero del año 1883, en “Bsharri”; un pueblo situado en el norte montañoso del Líbano. Sus padres eran dos personas humildes. Su padre trabajaba como pastor para uno de los feudales y cobraba tan poco que no era suficiente para una familia de seis personas. El padre era alcohólico y fumador. La madre decidió emigrar solamente con sus hijos a Boston (Estados Unidos) para buscarse la vida. La relación entre el matrimonio estaba mal y a causa de esto, el padre no emigró con su familia. Era un hombre con mal humor y la relación con su hijo no era buena. Castigó a Gibrán muchas veces por cosas que no merecían el castigo y esto causó un profundo odio en Gibrán hacia su padre, repercutiendo negativamente en su carácter y rebelándose más tarde en su escritura contra las autoridades dictatoriales. La inclinación y el acercamiento de Gibrán hacia su madre era muy clara porque ella era su único recurso de cariño debido a la carencia de afecto del padre. Él era el hijo predilecto de ella, por eso, Gibrán creció como un joven que adoraba la libertad. Además, su madre apoyaba su gusto artístico desde pequeño y le contaba cuentos e historias(Skeik 1970: p.14). Hay que mencionar que su madre era hija de un clérigo, por eso acompañaba a su hijo a la Iglesia para escuchar las ceremonias religiosas, para fortalecer su fe y plantar en su pequeño corazón el amor de Jesucristo [1].

En la mágica naturaleza del norte del Líbano, donde están los “sagrados bosques de cedros”, Gibrán buscaba la soledad y la tranquilidad ya que le gustaba mucho estar sólo y alejado del ruido urbano. En un estudio realizado por el profesor Gazi Fuad Braks sobre el análisis psicológico de Gibrán, él dice que Gibrán en una época de su vida, estuvo dominado por el eje de la inferioridad y éste jugó un gran papel en la timidez de Gibrán dándole miedo los proyectos difíciles, así pues, estaba siempre preocupado y dudaba de todo y a causa de esto se refugió en la soledad y en la naturaleza (Braks 1973: p.306). Por lo tanto, la soledad de Gibrán juega un gran papel destacando la idea de la “profecía” y la “inspiración literaria” en su escritura. Aunque le gustaba mucho la soledad, Gibrán era muy sociable; tenía buena relación con la gente de su pueblo, convivió con ellos y todo eso dejó huellas e influencias en su memoria; no podía olvidar la hospitalidad, generosidad, tradiciones y costumbres de su gente.

En 1895, Gibrán se trasladó con su madre y hermanos a Boston (Estados Unidos), tenía 12 años. La vida allí era más dura que su vida anterior en el Líbano porque sentía nostalgia y llevaba una vida miserable. Allí en Boston, aprendió rápidamente el inglés. Según su amigo Mijaél Noáyma, Gibrán aprendió el inglés en menos de dos años (Mijaél Noáyma 1965: p.45). Antes de llegar a los Estados Unidos, estudió el árabe básico en su pueblo, en el Líbano, pero no lo aprendió bien, por eso insistió a su madre para que le dejara volver a su tierra y continuar el estudio de su lengua materna. Su madre respondió a su deseo y le mandó cuatro años para estudiar en “Madrasat Al-Hekmah” (el colegio de la sabiduría) en Beirut. Y allí, estudió la lengua y la literatura árabe junto con la lengua francesa. Volvió a Boston después de pasar cuatro años en el Líbano y a la vuelta visitó París. La visita dejó una gran impresión en su memoria por lo bonita que era la ciudad y por ser la capital del arte y de la literatura. Gibrán deseaba volver a visitar París cuando la oportunidad se lo permitiese.

En 1902, Gibrán vuelve a Boston y allí empieza su cadena de tristeza; a su llegada se entera de que su hermana “Sultana” ha fallecido por una enfermedad grave (tuberculosis). Poco después en 1903, y antes de olvidar su tristeza, muere su hermano Botros (Pedro), y en junio del mismo año pierde a su madre después de sufrir ambos la misma enfermedad. Estos tristes acontecimientos cambiaron totalmente la vida de Gibrán, convirtiéndole en una persona triste y melancólica. Más tarde, Gibrán no tenía más remedio que buscar un trabajo para sobrevivir junto a su única hermana “Mariana” que era costurera. Él sólo tenía conocimientos de arte y literatura, por eso empezó a desarrollarlos como profesión. Comenzó a dibujar y a vender sus cuadros. En 1905, inauguró su primera exposición de cuadros y allí conoció a su mejor amiga “Mary Haskell”, que trabajaba como directora de un colegio en Boston.

Después de cuatro años de amistad entre ellos, M. Haskell decidió darle una beca para estudiar arte en París. Volver allí era el sueño de Gibrán. Después de confirmar su beca, informó a sus amigos de las buenas noticias, especialmente a su mejor amigo “Amin Legrayeb”,y pensó en la sabiduría que iba a adquirir con su viaje y vida en París. La segunda visita de Gibrán a París fue muy útil para su arte y literatura; allí estudió muchos libros de algunos escritores famosos franceses como: “Lafontaine”, “Victor Hugo”, y “ Jean-Jacques Rousseau”. Además, en el campo artístico, se matriculó en la “Académie Lucien” y consiguió un título que le cualificó para trabajar como pintor. No hay que olvidar que Gibrán empezó a pintar y a dibujar antes que a escribir, o sea, era un artista antes de ser literato, pero su arte era muy humilde ya que no sabía mucho sobre el arte universal y las reglas artísticas. Después de pasar un año y medio en París, volvió a Boston, como siempre, por falta de dinero. La relación de Gibrán con su amiga Mary Haskell fue muy especial y se convirtió en amor profundo. Fue la persona que le salvó de la pobreza gracias a su ayuda económica y psicológica para emprender su camino como artista y escritor. Hay que tener en cuenta que Gibrán en el extranjero (EE.UU.) publicó ocho libros en inglés. Mary le ayudaba mucho en sus correcciones. En abril de 1911, después de muchas dudas por su parte y de mucha insistencia por parte de su amigo “Amin Al-Rayhani”, Gibrán decide irse a New York porque su futuro como artista y literato necesitaba un cambio (Gabra 2002: pp. 30-31). Allí vive con su amigo Al-Rayhani y conoce a muchos literatos patrióticos libaneses, solidarizándose con ellos para liberar al Líbano de la pesadilla otomana [2]. También participa en comunidades formadas por aquellos literatos que viven fuera de su tierra natal, llamados “Odaba´ Al-Mahgar” (los literatos del extranjero).

Aunque estaba lejos de Boston, Gibrán tuvo buena relación con su amiga M. Haskell que le visitaba de vez en cuando para corregir sus textos. En 1912, Gibrán publicó una obra sobre su primer amor Alas Rotas, y se la dedicó a Mary Haskell por su gran favor y apoyo en su vida literaria. Desde el año 1912 hasta 1918, Gibrán, abandonó prácticamente la escritura. Sólo escribió un grupo de ensayos que luego fueron recogidos en un libro llamado “Al-Awasef” (Las Tempestades). El interés de Gibrán era artístico porque la gente buscaba más el arte que la literatura. A través de la pintura, Gibrán conoce a muchas personas ricas y trabaja muchas horas para hacer más cuadros. Inaugura dos exhibiciones: una en la sala de “Montross” en el año 1914, y otra en el año 1917, en la sala de “Knoedler”. Algunos de los cuadros que fueron pintados por Gibrán representaban personajes famosos americanos como el poeta “W.B.Yeats”, “Edwin Markham”, el decano de los poetas americanos, “Poul Bartlett”, “Percy Mackey”, “ Witter Pynner” y muchos famosos más (Young 1946: pp.41-85).

En 1918, Gibrán siente que su situación artística y económica está bien, piensa en ofrecer algo especial al ámbito occidental, distinto del ámbito oriental en el que vivía antes. Quería ofrecer a la gente de Occidente una visión sobre el materialismo y la corrupción de Occidente y empieza a escribir en inglés; en cambio Oriente vivía una vida más tolerante y espiritual. En 1918, Gibrán publica su obra El Loco y en 1920, El Precursor y logra el éxito entre los escritores norteamericanos. Pero llega a la gloria máxima después de publicar su gran obra maestra El Profeta en 1923. El libro aparecía como un remedio espiritual para los problemas y las relaciones humanas de los americanos. Por lo tanto, Gibrán fue conocido en Occidente como un escritor espiritual de estilo único.

Gibrán llevó una vida de ermitaño. Desde su llegada a New York, empezó a trabajar muchas horas al día en su salón, el sitio que muchos escritores llamaban “la ermita”. Como resultado de tanto trabajo, empezó a sufrir síntomas de enfermedad del corazón y de los pulmones. En una carta dirigida a su amigo Noáyma en 1921, Gibrán dice: “Desde mi llegada a esta ciudad (New York), estoy cambiando de un médico especialista a otro y de una prueba acertada a otra más acertada, todo eso a causa de este corazón que pierde su rima y su ritmo” (Noáyma 1965: p.256). Los médicos le aconsejaron dejar el trabajo hasta que mejorase, pero Gibrán no escuchaba los consejos y siguió con su duro trabajo. Muchas veces decía a sus amigos Noáyma y Barbara Young que tenía una enfermedad muy grave llamada “trabajo”, porque no podía resistir su seducción. Gibrán estaba acostumbrado al trabajo duro desde su infancia porque pasó muchos problemas económicos. Más tarde, los médicos descubren que la salud de Gibrán estaba mal y que sufría del corazón, además de padecer cáncer de uno de los pulmones y tuberculosis, pero como siempre, él rechazó el consejo de los médicos de dejar el trabajo hasta que falleció el día 10 de abril de 1931. Al día siguiente, los restos mortales de Gibrán fueron exhibidos en una de las salas de New York para la despedida de sus amigos y admiradores de su escritura y arte. Dos días después, se trasladó su cuerpo a Boston y fue enterrado allí temporalmente, después de la ceremonia funeraria en la Iglesia de “la Señora de los Cedros” de los “maronitas”. Cuatro meses más tarde, se trasladaron los restos mortales de Gibrán al Líbano y se enterraron en el monasterio de “Mar Sarkis”, en su pueblo “Bsharri”, donde había soñado vivir al volver de EE.UU., pero su sueño se cumplió después de su muerte. Hoy día, dicho monasterio es la tumba y el museo de Gibrán.

 

1.1. Su literatura y sus obras.

Después de mostrar la vida de Gibrán, vamos a hablar sobre su vida literaria que abarca dos épocas:

A- Desde 1905 hasta 1918: Época de su escritura en lengua árabe. Escribió cinco libros: La Música (1905, Las Ninfas del Valle (1906), Espíritus Rebeldes (1909, Alas Rotas (1912), y Lagrima y Sonrisa (1914). Unos años más tarde escribió sus últimas obras árabes, durante los primeros años de la segunda época. Las obras son: Al-Mawakeb (Las Caravanas) (1919) y dos grupos de ensayos que fueron publicados en los periódicos. El primer grupo fue recogido en su libro Las Tempestades (1920) y el segundo grupo en Maravillas y Novedades (1923).

B- Desde 1918 hasta 1931: Durante esta época, Gibrán escribió ocho libros en inglés, publicó seis de ellos en vida: El Loco (1918), El Precursor (1920), El Profeta (1923), Arena y Espuma (1926), Jesús Hijo del Hombre (1928), Las Divinidades de la Tierra (1931). Las obras El Vagabundo (1932) y El Jardín del Profeta (1933), fueron publicadas después de su muerte. La primera estaba lista para imprimir, mientras que la segunda fue recogida de sus libritos y papeles por su amiga Barbara Young que añadió sus propias ideas y algunas ideas de Gibrán escritas en sus obras árabes.

Gibrán utilizó muchos estilos para explicar sus ideas y pensamientos como los cuentos cortos, el proverbio, la meditación y sobre todo, un estilo influido por el Antiguo y el Nuevo Testamento. Este último estilo destaca claramente en su obra maestra El Profeta. La filosofía de Gibrán estuvo influenciada por la “empatía” de Emerson durante su vida en Boston (Al-Admah 1987: pp.251-273). Otras influencias fueron el “panteísmo” y la fuerza constructiva del amor. Sobre todo, Gibrán se consideraba a sí mismo un mensajero y en casi todas sus obras inglesas quería entregar su mensaje al lector. En su obra El Profeta, creía profundamente en el poder del amor y de la tolerancia para curar las enfermedades de la humanidad. Gibrán estuvo influído por las ideas de los Sufís y del gran poeta británico William Blake. Esta influencia aparece en algunas de sus obras, especialmente en Las Divinidades de la Tierra, y Jesús el Hijo del Hombre [3].

1.2. Su arte y literatura.

Gibrán fue artista antes de ser literato; desde su infancia adoraba la pintura. Su arte pasó por muchas fases que formaron su carácter. Pero, al principio, el arte de Gibrán era muy humilde. En Francia estudió las reglas de la pintura moderna en las distintas escuelas. Hay que tener en cuenta que Gibrán dejó muchos de sus cuadros a su amiga Mary Haskell. También existen casi 450 cuadros en su museo en Bsharri. La gran parte de sus cuadros son simbólicos y muestran su estado psicológico que pasó por distintas fases durante el desarrollo de su vida. Según su literatura, podemos decir que Gibrán es uno de los mejores literatos árabes que vivieron en “Al-Mahgar” (el extranjero) [4], dando como resultado de esta vivencia en Occidente, el conocer nuevas culturas, filósofos, literatos y artistas. Gibrán estuvo influído por muchos escritores y se nota claramente que su estilo es una mezcla de muchos estilos literarios, por eso, ha sido muy difícil clasificar su escritura bajo un estilo específico, como romántico, simbólico, etc….

Gibrán escribió en dos idiomas, árabe e inglés. El contraste es muy claro porque el inglés no era su lengua materna y muchas veces decía que sus expresiones en árabe eran mucho más sofisticadas que sus expresiones inglesas, porque en árabe podía elegir el vocabulario que quería, utilizando la retórica libremente. En el diario de Mary Haskell, hay un mensaje de Gibrán diciendo que él no iba a innovar en la lengua inglesa, como había cambiado la lengua árabe, porque aún cometía errores en su escritura (gramática y vocabulario). Su escritura en inglés tiene un estilo similar al de la Biblia que él utilizó para describir su experimento Gibraní con un pensamiento diferente. Las obras inglesas de Gibrán han logrado un gran éxito en Occidente, especialmente en los Estados Unidos. Casi todas ellas reflejan su imagen árabe que está relacionada con el ámbito histórico-social del país, frente a una imagen oriental llena de meditación y sabiduría.

Podemos decir que Gibrán era un literato liberal, o sea, que escribió sobre todos los géneros literarios como: poesía, historia, cuento, ensayo, artículo, novela y obras de teatro. Pero tenía su propio estilo; su escritura no se refiere a las leyes y a las bases de la escritura, mezcló la poesía y la prosa hasta llegar a ser el pionero de la prosa poética en la literatura árabe contemporánea. Sus historias no son regulares, les faltan los elementos básicos de cualquier historia, tienen cierta rigidez; además, el estilo es narrativo y Gibrán se identifica siempre con el carácter de sus protagonistas para expresar su interior. Quizás él tenía un estilo distinto porque no había estudiado el arte de la historia en la literatura árabe. Su poesía también es rara, no tiene las características de la poesía árabe porque tiene un ritmo occidental influido por “Al-Mowashahat Al-Andaluseyah” (Las Moaxajas Andalusíes) y contiene muchos proverbios y consejos (Skeik 1970 : p. 83).

1.3. Los factores que influyeron en su literatura y en su carácter.

Hay algunos factores que formaron parte de la literatura y del carácter de Gibrán. Hemos visto que sería mejor dividirlos en tres “entornos”, según el desarrollo cronológico de su vida, para que se entiendan mejor.

A. El primer entorno:

Fue la primera fase de su vida en su país (el Líbano), donde logró su educación básica en lengua y literatura árabe. Allí leyó sobre los filósofos y literatos árabes antiguos como: Al-Motanabby, Ibn Sina, Al-Ma´arri, etc… Todo esto hizo de Gibrán un gran amante de la literatura. Este entorno ilustró su imaginación con vistas e imágenes maravillosas por lo bella que era la naturaleza en el norte montañoso del Líbano. Por otra parte, Gibrán vivía en un ámbito de dictadura en su casa y en su país. Su padre era un hombre duro y no sentía cariño hacía él. El Líbano estaba bajo el dominio otomano que apoyaba el feudalismo, el atraso y el ciego extremismo sectario. No hay que olvidar que Gibrán creció como cristiano practicante, acompañaba a su madre siempre a la iglesia y algunas de sus obras mantuvieron un estilo religioso. Por lo tanto, todo lo que hemos mencionado anteriormente formó parte de la literatura y del carácter de Gibrán. La reflexión aparece claramente en sus obras árabes que fueron escritas con estilo irónico.

B. El segundo entorno:

Concierne a su nueva vida en Boston después de emigrar con su familia a los Estados Unidos para buscarse la vida. En Boston era más libre y abrió sus ojos a algunos asuntos que no habría conocido si estuviera en su país. El dominio otomano estaba en contra de la educación en el mundo árabe, porque donde hay educación hay rebeldes, por eso, durante los primeros años del siglo veinte, los otomanos ejecutaron a muchos de los liberales sirios que buscaban la libertad de su país. Gibrán conocía muchos conceptos, palabras y hechos de este entorno como: la libertad, los derechos del individuo, la belleza, etc…Todo esto se reflejó en su estilo y especialmente su influencia por los literatos occidentales William Blake y Emerson.

C. El tercer entorno:

Se desarrolló en París, donde hubo belleza, arte y amor. Gibrán estuvo dos veces en París, pero la segunda vez fue la más importante para la formación de su carácter y de su literatura. Allí estudió arte, conoció el movimiento romántico y leyó muchas obras de arte, filosofía y religión. Según los psicólogos y los críticos que han leído sus obras, destacan tres fases o épocas en su literatura. Cada fase tiene distintas características. Estas fases son:

- La primera fase desde 1903 hasta 1908 [5]:

Se llama “fase del amor”. El amor en este periodo fue el aspecto más prominente de sus obras, especialmente en Lagrima y Sonrisa, y Espíritus Rebeldes. Es un amor revolucionario contra los regímenes corruptos. En esta época, Gibrán poseía la calma psicológica y no tenía dudas sobre la existencia, la creación, la muerte, y la resurrección. Sus obras tratan cuestiones determinadas sobre la situación social de su país. Critica con ironía a clérigos, feudales, tradiciones antiguas y sujetos patrióticos, como aquellos ensayos que escribió buscando la liberación de su país y de los países árabes bajo el dominio otomano. En otras palabras, el amor de Gibrán hacía su gente y su país lo expresó a través de su escritura manifestando sus verdaderos sentimientos. Gibrán fue llamado “reformador social” por muchos de los investigadores de sus obras en el mundo árabe. Los protagonistas de sus obras en esta fase llevan a cabo luchas de atributo social (Naimy 1974: p.58)

- La segunda fase desde 1908 hasta 1918:

Es llamada “la fase de la destrucción”. En esta fase, se nota un cambio radical en su manera de pensar. Su estado psicológico estaba desequilibrado porque había comenzado su lucha interior y sus dudas a causa de su fe después de leer libros de filosofía. Tenía muchas preguntas, quería saber todo pero no llegó a nada. ¿Quién soy? ¿Cómo vine? ¿Por qué muero? ¿Cuál es la causa de la existencia? Etc… . Las ideas de Friedrich Nietzsche cambiaron su revolución romántica en la primera fase hacia otra fase de pensamiento y existencia. Su creencia era sólo en la fuerza y en la crítica de los débiles que no pueden defenderse ni luchar. Él creía en el trabajo duro para llevar una vida digna. Sólo los fuertes merecían la vida. Podemos decir que esta fase fue la época de destrucción que se observa en Gibrán y Nietzsche, tan necesaria para comenzar una nueva vida estable con una nueva sociedad. Esta idea destaca claramente en sus obras Al-Awasef (Las Tempestades), y El Loco.

- La tercera fase desde 1918 hasta 1932:

Es llamada “fase del cariño espiritual y del equilibrio de las paradojas”. También recibe el nombre “fase de estabilidad y construcción”, pero preferimos llamarla “fase de Mustafa”, el protagonista de su obra maestra El Profeta, que representa el hombre bueno que establece la paz, la tolerancia y el cariño. Así apareció Gibrán en este periodo, como su protagonista “Al-Mustafa”; sus asuntos económicos y psicológicos eran estables y empezó a pensar en la debilidad como la fuerza; como dos caras de una moneda. Aceptó en su escritura lo bueno y lo malo creyendo que lo malo no fue creado malo, sino que hay circunstancias que le obligaron a ser malo. En esta fase Gibrán dedicó su escritura a reformar la sociedad y predicó la igualdad y la tolerancia. Fue la fase más madura de su vida, llena de cariño y de pensamientos basados en la rehabilitación. Su antigua creencia en Dios le planteaba muchas dudas en sus reflexiones. Habló de cuestiones filosóficas como la existencia y la nada, el tiempo y el espacio, la modernidad y la antigüedad, pero declaró que no era capaz de comprender ni de explicar algunas de estas cuestiones.

1.4. El Profeta.

A. El concepto de “profecía” según Gibrán.

En la conclusión de su obra Lágrima y Sonrisa, Gibrán declara: “Vine para decir una palabra y la diré. Y si la muerte llega antes de articularla, la dirá la mañana” (Gabra 1994: p.413). Pero, ¿Qué podía ser esta palabra sino el mensaje de la profecía que Gibrán quería entregar a todo el mundo y que entregó sinceramente a través de su obra maestra El Profeta, que fue publicada en 1923 . Esta declaración de Gibrán durante la segunda fase - que hemos demostrado anteriormente - tiene más de un sentido en el pensamiento Gibraní y en su realidad. Por un lado, es una prueba clara sin duda de que las obras completas de Gibrán brotan de un pensamiento profético puro, o sea, está claro que el pensamiento profético era el eje básico en sus obras; por otro lado, es una señal de que en aquella fase los componentes de la profecía no estaban completos en su pensamiento y por lo tanto, Gibrán debería esperar casi diez años más hasta completar en su mente la imagen de su nuevo “profeta”.

Gibrán quería mostrarse a sí mismo como un nuevo profeta para la humanidad torturada y empezó a hablar con el acento y el estilo profético para fomentar la fe de la gente. Es su presentación como profeta. Quizás su pensamiento es raro, pero como sabemos que es un hombre del árabe oriental, donde la profecía llegó a ser el rasgo distintivo de esta zona del mundo, hay que tener en cuenta que las religiones divinas fueron rebeladas a través de la inspiración a los profetas de aquella zona. Así pues, la profecía llegó a ser una tradición árabe autentica en el folklore, en el pensamiento semítico y en el pensamiento de los árabes especialmente. Gibrán conocía las dimensiones de esta idea, además en uno de sus artículos dijo que la ambición de todo oriental es ser profeta, mientras que la ambición del ruso es ser santo, la del alemán es la conquista, la del francés ser artista y la del inglés ser poeta.

Como hombre de Oriente, Gibrán estaba preparado para jugar el papel de profeta. El investigador que lea su literatura profundamente observará que su profecía no sólo tiene raíces orientales sino también occidentales. La idea del poeta-profeta se diseminó en la literatura europea mucho tiempo antes de que lo hiciera Gibrán. William Blake, por ejemplo, consideró el poeta como un profeta que tiene una visión especial. Mientras, Wordsworth decía que el profeta es un maestro de ética y moral. Según Shelley, el poeta es un organizador ignorado y marginado. Los románticos alemanes como Novalis eran muy estrictos en sus creencias, para ellos la poesía no era más que inspiración, también Lamartine y Hugo compartían la misma idea. Algunos de los poetas europeos que vivieron durante la época de Gibrán como Yeats, Block y Rilke, querían ser como él, poetas-profetas. Pero Gibrán era diferente a todos por ser un profeta oriental, por su patrimonio histórico de Oriente, donde predicaron sus mensajes los profetas Jesús y Mohammad hace más de dos mil años. Esta diferencia en el concepto de “profecía” Gibraní destaca claramente en la elección para su profeta del nombre “Al-Mustafa”, teniendo en cuenta que este era uno de los nombres del profeta Mohammad [6]. El profeta de Gibrán tiene mucho en común con otros profetas porque hablaba como ellos. Por un lado, tenía gran inspiración y por otro lado, utilizaba los consejos de su conversación con la gente, siendo ésta una de las maneras de los profetas y de los hijos de Israel para hablar con sus gentes.

El estilo bíblico de El Profeta es evidente por la forma en que llamaban los habitantes de la ciudad de “Orfalis” a su profeta. Le llamaron “Al-Mustafa” (el elegido) y también “maestro” que era la manera en que los discípulos llamaban a Jesucristo. Aunque el profeta Gibraní se parece en muchas de sus características a los profetas del Testamento, es diferente de ellos en varias cosas; al principio de su obra, Gibrán describe a su profeta diciendo: (El elegido y el amado, aquel que era el alba en su propio día). En esta definición, parece que Gibrán quiere mostrar su propia interpretación de la profecía, considerando profeta aquel hombre que hizo realidad su existencia con sus secretos ocultos; una realización profunda que muestra un “alba” a la gente de su época, que por aquel momento estaba envuelta en el materialismo. Este profeta merece el apoyo de Dios para demostrar esta realidad a sus hermanos. Para apoyar esta idea, vamos a leer el párrafo, donde el “Mustafa gibraní”, antes de responder a las preguntas de la gente de “Orfalis”, mantiene un monólogo sobre la sabiduría que puede ofrecerles: (¿Seré un arpa con la que la mano del Todopoderoso plaña su melodía, o una flauta en la que su aliento fluya a través de mi cuerpo?).

Así pues, podemos decir que el profeta de Gibrán es en realidad un profeta especial que fue creado con una profunda imaginación. El mensaje de este profeta es una profecía sin valor divino. Es un nuevo concepto con una nueva mirada basándose en las profecías de los profetas del Antiguo Testamento y en el mensaje (la profecía) del profeta Mohammad. Es un mensaje con un objetivo dirigido a la humanidad, basado en el sufrimiento de Gibrán. Su dura experiencia fue la fuente literaria de su profecía. Quizás la gran paradoja entre la “profecía” y el “Gibranismo” está en la misma inspiración, o sea, el profeta verdadero aplica las órdenes de Allah y transfiere lo que le fue inspirado para convencer a la gente, mientras que Gibrán está intentando dominar a la gente con su propia inspiración. Él se proclama a sí mismo profeta con sus dos caras, la natural y la humana, y es diferente a los otros profetas por ser el que influye y no ser influido; ve lo oculto, oye los secretos de la invisibilidad y utiliza lo conocido como vehículo para llegar a lo desconocido.

Hay otra opinión sobre la definición del profeta de Gibrán. Almustafá es un profeta universal; tiene características musulmanas, cristianas, judías y budistas. Se llama Almustafá nominación utilizada para el profeta musulmán Mohammad. Él utilizó palabras como “aye”, “nay”, “behold”, “unto” y “verily” como influencia de la Biblia cristiana, como en el ejemplo siguiente: “Some of you say, “joy is greater than sorrow”, and others say, “nay sorrow is the greater” (Gibran 1996: p.30). Como un profeta hebreo, Almustafá vive en la naturaleza montañosa, fuera de las murallas de la ciudad llevando una vida de místico. Y como budista, Almustafá cree en la reencarnación cuando exige diciendo: “A little while, a moment of rest upon the wind, and another woman shall bear me” (Idem: p.95). La combinación de todas estas características es Almustafá reflejando la intención del autor para potenciar la idea de la universalidad de Dios. Por lo tanto, Almustafá no es un profeta ni del Islam, ni del cristianismo, ni del judaísmo, ni del budismo; es un profeta universal que representa una religión universal que no separa ni distingue a las personas sino que las unifica a todas(Boushaba 1988: p.72). Podemos concluir diciendo que Gibrán quería llegar a conocer la historia del hombre para cambiar la vida, la humanidad y el hombre.

B. “El Profeta”, como idea e historia.

La obra El Profeta fue publicada en 1923, pero esta idea acompañó a Gibrán desde que era un joven de diecisiete años. Quería publicarla en árabe, pero su madre siempre le decía que esperara hasta que maduraran su idioma e ideas. La publicó cuando tuvo cuarenta años. La obra era una parte de tres; “Gibrán tenía el proyecto de volver con dos libros más, sin embargo, el mar de la enfermedad truncó sus esperanzas. Su amiga y compañera, Barbara Young, completó con los apuntes y anotaciones de Gibrán el segundo libro, El Jardín del Profeta, en el vergel de su casa natal. Sobre el tercero, ningún espacio queda, quizá la tumba del propio autor en el monasterio de Mar Sarkis” (Gibrán 1997: p.28). El protagonista de El Profeta es un mensajero que refleja la imagen del “yo ideal” o “superior” de Gibrán. Él presentó un nuevo libro sagrado que concuerda con el comportamiento de la gente de su época, que ha perdido su humanismo por ser materialista y codiciosa. Después de pasar doce años en la ciudad de “Orfalis” [7], llega el barco que esperaba el profeta para llevarlo a su isla [8]. Este profeta quería mucho a la gente de “Orfalis” aunque era extranjero. Antes de su despedida, la gente de la ciudad se reúne alrededor de su querido profeta y le pide que se quede en su ciudad. Entre ellos, hay una mujer distinguida que se llama “Al-Matra”, que fue la primera que creyó en su profecía [9]. Al-Matra pregunta al profeta por el nombre de la gente de Orfalis para hablar de su sabiduría y descubrir los secretos de la vida. Así empieza la larga conversación entre el profeta y la gente de Orfalis. En este diálogo, Gibrán demuestra su propia visión sobre asuntos distintos de la vida. Existen básicamente cuatro asuntos: sociales, judiciales, religiosos y psicológicos. El profeta contesta veintiséis preguntas que tratan estos asuntos y después de terminar sus consejos e instrucciones sube al barco para volver a su isla, prometiendo a la gente volver otra vez a la ciudad [10].

En su obra maestra El Profeta, Gibrán utiliza el consejo poético muy similar al estilo de Friedrich Nietzsche en su obra Así habló Zaratustra. Los dos han seguido el paso bíblico textualmente y espiritualmente. Posteriormente, vamos a demostrar en este estudio una breve comparación entre las dos obras.

 

2. Friedrich Nietzsche.

Friedrich Nietzsche nació en el 15 de octubre del año 1844 en Rocken (Alemania). Sus antepasados habrían pertenecido a la nobleza polaca [11]. La gran mayoría de su familia eran seguidores de la Iglesia Evangelista. Quizás esto fue la causa principal para orientar su atención hacia el cristianismo. Nietzsche estaba orgulloso de su padre y de su abuelo; los dos dejaron huella en su vida y su carácter. Eran dos pensadores que escribieron sobre asuntos religiosos. Posteriormente, Gibrán, les agradeció su moral y reputación. La madre de Nietzsche tenía una personalidad totalmente diferente a la de su marido. Era una mujer simple, algo nerviosa. Su familia era religiosa (también evangelista) y como resultado, la vida de toda la familia de Nietzsche fue sistemática y organizada. Los padres mantenían una mala relación y esto, afectó a la tranquilidad de los hijos Friedrich, Elizabeth y Joseph. Friedrich escribió posteriormente libros que trataban el tema de los conflictos entre los padres y el efecto psicológico derivado en la infancia. En 1849 murió el padre de Nietzsche tras una caída de caballo. Dos meses después murió su hermano menor “Joseph”. Fue un gran choque para la familia especialmente para Friedrich que tenía una imagen idealizada de su padre. Después de la muerte del padre y del hijo, la familia decidió irse de “Rocken”, dejando atrás su tristeza. Vivieron todo el tiempo en Namburg y esto, también afectó a Friedrich que vivió allí los momentos más duros de su vida acompañándole hasta su muerte. Nietzsche vivió su infancia en un medio aristocrático y se sentía diferente a sus compañeros de colegio. Sin embargo, en su infancia sufrió especialmente al perder a su padre y a su hermano menor, y al trasladarse a otra ciudad. También se sentía mal por el ambiente familiar, por la falta de comunicación entre sus padres. Todo esto participó en la formación de su vida; él mantuvo la creencia de que la perfección humana no se conseguía sin volver a la infancia. Nietzsche creció como quería su madre, como un religioso practicante. Estaba muy contento después de hacer su oración o leer versos de la Biblia. Estudió en el colegio “Pforta” que estaba dirigido por un monasterio. Shiller fue uno de sus profesores y le enseñó muchos de sus principios. En este colegio, empezó a leer los libros de los clásicos como: Tácito, Sófocles y Platón, y sobre todo escuchaba música griega. Pero, en el colegio sufrió mucho por los duros castigos, y esto le mostró la corrupción del sistema de la enseñanza.

Nietzsche tenía interés por leer libros de historia, especialmente sobre la revolución francesa, de literatura y música. En la música encontró el refugio de su espíritu para olvidar su sufrimiento en esta vida, luego empezó a pensar que tenía que crear su propio mundo para alejarse del dolor del mundo real. Desde pequeño, a Nietzsche le gustó la crítica. En muchas de sus obras criticaba a los sacerdotes, especialmente en Así habló Zaratustra, como podemos ver en la segunda parte del libro cuando Zaratustra decía: “¡Oh, contemplad esas tiendas que esos sacerdotes se han construido! Iglesias llaman ellos a sus caravanas de dulzona fragancia” (Nietzsche 1998: p.147). Su filosofía revolucionaria apareció claramente en 1865. En su escritura rechazaba los hábitos sociales contradictorios y criticaba el materialismo y la corrupción social que era la causa de la destrucción de las civilizaciones.

En 1875, estuvo afectado por una sífilis que le dejó con muchos dolores y medio ciego. Sin embargo, no abandonó su escritura sino que pidió a su hermana Elizabeth que le cuidara. En el auge de su enfermedad, entre los años 1882-1884, publicó su obra maestra Así habló Zaratustra. En el año 1889, tras su enfermedad de sífilis, sufrió un colapso mental que le obligó a pasar la última década de su vida en ausencia de toda inspiración literaria. Murió en el 25 de agosto del año 1900 en Weimer después de sufrir una parálisis general.

2.1. Su filosofía y su obra maestra “Así habló Zaratustra”.

El padre de Nietzsche fue pastor en la iglesia. Se volvió loco tras una caída de caballo. Rechazando la fe de su padre, Nietzsche empezó su rebelión contra el cristianismo. Según su libro Der Anticristo (1888), Nietzsche creyó en un único cristiano que murió en la cruz. Nietzsche sólo reconoció un rival digno de sí: el cristianismo. A él le dedicó todo su odio y su amor, su rechazo y su admiración. Lo necesitaba como medida de su estatura y lo rechazaba como juez de su desmesura. Se alimentó de él y tras invertirlo y convertirlo en propia sustancia, lo desechó como un excremento. Nietzsche ha sido la suprema “crítica” y la suprema “catarsis” del cristianismo en la era contemporánea. Su batalla ha sido contra la moral cristiana, contra el que él llamaba “el Dios moral”. Rechazó la seducción de la religión a moral, el evangelio de imperativos categóricos, la experiencia del amor emergiendo de la libertad a leyes universales, la iglesia a mera sociedad de moralización y beneficencia. Para él, la religión era experiencia de benevolencia precedente antes que exigencia; de relegación, que posibilita la plenitud, antes que obligación que impone deberes. El Evangelio de Cristo es poder de salvación para todo el que cree, porque revela la gloria de Dios para la justicia y entereza del hombre.

En 1872, Nietzsche publicó su primer libro El Nacimiento de Tragedia. En este libro, él clasificó a los seres humanos como a objetos del inconsciente involuntario, irresistible y auto-destructivo instinto de Dionisio. Según Nietzsche, los griegos, en contra de sus tendencias erigieron el moderado, racional y activo principio de Apolo. Nietzsche consideró la realidad como un “infinito decorado”. El poder de Apolo estaba asociado a la creación de la ilusión y según los griegos era capaz de controlar la invasión Dionisiana, pero todas las ilusiones son temporales y en su libro La fase Experimentalista (1878-1882), Nietzsche vio la desaparición del encanto de Apolo a causa del retorno del período Dionisiano. Hay que tener en cuenta que el Dionisio que celebró Nietzsche en sus escritos posteriores era la síntesis de las dos fuerzas y representó la pasión controlada.

Nietzsche fue profesor en la Universidad de Basel cuando tenía 25 años. Allí conoció a Richard Wagner y se hicieron buenos amigos. En la segunda parte de su libro El Nacimiento de Tragedia, Nietzshe habló sobre la música de Wagner [12]. El libro más famoso de Nietzsche Así habló Zaratustra apareció en tres partes entre los años 1883-1884, luego fue publicado oficialmente en el año 1892. El libro fue ignorado durante la vida de Nietzsche porque estaba lleno de ideas provocativas y de contradicciones. Antes del ascenso y tras la caída de los nazis, Nietzsche fue mal representado como anti-semita y misógino. Debido a esto, muchos filósofos no podían tomar sus escritos en serio. Son tres los ejes que dominan el pensamiento de Nietzsche en Así habló Zaratustra: la voluntad del poder o de dominar, que conduce a la idea del “superhombre”, el nihilismo radical “la muerte de Dios” y el eterno retorno. Dolor, sufrimiento y paradojas no se ven sólo como objeciones de la existencia sino como expresión de las tensiones actuales. Al contrario de Darwin, Nietzsche veía el hombre como una especie no progresiva; él sustituyó el concepto de desarrollo de la doctrina del eterno retorno y subrayó la voluntad positiva del sufrimiento heroico.

Nietzsche creía que la vida era una prueba de supervivencia para el hombre. Los deseos de obtener un nivel de vida más alto en el más allá, están explicados como compensación de los errores en esta vida. Su idea sobre “la muerte de Dios” fue el resultado de su paso de la creencia tradicional, a la creencia en la ciencia y el comercio. Nietzsche consideró el cristianismo y el socialismo como la fe del “hombre pequeño o débil”, donde las excusas de la debilidad son principios morales. Según Nietzsche, el otro mundo, “el más allá”, era una ilusión, y en vez de venerar a los dioses, el hombre tiene que concentrarse en su propio elevación. Zaratustra anuncia al superhombre, es el profeta de una vida nueva. En su soledad ha descubierto una promesa de felicidad y trae esta promesa; su fuerza es dulce y bienhechora, predice un gran porvenir, en recompensa de un gran trabajo (Halévy 1943: p. 296).

Nietzsche mostró a Zaratustra en contacto con los hombres, anunciando el eterno retorno, humillando a los débiles, fortificando a los fuertes, destruyendo a la vieja humanidad; era menester mostrar al Zaratustra legislador, destacando sus tablas de leyes, muriendo, al fin, de piedad y alegría, en la contemplación de su obra. La obra Así habló Zaratustra trata cuatro temas que fueron demostrados por Nietzsche en los cuatro capítulos de la obra. Estos temas son: el superhombre, la muerte de Dios, la voluntad de poder y el eterno retorno de lo idéntico. Estos capítulos con sus temas tienen un desarrollo melódico y armónico ajustado a reglas estrictas. Según su filosofía, Nietzsche utilizó los términos: “voluntad de poder” y “eterno retorno”, etc…, como símbolos, tal vez mal escogidos por las fuertes connotaciones metafísicas que algunos poseen. Símbolos que no reemplazan a la realidad, sino que indican un sentido, una forma de hacer, nos hablan de ella desde su carácter interpretativo, creativo y realizador. Los símbolos muestran una manera de realizar el ser y de acceder a él. A través de ellos, Nietzsche quiere expresar la imposibilidad de fijar una interpretación definitiva sobre el ser que agote éste en fórmulas que lo suplanten, ya que el ser no es un objeto, una situación objetiva (Martínez Gamarra 1999: p.38).

La filosofía de Nietzsche elimina la idea de castigo al afirmar la inocencia del hombre y del devenir. La crítica a la idea de finalidad se desarrolla desde un nuevo horizonte que quiere redimir al devenir del orden moral que se le ha introducido, al suponer intenciones responsables de nuestra existencia y felicidad, desarrollando la afirmación de su inocencia como enseña Zaratustra en la tercera parte en el capítulo titulado “Antes de la salida del sol”: “En verdad, una bendición es, y no una blasfemia, el que yo enseñe: “Sobre todas las cosas está el cielo Azar, el cielo Inocencia, el cielo Casualidad y el cielo Arrogancia” (Nietzsche 1998: p.258).

Nietzsche interpreta la idea de Dios como el pensamiento entre todos los posibles pensamientos “más destructor y hostil a la vida” desde la configuración de una interpretación del ser que se define como “la manera de pensar” que llega a afirmar el mundo entre todas las posibles maneras de pensar. La crítica al concepto de Dios quiere mostrarle a éste “la gran objeción contra la existencia” y, al mismo tiempo, exponer el pensamiento del mundo de otra forma muy distinta, que lo redima (Mariano Gomorra 1999: p.76). La interpretación nietzscheana de Dios no es consecuencia de su muerte, sino que Dios muere; la idea de Dios se hace vacía, porque el ser es interpretado de otra manera. En su libro Así habló Zaratustra, Nietzsche habla sobre Zaratustra describiéndolo como un hombre de 30 años que salió de su soledad en la cumbre de la montaña después de pasar diez años de meditación. Un día llegó al bosque donde encontró a un anciano y Zaratustra informó a éste de la muerte de Dios. Hay que mencionar que Nietzsche mezcló el carácter legendario de Zaratustra con la imagen de Jesucristo, utilizando muchas palabras que dijo Jesucristo, como la referencia a la última cena de Cristo, cuando el anciano ofreció comida a Zaratustra: “El viejo se fue y al poco volvió y ofreció a Zaratustra pan y vino.”(Nietzsche 1999: p.41).

Nietzsche eligió el carácter de Zaratustra para transmitir sus reformas en lo concerniente a la humanidad. La utilización de la figura de Zaratustra es el resultado de que Nietzsche leyó muchos libros de origen persa y amaba el carácter oriental de Zaratustra. El Zaratustra nietzscheano aunque tenga un carácter diferente al del Zaratustra pérsico, también tiene cosas en común como la soledad y el elegir símbolos como: el águila “símbolo de la inteligencia” y la serpiente “símbolo de la sabiduría”. Zaratustra llegó a “la ciudad de la vaca colorada”, y allí empezó a hablar sobre “el superhombre” que era el eje del pensamiento nietzscheano, explicando a la gente la transformación del hombre para llegar a ser un “superhombre”. Zaratustra no encontró muchos seguidores y la gente empezó a reírse de sus palabras: “…no me entienden, no soy yo la boca para estos oídos”. Por eso, dejó la ciudad y en el camino encontró una casa donde su dueño (el anciano que hemos mencionado anteriormente) le ofreció comida (pan y vino) [13].

En Así habló Zaratustra, Nietzsche habló sobre la profecía que contenía cuatro grupos de reformas según las cuatro partes de la obra. En la primera parte, Zaratustra habla sobre los asuntos sociales que organizan las relaciones en la sociedad según las nuevas leyes de Nietzsche. Estos asuntos son: de las mujeres, del matrimonio, de las viviendas, de la ciudad moderna, de los gobiernos y de la guerra. La segunda parte trata de las reformas de las leyes con títulos como: del crimen, de las leyes, de la igualdad, de la rebelión y de los sistemas de gobernar los pueblos. En la tercera parte, Nietzsche habla sobre las reformas en la religión y trata asuntos como: el misticismo, del cuerpo, del placer, de los sacerdotes, de la vida, de la religión y del superhombre, que es el eje de la nueva sociedad. Por último, en la cuarta parte, Nietzsche habla por boca de su profeta “Zaratustra” sobre asuntos filosóficos como: de la lectura y la escritura, de la juventud, de los castos, de la amistad, del dar, de la ciencia, de la poesía y los poetas, y de la muerte.

 

3. Conclusión: Almustafá y Zaratustra.

Después de presentar la vida, la filosofía y la profecía de Gibrán y Nietzsche, podemos concluir diciendo que hay semejanza entre ambos en la influencia que tuvo Gibrán de la filosofía nietzscheana. Sin embargo, hay diferencia entre ellos diferenciándose el uno del otro. Podemos resumir la semejanza entre los dos filósofos en los siguientes puntos:

1- Nietzsche y Gibrán sufrieron la inestabilidad en el ambiente familiar, o sea, sus padres no tenían buenas relaciones y esto se reflejó en su vida posterior, con la aparición del rechazo hacia la vida familiar y una visión negativa del matrimonio.

2- Nietzsche y Gibrán crecieron en familias religiosas. Ambos perdieron a sus padres y se educaron en un ambiente religioso porque sus madres eran estrictas cristianas practicantes. La vida religiosa dejó huella en el pensamiento de ambos; empezaron su rebelión contra el dominio de la religión en el pensamiento humano. Los dos buscaron la libertad de las cadenas de la religión hasta que llegaron al nihilismo. Sin embargo, respetaban el cristianismo y a Jesucristo que era el símbolo del cristiano ideal. Esto aparece claramente en sus escritos al utilizar las palabras que se refieren a Jesucristo.

3- Nietzsche y Gibrán sufrieron mucho en sus vidas; tenían una vida llena de problemas con los padres, los dos perdieron a familiares [14] y dejaron su tierra natal. El sufrimiento permaneció en sus vidas como un rasgo que atraía la inspiración a sus escritos.

4- La música para Nietzsche y Gibrán era la huída de la realidad miserable en la cual vivían los dos. También encontraron en la soledad la condolencia espiritual para sus almas, o sea, la “catarsis”de su sufrimiento, que les condujo a través la música, hacia la innovación y la creación literaria.

5- Nietzsche y Gibrán se dedicaron como “profetas” a salvar a la humanidad-según sus pensamientos- de la perdición creada por la corrupción de los sacerdotes y por el materialismo. En sus profecías tenían en común el objetivo que era la salvación de la humanidad y la apertura de la voluntad humana. Para transmitir sus profecías, Gibrán y Nietzsche eligieron sus intermediarios: “sus profetas”. Gibrán eligió uno de los nombres del profeta Muhammad, “Almustafá”, para su héroe profeta, mientras que Nietzsche eligió el nombre del sabio persa “Zaratustra” porque él leyó mucho sobre la filosofía persa.

6- Nietzsche y Gibrán se asemejan en sus opiniones e ideas en muchos asuntos de la vida. En sus obras maestras: Así habló Zaratustra y El Profeta, podemos ver un encuentro en el tratamiento de las cosas; sus opiniones sobre “el dar” y los conceptos morales en la vida.

7- Zaratustra y Almustafá, a pesar de las diferencias, son dos copias de una misma persona. Los dos pasaron tiempo en soledad y transmitieron sus profecías a la gente. Posteriormente decidieron dejar a sus gentes. Quizás haya diferencias en el tiempo de permanencia en la soledad de cada uno de ellos, pero los dos tenían la misma opinión sobre la existencia. Además, hablaron sobre casi todos los asuntos de la vida como sabios.

8- Nietzsche y Gibrán repitieron muchas palabras que tienen la misma connotación, como las palabras “bosque” y “muertos”, que fueron utilizadas por ambos como metáforas. También utilizaron los símbolos en su escritura. Gibrán estuvo influido por el estilo romántico poético de Nietzsche, y como resultado Gibrán fue el pionero de la prosa-poética entre los poetas de Oriente en la literatura árabe contemporánea.

Sin embargo, hay diferencias fundamentales entre los dos autores. Podemos resumir estas diferencias en las siguientes líneas:

1- Almustafá era un profeta amado por la gente del pueblo y la gente no quería que se fuera de su tierra. Hay muchas frases en que las podemos ver esto en El Profeta, como aquellas frases al principio de la obra cuando el anciano dijo a Almustafá:

No nos abandones todavía.

Fuiste un mediodía en nuestro crepúsculo y tu juventud nos ha enseñado a soñar.

No eres extranjero entre nosotros; tampoco un huésped, sino nuestro hijo y nuestro bienamado”. (Gibrán 1991: p.25)

Mientras que Zaratustra encontró muy poca gente para escucharle y la mayoría se reían de él: “Y ahora me miran y se ríen: y mientras ríen, continúan odiándome. Hay hielo en su reír.”(Nietzsche 1998: p.37).

2- Hay diferencia entre el dogma de Nietzsche y el de Gibrán. Nietzsche era nihilista y se rebeló contra las religiones y las leyes. Su pensamiento sobre Dios y la religión fue destructivo. Sin embargo, Gibrán creía en Dios y respetaba la religión, aunque en una época de su vida tuvo una opinión destructiva, pero sólo quería alejar las ilusiones sobre la vida y la muerte y reemplazarlas por el amor infinito entre todos los seres humanos.

3- Las diferencias entre Nietzsche y Gibrán aparecen también en sus objetivos. Nietzsche dedicó muchas obras a la búsqueda del “superhombre” que derrota todos los obstáculos, y como resultado de esta idea, participó con los nazis a principios del siglo veinte. Sin embargo, Gibrán tenía otro objetivo: el gran amor entre todos los seres humanos cercano al pensamiento sufí. Pero, aunque sean dos objetivos distintos lograron un gran éxito, especialmente después de la muerte de ambos escritores.

Podemos concluir este estudio subrayando el deseo que poseían los dos escritores de consagrar su vida y su obra, para ser considerados por sus contemporáneos como profetas. Expresaron su pensamiento a través de sus profetas “Zaratustra” y “Almustafá”. Gibrán encontró en Occidente más atención que en Oriente (como su profeta) y la publicación de su obra maestra “El Profeta” en el año 1923 logró un gran éxito en Occidente (EE.UU.) debido al estilo único que tenía el libro que trataba diferentes asuntos de la vida en general. Hay que tener en cuenta que la sociedad de Occidente en aquella época necesitaba autores como Gibrán para jugar el papel de profeta reformador en el interior de una sociedad corrupta. Por otra parte, Nietzsche era como su profeta “Zaratustra”, es decir, no encontró mucha gente que le escuchara en vida.

 

Notas.

[1] Después de leer sus obras, y las obras críticas sobre sus obras, podemos decir que Gibrán tuvo un respeto especial a Jesucristo hasta su muerte.

[2] Desde el año 1516 hasta 1916 el mundo árabe estaba bajo el dominio otomano y la gente sufría la injusticia y la persecución, por eso muchas de las familias emigraron fuera de sus países. Una de ellas fue la familia de Gibrán , por lo cual él estuvo siempre contra la injusticia en su escritura .

[3] Aquí hablamos sobre el “sufísmo” en el sentido literario y no como una secta musulmana.

[4] Durante la época del dominio otomano en el mundo árabe, muchos literatos árabes confluyeron por motivos económicos y políticos, en su mayoría en países occidentales como Estados Unidos. Esto aparece claramente en la literatura de Gibrán. Otros como: Mijaél Noáyma, Amin Al-Rayhani, Yusef Al-Hwayet , etc…

[5] He mantenido las fechas de estas fases según la obra de Gazi Fuad Braks, Gobran Jalil Gobran fi derasa tahlileya tarkibeya li adabihi wa rasmihi wa shajsiyatihi, Dar Al-Nasr Al-Mohalek li Atteba´ah wa Annashr, Beirut 1973, pp.239-275.

[6] En su largo poema Al-Mawakeb (Las Procesiones), Gibrán dice en un verso: “En esta tierra no hay más que la religión de Taha y la religión de Cristo”. El nombre “Taha” es uno de los nombres del profeta Mohammad y es igual que “Al-Mustafa” (el elegido).

[7] Esta ciudad imaginaria puede ser Nueva York con la teoría que Gibrán es aquel profeta que vino a salvar sus habitantes de sus enfermedades sociales. Véase:

[8] La isla puede ser el Líbano, la tierra natal de Gibrán.

[9] Se cree que esta mujer era Mary Haskell, quien apoyó a Gibrán y le ayudó mucho en su vida.

[10] “Forget not that I shall come back to you” (No olvidéis que volveré a vosotros). El profeta de Gibrán vuelve a aparecer en El Jardín del Profeta como prometió a la gente.

[11] Su ciudad estaba bajo el dominio polaco, luego fue ocupada por Alemania. Más tarde, logró la independencia con condiciones, pero la influencia polaca permaneció viva en las costumbres de su gente.

[12] Nietzsche creía que la música era la mejor huída de la vida actual. Su opinión se parece mucho a la de Gibrán.

[13] Zaratustra encarna el carácter de Nietzsche, que tuvo problemas al encontrar gente que lo escuchaba, por lo tanto, encontró en las palabras de Jesucristo la condolencia para su sufrimiento.

[14] El padre y el hermano de Nietzsche murieron. También, la madre, el padre, el hermano y la hermana de Gibrán murieron, y esto dejó a los dos pensadores sumidos en una infinita tristeza.

 

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Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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