Buenos Aires - Nueva York: Paul Groussac y los dobleces de una traducción 1

Andrea Castro

Universidad de Gotemburgo
andrea.castro@gu.se


 

   
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Resumen: El artículo reflexiona sobre cuestiones de traducción y exilio a partir de un cuento de Paul Groussac publicado primero en inglés - con el título de "A Hero"- y luego en castellano - con el título de "La herencia"-. Para la discusión se tienen en cuenta tanto las circunstancias de publicación y las relaciones textuales que se pueden entablar con otros textos del autor franco argentino como los diferentes públicos lectores a los que se dirigen cada una de las versiones del cuento.
Palabras clave: traducción, Paul Groussac, exilio, viaje, público lector

Abstract: In this article I set out to discuss translation and exile in a short story by Paul Groussac that was first published in English -titled "A Hero"- and later on in Spanish -titled "La Herencia"-. To this end, consideration is taken both to the publishing circumstances and the textual relations that can be established with other texts of the French-Argentinian autor as to how diferent reading audiences are adressed by each of the versions of the story.

 

En julio 1893 un Paul Groussac de 45 años [2] , visita la Feria Universal (World’s Folk-Lore Congress) de Chicago, Estados Unidos. Allí dará una charla sobre el gaucho y, según lo cuenta años después en el prólogo a Relatos Argentinos, escribirá un cuento en inglés titulado "A Hero". En este prólogo titulado "Breve excusa al lector", el Groussac de ya más de 70 años, con un exceso de gestualidad que multiplica el tópico de la falsa modestia, se excusará con las siguientes palabras:

Hallándome en 1893, de visita en Estados Unidos, durante la World Fair de Chicago, solo y atacado de prurito literario, que apenas con un baño de «yanquismo» podía calmar, me atreví, en tierra de todos los atrevimientos, a frangollar dicho cuento, entonces titulado A Hero -en perverso inglés, vagamente corregido por una joven «elocucionista» del Auditorium-, y que, al pasar por Nueva York, en viaje de regreso a Argentina, dejé -como lo hubiera tirado al Hudson- enderezado al editor del magazine The Cosmopolitan, con mi dirección de Buenos Aires. (Groussac 1922: vi)

Son gestos de timidez e indiferencia, es cierto, pero no logran encubrir gestos opuestos. Un primer gesto toma forma con la mención de su atrevimiento -"me atreví", rápidamente justificado acudiendo a las prácticas del lugar -”en tierra de todos los atrevimientos”-. Le siguen la elección del verbo "frangollar", aludiendo a algo escrito rápidamente y sin cuidado, de la mano de la alusión a su inglés "perverso", estos seguidamente matizados con el "vagamente corregido por una joven elocucionista del Auditorio". De este modo, la vaguedad de la corrección junto con el anonimato de la mujer (su nombre ni siquiera merece ser recordado/mencionado) surten un efecto relativizador de la perversidad del inglés del escritor, descubriendo la calidad de pose de la anterior afirmación. El tercer gesto en que debemos reparar es en cómo el Groussac prologuista narra la entrega del cuento a la revista norteamericana: "como si lo hubiera tirado al Hudson", dice, comparación que inmediatamente será contradicha por el dato de que el cuento llevaba una dirección clara y definida -la del editor de la revista The Cosmopolitan- y un remitente -la dirección de Groussac en Buenos Aires-.

Al leer los próximos renglones de esta "Breve excusa", el lector sabrá que el cuento fue publicado en el número de noviembre de 1894. Una traducción al castellano se incluirá luego en Relatos Argentinos bajo el título de “La Herencia”.

Más allá de entender esta falsa modestia como tópico, la necesidad de la excusa en lo que respecta a la escritura y publicación de "A Hero", cobra un matiz interesante desde esa otra gestualidad desarrollada por Groussac en algunas de las páginas de Del Plata al Niágara, una gestualidad que denota fascinación detrás del rechazo que a primera vista quiere expresar. En el capítulo XV, "Chicago - La ciudad y la Exposición", el viajero y congresista se detiene en una descripción obsesiva del espacio urbano de esta ciudad, en la que resalta en cada oración la falta "de elegancia y acentuación", lo impostado -"lo pintoresco de pacotilla" (Groussac 2006: 380), "lo flamante y ficticio" (Groussac 2006: 381)-, lo efímero -"sin sólido cimiento ni larga tradición" y "efímeros hogares" (Groussac 2006: 381)-, y sobre todo, la repetición:

Multiplicad por dos o por veinte, según el caso, el número de blocks incompletamente edificados, y tendréis, como ya dije, el patrón sempiterno de la misma agrupación norteamericana, nacida de ayer o anteayer, en California o el Colorado, con el mismo sello de elegancia adocenada y de confortable al por mayor. (Groussac 2006: 380)

A este mismo tipo de repetición acudirá Groussac en el capítulo XX del mismo libro, "La última excursión - El Niágara - Nueva York", para explicar su elección de acortar la estadía en Nueva York[3 ] -su último alto en el viaje por Estados Unidos- de la planificada quincena a una semana:

Me siento incapaz de añadir a mis apuntes americanos algunos rasgos que, mutatis mutandi, no se encuentren referidos, ya a Boston y sus anexos, ya a Chicago y su Exposición, ya, por fin, a otras metrópolis del centro o del Oeste. Así que considero ocioso prolongar estas vistas en tranvía o elevated, por entre el viento y la nieve. (Groussac 2006: 492)

Groussac, partiendo hacia Europa en enero de 1894, dice dejar "esta América[4] […] sin melancolía" y "saturado de americanismo" (Groussac 2006: 496). Sin embargo, al igual que ante la ciudad mamútica de Chicago, el rechazo tiene su reverso, reverso que queda signado en ese empeño de Groussac por dejar una huella de su pasaje por los Estados Unidos en forma del cuento "A Hero".

En el número de The Cosmopolitan de noviembre de 1894, "A Hero" ocupó nueve páginas y fue acompañado por seis ilustraciones de José Cabrinety[5] , una de ellas ocupando una página completa (Groussac 1894: 113).

En el cuento, un narrador heterodiegético narra un caso médico experimentado por un tal Doctor Broda,[6] profesor de patología mental en la Universidad de Praga. El caso es el de un joven perteneciente a una familia patricia húngara del Imperio Austro-Húngaro, famosa por la gloria de sus antepasados pero también por las trágicas muertes de varios de sus miembros a través de la locura y el suicidio. A los diez años de edad, el joven protagonista, Count Károli Lisznayi, es separado de su familia, recibe un nuevo nombre (Károli Tsanadi), es mandado a estudiar a Inglaterra y, en un experimento de los que abundan ejemplos en el fin de siglo decimonónico, es criado como un niño rico inglés, ignorante de su origen. Así lo expresa el narrador en un estilo indirecto libre que imposta la voz del Doctor Broda:

It was necessary at all costs to fortify this predestined victim, -to give him a new country, another name, other customs, another soul indeed,- in order that he might pass the thirty years’ point, at which his predecessors had succumbed. (Groussac 1894: 108)

Así se hace, y el Doctor Broda sigue muy de cerca al joven, aconsejando a sus tutores y encausándolo en una vida de viajes y expediciones al servicio de la marina británica.

Unos años antes de cumplir los treinta años, Károli visita de sorpresa al Doctor Broda en Praga y, a pesar de sus años fuera del país y ante el asombro del médico, lo interpela en perfecto húngaro "con el más genuino acento danubiano"[7] (Groussac 1922: 332). Károli ansía volver a su tierra pero el Doctor le pide que espere un par de años más, que siga viajando hasta pasados los treinta, ya que considera que después de eso estará a salvo de la misteriosa enfermedad (según le dice a Károli, un tipo de epilepsia) que ha atacado a sus antepasados. Károli acata el consejo y prosigue con su vida de viajero.

Un par de años más tarde, el Doctor se entera de que Károli ha muerto en un barco de Nueva York a Río de Janeiro, donde se casaría con una mujer "de raza diferente" (Groussac 1922: 338). Según la noticia del diario, Károli ha muerto para salvar a su prometida que había caído al mar. Sin embargo, el cuento no termina ahí, de vuelta de una clase en la universidad en la cual el Doctor Broda ha presentado el éxito de su tratamiento, recibe una carta con sello de Bahía, 188…. En ésta, Károli le confiesa que siente que corre peligro de matar a su novia:

I am fully conscious. I have measured the depths of my misfortune; I feel that on another moonlight night, standing with the woman I love beside me, I should irresistibly succumb…. I am doomed to kill her. (Groussac 1894: 115)

El cuento termina con las palabras que el Doctor Broda, derrotado, escribe sobre el papel: "Heredity is law!".

La existencia de las dos versiones -una en inglés y una en castellano- nos da la posibilidad de reflexionar acerca de la traducción en un escritor que tiene un papel importante como traductor no sólo de textos escritos sino también de lo que podríamos llamar el texto cultural. Un escritor que, como dice Beatriz Colombi (2004: 91), sabe bastante de los riesgos de la traducción y también de sus implicaciones.

De "La herencia" no hemos encontrado ningún dato de publicación previo a 1922, pero es probable que haya visto la luz por primera vez en una publicación periódica. En la edición de Relatos Argentinos, el cuento está fechado "Chicago, octubre de 1893". El dato lo ubica en una relación de producción temporalmente muy cercana a "A Hero" y a manos del mismo autor/traductor. Es más, podemos preguntarnos si la fecha realmente se refiera a "La Herencia" o a "A Hero". Como lo vimos al inicio de este trabajo, según la narración del Groussac prologuista, "A Hero" es el resultado de un impulso escritural causado por la soledad en tierra incógnita. En ningún momento, el escritor menciona un texto anterior en castellano. De este modo, el parentesco está dado: primero "A Hero", después "La Herencia". Si a esto añadimos una lectura paralela de ambos cuentos, podemos postular "La Herencia" como traducción y ampliación de "A Hero".

Derrida, en su "Des Tours de Babel" comenta "La tarea del traductor" de Benjamin y dice lo siguiente respecto de la traducción como ampliación:

C’est ce que j’ai appelé le contrat de traduction: hymen ou contrat de mariage avec promesse d’inventer un enfant dont la semence donnera lieu à histoire et croissance. Contrat de mariage comme séminaire. Benjamin le dit, dans la traduction l’original grandit, il croît plutôt qu’il ne se reproduit - et j’ajouterai comme un enfant, le sien sans doute mais avec la force de parler tout seul qui fait d’un enfant autre chose qu’un produit assujetti à la loi de la reproduction.

De esta manera, Derrida entiende la traducción como un texto en sí mismo, una reescritura del llamado original que no lo reproduce sino que crea una diferencia iterativa, en la cual se produce diseminación y ampliación; diseminación y ampliación no necesariamente esperadas o calculadas por el traductor, por supuesto.

Desde esta perspectiva, podemos estudiar las ampliaciones que se producen en "La Herencia". Especialmente en lo que respecta a la voz narrativa, la versión castellana desarrolla una función metanarrativa de la que carece la versión en inglés.

Un primer ejemplo se encuentra al principio del segundo párrafo del cuento, cuando el narrador describe la clases del Doctor Broda:

Do not infer from this any oratorical fights à la Caro, any frothy teachings of the kind which fill each hearer’s cerebral cup in a quarter of an hour and disappear in a quarter of a minute without leaving a drop of profitable liquid at the bottom of it. (Groussac 1894: 107)

No por eso se imaginen mis lectores latinos que se tratara de arranques oratorios a lo Castelar ni de variaciones retóricas parecidas a la filosofía para damas de nuestro Caro en la Sorbona, enseñanza espumante que en una hora llena la copa cerebral de cada oyente y se disipa en tres minutos sin dejar en el fondo una gota de substancioso líquido. (Groussac 1922: 325, la negrita es nuestra)

Como se ve en estos dos ejemplos, el narrador de la versión en castellano se dirige a unos lectores específicos, "mis lectores latinos", mientras que la versión inglesa no menciona a lector alguno. También debe notarse la mención de un nombre que sólo aparece en la versión en castellano: Castelar. Nos detendremos en estos dos detalles unos párrafos más adelante.

El narrador del texto en castellano, además, anuncia la traducción de los otros textos 'citados' en el cuento, como por ejemplo el texto del periódico que lee el Doctor Broda a sus alumnos y la noticia de la muerte de Károli:

The Herr Professor bowed with the genuine modesty of talent, then opened upon the table a newspaper which exhaled a strong odor of fumigation, and expressed himself somewhat as follows: (Groussac 1894: 107)

el Herr Professor abrió y desplegó sobre la mesa un diario que esparció en el ambiente un violento olor de fumigación, y se puso a leer lo siguiente, que, verbum pro verbo, traducimos del original: (Groussac 1922: 327, la negrita es nuestra.)

La función metanarrativa que se activa en el texto en castellano no sólo visibiliza al narrador, sino que también lo hace identificable con la voz de Groussac en sus textos más ensayísticos, como los de la serie del viaje.

Es importante en este contexto tener en cuenta la función del nombre del autor, el nombre propio y la calidad emblemática del mismo, función que sólo se activaría ante los lectores argentinos -y seguramente también algunos lectores de habla hispana que acostumbraran leer La Nación o conocieran su revista La Biblioteca- pero de ninguna manera ante los lectores de The Cosmopolitan. Antes estos últimos, Paul Groussac no funcionaría realmente como nombre propio y hasta puede haber sido entendido como seudónimo dado que la práctica de escribir bajo seudónimo todavía era corriente a principios del siglo veinte. La conjugación en el texto en castellano de nombre propio reconocible -nombre propio/emblema- y narrador visible y no diferenciado de ese nombre propio, presenta entonces un narrador muy diferente al del texto en inglés, un narrador que acarrea otros textos del mismo autor y que invita a cruzarlos en múltiples lecturas. [8]

A su vez, este narrador visible y, como hemos visto, identificable con el nombre de Paul Groussac, visibiliza al lector, que en este caso no es cualquier lector, sino, como hicimos notar anteriormente, un "lector latino". Según Jáuregui, en el fin de siglo hispanoamericano, este concepto está marcado, por un lado, por intereses expansionistas franceses como contrapeso a las naciones anglosajonas. Por otro lado, lo usan los modernistas a partir de la década del ochenta contra los Estados Unidos. Este lector latino al cual alude el narrado en castellano, a diferencia de un lector anónimo como las masas democráticas de Estados Unidos, sabe o debería saber quién es Castelar, nombre propio que, como ya señalamos, no aparece en la versión inglesa. Ridiculizar a Emilio Castelar, demócrata español que desde a mediados del siglo diecinueve abogaba por la igualdad de derechos para todos los ciudadanos y que colaboró en la década del sesenta con varios periódicos hispanoamericanos, entre ellos La Nación, es una estrategia para crear complicidad con ciertos lectores por parte de la voz narrativa. Mientras el filósofo Elme Marie Caro, por el hecho de ser francés [9] , podía ser reconocido por los lectores de The Cosmopolitan, el efecto de Castelar quedaba delimitado a los lectores latinos del escritor y del narrador en castellano por éste creado. El narrador otra vez se identifica con Paul Groussac al hablar de "nuestro Caro" y así, marcar una identidad común entre ambos, en este caso, la francesa.[10]

De este modo, a través de una ampliación de la voz narrativa, el texto en castellano cobra voz propia, una voz diferente a la del texto en inglés, ambas a su vez, conformando lectores diferentes. Específicamente en el texto en castellano, esta conformación se constituye en relación con otros textos del autor -o del nombre propio Paul Groussac-.

En cuanto a la historia narrada, estamos ante una historia que a primera vista no tiene nada que ver con los textos ensayísticos contemporáneos de Paul Groussac -pienso en Del Plata al Niágara pero también en los textos recopilados en El viaje intelectual-. Se podría pensar que el cuento es un mero divertimento por parte del autor, y sin duda el Groussac prologuista así lo presenta. Sin embargo, la elección del espacio geopolítico y la elección del tema saltan a la vista si se leen cruzándolos con los otros textos del momento.

El espacio geopolítico elegido no puede pasarse por alto en el fin de siglo diecinueve, pensándose desde las nuevas naciones en formación, naciones que abrazan, al menos a través de sus constituciones, ideales democráticos distantes de los representados por la monarquía del Imperio Austro-Húngaro. Esta tensión entre unos ideales democráticos inspirados por la revolución francesa y unos ideales aristocráticos, anti-democráticos, traen a colación la figura del ensayista francés Ernest Renán y su obra Calibán de 1878, en la cual Calibán representa el populacho que amenaza los altos ideales de la aristocracia. Esta alusión indirecta a Renán, contradiría la postura de Jáuregui cuando niega que Groussac y Darío se encuentren en la genealogía ’francesa’ dictada por Rodó con su Ariel.

Por otro lado, no podemos ignorar que, literariamente, la zona del Imperio Austro-Húngaro acarrea la tradición gótica. Es importante tener esto en cuenta y así evitar la tentación de unívocamente ubicar la historia en un espacio geopolítico. El espacio literario al que nos referimos es aquél de la tradición en la que se inscribe, entre muchos otros relatos, Drácula de Bram Stoker, novela basada en literatura anterior y en la cual juegan papeles importantes condes y condesas del Imperio Austro-Húngaro y los castillos por ellos habitados.

Un tema central del cuento es el del desarraigo. El protagonista es un desarraigado, un sin raíces: su nombre ha sido cambiado, ha sido enviado a otro país y su pasado le es ocultado. Aquí vale recordar que Groussac se llamaba a sí mismo français dérraciné (Colombi 2004: 71). Esto es especialmente significante, dado que el cuento trabaja con la idea de la herencia. Ésta se podría entender como las raíces ocultas del individuo, dado que, como las raíces de las plantas, la herencia existe aunque no se vea, o aunque se la quiera negar. El desarraigado en realidad nunca lo es del todo, dado que lleva las raíces en su interior, en la llamada herencia.

Cuando el protagonista del cuento quiere volver a su tierra y ocupar un castillo que ha sido de su familia, el Doctor Broda le recomienda que no lo haga. Al aceptar, el protagonista encuentra una nueva posibilidad para su vida: casarse con Lili, una mujer brasileña, y quedarse a vivir en Brasil. Pero el joven enloquece y termina asesinando a Lili junto a la posibilidad de esa otra vida, y ahogándose en el mar. Es interesante notar que el mar en el que Károli terminará su vida no es un mar cualquiera, sino el Atlántico, ese mar que Groussac en 1894, en las últimas palabras de Del Plata al Niágara, describe así:

Entre esta América que abandono sin melancolía y aquella vieja Europa adonde voy, con la anticipada tristeza de volverla a dejar en pocos días más, media por ahora un Atlántico moral acaso tan hondo como el físico que me dispongo a cruzar. (Groussac 2006: 496)

En ese Atlántico moral y físico, se ahoga el personaje doble (dos nombres, dos identidades) de este cuento doble (dos lenguas, dos títulos), el Conde Károli Lisznyai. Como lectores no sabemos si la causa de esa locura, de esa perturbación, es la herencia o si es el desarraigo, la impostura a vivir en un lugar otro. Así escribe Groussac, en El viaje intelectual. Primera serie, sobre su propia experiencia de desarraigo:

He sufrido, pues, la ley del medio; y acaso más intensamente que otros, habiendo nacido y educándome en Francia, para sufrir, en pleno desarrollo, tan brusco transplante y cambio de atmósfera. A la operación siempre delicada de ingerir en un cerebro adulto un nuevo instrumento verbal, se agregaba en mi caso la permanencia en un ambiente exótico, que no es el del tronco ni propiamente el del injerto. La perturbación orgánica ha tenido que ser profunda. (Groussac 2005a: 36-37, la negrita es nuestra.)

Con este cruce, podemos volver la mirada a los títulos de los cuentos y proponer que no sólo "A Hero" tiene una carga irónica, en el hecho de que aquél a quien los medios de comunicación califican de héroe no lo es tal, en cambio, sigue siendo doble, ahora víctima y victimario. "La herencia" también alberga una ironía: el remedio puede ser causante del mal. La ironía se construye con los dobleces de la lengua, esa capacidad polisémica de la lengua por la cual una oración o frase puede representar enunciados diferentes y, a veces, hasta opuestos entre sí. Esto aporta a una visión del texto de Groussac como un texto que tematiza sus propios dobleces y vericuetos.

En el cuento en castellano, traducción/ampliación del publicado en Nueva York, se abre entonces una posibilidad de lectura que luego puede volver sobre "A Hero": no es la ley de la herencia la única posible culpable de la locura de Károli. El desarraigo también puede plantearse como causa, no sólo de sufrimientos, sino de perturbaciones orgánicas profundas. ¿Es así como se debe entender la afirmación de Groussac sobre su propio desarraigo? No unívocamente.

Si cruzamos la relación entre personaje original en su versión húngara y el personaje en su versión traducida -nuevo nombre, nueva lengua- con las dos versiones del cuento que nos ocupa, podemos plantear otra lectura tanto del cuento como de las palabras de Groussac. El desarraigo no se entenderá entonces necesariamente como causa, sino también como aquello que abre la posibilidad de visualizar las perturbaciones orgánicas acarreadas por todo ser humano -en este sentido 'profundas'-.

Esto nos lleva otra vez a Derrida, con el cual podemos entender la traducción ya no sólo como ampliación, sino también como encuentro con el exilio y el desarraigo a los que nos expone la lengua [11] y con la imposibilidad de entender al original como algo acabado, cerrado. La traducción, entonces, no necesariamente sería causante de perturbaciones orgánicas profundas sobre un llamado original, sino que es un trabajo que parte de un texto (el original) lleno de éstas, un texto lleno de dobleces y recovecos y en el cual desde su mismo origen hay caída y exilio y desarraigo.

 

Notas

[1* Una versión temprana de este artículo, titulada "Buenos Aires-Nueva York: Paul Groussac, traductor y traducido", fue leída en el congreso del IILI que se celebró en Puebla en junio de 2008 y luego incluida en el CD-rom con las actas de dicho congreso.

[2] Para una bibliografía bastante reciente de Paul Groussac ver Bruno (2005) . Para dos artículos sobre la relación de Groussac con la lengua 'argentina', y sobre sus ideas sobre el ser extranjero ver Vermeren y González (2007).

[3] “Después de una semana, tomo pasaje en el transatlántico La Bourgogne, persuadido de que una estancia más prolongada agregaría muy poco a mi concepto general de los Estados Unidos.” (Groussac 2006: 491)

[4] Este uso es interesante ya que plantea una ambigüedad: ¿a qué se refiere el pronombre esta? ¿A la América del Norte, a Estados Unidos, o al continente americano en su totalidad?

[5] Los datos encontrados sobre José Cabrinety son escasos, pero todos apuntan a Barcelona, que según Miller (282) era, en la década de 1880, "the technical center of illustrated-book publishing in Spain." En esta ciudad aparecen algunas ediciones ilustradas por D. José Cabrinety: Emilia Pardo Bazán (1889) Morriña. Historia amorosa. Editorial Sucesores de N. Ramírez y Cia.; Adela Sánchez Canto de Escobar (1896) Para ellas: colección de novelitas y cuentos. Editorial Montaner y Simón; Carlos María Ocantos (1902) Don Perfecto. Editorial Montaner y Simón.

[6] No puede pasarse por alto el parecido del nombre con el del Dr. (Paul) Broca (1824-1880), el famoso neurólogo francés que, entre otras cosas, dejó su nombre en la circunvolución de Broca, el área del cerebro que entonces y durante muchos años fue descrita como aquella en la que se articula el lenguaje.

[7] "with the genuine Danubian accent" (Groussac 1894: 109).

[8] Otra ampliación del texto en castellano se da en las descripciones, como por ejemplo la descripción física del Dr. Broda (Groussac 1922: 325-326), que no aparece en la versión en inglés.

[9] El hecho de ser francés lo ubicaba ciertamente en el 'centro' de lo concebido como 'universal' en la cultura del fin de siglo diecinueve. (Para la posición central de Francia y específicamente París como centro de las letras mundiales en el siglo diecinueve, ver Casanova).

[10] Al narrar la ocasión en la que asistió al curso de Renan en su viaje a París en 1883, Groussac utiliza la comparación con el aula de conferencias de Caro para mostrar la sencillez del aula en la que Renan da sus clases: "No es el gran anfiteatro donde Caro -el Bellac de Le Monde où l'on s'ennuie -congrega a un público elegante (sabiduría de las palabras : 'congregar' deriva de 'grey') y le distribuye con innegable elocuencia su filosofía para damas; es el aula modesta de un curso especial para trabajadores" (Groussac 2005b: 79).

[11] "La traduction sera en vérité un moment de sa propre croissance, il s’y complétera en s’agrandissant. Or il faut bien que la croissance, et c’est en cela que la logique 'séminale' a dû s’imposer à Benjamin, ne donne pas lieu à n’importe quelle forme dans n’importe quelle direction. La croissance doit accomplir, remplir, compléter (Ergänzung est ici le mot le plus fréquent). Et si l’original appelle un complément, c’est qu’à l’origine il n’était pas là sans faute, plein, complet, total, identique à soi. Dès l’origine de l’original à traduire, il y a chute et exil." (Derrida 1985)

 

Bibliografía

Bruno, Paula (2005): Paul Groussac. Un estratega intelectual. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.

Casanova, Pascale (1999): La République Mondiale des Lettres. Paris, Editions du Seuil.

Colombi, Beatriz (2004): Viaje intelectual. Migraciones y desplazamientos en América Latina (1880-1915). Rosario, Beatriz Viterbo Editora.

Derrida, Jacques (1985): "Des Tours de Babel". http://www.jacquesderrida.com.ar/frances/tours_babel.htm [accedido 18-09-2010]

Groussac, Paul: "A Hero," The Cosmopolitan, New York, Nov. 1894, 107-115.

——(1922): "Breve excusa al lector," Relatos Argentinos. Segunda Edición. Madrid, Talleres Poligráficos, V-VIII.

—— (1922): "La Herencia." Relatos Argentinos. Segunda Edición. Madrid, Talleres Poligráficos, 325-346.

——(2006): Del Plata al Niágara. Buenos Aires, Ediciones Colihue y Biblioteca Nacional.

—— (2005a): El viaje intelectual. Primera Serie. Buenos Aires, Ediciones Simurg.

—— (2005b): El viaje intelectual. Segunda Serie. Buenos Aires, Ediciones Simurg.

Jaúregui, Carlos: "Calibán, ícono del 98. A propósito de un artículo de Rubén Darío". El Nuevo Cojo Ilustrado. Periódico de opinión y arte. Año 1. Nro. 1. 1 abril (2003), http://elnuevocojo.com/Editorial/jauregui3.html [accedido 18/07/2008.]

Miller, Stephen: "Introduction to the Illustrated Fiction of the Generation of 1868". Romance Quarterly. Vol. 35. Nr. 3. August (1988), 281-287.

Vermeren, Patrice y Horacio González (2007): Paul Groussac, la lengua emigrada. Buenos Aires, Colihue.

 

© Andrea Castro 2011

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

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