Estudios:

Infinitivos nominales
y verbales
en español (1)


Alberto Anula Rebollo.
Departamento de Filología Española III.
Facultad de Ciencias de la Información.
Universidad Complutense de Madrid.

Marina Fernández Lagunilla.
Departamento de Filología Española.
Facultad de Filosofía y Letras.
Universidad Autónoma de Madrid.




El interés que ha suscitado el estudio del infinitivo en los trabajos gramaticales recientes, se ha centrado en dos cuestiones fundamentales: la aparente ambivalencia respecto a su naturaleza categorial (nombre o verbo) y el estatuto oracional de dicha forma verbal. En el presente trabajo nos limitaremos al primero de ellos; en concreto, defenderemos la hipótesis de que los infinitivos en español no son piezas sincategoremáticas ni contienen variables categoriales en el lexicón, sino que se definen por estar especificados positivamente para las propiedades o rasgos verbales y negativamente para las nominales; es decir, son verbos. Será posteriormente en la sintaxis donde el rasgo nominal negativo del infinitivo podrá sufrir determinadas variaciones que expliquen su apariencia nominal.

En el modelo de Principios y Parámetros de la Gramática Generativa la categoría gramatical nombre está definida como [—V +N], en contraposición al verbo, caracterizado como [+V —N]. Sin embargo, si nos fijamos en los datos de (1) y (2) observaremos que los infinitivos ilustrados manifiestan una diferencia sintáctica clara, origen de un problema categorial que habrá que resolver.

(1)

a.	Juan pensó [llegar tarde].
b.	Ana lamentó [suspender a los alumnos].
	(Ejemplos de Fernández Lagunilla y Anula, 1994.)

(2)

a.	Se promulgó una ley contra el beber de los jóvenes.
b.	El continuo criticar de Pedro me molesta.
	(Ejemplos de Fernández Lagunilla y Anula, 1994.)

Aunque en términos sencillos podemos calificar los infinitivos de (1) como verbales, frente a los de (2), que serían nominales, en lo que sigue vamos a argumentar a favor de la siguiente hipótesis:

Tanto los infinitivos de (1) como los de (2) son verbos en el lexicón y el carácter nominal de los datos de (2) se deriva de un proceso de neutralización categorial que tiene lugar en el ámbito de la sintaxis.

Desde el punto de vista morfológico, un infinitivo, como cualquier otra pieza léxica, está sujeto a las reglas de formación de palabras que operan en el lexicón. Admitido este supuesto, una manera de entender qué es un infinitivo consiste en indagar en el proceso mismo de su formación léxica. De acuerdo con esto, podemos interpretar los infinitivos de dos formas: como una palabra simple, como en (3), o como una palabra compleja formada por una "base" más un "afijo de flexión", como en (4):

(3)
[andar][+V —N]

(4)
[anda[r]][+V —N]

Si optamos por la primera solución, nos tendríamos que enfrentar de inmediato al problema de cómo hacer compatibles el requisito morfológico de que las palabras simples estén etiquetadas categorialmente con la ambivalencia categorial ilustrada en los ejemplos de (1) y (2). Ante la cuestión planteada caben dos análisis: o bien tenemos una entrada léxica diferente para cada infinitivo en el lexicón, como se recoge en (5), o bien tenemos una pieza léxica sincategoremática o parcialmente etiquetada en el componente morfológico, como se ilustra en (6):

(5)

a.	[andar][+V —N]
b.	[andar][—V +N]

(6)

[andar][?V ?N]

Sin embargo, no podemos aceptar la propuesta de análisis anterior en cualquiera de sus dos variantes porque origina una serie de inconvenientes más graves que el propio problema categorial con el que nos enfrentamos. Así, por ejemplo, un análisis satisfactorio a favor de la hipótesis de (5) debería explicar si todas aquellas piezas que muestran distintos comportamientos sintácticos deben tener n-duplicada su entrada en el lexicón. Una respuesta afirmativa, como cabría esperar de la hipótesis mencionada, implicaría sobrecargar el componente léxico de forma ilimitada y costosa. En el caso de que optásemos por el análisis de (6), deberíamos determinar qué piezas son las que carecen de definición categorial en el lexicón y por qué.

Dados los serios problemas planteados por las tesis anteriores, proponemos que la solución pasa por aceptar la hipótesis ilustrada en (4), esto es, considerar el infinitivo como una palabra compleja morfológicamente, constituida por una base verbal o tema más un afijo de flexión, según refleja el esquema de (7):

(7)

Tanto la base verbal como el sufijo flexivo tienen una serie de propiedades, algunas de las cuales conviene detallar.

En primer lugar, según Scalise (1984), los temas están etiquetados como [TemaX], donde X es una categoría léxica principal. De acuerdo con esto, la base verbal de (7) estaría definida como en (8):

(8)
[anda_][+V —N]

En segundo lugar, los morfemas flexivos no cambian la categoría gramatical de la base en la que se insertan, aun cuando posean información categorial en su estatuto léxico, como vemos en (9):

(9)
[_r][+V]

En conclusión, toda base verbal a la que se adjunta un morfema flexivo de infinitivo se interpreta categorialmente en el lexicón de la forma esquematizada en (10), y se inserta en la sintaxis como un verbo:

(10)

A continuación probaremos las afirmaciones realizadas a propósito de la configuración léxica del infinitivo a través de distintos procesos que actúan en el componente morfológico.

El primer proceso que examinaremos tiene que ver con la formación de compuestos sintácticos constituidos por un verbo y un sustantivo, del tipo de los ilustrados en (11):

(11)

a.	Lava[coches]
b.	Guarda[costas]
c.	Saca[muelas]
d.	Corta[cesped]
e.	Limpia[botas]
En (11) los compuestos se forman a partir de una base verbal, desprovista de morfemas flexivos, a la que se le añade el sustantivo en cuestión. No es posible añadir el sustantivo al infinitivo, como lo demuestran los ejemplos de (12), sino a la base verbal, en consonancia con otra propiedad de la formación de palabras, como es que las reglas flexivas sean las últimas en aplicarse, una vez que las reglas derivativas o los procesos compositivos han tenido lugar:

(12)

a.	*Lavar[coches]		*Lavaba[coches]
b.	*Guardar[costas]	*Guardará[costas]
c.	*Sacar[muelas]		*Sacamos[muelas]
d.	*Cortar[cesped]		*Cortaré[cesped]
e.	*Limpiar[botas]		*Limpiaremos[botas]
(11) y (12) son pruebas a favor de la hipótesis de analizar el infinitivo como una palabra compleja, formada por dos constituyentes: una base verbal y un morfema flexivo.

En (13) y (14) tenemos sustantivos derivados de verbos:

(13)

a.	Tolera[ncia]
b.	Abunda[ncia]
(14)
a.	Juga[dor]
b.	Anima[dor]
Al igual que ocurría en (12) con respecto de (11), no es posible añadir los sufijos derivativos [_ncia] y [_dor] a los infinitivos, como lo demuestran los ejemplos de (15) y (16), sino tan sólo a la base verbal:

(15)

a.	*Tolerar[ncia]
b.	*Abundar[ncia]
(16)
a.	*Jugar[dor]
b.	*Animar[dor]
De nuevo, la formación de palabras a través de la derivación es una prueba a favor de analizar el infinitivo como una palabra compleja. Pero, además, los ejemplos derivativos anteriores nos muestran que la rotulación categorial propuesta para la base verbal de los infinitivos es la adecuada: hemos podido formar los sustantivos de (13) y (14) a partir de sus respectivas bases verbales porque los morfemas derivativos [_ncia] y [_dor] se adjuntan a verbos y no a nombres.

Los ejemplos de (11), (13) y (14) demuestran por tanto que no podemos considerar correcta, para el español, la hipótesis de la inespecificación categorial de los infinitivos reflejada en (6); por contra, en el lexicón la base verbal contiene una especificación categorial de acuerdo con el estatuto léxico verbo y, por tal razón, la adición de morfemas flexivos no cambia la categoría gramatical de la base. Sin embargo, esto no explica los datos de (17), en donde tenemos claramente infinitivos con propiedades nominales:

(17)

a.	El constante fumar es molesto.
b.	El tortuoso respirar del moribundo nos lleno de pavor.
c.	Notó que había cesado el monótono mecer de la cuna.
(Ejemplos de Plann, 1981.)

Dejaremos de lado, por el momento, esta cuestión y asumiremos que los infinitivos tienen la estructura propuesta en (10), con la etiqueta categorial de [+V —N] y asumiremos, también, que los afijos flexivos del verbo, los que denotan rasgos de concordancia, tiempo o aspecto, pueden tener el estatuto de primitivos sintácticos, esto es, pueden concebirse como núcleos de categorías sintácticas. De acuerdo con tales supuestos, podemos descomponer el sintagma flexión (SFLEX), siguiendo a Chomsky (1989, 1992) y Pollock (1989), en dos componentes sintagma concordancia (SCONC) y sintagma tiempo (STPO), y considerar el morfema —r como núcleo del STPO. En resumen, un infinitivo como cantar estaría definido categorialmente como verbo, con un nivel flexivo, representado por el sufijo —r, que daría lugar al núcleo funcional TPO, proyectable en un STPO que configuraría un SFLEX defectivo, en cuanto que carecería del núcleo CONC.

La hipótesis recogida en (10) tiene, como correlato sintáctico (adoptando el formalismo del movimiento de núcleo a núcleo), la estructura de (18), en donde tenemos una flexión (identificada con el STPO) caracterizada como [—CONC +TPO]:

(18)

En cuanto al problema categorial de los infinitivos que aquí nos ocupa, de (10) y (18) se desprende una importante consecuencia: el infinitivo por sí solo es un verbo y, como tal, no admitirá tratamientos oracionales o nominales (en principio no es equivalente a un verbo con flexión finita ni a un nombre).

La consecuencia señalada anteriormente establece que un infinitivo por sí mismo debe ser interpretado en términos de SV y no como un SN, puesto que nuestra hipótesis parte de la suposición de que los infinitivos no contienen variables categoriales en su estatuto léxico. Los datos de (19) y (20) apoyarían esta idea:

(19)

a.	Cantar bien.
b.	Romper cristales.
c.	Haber roto un jarrón.
d.	Ser visto por la gente.
e.	Tener que marcharse.

(20)

a.	*Cantar bueno.
b.	*Romper de cristales.

En (19) el infinitivo aparece con un adverbio (19a), con objeto directo (19bc), en forma compuesta (19c), en forma pasiva (19d) o con perífrasis modales (19e); formas todas ellas acordes con su estatuto léxico [+V -N]. Los sintagmas de (19) pueden aparecer también en contextos como los de (21)

(21)

a.	¡Cantar bien! ¡Qué disparate!
b.	¡Comer fruta! ¡Qué asco!
Por contra, los infinitivos de (20) no pueden manifestar propiedades nominales y, por ello, no admiten adjetivos (20a), ni complementos del nombre (20b), y tales sintagmas no podrían encontrarse en contextos semejantes a los de (21), como vemos en (22):

(22)

a.	*¡Cantar bueno! ¡Qué disparate!
b.	*¡Comer de fruta! ¡Qué asco!

Los datos anteriores son pruebas en contra de la consideración del infinitivo como una categoría léxica neutralizada. Sin embargo, es cierto que el infinitivo puede aparecer en contextos nominales como los de (23) y (24):

(23)

a.	El viajar continuo de María.
b.	El buen vivir de la gente.
	(Ejemplos de Bosque, 1989.)

(24)

a.	Su caminar cansado.
b.	Este tiritar de frío.
c.	Ese telefonear de Pedro.

Nótese que las variantes verbales correspondientes a (23) son también posibles, según muestran los ejemplos de (25):

(25)

a.	El viajar continuamente María.
b.	El vivir bien la gente.
	(Ejemplo de Bosque, 1989.)

En cambio, no podemos encontrar sintagmas verbales equivalentes a los de (24), como se ve en (26):

(26)

a.	*Su caminar cansadamente.
b.	*Este tiritar fríamente.
c.	*Ese telefonear Pedro.

La posibilidad de tener infinitivos con propiedades nominales, como los de (2), (23) y (24), no se debe a la existencia de una variable categorial en su etiqueta léxica, sino a que tales infinitivos han sufrido un proceso de neutralización del valor negativo del rasgo nominal que afecta a su definición categorial y a su posterior comportamiento sintáctico. Dicho proceso, que explicaremos enseguida, tiene lugar en la sintaxis y es independiente del propio estatuto léxico de los infinitivos. Lamentablemente, no podemos extendernos en la descripción de los mecanismos formales que explican el cambio categorial (2) y, por esta razón, aquí nos limitaremos a esbozar en qué consiste básicamente el proceso de transmutación que sufren los infinitivos en el componente sintáctico.

Partamos de los siguientes datos, tomados de Bosque (1989):

(27)

El viajar.

(28)

El viajar continuo de María.

A primera vista, podríamos pensar que el infinitivo de (27) y (28) es ahora un nombre y que ha sufrido un cambio categorial. Sin embargo, este análisis es descartable si nos fijamos en (29) y (30):

(29)

El viajar continuamente María.
	(Ejemplo de Bosque, 1989.)

(30)

*Los viajares continuos de María.

Nótese que, según (29), seguimos teniendo un infinitivo verbal, mientras que en (30), el supuesto infinitivo nominal de (28) no admite la flexión nominal de número típica de los nombres.

Una forma de dar cuenta de los datos anteriores sería suponer que existe un proceso de cotejo de las matrices de rasgos del determinante y del infinitivo cuando constituyen una proyección o unidad sintagmática de nivel superior y que tal proceso afecta al rasgo nominal de la matriz categorial del infinitivo del modo que ilustramos en (31).

(31)

Lo que hemos hecho en (31) es legitimar dos tipos de procesos en la proyección de los rasgos categoriales al ir contrastándose las matrices correspondientes en su ascenso hasta los constituyentes máximos de que dependen. En primer lugar, la base léxica del infinitivo ha contrastado sus valores categoriales con el valor especificado en el sufijo flexivo -r a través de un procedimiento de coindización, cuyo resultado ha sido la constitución de una nueva estructura de rasgos categoriales, cuya etiqueta es del tipo de la de (32),

(32)

[[+V] —N]

en donde el rasgo coindizado se ha constituido en núcleo categorial. Posteriormente, esta nueva matriz de rasgos se ha contrastado con la etiqueta categorial del determinante y se ha producido una neutralización categorial del rasgo nominal, como se ilustra en (33):

(33)

[[+V] aN]

En (33) el rasgo nominal neutralizado, anotado mediante el signo "alfa", equivale a contener la variable exponencial [±]. Por tal razón, infinitivos como el de (27) podrán interpretarse como nominales, por ejemplo en (28), o como verbales, es el caso de (29), pero nunca como verdaderos nombres (30), al mismo tiempo que no perderán algunas de las propiedades intrínsecas a su núcleo categorial [+V], como la de llevar objeto directo, como vemos en (34):

(34)

a. El continuo dar dinero de María.
b. El dar continuamente dinero María.

En conclusión, un infinitivo neutralizado por un determinante en la sintaxis quedaría formalizado conforme a (35):

(35)    Det      Infinitivo              SDET.
         El        viajar              El viajar
          1           2                     3
        [+N]     [-N [+V] ]            [±N [+V] ]

En (35), el rasgo [N] ha sido neutralizado por la asignación de la variable [±] y es la proyección sintáctica SDET la que contiene esa etiqueta categorial, mientras que el determinante permanece con su especificación en un nivel jerárquico inferior, al igual que le sucede al infinitivo, invariable en los dominios de su proyección. Éste es un proceso de neutralización categorial determinado y producido en la sintaxis.

En general, los ejemplos ilustrados en (36) se explicarían por un proceso equivalente:

(36)

a.	Juan criticó [Sdet el [enfervorecido [hacer gimnasia de Pedro]]].
b.	Vio [Sdet el [bailar de María]].
c.	[Sdet El [triste lamentar de los pastores]] nos entristeció.
d.	Observó [Sdet el [elegante caminar de María]].
e.	Está orgulloso d[Sdet el [elocuente hablar de su hijo]].
f.	Se promulgó una ley contra [Sdet el [excesivo beber de los jóvenes]].

Los infinitivos nominales vistos anteriormente contrastan con los infinitivos verbales de (37):

(37)

a.	Juan pensó [SV llegar tarde]
b.	Juan lamentó [SVsuspender a los alumnos]
c.	Juan deseó [SV telefonear]

Estos infinitivos no sufren ningún proceso de neutralización categorial y se comportan plenamente como verbos. Como tales, admiten la presencia de objetos directos, propiedad esencial de los verbos, así como modificadores adverbiales, perífrasis aspectuales, modales y formas pasivas propias de los SSVV, según se ejemplifica en (38):

(38)

a.	Juan pensó [cantar la Traviata/la en la ópera].
b.	Juan pensó [comprar las acciones/las].
c.	Juan pensó [haber cantado perfectamente la Traviata].
d.	Juan pensó [estar cantando la Traviata demasiado tiempo].
e.	Juan pensó [ser aborrecido por el público de tanto cantarla].
f.	Juan pensó [poder cantarla sin problemas].
pero no pueden admitir comportamientos definitorios de los SSNN, como tolerar adjetivos, según vemos en (39):

(39)

a.	*Juan pensó [haber cantado tosco/perfecto la Traviata].
b.	*Juan pensó [suspender continuo a los alumnos]
c.	*Juan pensó [escribir bueno]
d.	*Juan pensó [telefonear correcto]
Igual ocurre con los infinitivos complementos de adjetivos o preposiciones, como vemos en (40) y (41):

(40)

a.	Está orgulloso de [ganar mucho dinero].
b.	Es propenso a [cantar en público].
c.	Son expertos en [arreglar averías].
(41)
a.	María soñó con [robar gallinas].
b.	Compró lotería para [ganar el premio].
c.	Se empeño en/por [jugar a la bolsa].

Tales infinitivos son SSVV y no pueden interpretarse como SSNN, como vemos en (42):

(42)

a.	*Está orgulloso de [ganar cómodo mucho dinero].
b.	*Compró lotería para [ganar de María].

Para terminar, la justificación empírica y teórica que hemos aportado nos permite concluir recordando que, en efecto, como señalábamos al comienzo de esta exposición, el infinitivo no es una categoría "mixta", "híbrida" o "neutralizada" en el léxico, no sólo porque los hechos empíricos analizados así parecen indicarlo, sino también porque no encontramos ninguna razón para que sean determinadas unidades léxicas del paradigma verbal (infinitivos, gerundios y participios) las que se neutralicen y no otras. Asimismo, dado que en las lenguas existen ejemplos de otras clases de palabras o categorías afectadas de "hibridismo", o comportamiento no unívoco, habría que preguntarse por qué no decimos que todas las categorías gramaticales están neutralizadas. Una contestación afirmativa a la cuestión planteada no nos parece muy probable, ni desde el punto de vista teórico-metodológico ni desde la perspectiva de la adquisición del lenguaje. En cambio, sí consideramos factible la posibilidad de que las categorías, si bien no son mixtas "por sí mismas" (esto es, en el léxico), puedan verse afectadas por algún mecanismo de neutralización de sus rasgos al insertarse en constituyentes más extensos. De este modo, no es necesario establecer dos o más clases de infinitivos (nominales y verbales), puesto que tales propiedades se derivarían independientemente de principios generales que rigen la organización de la estructura sintagmática o de constituyentes.

Notas.

  1. Este trabajo fue discutido en el Seminario "las cláusulas-tze del vasco y el infinitivo español" organizado por el Dpto. de Filología Vasca (Universidad del País Vasco, junio de 1994) y en el "XXIII Simposio de la Sociedad Española de Lingüística" (Lleida, diciembre de 1994). La versión que aparece ahora coincide en lo esencial con lo exposición realizada en aquellas ocasiones, aunque hemos hecho algunas modificaciones que no alteran la propuesta defendida entonces. Por otra parte, queremos expresar nuestra gratitud a Joaquín Aguirre por concedernos la oportunidad de publicar estas páginas, así como a la D.G.I.C.Y.T. que ha financiado la investigación que subyace a este trabajo con las ayudas concedidas al proyecto PS93-0032.

  2. Para esta cuestión véase M. Fernández Lagunilla y A. Anula (1994) y (1995).

Referencias Bibliográficas:


© Alberto Anula Rebollo y Marina Fernández Lagunilla 1997

El URL de este documento es "http://www.ucm.es/OTROS/especulo/numero5/a_anula.htm"