Estudios:

EL VA EN ESPAÑOL, UN CASO DE INTERFERENCIA DEL CATALÁN

Carmen Hernández García
Departamento de Traducción y Filología
Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (UPF)
E-mail: hernandez_carmen@trad.upf.es

1. Introducción

Es evidente que en los últimos años existe un interés creciente por el español de las zonas bilingües; si bien hasta hace poco era un tema un tanto olvidado por la dialectología hispánica, son cada vez más numerosos los estudios parciales que van apareciendo sobre aspectos concretos del español de Galicia, Cataluña, Valencia o el País Vasco. Concretamente en Barcelona, contamos en la actualidad con dos focos de análisis del español: por una parte, el proyecto titulado "Obtención e informatización de un corpus lingüístico de la variedad de español de Barcelona para su posterior análisis" (DGCYT n› PB 94-0929, en cuyo marco se ha realizado este trabajo) y, por otra, la labor que se está llevando a cabo a partir de diferentes escritos de los estudiantes, en el Área de Español del Departamento de Traducción y Filología de la UPF de Barcelona.

El tema de la interferencia lingüística es uno de los aspectos que más llama la atención cuando se procede al análisis del español de nuestra zona. El contacto con el catalán condiciona su evolución y hace de la nuestra, una variedad diferente a la de las zonas monolingües o a la de otras áreas bilingües.

No es nuestra intención entrar aquí en la discusión sobre las cuestiones teóricas del tema, bien al contrario, pretendemos que este sea un trabajo fundamentalmente práctico. No obstante, vamos a acotar mínimamente el concepto de interferencia lingüística en el que nos basamos. Dicho concepto se emplea en este estudio en su sentido más estricto, es decir, como una irregularidad respecto del español normativo -sin que ello conlleve ningún tipo de connotación negativa ni implique que tal "desviación" deba corregirse-. Somos conscientes de que desde la definición de interferencia de Weinrich (1953) se ha discutido mucho sobre el alcance del término y aún hoy no existe consenso al respecto. Por lo tanto, lejos de pretender que sea este su valor definitivo, nos limitamos a indicar que, para nuestros objetivos, resulta de gran utilidad definirla en los términos que acabamos de hacerlo.

El propósito del presente trabajo es analizar un tipo de expresiones muy frecuentes tanto en español como en catalán: vamos, venga // va, vinga, expresiones que normalmente se hallan ubicadas en inicio de frase y cuya función principal es intentar persuadir al interlocutor de que modifique su actitud. Más concretamente, se trata de examinar si el uso del va en español constituye un caso de interferencia lingüística. Para ello, es necesario, en primer lugar, definir el tipo de unidad que es y, sobre todo, documentarla; pero es en este punto donde surge el primer contratiempo, ya que se trata de un tipo de expresión no documentada ni en catalán ni en español; precisamente, uno de los problemas que encontramos frecuentemente en el análisis de la interferencia lingüística es la no documentación de muchas de las unidades con las que trabajamos (a veces secuencias, palabras o lexías complejas), fundamentalmente porque son propias del habla coloquial, registro en general muy poco estudiado en ambas lenguas. Sin embargo, a pesar de que nuestro va no aparezca en gramáticas o diccionarios, estamos en condiciones de afirmar que se trata de una expresión coloquial habitual y muy productiva en catalán, de la que encontramos ejemplos incluso en la literatura.

Para llevar a cabo este trabajo se ha partido de un corpus muy concreto: el guión de los capítulos quince al treinta de la serie "Poble Nou", emitida por TV3 en 1994, y los quince correspondientes de la versión española "Los mejores años", emitida por Antena 3TV a lo largo de 1995 -quisiera aprovechar la ocasión para agradecer a ambas cadenas televisivas que hayan colaborado con nosotros facilitándonos el material-.

Una vez definida y documentada la unidad, pasaremos a analizar qué tipo de situaciones de habla introduce, es decir, cuál es su función comunicativa, y a comparar su uso en ambas lenguas: si son totalmente equivalentes, si su traducción literal o su eliminación pueden comportar cambios de significado, pérdida de matices, etc., siempre a partir del corpus citado. Finalmente, pasaremos a justificar que el uso del va en español con el valor señalado, constituye, efectivamente, un caso de interferencia lingüística que aparece en el texto como consecuencia de un calco del catalán, a pesar de que existen en español otras expresiones con el mismo significado e idéntica función comunicativa.

Al final del texto, añadimos un anexo con la relación de todos los casos que aparecen en el corpus analizado y los capítulos de la serie de los que proceden. La numeración de los ejemplos que se van comentando a lo largo del trabajo corresponde a la de dicho anexo. En ellos aparecen siempre las versiones correspondientes a la emisión de la serie en catalán y en español.

2. La naturaleza de las expresiones

En primer lugar, veamos algunos fragmentos en los que aparecen dichas expresiones a fin de poder situarlas con mayor precisión:

1. - Va, marona, deixa-me-la (la bossa), només avui.
- Venga mamá, déjamelo (el bolso). Sólo hoy.
(Capítulo 15)
3. - Antoni, prou! Au, va! Que avui anem a casa dels Rovira.
- Venga, basta... ¡Tenemos que ir a casa de los Rovira!
(Capítulo 18)
8. - Va, va, no et posis així. D'això, Victòria, tu i jo sempre ens hem ajudat, oi?
- ¡Vamos, vamos! No te pongas así... Oye, Victoria... tú y yo siempre nos hemos ayudado, ¿verdad?
(Capítulo 18)
16. - Va, Ferran, no facis el burro. Has estat amb algú, oi?
- ¡Vamos Fernando, no seas idiota! Has estado con alguien ¿no?
(Capítulo 19)

Lo primero que observamos es que se trata de unas expresiones que sintácticamente no parece que funcionen propiamente como un verbo y que semánticamente han perdido el significado propio de los verbos ir y venir, aunque todas ellas conservan la idea básica de movimiento, lo cual está directamente relacionado con el efecto que pretenden producir en el interlocutor. Veamos algunas notas sobre marcadores y conectores. Cortés (1991; 75-86), por ejemplo, dedica unas páginas a analizar los diferentes usos en los que aparece el vamos en el corpus objeto de su estudio y a partir de ellos, da la siguiente clasificación:

1. Conector

1.1. Oracional: yo no me atrevo a dar una contestación afirmativa / vamos / si es verdad o no es verdad ///

1.2. Paragráfico: salen unos muchachos / a él le quitan las quinientas pesetas y lo pegan // vamos / yo creo que eso... ///

2. Forma adverbial (reforzador): cuando yo vine a vivir aquí / vamos / no te puedes imaginar cómo estaba esto ///; no pueden dejar ni un metro // vamos // para que se muevan los críos un poco /// etc.

3. Expletivo: hay varias facultades y pienso que /vamos/ nos estamos poniendo a la altura de otras provincias ///; para mí / León / en cosa tipo progreso / vamos / yo creo que está poco más o menos como antes /// etc.

Los diferentes casos de vamos que aparecen no corresponden al que es objeto de nuestro estudio.

Portolés (1993; 157), tras la definición de conector, su categoría gramatical y sintagmática, su función oracional y clasificación, pasa a tratar los marcadores reformulativos, marcadores de rectificación, ordenadores del discurso, marcadores de digresión, marcadores de inferencias paralelas, de inversión referencial, modalizadores, retardadores del coloquio y muletillas. Y entre el grupo de los modalizadores también se refiere al vamos, pero en el ejemplo se remite a la obra de Cortés anteriormente citada: Entonces, yo no me atrevo a dar una contestación afirmativa. Vamos, si es verdad o no es verdad.

Lo mismo sucede en Fuentes (1993; 171-198): Quisiéramos algo fuerte de beber, vamos, un café o un coñac. De nuevo el vamos está utilizado con valor de reformulación, exactamente con el mismo sentido que en los casos anteriores.

Además, vemos que hasta ahora siempre aparece vamos; en ningún momento encontramos venga, que en nuestro corpus es prácticamente un sinónimo del anterior.

Briz (1993) dice textualmente:

"Nuestro propósito aquí es estudiar un conjunto de señales de naturaleza diversa que explicita la relación entre los enunciados, del antes con el después; nos referimos a los llamados conectores pragmáticos, signos y expresiones como y, o, pero, además, incluso, entonces, bueno (...), ciertamente, sin embargo, vamos (que), por cierto, oye, en consecuencia (...), una clase funcional, como puede notarse, heterogénea, que engloba categorías gramaticales distintas, pero que desempeñan un papel similar: encadenar las unidades de habla y asegurar la transición de determinadas secuencias del texto (hablado), colaborando así en el mantenimiento del hilo discursivo y la tensión comunicativa; de ahí que bien pudieran llamarse de forma más general transiciones de habla o, como los denomina Schiffrin (1987), marcadores del discurso (discourse makers)".

No encontramos en el resto del artículo ninguna pista que nos induzca a pensar si se trata o no del vamos que intentamos definir. Sin embargo, el mismo Briz (1994) hace referencia también a este tipo de fórmulas --vamos (que), vamos a ver, bueno, o sea, pues, no sé cómo decirte....-- y dice de ellas que presentan un valor dialógico a la vez que funcionan como reformulador típico en posición interior de una intervención, como refuerzo argumentativo especialmente en posición final o como apoyo para los interlocutores en la formulación y reformulación de su discurso, de sus argumentos y conclusiones: Yo comprendo que se queje pero no así vamos, o vamos a ver ser liberal por qué yo yo no me rijo por unas normas y yo conservo un yo qué sé. De nuevo vemos que no se trata de nuestro vamos.

Analizada una parte del material existente sobre conectores, diríamos que el tipo de fórmula que hemos escogido poco tiene que ver con ellos. Sin embargo, no podemos negar que comparte ciertos rasgos. Si retomamos el fragmento de A. Briz anteriormente citado, vemos que también nuestras expresiones relacionan enunciados, encadenan unidades de habla, abren turnos de intervención y permiten mantener el hilo discursivo. Por otra parte, se trata de una categoría gramatical que ha perdido su valor real, que está desposeída, además, de su significado inicial -nos referimos a lo ya expuesto en la introducción, es decir, que son formas verbales que no funcionan como tales y que no conservan su valor semántico inicial-. Por lo tanto, aunque no podamos denominarlas conectores, debe de haber alguna forma de clasificar estas partículas, puesto que sí presentan cierta similitud con ellos.

Payrató (1990; 109-119) dedica un apartado al léxico coloquial y, dentro de él, a los conectores, en primer lugar, y a los estereotipos o rutinas de habla en segundo lugar. Hablando de los estereotipos, dice textualmente:

"De la mateixa manera que el registre col.loquial posseeix un conjunt de connectors que fan explícites --en la mesura que es creu convenient-- les relacions entre enunciats, posseeix també un repertori de fòrmules que serveixen per dur a terme d'una manera còmoda i pràctica accions com les esmentades més amunt (se refiere a acciones como responder preguntas, hacerlas, mostrar nuestro acuerdo o desacuerdo, pedir aclaraciones, excusarnos, etc.), o actes de parla com els següents:..."

Y a continuación clasifica esos actos de habla en siete grupos:

  1. El compromiso del que habla, en promesas, amenazas, apuestas, ofrecimientos...
  2. Expresión de rechazo o aceptación.
  3. Expresión de disculpas o de duelo.
  4. Expresión de confianza y seguridad.
  5. Expresión de agradecimiento y felicitaciones.
  6. "L'intent de modificar la conducta del(s) receptor(s), en ordres, peticions, comandes, etc.: (que) em faries el favor de...?, anem a...?, som-hi?, au!, vinga!..."
  7. Saludos y despedidas que inician, cierran o mantienen el contacto social.

Creemos que es en el punto 6, reproducido textualmente, donde se podría ubicar la mayoría de los ejemplos obtenidos del corpus objeto de este estudio. Entendemos que el venga o el vamos del español así como el va del catalán, pueden ser sinónimos en muchos casos del vinga o del au de los que habla Payrató.

Si tomamos los cuatro ejemplos expuestos al inicio del trabajo, vemos que en todos ellos hay un intento de modificar la actitud del interlocutor; el hablante pretende que el receptor haga algo que al propio emisor le interesa. Veamos de nuevo únicamente las versiones en español:

  1. - Venga mamá, dejámelo. Sólo hoy.
  2. - Venga, basta... ¡Tenemos que ir a casa de los Rovira!
  3. - ¡Vamos, vamos! No te pongas así... Oye, Victoria... tú y yo, siempre nos hemos ayudado, ¿verdad?
  4. - ¡Vamos Fernando, no seas idiota! Has estado con alguien ¿no?

En el ejemplo 1, la hablante pretende convencer a su madre para que le deje un bolso.

En el ejemplo 2, la hablante pretende que su marido deje de hacer lo que hacía y se disponga para marchar a casa de unos amigos.

En el ejemplo 3, el hablante pretende que su interlocutora -Victoria- no se enfade por algo ocurrido, de manera que pueda reconducir la conversación hacia el tema que a él le interesa.

Finalmente, en el ejemplo 4, la hablante pretende hacer cambiar la actitud del interlocutor para que le conteste lo que a ella le interesa.

Por lo tanto, vemos cómo nuestras expresiones se ajustan perfectamente a la idea de estereotipo o rutina de habla que expone Payrató, frente a lo que sería propiamente un conector. Mientras los conectores explicitan las relaciones entre los enunciados, los estereotipos facilitan el llevar a término determinadas acciones o actos de habla.

Finalmente, Vigara (1992), en la segunda parte de su obra dedicada al principio de la comodidad, cita una serie de expresiones que facilitan el mantenimiento fluido del canal; entre ellas se hallan las expresiones estimulantes conversacionales y uno de los ejemplos que utiliza es el siguiente: No seas terco, venga... Fíjate, has ido mil veces y ahora no quieres. También en este caso se puede aplicar lo expuesto anteriormente acerca de los estereotipos o rutinas de habla. Se trata de expresiones, dice, marginales, irrelevantes desde el punto de vista de la información, con un alto grado de desemantización, que podrían eliminarse de la conversación sin que cambie su sentido estricto, pero que le aportan un matiz diferente y a su vez la facilitan. Y en el ejemplo concreto que utiliza vemos de nuevo que lo que pretende el hablante es también modificar la actitud de su interlocutor y convencerlo de que vaya a algún lugar.

3. Situaciones de habla que introducen las expresiones analizadas

Veamos ahora qué tipo de acto de habla introducen las expresiones objeto de nuestro estudio. El sentido que aportan las partículas va, vinga // venga, vamos en los ejemplos obtenidos de nuestro corpus --casi siempre al inicio de un turno de habla o si es en el interior de una intervención, para marcar un cambio de tema o, por lo menos, un cambio en el tratamiento del mismo-- se puede resumir en dos posibilidades:

A. En la mayoría de los casos, incitan a "moverse", tal como indicaba Payrató en su clasificación de los estereotipos; el emisor intenta modificar la actitud de su interlocutor con la intención de incitar al mismo a realizar algo que a él le interesa. Los cuatro ejemplos presentados al inicio de este trabajo así lo indican y ahora podemos añadir algunos casos más.

2. - Va, Antoni, estigues quiet, que pot venir el Martí!
- ¡Déjame! Puede llegar Martín.
9. - Què? Què et sembla? Va, digues.
- Dime... ¿qué te parece?... ¿te gusta?
10. - Va, puja, que t'ajudo.
- Venga, súbete, vamos...
17. - Vindràs, oi? Va, home, només un moment. Molt bé...
- ¿Irás, no? Anda, hombre, sólo un momento. Muy bien...

(Este es el único caso en el que el va aparece traducido por anda que, por el sentido que tiene, en los contextos en que aparece podría ser sustituido por venga o vamos. Sin embargo, no nos atrevemos a afirmar que en todos los contextos las tres formas analizadas venga, vamos y anda sean siempre absolutamente idénticas e intercambiables; en todo caso, este es un tema que debería trabajarse más a fondo, analizando todas las posibilidades.)

B. En un segundo grupo de ejemplos, más reducido, cuando el hablante utiliza cualquiera de estas expresiones, lo que pretende es también incitar a un cambio de actitud más bien "psicológica", en cierto modo, "tranquilizar" al interlocutor. Veamos:
8. - Va, va, no et posis així. D'això, Victòria, tu i jo sempre ens hem ajudat, oi?
- ¡Vamos, vamos! No te pongas así... Oye, Victoria... tú y yo, siempre nos hemos ayudado, ¿verdad?
13. (El marido se queja de que está muy cansado por el trabajo y la mujer responde)
- Va, Antoni... Portem uns dies molt dolents...
- LLevamos unos días muy malos.
20. - Va, home, això són enrabiades. La nena passa una edat difícil.
- Sólo son rabietas. Ana está en una edad difícil.
21. - És només un paperot. Va, vinga, no et posis així.
- Sólo es un papelote. No te lo tomes así.
24. - Dona, no t'ho prenguis així.
- Venga mujer, no te pongas así.
25. - Va, Mercè, has de tenir més confiança. En mi, en nosaltres.
- Mercedes, has de tener más confianza en mí, en nosotros.

Curiosamente, en este segundo caso es donde se concentran casi todos los ejemplos en los que el redactor ha decidido no traducir al español el va o el vinga que sí aparecen en catalán. Y hay que decir al respecto que a pesar de que en estos casos la entonación es fundamental para dar mayor o menor expresividad, en los casos en que no se ha traducido, se pierde fuerza expresiva. No es lo mismo decir:

- Sólo es un papelote. No te lo tomes así, que:
- Sólo es un papelote. Venga, no te lo tomes así.

En el segundo caso, con la inserción del imperativo, forma por definición interactiva, sin duda alguna se gana en implicación con el interlocutor.

Hasta ahora se ha podido ver que, según la intención del emisor, los ejemplos del corpus se pueden clasificar en dos grandes grupos. En ambos hay un intento por parte del emisor de provocar un cambio en la actitud del interlocutor, pero mientras que en el primer caso se pretende que ese cambio se materialice en una acción posterior —estarse quieto, marcharse, dar algo...—, en el segundo, el cambio de actitud es más psicológico, existe un claro intento de calmar al receptor del mensaje, unas veces con la única intención de tranquilizarlo y otras para conseguir posteriormente algo de él.

Sin embargo, quedan un par de ejemplos en los que se podría añadir un matiz diferente:
4. (el marido se queja de que tiene dolor de cabeza y de que no está dispuesto a ver más diapositivas porque no quiere ir a casa de unos amigos. La mujer responde)
- Va, va, que això és mandra.
- Lo que tienes es pereza.
5. - Va! Que et conec. Només és mandra.
- Te conozco, y eso es pereza...

Como se puede comprobar, a pesar de que a lo largo de toda la conversación, lo que pretende la mujer es convencer a su marido para ir a casa de unos amigos, concretamente en estas secuencias no se incide especialmente en ello, ni tampoco se pretende tranquilizar a nadie. En estos casos con el va simplemente se está diciendo: - no te quejes (lo que tienes es pereza), no te estoy haciendo caso. Sin embargo, en el fondo tampoco es tan diferente, porque el no te quejes o el no te estoy haciendo caso son una demanda implícita de que cambie la actitud a favor de lo que ella pretende.

4. Comparación de las expresiones utilizadas en ambas lenguas

Si tomamos los veintisiete ejemplos que forman nuestro corpus, encontramos que:

  • En cinco casos, el va del catalán está traducido por venga.

  • En nueve, no ha sido traducido: o bien se ha modificado ligeramente la traducción de toda la frase (2) o bien se ha suprimido la expresión sin más (25).
    (2) - Va, Antoni, estigues quiet, que pot venir el Martí!
    - ¡Déjame! Puede llegar Martín.
    (25) - Va Mercè, has de tenir més confiança...
    - Mercedes, has de tener más confianza...
  • En siete, el va se ha traducido por vamos.

  • En un caso se ha traducido por anda.

  • Una sola vez el texto entero ha sido suprimido en la versión en español.

  • En los cuatro restantes (7, 14, 15 y 26), el va ha sido traducido por va, lo cual constituye, a nuestro entender, un problema de interferencia.

    Si examinamos detenidamente los ejemplos, veremos que cuando la traducción es venga o vamos -o incluso en el caso de anda- el sentido que se le quiere dar a la frase no varía en absoluto en ambas lenguas:

    19. - Va, fora! Pesat, que ets un pesat!
    - Vamos, andando pesado, que eres un pesado.
    10. - Va puja, que t'ajudo.
    - Venga, súbete, vamos.
    17. - Vindràs, oi? Va home, només un moment...
    - ¿Irás, no? Anda, hombre, sólo un momento...

    No sucede lo mismo cuando la expresión no se traduce. Ya se ha comentado anteriormente que cuando se suprime la expresión, cambia ligeramente el matiz de la secuencia y esta pierde expresividad (ejs. 13, 20, 21 y 25).

    Desconocemos totalmente los criterios que ha seguido el redactor del texto para traducir la expresión en unos casos y suprimirla en otros; lo que sí podemos afirmar es que en los supuestos que estamos trabajando existe una perfecta equivalencia entre las expresiones venga, vamos // vinga, va (aunque el vinga es mucho menos frecuente), por lo que no parece necesario buscar otros recursos para resolver la traducción.

    5. El va en español: ¿un caso de interferencia lingüística?

    Veamos en primer lugar las cuatro secuencias donde aparece:
    7. - Fuig, dona... va, arregla't, que anirem a sopar!
    - Venga, va mujer... Arréglate y vámonos a cenar...
    14. - Va, estigues quiet, home! El meu nebot pot venir en qualsevol moment.
    - Va, Ricardo, Antonio puede llegar de un momento a otro.
    15. - Ho saps perfectament. El meu veí, el marit de la Rosa.
    - Va, mujer, no disimules. El nuevo vecino, el marido de Rosa.
    26. - Va Rosa, i tu no diràs res?
    - Eh, Rosa, «y tú no dices nada?
    - (no hay texto en catalán)
    - Va, mamá.

    El primer problema que encontramos es que el va con el significado que estamos trabajando no aparece en ninguno de los diccionarios ni gramáticas del español consultados; Moliner (1966; 168-170, ir), por ejemplo, habla del vaya, del vamos a ver, del vamos, anda, pero no menciona el va.

    Tampoco lo hemos encontrado en novelas que pretendan reflejar el habla coloquial, mientras que el venga sí aparece con bastante frecuencia. Veamos algunos ejemplos de El Jarama (Sánchez Ferlosio 1956; 94, 97, 98, 120):

    - Para mí que te quieres hacer de rogar. Venga ya, galápago...
    (...)

    - ¿Qué hacéis ahí como pasmados? ¡Venga, ayudar a papá a sacar los trastos de la maleta!
    (...)

    - ¡Venga! ¡No me tengáis así!
    (...)

    - Venga, Justina; pues tú y yo contra el ramo de la carne...

    También Haverkate (1994; 167), al hablar de los mandatos, utiliza el siguiente ejemplo: ¡Venga, apaga esa luz!

    Así pues, tras las comprobaciones pertinentes, la conclusión a la que llegamos es que realmente se trata de un caso de interferencia lingüística, es decir, que el va aparece en estos contextos debido a que en catalán es una expresión viable y muy productiva y que, por lo tanto, los traductores de la serie han decidido mantenerla en algunos casos, conscientes o no de que se trata de una interferencia lingüística.

    En cuanto al posible origen de la interferencia, bien puede ser producto de la confusión, muy común en el español de Cataluña, entre los verbos ir y venir del español y los verbos anar y venir del catalán; es decir, la misma confusión que llevaría a decir ¡ya vengo! en lugar de ¡ya voy! o dentro de un rato vendré a verte por dentro de un rato iré a verte. Según Fabra (1979; 199, 1714), en catalán, anar es: moure's passant d'un punt a l'altre en una direcció determinada indicada per un adverbi o frase adverbial; dirigint-se a un indret determinat, que no és ací ni aquí, indicat per una determinació circumstancial; y venir es: transportar-se d'un lloc al lloc on és el qui parla o aquell a qui hom parla, por lo que es posible decir ara mateix vinc a casa teva a alguien que está en su casa. Sin embargo, Marsá (1987; 48) dice que en español ir indica siempre un movimiento de la primera persona (aquí) a la segunda (ahí) o a la tercera (allí) o bien de la segunda a la tercera, mientras que venir sólo puede indicar movimiento de la segunda o tercera personas hacia la primera, por lo que ahora mismo vengo a tu casa sería incorrecto, ya que de la primera persona a la segunda, sólo puede utilizarse el verbo ir.

    Sin embargo, aunque es posible que dicha confusión tenga algo que ver o incluso pueda estar en el origen de la cuestión que estamos tratando, esta también se podría explicar de una manera mucho más simple y es que la productividad del va catalán en determinados contextos ha llegado a contaminar y a invadir un terreno que en español en principio era del venga (y que también pueden ocupar el vamos, el anda y otras expresiones similares).

    ANEXO: EL CORPUS ANALIZADO

    CAPÍTULO 15

    1/ - Va, marona, deixa-me-la. Només avui.
    - Venga mamá, dejámelo. Sólo hoy.

    2/ - Va, Antoni, estigues quiet, que pot venir el Martí!
    - ¡Déjame! Puede llegar Martín.

    CAPÍTULO 18

    3/ - Antoni, prou! Au, va! Que avui anem a casa dels Rovira.
    - Venga, basta...¡Tenemos que ir a casa de los Rovira!

    4/ - Va, Va, que això és mandra!
    - Lo que tienes, es pereza...

    5/ - Va! Que et conec. Només és mandra.
    - Te conozco, y eso es pereza...

    6/ - Va, home! A més a més, quan passen les diapositives, ronques com un liró!
    - Además, cuando pasan las diapositivas, siempre duermes como un lirón...

    7/ - Fuig, dona... va, arregla't, que anirem a sopar!
    - Venga, va mujer... Arréglate y vámonos a cenar...

    8/ - Va, va, no et posis així. D'això, Victòria, tu i jo sempre ens hem ajudat, oi?
    - ¡Vamos, vamos! No te pongas así... Oye, Victoria... tú y yo, siempre nos hemos ayudado, ¿verdad?

    9/ - Què? Què et sembla? Va, digues.
    - Dime... ¿què te parece?... ¿Te gusta?

    10/ - Va puja, que t'ajudo.
    - Venga, súbete, vamos...

    11/ - Va! De pressa!
    - (No traducido. Texto suprimido)

    12/ - Va. Vine, cony! No siguis "plasta"!
    - ¡Venga Ana, no seas plasta!

    13/ - Va, Antoni... Portem uns dies molt dolents...
    - LLevamos unos días muy malos.

    CAPÍTULO 19

    14/ - Va, estigues quiet, home! El meu nebot pot venir en qualsevol moment.
    - Va, Ricardo, Antonio puede llegar de un momento a otro.

    15/ - Ho saps perfectament. El meu veí, el marit de la Rosa.
    - Va, mujer, no disimules. El nuevo vecino, el marido de Rosa.

    16/ - Va, Ferran, no facis el burro. Has estat amb algú, oi?
    - ¡Vamos!, Fernando no seas idiota. Has estado con alguien ¿no?

    17/ - Vindràs, oi? Va home, només un moment. Molt bé. Apa, adéu.
    - ¿Irás, no? Anda, hombre, sólo un momento. Muy bien, bien, adiós.

    18/ - I a tu què t'importa? Va, Martí, ves passant!
    - ¿Y a ti que te importa? Vamos, pasa.

    19/ - Va, fora! Pesat, que ets un pesat!
    - Vamos, andando pesado, que eres un pesado.

    20/ - Va, home, això són enrabiades. La nena passa una edat difícil.
    - Sólo son rabietas. Ana está en una edad difícil.

    CAPÍTULO 20

    21/ - És només un paperot. Va, vinga, no et posis així.
    - Sólo es un papelote. No te lo tomes así.

    22/ - Va, digue'm què va passar.
    - Vamos, explícamelo.

    23/ - Va, dona...
    - Vamos, siéntate.

    24/ - Dona, no t'ho prenguis així.
    - Venga mujer, no te pongas así.

    25/ - Va Mercè, has de tenir més confiança. En mi, en nosaltres.
    - Mercedes, has de tener más confianza en mí, en nosotros.

    26/ - Va, Rosa, i tu no diràs res?
    - Eh, Rosa, «y tú no dices nada?
    - (No hay texto en catalán)
    - Va, mamá.

    27/ - Va, va, que és tard, tothom a dormir.
    - Vamos, vamos, es tarde, todo el mundo a dormir.

    Referencias bibliográficas

    © Carmen Hernández García 1997

    El URL de este documento es "http://www.ucm.es/OTROS/especulo/numero6/c_hernan.htm"