Estudios:

Intertextualidad
de F. Kafka en
J.L. Borges

Cristina Pestaña Castro
Licenciada en Filología alemana
Universidad de Valladolid

Realizar un análisis comparativo entre Franz Kafka y Jorge Luis Borges puede resultar, a primera vista, una tarea fácil: muchas fueron las ocasiones en las que el escritor argentino, dentro y fuera de sus obras literarias, habló y manifestó su profunda admiración por el checo, al que consideró como el primer escritor clásico del siglo*.

En líneas generales, se puede hablar de una clara intertextualidad de Kafka en Borges, la cual no sólo se concentra en una serie de obras concretas y aisladas, sino que planea a lo largo y ancho de toda su producción, si bien es cierto que habrá etapas donde la impronta de Kafka sea más visible que en otras.

Destacable es la opinión del mismo Borges dentro un artículo periodístico, publicado precisamente en conmemoración por el centenario del nacimiento de Kafka**, en la que señala la presencia de éste en su obra:

" Creo que los cuentos son superiores a sus novelas. Las novelas, por otra parte, nunca concluyen. Tienen un número infinito de capítulos, porque su tema es de un número infinito de postulaciones. A mí me gustan más sus relatos breves y aunque no hay ahora ninguna razón para que elija a uno sobre otro, tomaría aquel cuento sobre la construcción de la muralla. Yo he escrito también algunos cuentos en los cuales traté ambiciosa e inútilmente de ser Kafka. Hay uno, titulado "La Biblioteca de Babel" y algún otro, que fueron ejercicios en donde traté de ser Kafka. Esos cuentos interesaron, pero yo me di cuenta que no había cumplido mi propósito y debía buscar otro camino. Kafka fue tranquilo y hasta un poco secreto y yo elegí ser escandaloso. Empecé siendo barroco, como todos los jóvenes escritores y ahora trato de no serlo. Intenté también ser anónimo pero cualquier cosa que escriba se conoce inmediatamente".

Estas palabras desvelan aspectos altamente fructíferos para el campo de la comparatística: Borges mismo reconoce primeramente la influencia y la posterior imitación del modelo (traté ambiciosa e inútilmente de ser Kafka). En segundo lugar, la recepción y efecto (Esos cuentos interesaron). Admite también la intertextualidad en la genología, en el género (en este caso, el cuento). Por último, también los temas y motivos presentan paralelismo, así por ejemplo, el concepto que aquí se señala de la "infinitud", va a ser clave (su tema es de un número infinito de postulaciones). Ahora bien, ¿hasta qué punto se puede hablar de comparación o influencia de Kafka en Borges?

Teóricos y estudiosos como, por ejemplo, JAIME ALAZRAKI [1983: 197] reducen la base de esta posible comparación a la esfera del estilo: Sólo el "realista" modus operandi de ambos escritores sería campo de análisis comparatístico, pero este aspecto ya lo desarrollaremos con posterioridad.

Una vez expuesto todo esto, cabe decir que la presencia de Kafka en Borges se analizará desde los siguientes parámetros:

  1. La influencia e imitación.
  2. La recepción y efecto.
  3. Los géneros.
  4. Temas y motivos.

1.- LA INFLUENCIA E IMITACIÓN:

a).- Influencia:

A la hora de hablar del concepto de "influencia" hemos de manifestar nuestra conformidad con la tesis de CLAUDIO GUILLÉN [1985: 305ss]: Aquí, el concepto de "influencia" presenta un importante factor humano, psicológico. No decimos que tal o cual texto de Kafka influye en tal o cual texto de Borges, sino que Borges está influenciado por Kafka e interminable sería la lista de lugares y obras donde el argentino subrayó esta 'dependencia'.

Volvamos de nuevo al artículo periodístico ya citado. En él, Borges dice:

"Mi primer recuerdo de Kafka es del año 1916, cuando decidí aprender alemán. (...) Fue entonces cuando leí el primer libro de Kafka que, aunque no lo recuerdo ahora exactamente, creo que se llamaba Once cuentos. (...) Después tuve oportunidades de leer El proceso y a partir de entonces, lo he leído continuamente."

Estas palabras señalan la influencia directa de Kafka sobre Borges: No hay intermediario alguno.

b).- Imitación:

La diferencia entre influencia e imitación es que la influencia es una imitación inconsciente y la imitación es consciente. En el caso que aquí nos ocupa, es muy difícil determinar hasta qué punto Borges imita o se ve influido por Kafka. La imitación es un concepto más concreto que el de "influencia": es la relación entre un maestro reconocido y sus seguidores. Cuando Borges escribe "Yo también he escrito algunos cuentos en los cuales traté de ser ambiciosa e inútilmente de ser Kafka", entonces hay aquí una imitación consciente del modelo. Pero cuando, precisamente en el ensayo "Kafka y sus precursores", dentro de Otras Inquisiciones, afirma que:

"En el vocabulario crítico, la palabra "precursor" es indispensable, pero habría que tratar de purificarla de toda connotación de polémica o rivalidad. El hecho es que cada escritor crea a sus precursores. Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro. En esta correlación nada importa la identidad o la pluralidad de los hombres. El primer Kafka de Betrachtung es menos precursor del Kafka de los mitos sombríos y de las instituciones atroces que Browning o Lord Dusany". J.L.BORGES [1995:109]

entonces, parafraseando, podríamos decir que en cada uno de los textos de Kafka está la idiosincrasia de Borges, en grado mayor o menor, pero, si Kafka no los hubiera escrito, lógicamente, no los podríamos percibir en Borges. En este caso, nos movemos en el terreno de la influencia y no en el de la imitación.

Como ya se ha señalado con anterioridad, para Alazraki sólo el estilo "realista" de ambos escritores sería el único aspecto comparatístico: cierto es que los cuentos de Borges, escritos ya en período de madurez, presentan concomitancias estilísticas con Kafka: prosa aparentemente desnuda, fría, pero cargada de sentido y poderosamente sugeridora. Y al igual que Kafka, se detiene en los más inesperados detalles y en su cuidadoso registro hay mucho de técnica "realista":

"Hacía unos dos años que su madre había muerto, y desde entonces, Georg vivía con su padre; por supuesto, el amigo se enteró de lo sucedído, y expresó sus condolencias con una carta tan fría que uno tenía forzosamente que deducir que el dolor causado por semejante pérdida era completamente incomprensible en el extranjero". Franz Kafka, La Condena.

"Emma dejó caer el papel. Su primera impresión fue de malestar en el vientre y en las rodillas: luego de ciega culpa, de irrealidad, de frío, de temor; luego, quiso ya estar en el día siguiente. Acto continuo comprendió que esa voluntad era inútil porque la muerte de su padre era lo único que había sucedido en el mundo, y seguiría sucediendo sin fin." J.L. Borges, "Emma Zunz", en El Aleph.

Pero también no es menos cierto que esta defensa de una única base comparativa permite ciertas discrepancias: en primer lugar, cuando Borges señala que "traté de ser ambiciosa e inútilmente de ser Kafka", es lógico pensar que hay imitación del modelo no sólo desde la perspectiva estilística sino también desde todos los otros órdenes literarios; en segundo lugar, se debe tener en cuenta que mientras que Kafka teje sus indescifrables parábolas con paradójica claridad (Kafka escribía en un alemán muy sencillo y delicado), en Borges a veces se produce el proceso inverso: el estilo ensayístico o de disquisición filosófica, carece, en ocasiones de anécdota o nos lleva simplemente al motivo del que parte:

"Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregor Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto. Estaba echado de espaldas sobre un duro caparazón, y al alzar la cabeza, vio su vientre convexo y oscuro, surcado por curvadas callosidades sobre el que casi no se aguantaba la colcha, que estaba a punto de escurrirse hasta el suelo". Franz Kafka, La Metamorfosis.

"El final de la historia sólo es referible en metáforas, ya que pasa en el reino de los cielos, donde no hay tiempo. Tal vez cabría decir que Aureliano conversó con Dios y que Este se interesa tan poco en diferencias religiosas que lo tomó por Juan de Panonia. Ello, sin embargo, insinuaría una confusión de la mente divina". J.L.Borges, "Los Teólogos", en El Aleph.

2.- RECEPCIÓN Y EFECTO:

Desde que en 1916 Borges lee por primera vez a Kafka, estamos hablando ya de una recepción directa, se ocupará intensamente de él. «Hasta qué punto las narraciones de Kafka son influencia o erudición en la obra de Borges? A lo largo de la biografía del argentino, como ya se ha dicho, infinitas son las veces en las que Kafka aparece mencionado, hay una influencia psicológica de Kafka sobre Borges.

Según el mismo Borges, la recepción de Kafka, no sólo en él, sino también en el conjunto de la Literatura Universal se debe a la atemporalidad de su obra, lo cual le convierte en un clásico de la Literatura Universal:

La diferencia esencial con sus contemporáneos y hasta con los grandes escritores de otras épocas, Bernard Shaw o Chesterson, por ejemplo, es que con ellos uno está obligado a tomar la referencia ambiental, la connotación con el tiempo y el lugar. Es también el caso de Ibsen o Dickens. Kafka, en cambio, tiene textos, sobre todo en los cuentos, donde se establece algo eterno. A Kafka podemos leerlo y pesar que sus fábulas son tan antiguas como la historia, que estos sueños fueron soñados por hombres de otra época sin necesidad de vincularlos a Alemania o a Arabia. El hecho de haber escrito un texto que trasciende el momento en que se escribió es notable. Se puede pensar que se redactó en Persia o en China y ahí está su valor".

La repercusión de Kafka sobre Borges no viene de la mano del movimiento surrealista, sino , como vemos, de mucho antes, partiendo de una admiración personal. Es una recepción pura, sin traducciones, sin crítica, sin influencias expresionistas o surrealistas. Se puede considerar a Borges como uno de los primeros seguidores o receptores de Kafka: Mientras que para el mundo de la cultura Kafka nace después de la II Guerra Mundial, ya en 1938, doce años tan sólo después de la muerte de Kafka, Borges traduce al castellano La Metamorfosis y empieza a escribir sus primeros cuentos fantásticos. El éxito literario de obras como Ficciones ("La Biblioteca de Babel", "La lotería en Babilonia", "La casa de Asterión", "El Abenjacán en el Bojarí, muerto en su laberinto"...) o El Aleph, no sólo supusieron una continuidad en Hispanoamérica y resto del mundo de ese "realismo fantástico", sino que cierta parte de la crítica le considera como el padre del llamado "realismo mágico" latinoamericano, término tomado del surrealismo. De todas formas, hay que considerar a Franz Kafka como un "precursor" más de Jorge Luis Borges y más bien se puede hablar de erudición que de influencia. A Borges le gustaba leer a Kafka, pero esto de modo alguno significa que haya una concomitancia plena. Se podría decir que Borges es más "estudioso" que "imitador" de Kafka.

3.- EL GÉNERO:

¿Es posible establecer una comparación entre los cuentos de Kafka y los de Borges? Si esto es así, «hasta qué punto los cuentos de Borges suponen un arranque y una evolución respecto a los cuentos de Kafka?

La esencia narrativa kafkiana estaría en que en sus relatos se cuentan siempre dos historias, pero con una inversión lógica, pues la historia secreta sería contada con sencillez y, en cambio, la visible aparecería relatada con sigilo. Recordemos así obras como "En la colonia penitenciaria", "El castillo", "El Proceso"...Para G.STEINER [1976:162] el contraste entre la generalidad de exposición y forma clásica que advertimos en Dante y Goethe y el modo encubierto e idiosincrásico de Kafka denota el tenor de la época: Las fuertes disonancias tan en boga por las corrientes artísticas de la época le permitieron introducir lo inquietante y lo siniestro de un modo creciente.

Borges señala que los cuentos de Kafka "son superiores a sus novelas" y es quizás éste el motivo por el que se decantara por este género, por ser un género que se adapte mejor a los juegos mentales, a los ejercicios de la imaginación. El cuento borgiano, al igual que el de Kafka, se nos presenta lleno de absurdas asociaciones. En ellos aparecen lo siniestro y lo fantástico, lo excepcional y lo insólito. En los cuentos y novelas de Kakfa pudo encontrar Borges ese laberinto kafkiano, que derivó en laberinto borgiano en obras como El muerto, La otra muerte, Abenjacán en el Bojarí, muerto en su laberinto...: el mundo es un caos, un laberinto absurdo por el que transita el hombre, pobre criatura incapaz de penetrar su destino o gobernarlo, y además, toda una nueva forma de narrar, con esa "desnudez fantástica" de la que habla G.STEINER [1976:169], ese estilo preciso y atemporal. Pero en Borges, la sensación de angustia o pesadilla que se siente al leer La Metamorfosis o El Castillo o El Proceso, no aparece por ninguna parte:

"Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con Aquel que no muere". JL. Borges, Los dos reyes y los dos laberintos, en El Aleph.

La originalidad de los cuentos de Borges reside en que apenas tienen parangón: A menudo abandona el carácter narrativo y adopta tonos propios de la filosofía, introduce datos y fechas truncadas, inventa libros, enfrenta tesis opuestas e igualmente falsas... y más recursos fruto de su imaginación y de su conocimiento y admiración por la literatura clásica, entre la que se encontraría Franz Kafka. Incluso se ha llegado a decir que Borges "ha inventado su propio género, a medio camino entre el cuento y el ensayo".(HARSS, 1969):

"Yo afirmo que la Biblioteca es interminable. Los idealistas arguyen que las salas hexagonales son una forma necesaria del espacio absoluto y, por lo menos, de nuestra intuición del espacio. Razonan que es inconcebible una sala triangular o pentagonal. (Los místicos pretenden que el éxtasis les revela una cámara circular con un gran libro circular de lomo continuo, que da toda la vuelta de las paredes..." La Biblioteca de Babel.

Por lo tanto, es muy difícil establecer un punto de comparación y equivalencia en los cuentos de Borges y Kafka.

4.- LOS TEMAS Y MOTIVOS:

Lo "fantástico", lo "insólito" es un tema universal en la literatura: Lo absurdo, las sorpresas, extravagancias, irracionalidades, locuras... pueblan obras y autores tan diferentes como El Amadís de Gaula, Cervantes, Byron, Dovstoieski, Kafka, Borges y demás escritores latinos del "realismo mágico".

Para JAIME ALAZRAKI[1983:197], la temática de ambos escritores responde a actitudes opuestas: "Kafka hace emerger sus ficciones de un drama personal con su tiempo y los absurdos anexos a la realidad de su tiempo y las ficciones de Borges representan un esfuerzo por trascender el tiempo y la realidad histórica y ver el drama humano en una escala infinita, en un plano abstracto y metafísico." Ciertamente, es imposible acercarse al relato kafkiano dejando de lado el enfoque biográfico-psicoanalítico (si bien en obras como, por ejemplo, "El topo gigante", el elemento biográfico no figura, aquí se ocupa de la ciencia), pero también el elemento biográfico es un factor a tener en cuenta en Borges: algunos hechos reales están presentes en La biblioteca de Babel (Borges fue bibliotecario) e incluso se ha dicho que entre sus mitos estaría también el de su propia biografía: la relación padre-hijo (Borges hijo como realización de lo que quiso pero nunca pudo ser el padre), la importancia de los sueños... Por otra parte, en contra de la opinión de Alazraki, en Borges también está muy presente la "quintaesencia de lo argentino". A pesar de ello, la temática de Kafka es más personal, más humana, fruto de la neurosis obsesiva del autor. Por otro lado, ambos autores jamás se interesaron por la historia o la sociología. No fueron escritores costumbristas ni mucho menos moralistas. Así, sus biografías pasan a ser exclusivamente literarias. La vida de ambos personajes está consagrada a la construcción lenta de una obra y será ya sólo literatura, una literatura que tiene en cada uno de ellos a sí mismos como personajes principales. En cuanto a la metafísica, que Alazraki considera como un tema exclusivamente borgiano, el mismo Borges considera la temática kafkiana como metafísica: su obra se sitúa por encima de la realidad histórica (en sus obras jamás se percibe la Primera Guerra Mundial), el ahondamiento en el problema del hombre, su subyugación frente al poder (La Metamorfosis, El Proceso, El Castillo)... si bien, como ya hemos dicho antes, el tratamiento del tema es distinto: Lo absurdo, la postergación infinita, el mundo como laberinto, la instancia de seres superiores...en obras como El Congreso o La Biblioteca de Babel, señalarían la presencia de Kafka y de la temática kafkiana en los cuentos de Borges mientras que Kafka aborda el tema desde un punto de vista más existencial, en Borges toda angustia aparece refrenada oponiendo al absurdo del mundo una elegante ironía.

NOTAS:

* "(...) voy a señalar su condición de clásico, y el hecho de que podamos leerlo y olvidar sus circunstancias -cosa que sucede con muy pocos escritores, que yo sepa-, así lo demuestra." en "Kafka puede ser parte de la memoria humana" dentro de Diálogos: Jorge Luis Borges, Osvaldo Ferrari.(1992).

** "Un sueño eterno" en El país, 3 de julio de 1983.

BIBLIOGRAFÍA:

  1. ALAZRAKI, J.: La prosa narrativa de Jorge Luis Borges, Editorial Gredos, Madrid, 1983.
  2. ANDERSON IMBERT, E.: Literatura Hispanoamericana, Vol.II, Fondo de Cultura Económica, México, 1966.
  3. BORGES,J.L.: "Kafka y sus precursores", en Otras inquisiciones. Alianza Editorial, Madrid, 1995.
  4. -------------, "Un sueño eterno." en El País, 3 de Julio de 1983.
  5. -------------, El Aleph, Alianza-Emecé, Madrid, 1977.
  6. FERRARI, O.: Diálogos: Jorge Luis Borges y Osvaldo Ferrari. Editorial Seix Barral, Barcelona, 1992.
  7. GUILLEN,C.: Entre lo uno y lo diverso: Introducción a la Literatura Comparada. Edit. Crítica, Barcelona, 1985.
  8. HARSS, L: Los nuestros, Edit. Sudamericana, 1969.
  9. KAFKA, F.: Obras completas. Editorial Planeta, Barcelona, 1970.
  10. SÁNCHEZ FERRER, J.L.: El universo poético y narrativo de Jorge Luis Borges. "Biblioteca Básica de Literatura", Anaya, Madrid, 1992.
  11. STEINER, G.: Language and silence. Atheneum, New York, 1976.

© Cristina Pestaña Casto 1997

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