Reseñas:

P.A. Bugallo

Dios también come
tortilla de patatas


¿Fue el machismo endémico de la raza humana el responsable de que Dios mandara a su Hijo y no a su Hija? ¿Puede Dios tener un servicio de fax y navegar por Internet para vigilar estado del mundo? ¿Pone Dios, al llegar a casa, el vídeo de Marcelino, pan y vino? ¿Qué tal le sienta a Satanas el disfraz de Pinito del Oro? ¿Tiene Dios que enterarse de lo que pasa por la CNN? Todas estas y otras muchas cuestiones pueden ser resueltas tras la lectura de Dios también come tortilla de patatas, de P.A. Bugallo. Pero, ¿quién es P.A. Bugallo?; ¿quién este irreverente ser que se ha atrevido a dejar al descubierto los entresijos celestiales? La solapa de la obra nos lo desvela:

P.A. Bugallo no es reportero de televisión, ni catedrático de universidad alguna, tampoco ha obtenido ningún premio, ni ha salido nunca en la caja tonta ésa que todo lo puede; no es, no existe, como tú, afortunado y amable lector. Pese a ello, hay quien afirma que nació en 1960 y que es autor, entre otras cosas, de las novelas H Connection y Primitivo & Cia.
Su obra no ha sido traducida a catorce idiomas, ni publicada en una treintena de países.

Si la vía negativa que el autor elige para describirse no satisface a los lectores, no se preocupen. Podrán encontrarle dormido junto a su ordenador en una de las escenas de la obra, mientras Dios y Satán siguen con sus discusiones. Como escribió Horacio del Rey en la presentación de la obra: "Parece mentira que a un ser humano dotado de tan extraordinaria imaginación no se le haya ocurrido inventarse una vida más interesante. No sé... una abducción, una cátedra, un premio..., algo, aunque fuera algo tan falso que esa no fuera la palabra".

Los tiempos han cambiado y Dios se encuentra con que le han comido el terreno. Porque, como dice Satán, "desde que desapareció Sid el Vicioso el rocanrol ya no es lo que era; ahora lo bailan hasta las monjitas". Sirva de ejemplo de cómo han cambiado los tiempos —incluso en la Eternidad— la siguiente escena de la obra:

Escena segunda
En la misma oficina. Dios navega por Internet.

DIOS.- ¡Cuánta razón tenía mi hija! Esto del Internet es mucho más descansado que pasarse la jornada de aquí para allá. ¡Magnífico! ¡Ya estoy en Madrid! Gran Vía... Plaza Mayor... Nada por aquí. Nada por allá... Sin novedad en Moratalaz... Veamos el Retiro... ¡Esto si que es pasear!... Así da gusto, sin que nadie pueda cagarte encima... Ahora la Casa de Campo... Bueno, pues parece que está tranquilo... Disfrutemos entonces de una agradable visita al zoo... No es como el Arca de Noé, pero no está nada mal... Un momento... Atrás un poco... Desde luego menudo inventazo es esto del multimedia... Ampliemos este trocito ... ¡Dios mío! ¿Pero qué haciendo esos, esos ... ? (Por el interfono) Magdalena, deprisa, avisa a San Isidro. ¡Esto es horroroso! Un grupo de adolescentes están intentando violar a Chun-Li, el oso panda.
MAGDALENA.- Hecho, Señor. ¿Quiere que le lleve un poco de agua de rosas? Es muy relajante.
DIOS.- Con el día que llevo lo que me vendría bien es un güiski doble.
MAGDALENA.- Ahora mismito se lo llevo.
DIOS.- Tráete la botella también. Y otro vaso si quieres acompañarme.
MAGDALENA.- No sé si debería, Señor.
DIOS.- No te preocupes, mujer. Por una vez no pasa nada. Ni Dios se va a enterar...

Una peculiar obra de teatro —una mezcla de Calderón y Charles Bukowski—, llena de irreverente y sano sentido del humor, un disparate teológico-festivo.

El autor, no contento con imprimir su obra —algo que en otros tiempos le hubiera llevado a la hoguera— busca su difusión por todos los medios y, así, alcanzar la condenación eterna. Los navegates del cyberespacio pueden acceder a ella en su propia página:

http://www.bugallo.com/dios.html
(actualizado el enlace: 19/11/98)

Joaquín Mª Aguirre

7/12/97

El URL de este documento es http://www.ucm.es/OTROS/especulo/numero7/bugallo.htm


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