Reseñas:

John Tiffin y Lalita Rajasimgham:

En busca de
la clase virtual

La educación en la sociedad
de la información


Contenido:

Prólogo, Gabriel Ferraté Pascual
Agradecimientos
Prefacio, Reídar Roll

  1. La visión
    Nuevas escuelas para una nueva sociedad
    La elección
    Televirtualidad
    Equilibrar el aprendizaje convencional y el teleaprendízaje
    La clase virtual hoy
    La clase virtual del mañana
    La búsqueda
    La visión
  2. Educación es comunicación
    ¿Qué es la educación?
    ¿Qué es la comunicación?
    ¿Qué tipo de sistema de comunicación se necesita para la educación?
  3. En una clase en sí
    Las eras de la educación
    El hogar como sistema de comunicación para la educacion
    El lugar de trabajo como sistema educativo
    El aula como sistema de comunicación para la educación
    Los niveles fractales en el aula
    Las aulas en la educación terciaria
    El control en el aula
    Las aulas como integradoras de la educación
  4. El escrito en la pared
    Hay problemas en la escuela
    La magnitud del problema
    Problemas de espacio
    Problemas de almacenamiento
    Problemas de tiempo
    Problemas de la proporción profesor-alumno
    Fracaso de adaptación
    Retirada de barreras
  5. Caminos hacia la clase virtual
    El camino a Damasco: educación por correspondencia
    El camino hacia Puebla: televisión educativa (ETV)
    A través de Silicon Valley: ordenadores aplicados al aprendizaje
  6. El teleaprendizaje en el ciberespacio
    Los caminos hacia las superautopistas
    La teleconferencia sincrónica
    Teleservicios asincrónicos para el teleaprendizaje
    El patrón emergente
    Diseño de un sistema de teleaprendizaje de múltiples niveles
    El ciberespacio
  7. Realidad virtual Generación interna y externa de la realidad virtual
    Los generadores de realidad virtual
    La evolución de la,realidad virtual generada por ordenador
    Telepresencia en las realidades virtuales
  8. La clase virtual
    Nivel 1: el aprendiz autónomo
    Nivel 2: el aprendiz y el profesor
    Nivel 3: el grupo pequeño
    Nivel 4: la gran institución
  9. Piense de forma global
    Las telecomunicaciones contra el transporte
    El servicio educativo global
    La comercialización de la educación
    Economías de escala
    Los profesores y la clase virtual
    El flujo de nuevos conocimientos
    Cambio tectónico
  10. Actúe de forma local
    Niveles fractales

La obra de J. Tiffin y L. Rajasimgham es más fácil de asumir en sus críticas que en sus propuestas. Las críticas que se realizan al sistema convencional de enseñanza -ya milenario- son atinadas; incluso las críticas realizadas sobre lo que, aparentemente, era una innovación, la televisión educativa pueden ser perfectamente asumidas sin grandes problemas. Pero cuando empiezan las propuestas se siente un cierto malestar. Los autores lo explicarían señalando que es el "miedo al futuro" que se avecina, los restos de "viejo sistema", etc., pero no creo que sea exactamente eso.

Que las nuevas tecnologías (sean las que sean) van a producir un cambio importante en el sistema educativo es indudable. Lo que me preocupa de esta obra es un cierto tufillo a "neoliberalismo radical", que puede ser muy peligroso en el campo de la enseñanza. Veamos un ejemplo:

(...) hay algunas promesas apasionantes en la clase virtual. Los sistemas educativos de base nacional son impuestos. Todo el mundo tiene que ir a la escuela. Se imponen los currículos y se restringe la selección de materias o la metodología. Para muchos, las escuelas son un tedioso tiempo de espera. Por el contrario, la clase virtual deja que el aprendiz decida lo que quiere estudiar, cuándo y cómo. Permite que el aprendiz vaya a buscar el aprendizaje que para él tiene sentido. Motiva al aprendiz a esforzarse por aprender (p. 224)

J. Tiffin y L. Rajasimgham advierten que ciertos países -ellos son de Nueva Zelanda-, inspirados por la política de la "Nueva Derecha", están buscando la forma de recortar los gastos de la enseñanza. Lo que no tenemos demasiado claro es si esto se debe ver como un progreso o un retroceso. Los autores parecen recibir esta situación desde el frente de las ventajas que aportará al sistema educativo al abrirse a nuevas posibilidades.

(...) existe un creciente mercado para la educación, y las funciones de custodia de las escuelas se traducirán en que los profesores de primaria y secundaria seguirán trabajando de forma convencional durante mucho tiempo. Es a nivel terciario y en la educación a distancia independiente donde parece que la demanda de teleprofesores se expandira en primer lugar
El patrón de trabajo de los profesores y su remuneración podrían ser muy diferentes de los de los profesores tradicionales. Hemos sugerido que los teleprofesores serían más como doctores, disponibles cuando se tuviera necesidad de ellos y seleccionados por los aprendices basándose en la calidad de sus enseñanzas. Las fuerzas del mercado entrarán en juego. Los profesores malos no podrán hacer negocio (p. 209)

Si analizamos el cuadro-resumen que J. Tiffin y L. Rajasimgham incluyen en la obra para describir la evolución y características de ciertos parámetros de la educación, nos haremos una idea de sus propuestas y, sobre todo, del escenario que dibujan para la "Sociedad de la Información":


PreindustrialIndustrialDe la información
IdiomasLatín y griegoIdiomas nacionalesInglés
AlumnosLos jóvenes
de la elite
Los jóvenesTodos
Edad de los alumnos6-20 años6-16 añosCualquier edad
PagoPadresPor los impuestosEl usuario
ProveedoresIglesiaEstadoCorporaciones
DóndeLugar de conocimientoPueblos y ciudadesEn cualquier lugar
CuándoTiempo concertadoTiempo establecidoCualquier momento
Sistema económicoTradicionalismoTaylorismoNeoliberalismo
Fuente de currículumProfesorEstadoNecesidades del alumno

(pág. 116)

La tercera columna, la de la educación del futuro, nos muestra un sistema educativo en manos de empresas en el que la educación es una mercancia que los "consumidores" (ahora habría que calificarles así) contratan y adquieren "bienes educativos" diversificados acordes con sus necesidades. En el marco del Neoliberalismo, el "usuario" contrata directamente, desde cualquier lugar del mundo, los servicios educativos que le interesan para su formación particular diseñando su propio currículum. Tiene ante él toda una oferta eductiva de la que puede seleccionar los productos que considere más apropiados.

Entendemos que, desde una perspectiva neoliberal, la educación no se pueda ver como un elemento nivelador social, sino como una inversión económica similar a cualquier otra. En los países en los que existe una tradición de universidades privadas cuyo prestigio está directamente relacionado con la formación de la elites culturales y políticas, mientras que las públicas son universidades de segunda clase, este planteamiento no chocará demasiado. No sucede igual en los países en los que no existen grandes diferencias entre las universidades públicas, que mantienen un prestigio similar en su conjunto, aunque algunas puedan destacar en algún campo determinado. Aunque en los últimos años ha habido una progresiva comercialización de la enseñanza superior pública a través de la creación de Títulos específicos, mecenazgo publicitario, etc., todavía se mantiene un cierto espíritu de servicio público, es decir, la concepción de la enseñanza como un elemento que garantice la igualdad de oportunidades de formación, dejando el factor competencia a la salida posterior al mercado de trabajo.

Ante la entrada de las "Nuevas Tecnologías" en el campo de la enseñanza, se pueden mantener dos principios. El primero es la posibilidad de montar un sistema de mercado en el que la educación, como otros bienes, sea objeto de transacciones económicas especulativas; en este caso, las ventajas se aprovechan para convertir el "servicio" en "empresa". El segundo, en cambio, aboga por aprovechar las innovaciones para extender el servicio hasta donde no podía llegar por los medios convencionales.

J. Tiffin y L. Rajasimgham hablan constantemente del efecto negativo de los muros de aula convencional. Mucho nos tememos que derribar los muros físicos pueda servir para elevar otros nuevos, los económicos. Cuando se recorre la WWW, cada vez son más los lugares en los que las nuevas tecnologías se están utilizando no para extender el conocimiento, sino para cobrarlo.

Probablemente, el lector de esta crítica esté pensando que el autor peca de ingenuo o de romántico. Posiblemente sea así, pero uno prefiere pensar que las Nuevas Tecnologías pueden aprovecharse con criterio de ahorro antes que con criterio de ganancia. J. Tiffin y L. Rajasimgham señalan que bajarán los costes de la enseñanza; creo que aquí son ellos los que pecan de ingenuos. Si la enseñanza se convierte en un sistema de mercado absoluto se formará un abanico de posibilidades sujetas a las leyes de oferta y demanda. Los autores cuentan con el pago de los usuarios a las corporaciones, pero no cuentan con el pago de las corporaciones al profesorado encargado de impartir la enseñanza, elemento básico si tratan de crear unidades docentes competitivas. Cuando los autores señalaban que "los malos profesores no podrán hacer negocio", implícitamente reconocen que los "buenos" sí. Uno no puede dejar de recordar la crisis educativa del sistema medieval:

Sin duda, los universitarios de los siglos XIV y XV no abandonan los recursos que pueden obtener de un trabajo pagado. Es más aún, se aferran vivamente a esos pequeños beneficios en aquellos tiempos difíciles. Reclaman a los estudiantes el pago de las lecciones -que en definitiva la Iglesia no pudo impedir- con una avidez creciente. Determinan las prescripciones que definen los regalos que los estudiantes deben ofrecer a los profesores en el momento de los exámenes. Restringen todos los gastos universitarios que pueden ir en detrimento de ellos. El número de estudiantes pobres que reciben instrucción y grado gratuítamente declina con gran rapidez por obra de los estatutos. En Padua, a comienzos del siglo XV no hay más que uno de esos estudiantes por facultad: medida puramente teórica que salvaguarda el principio defendido por la Iglesia. Es el equivalente del denario debido a Dios que el gran mercader separa de sus beneficios para los pobres.
Al propio tiempo,cesa en las universidades la corriente de universitarios de condición modesta que habían sido el fermento de las facultades. A las universidades llegarán ahora aquellos a quienes mantiene un protector para agregárselos luego estrechamente a su persona o aquellos que se contentan con una existencia bohemia en la que las ambiciones intelectuales son secundarias, como en el caso de un Villon. (Jacques Le Goff, Los intelectuales en la Edad Media, Barcelona, Gedisa, 1993, pp. 116-117)

Evidentemente, no queremos igualar las situaciones -ni si quiera las causas-, pero sí los efectos de la transición de un sistema a otro. Hoy por hoy, los que se benefician mayoritariamente de la aplicación de las nuevas tecnologías a la enseñanza forman parte de las elites de los países más desarrollados. Esto implica un cierto compromiso moral para no agrandar más las fisuras y, sobre todo, el compromiso de aprovechar unas tecnologías que facilitan la comunicación en la tarea de la transferencia de información hacia los países que más lo necesiten.

La obra de J. Tiffin y L. Rajasimgham merece la pena por su análisis de la crisis -innegable- del actual sistema educativo en las sociedades postindustriales. Merece la pena por el desarrollo de las estructuras que configuren el marco general de la enseñanza asistida por las nuevas tecnologías. Más criticable nos parece -como hemos señalado- el enfoque mercantilista referido a la educación. En cualquier caso, nos parece una obra que deberían conocer todos aquellos responsables de la educación en cualquier nivel para poder ir diseñando ese futuro que ya está aquí.

La obra se cierra, de forma un tanto inesperada, con un "capítulo" añadido, titulado "Epílogo. Internet como entorno para la enseñanza a distancia", a cargo de Gabriel Ferraté, Claudí Alsina y Francesc Pedró, de la Universidad Abierta de Cataluña, primera experiencia global de Universidad Virtual en España. Es un interesante trabajo sistemático sobre las formas de la teleenseñanza y sus requerimientos, y sobre la experiencia acumulada por esta Universidad en su reciente actividad docente.

Joaquín Mª Aguirre

4/01/98

El URL de este documento es http://www.ucm.es/OTROS/especulo/numero7/j_tiffin.htm


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