Editorial


La Red y la Educación


Cada día son más las instituciones educativas e investigaoras que giran sus ojos hacia la Red. Su presencia institucional crece a pasos agigantados. Colegios, institutos, universidades, bibliotecas, etc. sitúan sus páginas en este gigantesco entramado. Pero se puede estar en la Red de muchas maneras.

Hay una presencia testimonial —publicitaria, si se quiere— que lleva a un simple estar ahí, movidos por el deseo de no quedarse atrás. Las instituciones muestran sus instalaciones, cuentan sus logros..., en definitiva, muestran su foto. Está faceta de la red no es desdeñable. Pero hay otras formas de participación más activas.

Con un crecimiento menos intenso, pero firme, instituciones o sectores de ellas van trasladando su parte más valiosa: sus conocimientos. El valor mayor de la Red para la educación se centra en dos posibilidades:

  • la Red como sistema de difusión del conocimiento;
  • la Red como espacio de encuentro y colaboración.

Ambos aspectos son básicos en los desarrollos educativos y científicos. En el primer caso, la Red juega un papel importante por su capacidad de distribución, rapidez y bajo coste económico. Los historiadores y sociólogos de la ciencia han recogido ejemplos suficientes —probablemente nosotros también— de los fuertes condicionamientos externos que limitan, por unas causas o por otras, la difusión del conocimiento. La Red da una gran autonomía difusora y permite distribuir más rápidamente y a más lugares. La fluidez de la difusión es, a su vez, un importante incentivo para la producción investigadora. Los cuellos de botella que habitualmente se producen en la difusión se solventan, en gran medida, gracias a la Red.

El segundo aspecto es tan importante como el primero. La posibilidad de establecer proyectos comunes entre miembros de diferentes grupos separados es fundamental para el desarrollo de la investigación. También aquí se pueden resolver muchos de los problemas tradicionales en el campo de la investigación. La Red acerca y permite la constitución de más grupos de trabajo rompiendo las barreras espaciales. Cada vez son más las herramientas que permiten una mayor proximidad en la distancia. La Red permite la localización de investigadores con intereses comunes y su agrupamiento virtual para desarrollar sus objetivos.

En nuestras manos está el crear una Red cada día más abierta e integradora, un espacio de difusión en el que sea posible contruir una comunidad educativa e investigadora más ágil y productiva.