Creación/Memorias

Miguel Catalán
Te morirás sin saberlo

Madrid, Huerga y Fierro, 1997.


Por lo general, cuando un pensador se adentra en el género narrativo, se sirve de éste para adecuar gran parte de su pensamiento filosófico a la novela o el cuento. La historia literaria está llena de estos casos: desde Nietzsche hasta Unamuno la narración refleja gran parte del campo reflexivo que el autor plasmó en el terreno ensayístico, de modo que bajo una nueva forma las ideas toman una relevancia distinta y posiblemente más próxima al lector. Por eso resultan extraños casos como el de Miguel Catalán, en los que su preocupación fundamental al iniciarse en la novela consista únicamente la de ampliar el campo de sus preocupaciones literarias en una nueva dirección dentro de su tarea de escritor.

Miguel Catalán nació en Valencia en 1958. Es doctor en Filosofía y en la actualidad ejerce como profesor de Filosofía y Ética de la Comunicación en la Facultad de Ciencias de la Información del CEU San Pablo-Universidad Politecnica de Valencia Su primer ensayo Pensamiento y acción apareció en 1994 y reunía gran parte de sus conocimientos sobre el pragmatismo norteamericano. Al año siguiente publicó Conversaciones Valencianas, libro de entrevistas que pretendía resumir las ideas de los intelectuales más importantes de esta ciudad en los últimos años y que en la actualidad aguarda en prensa su segunda parte. Este mismo año ha publicado un nuevo ensayo, Proceso a la guerra. El programa de deslegalización de la guerra, y en colaboración con Miguel Herráez ha finalizado la confección de un Diccionario de escritores que reune todas las firmas de la actualidad valenciana. Además Miguel Catalán colabora con frecuencia en las principales revistas de pensamiento y de crítica literaria del país: Anthropos, El Basilisco, Cuadernos del Norte, Diálogo filosófico, Er y ABC Cultural.

Con Te morirás sin saberlo Catalán se estrena en el género narrativo con una novela de tipo tradicional donde se saborea ese hábito perdido en los últimos años de rememorar historias. La novela se estructura en torno a una única voz narradora, alrededor de la cual giran los recuerdos de la protagonista que remiten a un idílico mundo infantil y sus repercusiones en el tiempo actual junto a algunos momentos de la historia más reciente de nuestro país. En este sentido se vislumbran algunos ecos del Goytisolo de Señas de identidad, así como algunas efervescencias lingüísticas que remiten a las últimas novelas de Manuel Vicent. Un lenguaje extremadamente cuidado, con frases cortas y de una elegancia poco frecuente dirigen la acción en torno a un misterio que atrae el interés del lector desde el principio hasta el final de la obra.

La protagonista, Teresa Sanjuan, una mujer perteneciente a la burguesía de la posguerra española recuerda el día en que, como consecuencia de la guerra, vio partir a parte de su familia. A partir de aquí, la narradora emprende, por medio de un juego infantil, la busqueda de la verdad, la respuesta a ese juego complice que entabla con uno de sus primos y que la acosa como si de un misterio fatal se tratase. Tal vez por este motivo el protagonismo del narrador ensombrece a gran parte de los personajes que aparecen sin una psicología esmerada que estratifique los distintos estados de animo, pero el lector bien puede entender esto cuando descubre que el resto de ese mundo literario, de ese pasado idealizado, sólo existe en razón del narrador que los evoca. Es por ello que el juego de matices y múltiples perspectivas que adquiere el texto le dan un carácter poco uniforme a primera vista, pero el talento de su autor ha sabido sacar de esta historia toda la fuerza creadora que una buena narración debe mantener desde las primeras líneas.

Luis Veres

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