Estudios:

ESTUDIOS
SOBRE LA
METAFORA

Eva Samaniego Fernández
evasam@wamba.cpd.uva.es
Universidad de Valladolid



El poeta juega muchas veces al ajedrez sin tablero,
y por eso no entendemos sus movimientos.

(Fernando Lázaro Carreter)


El tema que tratamos tiene unas características muy peculiares en cuanto a bibliografía. Nos referimos al hecho de que la cantidad de material monográfico existente sobre la metáfora es ingente (Semántica, Lingüística, Retórica, Lógica, Filosofía...), mientras que las investigaciones sobre la traducción de esta figura hasta ahora son escasísimas, breves y, salvo alguna honrosa excepción, muy superficiales. En nuestra opinión, cometeríamos un grave error si no mencionáramos las diferentes teorías que existen sobre la metáfora, al tener que referirnos a ellas continuamente en este trabajo. Sin embargo, puesto que nos vemos muy restringidos por las limitaciones de espacio, hemos de sintetizar enormemente en esta visión general. Así, el esquema que vamos a seguir es el siguiente: a) la metáfora como fenómeno intralingüístico y b) la metáfora como fenómeno interlingüístico.


1. VISIÓN GENERAL: LA METÁFORA Y LOS INVESTIGADORES

Para tener una visión muy general de los aspectos de la metáfora que suelen acaparar la atención de los investigadores principales en este campo, presentamos en primer lugar un esquema básico del tema tratado con más interés por cada autor:

Respecto a los autores a los que hemos tenido acceso que han tratado la traducción de esta figura (ya sea en libros o en artículos), son los siguientes (por orden alfabético): ALVAREZ, AZAR, DAGUT, KURTH, LARSON, MASON, MENACERE, MOOIJ, NEWMARK, NIDA & TABER (lenguaje figurado), OGDEN & RICHARDS, PLIEGO SANCHEZ, RABADAN, SNELL-HORNBY, TORRE, TOURY, VAN BESIEN y PELSMAEKERS, VAN DEN BROECK, y VAZQUEZ AYORA.


2. LA METÁFORA COMO FENÓMENO INTRALINGÜÍSTICO

2.1. El Punto de Vista Clásico (de ARISTOTELES a COLERIDGE)

Antes de ARISTOTELES, ya SOCRATES y PLATON habían hablado de la metáfora; para SOCRATES, ésta formaba parte integrante de la Retórica, y era útil para ganar discusiones, convencer, razonar ... es decir, como parte de la técnica mayéutica que él gustaba tanto de practicar con sus discípulos. PLATON, por su parte, reconoce el poder de esta figura para persuadir, pero critica a los filósofos que hacen uso de juegos verbales para alejar a otros de la verdad1. Así, en el mundo griego2 la metáfora era un poderoso método de argumentación al que se miraba con sospecha por su susceptibilidad a ser utilizado en perjuicio de la sabiduría. Sin embargo, el primer análisis detallado sobre la metáfora lo encontramos en ARISTOTELES. Según él, es una especie de "desvío" del uso normal del lenguaje, puesto que afirma que3:

"Metaphor is the application to one thing of a name belonging to another thing".

Es decir, que a algo se le aplica un nombre que en propiedad pertenecería a otra cosa. De ahí que se diferencie del uso "normal" de la lengua, pues "the poet has an intuitive perception of the similarity in dissimilars".4

La visión que dejaron los griegos, por lo tanto, es la de un uso desviado, que sirve para llamar la atención sobre similitudes ocultas y que, de ser mal utilizado, puede dar lugar a inflamación de pasiones y sofismo. De ahí que gran parte de la Retórica de la Edad Media se preocupara fundamentalmente por el decoro, el uso correcto de las figuras para que cumplan su función de embellecimiento.

Más tarde CICERON en De Oratore, HORACIO en Ars Poetica y LONGINO en De lo Sublime confirmaron esta preocupación por el decoro, insistiendo en los principios de armonía, adecuación y congruencia. Así, CICERON veía en la figura un medio para producir un efecto decoroso en el habla ("it gives pleasure", HAWKES 1972/1986:11), mientras que HORACIO (Ibid:12) le atribuía la facultad de presentar relaciones armoniosas entre elementos. LONGINO (Ibid:12) parecía estar más preocupado por el abuso metafórico, pues según él dicha figura sólo debía usarse en ocasiones apropiadas y nunca habrían de darse más de dos (como mucho tres) en el mismo pasaje.

QUINTILIANO en De Institutio Oratoria afirma que el término "metáfora" es el equivalente de "translatio", que se trata de un tropo y que por ello es "the artistic alteration of a word or phrase from its proper meaning to another" (Ibid:13). La Rhetorica ad Herennium, hasta hace poco atribuida a CICERON, retoma de nuevo el concepto de decoro, y deplora el uso de metáforas inusuales o inadecuadas.

A lo largo de Edad Media5 se le da un giro religioso a la figura, y se considera que el mundo es una especie de libro lleno de metáforas creado por Dios para que el hombre las interprete. Por lo tanto, gozan de la aprobación de los eruditos aquellas metáforas que tengan una finalidad didáctica principalmente -lo cual no quiere decir ni mucho menos que se renunciara a ellas en la literatura. DANTE6 intenta una categorización, distinguiendo entre significado "literal", "alegórico", "analógico" y "tropológico", refiriéndose siempre a la Commedia.

El racionalismo y el empirismo que surgen en el siglo XVII comienzan a considerar esta figura desde el punto de vista puramente estilístico, y crean el ideal de "plain style"7, que reclama la claridad de la lengua; así, la metáfora se ve como un ornamento superfluo. Tanto LOCKE como JOHNSON8 defienden un estilo menos ampuloso, y surge el concepto de la "sustitución", según el cual la figura puede ser reemplazada por una paráfrasis literal sin pérdida de significado, con lo cual estaríamos hablando de un recurso alternativo del lenguaje.

En el siglo XIX se imponen las teorías de SHELLEY, WORDSWORTH y COLERIDGE, que niegan de modo rotundo el carácter exclusivamente ornamental de la metáfora y reivindican el poder creador9 de dos elementos esenciales: "Fancy" e "Imagination"10. Sólo existiría una diferenciación entre literal y metafórico en aquellas sociedades que hayan desarrollado la capacidad del pensamiento abstracto, y entonces la metáfora ya no sería un mero embellecimiento de los hechos, sino una manera de experimentarlos, una proyección de la verdad a través de la Imaginación. Según COLERIDGE (HAWKES 1972/1986:43), la función principal de la Imaginación sería "esemplastic", que para él significa "to fuse into one", rasgo propio de la figura que tratamos. Así, el proceso por el que las palabras constituyen una realidad en sí mismas y la superponen al mundo real a través de la Imaginación se llamaría metáfora11. De esto se desprende que no se puede considerar que dicha figura envuelva a un pensamiento preexistente, sino que sería el pensamiento propiamente dicho.


2.2. El Siglo XX

Ya en el siglo XX es el Positivismo Lógico12 el que se adueña del panorama; así, las expresiones tendrían significado en tanto en cuanto sean verificables y se ajusten a la realidad. Por lo tanto, la metáfora, por tener referentes ambiguos y valor real muy dudoso, tendría un estatus extra-lógico, al margen de la Lógica, con lo cual recogeríamos la visión tradicional de la metáfora como evocadora de emociones más que representativa de la verdad objetiva.

A partir de RICHARDS (1936) el panorama tan desastroso13 para la metáfora va a cambiar totalmente, y se van a suceder vertiginosamente estudios que tratan de penetrar en los mecanismos cognitivos que desencadenan estas figuras en el receptor. La Semántica, por ejemplo, justifica la creación de la metáfora y su interpretación por la coincidencia entre uno o más semas comunes entre el término metafórico y el sustituido (DIAZ 1990:159-160). Veamos, pues, un breve compendio de estas aproximaciones.

2.2.1. Teorías Cognoscitivas

Se han centrado en dos aspectos fundamentales: 1) la reivindicación del papel esencial que tiene la metáfora en TODOS los ámbitos, demostrando que no se trata ni muchísimo menos de un fenómeno relegado al campo de la literatura14; 2) la investigación de los procesos cognitivos, de cómo el oyente/lector/receptor es capaz de interpretar esta figura; en pocas palabras: ¿hay "desvío" o no?

  1. Según MOOIJ (1976)

    Según este autor (1976:31), el panorama se podría clasificar de acuerdo con el siguiente baremo: 1) teorías MONISTAS15, que afirman que las palabras utilizadas metafóricamente pierden su capacidad referencial "normal" (es decir, la "literal") y 2) teorías DUALISTAS16, que a la referencia literal de la palabra añaden la posibilidad de una segunda referencia, la metafórica. Según esta clasificación, los autores se agruparían de la siguiente manera (págs.36-37):

    A. MONISTIC THEORIES:

    1. Connotation theories: meaning of metaphorical words taken to be explainable on the basis of part of their literal meaning (connotations). Examples: A. REICHLING, M.C. BEARDSLEY, J. COHEN, R.J. MATTHEWS.
    2. Theories according to which the meaning of metaphorical words is explainable on the basis of other features of their literal use. Example: the substitution view.
    3. Theories according to which the meaning of metaphorical words is not explainable. Example: M. FOSS (supervenience view).

    B. DUALISTIC THEORIES:
    1. Comparison17 theories. Example: P. HENLE.
    2. Interaction18 theories: two subjects in a metaphor, one of which is conceived in terms of the other. Examples: W. STÄHLIN, K. BÜHLER, I.A. RICHARDS, M. BLACK.

  2. Según KITTAY (1987)

    Otra propuesta divisoria es la de KITTAY (1987:178-180), que divide el panorama según las siguientes aproximaciones:
    1. Intuitionist: a diferencia del lenguaje literal, no se puede recomponer el significado metafórico a partir del significado de sus partes, de ahí la necesidad de utilizar la intuición.
    2. Emotivist: el significado de la metáfora se extraería de su fuerza emotiva.
    3. Formulaic: la metáfora no es más que una fórmula para una comparación implícita.
    4. Intensionalist: la metáfora se interpreta ignorando su denotación y acudiendo a sus connotaciones.
    5. Interactional: para comprender una metáfora hay que tomar en consideración interpretaciones que no sean aplicables al lenguaje literal pero sí al metafórico.
    6. Contextualism: es necesario el contexto para la comprensión de una metáfora, y la consideración de su significado literal sería un factor esencial.

  3. Según WAY (1991)

    Más exhaustivo es el análisis del estado de la cuestión realizado por WAY (1991:28-59). Resumimos lo más brevemente posible el panorama con que se encuentra hoy el estudioso de la metáfora según esta autora:

    1. "Emotive and Tension Theories"
      Niegan el contenido cognitivo de la metáfora, atribuyéndole una función exclusivamente estética, que procede de la yuxtaposición de términos que violan las expectativas del receptor mediante un uso desviado del lenguaje. La Teoría de la Tensión se fija casi exclusivamente en la anomalía que surge al unir dos términos diferentes en uno.

    2. "The Substitution Approach"
      Las metáforas son elementos que se utilizan "en lugar de", y por lo tanto pueden ser reemplazadas por su equivalente literal o paráfrasis. De nuevo, se considera que su función es de puro embellecimiento, o, en palabras de la Retórica clásica, de deleite. Según DIAZ (1990), esta aproximación habría causado grave daño al progreso de los estudios sobre la metáfora, puesto que "la idea de metáfora como sustitución de términos por una relación de semejanza ha tenido como consecuencia el hecho de que durante mucho tiempo se le considerara tropo de una sola palabra" (pág.159).

    3. "The Comparison Theory"
      Esta visión da un paso más en el sentido de que la metáfora no se limitaría sólo a una sustitución de elementos, sino que compararía éstos a través de una relación de similitud. Por ello, sería un símil o analogía19 en forma elíptica20. El problema que presenta esta teoría es evidente: al utilizar una paráfrasis, no se logra nunca el mismo efecto. Además, acudir a la similitud es un juego peligroso, pues se trata de un concepto biunívoco, por lo que habría que explicar cómo es posible que dicho parecido vaya sólo en una dirección y no en ambas (es decir, "los cirujanos son unos carniceros" no implica que "los carniceros sean unos cirujanos").
      Ha habido varios intentos de salvar este escollo, sobre todo mediante la hipótesis de la transferencia, según la cual serían solamente los rasgos "sobresalientes" ("salient") de un término los que se proyectarían sobre el otro. De nuevo una objeción: dichos rasgos dependen del contexto y del campo semántico, con lo cual la transferencia de propiedades quedaría reducida a una casuística interminable. Además, en muchas ocasiones los rasgos elegidos para la comparación no pertenecen al orden semántico primario del vehículo21, es decir, que la metáfora puede estar basada a su vez en una comparación22 con cambio semántico23 y no basarse por tanto en una similitud literal24.

    4. "The Controversion Theory"
      Defendida fundamentalmente por BEARDSLEY (1958) y en parte por KITTAY (1987), esta teoría defiende que todo tipo de discurso en el que el emisor produce un mensaje que evidentemente es falso y que por ello apunta a otra interpretación (ej: "si gana, me como el zapato") se denominaría "self-controverting"25. Así, al darse cuenta el receptor de que la primera interpretación falla26, inmediatamente acudiría a un segundo nivel de significación27. La metáfora sería entonces un tipo de discurso "self-controverting" que aportaría un cierto grado de contradicción lógica entre sus términos. Así, el proceso cognitivo sería el siguiente (BEARDSLEY 1962:293-307): "a shift from central to marginal meaning28 which is triggered by a logical opposition between the central meanings of the terms involved in an utterance".
      El gran fallo de esta propuesta reside en que limita el cambio de significado al campo semántico de las mismas palabras, independientemente del contexto o la intención del emisor29, por lo que estamos hablando entonces de una teoría puramente formalista. Además, la "connotación" de una palabra es algo sumamente abstracto.

    5. "The Anomaly Theory"
      Esta teoría defiende que la anomalía o conflicto30 inherentes a la metáfora son esenciales para su identificación y posterior comprensión31. Dicha anomalía bajo este punto de vista sería un "error de categoría semántica"32; así, la violación de la ortodoxia semántica, que dispararía o activaría ("trigger") un mecanismo de re-interpretación, sería la clave33 para diferenciar el lenguaje literal del metafórico. De nuevo hay objeciones: ¿qué hacemos con aquellos casos, bastante frecuentes por cierto, en que tanto la interpretación literal como la figurada se adaptan al contexto34? En este caso, no habría ninguna anomalía que pusiera en marcha ese mecanismo y, si seguimos los dictámenes de esta propuesta, la interpretación metafórica estaría totalmente descartada. Además, de nuevo retornaríamos a la vieja teoría del lenguaje literal como elemento primigenio y el metafórico como la manifestación de rasgos de similitud previos a la creación de la figura.

    6. "The Interaction View"
      El inductor principal de esta teoría fue BLACK35 en 1954. Según él, la metáfora consta de dos partes: el sujeto primario o literal (recordemos el "tenor" de RICHARDS) y el sujeto secundario o metafórico (vehículo richardsoniano). Ambos transportarían consigo una serie de ideas asociadas o tópicos característicos de una comunidad, que él denomina "systems of commonplaces". Así, las metáforas irían más allá de las palabras, basándose más bien en ese corpus asociativo, que resaltaría unos rasgos determinados (sujeto primario) y daría menos importancia a otros36. Por lo tanto, la metáfora sería una interacción de vehículo y tenor37 a través de conceptos compartidos o tópicos que organizarían el pensamiento de un modo nuevo, con lo cual ya no estamos hablando exclusivamente de dos términos, sino de sistemas conceptuales. El vehículo según BLACK sería una especie de filtro38 que seleccionaría algunos rasgos39, eliminaría otros y, en conjunto, organizaría las asociaciones del tenor o sujeto primario40. Además, la ventaja de esta propuesta es que la metáfora ya no constituiría la explicitación de similitudes ya existentes, sino que tendría poder creador de afinidades41. Quizá el gran fallo de BLACK resida en que no explica cómo funcionan los mecanismos de cambio semántico y como se produce esa interacción. Sus detractores afirman además que no tiene en cuenta estructuras en las que aparecen tanto tenor como vehículo, en las cuales ya no se puede afirmar que una tenga preeminencia sobre la otra.

    7. Estudios Psico-Lingüísticos: "Two-Stage Hypothesis and Reaction Time Studies"
      Si, como hemos visto, fuera cierto que la anomalía forma parte inseparable de la naturaleza de la metáfora, entonces su interpretación para un hablante requeriría un tiempo muy superior al del lenguaje bona fide, en primer lugar para localizar la falsedad literal y en segundo lugar para re-interpretar el enunciado metafóricamente. De ahí que el foco de interés principal de los estudios cognitivos sobre la metáfora se haya bifurcado: el primer objetivo ha sido dilucidar si dicho desvío es un factor intrínseco a nuestra figura; el segundo, investigar la importancia del contexto para la agilidad de procesamiento por parte del receptor. Para ello, se han hecho experimentos42 con metáforas comunes, expresiones idiomáticas y refranes, contrastando la velocidad de comprensión de éstos con la de expresiones literales semánticamente comparables. Los resultados parecen demostrar que es posible que el significado literal de muchas de estas expresiones ni siquiera se tenga en cuenta a la hora de procesarlas, lo cual sugiere la idea de que tales elementos se almacenan en la memoria del hablante como unidades semánticas de rápido acceso y comprensión que no necesitan una pre-interpretación literal.

ORTONY, SCHALLERT, REYNOLDS y ANTOS (1978) demostraron que, según sus experimentos, a medida que se aumentaba la riqueza contextual de las unidades presentadas a los sujetos que realizaban la prueba, menor era el tiempo que éstos requerían para interpretar el lenguaje metafórico con respecto al lenguaje literal43. Además, GILDEA y GLUCKSBERG44 (1983) afirman que forzar a los receptores a buscar un significado literal interfiere en su interpretación45, lo cual parecería indicar que no es cierto que exista primero una comprensión literal y sólo después una metafórica. HOFFMAN46 resume así sus conclusiones:

"In ordinary contexts, figurative language takes no longer to comprehend than ordinary communication, because figurative language is ordinary communication. It does not seem to require special comprehension processes, if 'to be special' means 'to take more time".

GERRIG y HEALY proponen la teoría del truncamiento como solución: sostienen que sí existe un proceso de dos fases (primero literal y luego metafórica) en la interpretación de las metáforas, pero afirman que en algunas ocasiones se "trunca" rápidamente el análisis literal, dando paso en milésimas de segundo a la versión metafórica. CAMAC y GLUCKSBERG (1984) echaron por tierra una de las hipótesis más importantes de la "Comparison Theory", la asociación previa o "prior association", que presupone que el receptor asociaría el vehículo y el tenor de una metáfora de modo previo a su unión en la figura. Para ello, utilizaron parejas léxicas y pidieron a los sujetos que las relacionaran de algún modo antes de requerir una interpretación metafórica de ningún tipo, y el resultado fue el siguiente (WAY 1991:57):

"(...) word pairs that form the topic and vehicle of good metaphors need not be associatively related prior to their being interpreted as components of the metaphor itself".

KEIL en 1986 analizó el aprendizaje metafórico en niños y comprobó que la interacción se da en campos semánticos, no sólo en correspondencias locales entre tenor y vehículo. Las últimas investigaciones de KELLY y KIEL en 1987 parecen demostrar que, como ya apuntaba la teoría de la interacción, los términos del campo del tenor muestran mayores cambios que los del campo del vehículo (WAY 1991:58):

"(...) whole domains of concepts are implicated immediately in the process of comprehending individual metaphors. In addition, the conceptual domains interacting in metaphor are restructured, at least in terms of the similarity relations between concepts within the domains. Finally, this restructuring is asymmetric in that the tenor's domain undergoes greater change than the vehicle's domain. An important question for future investigations concerns the mechanism underlying conceptual restructuring through metaphor".


2.2.2. La Pragmática

Según esta aproximación, la Semántica sólo podría aportar la interpretación literal de una expresión metafórica47, y por ello en esta disciplina no debería incluírse el estudio de estas expresiones48. Según SEARLE (en ORTONY 1979/1982:92-123), la metáfora pertenecería a la misma categoría que la ironía y los actos de habla indirectos, en los que el hablante comunica su mensaje pero las palabras que utiliza para ello no tienen ese significado concreto si se interpretan literalmente; es decir, que habría una ruptura entre lo que el hablante quiere comunicar y lo que literalmente dice49. Esto nos hace deducir que SEARLE no cree que haya un cambio semántico, sino que lo que varía es la intencionalidad del emisor, y las condiciones que nos mostrarían dicha intencionalidad vendrían dadas por el contexto50.

GRICE (en COLE & MORGAN, cit. en NEKEMAN 1988:41-58) sugiere que la metáfora sería una explotación de la máxima de calidad ("try to make your contribution one that is true"; "do not say what you believe to be false"; "do not say that for which you lack evidence", pág.142). Así, de modo consciente el hablante/emisor estaría explotando una máxima conversacional con el propósito de comunicar de modo efectivo un mensaje, siempre basándose en el principio cooperativo51. Por lo tanto, un análisis de la metáfora requeriría un nivel de interpretación que tenga en cuenta los principios generales del comportamiento cooperativo y los supuestos o presunciones previas presentes en la mente de los hablantes a la hora de aplicar estos principios. Este tipo de presupuestos van a formar parte integrante de las investigaciones recientes, y por ello los incluímos también en el siguiente apartado.

2.2.3. Nuevas Propuestas:52

a) LAKOFF, JOHNSON Y TURNER

Estos tres autores, en sucesivos libros53, pretenden demostrar que nuestro sistema conceptual está basado, casi en su totalidad, en metáforas básicas, y que estas se proyectan en el sistema lingüístico de diversas formas. Así, estudian expresiones básicas que intintivamente hemos aprendido junto con la cultura y la lengua y de las que apenas somos conscientes.

LAKOFF se plantea la siguiente cuestión: si tenemos expresiones como (LAKOFF & JOHNSON 1980:4): "lo que dices es indefendible", "atacó los puntos débiles de mi argumentación", "demolí sus argumentos", "he ganado la discusión" o "me rindo, es inútil discutir contigo", entonces es necesario que en nuestro sistema conceptual, al menos el de nuestra propia lengua, hayamos grabado el concepto de que "LA DISCUSION ES LA GUERRA".54 Estas metáforas conceptuales serían de varios tipos: de orientación o espaciales55, ontológicas, estructurales, nuevas56, etc. Las estructurales serían aquellos casos en que un concepto queda estructurado metafóricamente en términos de otro, es decir, que nos permite conceptualizar un elemento acudiendo a otro que comprendemos de un modo más directo (pág.61). Las de orientación o espaciales, sin embargo, organizarían todo un sistema de conceptos haciendo depender una metáfora respecto de otra, como son los casos de ARRIBA-ABAJO, DENTRO-FUERA (1980:14-21), etc. Este último tipo proporciona una base consistente que nos permite comprender conceptos en términos de orientación. Veamos algunos ejemplos (1980:15):

HAPPY IS UP; SAD IS DOWN: I'm feeling up. That boosted my spirits. My spirits rose. You're in high spirits; Thinking about her always gives me a lift; I'm feeling down. I'm depressed. He's really low these days, etc.

CONSCIOUS IS UP; UNCONSCIOUS IS DOWN: Get up. Wake up. I'm up already. He rises early in the morning; He fell asleep. He dropped off to sleep. He's under hypnosis, etc.

Otro tipo sería el conformado por las metáforas de entidad y sustancia; según los autores, el comprender nuestras experiencias en términos de objetos y sustancias nos permitiría seleccionar y aislar extractos de dicha experiencia e identificarlos como entidades y sustancias en sí, lo que trae consigo que podamos categorizarlos, agruparlos y cuantificarlos. Una vez lograda esta metáfora conceptual o básica, entonces se proyectaría de diversas formas, como pueden ser (1980:26-27): "INFLATION IS AN ENTITY", "THE MIND IS A MACHINE", etc. Así, encajamos determinados conceptos dentro de sustancia o entidad; un ejemplo es el campo visual, pues cognitivamente consideramos que es una especie de "contenedor", y todo lo que se halla en él está dentro de dicho contenedor57.

Sin embargo, surge un problema: si la mayor parte de nuestro sistema conceptual está estructurado metafóricamente, ¿existen conceptos que se puedan comprender y asimilar directamente, sin metáforas? Según los autores, sí es posible, pero este tipo de conceptos serían sólo los más directos físicamente hablando (1980:56-57):

"(...) the structure of our spatial concepts emerges from our constant spatial experience, that is, our interaction with the physical environment. Concepts that emerge in this way are concepts that we live by in the most fundamental way".

Pero entonces, y de acuerdo con esta línea de pensamiento, sólo serían "directas" las experiencias físicas. Sin embargo, los autores niegan que sólo lo inmediatamente tangible conforme una experiencia física, afirmando que hay conceptos que se pueden entender sin necesidad de una metáfora, y otros sin embargo -en su mayoría no físicos- necesitan ser conceptualizados en términos de conceptos físicos, para poder entenderlos de un modo más cercano58:

"we are not claiming that physical experience is in any way more basic than other kinds of experience, whether emotional, mental, cultural or whatever. All of these experiences may be just as basic as physical experiences. Rather, what we are claiming (...) is that we typically conceptualize the nonphysical in terms of the physical -that is, we conceptualize the less clearly delineated in terms of the more clearly delineated" (1980:59).

Y dentro de esta "experiencia directa", ¿qué papel jugaría la cultura? ¿Sería una especie de "capa conceptual" que podemos superponer a la experiencia, o formaría parte de ella? Para LAKOFF y JOHNSON, "it would be more correct to say that all experience is cultural through and through, that we experience our 'world' in such a way that our culture is already present in the very experience itself" (1980:57).

En 1989 LAKOFF y TURNER aplican esta teoría al lenguaje poético en particular. Según ellos, los poetas utilizan básicamente las mismas fuentes conceptuales que el resto de los hablantes de una lengua ("if they did not, we would not understand them", pág.26), pero elaboran dichos conceptos de múltiples formas. Para comprender esto, es necesario distinguir entre lo que los autores denominan metáforas conceptuales y la proyección de estas en la lengua59: las metáforas conceptuales básicas formarían parte del aparato conceptual, compartido por todos los miembros de una cultura. Así, serían sistemáticas en el sentido de que existiría una correspondencia entre la estructura del dominio que se está tratando de comprender (por ejemplo, el amor) y el dominio que estamos utilizando para comprenderlo (por ejemplo, la guerra). Como vemos, a menudo acudimos a elementos directamente accesibles para poder comprender conceptos que nos resultan más complejos. Este tipo de metáforas son en su mayor parte inconscientes y están convencionalizadas, es decir, que operan de modo automático en el sistema cognitivo, y no se identifican como metáforas a menos que se llame la atención al hecho de que son metáforas. Así, habría un número infinito de metáforas conceptuales, pero un número sincrónicamente finito de metáforas conceptuales básicas, que son las que conforman nuestra cognición desde las mismas raíces de la cultura en la que estamos insertos. Sin embargo, este número finito se puede proyectar en la lengua de un modo infinito60, es decir, puede combinarse potencialmente con una serie indeterminada de expresiones lingüísticas61. Por expresarlo con un ejemplo figurado, sería algo así como afirmar que sólo existe un concepto para "perro", pero este concepto se proyecta en el lenguaje y en la vida real con un número enorme -en este caso no infinito- de variantes: cocker, pastor alemán, boxer, chou-chou, husky, samoyedo, caniche, fox-terrier, etc.

LAKOFF y TURNER distinguen así lo que ellos denominan parámetros dentro de la metáfora: el primero sería el que hemos explicado anteriormente: conceptual frente a lingüístico; el segundo sería la convencionalización, y el tercero la elementalidad ("basicness"). Del primer parámetro ya hemos hablado; la convencionalización tiene una doble vertiente lingüística y conceptual; es decir, que existen metáforas conceptuales que están convencionalizadas, considerando como tal el hecho de que son "automatic, effortless and generally established as a mode of thought among members of a linguistic community" (1989:55); estas metáforas pueden estar convencionalizadas también a nivel lingüístico. El tercer parámetro, el de la elementalidad, sería identificable acudiendo a lo más o menos indispensables que sean las metáforas dentro del sistema conceptual de una cultura determinada; por ejemplo, la metáfora de EL AMOR ES LA GUERRA es indispensable tanto en inglés como en español, pues existe un número considerable de expresiones lingüísticas y proyecciones conceptuales formadas y convencionalizadas en la lengua a partir de dicha metáfora.

Así, y de acuerdo con LAKOFF y TURNER (1989:63-64), la proyección de una metáfora consistiría en lo siguiente:

- Slots in the source-domain schema, which get mapped onto slots in the target domain. In some cases the target-domain slots exist independently of the metaphoric mapping. (...) Other target domain slots are created by the mapping. - Relations in the source domain, which get mapped onto relations in the target domain.
- Properties in the source domain, which get mapped onto properties in the target domain.
- Knowledge in the source domain, which gets mapped onto knowledge in the target domain. Our knowledge of a domain allows us to draw inferences about that domain. When a domain serves as a source domain for a metaphoric mapping, inference patterns in the source domain are mapped onto the target domain.

Pero ¿cómo se aplica todo esto al lenguaje poético? Según LAKOFF y TURNER, los poetas pueden (1989:51-52):

1. Versificar metáforas de modo automático, idiosincrático62 (esto, sin embargo, tendría como resultado "lame, feeble and trite verse", pág.51).
2. Utilizar metáforas conceptuales ampliándolas, combinándolas, extendiéndolas y cristalizándolas en imágenes novedosas de un modo magistral.
3. Huir del modo ordinario en que pensamos metafóricamente, bien ofreciendo nuevas formas de pensamiento metafórico o bien utilizando el ya existente de un modo inusual, chocante o no convencional.

Para concluir, podemos afirmar que la teoría de estos autores es totalmente válida para un estudio cognitivo de la metáfora; uniendo las propuestas de estos autores y la Pragmática, sería posible dar cuenta de los procesos cognitivos y funcionales de esta figura.


b) KITTAY

Eva FEDER KITTAY (1987) intenta una nueva aproximación a la metáfora, y propone fundamentalmente dos principios: las interpretaciones de primer y segundo orden y la teoría de los campos semánticos. Comienza diciendo que es necesaria una nueva hipótesis, puesto que (pág.9) "metaphor continues to present a challenging problem for current semantic theories and theories of cognition". Además, la Semántica se muestra insuficiente a la hora de explicar el proceso cognitivo-interpretativo, y ahí es donde debe aparecer la Pragmática (pág.10):

"(...) a semantic account does not give us a full comprehension of the ways in which we understand metaphor and must be supplemented by pragmatic considerations".

Así, divide su libro en varias secciones, algunas de las cuales analizaremos brevemente:

I. "Towards a Perspectival Theory"

En primer lugar nos da una visión general de los puntos básicos que es necesario conocer al hablar de la metáfora; entre otros, fundamentalmente son tres:


II. "The Identification of Metaphor"

La autora defiende una teoría fundamentalmente pragmática: no serían sólo las claves lingüísticas las que nos permitirían localizar una metáfora, sino sobre todo "contextual conditions that require that we interpret it differently from its surrounding discourse" (págs.40-41). Para que se dé una metáfora, KITTAY (pág.91) cita cuatro condiciones contextuales estrictamente necesarias; resumimos brevemente cada una:

a) Condiciones sobre el emisor: que posea competencia lingüística en su idioma, que no esté cometiendo un error y que se adhiera al principio cooperativo.
b) Condiciones sobre el contexto: que no haya nada en él que nos indique que no se va a referir al mundo que conocemos, que va a romper las expectativas más usuales o que va a alterar las convenciones discursivas.
c) Condiciones sobre el mensaje: que éste, tomado junto con el contexto, muestre rareza o extrañeza ("oddity") conversacional o diga por sí mismo que contiene una metáfora, de modo que: i) dicha rareza surja de la incongruencia de un término; ii) una interpretación de primer orden nos lleve a algún tipo de violación; iii) los elementos incongruentes pertenezcan al menos a dos campos semánticos bien diferenciados.
d) Condiciones para el principio de tesis fuerte65 ("Strong Thesis"): las reglas de violación se basan en restricciones selectivas.

Así, para analizar estos factores, la autora crea dos términos: "focus", que será el constituyente de incongruencia conceptual, y "frame" o restantes constituyentes, siendo estos últimos útiles para identificar la incongruencia66 y guiarnos a la interpretación apropiada. Además, dentro del concepto de incongruencia incluye diversas posibilidades, como (pág.68) "semantic deviation, conceptual anomaly or category mistakes". Por lo tanto, el proceso de un modo básico sería: el receptor recibe un mensaje e intenta un interpretación de primer orden o literal; ésta da como resultado una incongruencia conceptual en el mensaje, por lo que entonces intenta una interpretación de segundo orden mediante una reorganización conceptual.

III. "A Relational Theory of Meaning"

En este capítulo analiza la autora la relación que parece existir entre las condiciones de verdad ("truth conditions") que aporta el contexto y la metáfora. Así, en aquellos mensajes que puedan interpretarse de modo literal y/o metafórico, el contexto va a ser el factor esencial que determinará las condiciones de verdad aplicables a dicho mensaje, eliminando, según corresponda, las condiciones propias de la interpretación literal o de la metafórica67. De este modo, "a recognition of the metaphorical nature of the sentence has an immediate impact on the truth conditions of the sentence" (pág.101).

IV. "Interpreting Metaphor"

KITTAY considera que la interpretación de una metáfora68 viene dada a través del significado de segundo orden ("second-order meaning"); el proceso, por lo tanto, sería el siguiente: en primer lugar el receptor ha de darse cuenta de que las presuposiciones de fondo ("background") que aporta el contexto están en conflicto con una interpretación de primer orden, y entonces ha de transponer las relaciones semánticas que tiene un término dentro de su campo semántico a otro dominio conceptual69 (facilitado por el contexto), re-ordenando con ello el segundo campo en virtud de las relaciones que incumben al primero70. De este modo, el significado de segundo orden se obtendría de la siguiente manera (pág.144):

"(...) when the features of the utterance and its context indicate to the hearer or reader that the first-order meaning of the expression is either unavailable or is not appropriate -but when the first-order meanings of the words of the utterance are none the less relevant to its appropriate interpretation".

Así, como ya hemos visto, las únicas normas que se violarían serían las del significado de primer orden (pág.176):

"The violation is seen as relative only to the rules governing first-order discourse. These rules give way to a second set of rules -ones which are far less constraining but which none the less establish procedures for and define bounds of interpretation".

V. "Concluding Remarks"

La autora concluye su obra sintetizando los puntos básicos de su propuesta: que el significado de la metáfora es del tipo segundo orden, que es condición necesaria comprender el significado literal de la expresión para seleccionar los rasgos del campo semántico que se van a transferir, y por último que la metáfora es un fenómeno que requiere la capacidad de re-organizar campos conceptuales basándose en otro campo semántico (pág.301):

"The meaning of metaphor, unlike the meaning of most literal language, is a second-order affair. Understanding a metaphor involves understanding the literal meaning called upon in the metaphor and understanding the vehicle's contrastive and affinitive relations which are transferred to a new domain. Finally, it involves the ability to find an interpretation based on that analogous transference of relations which orders a conceptual or semantic domain distinct from the one to which the metaphorically used term is applied in its literal-conventional application".


c) WAY

Respecto a Eileen CORNELL WAY (1991), su propuesta logra aunar muchas de las hipótesis que hemos analizado hasta ahora. Parte de una teoría que concilie la Semántica con la Pragmática para así poder tener, según el dicho inglés, "the best of both worlds".

El punto de partida básico es el concepto de grafo conceptual y esquemas de representación que, como ella misma declara, ha tomado de los estudios sobre Inteligencia Artificial. Así, el conocimiento se estructuraría en grafos que reflejarían las jerarquías conceptuales de cada hablante, desde el nivel más alto o común hasta el más bajo o idiosincrático.

La autora comienza por analizar los fallos de las propuestas tradicionales en este campo, para finalmente exponer con detalle su propia hipótesis. Veamos algunos de sus puntos de partida:

  1. El contexto71 es parte esencial en la interpretación de la metáfora, pero esta vez no se trata tan sólo del contexto comunicativo y/o lingüístico, sino que también influiría el contexto de modelos mentales del receptor: "(...) its comprehension is dependent upon the context in which it is uttered as well as the context of the mental models of the hearer" (pág.124). A este contexto lo denomina máscara, pues cambia la perspectiva de la jerarquía semántica.

  2. La analogía no crea por sí sola trazados metafóricos, sino que son nuestros modelos metafísicos acerca del mundo los que determinan esos trazados conceptuales; dichos modelos estarían representados por la jerarquía dinámica de tipos o clases (pág.172). El concepto de dinamismo viene dado por el hecho evidente de que el conocimiento del mundo que tiene cada hablante (que es lo que conforma sus modelos metafísicos mediante jerarquías semánticas y grafos conceptuales) varía según parámetros de creencias, experiencias, etc; por ello, "a true representation of a metaphoric or literal utterance must attach a time parameter to the description of the type hierarchy" (pág.126).

  3. No es cierto que la metáfora sea una especie de "doblete" semántico en el que un significado, el literal, sería verdadero, y otro, el metafórico, falso. Siguiendo este razonamiento, se descarta la antigua división entre lenguaje literal y metafórico, puesto que el mismo enunciado puede ser literal o figurado dependiendo del contexto en que esté inserto. Así, no existiría ningún significado desligado del contexto, y esto sería aplicable tanto al lenguaje literal como al figurado. Como consecuencia lógica, se borra la vieja noción de que el lenguaje literal sea el origen primitivo del lenguaje figurado.

  4. Los conceptos de falsedad o absurdo literal no son efectivos para identificar la metáfora, puesto que algunos enunciados son metafóricos y sin embargo son literalmente ciertos72; tampoco son útiles las clasificaciones formales o externas de la misma, puesto que (pág.15) "metaphor has no consistent syntactic form. A metaphoric utterance can appear in any form, tense or mood".

  5. Se incorpora la Teoría de la Interacción propuesta por BLACK, por la cual el sistema secundario o vehículo actuaría como un filtro que seleccionaría los términos del sistema primario.

Tras estas aclaraciones, la autora explica la hipótesis de la jerarquía dinámica de tipos, que serviría para dar cuenta tanto del lenguaje literal como del figurado. Dichas jerarquías representarían los conceptos ontológicos, es decir, el modo en que organizamos mentalmente las clases naturales. Así, lo que realmente determina si el lenguaje es literal o metafórico es: a) la intención que muestra el emisor de seleccionar un aspecto concreto de la jerarquía y b) cómo se relacionan los conceptos que se utilizan en un enunciado con su posición en dicha jerarquía73. La base fundamental de estas jerarquías serían los grafos conceptuales, que en diversos niveles representarían la conexión entre el enunciado y los conceptos jerárquicos. De todo esto se deduce que el significado de un término estará estrechamente relacionado con su posición en estas jerarquías. Además, el contexto señalaría el aspecto que se quiere destacar en un enunciado concreto, y por ello sería un filtro que actuaría sobre la jerarquía. Así, no es la estructura subyacente del enunciado la que determina si éste es literal o figurado, sino el aspecto de la jerarquía que invoca el contexto74.

La metáfora, pues, llevaría consigo la búsqueda de niveles de conexión más abstractos o supertipos, que estarían por encima del campo del vehículo y del tenor. A veces, cuando no existe un nódulo común que comprenda al tenor y al vehículo, hay que crearlo, de ahí la dificultad que presentan algunas metáforas75. Por último, explica la existencia de metáforas lexicalizadas como la fijación de una máscara, filtro o contexto para un enunciado, lo cual bloquea las otras jerarquías y obliga a una interpretación unívoca. También se explica el dinamismo que ha de ser característica inherente de esta jerarquía, pues los límites entre lo literal y figurado cambian constantemente, lo que nos obliga a reorganizar las jerarquías una y otra vez76.

Finalmente, WAY hace una síntesis de todos los aspectos que reúne su hipótesis (pág.147):

"Some of the ideas (...) that I have tried to capture in my theory are: that metaphor involves systems of commonplaces; that the vehicle can operate as a filter on the tenor; that there is meaning shift in metaphor; that metaphor involves creating similarity between the tenor and vehicle, and that metaphors allow us to perceive the world from different perspectives".


3. LA METÁFORA COMO FENÓMENO INTERLINGÜÍSTICO: ESTUDIOS DE TRADUCCIÓN

Los autores que se han centrado en el área de la traducción de la metáfora parecen estar radicalmente divididos en cuanto a principios básicos. Puesto que apenas coinciden en sus aproximaciones, hemos decidido incluir una sección en este capítulo que dé una visión general del estado de la cuestión en los Estudios de Traducción, agrupando a los autores por gamas temáticas, para tratarlos con más detalle en el capítulo siguiente. Veamos en qué estado se halla esta cuestión particular.

3.1. Aproximaciones

Según VAN BESIEN y PELSMAEKERS (1988:144) existirían dos corrientes principales: la tradicional, que prestaría mayor atención a la tipología de la metáfora y factores de similitud, y la descriptiva, que haría un estudio exhaustivo de la figura dentro de su contexto antes de llegar a hipótesis alguna sobre su trasvase. Veamos con más detalle ambos grupos:

3.1.1. "The Traditional Approach"

En el primer grupo habría grandes desacuerdos respecto a las conclusiones de sus investigaciones:

* KLOEPFER (1967) y REISS (1971) sostienen que la metáfora no representa ningún problema especial de traducción y que por tanto se ha de acudir al trasvase del tipo "word by word". Además, cuanto más original sea la metáfora, más fácil será de traducir según KLOEPFER.

* NIDA (1964), DAGUT (1976 y 1987) y NEWMARK (1988) atribuyen la dificultad inherente de la metáfora a peculiaridades culturales. No se muestran muy partidarios de la traducción literal y admiten que en muchas ocasiones no hay más remedio que acudir al símil.

* DAGUT además encuentra una relación proporcional entre la superposición de dos factores en ambos polisistemas (origen y meta): experiencia cultural y explotación de asociaciones semánticas.

3.1.2. "The Descriptive Approach"

Dentro de este grupo se menciona fundamentalmente a dos autores: VAN DEN BROECK (1981) y TOURY (1981). El punto en común entre ellos es su minucioso análisis del estatus contextual de la figura. Por vez primera factores como el uso o la función son parámetros a tener en cuenta en la traducción de ésta. Así, VAN DEN BROECK encuentra una ley de traducibilidad que estaría en proporción inversa a la cantidad de información que presente la figura y su estructuración en un texto. TOURY, por su parte, afirma que la dificultad que presenta la metáfora no parte del Texto Origen, sino de las restricciones que impone la Lengua Meta.

Veamos, pues, cuál sería entonces el porcentaje de estas dos aproximaciones teniendo en cuenta los teóricos que mencionan los autores:


APROXIMACIONES SEGUN VAN BESIEN Y PELSMAEKERS


Pero esta clasificación no nos orienta en cuanto al Estado de la Cuestión respecto a principios básicos. Veamos entonces cómo reaccionan los autores a los puntos fundamentales:


3.2. Traducibilidad de las Metáforas

Existen opiniones muy diversas:

3.2.1. NIDA (1964) y VINAY & DARBELNET (1958/1960) parecen llegar a la conclusión de que nuestra figura es en esencia intraducible, y su opinión es compartida por DAGUT (1976 y 1987). La razón que se aduce es la siguiente: puesto que la metáfora es una creación única e irrepetible, por ello mismo será imposible el trasvase a otra lengua, pues lo que haríamos entonces sería crear otra metáfora nueva. La única solución posible es "explicar" la figura. Para DAGUT, la metáfora se basaría en un anisomorfismo, una imprevisibilidad pura que cerraría las posibilidades a cualquier tipo de sistematización. La única generalización posible sería en todo caso con referencia a un binomio textual.

3.2.2. La segunda postura, defendida por KLOEPFER (1967), REISS (1971) y MASON (1982), niega que ni siquiera exista este problema, es decir, que la traducción de la metáfora no constituiría un problema esencial sino que su dificultad sería equiparable a la de otro fenómeno cualquiera de la traducción. Consecuentemente, niegan la necesidad de una teoría de la traducción de la metáfora, puesto que sólo puede haber teoría de la traducción en general y cada metáfora ha de tratarse como un fenómeno único y aislado. El único problema de la figura, pues, sería su interpretación; en caso de no lograrse ni siquiera ésta, siempre se podría recurrir a una traducción "palabra por palabra".

3.2.3. Son fundamentalmente VAN DEN BROECK (1981), RABADAN (1991) y NEWMARK (1988) quienes defienden que la metáfora sí presenta dificultades particulares y muy específicas que requieren un tratamiento aparte. Además, sí se podrían hacer generalizaciones, igual que se hace con el resto de los fenómenos de traducción. RABADAN afirma además que la metáfora conforma una de las áreas de inequivalencia interlingüística, es decir, que presenta de modo recurrente dificultades para su trasvase.

3.2.4. La postura conciliadora está representada por SNELL-HORNBY (1988), que opina que ni la metáfora es intraducible, ni es totalmente traducible: la posibilidad de trasvase depende del texto en que se halle inserta y de factores ad hoc.

Así pues, como podemos observar en la tabla que aparece a continuación, un 42% de los autores mencionados opina que la metáfora sí es traducible, aunque casi todos admiten un grado considerable de restricciones; un 25% afirma que la traducción de la metáfora no constituye un problema per se y por ello no requiere un estudio aparte; otro 25% opta por declarar a la metáfora intraducible, basándose en que se trata de una creación única imposible de reproducir en otra lengua; por último, un 8% adopta una postura conciliadora, que consiste en una absoluta contextualización de la metáfora, es decir, en no hacer generalizaciones a no ser con referencia a un binomio translémico en concreto y haciendo depender siempre la traducibilidad de la metáfora de un gran número de factores, tanto intratextuales como extratextuales.


LA TRADUCIBILIDAD DE LA METAFORA


3.3. Factores de Traducción

Casi ningún autor de los que hemos estudiado coincide en lo que llamaremos factores de traducción, es decir, aquellas variables más relevantes para un traductor a la hora de realizar el trasvase de una metáfora. Veamos cuál es el panorama que se nos ofrece:

3.3.1. DAGUT (1976 y 1987) se inclina por las referencias culturales: cuantas más haya en el texto, más difícil será traducir la figura; incluso propone el establecimiento de una "gradación" de resonancias culturales que indicaría la traducibilidad de cada metáfora según la superposición de éstas. También mencionan este factor RABADAN (1991) y MENACERE (1992). ALVAREZ (1993) hace un estudio práctico en el que se demuestra de modo patente que las metáforas que se han podido traducir de modo directo son precisamente aquellas que compartían campos culturales con el polisistema meta. Otros autores que mencionan este factor son: LARSON (1989), NIDA & TABER (1969/1982), NEWMARK (1981 y 1988), AZAR (1989), VAN DEN BROECK (1981), MASON (1982) y SNELL-HORNBY (1988).

3.3.2. VAN DEN BROECK (1981), VAN BESIEN & PELSMAEKERS (1988), SNELL-HORNBY (1988), RABADAN (1991), NEWMARK (1981 y 1988) y MENACERE defienden el propósito comunicativo de la metáfora. SNELL-HORNBY hace un estudio práctico en el que analiza con detalle la función comunicativa específica que desempeña esta figura en un texto concreto.

3.3.3. También se cita con frecuencia el "foregrounding" o relevancia funcional de la metáfora como elemento decisivo para su trasvase. Según VAN DEN BROECK (1981), las metáforas más arduas de traducir serían las "functionally relevant", es decir, las que tienen una función específica en un texto. Otros partidarios de la relevancia funcional son ALVAREZ (1993), VAN BESIEN y PELSMAEKERS (1988), SNELL-HORNBY (1988), DAGUT (1976 y 1987), NEWMARK (1981 y 1988) y RABADAN (1991). Esta última reformula este concepto como la "utilización motivada de recursos de la LO" (1991:146).

3.3.4. Para VAN DEN BROECK (1981) es de enorme importancia la estructuración informativa de la metáfora en el texto, es decir, que cuanta mayor carga o cantidad informativa soporte la figura, más difícil será de traducir. Otras menciones de este factor corren a cargo de RABADAN (1991) y DAGUT (1976 y 1987).

3.3.5. Para RABADAN (1991), MASON (1982), NEWMARK (1981 y 1988), VAN DEN BROECK (1981), VAN BESIEN y PELSMAEKERS (1988) y SNELL-HORNBY (1988), las restricciones contextuales son un elemento de enorme relevancia, hasta tal punto que para VAN DEN BROECK incluso cuando existe un equivalente natural para una metáfora, el contexto puede impedir su uso. RABADAN (1991:146) cita la contextualización de la metáfora como elemento esencial para calibrar la traducibilidad de la figura.

3.3.6. Bastantes autores son de la opinión de que se podría hablar de un grado de traducibilidad que dependiera de la tipología de la metáfora (muerta, viva, etc); entre ellos destacan NEWMARK (1981 y 1988), RABADAN (1991), VAN DEN BROECK (1981), DAGUT (1976 y 1987) y PLIEGO (1993).

3.3.7. Las restricciones que vienen impuestas por la Lengua Meta serían otro factor importantísimo; RABADAN (1991) es la única que toma en cuenta de modo serio la aceptabilidad del polisistema meta en cuanto al canon estético de la sociedad en la que vive el traductor. También hablan de este problema TOURY (1985), LARSON (1989), NIDA & TABER (1969) y VAN DEN BROECK (1981).

3.3.8. NEWMARK (1981 y 1988), VAN BESIEN y PELSMAEKERS (1988) y SNELL-HORNBY (1988) opinan que habría que hacer un análisis a priori de los tipos textuales en los que aparezca la metáfora, pues cada uno requiere diferentes estrategias de traducción.

3.3.9. Solamente DAGUT (1976 y 1987) y VAN DEN BROECK (1981) mencionan las "asociaciones semánticas" que conlleva la metáfora, es decir, las connotaciones que asumiría cada lector, que a su vez dependerían de factores sociolingüísticos tales como la educación, las aficiones, etc. del lector meta.

3.3.10. Para VAN DEN BROECK (1981), NEWMARK (1981 y 1988) y RABADAN (1991) tendría mucho peso la equiparación de los registros utilizados en la LO y en la LM, que no siempre es posible.

3.3.11. El último elemento que citan los autores que hemos estudiado del que va a depender la traducibilidad de la metáfora es la interpretación de la figura en la LO antes de pasar a la LM, pues es un paso que a menudo se da por sentado y sin embargo presenta un alto grado de error. Fundamentalmente DAGUT (1976 y 1987), MASON (1982) y AZAR (1989) defienden esa postura.

Veamos, pues, cómo se estructura esta información en un gráfico:


FACTORES EN LA TRADUCIBILIDAD DE LA METAFORA


3.4. Método de Investigación

Podemos clasificarlo en deductivo e inductivo. Lamentablemente, casi todos los estudios que hemos analizado (89%) han acudido a la deducción, es decir, a la formulación de principios generales que luego confirman con ejemplos sueltos no contextualizados. Sólo dos autoras (11%) acuden al método más lógico, el inductivo, y extraen los principios de trasvase interlingüístico mediante un estudio previo. SNELL-HORNBY presenta un texto con varias metáforas y analiza los elementos contextuales para acto seguido evaluar la calidad de su traducción, y ALVAREZ77 valientemente calibra una obra entera e induce las consecuencias a posteriori. VAN DEN BROECK se limita a mencionar que éste es el camino a seguir, pues afirma que no se han de hacer generalizaciones sobre cómo traducir la metáfora, sino sobre cómo se ha traducido hasta ahora. NEWMARK parece basarse en un método deductivo, pero propone de un modo innovador la necesidad de un estudio previo en el que se seleccionen las estrategias de traducción que se van a seguir; así, NEWMARK propone que se tengan en cuenta a priori tres factores: el tipo de texto que se va a traducir, el propósito de nuestra traducción y la clase de metáfora. Además, lo primero que ha de decidirse es si se va a recurrir a una traducción semántica o comunicativa, entendiendo por la primera un mayor énfasis en el Texto Origen, y por la segunda un mayor acercamiento al Texto Meta.


METODOLOGÍA


3.5. Conclusión

Como hemos visto, ningún autor parece coincidir con otro más que en aspectos puntuales. Tan difícil y complicada es esta cuestión, que ha dado lugar a posturas tan sumamente radicales y apartadas la una de la otra como "la metáfora es totalmente traducible"78 y "la metáfora es absolutamente intraducible"79. Por ello, desde aquí hacemos un llamamiento a la necesidad urgente y absoluta que existe de un análisis textual exhaustivo que nos permita descubrir la naturaleza de las dificultades con las que REALMENTE se encuentra un traductor, el abanico de posibilidades de trasvase con que éste cuenta respecto a la metáfora y las restricciones impuestas por el polisistema meta. Una vez obtenido un número estadísticamente representativo de casos, entonces se podrá elaborar una teoría de la "traducibilidad" de la metáfora.


4. CONCLUSION GENERAL

Como hemos podido ver, las aproximaciones a la metáfora hoy en día tienden a ser conciliadoras y recurren a más de una disciplina, pues la compleja naturaleza de esta figura parece requerir una integración interdisciplinar80. Así, se aúnan la Semántica, la Pragmática y la Lógica entre otros campos de estudio para poder dar cuenta de un fenómeno tan sumamente tortuoso. Las conclusiones que se pueden extraer de las últimas investigaciones realizadas en torno a la metáfora arrojan los siguientes resultados:

1) La metáfora no es ni muchísimo menos parcela exclusiva o propia de la literatura, pues como se han encargado de demostrar LAKOFF & JOHNSON (1980), el discurso diario está plagado de ellas81. NEWMARK (1988) también cita los campos actuales en que se observa una superabundancia de metáforas originalísimas (pág.207): "metaphors are particularly picturesque in English sport, arts, criticism, pop music, finance and journalism". VAN BESIEN y PELSMAEKERS (NEKEMAN 1988) también reclaman atención para las metáforas científicas. WAY (1991:xvi) nos parece demasiado optimista cuando dice: "the role of metaphor in science, learning and everyday speech has been increasingly recognized of late and metaphor is no longer regarded as a peripheral and sometimes deviant part of language", opinión que está muy lejos de la realidad actual82.

2) Los mecanismos interpretativos de la metáfora y los del lenguaje literal son similares, luego ha de haber una equiparación de ambos, al menos en los niveles más superiores.

3) Parece muy poco probable que la interpretación metafórica se base en un proceso de dos fases, literal y metafórica. Los resultados de los estudios realizados parecen apuntar a que en muchas ocasiones el primer paso, o sea, la interpretación literal, no se da, lo cual avalaría el punto 2).

4) El contexto es un factor esencial para la comprensión tanto del lenguaje literal como del metafórico.

5) La metáfora crea similitud entre dos elementos, es decir, no se basa en una analogía ya existente, sino que la engendra por sí misma83, basándose en nuestros conceptos metafísicos.

6) La Pragmática es un vehículo muy útil para el estudio de las metáforas en el medio en que se producen, pues en ocasiones son identificables a través de la violación de las máximas de GRICE84. Sin embargo, la Pragmática no es capaz por sí sola de explicar esta figura.

7) No es posible dar cuenta de todas las formas externas en que aparece la metáfora, pues su variedad es casi ilimitada.


NOTAS


El presente texto fue publicado previamente como parte la obra de Eva Samaniego Fernández, La traducción de la metáfora (1996), Servicio de Publicaciones de la Universidad de Valladolid. ISBN: 84-7762-638-3


© Eva Samaniego Fernández 1996, 1998

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