Creación/Memorias

William Faulkner

La escapada

Madrid, Alfaguara, septiembre de 1997.

EL SUR DE WILLIAM FAULKNER.

Si existe un novelista ensalzado en los últimos años entre la crítica norteamericana, el nombre de éste es el de William Faulkner. Ello no hace sino rendir el merecido homenaje a la obra de uno de los escritores más influyentes sobre la narrativa en todas las lenguas de la segunda mitad de este siglo. Junto a Kafka, Proust, Mann, Borges, Woolf y Joyce, Faulkner es una de las figuras más emblemáticas de la novela contemporánea. Faulkner supone la asimilación de todos los progresos de la vanguardia encauzados hacia la consolidación de toda una carrera literaria y no hacia la experimentación más radical, y es por ello responsable de su influencia sobre los más grandes maestros de la narrativa latinoamericana de las últimas décadas. Basta nombrar, por citar sólo los nombres más usuales, a García Márquez, Juan Carlos Onetti o Mario Vargas Llosa, para vislumbrar nítidamente detrás de su prosa la huella de William Faulkner. Su obra representa, frente al modelo de la sucesión de anécdotas de Steimbeck, de ritmo ágil y estilo breve, el detenimiento expresivo, la complejidad sintáctica cabalmente engarzada en la recreación de un universo novelístico propio.

Nacido en 1897 en New Albany, pequeño pueblo del sur de Mississipi, fue un personaje algo extraño, como todos los que forjan el parnaso de entreguerras. Al igual que Heminway, Faulkner vivió la primera guerra mundial como observador de la RAF canadiense. A su regreso tuvo que pasar por los más extraños trabajos para sobrevivir, hasta que en 1922 publica su primer libro, un poemario titulado El fauno de mármol. No será hasta 1926, tras viajar por toda Europa, cuando publique su primera novela, La paga del soldado, que junto a Mosquitos (1927) y El ruido y la furia (1929), constituyen lo que algunos críticos consideran su obra de iniciación. Sin embargo, buena parte del mejor Faulkner sureño de sus mejores novelas ya está presente en esta obra.

Con Sartoris (1929), Faulkner inicia el relato de la historia de las familias del sur, la historia de la decadencia de una élite venida a menos y configurada en torno a los conflictos raciales. Es el nacimiento de Yoknapatawpha, microcosmos vital donde surgirán la mayoría de sus personajes, los cuales irán reapareciendo a lo largo de todo el ciclo novelístico. Como Macondo, Santa María o Comala, este lugar es la frontera de ningún lugar, el límite del sur americano, donde comienza otro mundo: un reducto anacrónico donde los hombres viven de la explotación y donde las leyes sólo sirven para unos pocos privilegiados; a los demás nunca les quedará esperanza para confiar en una vida mejor. Con ello, Faulkner lo que hacía era repetir el modelo de Balzac de creación de un mundo propio regido por sus propias leyes. Sin embargo, como ha señalado J.M. Valverde, este modelo imitativo, referencial, contrasta con la multiplicidad de enfoques y voces narrativas que provocaran la experimentación de sus futuras novelas.

Tras la publicación en 1931 de Luz de agosto, a la que había precedido la muerte de su hija, Faulkner, como Heminway y Fitzgerald, se inicia en la carrera de los guiones cinematográficos. Realizó nueve guiones para la Metro Goldwin Mayer, pero sólo dos llegaron a las pantallas; Lazy River y Today we live. No fue exitosa, pues, la irrupción de Faulkner en el séptimo arte, ya que años después, en 1935, firma con la Twentieth Century Fox y colabora con Howard Hawks, colaboración de la cual sólo saldrán dos títulos: Road to glory y Slave Ship. No será hasta 1945 cuando, contratado por la Warner, escriba once guiones para el cine, entre los que destaca la maravillosa versión de Howard Hawks sobre la novela de Raymond Chandler El sueño eterno. En ese espacio de tiempo Faulkner había publicado Pylon (1935) Abasalón Abasalón (1936), su novela más exitosa. En 1949 recibe el Premio Nobel y en 1954 el premio Pulitzer por su novela Una fabula. En 1962, poco antes de su muerte, declina una invitación de los Kenedy a la Casa Blanca con una famosa frase: "Ciento cincuenta kilómetros es una distancia demasiado larga para ir a cenar. Díganle a Kenedy ustedes que a mi edad uno es demasiado viejo para viajar tan lejos solamente para cenar con unos extraños."

Entre sus últimas novelas destaca la trilogía formada por El villorrio, En la ciudad y La mansión, obras que continúan la narración de la familia Snopes. La última de ellas supone una ruptura frente a las otras dos y en general respecto al grueso de la obra faulkneriana en lo que respecta a su estructura lineal y a su transparencia narrativa que se aleja del hermetismo de algunas de sus mejores novelas.

En esta línea se incluye el último título que Faulkner entregó a la imprenta, The Reivers, traducida esta vez como La escapada, a pesar de que anteriormente había sido aparecido como Los rateros, cuestión que el traductor trata de aclarar en el prólogo. Con este título la editorial Alfaguara parece rendir homenaje a los cien años del nacimiento de Faulkner, pues La escapada es una buena novela para adentrarse con facilidad en el universo faulkneriano, sin asustarse de la dificultad de otras de sus novelas como El villorrio o En la ciudad.

La escapada cuenta la fuga de su hogar de un niño sureño de once años que parte hacia la aventura en compañía de un criado negro y el chofer de su abuelo en el coche de reciente adquisición de éste. El viaje será una iniciación, un aprendizaje, pero a su vez una búsqueda frustrada de la madurez inaprendida, porque la salida finaliza con un regreso y un enfrentamiento con el mundo de los adultos y su propio fracaso. Como los grandes mitos de la epopeya clásica, Lucius comparte esa doble condición y huye con la pretensión de convertirse en adulto. Durante su viaje se alojará en un burdel y participará en una carrera con un caballo que consiguen mediante el canje del automóvil.

La estructura de la acción y el espacio circular marcan las grandes pautas de una narración ágil que representa una nueva faceta del último Faulkner, aquel que se inicia con La mansión y que quedó interrumpida por su muerte en 1962. Es por ello que el relato resulta de gran interés para los adentrados ya en la obra del autor de Mississipi y para los que quieran iniciarse en el conocimiento del mundo faulkneriano de ese sur profundo que revuelve las conciencias de los hombres en un mar de conflictos y rencores.

Luis Veres

El URL de este documento es http://www.ucm.es/OTROS/especulo/numero8/faulkner.htm


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