Creación/Memorias

Belén Gopegui:
La conquista del aire

Barcelona, Anagrama 1997

Después de un brillante comienzo en la novela con "La escala de los mapas" y la confirmación que supuso su segundo trabajo, "tocarnos la cara", Belén Gopegui (Madrid, 1963) regresa ahora con lo que será su definitiva consagración como escritora: "La conquista del aire", que acaba de ser publicada por Anagrama.

Al leer el último trabajo de Gopegui encontramos una novela seria, sólida, ambiciosa y magníficamente construida. "La conquista del aire" no pretende ser una novela generacional. Sin embargo, estamos ante la crónica de los noventa narrada desde la serenidad de una joven escritora que no pretende ajustar cuentas con nada ni con nadie, sino pasear una mirada lúcida por la época que le toca vivir.

"La conquista del aire" es la historia de un desencanto, de la decepción individual de unos protagonistas que se descubren a sí mismos y deben aceptar que son mucho peores de lo que en un tiempo pensaron. De ahí la singularidad de esta historia con relación a otras: el fracaso no se esconde en una sociedad hostil, en una realidad adversa, sino en la propia conciencia de quienes desearían ser mejores y no saben cómo.

La autora trata a los personajes con un afecto palpable: en la construcción de los protagonistas se pueden percibir atisbos de ternura. Sin embargo, hay también cierta impiedad en el modo en que Gopegui obliga a esos personajes a enfrentar la realidad, a mirar de frente una serie de verdades que se empeñan en esquivar. Y la autora acaba haciendo entender al lector que lo triste no es estar solo, sino empeñarse en ignorar la soledad.

"La conquista del aire" es quizá la más contundente muestra de novela realista escrita en nuestro pais en esta década. Apartada voluntariamente de la tan manida "Generación Kronen", Gopegui es capaz de crear una corriente de novela urbana y contemporánea donde los encuentros con el alcohol, el sexo descarnado y los cigarros de marihuana son sólo una ingrediente de la historia y no su última razón de ser ni el pilar que sostiene la trama. En "La conquista del aire" hay fracasos, hay despedidas y desencuentros, hay pérdidas dolorosas y comportamientos mezquinos disfrazados bajo intentos de generosidad. Pero no existe el cinismo en estado puro ni el pretendido hartazgo existencial que parece definir por propia voluntad la nueva narrativa española. La novela de Belén Gopegui se arma en torno a personas de carne y hueso y a historias reales que salen bien o no. Y, a pesar del fracaso y de la conciencia de la soledad al fin asumida, esas personas saben que tienen la obligación de buscar la felicidad. Marta, de intentar rescatar su relación con Guillermo. Carlos, de salir adelante como empleado de una multinacional. Carlos, de acostumbrarse a una nueva rutina casado con una mujer que no se parece a su compañera anterior. Al acabar la novela, uno tiene la impresión de que no todo está perdido. Ni para los personajes ni para una época complicada pero no imposible. Los protagonistas de "La conquista del aire" han perdido una batalla. Pero la guerra sigue, y también la vida y la posibilidad de victorias futuras.

Es esa esperanza final lo que aparta definitivamente a "La conquista del aire" de la inercia que parece mover a algunos jóvenes autores a concluir sus novelas en el más puro desencanto y sin brindar a los personajes (y, de ese modo, también al lector) una posibilidad de remisión. Belén Gopegui deja a sus protagonistas las puertas abiertas. Lo que ocurra a continuación forma ya parte de otra historia. Lo que sí sabemos con certeza es que "La conquista del aire" consolida a su autora como uno de los más firmes valores de las letras españolas.

Marta Rivera de la Cruz

El URL de este documento es http://www.ucm.es/OTROS/especulo/numero8/gopegui2.htm


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