Espéculo. Estudios literarios/Teoría literaria

José Carro y Berna Wang

Guía práctica
para el uso del
ordenador en
la creación literaria

De la pluma a la araña


Contenido:

Sumario
Introducción

1. Las tecnologías para escribir
1.1. Historia del ordenador y su uso

2. El Ordenador
2.1. Qué es, cómo funciona
2.1.1. SoftwarelHardware
2.1.2. Números Binarios
2.1.3. Los programas
2.1.4. Algo más sólido
2.2. Qué comprar: el ordenador mínimo/el ordenador máximo
2.2.1. Una referencia
2.2.2. Otros cacharros
2.2.3. La impresora
2.2.4. PC contra Mac
2.2.5. Anotadores electrónicos, grabadoras digitales
2.3. Sistemas operativos (OS)

3. El escritor mecanizado: «El lobo solitario»
3.1. La Investigación
3.1.1. Bases de datos
3.2. La lectura: leer el ordenador
3.2.1. El ordenador como libro
3.2.2. Libros, enciclopedias y diccionarios electrónicos
3.2.3. Los libros interactivos, los libros «multimedia»
3.2.4. «Hipertexto»
3.3. La idea
3.3.1. Creación de ideas (precaución para inocentes)
3.3.2. Cómo inventar
3.3.3. Creación y manipulación de ideas: software comercial
3.3.4. Procesamiento automático de notas ineptas
3.4. El texto
3.4.1. El procesador de textos
3.4.2. Programas de traducción automática (y su uso como desbloqueadores y juguete literario)
3.4.3. Programas de escritura de guiones de cine
3.5. Edición
3.5.1. Cómo preparar un libro para editar
3.5.2. Software (ó Soporte Lógico, RAE dixit) no profesional

4. En Internet: «El cazador gregario»
4.1. Introducción
4.1.1. Antes de bajar al sótano. Quién construyó el Aleph
4.1.2. El Aleph y sus múltiples caras. La 3W, Gopher, el FTP, el TELNET, el correo electrónico, los grupos de noticias y el IRC
4.2. Investigación/navegación en Internet
4.2.1. Mode d'emploi
4.2.2. Software o soporte lógico (navegador/cliente FPT, gestor de correo electrónico, cliente TELNET, lector de noticias y cliente para IRC)
4.2.3. El uso de bases de datos en Internet
4.2.4. Software por Internet: freeware, shareware, compra
4.3. Leer en la Red
4.3.1. Libros
4.3.2. Publicaciones periódicas
4.3.3. Comprar libros
4.4. El Texto
4.4.1. Editores de HTML
4.4.2. Corregir y criticar textos. Las creaciones colectivas y los talleres de escritura creativa
4.4.3. Foros de discusión/listas de correo, grupos de noticias, charlas-texto (IRC y 3W)
4.5. La edición electrónica: a la vista de todos
4.5.1. Autoedición. Páginas personales
4.5.2. Encontrar editor. Editores electrónicos
4.6. Índice alfabético de referencias en la 3W

El fin de la cultura impresa (un a modo de conclusiones)

Bibliografías, referencias y todo eso
Pequeño Diccionario Técnico



Escribir ya no es lo que era. Primero, tenías una buena idea y otro la llevaba al papiro, pergamino o tablilla. Después dejó de ser una actividad dictatorial y paso a considerarse una empresa que requería la soledad que gustaba a las musas, por lo que el autor pasó a ser escritor, dejando a los escribanos para otras labores más administrativas y menos elevadas. Conforme el mundo editorial se iba tecnificando, el escritor quedaba más al margen. Debía limitarse a tener buenas ideas y entregar sus originales. La llegada de la máquina de escribir, del papel de copia, etc. modificó algo la situación. Sus manuscritos debían llegar mecanografiados y lo más limpios posible. Muchas editoriales especificaban en sus contratos el número de correcciones que permitían realizar al autor sobre los textos. No se trataba de cortar la inspiración, por supuesto, sino de algo mucho más profano: no encarecer el proceso de publicación con múltiples modificaciones.

La llegada de los ordenadores revolucionaron de forma silenciosa todo el sector. El autor ya no debía entregar más que unos disquetes con su texto. Se redujo el número de tecleadores y de correctores de textos. El autor asumía directamente esa función y aumentó de forma alarmante el número de erratas en muchas publicaciones. Los períodicos y los libros ya no exhibían aquella pulcritud de los tiempos en que no había prisas y los correctores se ganaban la vida enmendando los textos.

McLuhan señaló que la máquina de escribir cumplía la función de una pequeña imprenta personal, que borraba las barreras que separaban el texto manuscrito del texto impreso. Los ordenadores permiten hoy a los autores realizar todos los procesos y ya no son pequeñas imprentas, sino complejos sistemas de producción electrónica. Los programas informátizados de dictado les colocan en la situación de un autor romano o un moderno ejecutivo sin la desventaja de tener que pagar la Seguridad Social de un mecanógrafo asalariado.

Con la llegada de las redes de comunicación, los autores pueden asumir todas las funciones: escritores, editores, distribuidores y libreros. Hoy escriben y comercializan sus obras desde sus mesas. La aceleración de este proceso hace que se produzcan obras como la que traemos aquí: la Guía práctica para el uso del ordenador en la creación literaria.

Aunque siempre habrá quien busque la soledad creativa y los trastos de escritura con tradición (desde la estilográfica hasta los cuadernos rayados), lo cierto es que quien quiera moverse en el próximo futruro de la edición (papel o digital) deberá dejar de mirar con recelo (no es necesario que hable bien de él) al ordenador, máquina útil donde las haya.

La Guía práctica para el uso del ordenador en la creación literaria es lo que su título e índice prometen: una serie de trucos, consejos, direcciones, etc. de utilidad para manejarse con soltura entre los diferentes programas y sistemas informáticos. No podían dejar de abordarse las redes de comunicación, auténtico campo abonado para las experiencias literarias. Los autores nos explican dónde se puede localizar información o dónde dirigirse para publicar las obras creativas. Si no sabe —entre otras muchas cosas— cómo se hace "un FTP" para colocar sus textos en su página Web, no se preocupe, se lo explican.; Si no sabe ponerse en contacto con una editorial a través del correo electrónico y eso de "attach" le suena a estornudo, tampoco se preocupe, también encontrará la respuesta entre estas páginas.

Entre citas de Queneau, de Canetti, entre poesía realizada en colaboración con el ordenador (solo en el caso de carecer de ideas), los autores han elaborado un divertido texto, ameno y desenfadado, que oscila entre el manual informático y el manual creativo, propio de los modernos talleres dedicados a la escritura, adecuado a todos aquellos que se sienten acomplejados ante un teclado de ordenador, pero con la cabeza repleta de buenas ideas. Es destacable la completa colección de direcciones de Internet para localizar lugares interesantes relacionados con la literatura y también el glosario de términos propios de la informática y las redes, jerga indispensable hoy para entenderse. El único reparo es el que asume hoy en día todo manual que hable de programas: las constantes modificaciones en las versiones sucesivas. Es el precio que hay que pagar por ir tan deprisa.

J. Aguirre

El URL de este documento es http://www.ucm.es/OTROS/especulo/numero8/guia_ord.htm


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