El marco de la ficción en la "Brevísima relación de la destrucción de las Indias" de Fray Bartolomé de las Casas

Luis Veres
CEU-San Pablo
Universidad Politécnica de Valencia



1-Introducción.

Según su propio testimonio, aparecido en la Historia de las Indias, obra de amplio contenido autobiográfico, fue en 1514, es decir, a los treinta años de edad y después de doce años de estancia en el Nuevo Mundo, cuando Bartolomé de las Casas comenzó su reacción dialéctica contra los abusos que los conquistadores ejercían sobre la población indígena del Nuevo Continente. Años más tarde, hacia 1542, se desprende de su obra un breve texto que finalmente se ha convertido en la mayor apología contra las injusticias cometidas durante la conquista. Indudablemente, el propósito de Bartolomé de las Casas al terminar de redactar la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, era cambiar el transfondo de una realidad que en menos de un siglo había degenerado de manera incontrolada por parte de las máximas autoridades ubicadas en la Metrópoli. Este hecho, presente a lo largo de todo el texto, se desprende de su afán y tenacidad en apuntar soluciones mediante modos alternativos de colonización y evangelización1. Es por ello que la publicación de la obra supone una ruptura dialéctica en el medio social como soporte informativo de unos datos desconocidos o ignorados por las autoridades españolas de la corte de Carlos I. De esta manera la tesis estaría constituida por la realidad latinoamericana del momento; la antítesis, por la denuncia lascasiana; y la síntesis, por las consecuencias que de ella se derivaron mediante la toma de medidas políticas encaminadas a mejorar el precario contexto en el que la población indígena se sometía al poder de la colonización.

La función principal de la crónica histórica es la función informativa. Así pues, queda bastante clara que la intención primordial de Fray Bartolomé era la información. Pero, para cumplir con su objetivo, el dominico español debía buscar el soporte textual más adecuado para que su voz resonara con cierto eco en el entorno del príncipe Felipe II, responsable real de los asuntos de Indias en aquellos años. Este hecho viene respaldado por la desatención que la denuncia lascasiana había recibido ante sus anteriores escritos condenatorios.

El título mismo se encamina en esta dirección. Tildada de "brevísima", su Relación se alejaba del grueso volumen de hojas manuscritas de sus anteriores obras, la Historia de las Indias y la Apologética Historia. La vasta extensión de sus denuncias anteriores, en boca de Bartolomé de las Casas, pudo ser la causa del olvido de Felipe II:

"...deliberé, por no ser reo, de las peticiones de ánimas y cuerpos infinitos que los tales perpetuaran, poner en molde algunas y muy pocas que los días pasados colegí de innumerables que con verdad podría referir, para que más facilidad Vuestra Alteza las pueda leer."2

De la cita expuesta se sobrentiende que la forma y estructura de la brevísima no es casual, que Fray Bartolomé decidió insertar sus denuncias en una estructura episódica por un motivo premeditado. En el prólogo, se vuelve a referir a esta cuestión:

"...y parecióle cosa conveniente ponella en molde, porque Su Alteza, la leyese con más facilidad."3

Resulta evidente, por tanto, que el Padre las Casas pensaba que la elección de un molde episódico contribuiría a que su obra, en esta ocasión, no fuera desatendida por Felipe II. Por otra parte, se plantea la cuestión de que cada episodio mantiene una estructura que es propia del relato breve tradicional, es decir, que posee una organización determinada de materiales lingüísticos, es decir, el discurso, y referencia de un complejo humano en un marco espacio-temporal, o sea, la historia. Así pues, el propósito de este trabajo es describir el engranaje discursivo, propio del cuento, mediante el cual se estructura la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, y que dota al texto de dos funciones fundamentales: una que le es propia por su adscripción al género de la crónica histórica: la información; y otra, la literariedad, que viene dada por su estructura y la toma de modelos narrativos más próximos a la literatura que al género histórico.

2-Historia y discurso.

Según E.Alonso "el género narrativo se articula esencialmente en una serie de sucesos o acontecimientos humanos encadenados en el tiempo desde un principio a un fin y en una unidad superior de acción o significación4. No dista mucho de este modelo la estructura a que se somete la obra del Padre las Casas. Cada episodio constituye por sí mismo un "suceso o acontecimiento humano" concatenado en las distintas etapas y lugares en que tuvo lugar la conquista. Y todo ello rodeado de una significación mayor consistente en el envío por parte de Fray Bartolomé al príncipe Felipe de la nueva relación para que obre consecuentemente.

La complejidad de los sucesos es variada: sucesos ejecutados y padecidos por seres antropomórficos, es decir, los episodios protagonizados por los indígenas y los conquistadores que se suceden pero que no constituyen una intriga; la atribución de esos agentes-personajes, no como unidades encadenadas, pero si como unidades aisladas, es decir, la caracterización maniquea de los españoles y la descripción de sus víctimas, los indios; las emociones que experimentan tanto unos como otros, unidas a la experiencia del propio Bartolomé de las Casas y su relación con los protagonistas; el proyecto humano que da sentido y coherencia a la sucesión de episodios, es decir, la construcción de narraciones con el propósito informativo de cerciorar al príncipe Felipe, etc. Esta complejidad estructural representa una realidad documentable que se enmarca dentro de dos coordenadas: un espacio concreto (el Nuevo Mundo) y un tiempo histórico (la época de la colonización. Estas categorías de representación espacio-temporal-humana constituyen la historia de la Brevísima.

El material conceptual se formula en unos enunciados lingüísticos, con un orden, en una temporalidad interna, desde un punto de vista narrativo. El nudo en que se representa la historia es el discurso.

3-Unidades estructurales del relato.

Vladimir Propp denominaba funciones a las unidades de sentido que articulan el relato. Según Propp las funciones son "la acción del personaje desde el punto de vista de la significación en el desarrollo de la intriga"5. La presencia de este tipo de unidades funcionales en el texto lascasiano prueban la existencia de su intriga episódica. Por ejemplo, en el episodio referido a la isla de Trinidad6 aparece en la costa un barco español, mientras que en la isla permanecen los indígenas en compañía de unos frailes; los españoles aproximan el barco y convencen a los religiosos de que suban a él acompañados de algunos nativos; éstos acceden; una vez en cubierta, los españoles levan anclas y huyen con los indígenas presos para venderlos como esclavos. De este modo cada acción constituye una función:

a) los españoles aproximan el barco (función de acercamiento) (1)

b)los españoles convencen a los religiosos (función de engaño) (6)

c)suben los indígenas (función de aceptación) (11)

d)huyen con los indios (función de fechoría) (8)7

Los personajes o ejecutores pacientes son tres: los españoles ejercen el papel de agresor determinados por las funciones a, b, d; los frailes realizan el papel de mediador por medio de la función c; y finalmente los indios realizan la función c. Como se puede observar los actantes aparecen polarizados en torno a dos puntos opuestos : uno positivo (indios y frailes) y otro negativo (españoles). El esquema, se puede ver, resulta de una sencillez extrema y sorprende que con semejante realización el texto de Fray Bartolomé alcance ese calado que finalmente le ha reconocido la historia.

Por otra parte, existen elementos secundarios que no determinan la acción, pero que aparecen como elementos que dotan de sentido al texto: son las llamadas por los formalistas rusos informaciones. Éstos estarían constituidos por los fragmentos en que Las Casas describe la vida de los indios o, más concretamente, en el episodio ya citado, cuando señala que los indios tenían nombre español del cual se sentían orgullosos:

"...porque los indios son amigos y codiciosos de tener nombre de cristiano, y luego lo piden que se lo den, aun antes que sepan nada para ser baptizados"8.

Cada episodio se articula en torno a dos ejes: la anécdota como núcleo episódico, con las características propias del cuento (introducción, nudo y desenlace) y la posterior crítica y denuncia del Padre las Casas acerca de la actuación colonial. Cada anécdota tiene la función de ejemplificar lo que fue la conquista.

Las funciones distribucionales9 se corresponden en cada episodio con alguna de las acciones bárbaras de los españoles. Un buen ejemplo aparece en el episodio titulado De la Nueva españa. La acción de los españoles constituiría el núcleo de anécdota causante del transcurso de la acción narrativa.:

"Así que enviaron para esto primero a llamar a todos los señores y nobles de la ciudad y de todos los lugares a ella subjectos, con el señor principal. Y así como venían y entraban a hablar al capitán de los españoles, luego eran presos, sin que nadie los sintiese, que pudiese llevar las nuevas."10

Más adelante aparece otro ejemplo similar:

"A todos los señores, que eran más de ciento y que tenían atados, mandó el capitán quemar y sacar vivos en palos hincados en tierra."11

Las catálisis o funciones aglomeradas constituirían todas aquellas funciones que no son consideradas como núcleos:

"A cabo de dos o tres días saltan muchos indios vivos llenos de sangre, que se habían escondido y amparado debajo de los muertos (como eran tantos)."12

La marca temporal inicial constituiría una información.

Finalmente, los indicios remitirían al personaje, sobre todo a los indios:

"Ponense todos en cuclillas, como unos corderos muy mansos."13

El indicio referido a los indios se refiere generalmente a su carácter pacifico, matiz que a Las Casas le interesa resaltar, de modo que siempre actúa como refuerzo para destacar la futura acción violenta de los españoles.

Unidades de la historia.

Cualquier historia puede descomponerse en diversos bloques o estructuras de diferente tamaño. Según la distinción de Barthes entre episodios y secuencias, a la Brevísima relación de la destrucción de las indias le corresponde una estructuración secuencial, es decir, que la obra está formada por un argumento previo, un prólogo, una presentación del descubrimiento, y luego veintiuna secuencias que se reparten según los lugares donde la conquista tuvo lugar. De este modo, la Brevísima integra unidades menores básicas "con cierta autonomía de representación acabada", como dice Barthes. Según el autor francés, la secuencia es una unidad de representación. Esta representación básica se entiende en torno a unos elementos de cohesión como una anécdota u operación de sucesos encadenados por un movimiento causal-temporal del tipo:


PROYECTOàEJECUCIÓNàCONSECUENCIA
â
â
â
APROXIMACIÓN
DE ESPAÑOLES
MATANZADESOLACIÓN
Y COMENTARIO
DEL AUTOR

Estas secuencias son no-narrativas. Con ello no se quiere decir que no pase nada, sino que los sucesos no constituyen una operación. Están subordinados a una funcionalidad superior: la denuncia lascasiana al príncipe Felipe de las cosas que ocurren en su dominio. El motivo dominante de estas secuencias no surge de la funcionalidad de la intriga y, por tanto, se muestra más en el ámbito de la escritura, es decir, del discurso.

La intriga.

La intriga está compuesta por toda la maraña de acontecimientos que el autor sitúa según un orden artificial. Este orden, responde, en la Brevísima, a un criterio espacial y no temporal. De este modo, las secuencias se suceden según el lugar en que acaecieron las campañas protagonizadas por el colonizador de turno: Cortés, Alvarado, Diego Velázquez, etc. El comienzo de un discurso puede constituir una secuencia narrativa o no-narrativa. La Brevísima se inicia de manera no narrativa: Las Casas titula esta parte inicial "Argumento del presente Epítome", en el cual anticipa el contenido del libro y presenta sus propósitos. Este breve capítulo introduce al lector en la intriga de la obra, ya que califica las acciones allí narradas del siguiente modo:

"...tan admirables y tan no creíbles en todo género a quien no las vide, que parece haber añublado y puesto silencio y bastantes a poner olvido, a todas cuantas, por hazañosas que fuesen en los siglos pasados se vieron y se oyeron en el mundo."14

La linealidad espacial determina en parte una intriga planteada ab initio. Por otra parte, como ya hemos apuntado, no existe una intriga regida por las relaciones de causalidad y temporalidad entre la secuencias, sino que aparece una intriga interna que se limita a desarrollar la historia de cada episodio por separado´. De esta manera y, según la clasificación de carácter semántico de la narratología clásica entre la intriga de aventuras y la intriga psicológica, la Brevísima apuntaría en cada secuencia a una intriga del primer tipo, ya que los sucesos se relacionan con una situación externa al personaje: componentes geográficos, sociales y ambientales.

En el plano de la historia, la intriga sigue un orden lineal, es decir, cada secuencia se estructura según una introducción, un nudo y un desenlace. Las secuencias están estructuralmente desconectadas. Este hecho es lo que, a nuestro parecer, produce un efecto de acumulación, de aglomeración saturada que, con un efecto evidentemente hiperbólico, refuerza el carácter comprometido y sincero de la denuncia de Fray Bartolomé de las Casas.

Personajes.

Los personajes de la Brevísima carecen de cualquier complejidad. El autor no se interesa por profundizar en su carácter, pues sólo se sirve de ellos: desempeñan una función y como tales son utilizados. Los personajes de la obra de Las Casas son hombres de carne y hueso, pero como actantes han neutralizado muchos de sus rasgos, de modo que podemos hablar incluso de personajes lascasianos. Como bien apunta Saint-Lu15, destaca el anonimato con que se mantienen los causantes de los agravios, a excepción del español Juan García, citado en el episodio del Yucatán. El mismo Saint-Lu acierta en las razones de esta ocultación:

"Las Casas, en la medida en que no tuvo que someterse a prohibiciones exteriores, juzgó más conveniente o quizá más prudente, abstenerse de divulgarlas a todos los posibles lectores de la misma. (...) lo estimó más procedente tratándose para él de difundir, como tal, una relación de la destrucción de las Indias, de sus causas y modalidades, y no de publicar una nómina de los destructores."16

Esta afirmación se puede extender al resto de la obra de Las Casas, ya que allí tampoco aparecen los nombres de los culpables.

Por otra parte, la definición del personaje lascasiano es constante y estática desde el principio, es decir, ningún personaje varía en función del contexto ni en unión del resto de personajes. Únicamente vale la opinión del dominico: los indios son víctimas y los españoles verdugos. de la misma manera, caracteriza, por medio de la riqueza y exotismo del paisaje, la suma de bondad que rodea al indio de acuerdo con el mito del buen salvaje que él en gran medida contribuye a crear. A su vez, los españoles, como intrusos usurpadores, transgreden la norma de la ley natural por la que se rige el indio. Así pues la categoría del personaje lascasiano es genérica. Resulta curioso, por otra parte, que rara vez se alude a un rey indígena, a lo sumo a un capitán español, claro esta, sin desvelar su identidad. Esta cuestión supone una desjerarquización que esta de acuerdo con el propósito lascasiano de denuncia. La denuncia es igual si se mata a un hombre noble o de rango inferior. Para un autor católico todas las muertes deben ser iguales. Por lo general, se omite también la calificación de "cristianos" o "españoles", de modo que aparece el actante como un sujeto omitido.

La caracterización del personaje corre a cargo del narrador, pues Las Casas renuncia al diálogo. De este modo la atribución no puede caer en manos de otro personaje. Por otra parte, esta caracterización es directa en cuanto que el narrador enuncia explícitamente los atributos del personaje y por ello constituye enunciados estáticos. La caracterización divide a los personajes en dos bloques genéricos: los indios, bondadosos, pacíficos e inocentes. Sorprende la atribución de valentía que señala Las Casas en contraposición al calificativo de cobardes con que aparece en el Diario de Colón.17

Frente al indígena, los españoles son calificados con los más terribles atributos. Es frecuente el uso metafórico con que Las Casas utiliza la imagen del lobo y el rebaño de ovejas. Saint-Lu señala a este respecto:

"...en su severa admonición de 1531 al Consejo de Indias en que reitera las siniestras enumeraciones de los desmanes y atrocidades cometidas por los españoles (...), reproduce las palabras del Hijo de Dios a los Apóstoles: 'Yo os envío como ovejas entre lobos para amansarlas y traerlas a Cristo? , y la consiguiente reconvención que dirige a los consejeros: '¿por qué en lugar de enviar ovejas que conviertan los lobos, enviáis lobos hambrientos, tiranos, crueles, que despedacen, destruyan, escandalicen y avienten las ovejas?'"18

Y más adelante añade:

"...toda la dialéctica, tan sencilla como contundente, de esta demostración se reduce a una radical oposición entre la bondad de los indios y la maldad de los españoles."19

Según Saint-Lu, este procedimiento se realiza "por medio de una construcción antitética en forma de díptico que contrapone directamente la inocencia de las víctimas con la crueldad de los verdugos. " Esta fórmula se repite con frecuencia en la Brevísima:

"En estas ovejas mansas y de las calidades susodichas por su Hacedor y su Criador así dotadas, entraron los españoles, desde luego que los conocieron como lobos y tigres y leones crudelísimos de muchos días hambrientos."20

Ya en la Estoria de España de Alfonso X se observa la presencia de esta misma imagen. Allí se identifica al ejército árabe con los lobos y al cristiano con las ovejas. El mismo Saint-Lu señala que los frailes dominicos de La Española iniciaban en 1519 una relación de matanzas con las siguientes palabras:

"Siendo los cristianos desta manera tratados por los indios, entran por tierra como lobos rabiosos, entre los corderos mansos."21

También cita la existencia de fórmulas idénticas en el De Unico Vocationis Modo.

Así pues, Las Casas realiza un discurso apologético de las injusticias hechas contra los indios que reproducen el mito del buen salvaje confeccionado a principios del S.XVI a partir de las crónicas de indias. Los ejemplos son bastante evidentes:

"Saliéndole a recibir el rey y señor de ella con procesión de infinita gente y haciéndole servir mil servicios y regalos..."22

"Gentes mansuetísimas y buenas como las otras..."

"Recibiéronles como si fueran sus entrañas y sus hijos, sirviéndoles señores y súbditos con grandísima afección y alegría."23

La presentación de los nativos es bastante rápida, aunque pretende ser completa, sin dejarse por el camino ningún aspecto de la vida cotidiana. La vida pacifica en la que habitan los indios contrasta con esa ruptura que supone la conquista, de modo que estas descripciones actúan como elemento intensificador de la denuncia lascasiana.. De otro lado se denuncia con igual fuerza la codicia y ambición de los cristianos y su desprecio por la vida de los indígenas. Al respecto señala Saint-Lu:

"Aquí aparecen también las intenciones de Las Casas. Su presentación de los españoles y de su conducta en el Nuevo Mundo viene a ser como una síntesis del tema a todos sus niveles, hechos y consecuencias, modalidades, causas y móviles. (...) destacan (...) las notas consabidas de la crueldad y horror, viva antítesis de la benignidad y candidez de los indios..."24

Para intensificar su denuncia Las Casas se sirve de tres recursos en el seno del discurso:

-Polisíndeton:

"Porque son tantos y tales los estragos y crueldades, matanzas y destrucciones, despoblaciones, robos, violencias y tiranías..."25

-Hipérbole:

"Y sacó por fuerza de la provincia de México quince o veinte mil hombres para que le llevasen."26

Asíndeton:

"Quemaba los pueblos, prendía los caciques, dábales tormento, hacía matar, tomaba esclavos."

Estos recursos ya presentes en el resto de la obra lascasiana son llevados al extremo en la Brevísima. El sistema estilístico se basa en la elección de términos negativos como "tirano" o "destrucción" para designar a los españoles, aunándose el peso de la adjetivación: "tirano infernal", "crudelísimas y desenfrenadas tiranías". También se produce la enumeración de sinónimos con este mismo carácter de intensificación peyorativa:

"...porque son tantos y tales los estragos y crueldades, matanzas y destrucciones, despoblaciones, robos, violencias y tiranías..."

Tratamiento del espacio.

El espacio es un elemento fundamental del ambiente o conjunto de circunstancias que ordenan la atribución del personaje y su transformación. El espacio, en este sentido, es un elemento fundamental en la significación de la categoría del personaje. Ya el título de cada episodio nos señala las distintas zonas del continente donde acaecieron las matanzas. Por otra parte es el espacio de la tierra americana, su tranquilidad y apacible virginidad, su riqueza y su pacífica abundancia de bienes lo que determina la idea del "buen salvaje", idea que Las Casas pretende transmitir y que se erige en el arquetipo del esquema civilización vs. barbarie, civilización que en la obra carece de espacio y que actúa como transgresor que se apropia de aquello que no le pertenece. De este modo, son numerosas las descripciones que Las Casas apunta al principio de cada episodio respecto a la pacífica organización política de los indios y a la peculiaridad de los territorios.

Conclusiones.

Fray Bartolomé de las Casas, artífice, en gran medida y aunque esta no fuera su intención, de buena parte de la leyenda negra española, eligió para la estructuración de la Brevísima un molde narrativo, muy similar a lo que han sido las coordenadas del relato breve tradicional. Hemos aplicado un análisis funcional para demostrar que la determinación de funciones, el análisis del espacio, los personajes y el desarrollo de la intriga responden a una estructura de este género literario. En este sentido, hay que pensar que, cuando el dominico español inicia la redacción de su Relación, Fray Bartolomé de las Casas había visto desatendidas ya sus dos anteriores denuncias y que por ello su intención no consistía únicamente en dar testimonio de una situación, sino que para cumplir su objetivo debía servirse de el molde más adecuado para ganarse esta vez al lector. Por ello la literariedad del texto lascasiano reside en ese proceso de hiperbolización, causante de la leyenda negra española, pero que a su vez actúa como elemento fictivo puesto al servicio de su denuncia en un proceso de semiotización. Sirvan como conclusión estas palabras de Walter Mignolo:

"La inscripción de estructuras verbales en el sistema secundario (...) es el resultado de un proceso intencional (...), pensable como proceso de semiotización o semiosis. Este proceso es el que nos permite analizar la transformación de estructuras verbales inscritas en el sistema primario en estructuras verbales inscritas en el sistema secundario."27

Mediante la hipérbole y la estructuración de su crónica según las pautas del relato breve tradicional es como Las Casas suma al sentido histórico de la crónica un sentido fictivo que concluye en esa semiotización o semiosis, por medio de la cual pretendía ganarse la voluntad de la autoridad española. A esto hay que añadir que una de las características típicas de los textos indigenistas es la adecuación de una realidad a otro mundo para que ésta se comprendida por el lector28. Si pensamos que los hombres que fueron a América y los que quedaron en la Península eran lectores asiduos de los libros de caballerías, no es tan descabellado pensar que las intenciones de Fray Bartolomé de las Casas fueran encaminadas a adecuar la realidad de la barbarie americana a unos hombres que veían el mundo por medio de un filtro si no fantástico, al menos bastante literario.29

 

Notas:


  1. Sobre los modos alternativos de explotación destaca la descabellada tesis de transportar esclavos negros desde Africa hasta el Nuevo Mundo que el propio Bartolomé de las Casas propone en su obra. A este respecto, es conocida la parodia que Jorge Luis Borges en el inicio de su libro Historia universal de la infamia dirige hacia el autor dominico: "En 1517 el P. Bartolomé de las Casas tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas, y propuso al emperador Carlos V la importación de negros que se extenuaran en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas. A esa curiosa variación de un filántropo debemos infinitos hechos: los blues de Handy, el éxito logrado en París por el pintor doctor oriental don Pedro Figari, la buena prosa cimarrona del también oriental don Vicente Rossi, el tamaño mitológico de Abraham Lincoln, los quinientos mil muertos de la Guerra de Secesión, los tres mil trescientos millones gastados en pensiones militares, la estatua de imaginario Falucho; la admisión del verbo linchar en la decimotercera edición del Diccionario de la Academia, el impetuoso film Aleluya, la fornida carga de Bayoneta llevada por Soler al frente de sus Pardos y Morenos en el Cerrito, la gracia de la señorita de Tal, el moreno que asesinó a Martín Fierro, la deplorable rumba El manisero, el napoleonismo arrestado y encalabozado de Toussaint Louverture, la cruz y la serpiente en Haití, la sangre de las cabras degolladas por el machete del papaloi, la habanera madre del tango, el candombe." (Jorge Luis Borges, "El atroz redentor Lazarus Morell", en Historia universal de la infamia, Obras completas, v.I, Madrid, Círculo de lectores, 1992, p.325).

  2. Bartolomé de la Casas, Brevísima relación de la destrucción de las Indias, (Introducción y notas de André Saint-Lu) Madrid, Cátedra, 1987, p.72. En todas las citas del texto haremos referencia a esta edición.

  3. Op., cit., p.70.

  4. Arcadio López Casanova y Eduardo Alonso, Poesía y novela. Teoría, método de análisis y práctica textual, Valencia, Bello, 1982, p.427.

  5. Vladimir Propp, Morfología del cuento, Madrid, Fundamentos, 1974,p.33.

  6. Op., cit., p.138.

  7. El número que aparece entre paréntesis corresponde a la función establecida por Propp. Op., cit., p.235.

  8. Op., cit., p.140.

  9. Roland Barthes distingue varios tipos de funciones: funciones distribucionales, que constituyen el núcleo del relato, y funciones aglomeradas o catálisis, que giran alrededor del núcleo y que llenan espacios narrativos. En segundo lugar señala la existencia de funciones integradoras, las cuales son unidades de sentido de dos tipos: indicios (si se remiten al personaje) e informaciones (elementos que sirven para situación en el tiempo y en el espacio). Barthes y otros, Análisis estructural del relato, Buenos Aires, Tiempo contemporáneo, 1970.

  10. Op., cit., p. 107.

  11. Op., cit., p.108.

  12. Op., cit., p.108.

  13. Op., cit., p.108.

  14. Op., cit., p.69.

  15. André Saint-Lu, "Introducción", en Brevísima relación de la destrucción de las indias, ed., cit.

  16. Ed., cit., p.40.

  17. Cristóbal Colón, Los cuatro viajes. Testamento. Edición de Consuelo Varela. Madrid, Alianza Editorial, 1986.

  18. Ed., cit., p.17.

  19. Ed., cit., p.31.

  20. Ed., cit., p.32.

  21. Ed., cit., p.33.

  22. Ed., cit., p.41.

  23. Ed., cit., p.139.

  24. Ed., cit., p.36.

  25. Ed., cit., p.124 y 125.

  26. Ed., cit., p.22.

  27. Walter Mignolo, Para una teoría del texto literario, Madrid, Crítica, 1978, p.14.

  28. Este aspecto ha sido señalado por Antonio Cornejo Polar: "En el otro extremo del proceso de producción de las crónicas está el referente, ese Nuevo Mundo que se presenta como realidad incontrastable y se propone como enigma ante el conquista-dor. Ante él el cronista siente una doble solicitación: tiene que serle fiel, representán-dolo en términos de "verdad", pero, al mismo tiempo, qiene que someterlo a una interpretación que lo haga inteligible para una óptica extraña, comenzando por la del propio cronista." (Antonio Cornejo Polar, Literatura y sociedad en el Perú: la novela indigenista, Lima, Lasontay, 1980, p.34).

  29. El mismo Antonio Cornejo Polar señala más adelante en su libro esta transposi-ción que nos parece fundamental para la tesis que defendemos: "En niveles más complejos el cronista apela a todo el repertorio cultural del mundo que produce y recibe su historia. No es casual, por esto, que el Cusco sea visto como Roma y que el Inca lo sea como el rey o emperador, de suerte que la peculiaridad del referente (lo que es específico del Cusco, por ejemplo) queda velada por la intromisión de otras formas de realidad y otros códigos culturales -comenzando, por cierto, con el idioma." (Op., cit., p.34 y 35.)

 

Bibliografía.

-Barthes, Roland et Allii, Análisis estructural del relato, Buenos Aires, Tiempos contemporáneos, 1970.

-Casas, Bartolomé de las, Brevísima relación de la destrucción de las Indias, introducción y notas de Andre Saint-Lu, Madrid, Cátedra, 1987.

-Cornejo Polar, Antonio, Literatura y sociedad en el Perú: la novela indigenista, Lima, Lasontay, 1980.

-Giménez Fernández, Manuel, Breve biografía de Bartolomé de las Casas, Sevilla, Facultad de Filosofía y Letras, 1963.

-López Casanova, Arcadio y Alonso, Eduardo, Poesía y novela: tecnica, método y práctica textual, Valencia, Bello, 1982.

-Mignololo, Walter, Elementos para una teoría del texto literario, Madrid, Crítica, 1978.

-Propp, Vladimir: Morfología del cuento, Madrid, Fundamentos, 1971.

-Todorov, Tristan: Gramática del Decamerón, Madrid, Taller de ediciones Josefina Betancurt, 1973.


© Luis Veres 1998

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