8. MASON 1982

En 1982 MASON publica un artículo sobre la traducción de esta figura, y comienza afirmando de modo categórico que "trying to establish a theory of 'the translation of metaphor' is not a happy project in which to engage" (pág.140), y la razón que alega es que, puesto que cada metáfora ha de ser tratada por separado y es un caso único, es imposible generalizar. Esto le lleva a aseverar de modo algo precipitado que la traducción de las metáforas no presentaría ningún problema, puesto que en realidad no sería sino un caso más dentro de la problemática de la traducción en general. Aquí se observa la confusión que existe en este área: MASON y DAGUT están reivindicando dos visiones puramente teórico-deductivas: es evidente que la traducción de la metáfora quedaría comprendida dentro de los estudios más generales de Traducción, igual que no podríamos extraer el problema del género y aislarlo de la Lingüística; sin embargo, se extienden en largas digresiones sobre la ubicación correcta de este problema, cuando el paso a seguir sería un proceso inductivo, es decir, hacer un estudio completo de ejemplos en textos para llegar a hipótesis teóricas. No nos parece una postura adecuada la de MASON cuando afirma que la metáfora no supone un problema traductológico per se; es evidente que al igual que los elementos culturales, el argot, la ironía, etc, la metáfora comprende un área extensa de problemas muy concretos y específicos en su trasvase interlingüístico.

La postura de MASON, que enfoca esta controversia desde el punto de vista de la filosofía del lenguaje, parece dar por sentado hechos que globalizarían demasiado un estudio de la metáfora, pues afirma que, puesto que el lenguaje es la metáfora por la que se expresa el hombre, todo lenguaje es metafórico en su origen. Sin embargo, parece estar confundiendo símbolo con metáfora, pues el lenguaje es una cadena de símbolos o signos arbitrarios, no de metáforas; si así fuera, la confusión y superposición de campos semánticos se prolongaría ad infinitum. Aunque sea cierto que gran parte de nuestra lengua se basa en metáforas de esquema básico49, no se puede polarizar tan radicalmente.

Siguiendo este razonamiento, declara el autor que el verdadero problema de la metáfora es su interpretación; una vez extraída ésta, "translation can proceed with no greater -and, alas, no less- difficulty than that with which translation is always fraught" (pág.141). Incluso sin hacer profundizaciones teóricas, esta aserción contradice de modo patente la experiencia de traductores avezados, que se encuentran con grandes dificultades a la hora de traducir estas figuras y reconocen sin lugar a dudas que ello se debe a su particular naturaleza. ¿Cómo no va a constituir un problema aparte si para su transcripción hemos de recurrir a un doble proceso de traducción intralingüística50 (llamemos así de un modo laxo a la interpretación, puesto que ésta tiene lugar dentro de una misma lengua) en primer lugar y traducción interlingüística51 en segundo? Y eso sin tener en cuenta los múltiples factores que se pueden sumar a este ya complejo panorama, como son las posibles (y probables) referencias culturales, los frecuentes juegos de palabras, la ironía, la inequivalencia interlingüística o la inexistencia del término en la Lengua Meta, la lexicalización gradual de metáforas recién creadas, etc.

Aunque MASON reconoce la inherente dificultad que presentan los textos con referencias culturales52, se manifiesta partidario de "a heavily annotated text" (pág.142) que conserve el sabor del Texto Origen; pero de nuevo nos encontramos con un desideratum: desde el momento en que las notas en una traducción son consideradas por la mayoría de los editores como "the failure of the translator"53, esta solución es poco práctica y, lo que es peor, muy poco realista: por desgracia, hoy en día los textos con notas abundantes forman parte casi exclusivamente de ediciones eruditas. Ante este callejón sin salida, reconoce que (pág.146):

"(...) the cultural connotations of a word or expression cannot, in some cases, be translated; in other words, it is sometimes impossible to obtain a 'similar effect' in TL readers, because that effect simply does not exist in their reality".

Entre las metáforas que serían transportadas perfectamente de un idioma a otro según el autor estarían las que forman parte de una especie de cliché internacional, como las referentes al tiempo o la situación espacio-temporal.

La conclusión de MASON es una de las declaraciones más llamativas que hemos encontrado dentro del campo de la traducción de la metáfora, pues constituye una curiosa contradicción en sus términos: tras habernos repetido una y otra vez que la metáfora no presenta más trabas que las que pueda ponernos cualquier otro elemento que tengamos que traducir54, el autor -queriendo demostrarlo- nos hace una apología brillante precisamente de todo lo contrario. Veamos la defensa magistral que inconscientemente hace de la individualidad de la metáfora como fenómeno aparte (pág.149):

"Each occurrence of a metaphor for translation must therefore be treated in isolation; each of its components must be dealt with in the light of its cultural connotations before a translation of the whole can take place, and account must also be taken of the textual context in which the metaphor is used".

¿Cómo se puede, pues, afirmar que la metáfora no presenta ningún problema especial en su traducción y luego citar con detalle todas las complejidades que comprende este fenómeno? En nuestra opinión, el autor se contradice a sí mismo al afirmar: "there cannot be a theory of the translation of metaphor; there can only be a theory of translation" (pág.149).

9. TOURY 1985

TOURY en "A Rationale for Descriptive Translation" trata el tema con cierta profundidad. Se refiere a teorías anteriores sobre la traducción de metáforas, afirmando que existen más soluciones de las que se dan habitualmente (pág.32):

"The pairs of 'problem+solution' established by those scholars who worked on metaphor as a translation problem usually fall into one of only three categories, namely:

1. Metaphor into same metaphor

2. Metaphor into different metaphor

3. Metaphor into non-metaphor".

Sin embargo, en su opinión no se consideran otras posibilidades, que serían bastante frecuentes ("rather common") y que se han visto desatendidas (pág.32):

"(...) other rather common possibilities are usually neglected:

4. Metaphor into nothing

5. Non-metaphor into metaphor

6. Nothing into metaphor".

Se muestra poco realista TOURY cuando nos dice que estas posibilidades son frecuentes, al menos algunas de ellas: la cuarta opción de traducción, que sería la omisión, se correspondería con la "deletion" de NEWMARK (1981/1988:88-91), que es bastante infrecuente; la quinta ("no-metáfora" pasa a metáfora) y la sexta ("nada" pasa a metáfora) carecen de la frecuencia suficiente como para ser consideradas significativas. Aunque sea cierto que hay que abrir el abanico de posibilidades, este tipo de "traducción-creación" no se da apenas: casi con seguridad podemos afirmar que, si no hay una metáfora en el Texto Origen, el traductor no va a complicar su trabajo aportando metáforas "de su propia cosecha", y menos aún en el último caso, en que ni siquiera existiría un elemento disparador o activador ("trigger") de la figuración. Lo que Toury está proponiendo, por lo tanto, es una responsabilidad absoluta por parte del traductor, que éste sea capaz de utilizar motu propio su creatividad para inventar metáforas, aunque no aparezcan en el texto original, y ni siquiera nos explica en qué casos estaría justificada tal adición (¿por puro deleite? ¿para explicar el Texto Origen? ¿por inequivalencia de efectos en el lector meta?).

10. DAGUT 1987

En su segundo artículo sobre este tema DAGUT reafirma posiciones, analizando diferentes puntos de vista y defendiendo su tesis: según él, la clasificación que hace NEWMARK entre metáforas originales y metáforas muertas es poco realista y además se trata de una distinción cuantitativa, mientras que lo que se necesita es una distinción cualitativa; es decir, no se está hablando de un continuo metafórico en el que existen varios grados dentro del mismo fenómeno lingüístico, sino que lo que tenemos entre manos es un elemento dividido en dos: "competence" y "performance"; la "competence" o competencia comprendería los derivados de la metáfora, es decir, las expresiones populares, "polysemes", "proverbs", etc, pues ya han perdido su anomalía semántica y han sido incorporados al "lexicon" o inventario lingüístico de una lengua (figuran en el diccionario y se pueden aprender). En la "performance" o realización entrarían las metáforas en sí, es decir, aquel fenómeno lingüístico de creación y establecimiento de asociaciones semánticas cuyas reglas conocemos. De ahí que, siguiendo con la ya antigua discusión sobre la ruptura o no ruptura semántica de las metáforas, afirme el autor (pág.78):

"the metaphor in the ST, being by definition a creative violation of the SL semantic system, has to be created in the TT, since its equivalent obviously cannot be found in the TL system".

Quizá esta declaración peque de tautológica, pues es evidente que cuando algo surge como innovador y no existe un equivalente prefijado en la Lengua Meta, es requisito imprescindible su creación, pero la confusión que engendra este término se muestra aquí con toda su crudeza: al decir "crear", la mayoría de los autores se refieren a un alejamiento del término origen, es decir, a un olvido de toda afinidad entre la LO y la LM para recurrir a una remodelación total de la metáfora mediante una abstracción de las características de la metáfora origen, es decir, una emulación en la que se crea una metáfora totalmente nueva que no comparte (o no tiene por qué compartir) rasgos semánticos con su incitadora.

En esta revisión también se explaya el autor más detalladamente sobre un área que presenta una doble complicación: las metáforas que acarrean de modo explícito una referencia cultural. Para DAGUT, aquí se crea un vacío ("void"), y para poder superarlo no hay más remedio que dilucidar cuál de los dos elementos en esta disyuntiva (figuración o referencia cultural) tiene primacía sobre el otro para poder decidir cuál de ellos se va a transcribir; es decir, que inevitablemente hay que recurrir a una "gradación" lingüística que refleje el orden de importancia. Sin embargo, para el autor el mejor modo de reproducir este fenómeno sería la explicitación minuciosa y metódica de este tipo de elementos en un glosario final que evitaría la interrupción de la lectura con constantes explicaciones al respecto, pues el término "untranslatable" queda relegado a aquellas metáforas culturales que al ser traducidas no pueden conservar todos y cada uno de los elementos que reportan en la Lengua Origen; así pues, este modelo particular de metáforas sería "untranslatable", pero no ha de confundirse con la "inviabilidad de la traducción", sino que, como aclara el autor (pág.81):

"(...) untranslatable (as distinct from paraphrasable or explainable, either of which process does away with the metaphor)".

Es decir, se puede explicar la metáfora, pero no traducirla. Lo mismo sucedería con las figuras de esta clase que incluyan ambigüedad: no hay posibilidad para la traducción completa en sentido estricto pues "lexical specifics alone, even without any culturally specific component, can be sufficient to render a metaphor untranslatable" (pág.81).

El grado de traducibilidad de cada metáfora, pues, variaría de acuerdo con una gradación ("every metaphor occupies a position on a gradient of translatability, ranging from completely untranslatable to literally55 translatable", pág.82), en la que los factores clasificatorios primordiales serían sus resonancias culturales y léxicas. Frente a MASON, que afirma que "there cannot be a theory of the translation of metaphor" (MASON 1982:149), DAGUT nos recuerda que es precisamente el carácter singular de esta figura, que se basa en una "violación del sistema" lo que lo convierte en un fenómeno único que requiere una teoría aparte.

Así, el autor recuerda brevemente la teoría de NEWMARK, que afirma que sólo en aquellos casos en que la metáfora sea puramente ornamental es cuando deja de ser de importancia clave para el traductor. Sin embargo, cuando esta figura es "functionally relevant", es decir, tiene una misión específica en el texto, es cuando hay que reproducirla por todos los medios que sea posible para tratar de emular la función que cumple en el Texto Origen. Concluye DAGUT aseverando un punto débil de la incipiente teoría existente sobre la traducción de esta figura: la necesidad más apremiante es instaurar una distinción inequívoca entre la metáfora "auténtica" (es decir, la que brota de un acto de creación e invención individual) y lo que serían sus derivados (expresiones idiomáticas, "polysemes", etc).

11. NEWMARK 1988

En este libro se dedican cerca de seis páginas a la traducción de la metáfora. Aparentemente, el motivo es una mayor especificación y matización en sus teorías anteriores, pues la obra parece concretar ciertos aspectos que quedaban muy difusos en Approaches to Translation. NEWMARK da la impresión de haber sido criticado por no ofrecer formulaciones claras, en primer lugar de la metáfora, y en segundo lugar de los tipos en que las divide (que, como ya observamos, no se definen en su obra anterior sino que se citan ejemplos); por ello, se apresura a ofrecer definiciones en A Textbook of Translation.

Así pues, y como había recomendado ya VAN DEN BROECK (1981:74), comienza por establecer un definición de la metáfora (pág.104):

"By metaphor, I mean any figurative expression: the transferred sense of a physical word (...) the personification of an abstraction (...) the application of a word or collocation to what it does not literally denote, i.e., to describe one thing in terms of another".

No tenemos más remedio que disentir cuando NEWMARK incluye dentro de la categoría de metáfora "any figurative expression", puesto que entonces el campo de estudio sería insondable. Sí capta sin embargo los rasgos definitorios, como son la transferencia semántica y la descripción de un elemento en términos de otro. Además, considera que la figura tiene dos objetivos fundamentales (pág.104):

1) Referencial, por el que se describe un proceso o estado mental, un concepto, una persona, un objeto, una cualidad o una acción de un modo más exhaustivo y conciso que con el lenguaje literal.

2) Pragmático, que sería simultáneo, cuya función es la apelación a los sentidos, el despertar interés, el clarificar de modo gráfico, el deleite estético y la sorpresa.

Con esta división NEWMARK compila los dos papeles que se le han atribuído a la metáfora y que han sido tan largamente discutidos: el establecimiento de similitudes, que sería la función cognitiva, y el deleite calológico, que sería la función estética. Además, incluye implícitamente una interpretación de la metáfora desde el punto de vista de la agramaticalidad, puesto que define la "metaforicidad" como "extrañeza gramatical"56. Por lo tanto, una cierta violación de las reglas gramaticales parece ser para NEWMARK la clave indicativa de que nos encontramos ante un fenómeno divergente que porta dentro de sí diversas funciones y/o "cargas semánticas", lo cual se acerca al punto de vista tradicionalista del "desvío".

Tras repetir el glosario de términos personales que utiliza a lo largo del estudio y que ya mencionamos en su obra anterior, NEWMARK pasa a definir de modo muy específico los tipos de metáfora, añadiendo un nuevo subgrupo a la clasificación. Veamos, pues, las nuevas propuestas que se nos ofrecen (págs.106-113). En las ocasiones que lo consideramos necesario, añadimos entre corchetes observaciones personales:

1. DEAD METAPHORS

1.1 Definición: "metaphors where one is hardly conscious of the image" [Sin embargo, la misma definición es perfectamente aplicable a lo que él denomina "cliché"].

1.2 Traducción: "(...) normally dead metaphors are not difficult to translate, but they often defy literal translation" [Si estas metáforas no son difíciles de traducir, ¿cómo se explica que presenten dificultades para su reproducción literal? Para comprender mejor esta declaración, NEWMARK debería explicarnos su concepto de "equivalencia", pues la partícula "but" puede dar lugar a malas interpretaciones].

2. CLICHE METAPHORS

2.1 Definición57: "metaphors that have perhaps temporarily outlived their usefulness, that are used for clear thought, often emotively, but without corresponding to the facts of the matter" [Si dice que su utilidad está temporalmente bloqueada, ¿cómo pueden usarse para un "pensamiento claro" ("clear thought"), y cómo puede ser que luego se afirme que no se corresponden con los "hechos reales" ("facts of the matter")?]. "(...) cliché and stock metaphors overlap, and it is up to you to distinguish them" [No es aceptable hacer una declaración como ésta, en la que se crea una categoría clasificatoria que se entremezcla con la anterior para acto seguido afirmar que es "asunto del lector" diferenciarlas o no. La subdivisión que NEWMARK denomina "cliché" nos parece confusa e innecesaria].

2.2 Traducción: "(...) a cultural equivalent, if it is well understood, is likely to have a stronger emotional impact than a functional equivalent".

3. STOCK OR STANDARD METAPHORS

3.1 Definición: "an established metaphor which in an informal context is an efficient and concise method of covering a physical and/or mental situation both referentially and pragmatically" [Esta nos parece una definición muy difusa, que sería aplicable de igual modo a los otros tipos de metáforas].

3.2 Traducción58: "(...) stock metaphors are sometimes tricky to translate, since their apparent equivalents may be out of date or affected or used by a different social class or age group".

4. ADAPTED METAPHORS

4.1 Definición: no se ofrece [Los ejemplos de metáforas adaptadas comprenden frases hechas que tienen un equivalente estándar en la Lengua Meta, luego esta división sería también innecesaria].

4.2 Traducción: "an adapted stock metaphor should, where possible, be translated by an equivalent adapted metaphor".

5. RECENT METAPHORS

5.1 Definición: "a metaphorical neologism, often anonymously coined, which has spread rapidly in the SL" [Con la enorme velocidad a la que se lexicalizan y adaptan las metáforas, ¿qué criterio discriminatorio utiliza NEWMARK para definir lo que es "reciente"? ¿30 años? ¿20 años? El concepto no queda claro y, en nuestra opinión, se mezclan criterios].

5.2 Traducción: "(...) Recent metaphors designating new objects or processes are treated like other neologisms, with particular reference to the exportability of the referent and the level of language of the metaphor" [De nuevo la imprecisión: se nos recomienda tratar estas metáforas como neologismos, pero no se explica en qué consiste dicho tratamiento, ni qué es lo que él considera un neologismo].

6. ORIGINAL METAPHORS

6.1 Definición: "created or quoted by the SL writer" [¿Por qué incluye también la "cita" ("quote") dentro de la metáfora original? Si es original, ha de ser de nueva creación y no un mero plagio. Si acepta la posibilidad de citar, es que esa metáfora ya existía, y por lo tanto pertenecería más bien a la categoría de "stock metaphor"].

6.2 Traducción: "In principle, in authoritative and expressive texts, these should be translated literally (...) since original metaphors: (a) contain the core of an important writer's message, his personality, his comment on life; (b) such metaphors are a source of enrichment for the target language. (...) original or odd metaphors in most informative texts are open to a variety of translation procedures, depending, usually, on whether the translator wants to emphasize the sense or the image".

Sin embargo, no se trata ésta de una división esclarecedora, sino que más bien las fronteras que establece el autor se diluyen en su propia inconcreción: ¿cómo se puede diferenciar una metáfora "cliché" de una metáfora "muerta"59? ¿Cómo se puede definir el concepto de metáfora "reciente"? ¿Cómo medir lo que es "reciente"? Además, las divisiones inevitablemente se superpondrían de manera enloquecedora: toda metáfora "adaptada", al ser nueva, sería a su vez una metáfora "reciente", y esta última sería también metáfora "original", puesto que el mismo NEWMARK afirma que estas son "anonymously coined". En nuestra opinión, por tanto, es estrictamente necesario reducir el número de divisiones en pos de una mayor generalización que permita la inclusión clara y sin equívocos de una metáfora bajo un epígrafe u otro.

Y si la división que establece este autor no resulta muy esclarecedora, sí lo es su magnífico análisis del carácter paradigmático (en lo que a dificultad se refiere) de la traducción de esta figura (pág.113):

"(...) the translation of any metaphor is the epitome of all translation, in that it always offers choices in the direction either of sense or of an image, or a modification of one, or a combination of both and depending, as always, on the contextual factors, not least on the importance of the metaphor within the text".

Por último se apunta un tema que ya ha mencionado el autor en la obra anterior, pero que sigue sin analizar de modo más exhaustivo y menos asistemático: las metáforas en otros campos, como pueden ser la prensa o la ciencia (pág.207): "metaphors are particularly picturesque in English sport, arts, criticism, pop music, finance and journalism"60.

12. SNELL-HORNBY 1988

Como punto de partida, la autora rechaza de plano la distinción que hace NEWMARK entre "one-word metaphors" y "complex metaphors", puesto que, según ella, "a metaphor is a complex of (at least) three dimensions, reflecting the tension between resemblance and disparity" (pág.57). Nos parece ésta una cuestión puramente formal, pues con tal división NEWMARK simplemente trata de diferenciar entre las metáforas que no suponen una concatenación de figuraciones, es decir, las metáforas simples en el sentido más estricto de la palabra y las que complican el panorama con una sucesión de figuraciones. Que tengan varios elementos inmersos forma parte del análisis de dichas figuras, pero indudablemente es necesario establecer un criterio formal que nos permita discriminar, tamizando las metáforas en grupos que compartan características comunes.

Pretende SNELL-HORNBY, y así lo afirma en su libro, hacer una aproximación "integrated", es decir, que cubra todas las teorías y las asuma para llegar a una conclusión que las aúne. En el estudio de "The Translation of Metaphor", que va a constituir un capítulo de unas cuatro páginas, da una idea general pero muy acertada sobre la problemática que presenta esta figura. Además, por primera vez se reproduce un texto completo (un artículo periodístico) en el que se analizan exhaustivamente las repercusiones textuales que puede tener la metáfora, y se nos guía paso a paso en la ardua tarea de toma de decisiones ("decision-making") en la que se ven inmersos todos los traductores.

SNELL-HORNBY se muestra partidaria de la tesis que defiende la particular expansión del vocabulario de una lengua según su foco cultural, y afirma (pág.57):

"The essential problem posed by metaphor in translation is that different cultures, hence different languages, conceptualize and create symbols in varying ways61, and therefore the sense of the metaphor is culture-specific".

Puesto que no es intención de la autora estudiar todas las teorías sino aunarlas, resume las opciones que existen buscando el punto de contacto, que parece ser una diferenciación polarizante entre metáforas "originales" por un lado y "muertas"62 por otro, y entre ambas un territorio "broad and disputed"63 que serían "faded", es decir, difusas, apagadas. Este proceso de desdibujamiento, que la autora denomina "fading", sería una conversión gradual hacia la herencia cultural de una lengua determinada.

Pero más importante que las clasificaciones le parece el análisis de las circunstancias de la metáfora dentro del texto en que está inmersa, pues cuestiones como su grado de traducibilidad o las soluciones de traducción que ofrece dependen por completo no de reglas generales y abstractas, sino de la estructura y función de tal o cual metáfora dentro de un texto concreto. Así, la decisión final queda totalmente en manos del traductor64, que ha de determinar si la figura es vital para el texto65 o, de no ser así, en qué medida contribuye a la comprensión del mensaje o a la consecución de los propósitos de éste, para así poder calibrar en justicia las opciones de traducción con que cuenta. Por ello, se nos dice (pág.59):

"(...) it is up to the translator to decide whether the metaphorical image is vital for the text and whether it contributes towards the general understanding of the text, and if so, in how far the image must be adapted to the target culture".

Tras el análisis de la traducción de tres metáforas en un texto periodístico, se demuestra de modo patente que, en su inconsciencia, los traductores (por desgracia no solamente los de este texto) tienen la perniciosa costumbre de acudir al diccionario en busca de equivalentes, sin tener en consideración factores contextuales. Así, SNELL-HORNBY llega a la conclusión final de que las dos visiones opuestas que existen actualmente sobre la traducción de la metáfora están totalmente equivocadas en su planteamiento: ni es intraducible la metáfora, ni es absolutamente traducible (pág.62):

"(...) the answer lies somewhere between the two poles, depending on the structure and function of the metaphor within the text. As an abstract concept, metaphor might be universal (...); in its concrete realization however, being closely linked with sensuous perception and culture-bound value judgement, it is undoubtedly complicated by language-specific idiosyncracies".

Como hemos visto, la postura de esta autora se caracteriza por ser esencialmente práctica y conciliadora e insiste -más que en clasificaciones puramente formales- en una puesta en práctica del análisis contextual que funcione como elemento calibrador en el proceso de toma de decisiones del traductor, que al fin y al cabo va a ser la última instancia y la definitiva en un proceso de traducción.

13. VAN BESIEN & PELSMAEKERS 1988

Estos autores compilan de modo magistral todos los errores que se han cometido hasta ahora en la investigación de este fenómeno, atacando conceptos tradicionales que hoy son absolutamente insostenibles. Veamos la crítica que hacen de los estudios que han consultado sobre la metáfora (pág.140):

1. La metáfora no es un elemento marginal del habla, sino que forma parte integrante y esencial del pensamiento: "Metaphor is not a marginal phenomenon in our speech and thought (...) our conceptual system is fundamentally metaphorical in nature".

2. Las últimas investigaciones proponen una aproximación ya no semántica sino pragmática a los problemas de la metáfora, es decir, que han de tenerse en cuenta factores contextuales y situacionales: "metaphor is no longer seen as a primarily semantic phenomenon but as a problem that is for a great part pragmatic in nature".

3. Además, es necesario tener en consideración la función que desempeña la figura, factor que ha sido desatendido por los eruditos: "(...) as to the translation of metaphor (...) the function of metaphor is insufficiently taken into consideration".

4. Se ha tendido con demasiada frecuencia a confundir la metáfora con otros elementos comparativos, lo que ha obstaculizado una mejor comprensión de este fenómeno: "(...) metaphor is too frequently interpreted as part of a comparison (...) metaphors are not necessarily interpreted as short forms of similes".

5. Por último, se confirma de modo categórico un hecho que parece haber sido negado sistemáticamente por todos los estudios que se han hecho sobre la metáfora, y que nosotros hemos repetido incansablemente en este trabajo: la metáfora desempeña una función muy importante no solamente en textos literarios, sino en otro tipo de textos o enunciados, como son la prensa, el habla cotidiana, la economía, los deportes, etc.: "(...) metaphors can be fundamental in non-literary texts as well".

Una vez establecido este punto de partida básico para comprender la orientación del artículo, los autores desarrollan éste en cuatro apartados: 1) Introducción (que acabamos de exponer); 2) Concepto de metáfora; 3) La función de la metáfora y 4) Teorías actuales sobre la traducción de la metáfora.

Respecto al concepto de metáfora, se analizan los puntos de vista de "The Comparison Theory", "The Interaction Theory" y, de modo excepcional, "The Pragmatic Approach", aproximaciones de las que no vamos a hablar aquí puesto que están incluídas en el apartado que hemos denominado "Estudios sobre la Metáfora"66.

El tercer apartado se dedica plenamente al análisis de las diferentes funciones que puede desempeñar una metáfora dependiendo del texto en que se encuentre inserta; su oficio puede ser desde pedagógico hasta puramente embellecedor, con un amplio margen de funciones muy diversas entre uno y otro polo. Así, los autores observan que (pág.142):

"In scientific as well as literary texts metaphors function in different ways. In the first certain metaphors function as indispensable parts of scientific theory, while others are used as pedagogical devices. Similarly, in literature metaphors can be used to facilitate the transfer of definite meaning, whereas in other instances they cannot be paraphrased and acquire relevance only in their specific contexts".

En primer lugar se estudia cuidadosamente la función de esta figura en textos literarios, y el resultado es que (pág.142) "apparently there is no unified function of metaphor in literary texts"; se sigue la pista de la figura en el transcurso de los siglos, y se comprueba que en cada época y con cada canon estético se le ha atribuido una función primordial totalmente diferente: la alegoría medieval era fundamentalmente didáctico-instructiva, mientras que en la literatura pre-romántica la metáfora era un subterfugio para explicitar temas tabú o censurados; al otro lado de la balanza, el Neoclasicismo le exigía a la metáfora que fuera cierta, es decir, que imitara a la naturaleza, mientras que la literatura romántica y postromántica acudían a ella para visualizar simbolismos que afloraban en cada texto particular y, según dice YEATS, para evocar, disparar o activar ("trigger") emociones que son imposibles de provocar con otro recurso (pág.143): "(...) evoke an emotion which cannot be evoked by any other arrangement".

Dentro del apartado "La Función de la Metáfora" se tratan los textos científicos. Siguiendo a BOYD (en ORTONY 1979:356-408), divide las metáforas científicas en "pedagógicas" y "constitutivas de teorías". La función de ambas sería su oferta de una alternativa a la terminología científica clásica mediante su adaptación o "acomodación a nuevas hipótesis" (pág.143). Así, las metáforas pedagógicas serían muy útiles como método mnemotécnico y "to generate a better, more insightful and personal understanding" (pág.143). Por el contrario, las metáforas "constitutivas de teoría" no aceptarían una reformulación mediante paráfrasis literal, pues serían parte indispensable de la teoría científica67. La diferencia, pues, sería el fin último de cada una de ellas (pág.143):

"Whereas pedagogical metaphors invite the reader to view the new subject matter in the light of a known subject matter, theory-constitutive metaphors go further: the reader is invited to explore similarities and analogies between the two subject matters, i.e. including aspects of the new subject matter that have not yet been discovered or fully understood. The metaphor thus acts as an invitation for further research".

El cuarto apartado estudia las propuestas que han formulado los teóricos de los Estudios de Traducción, punto en el que tampoco nos vamos a detener por hallarse incluído dentro del apartado "La Metáfora como Fenómeno Interlingüístico"68.

La conclusión principal a la que llegan VAN BESIEN y PELSMAEKERS es que en los estudios teóricos sobre la traducción de la metáfora apenas se presta atención a la función de la figura en cada texto69, y además se sigue considerando que la metáfora es una especie de comparación. No estamos de acuerdo con los autores cuando critican que "the recurring statements that metaphor can be translated as similes suggest that metaphor is still regarded as expressing a resemblance" (pág.145), pues nos parece una censura muy poco realista. A pesar de que se justifican70 con la argumentación de que la metáfora no siempre expresa un semejanza (como puede suceder en las metáforas científicas), no se puede negar que, si bien puede no expresarla, su origen se halla en la creación de un punto común entre dos entidades más o menos lejanas, y por ello en su composición entra un porcentaje de analogía, por muy pequeño que éste sea. Así, es evidente que en los casos en que la metáfora presenta dificultades considerables para su trasvase, muchos traductores recurren a un símil, pues se le considera una explicitación "menos chocante" de la metáfora. Es irrefutable que este tipo de traducción se realiza, y con bastante frecuencia por cierto; por ello nos parece que en esta ocasión los autores han seguido el camino contrario: han deducido un principio sin basarse en un estudio inductivo que evalúe la frecuencia que presenta cada tipo de traducción de la metáfora, y han escogido un enfoque que se concentra en el Texto Origen más que en lector meta.

La conclusión final a la que llegan VAN BESIEN y PELSMAEKERS nos parece un punto de partida básico para cualquier estudio de la traducción de la metáfora que se atenga a un mínimo de seriedad: es indispensable realizar un análisis previo de la función de la metáfora en el texto en que se halla inmersa, para en un segundo nivel intentar deducir las estrategias de traducción, que en todo caso habrían de establecerse de modo exclusivo para cada unidad de análisis (por ejemplo, un binomio translémico) como elemento único y dentro de su contexto (pág.145):

"The translator should probably be aware of the fact that metaphors are what they are only in the utterance/text in which they occur, and that the same lexical expression can have different functions in different texts, which is bound to influence translation if pragmatic equivalence is aimed at".

Por último recuerdan la declaración de TOURY (1985) acerca de la imposibilidad práctica de generalizar sobre la traducción de la metáfora al ser ésta tan sumamente dependiente de paradigmas contextuales, pero deciden aportar un rayo de esperanza a futuros estudios al asegurar (pág.145):

"Following Toury we agree that at this point we cannot generalize about the translation of metaphor without being speculative, but we can point to the various functions of metaphors in texts as a focus for the translation theorist proper".

14. AZAR 1989

Este breve artículo analiza el particular enraizamiento que la metáfora tiene en la cultura en que se origina como elemento que dificulta su trasvase. Al incrustarse en una civilización determinada, la metáfora obstaculiza la traducción, pues los términos culturales71 al ser reproducidos, bien de modo literal o mediante una adaptación, presentan un alto grado de pérdida, ya sea por opacidad semántica en la Lengua Meta o porque están considerados de un modo muy diferente en el polisistema de destino. AZAR comienza por afirmar la enorme relevancia que tienen las cuestiones de la interpretación y de la pragmática (pág.795):

"(...) son interprétation exige un lourd travail logique et pragmatique".

El autor se refiere de modo casi exclusivo a las metáforas "puras", que para él son aquellas "no contaminadas" por un contexto lingüístico, social, cultural o literario, y que serían las que menos obstáculos presentarían para la traducción (pág.795):

"L'absence de tout idiotisme, de toute connotation spéciale, linguistique, culturelle, littéraire, de groupes sociaux, etc., est une condition nécessaire pour la métaphore pure".

Así, la hipótesis fundamental de la que parte AZAR es que, para que una metáfora sea traducible literalmente y obtenga el mismo efecto en la Lengua Meta, "les gens de toutes communautés linguistiques et culturelles ont à peu près le mêmes modes de pensée" (pág.795). Dice el autor, pues, que los que creen que cuanto más original y viva es una metáfora, más difícil es de traducir (y menciona a DAGUT), en realidad están hablando de metáforas "impuras" (pág.796).

La conclusión final a la que llega el autor es que sería suficiente plantearse si es posible cambiar el término metafórico por un sinónimo sin crear un elemento extraño, y si es así, estaríamos ante "une métaphore pure qui, en principe, est traduisible" (pág.796). Sin embargo, se parte de una hipótesis insostenible, como es afirmar que la metáfora pura es aquella sin contexto, referente ni situación alguna, porque es imposible (y muy poco realista) abstraer hasta tal punto. Incluso sin llevar hasta sus últimas consecuencias esta acontextualización o aislamiento absoluto de que habla AZAR, en seguida nos damos cuenta de que, como elemento lingüístico, la metáfora ha de hacer referencia a algo. Por otro lado, no tiene ningún sentido analizar un fenómeno de forma pura, pues jamás nos lo vamos a encontrar más que incrustado en un texto y un contexto. La conclusión a la que llegamos es que el análisis de AZAR es puramente especulativo y teórico, muy poco realista y carente de una utilidad práctica que nos permita traducir la metáfora.

15. LARSON 1989

Recoge LARSON las propuestas ya formuladas por TOURY (1985), pues admite el mismo tipo de trasvase (págs.151-152):

"(...) La primera es una traducción no figurada del sentido de la palabra; la traducción carece del sentido figurado pero se comunica con toda claridad; (...) una segunda manera consiste en retener la palabra equivalente al sentido primario de la lengua original, pero agregando el sentido figurado de la palabra (...) la tercera posibilidad es la sustitución de la expresión figurada en la lengua original por otra equivalente en la lengua receptora".

El Capítulo XXIII se titula "Proposiciones Figuradas: Metáforas y Símiles", y se dedica íntegro al análisis de dichas figuras. En primer lugar, LARSON analiza los elementos de una metáfora72 (tópico, imagen, punto de semejanza, equivalente no figurado), para luego distinguir dos tipos de metáforas (págs.331-332):

"La metáfora 'fosilizada' es aquella que forma parte de las construcciones idiomáticas dentro del léxico de la lengua. La metáfora 'viva', en cambio, es aquella que ha sido construida por el autor o hablante en el momento de su expresión".

Como vemos, la autora prefiere una clasificación mucho más sencilla que la de NEWMARK, por lo que se acercaría mucho a la propuesta por RABADAN (1991:136 y 142), con la diferencia de que esta última las denomina, respectivamente, "lexicalizadas" y "novedosas". Tras esta división, pasa LARSON a evaluar las dificultades que pueden surgir para la comprensión y posterior aprehensión de una figura de este tipo, para después explicitar las cinco formas posibles que, según la autora, existen a la hora de traducirlas (pág.339):

1. "Es posible mantener una metáfora si la lengua receptora lo permite: 'ningún hombre es una isla'.

2. Una metáfora puede traducirse por el símil correspondiente: 'ningún hombre es como una isla'.

3. La metáfora del texto original puede ser sustituida por otra de la lengua receptora que tenga el mismo significado: 'ningún hombre es un pico de la montaña'.

4. Es posible mantener una metáfora original agregando una explicación del significado (es decir, especificando el tópico o el punto de semejanza, o ambos): 'ningún hombre está totalmente aislado, como una isla'.

5. El significado de una metáfora puede traducirse directamente sin mantener la imagen metafórica: 'ningún hombre está aislado de todos los demás'".

No vamos a extendernos en esta ocasión, puesto que estas posibilidades se acercan mucho a las propuestas por NEWMARK (1981/1988:88-91); solamente destacaremos el hecho de que se presenten de un modo más didáctico, pues se acompañan de ejemplos que proceden de una misma oración, y no de traducciones de frases diferentes e inconexas entre sí (aunque es evidente que en este caso se ha utilizado un tipo "ideal" de metáfora, que muy pocas veces aparece). Además, la autora especifica los problemas concretos de trasvase que son característicos de la figura (págs.334-335):

"Hay varias razones por las que es difícil entender las metáforas y por las que no pueden traducirse literalmente. En primer lugar, la imagen empleada en la metáfora o en el símil puede ser desconocida en la lengua receptora (...) El hecho de que el tópico de la metáfora no siempre esté expresado claramente puede crear otro problema (...) a veces el punto de semejanza queda implícito y , por tanto, difícil de entender (...) Uno de los problemas más graves es el hecho de que el punto de semejanza puede entenderse de maneras diferentes en culturas distintas. Se puede atribuir significados distintos a una misma imagen. (...) También es posible que en la lengua receptora no existan comparaciones del tipo que se da en la metáfora del texto original".

Es decir, que resumiendo la gama de dificultades que según LARSON obstruyen la traducción, nos encontramos con las siguientes posibilidades:

1. Desconocimiento o inexistencia de la imagen en la cultura meta.

2. Que el punto de semejanza quede implícito y por tanto no se pueda interpretar correctamente (o en absoluto) la metáfora.

3. Que dicha semejanza tenga connotaciones diferentes en el polisistema meta y por lo tanto se comprenda la figura de modo heterodoxo.

16. NEWMARK 1991

Se trata éste de un libro algo más breve pero muy denso, que contiene varias referencias a la metáfora y sobre todo a su traducción. A pesar de ser una obra sumamente interesante, el estudio que se hace de nuestra figura se limita a apuntes sueltos e inconexos, con la intención aparente de matizar aspectos referentes a sus obras anteriores. Observamos sin embargo el mismo defecto del que hablábamos en el primer libro del autor: el análisis de los factores contextuales73, que forman parte integrante de la traducción, se hace de un modo descuidado y se limita a ser una mera mención no puesta en práctica (pág.84).

De nuevo se nos recuerda la suma importancia de esta figura, pues es uno de los pocos elementos creadores activos en una lengua (pág.122):

"Metaphor (...) is language's main resource for conveying strong feeling (...) metaphor is language's main resort for conveying the world of the mind and for demonstrating the wealth of the life of the senses".

Se dedica una breve consideración por primera vez a la presencia de la metáfora en el lenguaje político, citándose ejemplos del ruso y del inglés (pág.158). También se comenta brevemente la posibilidad de cambiar la imagen de una metáfora en la traducción, y se apuntan los tipos de texto en que esta opción sería viable y legítima (pág.171):

"If the SL metaphor is a standard metaphor which does not exist in the TL, they (translators) have to change it (...) If it is a bizarre metaphor in an informative text, they may change it because they think it inappropriate (...) if translators change the image in an original universal metaphor in an authoritative text, they are weakening the original (...) an exaggerated metaphor in an informative text can be toned down".

Por último y a modo de conclusión NEWMARK vuelve a hacer un llamamiento a la necesidad que existe de estudios sobre la metáfora, llegando al extremo de afirmar que el traductor que no se atreve a intentar la traducción de este fenómeno no se puede considerar como tal, pues esta figura es "la prueba de fuego" de todo buen traductor (pág.171):

"Once again metaphor is a touchstone of translation, in the sense that the literary translator who is shy of translating an original metaphor is either a coward or a critic".

17. RABADAN 1991

RABADAN compendia de forma muy acertada la situación actual en los Estudios de Traducción del fenómeno conocido como "traducción de la metáfora", que ella trata en su obra (págs.135-149) por considerarlo un campo de inequivalencia translémica. Comienza por recordar lo poquísimo que se sabe sobre la metáfora y el desacuerdo que existe en torno a ella aún después de siglos de investigación (pág.135):

"Ríos de tinta han corrido sobre la naturaleza y los mecanismos de esta figura del lenguaje y, sin embargo, por extraño que parezca, poco es lo que podemos afirmar sin caer en error u omisión"; "(...) teóricos de la talla de DAGUT, NEWMARK y VAN DEN BROECK reconocen que aún hoy el estudio de la equivalencia potencial de la metáfora está por hacer".

Puesto que RABADAN acomete el estudio de este fenómeno desde el punto de vista de las áreas de inequivalencia, de modo muy consecuente nos aclara el enfoque que va a seguir en su estudio (pág.135): "nuestro propósito es establecer una clasificación de grados de equivalencia potencial de la metáfora según los criterios de recepción propuestos en el modelo teórico". Acto seguido se establecen los puntos de partida teóricos (pág.135) necesarios para un análisis exhaustivo, que se diferencian sólo ligeramente de los establecidos por VAN DEN BROECK (1981):

"(...) necesitamos: (a) una definición válida y operativa de la metáfora; (b) una clasificación según criterios de recepción; (c) una especificación de las posibles áreas de inequivalencia según el tipo de metáfora, y (d) una generalización de los grados de equivalencia potencial según la clase metafórica y su relevancia contextual".

Así, RABADAN se queja de la inmensa cantidad y variedad de definiciones que se han propuesto, citando a BOOTH (1981:48) al afirmar:

"(...) metaphor has been defined in so many ways that there is no human expression, whether in language or any other medium, that would not be metaphoric in someone's definition".

La definición a la que se llega de esta figura tras evaluar varias formulaciones es (págs.135-136):

"la metáfora es la aplicación a un objeto o fenómeno del nombre de otro en virtud de una relación de semejanza entre ambos".

Una vez establecido el punto de partida, la autora va a clasificar la metáfora según criterios de recepción, es decir, que va a elaborar una categorización según la mayor o menor proximidad de la metáfora a dos polos opuestos: adecuación por un lado y por otro aceptabilidad, siendo el primero un acercamiento al polisistema origen y el segundo al polisistema meta. Según estos baremos, distingue RABADAN tres tipos de metáforas:

1. LA METAFORA NOVEDOSA

Esta es la denominación que utiliza la autora para las metáforas que rompen totalmente las normas o el canon por el que se rige el polisistema meta (pág.136):

"(...) denominamos así a aquellas metáforas que presentan el grado máximo de violación de las reglas lingüísticas y literarias del polisistema sincrónico".

Puesto que la característica fundamental de este tipo de metáfora es su ruptura de las reglas del sistema, así como la destrucción de las expectativas del lector, precisamente es esta impredicibilidad la que va a conferir fuerza comunicativa a la figura (pág.137).

Sin embargo, es necesaria una consideración cronológica que ya hemos visto anteriormente: la rápida lexicalización de este tipo de figuras (pág.136):

"(...) lo que hoy se considera novedoso dentro de un tiempo puede pasar a formar parte del grupo de metáforas tradicionales (...) e incluso puede llegar a fosilizar en una metáfora lexicalizada".

En cuanto a la reproducción de esta clase de figura, la autora se plantea el grado de transferencia posible para algo que de por sí es único e irrepetible, un fenómeno que "forma parte del sistema privado de un escritor, y por ello no tiene contrapartida ni intra ni intersistémica" (pág.137). Así, si se intentaran violar las mismas reglas lingüísticas que se han roto en la Lengua Origen, nos encontraríamos con una pura imposibilidad -a no ser que se diera una coincidencia o equiparación normativa- que se debe a la naturaleza anisomórfica de las lenguas. La otra posibilidad, es decir, la reproducción literal de la desviación, sería una utopía precisamente por la inexistencia de equivalentes establecidos aceptados. Añade RABADAN que tales figuras son imposibles de emular stricto sensu, precisamente por ser creaciones intransferibles dentro de un sistema. Por ello, la única solución para lograr equivalentes con un grado admisible de aceptabilidad sería "crear esos equivalentes" (pág.137).

Cuentan además los traductores con la dificultad añadida de las referencias culturales, que dificultan enormemente la ya de por sí laboriosa tarea que tiene en sus manos un traductor que se enfrenta a una metáfora (pág.139):

"(...) determinadas referencias que aparecen en las metáforas novedosas dependen de factores específicos de una tradición literaria74 determinada. La ubicación espacio-temporal en el polisistema origen plantea serios problemas de comprensión y aceptabilidad para el receptor del polo meta".

2. LA METAFORA TRADICIONAL

Según RABADAN estas metáforas75, en un principio originales, habrían sufrido un proceso de incorporación gradual al polisistema a través del uso, y por ello formarían parte íntegra de éste (pág.140). Aquí la traducibilidad ya no sería tanto cuestión de capacidad de invención o agudeza (siempre que los factores contextuales lo permitan), sino que el grado de transmisión depende del contacto que exista entre ambos polisistemas y de la velocidad de actualización de éstos (pág.141):

"(...) la equivalencia potencial de este tipo de expresiones y/o metáforas depende de la complejidad de los factores intrasistémicos que se actualizan y de las áreas de intersección entre ambas literaturas".

Sin embargo, a efectos prácticos estas metáforas presentan una equivalencia potencial aceptable, debido sobre todo al intercambio y asimilación, cada vez más frecuentes, de áreas literarias76 que se han ido fijando a través precisamente de la labor traductora llevada a cabo durante siglos (pág.141).

Por último se nos advierte de los peligros que entraña la traducción de una metáfora tradicional que no goce de un equivalente establecido y aceptado77, pues el error más grave que se comete en estos casos es la omisión del "tono" de la figura (pág.142):

"el traductor puede desviarse hacia la zona de los sistemas personales, y por tanto crea una metáfora novedosa, o por el contrario, puede caer en una metáfora muerta que no reproduce la fuerza expresiva del TO".

3. LA METAFORA LEXICALIZADA

Según la autora, serían "aquellas que el hablante ha dejado de percibir como tales y que han pasado a formar parte del sistema lingüístico y cultural" (pág.142). Esto implica que la novedad y la sorpresa comunicativa se han perdido gradualmente a través de este proceso de normalización o estandarización (pág.142). Consecuentemente, hay una inclusión en el acervo cultural de una civilización, y con ello un registro en el diccionario.

Este tipo de metáfora no presentaría demasiados problemas, pues se acude al equivalente más cercano según el diccionario bilingüe; sin embargo, un caso muy peculiar surge cuando nos encontramos con la variante llamada metáfora "foregrounded"78, "cuya función consiste en destacar el valor estético de un elemento lingüístico determinado" (pág.143). Estas metáforas pueden llegar a compilar dos funciones: la normal o comunicativa y la intratextual motivada, con lo cual nos podríamos encontrar con que hay que traducir tanto el sentido literal de la expresión (cuyo origen en muchas ocasiones se ha perdido irremediablemente) como el figurado. Aquí sale a la luz de nuevo el anisomorfismo interlingüístico, por el que las estructuras de dos lenguas diferentes muestran gran reticencia a la reproducción exacta de los recursos formales. Por ello, este último tipo de metáforas estarían al borde mismo de la inequivalencia o, como tradicionalmente se le ha denominado, "intraducibilidad"79.

Finalmente, se dedica un capítulo interesantísimo a "Las Inequivalencias en la Traducción Metafórica y sus Causas", en el que se estudia exhaustivamente la equivalencia potencial de cada tipo de metáfora (págs.145-146):

1. LAS METAFORAS NOVEDOSAS

Según RABADAN (pág.145), "las metáforas novedosas presentan el menor grado de institucionalización al pertenecer a sistemas estéticos privados, de ahí que no presenten asociaciones culturales muy marcadas con el polisistema donde han nacido80. En este sentido, su equivalencia potencial es mayor81 que la de las metáforas tradicionales, que ya han pasado a ocupar un lugar propio en el sistema literario del polisistema".

Excepción a esta regla serían dos casos: el primero, que ya hemos mencionado, las metáforas que explotan los recursos formales de la Lengua Origen, pues la equivalencia entonces no depende de la metáfora en sí sino de dicha explotación; y un segundo caso que estaría formado por las metáforas cuyo grado de equivalencia se ve afectado por "el sistema simbólico personal de la tradición literaria del polisistema origen" (pág.145).

2. LAS METAFORAS TRADICIONALES

Según RABADAN (pág.145), "(...) las metáforas tradicionales ofrecen mayores dificultades para la consecución de la equivalencia en el sentido de que su implantación en el sistema cultural las configura como zonas 'overt'"82.

Así, cuanto más universal sea la metáfora, más alto será el grado de equivalencia potencial, pues se compartirían referencias necesarias para la transferencia comunicativa. En cuanto al tipo de trasvase más adecuado, RABADAN selecciona una de las posibilidades ofrecidas por NEWMARK (1981/1988:88-91), y afirma (pág.145):

"(...) el procedimiento de transferencia más adecuado es la reproducción de la imagen siempre y cuando ésta tenga una frecuencia y registro equiparables en ambos polisistemas".

De darse el caso de una mayor valoración de aspectos subjetivos, la autora sugiere que el traductor elija una de las posibilidades propuestas por NEWMARK, pero teniendo en cuenta que "la elección del traductor estará en función de la mayor o menor dificultad que impongan las reglas combinatorias de los sistemas lingüísticos respectivos" (pág.146).

Tras estas especificaciones, se nos recuerda el principio de "overtranslation" de VAZQUEZ AYORA (1977:312), según el cual habría que evitar toda mutación de una categoría a otra (pág.146):

"Lo más difícil en la búsqueda de equivalentes de metáforas tradicionales es dar con el tono para evitar caer en una vulgarización excesiva o, por el contrario, desviarse hacia una metáfora más novedosa que tradicional".

Evaluando estos aspectos, la autora parece adoptar la teoría de VAN DEN BROECK (1981) en cuanto a las limitaciones establecidas por los "rasgos contextuales", y la clasificación newmarkiana (1981/1988:88-91) en cuanto a traducción de la figura.

3. LA METAFORA LEXICALIZADA

La equivalencia en este caso depende de la relevancia intratextual que muestre la figura: si su función es simplemente comunicativa, "su equivalencia potencial es equiparable a la de cualquier otro elemento léxico para el que el diccionario ofrece un equivalente establecido" (pág.146); si además de esta función comunicativa desempeña una función intratextual motivada ("foregrounding"), las dificultades para el trasvase aumentarán.

Por último, ofrece la autora una clasificación valiosísima de las "causas fundamentales por las que la equivalencia potencial de una metáfora, sea del tipo que sea, se ve seriamente limitada" (pág.146):

(a) La utilización intratextual motivada y consciente de los recursos formales de la LO.

(b) La existencia de tradiciones literarias y sistemas culturales institucionalizados que, en su mayor parte, no son compartidos.

(c) Los niveles de información y el tipo de contextualización83 que ofrece la metáfora en el TO.

Como conclusión, añade un cuarto motivo de inequivalencia potencial, que estaría constituído por el llamado canon de traducción, es decir, "las normas que gobiernan el comportamiento traductor del momento en que se realiza la versión (...) el elemento histórico" (pág.146). Es esencial no olvidar que como principio previo y estrictamente necesario, el traductor ha de decidir si va a seguir el principio de adecuación al TO o de aceptabilidad del TM, decisión que ha de tomar sopesando cuidadosamente todos y cada uno de los factores que entran en juego en un proceso traductor.

Como valoración personal, el trabajo de RABADAN nos parece de una importancia capital al ser una investigación seria, enormemente exhaustiva y de gran valor práctico, pues continuamente ilustra la teoría que desarrolla con ejemplos ad hoc. Así pues, es un punto de partida fundamental en este área.


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